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La Torre de Hercules

Invitacion al viaje.

















   Mon enfant, ma soeur,
   Songe à la douceur
D’aller là-bas vivre ensemble!
   Aimer à loisir,
   Aimer et mourir
Au pays qui te ressemble!
   Les soleils mouillés
   De ces ciels brouillés
Pour mon esprit ont les charmes
   Si mystérieux
   De tes traîtres yeux,
Brillant à travers leurs larmes.

Là, tout n’est qu’ordre et beauté,
Luxe, calme et volupté.

   Des meubles luisants,
   Polis par les ans,
Décoreraient notre chambre;
   Les plus rares fleurs
   Mêlant leurs odeurs
Aux vagues senteurs de l’ambre,
   Les riches plafonds,
   Les miroirs profonds,
La splendeur orientale,
   Tout y parlerait
   A l’âme en secret
Sa douce langue natale.

Là, tout n’est qu’ordre et beauté,
Luxe, calme et volupté.

   Vois sur ces canaux
   Dormir ces vaisseaux
Dont l’humeur est vagabonde;
   C’est pour assouvir
   Ton moindre désir
Qu’ils viennent du bout du monde.
   — Les soleils couchants
   Revêtent les champs,
Les canaux, la ville entière,
   D’hyacinthe et d’or;
   Le monde s’endort
Dans une chaude lumière.

Là, tout n’est qu’ordre et beauté,
Luxe, calme et volupté.




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INVITACIÓN AL VIAJE





















     ¡Mi niña, mi hermana,
     piensa en la dulzura
de ir a vivir juntos, lejos!
(1)
     ¡Amar a placer,
     amar y morir
en un país como tú!
     Los mojados soles
     en cielos nublados
de mi alma son el encanto,
     cual tus misteriosos
     ojitos traidores,
que a través del llanto brillan.

Todo allí es orden y belleza,
lujo, calma y deleite.

      Muebles relucientes,
      por la edad pulidos,
adornarían el cuarto;
      las flores más raras
      mezclando su aroma
al vago aroma del ámbar,
      los techos preciados,
      los hondos espejos,
el esplendor oriental,
(2)
      todo allí hablaría
      en secreto al alma
su dulce lengua natal.

Todo allí es orden y belleza,
lujo, clama y deleite.

      Mira en los canales
      dormir los navíos
cuyo humor es vagabundo;
      para que tú colmes
      tu menor deseo
desde el fin del mundo vienen.
      Los soles ponientes
      revisten los campos,
la ciudad y los canales,
      de oro y de jacinto;
      se adormece el mundo
en una cálida luz.

Todo allí es orden y belleza,
lujo, calma y deleite.




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Notas del traductor










(1) El apelativo designa nuevamente a Marie Daubrun. Hacia 1854, consideró la posibilidad de ir a vivir con el poeta, pero tuvo que marchar a Italia. El poema alude seguramente a Holanda, donde Baudelaire no había estado pero que había conocido a través de los relatos de sus amigos, como Nerval; por otra parte, la realidad holandesa se estaba convirtiendo en un tema poético utilizado para evocar la calma, la limpieza y el bienestar.
(2) Los puertos holandeses recibían la mayoría de las mercancías de Oriente. «Eran la Tiro moderna», dice Gautier.
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