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La Torre de Hercules

De fotografos y aviones.

Desde El Ideal Gallego:

" REPORTAJE DE ALBA SUÁREZ

Varios “planespotters“ enfocan con sus cámaras hacia la pista del aeropuerto de Alvedro AMADOR LORENZO

La fascinación por volar es un fenómeno ancestral, pero más novedosas son otras formas de culto a los “pájaros de hierro”. El “planespotting”, la afición de observar aviones y fotografiarlos, es una moda mundial que gana auge con los foros de Internet y las cámaras digitales. En el aeropuerto de Alvedro hay un grupo de asiduos a esta afición, una práctica concreta dentro de un movimiento más amplio en el que los propios participantes se denominan “aerotrastornados”. Son fanáticos de la aeronáutica que acuden a Alvedro para coleccionar distintos modelos de avión suspendidos en el aire y buscar la foto perfecta.

Miran al cielo y enfocan con sus cámaras, con grandes teleobjetivos, en dirección a la pista de aterrizaje del aeropuerto. En grupo, se les ve apostados en el mirador de Alvedro. Y no es que se espere llegada de ningún famoso. No son paparazzi, sino “aerotrastornados” y más concretamente “planespotters”, algo así como observadores de aviones. Pero su posición no es para nada neutral, sino cuestión de pasión: un fervor por capturar a los aeroplanos suspendidos entre las nubes como por arte de magia. El “planespotting” es un movimiento mundial que gana adeptos con el acceso popular a las nuevas tecnologías.

El aeródromo coruñés también tiene su comunidad de “planespotters”. Javier Pedreira, conocido como Wicho, forma parte de la decena de asiduos. “Me gustan los aviones de toda la vida y llevo cuatro años subiendo a hacerles fotos”, comenta este informático del Acuario que admite una vocación frustrada: “Si hubiera podido, habría sido piloto, pero antes era muy difícil”. Además de observador de aviones, se considera un apasionado de la aeronáutica en general, lo que ellos mismos llaman un “aerotrastornado”.

La cafetería El Aviador, en el mirador de Alvedro, es el principal punto de encuentro de estos coleccionistas de pájaros de hierro. Organizan encuentros a través de foros de Internet, donde comparten sus inquietudes y exponen sus fotos. Pedreira admite que hay “algo de rivalidad por ver quien pilla un avión raro y la foto más bonita”. De valorarlo se encargan los miembros del foro, que votan la mejor imagen. En su archivo personal, Wicho recopila miles de fotos de aeronaves sacadas desde distintos aeropuertos del mundo. “Hace unos meses tenía unas horas en Londres y en vez de ir a ver la ciudad me quedé en el aeropuerto sacando aviones”, confiesa. Entre las de Alvedro, “a la que más cariño le tengo -explica- es la del primer vuelo de Easyjet, por captar un avión nuevo y porque suponía la entrada del bajo coste en A Coruña”, afirma. Ahora, considera “una lástima” haber perdido esta compañía, aunque asume que la afición de planespotting aquí siempre será más limitada que en grandes ciudades con aeródromos internacionales: “Este es un aeropuerto periférico y ya está”, se resigna el aficionado.

A fuerza de fijar la vista en el cielo de Alvedro reconocen ya a los aviones por sus matrículas. Pero este hobby les ha acarreado también algún problema por malos entendidos. Para algunos, ver a un grupo de fotógrafos pendientes del aeropuerto es sospechoso. Así, más de una vez la Policía y la Guardia Civil se ha acercado para identificarlos, algo que consideran normal. “Una vez estaba haciendo fotos a un avión privado y no sé quién iría dentro que se debió de mosquear y vino un policía a preguntarme qué estaba haciendo”, recuerda.

Los “spotters” están acostumbrados a que la gente los mire raro y que los califique de frikis. “Lo llevamos con dignidad. Es nuestra afición; a otros les gusta el fútbol”, defiende Pedreira. Para ellos, contemplar aviones en pleno vuelo es como estar en el cielo. "

Hay gente para todo :-). Y os lo dice otro que se dedica a sacar fotos de cosas "raras". Eso si, sin camaras con teleobjetivos mas grandes que yo, que uno es pobre...

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