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La Torre de Hercules

¿Politiqueo bibliotecario?

Hmmm, una biblioteca municipal, hmmmm, un cartel al lado de la puerta, hmmm,¿cartel cultural, social, politico? Si es lo que pasa cuando los partidos se identifican a si mismos con los simbolos y las fechas, que luego se ven conspiraciones politicas por todas partes...Por cierto, la foto fue tomada a mediados de Agosto...

torrepolitica

 

Fiestas de La Coruña. 18 de Agosto.

18.08.08
12:00 Inauguración de la Feria de los continentes (del 18 de agosto al 9 de septiembre) en los Jardínes de Méndez Núñez
21:30 Concierto del Aula de Jazz de la Escuela Municipal de Música en la Plaza de Mª Pita

Torre bibliotecaria.

Os dejo la foto del logo que hay en la puerta de la Biblioteca municipal de la Calle de la Torre. Curiosamente, me recuerda un monton a esto.

torre

Fiestas de La Coruña. 17 de Agosto.

17.08.08
20:00 XII Certamen de Casas Regionales. Día de Castilla-León. Grupo folclórico de Coros y Danzas Virgen del Camino en los Jardínes de Méndez Núñez
20:00 Concierto de Cantábile en el Auditorio del Parque de Sta Margarita
21:30 Concierto de la Orquesta Nueva de la Sinfónica de Galicia en la Plaza de Mª Pita

El regalo de cumpleaños que nunca te he dado.

Amiga mia, la foto de hoy es de la, a mi entender, la mejor heladeria de La Coruña. Sin embargo, nunca te he llevado a ella. Solo abre en verano, y en los veranos, tu nunca estabas. Oh, hemos tomado helados en Leicester Square igual de viciosos. Sobre todo, quizas, esos de chocolate con trocitos de chocolate en medio, tarrina grande, dos cucharillas. Pero no es lo mismo, amiga mia. Nunca hemos elegido una mesa en el interior de la heladeria, nunca hemos babeado ante la carta para terminar escogiendo dos copas con bolas de diferentes sabores y sus barquillos a juego, quizas tambien con caramelo. Nunca hemos intercambiado esos sabores, tu los mios, yo los tuyos, sin que el mundo se alargase mas alla de nuestra mesa. No pierdo la esperanza, amiga mia. Algun dia, algun año, te llevare alli. Aunque sea a escondidas y solamente uno de nosotros compre un cucurucho para tomar en la calle. Por cierto, felicidades. Y que cumplas muchos mas.

heladeria

¿Ha terminado el Ayuntamiento con el botellon?

Bueno, por lo que he leido por ahi, el Ayuntamiento dice que con ese reglamento nuevo ( con el que estoy en contra, a nivel personal, porque mañana pueden sacar otro que prohiba a los feos ir a nadar a Riazor. Esto es cosa de leyes, no de reglamentos ) que impide vende alcohol desde las diez y pone a mas polis en la calle, se ha solucionado todo. Mi opinion personal, y falible, claro esta, es que si se ve menos botellon este mes es porque estamos en Agosto. La gente se va de vacaciones, muchos jovenes se van a fincas o a pueblos, hay conciertos y fiestas por todas partes...VEremos que pasa en Septiembre. Y esto viene a cuento de este articulo que he leido en El Ideal Gallego, que habla de que quizas, solo quizas, el botellon solo se este mudando de zona:

" REDACCIÓN > A CORUÑA

La plaza de Santa María registra gran afluencia de jóvenes los fines de semana QUINTANA

Los residentes de la Ciudad Vieja temen que la historia que vivió durante meses la plaza de Azacárraga se repita. Los vecinos advierten de que han notado un incremento de jóvenes que beben en la antigua plaza de la colegiata de Santa María a altas horas de la madrugada.

Según los vecinos de la plaza de Santa María desde que se declaró como zona protegida la plaza de Azcárraga han observado un aumento de jóvenes que disfrutan del molesto botellón hasta la madrugada, antes de dirigirse a la zona de copas del Orzán.

Los vecinos temen que se repita la historia que vivió la plaza de Azcárraga en los últimos años, donde cada fin de semana cientos de jóvenes se concentraban en la plaza consumiendo alcohol y gritando hasta sobrepasar los niveles permitidos.

Los residentes se quejan del ruido que tienen que soportar y de los desechos que causan este tipo de reuniones festivas en la antigua plaza.

La iglesia, que data del Románico, patrimonio de la ciudad, se levanta sobre una escalinata que constituye un asiento privilegiado para este tipo de reuniones. Según los vecinos de la plaza, el cruceiro, uno de los más antiguos de Galicia, del siglo XV, es el principal afectado de este improvisado botellón. “Los jóvenes se sientan a sus pies y normalmente no recogen los desechos que generan”, afirma Maribel, una de las vecinas de la zona. La residente, que vive en la propia plaza, asegura que el murmullo dura incluso hasta las tres de la madrugada, lo que no le permite conciliar el sueño, aunque afirma que ya está acostumbrada a la contaminación acústica de la zona.

“La suciedad es otro de los problemas con los que me encuentro por la mañana, aunque hay que reconocer que no es tan grave como el que padecía la plaza de Azcárrga”, explica Maribel.

Miedo > La vecina cree que el aumento de gente que ha observado en los últimos tiempos se debe al período estival, aunque advierte del temor de que la plaza se convierta en una zona de afluencia masiva para el botellón.

Por otro lado, el párroco de la iglesia de santa María, el padre Taboada, no cree que sea un problema importante por el momento y asegura que es un asunto de tipo municipal.

Otra de las afectadas, Merce, cree que una de las consecuencias de estas reuniones es el olor a orines que presentan las calles los días posteriores a las concentraciones. “En el lado posterior de la iglesia los jóvenes orinan sin ningún pudor e incluso han llegado a realizar carreras con los contenedores de basura. Llevamos toda la vida con este problema, no creo que se arregle ahora”, asegura Merce. Ambas residentes indicaron que por el momento no han tenido ningún problema con estoas personas “afines” al botellón.

“Los hay de todas las edades, no son sólo jóvenes, por eso no son como en Azacárraga, el problema puede aparecer si aumentan estas concentraciones y se convierte en un destino idóneo para beber alcohol por la noche”, indicó Merce. Los vecinos esperan que la Ciudad Vieja se libre de una vez por todas de las consecuencias del botellón. "

Volvere.

Ni a Obama ni a Mcain. Vota a Cthulhu.

Hace ya muchos años, Chaosium creo una caja de falso material electoral. Pegatinas y chapas que apoyaban la campaña de la Gran Sepia. LAmentablemente, nos robaron las elecciones. Pero aun asi, los fieles sectarios y profundos hemos seguido trabajando, eleccion tras eleccion. A traves de Pjorge y Miskatonic.es, llego hasta el video de la nueva campaña electoral. Esta vez si, el poder sera nuestro. Primigenios contra la crisis.

 

¿Como se escribe la palabra moto?

Paseaba yo, feliz en mis vacaciones, por la Calle de la Torre, cuando algo en el suelo llamo mi atencion. Fotografie desde ambas aceras, pero sigo sin encontrarle la ortografia Guiño.

motos

Y desde el otro lado de la calle.

motos1

Torre lonera.

torrelona

Empresa con nombre...curioso.

Todos los que hemos hecho obras en casa conocemos historias de terror sobre las empresas que las realizan. No dudo que hay excelentes profesionales, pero quizas deberian cuidar mas su imagen,porque...¿contratatiais a una empresa con este nombre? :-)

ardid

* ardid.

1. adj. desus. Mañoso, astuto, sagaz.

2. adj. ant. ardido (valiente).

3. m. Artificio, medio empleado hábil y mañosamente para el logro de algún intento.

Fiestas de La Coruña. 16 de Agosto.

Llegamos  a la mitad del mes, el ecuador de las fiestas. O como dice un amigo mio, ya estamos en esa epoca que se acabo lo interesante y la gente se va a las fiestas de los barrios y de los pueblos. Quizas tenga razon. Yo, por ejemplo, si el tiempo y la autoridad lo permiten, estare mañana en Orense.

16.08.08
20:00 Festival Internacional de Acordeones. Concierto de Tiago Piralho, Marlon, Manolo Bello e as dúas y Orquesta Azabache en los Jardínes de Méndez Núñez
20:30 XII Certamen de Casas Regionales. Agrupación folclórica Aturuxo en los Jardínes de Méndez Núñez
21:00 Cabalgata de la Batalla de las flores en el Paseo Marítimo Orzán y Riazor
21:30 Concierto de la Orquesta Sinfónica de Galicia en la Plaza de Mª Pita
22:30 Festival Internacional de Acordeones. Concierto de Orquesta Illumbre y Orquesta típica y coral de Alcobaca (Portugal) en el Paseo Marítimo Orzán y Riazor

Otra exposicion sobre la Torre de Hercules.

Desde La Opinion:

 " ANA BLANCO. A CORUÑA. La delegación coruñesa del Colegio Oficial de Arquitectos de Galicia inauguró ayer en la sala COAG, en Federico Tapia, 64, la exposición A luz de Lupo, que permanecerá abierta hasta el 5 de septiembre. La muestra ofrece una propuesta para apoyar la candidatura de la Torre de Hércules a patrimonio de la humanidad. El objetivo es ayudar a difundir valores arquitectónicos a través de una experiencia didáctica a diferentes escalas y para diferentes edades, donde niños de varios barrios, entre ellos el de Penamoa, han interpretado e intervenido sobre la estructura del monumento romano. El material utilizado para el proceso es el porexpán, procedente de las cajas de peces rescatadas del puerto. "

La vieja maestra.

Valga este cuento de Guareschi, donde salen Don Camilo y Peppone, como homenaje a todas aquellas maestras nacionales ( de cualquier ideologia politica ) cuyo deber era "desasnar" a las siguientes generaciones:

 

EL monumento nacional del pueblo era la vieja maestra, una mujercita pequeña y flaca conocida de todos por cuanto había enseñado el abecé a los padres, a los hijos y a los hijos de los hijos. Ahora vivía sola en una casita un tanto alejada del poblado e iba tirando adelante con nada más que la pensión, porque cuando enviaba a comprar cincuenta gramos de manteca, o de carne o cualquier otro alimento, le cobraban por los cincuenta, pero siempre le daban dos­cientos o trescientos.

Con los huevos el piadoso engaño no resultaba porque, aunque una maestra tenga dos o tres mil años de edad y haya perdido la noción del peso, la vez que pide un par de huevos y le dan seis, se da cuenta. Resol­vió el problema el médico un día que la encontró y vién­dola muy desmejorada le ordenó que eliminara los hue­vos de su alimentación, pues por lo que le dijo no le sentaban.

La vieja maestra infundía respeto a todos y el mismo don Camilo procuraba pasar de largo, pues desde el día en que desgraciadamente su perro había saltado en el huerto de la señora Josefina y le había roto una maceta de geranios, todas las veces que la vieja encontraba a don Camilo lo amenazaba con el bastón y le gritaba que existe un Dios también para los curas bolcheviques.

No podía tragar a Pepón, quien, de niño, iba a la escuela con los bolsillos llenos de ranas, pajaritos y otras porquerías, y que una mañana llegó cabalgando en una vaca junto con aquel otro melón del Brusco, que le hacía de palafrenero. Poquísimas veces salía de su casa y no hablaba nunca con nadie, pues siempre había odiado la chismería, pero cuando le dijeron que Pepón había sido elegido alcalde y escribía manifies­tos, entonces salió. Se dirigió a la plaza, se detuvo delante de un manifiesto pegado en el muro, se caló los anteojos y lo leyó de cabo a rabo ceñudamente. Luego abrió su bolso, sacó un lápiz rojo y azul, corrigió los errores y escribió al pie del manifiesto: 4. ¡Asno!

Detrás de ella estaban los más poderosos "rojos" del pueblo, que miraban pensativos, cruzados de brazos y apretando las mandíbulas. Pero ninguno tuvo el valor de decir nada.

La leñera de la señora Josefina estaba en el huer­to, detrás de la casa, y siempre la tenía bien provista, porque de noche no faltaba quien saltase el cerco y fuera a echar en el montón dos o tres leños o un haz. Pero ese invierno fue crudo y la maestra tenía dema­siados años sobre sus pequeñas espaldas encorvadas como para no salir vencida. Así, no se la vió más por ninguna parte, ni tampoco se daba ya cuenta de que cuando mandaba a comprar dos huevos le enviaban ocho. Y una noche, mientras Pepón estaba en la sesión del Concejo, alguien vino a decirle que la señora Jose­fina lo hacía llamar y que se diese prisa porque ella para morir no tenía tiempo de esperar que hiciese su comodidad.

Don Camilo había sido llamado antes y había co­rrido enseguida, sabiendo que se trataba de horas. Ha­bía encontrado una gran cama blanca y en ella una viejecita tan pequeña y tan flaca que parecía un niño. Pero no había perdido del todo los sentidos la vieja maestra y apenas vió la gruesa mole negra de don Camilo, soltó una risita.

-¿Le gustaría, eh, que ahora yo le confesara que he hecho un montón de indecencias? En cambio, nada de eso, querido señor párroco. Lo he llamado porque quiero morir con el alma limpia, sin rencores. Por lo tanto le perdono haberme roto la maceta de ge­ranios.

-Y yo le perdono haberme llamado cura bolche­vique -susurró don Camilo.

-Gracias, pero no era necesario -contestó la viejecita-. Pues lo que vale es la intención con que se obra, y yo lo llamé cura bolchevique como llamaba asno a Pepón, sin ánimo de ofender.

Don Camilo, con dulzura, empezó un largo dis­curso para hacer comprender a la señora Josefina que ése era el momento de despojarse de toda humana pro­sopopeya, hasta de la más pequeña, para tener la espe­ranza de ir al Paraíso ...

-¿La esperanza?-lo interrumpió la señora Jo­sefina-. ¡Yo tengo la seguridad de ir al Pa-raíso!

-Este es un pecado de presunción -dijo don Camilo dulcemente-. Ningún mortal puede tener la seguridad de haber vivido siempre conforme a las leyes de Dios.

La señora Josefina sonrió.

-Ningún mortal, excepto la señora Josefina -respondió-. ¡Porque a la señora Josefina esta no­che Jesucristo ha venido a decirle que irá al Paraíso! ¡Así, pues, la señora Josefina está segura, a menos que usted no sepa más que Jesucristo!

Ante una fe tan formidable, tan precisa e inequí­voca, don Camilo quedó sin aliento y se retiró en un ángulo a decir sus plegarias.

Después llegó Pepón.

-Te perdono lo de las ranas y demás inmundi­cias -dijo la vieja maestra. -Te conozco y sé que en el fondo no eres malo. Rogaré a Dios para que te per­done tus grandes delitos.

Pepón abrió los brazos.

-Señora -balbuceó-; yo no he cometido nunca un delito.

-¡No mientas! -replicó severamente la señora Josefina-. Tú y los demás bolcheviques de tu raza habéis echado al rey, desterrándolo en una isla lejana para dejarlo morir de hambre junto con sus hijitos. La maestra se echó a llorar, y Pepón, viendo llorar una viejecita tan pequeña, sintió deseos de ponerse a gritar.

-No es cierto -exclamó.

-Es cierto -repuso la maestra-, me lo ha dicho el señor Biletti, que oye la radio y lee los diarios.

-¡Mañana le rompo la cara a ese reaccionario inmundo! -mugió Pepón-. Don Camilo, ¡ dígale usted que no es cierto!

Don Camilo se acercó.

-La han informado mal -explicó suavemente-. Son todas mentiras. Ni isla desierta ni muertos de hambre. Todas mentiras, se lo aseguro.

-Menos mal -suspiró la viejecita tranquilizada.

-Además -dijo Pepón-, no fuimos solamente nosotros los que lo echamos. Hubo la votación y re­sultó que los que no lo querían eran más que los que lo querían, y entonces se ha ido, pero nadie le ha dicho ni hecho nada. ¡Así funciona la democracia!

-¡Qué democracia! -dijo severamente la señor­a Josefina-. A los reyes no se los echa.

-Disculpe -dijo a su vez Pepón, turbado. ¿Qué podía contestar?

Luego la señora Josefina, algo más tranquila, habló.

-Tú eres el alcalde -dijo- y éste es mi testa­mento: la casa no es mía y mis pocos trapos debes darlos al que los necesite. Quédate con mis libros, que te hacen falta. Debes hacer muchos ejercicios de com­posición y estudiar los verbos.

-Sí, señora -respondió Pepón.

-Quiero un funeral sin música porque no es una cosa seria. Quiero un funeral sin coche fúnebre. Quie­ro que lleven el ataúd en hombros como se usaba en los tiempos civilizados, y sobre el ataúd quiero la bandera.

-Sí, señora -contestó Pepón.

-Mi bandera -prosiguió la señora Josefina-. La que está allí junto al armario. Mi bandera, con el escudo.

Y esto fue todo, porque después la señora Jose­fina susurró: "Dios te bendiga, aunque seas bolche­vique, niño mío". Y cerró los ojos y no los re­abrió más.

La mañana siguiente Pepón convocó en la Muni­cipalidad a los representantes de todos los partidos, y cuando estuvieron presentes les dijo que la señora Josefina había muerto y que la comunidad, para expre­sarle el reconocimiento del pueblo, le tributaría solem­nes funerales.

-Esto lo digo como alcalde y como tal e intér­prete de la voluntad popular los he llamado para que después no me reprochen haber procedido por mi sola cuenta. El hecho es que la señora Josefina ha maní­festado ser su última voluntad que se conduzca el ataúd en hombros y sobre el ataúd quiere la bandera con el escudo. Diga aquí cada cual su opinión. Los represen­tantes de los partidos reaccionarios hagan el favor de quedarse callados, pues de todos modos sabemos muy bien que serían dichosísimos si además trajéramos la banda para tocar la así llamada marcha real. .

Habló en primer término el representante del Partido de Acción; y hablaba bien porque era un di­plomado.

-¡Por consideración a un solo difunto no pode­mos agraviar a los cien mil muertos con cuyo sacrificio el pueblo ha conquistado la república!

Y siguió por este estilo, argumentando con mucho calor y concluyendo que la señora Josefina había tra­bajado con la monarquía, pero por la patria, y por lo tanto nada era más justo que sobre el féretro fuese desplegada la bandera que hoy representa a la patria.

-¡Bien! -aprobó Begollini, el socialista, que era más marxista que Marx-. ¡Ha terminado la era de los sentimentalismos y de las nostalgias: ¡si quería la bandera con el escudo debió morir antes !

-¡Bah, ésa es una estupidez! -exclamó el botica­rio, jefe de los republicanos históricos-. Se debe decir más bien que hoy la ostentación pública de dicho em­blema en un funeral podría suscitar resentimientos que desnaturalizarían la ceremonia, convirtiéndola en una manifestación política y disminuyendo, si no destru­yendo, su noble significado.

Tocóle el turno luego al representante de los demócratas cristianos.

-La voluntad de los muertos es sagrada -dijo con voz solemne-. Y la voluntad de la difunta es par­ticularmente sagrada para nosotros, puesto que todos la amamos, la veneramos y contemplamos. su actividad prodigiosa como un apostolado. Precisamente por esta veneración y este respeto a su memoria, somos del parecer que debe evitarse cualquier acto irrespetuoso, aunque mínimo, el cual, si bien enderezado a otro pro­pósito, sonaría como una ofensa a la sagrada memoria de la extinta. Por eso, también nosotros nos asociamos a quienes desaconsejan el uso de la vieja bandera.

Pepón aprobó gravemente estas palabras con un movimiento de cabeza. Volvióse luego hacia don Ca­milo, que también había sido convocado. Y don Cami­lo estaba pálido.

-¿Qué opina el señor párroco?

-El señor párroco, antes de hablar espera escu­char el parecer del señor alcalde.

Pepón se compuso la garganta y habló.

-En mi condición de alcalde -dijo- les agra­dezco la colaboración y como alcalde apruebo la idea de evitar la bandera pedida por la difunta. Pero, como en este pueblo no gobierna el alcalde sino los comu­nistas, yo, como jefe de los comunistas digo que me importa un comino el parecer de ustedes y mañana la señora Josefina irá al cementerio con la bandera que ella quiere porque yo respeto más a la finada que a todos ustedes vivos, ¡y si alguno tiene algo que obje­tar lo hago volar por la ventana! ¿Tiene el señor cura algo que decir?

-Cedo a la violencia -contestó don Camilo, sin­tiéndose volver a la gracia de Dios.

Y así el día siguiente la señora Josefina marchó al cementerio en su féretro, cargado por Pepón, el Brus­co, el Pardo y Bólido. Los cuatro llevaban al cuello pañuelos rojos como el fuego, pero sobre el ataúd iba la bandera de la señora maestra.

Cosas que suceden allá, en ese pueblo extrava­gante donde el sol martillea en la cabeza de la gente y donde la gente razona más a palos que con el cere­bro, pero donde por lo menos se respeta a los muertos.

 

Cualquier fallo de la traduccion, es culpa, no solo del traductor, sino del que aqui ha publicado, que corrigio como mejor pudo.Y quemis maestras me corrijan mis errores :-).

A orillas del rio. En el calor, el Miño es como el Po.

En estos dias de calor, que hacen deseable cualquier lugar lleno de agua, os dejo el cuento de Guareschi, A orillas del rio:

" Entre la una y las tres de la tarde en agosto, el calor, en los pueblos ahogados entre los maizales y el cáñamo, es algo que se ve y toca. Se diría que uno tiene ante los ojos, a un palmo de la nariz, un extenso velo ondulante de vidrio hirviente.

Atraviesas un puente, miras abajo, en el canal, y ves el fondo seco y resquebrajado, y aquí y allá algún pescado muerto. Y cuando del camino que corre sobre el terraplén miras dentro de un cementerio, te parece sentir crepitar bajo el sol ardiente los huesos de los muertos.

Por la carretera provincial marcha lentamente al­gún carrito de ruedas altas, lleno de arena. El carrete­ro duerme boca arriba sobre la carga, con la panza al aire y el dorso abrasado; o bien, sentado en el cabezal pesca con una pequeña podadera dentro de media san­día sostenida entre las piernas como una jofaina.

Al llegar al dique grande se ve el río, vasto, de­sierto, inmóvil y silencioso: antes que un río parece un cementerio de aguas muertas.

Don Camilo se encaminaba al dique grande con un pañolón blanco metido entre el sombrero y el crá­neo, a la una y media de una tarde de aosto, y viéndolo así bajo el sol, en medio de la blanca carretera, no hubiera podido imaginarse nada más negro ni más cle­rical,

"Si en este momento existe en el radio de veinte kilómetros uno solo que no duerma, me dejo cortar la cabeza" -dijo para sí don Camilo.

Saltó el dique y fué a sentarse a la sombra de un montecillo de aromos. A través del follaje se veía cente­llar el agua. Se desvistió, dobló cuidadosamente las ro­pas y haciendo de ellas un atado lo ocultó entre las l;o­jas de un arbusto. Luego se metió en el río en calzon­cillos.

Estaba tranquilísimo, seguro de que nadie podía verlo, pues aparte de la hora solitaria, había elegido un lugar completamente a trasmano. De todos modos fue discreto y al cabo de media hora salió del agua y caminando debajo de los aromos llegó al arbusto, pero su vestido no estaba.

Don Camilo sintió faltarle el aliento.

Un robo no podía ser, pues a nadie podía apete­cerle una sotana vieja y desteñida. Sin duda se trata­ba de una diablura. Y en efecto, no pasó mucho tiempo sin que se oyesen llegar de la orilla voces que se acerca­ban. Cuando don Camilo pudo distinguir algo y vio una compacta brigada de mozos y mozas y cuando recono­ció al Flaco en el sujeto que marchaba a la cabeza, com­prendió la maniobra y le entraron ganas de quebrar una rama y empezar a repartir garrotazos. Pero eso era precisamente lo que esperaban esos malditos: sor­prender a don Camilo en calzoncillos y regocijarse con el espectáculo.

Entonces don Camilo se arrojó al agua y nadando con la cabeza sumergida fué a refugiarse en una islita situada en medio del río, y allí tomó tierra desapare­ciendo entre los juncos.

Aunque no lo vieron, pues había subido por la parte opuesta del juncal, habían advertido su retirada; entonces se desplegaron a lo largo del río y esperaron, cantando y riendo. Don Camilo éstas sitiado.

¡Cuán débil es el hombre fuerte cuando se siente ridículo!

Don Camilo se tendió entre los juncos y esperó. Sin ser visto, él veía, de modo que pudo advertir la lle­gada de Pepón seguido del Brusco, del Pardo y de todo el estado mayor. El Flaco explicaba con grandes aspa­vientos el caso y todos reían. Después llegó más gente y don Camilo se dió cuenta de que los rojos se dispo­nían a hacerle pagar todos las cuentas viejas y nuevas, habiendo encontrado esta vez el mejor sistema, porque cuando uno cae en ridículo ya no produce miedo a na­die, así tenga puños de una tonelada y aunque repre­sente al Padre Eterno. En verdad había un grande equí­voco, pues don Camilo nunca había querido infundir miedo a nadie, excepto al Diablo. Pero ahora la polí­tica se había complicado de tal manera que los rojos consideraban al párroco un enemigo y decían que si las cosas no marchaban bien era por culpa de los curas. Cuando los negocios van mal lo importante no es en­contrar el modo de hacerlos marchar mejor, sino a quién echarle la culpa.

-Jesús -dijo don Camilo-, me da vergüenza dirigirme a vos en calzoncillos, pero la situación es gra­ve y si no es pecado mortal que un pobre párroco que muere de calor se meta en el agua, ayudadme porque con mis propias fuerzas no saldré del paso.

Habían traído frascos de vino, barajas y una ar­mónica. La ribera parecía una playa veraniega y se veía que ni remotamente pensaban abandonar el bloqueo; al contrario, lo iban extendiendo y para ello habían ocu­pado medio kilómetro de la ribera aguas arriba, más allá de la zona famosa del vado, doscientos metros de orilla cubierta de maleza y zarzas, porque desde 1945 nadie había puesto allí los pies.

Al retirarse los alemanes habían derribado los puentes y minado una amplia zona de la ribera en los dos extremos de los lugares vadeables, de modo que aquel sitio y su correspondiente de la orilla opuesta, estaban sembrados de minas colocadas tan arteramente que después de dos desastrosas tentativas los desmon­tadores habían resuelto aislar la zona con estacas y alambres de púas.

Los rojos de Pepón no vigilaban esta parte ni era necesario, pues sólo un loco habría osado descender en aquel semillero de minas. No había, pues, modo de za­farse, porque si don Camilo hubiese intentado salir aun más arriba habría acabado justo en el pueblo, y si hu­biera intentado hacerlo aguas abajo, habría ido a dar en el bosque. Y un párroco en calzoncillos no puede permitirse estos lujos.

Don Camilo no se movió: permaneció echado en el suelo húmedo, limitándose a masticar un junco y a seguir un complejo razonamiento.

-¡Bah! -concluyó-. Un hombre respetable pue­de seguir siéndolo aun en calzoncillos. Lo importante es que haga algo respetable. Entonces el vestido no cuenta.

La noche caía y en la orilla se encendieron antor­chas y linternas. Aquello parecía de veras un sarao mundano en una playa. Cuando el verde de las hierbas ennegreció, don Camilo se dejó deslizar al agua y se abandonó cautamente a la corriente basta que tocó el bajo fondo del vado, donde hizo pie. Entonces marchó decidido hacia la orilla. No podían verlo, porque más que nadar caminaba bajo el agua, sacando de vez en cuando la boca para respirar.

Ya estaba en la orilla: lo difícil era salir del agua sin ser notado. Si lograba ganar las malezas, fácilmen­te habría llegado al dique y saltándolo a toda carrera, habría podido alcanzar los maizales y los viñedos y allí el huerto de la casa parroquial. Se asió de una mata y se izó lentamente, pero cuando casi había llegado, la mata se desarraigó y don Camilo cayó de nuevo al agua. El ruido fué oído por la gente, pero con otro sal­to don Camilo alcanzó la orilla y desapareció entre los matorrales.

Hubo un griterío y todos se apiñaron en la orilla a tiempo que la luna iluminaba el paisaje.

-¡Don Camilo! -gritó Pepón adelantándose a los demás-. ¡Don Camilo!

Nadie contestó y el silencio heló a la gente.

-¡Don Camilo! -volvió a gritar Pepón-. ¡No se mueva, en nombre de Dios! ¡Está en la zona minada!

-Lo sé -contestó tranquila la voz de don Camilo desde un matorral situado en el centro de la zona mal­dita.

El Flaco avanzó con un atado en la mano.

-Don Camilo -gritó-. ¡No se mueva, que si llega a tocar una mina con la punta de un dedo, salta!

-Ya lo sé-contestó tranquila la voz de don Camilo.

El Flaco tenía la cara llena de sudor.

-¡Don Camilo! -gritó-. Ha sido una broma estúpida. Párese: aquí tengo su ropa.

-Mi ropa. Gracias, Flaco. Si me la quieres traer, aquí estoy.

Una rama se agitó en el centro del matorral. El Flaco abrió la boca y se volvió para mirar a los demás. En el silencio se oyó la risita irónica de don Camilo.

Pepón arrebató las ropas de las manos del Flaco.

-Se las alcanzo yo, don Camilo -dijo, encami­nándose lentamente hacia el alambrado de púas. Y ya estaba por saltarlo cuando el Flaco lo alcanzó rápida­mente y lo tiró hacia atrás.

-No, jefe -dijo, aferrando el atado y entran­do en el recinto-. Quien rompe paga.

La gente retrocedió. Todos tenían la frente em­papada en sudor y se tocaban nerviosamente la boca con las manos.

El Flaco avanzaba hacia el centro del matorral pisando con prudencia. El silencio pesaba como plomo.

-Aquí la tiene -dijo el Flaco con un hilo de voz, cuando llegó a la espesura.

-Bien -murmuró don Camilo-. Entra. Tú tie­nes derecho a verme en calzoncillos.

El Flaco rodeó la espesura.

-Y ahora, ¿qué efecto te hace un arcipreste en calzoncillos? -preguntó don Camilo.

-No lo sé -balbuceó el Flaco-. Veo todo negro con puntitos rojos. También la luna.

Jadeaba.

-Yo -balbuceó el Flaco- he robado algunas chucherías, he soltado algunas bofetadas, pero nunca hice mal a nadie.

-Ego te absolvo -le respondió don Camilo, sig­nándole una cruz en la frente.

Se encaminaron luego despacio hacia el dique, don­de la gente esperaba la explosión conteniendo el alien­to. Pasaron el alambrado de púas y tomaron el camino, yendo delante don Camilo, seguido por el Flaco, que caminaba en puntas de pie como si aun estuviese en el campo minado. Iba con la mente nublada y de pron­to cayó al suelo sin sentido. Pepón, que marchaba vein­te metros detrás al frente del resto de la tropa, se in­clinó sin apartar la vista de la espalda de don Camilo, levantó al Flaco por el cuello de la chaqueta y lo arras­tró consigo como si fuera un fardo de trapos. En la puerta de la iglesia volvióse don Camilo un instante, saludó a la muchedumbre con una grave reverencia y entró.

Los demás se retiraron en silencio y en el atrio quedó solo Pepón, plantado sobre las piernas abiertas, mirando fijamente la puerta cerrada y sosteniendo por la solapa al Flaco desmayado. Luego meneó la cabeza y se marchó él también llevándose detrás de si el pa­quete.

-Jesús -susurró don Camilo al Cristo crucifi­cado-, a la Iglesia se la sirve también tutelando la dig­nidad de un párroco en calzoncillos.

El Cristo no contestó.

-Jesús -susurró por segunda vez don Camilo-, ¿he cometido acaso un pecado mortal yéndome a to­mar un baño?

-No -contestó el Cristo-; has cometido un pe­cado mortal cuando desafiaste al Flaco a que te tra­jera la ropa.

-No creía que me la trajese. He sido incauto, no maligno.

En ese momento se oyó un trueno lejano hacia el río.

-De vez en cuando pasa una liebre por la zona minada y hace estallar una mina -explicó don Cami­lo más con la intención que con palabras-. Y ahora es necesario concluir que vos...

-No discurras más, don Camilo -lo interrum­pió el Cristo sonriendo-. Con la fiebre que tienes es imposible sacar conclusiones serenas.

Entre tanto Pepón había llegado a la puerta de la casa del Flaco. Llamó y salió a abrirle un viejo que, sin hablar, tomó el paquete que Pepón le entregó. Y fué en ese instante cuando él también oyó el trueno que le hizo menear la cabeza y pensar en un montón de cosas. Entonces se hizo devolver un momento al Fla­co y le soltó un pescozón que le erizó los cabellos.

-¡Adelante! -dijo con voz lejana el Flaco, mien­tras el viejo volvía a hacerse cargo de él. "

Fiestas de La Coruña. 15 de Agosto.

15.08.08
XIX Rallye Teresa Herrera de Automóviles clásicos e históricos (del 15 al 17 de agosto)
12:00 Feria del libro antigüo y de ocasión (del 15 al 31 de agosto) en los Jardínes de Méndez Núñez
13:00 Encuentro de Gigantes en la Plaza de Mª Pita
20:00 XII Certamen de Casas Regionales. Día de Castilla-La Mancha. Grupo folclórico Castelán-Manchego en los Jardínes de Méndez Núñez
20:00 Festival Internacional de Acordeones. Concierto de Manolo Bello e as dúas, Orquesta Lembranza, Cuarteto de Lisboa, Son da Eira, Grupos de concertinas y acordeones del Norte de Portugal y Orquesta Illumbre en los Jardínes de Méndez Núñez

Los mecanicos. Grabacion de su disco en directo.

Directamente desde la nota de prensa:

 

LOS MECÁNICOS 
GRABAN SU ESPERADO DISCO DEBUT EN DIRECTO:
"GARUFA YE YE"
 
GARUFA
-ciudad vieja-
jueves14 DE AGOSTO23:00 HORAS
ENTRADA LIBRE - AFORO LIMITADO
 

 
Fernando Esclusa (Guru Deva), José M. Martínez "Bonham" (ex Deluxe, The Majestics) y Tito Ritman (Luis Moro & Tribeca's Band) han proyectado sus obsesiones musicales hacia la dorada década de los sesenta. El pasado año se juntaron con el sano objetivo de reverenciar tan inmenso legado del pop-rock anglosajón de formaciones tan extraordinarias como The Beatles, The Kinks o Small Faces que se mezclarán de manera explosiva con el variado cocktail de artistas tan añorados del rock hispano como Los Salvajes, Los Bravos, , Fórmula V, Los Brincos...
 
 
El trío de jóvenes aunque sobradamente experimentados músicos herculinos repasarán en una hora y media de concierto algunos de los momentos más increíbles de la década por excelencia del pop inglés, americano, español y gallego. Nadie debería perderse tan señalada ocasión, y de paso, obtener algo de la tan recurrente en estos días memoria histórica.

Vater publicitario coruñes.

Estaba yo el viernes pasado con unos amigos, dedicado al hermoso arte de tapear e ingerir cervaza, cuando necesite visitar esa habitacion que la mayoria de bares tienen "al fondo, a la derecha". Alli me fui, y cual no seria mi sorpresa de ver que habian puesto carteles publicitarios ( de un Pazo-restaurante propiedad del mismo dueño del local en el que estaba, me comento un amigo que entiende de estas cosas ) para "entretenerse" mientras meabas de pie.

baño

Hombre, no se yo. Normalmente, es una accion que exije algo de concentracion y de punteria, asi que distraer al cliente mientras se dedica a ello, puede que no sea la mejor de las ideas...Me quede con las ganas de ver lo que habian puesto en la zona femenina, pero por motivos obvios ( soy un hombre :-) ) pues no entre. Por cierto, el local es El Rincon de Cunqueiro, alla por la calle de la Estrella.

Arte de portal.

En algunos portales coruñeses, como en este de la calle Sofia Casanova, podemos encontrarnos con pequeñas obras que los adornan.

portal

Aunque tambien podemos encontrarnos, como en este caso, con bonitas muestras de publicidad, no tengo muy claro como de legales ( por lo de pegar carteles sin permisos y esas cosillas :-) ).

cies

Cara y cruz, podriamos decir.

Fiestas en La Coruña 2008. 14 de Agosto.

14.08.08
17:00 Programación infantil en la Plaza Indalecio Prieto
19:00 Encuentro de gigantes en el Ayuntamiento
20:00 XXIV Encuentro de Habaneras: El Eco, Bohemios de Ferrol y Tuna de Veteranos en el Auditorio del Parque de Sta Margarita
20:00 Rúa Marineda: Concierto de la Banda Municipal en la Plaza de la Galera
20:00 Festival Internacional de Acordeones. Concierto de Manolo Bello e as dúas, Serafín Santamaría, Manuel Pazo, Sonsa Eira y Orquesta Illumbre en los Jardínes de Méndez Núñez
22:00 Aires de Andalucía. Música a caballo dirigido por Manolo Carrasco en el Coliseum
23:30 Noite de cine en la Plaza de Indalecio Prieto (Ladykillers)