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La Torre de Hercules

Cultura

Versos on the rocks. Libro de un musico.

Desde La Opinion:

" A. R. A CORUÑA. "El Dorda en la palabra". Así califica el pintor Jorge Cabezas la faceta literaria de su cuate Álvaro Dorda, artista y pandillero coruñés que no deja de hacer rockerías ni cuando escribe ni cuando pinta ni cuando canta ni cuando espanta. La voz de Rockers go to hell experimenta con la inmortalidad en papel en un libro, Versos on the rocks, que presentó la semana pasada en la Fundación Seoane en compañía del mentado Cabezas, el arquitecto Carlos Pita y el músico Julián Hernández, uno de los prologuistas de la publicación.
Hay una primera parte de verso consonante que trova al amor navajero, de tanguero-rockero, de rockero-coplero, de rik-rik-rak guitarrero, de humor canalla con pelo atusado. "Deudora de Gloria Fuertes en la rima, de la noche en las formas, del amor en el fondo y de Groucho para todo lo demás", describe Roge Fernández en otro de los prólogos del libro.
Ungido con el rock eterno, Dorda regurgita en el libro -editado por Labirinto de Paixóns- santos y corruptos poemas, cuentos y dibujos que se fueron perdiendo y encontrando en cajones ácratas, bolsillos trastornados, cofres del tesoro y barras de bar. Y siempre es la noche quien arranca. Sólo algún primer rayo de mañana
reenganchada se deja ver, extraviado, en las palabras fundidas por el sentimental vicio, los enviciados acordes y el enviciado amor.
"

Mas informacion, aqui mismo.

Gigantes en la Patagonia. Sesion especial de los Museos Coruñeses para bitacoreros.

Finalmente pude ir ( he estado enfermo ) a la proyeccion especial para blogueiros de Gigantes en la Patagonia. Dinosaurios y peliculas 3D. No pintaba mal, asi que imprimi la invitacion que me enviaron los Museos Coruñeses, convenci a una amiga interesada en estas cosas por motivos laborales y alla nos fuimos. Por cierto, fuimos los primeros en llegar. Vi caras conocidas, puse cara a gente que solo conocia de comentarios y lecturas mutuas, y espere a que empezase el show.

Xose Antonio Fraga, director de los Museos Coruñeses, nos hizo una presentacion de la sesion y cedio la palabra a Enrique Criado, de Enxebre  Entertainment, que nos puso al dia sobre el cine 3D. Hay que agradecer que la presentacion no estuviera llena de terminos tecnicos o demasiado especificos, cosa que a veces pasa en este tipo de actos. Seriamos unas cien personas, incluyendo a un niño ( al que no termino de gustar que al final los dinosaurios mueran. Uy, ya os destripe el final :-) ). Os dare mis opiniones personales sobre la sesion. Recordandoos que son solo eso, opiniones y personales.

* La sala esta bastante bien. No es muy grande pero es comoda. La acustica era buena ( aunque la prueba de fuego es una clase de niños todos hablando y murmurando a la vez ). Las sillas son de madera barnizada, en gradas escalonadas. Son comodas y hay espacio suficiente para estirar las piernas, lo que siempre se agradece.

* La calidad de la pantalla es muy buena, sin demasiado brillo ni muy oscura. Nos pusieron un divertido corto de animacion desarrollado por Enxebre y luego la pelicula propiamente dicha. Quizas la pelicula se haga un poco larga, pero es una opinion.

* El corto. Va de un ladron extraterrestre de mascotas extraterrestres. Divertido, la verdad. Se hizo corto :-)

* La pelicula. Veamos. Es una pelicula en 3D, pero yo la vi en 2D. La razon es que no tengo vision de un ojo, pero eso me permite opinar desde un punto de vista diferente. Toma juego de palabras :-). Las gafas de carton eran faciles de doblar y de poner. Me parecieron talla unica, aunque no lo puedo garantizar. Eso si, no son demasiado comodas si te las pones sobre otro par de gafas. La pelicula se ve casi perfectamente con ellas, aunque no tengas vista bifocal. Eso si, se ve mas oscura. Tras la emision me explicaron que al usar solo un ojo, se recibe solo la mitad de la luz que emite el proyector, por eso parece mas oscuro. A veces, en algunas escenas, se ven "fantasmas" cuando se aprecia parte de lo que deberia estar viendo el otro ojo. Hubo gente a la que la vista se le canso, aunque quizas sea un efecto parecido al de usar auriculares sin tener la costumbre.

La pelicula en si esta bien. Puedes estar mas o menos de acuerdo con las reconstrucciones y los puntos de vista, pero se deja ver. No se hace demasiado tecnica, aunque quizas algunas cosas se dan por supuestas y por sabidas ( como cual es el proceso de fosilizacion de las huellas de dinosaurio). Esta doblada al gallego desde el ingles, aunque a veces, los dialogos en segundo plano estan en castellano. La accion transcurre en la Patagonia y supongo que esas voces en castellano ya estaban en el original en ingles. Las animaciones estan bien, aunque dan la sensacion de que la zona estaba mas bien vacia de flora y fauna. Quizas lo estuviera,no soy un experto, pero te hace preguntarte que comian exactamente los carnivoros. Si hay un detalle que no me gusto. Se alternan imagenes de hoy en dia con reconstrucciones de hace muchos millones de años ( 90-60, segun las escenas ), Y a veces te pierdes y no sabes "cuando" estas viendo.

* La sesion de preguntas posterior fue interesante, centrada en la experiencia del cine en 3D, su futuro, su posible adaptacion en Galicia ( de 22 salas que hay en España a dia de hoy, solo la de la Domus esta en Galicia ) y algunas preguntas mas tecnicas.

* El pincho posterior. Estuvo bien, aunque quizas si hubiera estado en dos mesas y no en una larga, habria sido mas facil hablar con mas gente mientras picabamos. Fue un detalle que pusieran bebidas con y sin alcohol ( de hecho, me lo preguntaba antes de ir, sabiendo que hay gent emuy joven escribiendo en internet ). Aun asi, se podian mantener conversaciones fluidas y moverse de grupo en grupo, sin la sensacion de estar aprisionado entre dos personas. Y ademas, la vista de la bahia nocturna es preciosa.

* Mas cosas. Hablando un poco con el Director de los Museos, me comento que por ahora ( estas proyecciones estan todavia en fase experimental ) no se plantea crear material didactico especifico para complementar la pelicula. Esperemos que su exito anime a que se haga. Lo se, soy un tiquismiquis, pero uno estudio Magisterio por el Plan Antiguo y la cabra tira al monte :-). Por cierto, en la seccion de Download de la pagina oficial ( mas arriba teneis el enlace ) que esta en ingles y hecha con flash, aparece una referencia a la guia del educador. Lamentablemente, el enlace esta roto.

Terminando, si podeis ir, hacedlo. Vale la pena.

A galopar.

¿Que castillos son aquellos? Altos son, y relucian.

La Alhambra era, Señor, y la otra la Mezquita. El moro que los labraba, cien doblas ganaba al dia, y el dia que no los labra, otras tantas  se perdia.

El cuerpo que espera es un resto de demasiados despertares.

FIN DE FANTASÍA- Cesare Pavese.

Este cuerpo no volverá a empezar de nuevo. Al tocar las
       cuencas de sus ojos,
uno nota que un montón de tierra está más vivo,
ya que, incluso al alba, la tierra no hace sino guardar
silencio en su interior.
Pero un cadáver es un resto de demasiados despertares.

No tenemos más que esta virtud: comenzar
cada día la vida -ante la tierra,
bajo un cielo que calla-, esperando un despertar.
Se asombra alguien de que el alba implique tanto esfuerzo;
de despertar en despertar, una labor ha sido efectuada.
Pero vivimos solamente para darnos en un estremecimiento
al trabajo futuro y despertar, de una vez, la tierra.
Y alguna vez ocurre. Después vuelve a callar con nosotros.

Si al rozar aquel rostro la mano no estuviese insegura
-viva mano que siente la vida si toca-,
si de veras aquel frío no fuese otra cosa que el frío
de la tierra, en el alba que hiela la tierra,
tal vez eso sería un despertar y las cosas que callan
bajo el alba dirían todavía palabras. Pero tiembla
mi mano y entre todas las cosas se asemeja
a la mano inmóvil.
                        Otras veces, despertarse al alba
era un dolor seco, un jirón de luz,
pero era asimismo una liberación. La avara palabra
de la tierra era alegre, en un rápido instante,
y morir era todavía regresar a ella. Ahora, el cuerpo que
        espera
es un resto de demasiados despertares y no regresa a la tierra.
Ni siquiera lo dicen los labios endurecidos.

En Octubre, en Barcelona...los Oxcars.

carteloxcars

Mas informacion, en la EXGAE.

Web de la Alhambra.

Que no todo van a ser fotos de la Torre de Hercules Todo bien. Y hay que aprevechar ahora, que aun tenemos buena vista, que dicen que no hay nada mas triste que ser ciego en Granada...

* Web de La Alhambra de Granada.

Visitando la Exposicion sobre Alfonso IX.

Ayer al final me pase por la exposicion del Kiosko Alfonso. La verdad, no me gusto. ¿Y por que, os preguntareis? Bueno, hay van algunas de mis razones:

* Es muy oscura. Casi me como una columna.

* Los carteles que acompañan a las piezas ( bilingues en castellano y gallego ) son pequeños, con poco contrastes. Eso, unido a la no mucha claridad, hace dificil leerlos. En cambio, hay algunos situados debajo de los focos, y el reflejo tambien fastidia.

* Las piezas parecen un poco puestas al tuntun. Me explico, se nos dice que es y poco mas. No hay mas explicaciones, ni se relacionan unas con otras.

cristo

* En alguna ocasion, no queda claro por donde tienes que empezar a mirar. Tampoco es que importe demasiado, pues el orden no es muy importante.

* Hay disponibles audioguias ( en castellano y en gallego, sobre una hora de duracion ), pero tienes que deducirlo por los dibujos de los auriculares, porque no vi ningun cartel que me lo indique ni me lo comentaron a la entrada.

zamora

* Por las mañanas ( que es cuando fui ) el Kiosko Alfonso abre solamente de 12:00 a 14:00, lo que en vacaciones puede hacer que los visitantes prefieran ir a otros lugares donde aprovechar mejor el tiempo y no cortar la mañana para verla.

* No queda claro si se pueden sacar fotos o no. De tosas maneras, como habia mas gente haciendolo, e inclusoc on flashes, supuse que mi movil no molestaria a nadie.

 

¿Como mejorar la exposicion? Desde mi muy personal y particular punto de vista, esas son algunas ideas.

* Aumentar el tamaño de la letra de las tarjetas, con contraste facil, tipo blanco sobre negro o rojo sobre blanco.

* El Ayuntamiento se ha gastado un dineral en propocion de La Coruña como ciudad turistica para cruceros y similares. Pues poner algunas audioguias y folletos en ingles quizas seria una buena idea para captar a ese turismo.

* Aumentar la informacion sobre las piezas. Cosas como explicar que significan las letras que cuelgan de la cruz de oro, que es el taller de Limoges que creo los relicarios, las diferencias entre el romanico de la Catedral de Zamora y la de Compostela. Formar a la que que informar.

* Estamos en el siglo XXI. Internet esta llena de informacion. Un folleto con enlaces seria de gran utilidad para quienes quisieran saber mas. Ni siquiera hay que tenerlos en papel, una impresora permitiria crearlos bajo la demanda del publico.

Estas son mis opiniones e ideas. Y a vosotros, lectores, ¿os ha gustado? ¿Que opinais de la Exposicion?

Buscador de banderas.

A traves de La Cartoteca, llegue hasta este buscador de banderas. ¿Los resultados? Hombre, asi, asa. Buscando por Spain, me salio esto:

banderas

Diccionarios de las lenguas oficiales de España.

* DRAG

* DRAE

* Enciclopedia catalana

* Euskara.euskadi.net

Actualizacion: Añadido un diccionario en vasco. No se lo exacto que es, porque no hablo vasco. Gracias a Indarki, que me mando este indice de recursos.

No he encontrado ningun recurso similar en vasco, solo traductores. Si alguien conoce alguno, se le agradeceria el enlace.

Web de anecdotas historicas.

Navegando ( en canoa ) por internet, llego hasta Curistoria, un sitio dedicado a recopilar anecdotas que no han merecido salir en primera plana en los libros de historia, pero que tienen su miga. O su aquel, si me permitis un galleguismo :-). Os dejo un ejemplo:

" Seguro que alguna vez hemos oído comentar en algún documental sobre el origen de las olimpiadas, que en la Grecia Antigua, inspiración de las mismas, los atletas competían desnudos. No se ustedes, pero yo siempre que oigo esto pienso en que a parte del pudor que nos inserta en lo más hondo del cerebro la cultura en la vivimos, el hacer deporte con ciertas prendas de ropa también es más cómodo.

Pues resulta que al final este pensamiento personal se ve refrendado por los hechos y es que los atletas griegos se ataban el pene con una correa de cuero llamada kynodesdme, que sujetaba a este desde la cintura. A mi me parece una buena idea, sobretodo en algunos deportes. "

Feria del Libro antiguo y de ocasion.

feria

Bueno, pues parece ser lo de todos los años, las mismas casetas, el mismo material. Quizas este año se echen de menos mas tebeos y mas revistas de historia, pero aun asi me hice con dos libros de Osprey que ya ire comentando con calma, sobre fortificaciones griegas y fortificaciones españolas en America. Lo se, soy muy rarito ;-).

A orillas del rio. En el calor, el Miño es como el Po.

En estos dias de calor, que hacen deseable cualquier lugar lleno de agua, os dejo el cuento de Guareschi, A orillas del rio:

" Entre la una y las tres de la tarde en agosto, el calor, en los pueblos ahogados entre los maizales y el cáñamo, es algo que se ve y toca. Se diría que uno tiene ante los ojos, a un palmo de la nariz, un extenso velo ondulante de vidrio hirviente.

Atraviesas un puente, miras abajo, en el canal, y ves el fondo seco y resquebrajado, y aquí y allá algún pescado muerto. Y cuando del camino que corre sobre el terraplén miras dentro de un cementerio, te parece sentir crepitar bajo el sol ardiente los huesos de los muertos.

Por la carretera provincial marcha lentamente al­gún carrito de ruedas altas, lleno de arena. El carrete­ro duerme boca arriba sobre la carga, con la panza al aire y el dorso abrasado; o bien, sentado en el cabezal pesca con una pequeña podadera dentro de media san­día sostenida entre las piernas como una jofaina.

Al llegar al dique grande se ve el río, vasto, de­sierto, inmóvil y silencioso: antes que un río parece un cementerio de aguas muertas.

Don Camilo se encaminaba al dique grande con un pañolón blanco metido entre el sombrero y el crá­neo, a la una y media de una tarde de aosto, y viéndolo así bajo el sol, en medio de la blanca carretera, no hubiera podido imaginarse nada más negro ni más cle­rical,

"Si en este momento existe en el radio de veinte kilómetros uno solo que no duerma, me dejo cortar la cabeza" -dijo para sí don Camilo.

Saltó el dique y fué a sentarse a la sombra de un montecillo de aromos. A través del follaje se veía cente­llar el agua. Se desvistió, dobló cuidadosamente las ro­pas y haciendo de ellas un atado lo ocultó entre las l;o­jas de un arbusto. Luego se metió en el río en calzon­cillos.

Estaba tranquilísimo, seguro de que nadie podía verlo, pues aparte de la hora solitaria, había elegido un lugar completamente a trasmano. De todos modos fue discreto y al cabo de media hora salió del agua y caminando debajo de los aromos llegó al arbusto, pero su vestido no estaba.

Don Camilo sintió faltarle el aliento.

Un robo no podía ser, pues a nadie podía apete­cerle una sotana vieja y desteñida. Sin duda se trata­ba de una diablura. Y en efecto, no pasó mucho tiempo sin que se oyesen llegar de la orilla voces que se acerca­ban. Cuando don Camilo pudo distinguir algo y vio una compacta brigada de mozos y mozas y cuando recono­ció al Flaco en el sujeto que marchaba a la cabeza, com­prendió la maniobra y le entraron ganas de quebrar una rama y empezar a repartir garrotazos. Pero eso era precisamente lo que esperaban esos malditos: sor­prender a don Camilo en calzoncillos y regocijarse con el espectáculo.

Entonces don Camilo se arrojó al agua y nadando con la cabeza sumergida fué a refugiarse en una islita situada en medio del río, y allí tomó tierra desapare­ciendo entre los juncos.

Aunque no lo vieron, pues había subido por la parte opuesta del juncal, habían advertido su retirada; entonces se desplegaron a lo largo del río y esperaron, cantando y riendo. Don Camilo éstas sitiado.

¡Cuán débil es el hombre fuerte cuando se siente ridículo!

Don Camilo se tendió entre los juncos y esperó. Sin ser visto, él veía, de modo que pudo advertir la lle­gada de Pepón seguido del Brusco, del Pardo y de todo el estado mayor. El Flaco explicaba con grandes aspa­vientos el caso y todos reían. Después llegó más gente y don Camilo se dió cuenta de que los rojos se dispo­nían a hacerle pagar todos las cuentas viejas y nuevas, habiendo encontrado esta vez el mejor sistema, porque cuando uno cae en ridículo ya no produce miedo a na­die, así tenga puños de una tonelada y aunque repre­sente al Padre Eterno. En verdad había un grande equí­voco, pues don Camilo nunca había querido infundir miedo a nadie, excepto al Diablo. Pero ahora la polí­tica se había complicado de tal manera que los rojos consideraban al párroco un enemigo y decían que si las cosas no marchaban bien era por culpa de los curas. Cuando los negocios van mal lo importante no es en­contrar el modo de hacerlos marchar mejor, sino a quién echarle la culpa.

-Jesús -dijo don Camilo-, me da vergüenza dirigirme a vos en calzoncillos, pero la situación es gra­ve y si no es pecado mortal que un pobre párroco que muere de calor se meta en el agua, ayudadme porque con mis propias fuerzas no saldré del paso.

Habían traído frascos de vino, barajas y una ar­mónica. La ribera parecía una playa veraniega y se veía que ni remotamente pensaban abandonar el bloqueo; al contrario, lo iban extendiendo y para ello habían ocu­pado medio kilómetro de la ribera aguas arriba, más allá de la zona famosa del vado, doscientos metros de orilla cubierta de maleza y zarzas, porque desde 1945 nadie había puesto allí los pies.

Al retirarse los alemanes habían derribado los puentes y minado una amplia zona de la ribera en los dos extremos de los lugares vadeables, de modo que aquel sitio y su correspondiente de la orilla opuesta, estaban sembrados de minas colocadas tan arteramente que después de dos desastrosas tentativas los desmon­tadores habían resuelto aislar la zona con estacas y alambres de púas.

Los rojos de Pepón no vigilaban esta parte ni era necesario, pues sólo un loco habría osado descender en aquel semillero de minas. No había, pues, modo de za­farse, porque si don Camilo hubiese intentado salir aun más arriba habría acabado justo en el pueblo, y si hu­biera intentado hacerlo aguas abajo, habría ido a dar en el bosque. Y un párroco en calzoncillos no puede permitirse estos lujos.

Don Camilo no se movió: permaneció echado en el suelo húmedo, limitándose a masticar un junco y a seguir un complejo razonamiento.

-¡Bah! -concluyó-. Un hombre respetable pue­de seguir siéndolo aun en calzoncillos. Lo importante es que haga algo respetable. Entonces el vestido no cuenta.

La noche caía y en la orilla se encendieron antor­chas y linternas. Aquello parecía de veras un sarao mundano en una playa. Cuando el verde de las hierbas ennegreció, don Camilo se dejó deslizar al agua y se abandonó cautamente a la corriente basta que tocó el bajo fondo del vado, donde hizo pie. Entonces marchó decidido hacia la orilla. No podían verlo, porque más que nadar caminaba bajo el agua, sacando de vez en cuando la boca para respirar.

Ya estaba en la orilla: lo difícil era salir del agua sin ser notado. Si lograba ganar las malezas, fácilmen­te habría llegado al dique y saltándolo a toda carrera, habría podido alcanzar los maizales y los viñedos y allí el huerto de la casa parroquial. Se asió de una mata y se izó lentamente, pero cuando casi había llegado, la mata se desarraigó y don Camilo cayó de nuevo al agua. El ruido fué oído por la gente, pero con otro sal­to don Camilo alcanzó la orilla y desapareció entre los matorrales.

Hubo un griterío y todos se apiñaron en la orilla a tiempo que la luna iluminaba el paisaje.

-¡Don Camilo! -gritó Pepón adelantándose a los demás-. ¡Don Camilo!

Nadie contestó y el silencio heló a la gente.

-¡Don Camilo! -volvió a gritar Pepón-. ¡No se mueva, en nombre de Dios! ¡Está en la zona minada!

-Lo sé -contestó tranquila la voz de don Camilo desde un matorral situado en el centro de la zona mal­dita.

El Flaco avanzó con un atado en la mano.

-Don Camilo -gritó-. ¡No se mueva, que si llega a tocar una mina con la punta de un dedo, salta!

-Ya lo sé-contestó tranquila la voz de don Camilo.

El Flaco tenía la cara llena de sudor.

-¡Don Camilo! -gritó-. Ha sido una broma estúpida. Párese: aquí tengo su ropa.

-Mi ropa. Gracias, Flaco. Si me la quieres traer, aquí estoy.

Una rama se agitó en el centro del matorral. El Flaco abrió la boca y se volvió para mirar a los demás. En el silencio se oyó la risita irónica de don Camilo.

Pepón arrebató las ropas de las manos del Flaco.

-Se las alcanzo yo, don Camilo -dijo, encami­nándose lentamente hacia el alambrado de púas. Y ya estaba por saltarlo cuando el Flaco lo alcanzó rápida­mente y lo tiró hacia atrás.

-No, jefe -dijo, aferrando el atado y entran­do en el recinto-. Quien rompe paga.

La gente retrocedió. Todos tenían la frente em­papada en sudor y se tocaban nerviosamente la boca con las manos.

El Flaco avanzaba hacia el centro del matorral pisando con prudencia. El silencio pesaba como plomo.

-Aquí la tiene -dijo el Flaco con un hilo de voz, cuando llegó a la espesura.

-Bien -murmuró don Camilo-. Entra. Tú tie­nes derecho a verme en calzoncillos.

El Flaco rodeó la espesura.

-Y ahora, ¿qué efecto te hace un arcipreste en calzoncillos? -preguntó don Camilo.

-No lo sé -balbuceó el Flaco-. Veo todo negro con puntitos rojos. También la luna.

Jadeaba.

-Yo -balbuceó el Flaco- he robado algunas chucherías, he soltado algunas bofetadas, pero nunca hice mal a nadie.

-Ego te absolvo -le respondió don Camilo, sig­nándole una cruz en la frente.

Se encaminaron luego despacio hacia el dique, don­de la gente esperaba la explosión conteniendo el alien­to. Pasaron el alambrado de púas y tomaron el camino, yendo delante don Camilo, seguido por el Flaco, que caminaba en puntas de pie como si aun estuviese en el campo minado. Iba con la mente nublada y de pron­to cayó al suelo sin sentido. Pepón, que marchaba vein­te metros detrás al frente del resto de la tropa, se in­clinó sin apartar la vista de la espalda de don Camilo, levantó al Flaco por el cuello de la chaqueta y lo arras­tró consigo como si fuera un fardo de trapos. En la puerta de la iglesia volvióse don Camilo un instante, saludó a la muchedumbre con una grave reverencia y entró.

Los demás se retiraron en silencio y en el atrio quedó solo Pepón, plantado sobre las piernas abiertas, mirando fijamente la puerta cerrada y sosteniendo por la solapa al Flaco desmayado. Luego meneó la cabeza y se marchó él también llevándose detrás de si el pa­quete.

-Jesús -susurró don Camilo al Cristo crucifi­cado-, a la Iglesia se la sirve también tutelando la dig­nidad de un párroco en calzoncillos.

El Cristo no contestó.

-Jesús -susurró por segunda vez don Camilo-, ¿he cometido acaso un pecado mortal yéndome a to­mar un baño?

-No -contestó el Cristo-; has cometido un pe­cado mortal cuando desafiaste al Flaco a que te tra­jera la ropa.

-No creía que me la trajese. He sido incauto, no maligno.

En ese momento se oyó un trueno lejano hacia el río.

-De vez en cuando pasa una liebre por la zona minada y hace estallar una mina -explicó don Cami­lo más con la intención que con palabras-. Y ahora es necesario concluir que vos...

-No discurras más, don Camilo -lo interrum­pió el Cristo sonriendo-. Con la fiebre que tienes es imposible sacar conclusiones serenas.

Entre tanto Pepón había llegado a la puerta de la casa del Flaco. Llamó y salió a abrirle un viejo que, sin hablar, tomó el paquete que Pepón le entregó. Y fué en ese instante cuando él también oyó el trueno que le hizo menear la cabeza y pensar en un montón de cosas. Entonces se hizo devolver un momento al Fla­co y le soltó un pescozón que le erizó los cabellos.

-¡Adelante! -dijo con voz lejana el Flaco, mien­tras el viejo volvía a hacerse cargo de él. "

Puerto del Son- Porto do Son.

"Desde la Wikipedia:

"

Puerto del Son[1] (oficialmente y en gallego Porto do Son) es un municipio de la provincia de La Coruña, Galicia, España, perteneciente a la comarca de Noya.

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Etimología del topónimo [editar]

Según el Padre Manuel Rodríguez Pazos, el término Porto de Oçon aparece en documentos desde el siglo XV. Más adelante, cuando en el año 1588 se traduce al castellano la obra Theatrum Orbis Terrarum de Abrahan Ortelius, en ella aparece el primer mapa de Galicia tan conocido en versión de Fray Hernando Ojea. En este mapa Porto do Son aparece como Doçon.[2] Doçon aparece también en el mapa de Galicia incluído en el Atlas de Mercátor (Edición de 1632), y de igual modo aparece en el mapa de Giacomo Cantelli da Vignola (Roma 1696). En actas notariales de la época aparecen nombres propios de personas seguidas del término Porto d’Oçon. También, durante todo el siglo XVII y XVIII las partidas de bautismo comienzan con el locativo Puerto d’Oçon. Fue solo a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX cuando fruto de un proceso de castellanización de topónimos totalmente ajeno a la evolución etimológica natural, se realizó la incorrecta segmentación del término en Do-Son, al interpretarse la primera sílaba como la contracción del gallego de+o, traduciéndose el topónimo por el barbarísmo Puerto del Son

Estos falsos cortes se han producido también en otros topónimos gallegos mal castellanizados, como Avania > A Baña > La Baña, Ocrobe > Ogrobe > O Grobe > El Grove, o Aqua lata > Agolada > A Golada > La Golada > Golada.[3]

Demografía [editar]

  • Parroquias: 10 (Baroña, Caamaño, Goiáns, Miñortos, Nebra, Noal, Queiruga, Ribasieira, San Pedro de Muro, Xuño)
  • Población: INE (2005): 15000 habitantes.
  • Densidad: 104,95 hab/km².

Geografía [editar]

  • Superficie: 95,18 km²
  • Altitud máxima: 650 m.
  • Latitud: 42º 44’ N
  • Longitud: 008º 59’ O

Lugares de interés [editar]

Notas [editar]

  1. Topónimo en castellano según la Real Academia Española: Ortografía de la lengua española. Madrid: Espasa, 1999. ISBN 84-239-9250-0; "Apéndice 3", páginas 133-155.
  2. http://bibliotecadigitalhispanica.bne.es
  3. Fernando Cabeza Quiles en "Os nomes da terra. Topónimos galegos" Ed. Toxosoutos, p. 201

Enlaces externos [editar]

De cuadros, musica y videos.

Epaminondas de Tebas.

A raiz de una conversacion mantenida hoy en una cafeteria, sobre historia y tacticas militares, refresco la biografia y hechos de Epaminondas de Tebas. Desde la Wikipedia:

"

De Wikipedia, la enciclopedia libre

Estatua de Epaminondas
Estatua de Epaminondas

Epaminondas (griego: Ἐπαμεινώνδας) (c. 418 a. C.362 a. C.) fue un general y político griego del siglo IV a. C. que transformó la ciudad estado de Tebas para convertirla en la nueva potencia hegemónica de Grecia, en sustitución de Esparta.

Epaminondas redibujó el mapa político de Grecia, fragmentó antiguas alianzas, creó nuevas, y supervisó la construcción de ciudades enteras. También tuvo gran influencia militar, inventando e implementando diversas y muy importantes tácticas de batalla. Antes de su mandato, Tebas se encontraba en una situación de dominio espartano. Epaminondas logró mejorar la capacidad militar de Tebas para situarla en una posición preeminente dentro de la política de Grecia, creando lo que se conocería como la hegemonía tebana. En el proceso acabó con la supremacía militar espartana en la Batalla de Leuctra y liberó a los hilotas de Mesenia, un grupo de griegos del Peloponeso que habían sido reducidos a la servidumbre bajo las órdenes de Esparta durante unos 200 años.

El orador romano Cicerón le llamó el primer hombre de Grecia, si bien Epaminondas ha caído en una relativa oscuridad en los tiempos modernos. Los cambios que Epaminondas llevó al orden político griego no le sobrevivieron mucho tiempo, dado que el ciclo de hegemonías y alianzas todavía no se había estabilizado. Tan sólo 27 años después de su muerte, Tebas fue destruida por Alejandro Magno. Por todo ello, Epaminondas no es recordado tanto como un idealista y liberador (como se le vio en su tiempo) sino por una década de campañas (desde 371 hasta 362 a. C.) que dieron forma y fuerza a los grandes poderes de Grecia y que pavimentó el camino para la posterior conquista macedonia.

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Fuentes históricas [editar]

Aunque Epaminondas fue una figura muy significativa de su tiempo, hay comparativamente muy poca información sobre su vida al alcance de los historiadores modernos, y no existe ningún historiador clásico que nos muestre una imagen completa del personaje. Algunas de las biografías más completas son trabajos de Cornelio Nepote, Pausanias, Plutarco, Diodoro Sículo y Jenofonte, aunque no todas ellas han llegado hasta nuestros días.

La biografía de Cornelio Nepote era corta, y se podían encontrar algunos datos más en la descripción de Grecia de Pausanias. Plutarco escribió una biografía que se ha perdido, aunque algunos de los detalles sobre su vida y trabajos se pueden encontrar en su obra Vidas sobre Pelópidas y Agesilao II. Dentro de las historias narrativas de ese tiempo, Diodoro Sículo da algunos detalles, mientras que Jenofonte, que idolatraba a Esparta y a su rey Agesilao, evita mencionar a Epaminondas siempre que le es posible y ni siquiera hace mención de su presencia en la Batalla de Leuctra. En cualquier caso, ambos historiadores dan datos sobre los eventos históricos de los tiempos de Epaminondas. Además, y para mayor confusión, no todas las fuentes antiguas que tratan directamente el tema de su vida se consideran completamente verídicas.

Por todas estas razones hoy en día nos encontramos en una situación en la que el personaje histórico de Epaminondas es virtualmente desconocido, y en particular en comparación con personajes casi contemporáneos como el conquistador macedonio Alejandro Magno o el general ateniense Alcibíades.[1]

Juventud, educación y vida personal [editar]

Epaminondas salvando la vida de Pelópidas.
Epaminondas salvando la vida de Pelópidas.

El padre de Epaminondas, Polymnis, era un descendiente empobrecido de una noble familia tebana. Sin embargo, ello no impidió que Epaminondas recibiese una educación excelente: sus profesores de música estaban dentro de los mejores de su disciplina, al igual que sus instructores de danza. Más notable todavía fue su profesor de filosofía, Lisis de Tarento, que fue uno de los últimos grandes filósofos pitagóricos. Lisis había ido a vivir con Polymnis en la época de su exilio, lo cual permitió a Epaminondas trabajar mucho con él, por lo que terminó destacando en sus excelentes estudios filosóficos.

Sin embargo, Epaminondas no era sólo un académico. También resaltó por sus cualidades físicas y durante su juventud dedicó mucho tiempo a la preparación física de cara al combate. En 385 a. C., en una escaramuza cerca de la ciudad de Mantinea, Epaminondas salvó la vida de su futuro colega Pelópidas poniendo en grave riesgo la suya propia. Este acto pudo cimentar lo que luego fue una amistad entre los dos que duró toda la vida. A través de toda su carrera, Epaminondas seguiría siendo destacado por su capacidad táctica y su manejo del combate cuerpo a cuerpo.

Epaminondas no se casó nunca, lo cual le supuso muchas críticas por parte de sus contemporáneos, que pensaban que un personaje como él estaba obligado a proveer a su estado con el beneficio de hijos que fueran tan grandes como lo había sido su padre. En respuesta Epaminondas dijo que su victoria en Leuctra era una hija destinada a vivir por siempre. Se sabe, sin embargo, que tuvo diversas relaciones amorosas con jóvenes griegos, una costumbre que era habitual en la antigua Grecia, y que lo era muy particularmente en Tebas. Plutarco recoge que los legisladores tebanos instituyeron la práctica para «atemperar las formas y el carácter de los jóvenes».[2] Una anécdota contada por Cornelio Nepote indica que Epaminondas había intimado con un joven llamado Micitos. Plutarco también menciona a dos de sus amantes: Asópico, que luchó con él en la Batalla de Leuctra, en la que se distinguió enormemente;[3] y Capisdoros, que murió con Epaminondas en Mantinea y fue enterrado a su lado.[4]

Epaminondas vivió toda su vida en una situación cercana a la pobreza, debido a su rechazo del enriquecimiento personal a través de su poder político. Cornelio Nepote deja constancia de su incorruptibilidad, describiendo cómo rechazó a un embajador persa que llegó a él con un soborno. Siguiendo la costumbre de los pitagóricos, era dadivoso con sus amigos y les recomendaba a que hiciesen lo mismo con los demás. Todos estos aspectos de su carácter contribuyeron de forma muy importante al renombre que adquirió tras su muerte.[5]

Comienzos de su carrera [editar]

Epaminondas vivió una época particularmente turbulenta en la historia tebana. Después de la Guerra del Peloponeso, en 404 a. C., Esparta se embarcó en una política unilateral e individualista muy agresiva contra el resto de polis griegas, y rápidamente fue alienando a muchos de sus antiguos aliados. Tebas, mientras tanto, había incrementado mucho su poder durante la guerra, y buscaba ganar el control sobre otras ciudades de Beocia (la región de la antigua Grecia al noroeste de Ática). Esta política, así como algunas otras disputas más, llevaron a Tebas a un conflicto con Esparta (un antiguo aliado) en la Guerra de Corinto. En esa guerra, que se prolongó durante ocho años y acabó sin decantarse definitivamente por ninguno de los dos bandos, se produjeron algunas derrotas tebanas muy sangrientas en enfrentamientos contra Esparta. Para cuando acabó la guerra Tebas se vio forzada a olvidar sus ambiciones expansionistas y volver a su antigua alianza con Esparta.

En 382 a. C., sin embargo, el comandante espartano Febidas cometió un error estratégico que hizo que Tebas se volviese en contra de Esparta definitivamente, y que pavimentó el camino para la llegada al poder de Epaminondas. Atravesando Beocia para una campaña, Febidas se aprovechó de una revuelta civil en Tebas para asegurar la entrada a la ciudad a sus tropas. Una vez dentro, asedió Cadmea (la acrópolis tebana), y forzó al partido anti-espartano a huir de la ciudad. Epaminondas, si bien estaba asociado a esa facción, pudo quedarse en la ciudad porque se pensaba que no era más que un filósofo empobrecido y completamente inofensivo.[6]

Golpe de estado en Tebas [editar]

En los años posteriores a la toma de control de Esparta, los tebanos exiliados por el nuevo gobierno se reagruparon en Atenas y se prepararon, con el apoyo encubierto de los atenienses, a reconquistar su ciudad. Se comunicaron con Epaminondas, que comenzó a preparar a los jóvenes de la ciudad para un intento de asaltar el poder. En 379 a. C. un pequeño grupo de exiliados liderados por Pelópidas se infiltraron en la ciudad y asesinaron a los líderes del gobierno pro-espartano. Epaminondas y Górgidas dirigieron a un grupo de jóvenes que entraron en las armerías, cogieron armas, y rodearon a los espartanos en Cadmea asistidos por una fuerza de hoplitas atenienses.

En la asamblea tebana celebrada al día siguiente Epaminondas y Górgidas trajeron a Pelópidas y a sus hombres frente a la audiencia y exhortaron a los tebanos a luchar por su libertad. La asamblea respondió aclamando a Pelópidas y a sus hombres como libertadores y, temiendo por sus vidas, la guarnición espartana se rindió y fue evacuada. A los tebanos del partido pro-espartano también se les permitió rendirse; fueron posteriormente ejecutados por los insurgentes.[7]

Después del golpe de estado [editar]

Cuando llegaron a Esparta las noticias del levantamiento en Tebas, se envió al ejército comandado por Agesilao II para someter a la ciudad. Los tebanos, sin embargo, decidieron no enfrentarse directamente al ejército espartano en el campo de batalla, y se protegieron tras las murallas de la fortaleza de la ciudad. Los espartanos se dedicaron a saquear la zona tratando de hacer salir a los tebanos, pero éstos permanecieron en su refugio y, finalmente, los espartanos se fueron, con lo que Tebas mantuvo su independencia.[8] Poco después los tebanos lograron reconstruir su antigua confederación de Beocia en una nueva forma democrática.

Las ciudades de Beocia se unieron como una federación con un consejo ejecutivo formado por siete generales o Beotarcas, elegidos de los siete distritos de Beocia. La fusión política tuvo tanto éxito que más adelante los nombres tebano y beocio se usaron indistintamente como muestra de la unión de los habitantes de la región.

Buscando acabar con la unión de este nuevo estado, los espartanos invadieron tres veces la zona en los siguientes siete años. Si bien al principio se rehuía el enfrentamiento directo, los beocios poco a poco fueron ganando suficiente confianza como para salir al campo abierto y fueron capaces de luchar con los espartanos directamente. Su confianza aumentó mucho más cuando, en 375 a. C., una fuerza de beocios muy superada en número logró, bajo el mando de Pelópidas, atravesar el corazón de una falange espartana para encontrar una salida durante la Batalla de Tegira.

Aunque Esparta continuaba siendo el poder supremo griego en el combate terrestre, los beocios demostraron que ellos también eran una amenaza militar creciente y un poder político a tener en cuenta. Al mismo tiempo, Pelópidas, que defendía una política agresiva contra Esparta, había logrado colocarse como el principal líder político tebano. En los años siguientes colaboraría extensamente con Epaminondas en el diseño de la política exterior beocia.[9]

371 a. C. [editar]

Conferencia de paz del año 371 a. C. [editar]

No existe ninguna fuente que nos indique en qué momento fue elegido Epaminondas como Beotarca por primera vez, pero en el año 371 a. C. ocupaba el puesto y, el año siguiente, estaba a la cabeza de una conferencia de paz que tuvo lugar en Esparta.

Se había hecho un débil intento de lograr una Paz Común en 375 a. C. pero la guerra entre Atenas y Esparta había resurgido ya en 373 a. C. Tebas, mientras tanto, estaba fortaleciendo su confederación. En el año 371 Atenas y Esparta volvían a estar preocupadas por la guerra, por lo que tuvo lugar la conferencia de paz. En ella, Epaminondas provocó una importante ruptura con Esparta cuando insistió en firmar no sólo en nombre de los tebanos, sino en el de todos los beocios. Agesilao II se negó a permitirlo, insistiendo en que las ciudades de Beocia deberían ser independientes, pero Epaminondas contraargumentó que si eso fuese así, entonces las ciudades de Laconia deberían serlo también. Ante esta situación, Agesilao expulsó a los tebanos de la conferencia y del tratado, por lo que la delegación volvió a Tebas y ambos bandos se prepararon para la guerra.[10]

Leuctra [editar]

Artículo principal: Batalla de Leuctra
En la parte superior se describe el orden de batalla hoplita habitual, mientras que en la parte inferior aparece la estrategia de Epaminondas en Leuctra. El ala izquierda, más fuerte, avanza, mientras que la débil ala derecha retrocede. Los bloques rojos muestran la localización de las tropas de élite en cada falange.
En la parte superior se describe el orden de batalla hoplita habitual, mientras que en la parte inferior aparece la estrategia de Epaminondas en Leuctra. El ala izquierda, más fuerte, avanza, mientras que la débil ala derecha retrocede. Los bloques rojos muestran la localización de las tropas de élite en cada falange.

Inmediatamente después del fracaso de la conferencia de paz, se enviaron órdenes desde Esparta al rey espartano Cleómbroto I, que se encontraba a la cabeza del ejército desplazado al distrito de Fócida, ordenándole marchar directamente a Beocia. Se desvió hacia el norte para evitar los pasos montañosos en donde los beocios se preparaban para emboscarle, y entró en el territorio de Beocia desde una dirección inesperada desde la que pronto tomó una fortaleza y capturo varios trirremes. Desde ahí marchó hacia Tebas y acampó en Leuctra, en el territorio de Tespias. Ahí acudió el ejército beocio para encontrarse con ellos.

El ejército espartano estaba compuesto de unos 10.000 hoplitas, de los cuales 700 eran guerreros de élite conocidos como espartíatas. Los beocios se enfrentaban a ellos con un número inferior, de sólo unos 6.000, aunque acompañados de una caballería superior a la de los peloponesos.[11]

Al preparar a sus tropas para la batalla, Epaminondas utilizó una estrategia que no se había visto nunca en las tácticas de guerra griegas. Tradicionalmente, las falanges se alineaban para la batalla con las tropas de élite situadas en la derecha, el "flanco de honor". Por tanto, en la falange espartana Cleómbroto había situado a sus espartíatas en la derecha, mientras que los aliados con menos experiencia estaban a la izquierda. Epaminondas, que necesitaba de algún modo poder superar la ventaja numérica de los espartanos, desarrolló e implementó dos innovaciones tácticas.

En primer lugar, se colocó junto con sus tropas de élite tebanas, el Batallón Sagrado de Tebas, en el flanco izquierdo. En segundo lugar, viendo que no podía alargar sus tropas para igualar la longitud del frente espartano sin que quedasen sin suficiente profundidad, abandonó cualquier intento de igualar los frentes. En su lugar hizo a su falange mucho más profunda en el lado izquierdo, haciéndola de unas cincuenta filas en lugar de las habituales ocho o doce. Cuando comenzara la batalla, el flanco fortalecido podría avanzar al ataque al doble de velocidad, mientras que el flanco más débil tenía órdenes de retirarse y de tratar de retrasar el combate.

La táctica de la falange profunda ya fue utilizada anteriormente por otro general tebano llamado Pagondas, que utilizó una falange de 25 hombres de profundidad en la Batalla de Delio, aunque la idea de una línea de ataque descompensada u "orden oblicuo" fue una innovación de Epaminondas. Por lo tanto, Epaminondas fue el general que inventó la táctica militar de rechazar uno de los dos flancos.[12]

La batalla comenzó con un encuentro entre las caballerías en la que los tebanos salieron victoriosos. La caballería espartana fue rechazada y enviada contra su propia falange, lo que provocó que la formación se viese desordenada. Viendo en ello una ventaja, los beocios apretaron su ataque. Cleómbroto murió en la batalla y, aunque los espartanos se mantuvieron firmes suficiente tiempo como para recuperar su cuerpo, sus líneas acabaron rompiéndose por el empuje del asalto tebano. En un momento crítico, Pelópidas dirigió al Batallón Sagrado en un ataque frontal que obligó a los espartanos a huir.

Por su parte, el resto del ejército compuesto por los aliados peloponesos, al ver a los espartanos puestos en fuga, también rompieron filas y huyeron. El ejército completo se retiró de forma desordenada, murieron 4.000 peloponesos mientras que los beocios perdieron sólo unos 300 hombres. Además, y lo más importante, murieron en el campo de batalla 400 de los 700 espartiatas que participaron en la batalla, lo cual supuso una pérdida catastrófica que supuso una seria amenaza para la capacidad militar futura de Esparta.

La década de los años 360 a. C. [editar]

Artículo principal: Hegemonía tebana

Primera Invasión del Peloponeso [editar]

Antigua Grecia.
Antigua Grecia.

Durante casi un año después de la victoria de Leuctra, Epaminondas se ocupó en la consolidación de la confederación de Beocia, exhortando a las polis de Orcómeno, que hasta entonces había estado alineada con Esparta, a que se uniesen a la Liga. A finales de 370 a. C., sin embargo, dado que los espartanos comandados por Agesilao se encontraban luchando para disciplinar a Mantinea, Epaminondas decidió capitalizar su victoria mediante una invasión del Peloponeso que pusiera fin al poder espartano de una vez por todas. Forzó el paso a través de las fortificaciones en el istmo de Corinto y marchó al sur hacia Esparta, enfrentándose a contingentes espartanos y de sus aliados a lo largo del camino.

En Arcadia expulsó al ejército espartano que amenazaba Mantinea, y luego supervisó la fundación de la nueva ciudad de Megalópolis y la formación de una Liga Arcadia modelada a imagen de la Confederación Beocia. Más al sur cruzó el río Eurotas, frontera de Esparta, que ningún ejército hostil había llegado a atravesar antes en la historia. Los espartanos, que no deseaban enfrentarse a un ejército tan masivo, se refugiaron tras los muros de su ciudad mientras que los tebanos y sus aliados saqueaban Laconia. Epaminondas volvió brevemente a Arcadia y luego volvió a marchar hacia el sur, esta vez a Mesenia, territorio que había sido conquistado por Esparta hacía ya unos 200 años. Ahí reconstruyó la antigua ciudad de Mesene sobre el monte Itome, con fortificaciones que rivalizaban con las más fuertes de Grecia. Después envió una llamada a todos los exiliados mesenios esparcidos por toda Grecia para que volviesen y reconstruyesen su país.

La pérdida de Mesenia fue particularmente dañina para los espartanos, dado que su territorio comprendía un tercio del total de Esparta, y contenía a la mitad de su población de hilotas.

En pocos meses, Epaminondas había creado dos nuevos estados enemigos de Esparta, había atacado los cimientos de su economía y había devastado su prestigio. Una vez cumplido todo esto, dirigió a su ejército victorioso de vuelta a casa.[13]

Juicio [editar]

En su vuelta a casa, Epaminondas no se encontró con una bienvenida propia de un héroe, sino con un juicio preparado por sus enemigos políticos. El cargo del que se le acusaba era de haber retenido su puesto al frente del ejército más tiempo del que se permitía constitucionalmente, lo cual era indiscutiblemente cierto: Epaminondas había convencido al resto de Beotarcas para permanecer en el campo de batalla varios meses más después de que su cargo hubiese expirado, aunque lo había hecho para poder cumplir todo lo que se había propuesto en el Peloponeso. En su defensa, Epaminondas únicamente solicitó que, si iba a ser ejecutado, la inscripción en la que apareciese el veredicto dijera:

Epaminondas fue castigado por los tebanos con la muerte, porque les obligó a derrotar en Leuctra a los lacedemonios, a los cuales, antes de que él fuese general, ninguno de los beocios se atrevía a enfrentar en el campo de batalla, y porque él no sólo en una batalla rescató a Tebas de la destrucción, sino que también aseguró la libertad de toda Grecia, y trajo el poder sus gentes a tal punto que los tebanos atacaron Esparta, y los lacedemonios estaban satisfechos con sólo lograr salvar sus vidas; y no cesó la guerra hasta que, tras reconstruir Mesenia, encerró a Esparta en un duro asedio.[14]

El jurado rompió a reír, se retiraron los cargos, y Epaminondas fue reelegido Beotarca al año siguiente.

Campañas posteriores [editar]

En 369 a. C. Epaminondas volvió a invadir el Peloponeso, aunque esta vez sus logros fueron mucho más limitados. Consiguió que Sición cambiase su lealtad hacia la alianza con Tebas, pero poco más. Cuando volvió a Tebas de nuevo se encontró con un juicio, y una vez más fue declarado inocente.

A pesar de sus éxitos, al año siguiente no fue reelegido como gobernante. Fue el único año desde la victoria de Leuctra hasta su muerte que no fue así.[15] Este año sirvió en el ejército como simple soldado cuando el ejército marchó hacia Tesalia para rescatar a Pelópidas, que había sido hecho prisionero por Alejandro de Feras mientras actuaba de embajador. Los generales que dirigieron la expedición fueron superados y forzados a retirarse para salvar a su ejército. De vuelta en Tebas, Epaminondas fue reinstaurado en el mando y llevó al ejército de vuelta a Tesalia, en donde superó tácticamente a los tesalios y obligó a la liberación de Pelópidas sin haber ni siquiera luchado.[16]

En 366 a. C. se intentó llevar a cabo un nuevo tratado de paz entre todas las polis griegas en una conferencia en Tebas, pero las negociaciones no lograron superar la hostilidad entre Tebas y otros estados que estaban resentidos por su hegemonía. La paz no se llegó a aceptar nunca de forma completa, y pronto se reanudó la guerra.[17] En la primavera de ese mismo año, Epaminondas volvió a invadir el Peloponeso por tercera vez, buscando en esta ocasión asegurarse la lealtad de los estados de Acaya. Aunque no hubo ningún ejército que se atreviese a plantarle cara en campo abierto, los gobiernos democráticos que establecía tenían vidas muy cortas, porque los aristócratas pro-espartanos que huían de la ciudad pronto volvían y reestablecían las oligarquías, y ataban a sus ciudades todavía con más fuerza a Esparta.[18]

Durante la década posterior a la Batalla de Leuctra, numerosos aliados de Tebas fueron cambiando sus alianzas y acercándose a Esparta o incluso a otros estados hostiles. Ya en 371, la asamblea ateniense había reaccionado ante las noticias de Leuctra con un silencio sepulcral. Aliados de confianza como Feras también se volvieron contra su nuevo y dominante aliado en los años posteriores a la batalla. A mediados de la década, incluso algunos arcadios (los que habían visto cómo Epaminondas creaba su Liga en 369 a. C.) se habían vuelto contra él. Solo los mesenios se mantuvieron firmemente leales.

Los ejércitos de Beocia lucharon a lo largo y ancho de Grecia a medida que aparecían oponentes por todos los frentes. En 364 a. C. Epaminondas llegó incluso a dirigir a su estado contra Atenas por mar.[19] Ese mismo año, Pelópidas murió luchando contra Alejandro en Tesalia. Para Epaminondas su muerte supuso la pérdida de su mayor aliado político.[20]

Batalla de Mantinea [editar]

Relieve sobre la muerte de Epaminondas, por David d’Angers.
Relieve sobre la muerte de Epaminondas, por David d’Angers.
Artículo principal: Batalla de Mantinea (362 adC)

En vista de esta oposición creciente al dominio tebano, Epaminondas envió su última expedición al Peloponeso en 362 a. C. El principal objetivo de la expedición era someter Mantinea, que se había opuesto a la influencia tebana en la región. Sin embargo, al acercarse a Mantinea Epaminondas recibió la noticia de que se habían enviado tantos espartanos para defender la ciudad que la propia Esparta había quedado casi indefensa. Viendo una oportunidad, Epaminondas marchó hacia Laconia a la mayor velocidad posible.

La noticia del cambio de rumbo de Epaminondas llegó al rey Arquídamo III de Esparta a través de un mensajero, y éste tuvo tiempo suficiente de preparar la llegada de Epaminondas, que se encontró con una ciudad bien defendida a su llegada. Epaminondas, esperando que su adversarios hubiesen dejado la defensa de Mantinea en su prisa por proteger Esparta, volvió a marchar a su base de Tegea y envió a su caballería a Mantinea, aunque un encuentro fuera de las murallas con caballería ateniense frustró también esta nueva estrategia.

Viendo que sería necesaria una batalla de hoplitas para preservar la influencia tebana en el Peloponeso, Epaminondas preparó a su ejército para el combate.[21]

Lo que se produjo en la llanura en frente de Mantinea fue la mayor batalla hoplita de la historia de Grecia. Participaron casi todos los estados griegos, en un lado o en otro. Con Beocia se alinearon una serie de aliados, con los tegeos, los megalopolitanos y los argivos entre ellos. En el lado de Mantinea y Esparta estaban también los atenienses, elisanos y muchos otros. Las infanterías de ambos ejércitos eran de entre 20.000 y 30.000 hombres.

Como en Leuctra, Epaminondas colocó a los tebanos en la izquierda, opuestos a los espartanos y mantineanos, con los aliados en la derecha. En los flancos colocó una importante fuerza de caballería reforzada con infantería. Con ello esperaba conseguir una rápida victoria en los enfrentamientos de caballería y comenzar a romper la falange enemiga.

La batalla se desarrolló como Epaminondas había planeado: las fuerzas de los flancos hicieron retroceder a la caballería de Atenas y Mantinea y comenzaron a atacar los flancos de la falange enemiga. En la batalla entre los hoplitas hubo un breve equilibrio inicial, pero luego los tebanos lograron romper las líneas espartanas, y la falange enemiga completa fue puesta en fuga. Parecía que iba a ser una nueva victoria decisiva de Tebas basada en el modelo de Leuctra pero, cuando los victoriosos tebanos se lanzaron en persecución de sus enemigos, Epaminondas fue herido mortalmente. Murió poco después.

A medida que las noticias de la muerte de Epaminondas se extendían en el campo de batalla de un soldado a otro, los aliados cesaron en su persecución del ejército derrotado, en una prueba de la importancia central de Epaminondas en la guerra. Jenofonte, que termina su relato con la batalla de Mantinea, hace el siguiente comentario sobre los resultados de la batalla:

Cuando todas estas cosas habían ocurrido, pasó lo contrario de lo que todos los hombres creían que iba a pasar. Puesto que cuando todas las gentes de Grecia se habían juntado y habían formado en líneas contrarias, no había nadie que no pensase que si la batalla fuese a tener lugar, aquellos que se demostrasen victoriosos fuesen a ser los nuevos líderes y los derrotados sus sometidos; pero la deidad ordenó que ambas partes se llevasen un trofeo como si hubiesen salido victoriosos y ninguno trató de estorbar a los otros, y que ambos devolvieron a los muertos bajo una tregua como si fueran victoriosos, y ambos recibieron a sus muertos bajo una tregua como si fueran derrotados, y mientras que ambas partes clamaban su victoria, ninguno demostró ser mejor que el otro, ni obtuvo territorios, ciudades o dominios que antes de la batalla no tuviese; e incluso hubo más confusión y desorden en Grecia después de la batalla que antes.[22]

Con sus últimas palabras, se dice que Epaminondas aconsejó a los tebanos hacer la paz, dado que no había nadie más que les pudiese liderar. Tras la batalla se firmó una paz común pasada en el statu quo.

Legado [editar]

Isaak Walraven, El lecho de muerte de Epaminondas. Rijksmuseum, Amsterdam.
Isaak Walraven, El lecho de muerte de Epaminondas. Rijksmuseum, Amsterdam.

Las biografías escritas sobre Epaminondas le describen siempre como uno de los personajes más capaces de los que aparecieron en las ciudades estado griegas en sus últimos 150 años de independencia. En asuntos militares se encuentra por encima de cualquier otro táctico en la historia griega, con la posible excepción de Filipo II de Macedonia, aunque algunos historiadores modernos han cuestionado su visión estratégica más amplia.[23] Su estrategia en Leuctra le permitió derrotar a la temida falange espartana con una fuerza más pequeña, y su decisión de rechazar el uso del flanco derecho fue el primer uso registrado de este tipo de estrategia militar en el campo de batalla. Muchos de los cambios tácticos que implementó serían luego usados por Filipo II, que pasó mucho tiempo en su juventud como rehén en Tebas, y que es posible que incluso aprendiese directamente del mismo Epaminondas.[24] Victor Davis Hanson ha sugerido que la formación filosófica de Epaminondas pudo haber contribuido al desarrollo de sus habilidades como general.[25]

En cuestión de carácter, Epaminondas estaba fuera de todo reproche a los ojos de los antiguos historiadores que recogieron su vida. Sus contemporáneos le alababan por desdeñar la riqueza material, compartiendo todas sus posesiones con los amigos y rechazando los sobornos. Al parecer, siendo uno de los últimos herederos de la tradición pitagórica, parece que vivió una vida simple y asceta incluso cuando su liderazgo le había catapultado hasta la posición más alta a la cabeza de toda Grecia.

En cierto modo, Epaminondas alteró de forma dramática la cara de Grecia en los 10 años en los que fue la figura central de la política. En el momento de su muerte, Esparta había sido golpeada y zarandeada, Mesenia había sido liberada y el Peloponeso se había reorganizado completamente. Desde otro punto de vista, sin embargo, dejó detrás una Grecia no muy distinta de la que había antes: las enemistades y las agrias diferencias que habían envenenado las relaciones entre las polis durante siglos seguían siendo tan profundas o más que lo que habían sido antes de Leuctra. La guerra brutal entre las distintas facciones que había habido desde la Guerra del Peloponeso y hasta entonces continuó igual, hasta que el surgimiento de Macedonia como potencia militar principal terminó con ella para siempre.

En Mantinea, Tebas se enfrentó a las fuerzas combinadas de los más grandes estados de Grecia, pero la victoria no le supuso ninguna ventaja. Con Epaminondas fuera de escena, los tebanos volvieron a su tradicional política defensiva, y unos años después Atenas les reemplazó en el liderazgo del sistema político griego. Ningún estado griego volvió a someter a Beocia de la misma forma en que se había visto sometida durante la hegemonía espartana, pero la influencia de Tebas se fue difuminando rápidamente en el resto de Grecia. Finalmente, en la Batalla de Queronea, las fuerzas combinadas de Tebas y Atenas, juntas en un intento desesperado de aguantar ante Filipo de Macedonia, fueron derrotadas de forma aplastante, y la independencia de Tebas llegó a su fin. Tres años después, empujados por un falso rumor de que Alejandro Magno había sido asesinado, los tebanos se rebelaron, y Alejandro aplastó la revuelta y destruyó la ciudad, masacrando o reduciendo a la esclavitud a todos sus ciudadanos.

Ruinas de Tebas
Ruinas de Tebas

Sólo 27 años después de la muerte del hombre que la había hecho preeminente en toda Grecia, la ciudad de Tebas fue borrada de la faz de la tierra. Su historia, que había durado un milenio, finalizó en sólo unos pocos días.[26]

Epaminondas, por lo tanto, es recordado por igual como libertador y como destructor. Fue considerado tanto en el mundo griego como en el romano como uno de los hombres más grandes de la historia. Cicerón le elogió como «el primer hombre, en mi opinión, de Grecia»[27] y Pausanias escribió un poema honorario para su tumba:

Por mis consejos fue Esparta privada de su gloria,
Y la santa Mesenia recibió por fin a sus hijos.
Con los brazos de Tebas fue Megalópolis rodeada de muros,
Y toda Grecia ganó la independencia y la libertad.[28]

Las acciones de Epaminondas fueron sin duda bienvenidas por los mesenios y por otros a los que ayudó en sus campañas contra Esparta. Esos mismos espartanos, sin embargo, habían estado en el centro de la resistencia ante las invasiones persas del siglo V a. C., y su ausencia sin duda se notó en Queronea. La guerra interminable de Grecia, en la que Epaminondas jugó un papel central, debilitó las ciudades de Grecia hasta que no pudieron mantenerse independientes frente a los vecinos del norte. Mientras que Epaminondas luchaba para asegurar la libertad de Beocia y de otros griegos, acercó al día en el que toda Grecia sería sometida por un invasor. Victor Davis Hanson sugiere que Epaminondas pudo haber planeado la creación de una Grecia unida compuesta por federaciones democráticas regionales, pero incluso si esta opinión fuese cierta, el plan nunca llegó a ser puesto en práctica. A pesar de todas su nobles cualidades, Epaminondas fue incapaz de superar el sistema griego de ciudades-estado, con su rivalidad endémica y su guerra continua, por lo que dejó Grecia todavía más arrasada por la guerra pero igual de dividida que la había encontrado.

Bibliografía [editar]

Notas [editar]

  1. Victor Davis Hanson, The Soul of Battle.
  2. Plutarco, Vida de Pelópidas.
  3. Atheneo, Deipnosophists, 605-606.
  4. Plutarco, Diálogo sobre el Amor (Moralia 761).
  5. El resto de la información de esta sección en la que no se cita expresamente otra fuente procede de Cornelio Nepote, Vida de Epaminondas.
  6. Toda la información en esta sección procede de J.V. Fine, The Ancient Greeks: A Critical History.
  7. Plutarco, Vida de Pelópidas.
  8. Jenofonte, Hellenica 5.4.10-19.
  9. Todos los detalles relacionados con la confederación beocia y su política proceden de Hanson, The Soul of Battle.
  10. Plutarco, Vida de Agesilao.
  11. Para estos acontecimientos y la descripción de la batalla, véase Diodoro, Library 15.52-56, Xenophon, Hellenica 6.4.4-20, y Plutarco, Vida de Pelópidas. Para una síntesis, véase Fine, The Ancient Greeks.
  12. Hanson, The Soul of Battle.
  13. Para la invasión y liberación de Mesenia véase Diodoro, Library 15.66, Jenofonte, Hellenica 6.5.27-32, y Plutarco, Vida de Pelópidas. Para una síntesis, véase Fine, The Ancient Greeks.
  14. Cornelio Nepote, Vida de Epaminondas.
  15. Fine, The Ancient Greeks.
  16. Plutarco, Vida de Pelópidas.
  17. Fine, The Ancient Greeks
  18. Jenofonte, Hellenica 7.1.41-43.
  19. Fine, The Ancient Greeks.
  20. Plutarco, Vida de Pelópidas.
  21. Para esta campaña y la batalla de Mantinea, véase a Diodoro, Library 15.82-89, Xenophon, Hellenica 7.5.9-27, y Plutarco, Vida de Agesilao. Para una síntesis, véase Fine, The Ancient Greeks.
  22. Jenofonte, Hellenica 7.5.26.
  23. James F. Lazenby, "Epaminondas," de The Oxford Classical Dictionary, Hornblower, Simon, and Antony Spawforth ed.
  24. Hanson, The Soul of Battle.
  25. Hanson, The Soul of Battle.
  26. Fine, The Ancient Greeks.
  27. Hanson, The Soul of Battle.
  28. Pausanias, Descripción de Grecia 9.15.6.

"

Disposicion de los museos coruñeses.

El Ministerio de Cultura ha sacado una pagina web ( basada en Google Maps ) que permite localizar cosillas culturales, como bibliotecas, museos y similares. Geocultura se llama el invento. Evidentemente, la probe con La Coruña y me slaio esto.

cultura

Curioso. Excepto las bibliotecas, podria decirse que toda la cultura coruñesa se agrupa en la zona de Ciudad Vieja y Pescaderia. Esto, como casi todo en la vida, tiene diferentes lecturas. Por un lado, lo tenemos todo bien juntito, para ir de un sitio a otro. Por otro lado, la ciudad crece ajena a la cultura y educacion de sus ciudadanos.

Sobre Alfonso IX.

Desde la wikipedia:

"

Alfonso IX de Borgoña[1] (Zamora, 15 de agosto 1171 - Sarria, 24 de septiembre de 1230) fue Rey de León[2] desde el 21 de enero de 1188 hasta su muerte.

Hijo de Fernando II de León y Urraca de Portugal, tuvo dificultades para hacerse con el poder debido a las intrigas de su madrastra Urraca López de Haro, que aspiraba a entronizar a su propio hijo, el infante Sancho. A lo largo de su reinado tuvo numerosos conflictos y tensiones con su primo Alfonso VIII de Castilla. Debido a éstos estuvo ausente en la Batalla de las Navas de Tolosa, pese a lo cual realizó una gran actividad de reconquista, recuperando para la Cristiandad las ciudades de Cáceres, Mérida y Badajoz.

Casó con Berenguela de Castilla, de quien hubo al infante Fernando. Tras anularse el matrimonio Berenguela se llevó a su hijo a su tierra natal y logró convertilo en rey de Castilla a la muerte de Enrique I en 1217. Debido a ello, padre e hijo se distanciaron, y, al parecer, la animadversión de Alfonso IX hacia los castellanos le llevó a dejar el reino en manos de sus hijas, en lugar de las de su primogénito. Sin embargo, su testamento fue anulado y Fernando le sucedió como rey de León, uniendo así definitivamente ambas coronas.

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Acceso al Trono e Inicio del Reinado [editar]

Alfonso IX encontró enormes dificultades para acceder a un trono, que por derecho de nacimiento le pertenecía. Por una parte, se encontraba su madastra Doña Urraca, la cual quería eliminarle, pues pretendía que su hijo Sancho fuera el que heredará el Reino, a pesar de haber nacido más tarde. Doña Urraca argumentaba que Alfonso IX no tenía derecho al trono porque el matrimonio entre sus padres había sido anulado. A esto se le unía el deseo de los reinos vecinos de Portugal y Castilla de repartirse el Reino de León y el hecho de que la seguridad de las personas y sus bienes del Reino de León no era muy buena. No obstante, todo se resolvió a favor de Alfonso IX, debido a que Doña Urraca no consiguió apoyos para sus fines entre los leoneses.

El inicio del reinado fue sumamente complicado, pues como ya se ha dicho antes, los portugueses y castellanos ambicionaban las tierras del Reino por el Este y por el Oeste, mientras que los almohades suponían un gran peligro por el Sur. Por si las amenazas extranjeras no bastaran, el nuevo monarca se encontró con que el Reino estaba en bancarrota, debido a la política que había llevado su padre durante su reinado. Con esta situación, el monarca, que apenas contaba 17 años, convocó las famosas Cortes de León en 1188, en la cual fueron convocados por primera vez los representantes del pueblo para intervenir en asuntos de estado. Siendo de esta manera, las primeras Cortes Democráticas de Europa y del Mundo.

Cortes de León [editar]

Artículo principal: Cortes de León
Las cortes se reunieron en San Isidoro
Las cortes se reunieron en San Isidoro

Las Cortes de León fueron convocadas en la primavera del año 1188, probablemente en la primera quincena de Abril, ya que el 27 de este mismo mes, Alfonso IX confirmaba al Obispo de Oviedo todos sus privilegios. Las Cortes se reunieron en el claustro de San Isidoro bajo la presidencia de el Rey leonés. Estaban presentes todos los obispos del reino, incluyendo al arzobispo de Santiago de Compostela, que era la máxima autoridad religiosa del Reino, además de los nobles y los magnates del Reino más los representantes del pueblo de las poblaciones más importantes del Reino, que por primea vez eran convocados a un acto de estas características.

Las ciudades representadas más importantes eran León, Oviedo, Salamanca, Ciudad Rodrigo, Zamora y Astorga, incluyendo también otras de menor relevancia como Toro, Benavente, Ledesma y algunas más.

El motivo por el cual se convocó al pueblo llano fue sin duda la acuciante necesidad del rey por solventar la grave situación económica que sufría el Reino. El hecho de que los representantes del pueblo gozaran de una gran prosperidad económica y de que la colaboración con la nobleza en este aspecto era demasiado complicada, motivó que el pueblo llano asistiera a estas Cortes. Así, Alfonso IX consiguió, sin implicar a la nobleza, generar más recursos para el Reino, recursos cada vez más necesarios por el creciente gasto que ocasionaban las guerras con los vecinos; mejorar la administración de justicia y eliminar los abusos de poder de la nobleza.

Conflictos territoriales [editar]

Valderas fue una de las plazas leonesas que usurpo Alfonso VIII en los inicios del reinado de Alfonso IX
Valderas fue una de las plazas leonesas que usurpo Alfonso VIII en los inicios del reinado de Alfonso IX

Castilla [editar]

Recién coronado Alfonso IX, se reunió con su primo Alfonso VIII, Rey de Castilla en Carrión, con la intención de iniciar unas buenas relaciones con Castilla, que permitieran una paz duradera. La reunión consistía en una ceremonia para investir a Alfonso IX caballero, y como era costumbre en estos casos, Alfonso IX besó la mano del rey castellano, recibiendo por parte de este la espada y el cinturón propios de un caballero. Cabe destacar que en la misma ceremonia, fue armado caballero el Príncipe Conrado de Suabia, hijo del Emperador Federico Barbarroja, de Alemania. El príncipe había venido con el objetivo de desposar la Infanta Doña Berenguela, hija de Alfonso VIII, algo que debido a la oposición de esta, no pudo hacer.

Alfonso VIII de Castilla, más tarde, rompiendo el pacto y obsesionado con ampliar su territorio a costa del de León, entró con sus tropas en territorio leonés y se apodero de varias plazas que nunca habían pertenecido a Castilla, entre ellas, Valencia de Don Juan y Valderas. Rompía así las hostilidades con el Reino de León, invadiendo unos territorios que marcarían la política exterior de Alfonso IX.

Portugal [editar]

Sancho I de Portugal al Oeste, penetró en territorio leonés con el mismo objetivo que Castilla: apoderarse de las tierras del Reino de León. Así, el Reino se vio cercado entre dos frentes que amenazaban con su destrucción.

 


La liga de Huesca se fraguo en la ciudad del mismo nombre.
La liga de Huesca se fraguo en la ciudad del mismo nombre.

Alfonso IX, viendo la situación, se dio cuenta del grave peligro que corría su Reino. De este modo, para buscar una solución , utilizó la diplomacia y se puso de inmediato a buscar apoyos en Portugal. Primero se entrevistó con Sancho I de Portugal y concertó el matrimonio con la Infanta Teresa, que más tarde se llamaría Santa Teresa de Portugal, hija del Rey de Portugal. Como ambos eran nietos de Alfonso Enriquéz, primer rey de Portugal, el matrimonio entre ambos estaba prohibido. No obstante, el matrimonio duró tres años, en los cuales, tuvieron tres hijos: Dulce, Fernando y Sancha. Fernando, por desgracia, murió muy joven, en el año 1214.

La boda, por los motivos citados, no agradó a algunos eclesiásticos, que tomando cartas en el asunto, informaron al Papa Celestino III, que había sido consagrado Papa recientemente, el día 14 de abril de 1191, siendo este uno de los primeros casos con los que inauguró el pontificado. Celestino, se mostró implacable y tildó el matrimonio de incesto, pronunciando más tarde una sentencia de excomunión y entredicho, la excomunión afectaba a los reyes de León y de Portugal, mientras que el entredicho afectaba a ambos Reinos.

Liga de Huesca [editar]

En un tiempo convulso, el Rey de Portugal propuso a su homólogo aragonés un pacto para defenderse de Castilla. El Rey de Aragón, temeroso de Castilla, propuso al rey portugués que el pacto se extendiera al Reino de Navarra y al Reino de León, el pacto entre estos cuatro reinos fue llamado la Liga de Huesca. El pacto consistía en un compromiso por el cual ninguno de los monarcas firmantes entraría en guerra sin el mutuo consentimiento. Alfonso IX, por su parte, firmó el tratado por la poca confianza que tenía de Alfonso VIII, Rey de Castilla, quién a pesar del convenio de Carrión seguía sin devolverle las plazas leonesas que aún retenía.

Pacto con los almohades [editar]

En 1191, Alfonso IX, temeroso del peligro que suponía el gran poder de los almohades, firmó una tregua de cinco años ante la imposibilidad de enfrentarse a un enemigo tan peligroso. El Papa Celestino no tardó en reaccionar ante este pacto, de esta manera, excomulgó al Rey de León para castigarle por su pacto con los almohades. E incluso hizo más; procedió a conceder las mismas gracias a aquellos que lucharán contra León que las que recibían los que participaban en los cruzados, dejando así relevados de obediencia al Rey a los súbditos leoneses.

De este modo, Portugal, creyendo que el final del Reino de León estaba cerca, aprovecharon la oportunidad para atacar a León, esperando, como años atrás, ampliar sus dominios a costa del Reino de León, por ello invadieron Galicia con ayuda de varios nobles gallegos, tomando Tuy y Pontevedra, poblaciones que pasaron de nuevo al Reino de León más tarde.

Astorga resistió los ataques de Alfonso VIII cuando este intentó conquistarla.
Astorga resistió los ataques de Alfonso VIII cuando este intentó conquistarla.

Alfonso VIII de Castilla, por su parte, con la ayuda de Portugal y Aragón, aprovechó la bula para atacar también el Reino. Penetró por el Sur, atacando Benavente, fracasando en su conquista, avanzando más tarde hacía el Norte hasta Astorga, ciudad que también ataca fracasando en el intento de nuevo. Después de dejar un sendero de destrucción a su paso llega a las puertas de la ciudad de León, a la cual tan siquiera es capaz de acceder, contentándose con la toma de Puente Castro, localidad cercana a la ciudad, tras varios días de brutales ataques. Después de la toma de esta localidad, el rey castellano redujo a cenizas el barrio judío y su sinagoga, esclavizando a los moradores.

Cuando en 1195, Alfonso IX recibe ayuda de los árabes en forma de dinero y tropas, este se decide a contraatacar contra Castilla, llegando hasta Carrión, de este modo y considerando Alfonso IX que se repara la humillación sufrida por el acto de besar la mano del Monarca castellano y para confirmar la anulación de aquello, se hace nombrar caballero nuevamente.

El Rey de Castilla, Alfonso VIII, para evitar males mayores, hizo también un pacto con los almohades. Y aunque lo correcto hubiera sido que este nuevo pacto hubiera sido motivo de escándalo como el leonés y motivo de excomunión, no sucedió tal cosa.

El legado pontificio, conocedor de las malas relaciones entre los Reinos de León y de Castilla, quiso mediar en el conflicto. Así, consiguió que ambos reyes se reunieran en Tordehumos, provincia de Valladolid, firmando un tratado de paz el 20 de abril de 1194, en el cual se obligaba al rey castellano a devolver las plazas leonesas en su poder, algo que por supuesto, no hizo en su totalidad, pues devolvió unas pero no otras. En el tratado, Alfonso IX se comprometió a casarse con Doña Berenguela, hija mayor del Rey de Castilla. La boda se celebró con gran esplendor en la iglesia Santa María de Valladolid, a principios de diciembre del año 1997.

La derrota de Alarcos [editar]

El peligro que corrían los reinos cristianos desde el Sur era evidente, y se veía con suma inquietud cualquier movimiento que llevaran a cabo los almohades. Era una prioridad eliminar de una vez por todas esta amenaza. Así, Alfonso VIII, rey de Castilla, pidió ayuda al rey leonés, Alfonso IX para eliminar esta amenaza, ofreciéndole la devolución de las plazas leonesas que aún retenía en su poder. No obstante, se lo pensó mejor y discutió el tema con su Estado mayor, el cual le aconsejó atacar. Así él esperaba derrotar solo a los almohades y no compartir su gloria con el Reino de León. De esta manera, los ejércitos cristiano y musulmán se encontraron el 19 de Julio del año 1195 en Alarcos, en Ciudad Real, la batalla terminó con una severa derrota para el ejercito cristiano. Los historiadores árabes de la época, reconocen que si el rey castellano hubiera esperado al leonés, el resultado de la batalla habría sido diferente.

Alfonso IX se encontraba muy cerca de la batalla cuando el rey castellano decidió atacar, pero no lo suficiente para que las tropas leonesas pudieran intervenir en la batalla y hacer algo por derrotar al ejercito musulmán. No obstante, una vez consumada la derrota, Alfonso IX se citó en Toledo con su primo, Alfonso VIII de Castilla, para demandarle que cumpliera el acuerdo y le devolviera las plazas leonesas en su poder. Alfonso VIII de Castilla se negó, y el rey leonés abandonó la reunión indignado.

Las Navas de Tolosa [editar]

Una vez más, los almohades eran considerados como una amenaza que debía ser eliminada; esto motivó a el arzobispo de Toledo, Don Rodrigo Jiménez de Rada a informar al nuevo papa Inocencio III, quién inició unas gestiones. Con fecha 16 de febrero, el Papa envió una bula al Rey de Castilla para informarle de la conveniencia de iniciar una guerra contra los almohades. El monarca castellano contestó que haría una cruzada contra los almohades.

La iniciativa pasaba pues al Reino de Castilla. El monarca castellano, que había sufrido la grave derrota de Alarcos, sabía que necesitaba la colaboración de los otros reinos cristianos de la península si quería salir victorioso en esta empresa. De esta forma, mientras Alfonso de Castilla se encontraba en Madrid preparando la batalla junto al hijo del Rey, que moriría antes de que sucediera la batalla, se enviaban mensajeros a Navarra, Aragón y a León.

En Castilla, se temía el poder del Reino de León, pues hacía poco había demostrado su poder, derrotando a los portugueses en batalla. Y además, en la conciencia del rey Castellano preocupaba el hecho de lo que haría el rey leonés para recuperar los territorios leoneses, que pese a todos los pactos, Castilla mantenía todavía. De este modo, Alfonso VIII de Castilla temía que Alfonso IX pusiera como condición para participar en la batalla la devolución de todos los territorios usurpados, o que en el caso de que el rey leonés no acudiera a la batalla, aprovecharía la oportunidad para recuperarlos.

Así, Alfonso VIII de Castilla pidió la mediación del Papa en el conflicto, para evitar que Alfonso IX pudiera recuperar estos territorios. El papa accedió y penó con la excomunión a todo aquel que se atreviera a violar la paz mientras los castellanos lucharán contra los musulmanes. Este hecho contrasta con lo sucedido años atrás, cuando el mismo Papa había obligado, sin éxito a Alfonso VIII a devolver esos castillos a Alfonso IX.

El rey de León, Alfonso IX, que ansiaba acudir a la batalla, convocó una Curia Regia con los suyos como era obligación del Rey. Los consejeros le recomendaron que pusiera condiciones a la participación en dicha batalla, y así, Alfonso IX respondió a su homólogo castellano que acudiría gustoso en cuanto se le devolvieran los territorios que le pertenecían.

Alfonso VIII de Castilla fija en Toledo la reunión de las tropas como punto de partida. A las tropas castellanas se les unieron las de Aragón y Navarra así como un gran número de caballeros franceses, italianos y de otros países europeos. A la batalla no acudieron los reyes de León ni de Portugal, pero estos si que permitieron que sus vasallos se incorporarán a la batalla. De este modo, muchos leoneses, asturianos y gallegos participaron en la batalla.

Y tal como había temido Alfonso VIII, el rey leonés, Alfonso IX, procedió a recuperar lo que era suyo, pero para no romper el edicto del Papa y poder ser excomulgado se dedicó a recuperar todas las plazas que estaban dentro de las fronteras de León, evitando así el enfrentamiento en tierras castellanas. Cuando Alfonso VIII volvió de la batalla vio los hechos consumados y no pudo hacer nada. Es más, invitó a los Reyes de León y de Portugal a firmar un tratado de paz, el cual se firmó en Coimbra. Hubo incluso un nuevo pacto en el cual Alfonso VIII devolvió las plazas leonesas de Peñafiel y Almanza a Alfonso IX.

Reconquista [editar]

Después de varios intentos, Alfonso IX consiguió conquistar Cáceres en 1227
Después de varios intentos, Alfonso IX consiguió conquistar Cáceres en 1227

Finalizadas las luchas con Castilla después de la muerte de Alfonso VIII, Alfonso IX reemprendió sus planes de reconquista. Es en el año de 1218 cuando el monarca leonés prepara una expedición a tierras musulmanas con la intención de conquistar Cáceres, no obstante, la ciudad estaba bien defendida y el intento fracasa.

En una segunda incursión a tierras musulmanas, Alfonso IX se encuentra con un nuevo enemigo, el cual no era otro que el Reino de Portugal, el cual ansiaba las mismas tierras que el monarca leonés quería para el Reino de León. De esta manera, los portugueses atacan a las tropas leonesas en Braga y Guimaraes, siendo derrotadas en ambas ocasiones. El 13 de Junio del año 1219, ambos reinos firman un nuevo tratado de paz para poner fin a las hostilidades. Después de estas victorias contra los portugueses, Alfonso IX realiza una incursión en tierras musulmanas hasta Sevilla, donde derrota a los musulmanes y recoge un gran botín.

En 1221, Alfonso IX vuelve a intentar la toma de Cáceres, fracasando en el intento de nuevo pero consiguiendo tomar la ciudad de Valencia de Alcántara. El rey volvería a intentar conquistar la ciudad en los años 1223, 1224, 1225 y 1226, fracasando en todas estas ocasiones. Pero finalmente, en 1227, la ciudad fue tomada gracias a la ayuda de la Orden de Calatrava. 3 años más tarde, en 1229, Alfonso IX concedería a Cáceres sus fueros.

Tomada la ciudad de Cáceres , Alfonso IX reemprende la reconquista del resto de Extremadura en 1229, de esta manera, reconquista primero Montánchez y después de cercarla, Mérida cae en 1230. La caída de Mérida ocasionó que los musulmanes de estas tierras huyeran hacia lugares más seguros, favoreciendo de esta manera, que Alfonso IX entrará en la capital extremeña: Badajoz en Abril de 1230. Después de Badajoz, caería Baldala, que hoy se llama Talavera la Real.

Después de esta gloriosa campaña, Alfonso IX se dirigió a Santiago de Compostela a visitar al Apóstol Santiago, por el cual sentia gran devoción. En el camino, enfermó gravemente en Villanueva de Sarria, muriendo poco después, el 24 de Septiembre de 1230. Después de su muerte, fue enterrado en la catedral de Santiago, al lado de su padre, según se recogía en su testamento.

Gestión del Reino de León durante su reinado [editar]

La ciudad de Tuy fue potenciada por Alfonso IX mediante la concesión de un Fuero.
La ciudad de Tuy fue potenciada por Alfonso IX mediante la concesión de un Fuero.

Repoblación [editar]

Alfonso IX aplicó una política de repoblación basada en el conocimiento de las actuaciones que sus predecesores habían hecho, eligiendo así la que había resultado más conveniente. Así, aplica sobre todo técnicas parecidas a las que en su día siguen Alfonso III y Ramiro II. Es destacable que no solo se dedicó a repoblar zonas nuevas, sino que también potenció las ya pobladas mediante Fueros para mejorar el gobierno y el desarrollo de las villas y ciudades del Reino de León.

Concede así fueros a Tuy, Lobera y Puentecaldelas y repobló Mellid, Monforte de Lemos y Villanueva de Sarria en Galicia. En Asturias concedió fueros a Llanes después de repoblarla y eximió del pago del portazgo a Oviedo desde Oviedo a León, además repobló Tineo. Por último, en León concedió fueros a Carracedelo y a Puebla de Sanabria y repobló Villalpando.

 

 

Recursos Económicos [editar]

La base de la economía del Reino se basaba en la agricultura y en la ganadería, y conocedor de esto Alfonso IX, promulgó varias leyes en el principio de su reinado para favorecer la actividad vitivinícola y la actividad maderera, así como las vacas y otros animales de labor, con el fin de impulsar las actividades existentes y diversificar en cierto modo la economía del Reino. Durante su reinado, en la zonas Húmedas del Reino, como Asturias y Galicia, florece la Ganadería, mientras que en la zona del Duero, florece la Agricultura.

La producción de cereal, bastante abundante en la zona del Duero, era insignificante en Asturias y Galicia, teniendo problemas estos territorios incluso para abastecer de trigo a las iglesias, las cuales lo necesitaban para hacer la consagración religiosa. Ante esta escasez, no es de extrañar que se considerara un gran lujo comer pan de trigo en dichos territorios, especialmente en las ciudades. La producción de cereales en todo el reino se ceñía sobre todo a trigo y centeno, aunque también se producían otros productos como hortalizas, lino y legumbres. Los animales empleados en la agricultura eran vacas y bueyes, sustituyéndose en las llanuras de Tierra de Campos por mulas, conocidas como bestias por los lugareños.

La Universidad de Salamanca debe su existencia al Rey leonés
La Universidad de Salamanca debe su existencia al Rey leonés

El vino era un producto que se producía en todo el Reino, aún así, destacan algunos puntos de producción: la Comarca de Ribadavia en Orense, Villafranca en la provincia de León, Toro en la provincia de Zamora y la Ribera de Duero y Tierra de Campos. La pesca también era un recurso importante en todo el reino, pues mucha gente se dedicaba a la pesca tanto de mar como de río.

En Asturias, la producción de manzana era enorme, y como normalmente había un gran excedente, este era usado para producir sidra. Alfonso IX llegó a sorprenderse cuando le comunicaron que varias comunidades monásticas asturianas cosechaban las manzanas para después elaborar sidra para todo el año.

Uno de los grandes logros de la gestión de Alfonso IX fue el acusado descenso del poder que ostentaban los nobles respecto a épocas anteriores y a otros Reinos, debido a la política seguida por el Monarca leonés.

La Universidad de Salamanca [editar]

Uno de los actos más importantes y destacables del reinado de Alfonso IX en el Reino de León fue la creación de la Universidad de Salamanca. En aquellos tiempos eran normales los estudios en las Catedrales de todo el Reino de León. Entre ellos destacaban los de la catedral de Santiago que contaba con muchos maestros, algunos de ellos extranjeros.

Hacía tiempo tiempo que Rodrigo Jiménez de Rada, había creado un Estudio general en Palencia, que acabó convirtiéndose en Universidad, un estudio donde los leoneses tenían difícil acudir, debido a los continuos choques entre León y Castilla. Es por esto que Alfonso IX decidió crear la segunda Universidad más antigua de España el año 1218, fundándose como Estudio Superior de Salamanca. Años más tarde, Fernando III el Santo la daría un gran impulso y Alfonso X el Sabio finalmente la convertiría en Universidad el 6 de mayo de 1254.

El Problema de la Sucesión [editar]


La temprana muerte del infante Fernando, hijo de Alfonso IX con la Reina Teresa trastocó los planes del monarca leonés. Alfonso IX, que se había casado dos veces, en los cuales tuvo dos hijos varones. Muerto el primero, quedaba otro, llamado también Fernando, que había tenido con la Reina Berenguela. Su nombramiento como Rey de Castilla cambió las cosas de nuevo.

Después de ello, Alfonso IX pensó en sus hijas, las infantas Sancha y Dulce, habidas de su primer matrimonio con la reina Teresa.

Referencias [editar]

  1. Según la numeración cronológica real del Reino de León, debería haber sido conocido como Alfonso VIII, pero, históricamente se le asignó el ordinal IX, como forma de "unir" las cronologías de León y de Castilla (en Castilla reinaba por aquel entonces Alfonso VIII). Sin embargo, en las Siete Partidas de su nieto Alfonso X el Sabio, éste afirmaba ser "Afonso IX"
  2. La titulación completa era Rex Legionis et Gallecie (Rey de León y Galicia)

Véase también [editar]

Bibliografía [editar]

  • Secundino Serrano (Director del Equipo) (1991), Enciclopedia de León Volumen I, La Crónica de León. ISBN 84-920557-4-X.
  • Secundino Serrano (Director del Equipo) (1991), Enciclopedia de León Volumen II, La Crónica de León. ISBN 84-920557-5-8.
  • Manuel Carriedo Tejedo, Carlos Estepa Díez, (1997), Historia de León, Volumen II; El Reino de León en la Edad Media, La Crónica de León. ISBN 84-920557-8-2.
  • Joaquín Cuevas Aller (2007), Historia de Asturias y León. El nacimiento de España. ISBN 13:978-84-612-0822-7.
  • VV.AA. (1996), Reyes de León, EDILESA. ISBN 84-8012-135-1. "

Por cierto, mañana dicen que se inaugura cierta exposicion en el Kiosko Alfonso sobre este rey...

Libro de la Barrie sobre The Times y la Guerra de la independencia en La Coruña.

Desde La Opinion:

" RUBÉN BRUÑA. A CORUÑA. La Fundación Barrié de la Maza presentó ayer el libro Galicia, The Times y La Guerra de la Independencia. Henry Crabb Robinson y la corresponsalía de The Times en A Coruña ( mas bien en Corunna, que es como se llama nuestra ciudad en ingles. Alli no usan el gallego demasiado :-) ) (1808-1809), que pertenece a la serie Galicia Viva. En el libro escrito por el doctor en Ciencias de la Información, Elías Durán de Porras, también se recogen las memorias de Henry Crabb Robinson durante su estancia en Galicia.
En ellas, el periodista cuenta con todo detalle cómo la ciudad se llenó de confidentes, espías y militares. "Robinson llega a A Coruña sin tener ni idea de castellano, con el Quijote en inglés bajo el brazo y dispuesto a realizar crónicas lo más fidedignas posibles de España y Galicia"apuntó Durán de Porras. El cariño del inglés a A Coruña quedó patente en una frase: "Todo el mundo debería tener derecho a vivir aquí un mes".
El 9 de agosto de 1808, el diario británico The Times publicó una columna con el nombre Desde las orillas de la bahía de Vizcaya. Con este hecho, se inició una serie de artículos escritos desde A Coruña por Henry Crabb Robinson, uno de los mejores periodistas de la época. En sus crónicas, el periodista británico reflejó un hecho desconocido para una gran mayoría de gallegos: A Coruña fue durante el primer año de la contienda española el punto de referencia para políticos, prensa y opinión pública inglesa.
( que se lo digan a Moore...)"

Recreacion historica del Desembarco de Normandia en La Coruña.

Pasaba ayer por el Centro Comercial de Cuatro Caminos cuando vi la pequeña exposicion dedicada a esta recreacion historica. Os dejo un par de fotos.

normandia

 

y una foto del cartel, con la web y todo.

normandia1

Ah, si yo tuviera tiempo y no fuera un hobby taaaaaaan caro...