Blogia
La Torre de Hercules

Cultura

Congreso sobre la Guerra de la Independencia.

Desde El Ideal Gallego:

"R.L. > A CORUÑA

La Fundación Juana de Vega organiza el congreso GAGO

El director de la cátedra Juana de Vega, Xosé Ramón Barreiro Fernández, y el presidente de la institución, Enrique Sáez Ponte, presentaron, en la sede de la entidad en Oleiros, el congreso “A Guerra da Independencia e o primeiro liberalismo en España e América”.

El congreso se celebrará en Palexco los días 16, 17 y 18 de julio y servirá para reflexionar sobre la transcendencia de la Guerra de la Independencia en la configuración de una naciente cultura política liberal en España y en la América hispana. Además, ofrecerá un espacio para la presentación de los más recientes debates, estudios y tendencias en la investigación, tanto de la guerra, como de los primeros liberalismos.

Durante la presentación del congreso, en la que también participó la presidenta de proyectos de la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, Carlota Álvarez Basso, y el coordinador del evento, José María Portillo, se destacó la importancia de celebrar en este año la reunión. El bicentenario del período histórico es el momento óptimo para revivir el estado actual de conocimiento sobre el mismo, explicaron.

Para huir de magnificaciones históricas injustificadas, el congreso propone presentar al público un estado de la cuestión a través de cinco aspectos del proceso histórico. El encuentro se abrirá con una conferencia a cargo del profesor de la Universidad de California, Tulio Halperin Donghi, y contará con la presencia de otras figuras destacadas. Durante los tres días de duración, intervendrán nombres como Richard Hocquelelt, de la Ecole de Hautes Etudes en Sciences Sociales de París, y Jaime del Arenal Fenochio, director de la Escuela Libre de Derecho de México. "

Por cierto, estamos ya en plena era de la informacion y de internet. ¿Cuando empezaran a grabarse estas cosas y a ponerse a disposicion del publico? Mas que nada, porque se supone que el Ayuntamiento usa el dinero de todos para financiar estas cosillas, asi que supongo que todos deberiamos tener acceso a la informacion del Congreso, ¿no?

Tres enlaces de pintura.

Desde mi correo electronico, os dejo tres enlaces sobre la obra de Eduardo Alvarado.

Eduardo_Alvarado_el_grito

 

* Eduardo Alvarado. Con musica de fondo.

* El pintor de hierro.

* Vida y dibujo.

El dia que hicimos la Transicion, mon amour...

El día que hicimos la Transición

por Pedro Jorge Romero y Ricard de la Casa

-Hoy os toca a vosotros hacer la transición -dijo la voz del teniente de guardia en mi oído.
Abrí los ojos inmediatamente. Toda la habitación estaba a oscuras. Se había activado una alarma temporal y en esos momentos todo el edificio debería estar completamente sellado: nadie podía entrar ni salir. Diez segundos más tarde se encendieron las luces. Los nanosistemas de nuestros cuerpos comenzaron a activarse, controlando cientos de procesos biológicos. Ahora podía ver con mayor claridad.
La transición es un clásico. Al menos una vez por semana hay que hacerla, y en ocasiones hasta dos o tres veces en un mismo día. ¿Por qué todos los terroristas, de uno u otro bando, tienen semejante fijación con ese período? ¿Por qué no intervienen más a menudo en la guerra civil o en el asunto de la armada invencible? Supongo que, simplemente, la transición está tan llena de posibilidades, hay tantos caminos abiertos simultáneamente que todo bando político o grupo económico se cree capaz de ajustar el proceso de forma que triunfe su particular posición.
Parece tratarse también de una fijación particularmente española. Otros países sufren también ataques terroristas que pretenden cambiar la historia a su gusto, pero esos casos se producen una o dos veces al año. Sin embargo nosotros tenemos que lidiar hasta con treinta casos a la semana y más de la mitad pueden situarse en la transición. Parece que los españoles estamos tan insatisfechos de nuestra historia y somos tan incapaces de aceptar que otros hayan triunfado en el pasado que realizamos grandes esfuerzos por cambiarla. En cualquier caso, no importa: el trabajo del Cuerpo de Intervención Temporal de la GEI es evitar que esas situaciones se den, y en particular cuidamos mucho de la transición.
En realidad hemos llegado a ser unos expertos en ella. Aprender de los terroristas nos ha dado una excelente visión de ese período. Hemos profundizado tanto en todos sus vericuetos, que somos capaces de aventurarnos en esos años sin ninguna preparación ni estudio concreto.
Rudy es experto en flujo temporal, yo diría que muy bueno. Es capaz de discernir que acción dará el mejor resultado. Marisa y yo somos expertos en historia española comparada. No sólo la nuestra, sino también de las principales ramas que subyacen desde el 2012. Isabel es experta en ambas cosas a la vez, es muy buena relacionándolas.
Nos levantamos inmediatamente de los camastros. Yo fui el primero, Isabel la siguiente, luego Marisa y finalmente Rudy. Isabel y Marisa tenían mucha experiencia, pero Rudy era la primera vez que hacía la transición desde su último reclutamiento. Yo por mi parte he hecho la transición diez veces seguidas; mi mejor récord.
Los que estamos de guardia normalmente dormimos vestidos, para estar listos en el caso de tener que realizar una operación. Pronto estuvimos preparados. Isabel se acercó a mí y me miró fijamente. Era una reafirmación de nuestro acuerdo; hemos sido amantes la mayoría de las ocasiones, sólo amigos en otras, pero siempre hemos estado juntos y nos hemos apoyado el uno al otro. Nuestra última relación había sido un poco desigual, ella no estaba muy segura, pero parece que yo seguía intentándolo.
-Vamos -me dijo apartando finalmente la mirada.
-Sí -fue mi lacónica respuesta.
Siempre me levanto de mal humor y con pocas ganas de hablar.
Rudy y Marisa ya habían salido con esa extraña velocidad que les caracteriza; nunca acabo de acostumbrarme a su hiperactividad. Tienen una relación extraña esos dos, tan pronto se ignoran como tan pronto no pueden separarse. Cada alistamiento lo cambia todo. Aunque en realidad, eso es algo con lo que todo agente del CIT tiene que vivir; las parejas como Isabel y yo somos más bien la excepción.
Corrimos por los pasillos hacia la sala de documentación. En las películas holográficas, en cualquier línea temporal, el policía de turno o el agente secreto, se lanza inmediatamente a la acción, reparte golpes a diestro y siniestro y asunto resuelto. La realidad no es en absoluto así. Por desgracia, hay un componente de acción en nuestro trabajo, pero primero es necesario establecer con precisión cual es el cambio en el tiempo que se ha producido y evaluar la mejor forma de resolverlo. Sólo después intervenimos intentado realizar una operación lo más limpia y rápida posible. Y aún así todavía queda escribir el informe. Y dios te guarde de tener que informar de un desaparecido porque en ese caso el papeleo se hace interminable y hay que realizar otra operación.
Llegamos a los tubos. Marisa apretó el botón que nos llevaría al sótano. La sala de documentación se encuentra en uno de los pisos más profundos del Cuartel General del CIT, es un lugar amplio y está casi por completo ocupada por seis terminales de ordenador, por debajo sólo queda la bóveda acorazada que contiene el portal, el lugar más vigilado y seguro del CIT.
La puerta de tubo se abre directamente a la sala de documentación. Durante una emergencia sólo los agentes de guardia, nosotros en este caso, pueden acceder a la sala. El sistema electrónico de los tubos lee el estado de nuestros implantes para evaluar si tenemos permiso para estar allí. En caso de que uno de nosotros no estuviese autorizado el tubo ni siquiera se movería.
Allí ya estaba el equipo de apoyo evaluando los cambios producidos. José Luis, Sara, Didac y Sandra. Si algo saliera mal en la operación ellos serían nuestros sustitutos.
-Os juro que me estoy hartando de tanta Transición -dijo bostezando Sara al vernos llegar.
Isabel se sentó frente a una de las consolas. Marisa ocupó la que quedaba libre. Los demás nos colocamos detrás. Isabel, desde su asiento, observó las imágenes cambiantes de la laboriosa búsqueda del punto de ruptura que los ordenadores, por comparación histórica, intentaban localizar. El sistema es relativamente simple, sólo hay que empezar a buscar hacia atrás a partir del 7 de agosto del 2012. Al principio los acontecimientos difieren mucho de la historia conocida, pero poco a poco los cambios van convergiendo a cero y la historia se aproxima a la real. En este caso, además, contábamos con la ventaja de saber que el cambio se había producido en la transición. Cada consola está conectada simultáneamente a nuestras propias bases de datos, de la historia tal como fue, y a las bases de datos del exterior, lo cual nos permite comparar los registros.
Todo el Cuartel General del CIT, dependiente a su vez del Grupo Español de Inteligencia, está encerrado en un campo de éxtasis. Eso significa que nosotros sólo notamos los cambios en la historia comparando nuestros registros con los del exterior; para todos aquellos que estamos dentro del recinto, el cambio que había alterado la vida en el mundo exterior no se había producido y recordábamos la historia tal y como había sucedido. La existencia del campo de éxtasis significa que estamos virtualmente atrapados en el edificio. Podemos salir, sí, pero no podemos hacer vida independiente. Si viviésemos fuera, sin protección, la marea de la historia nos acabaría atrapando. Acabaríamos viviendo una versión determinada del universo y perderíamos nuestra efectividad como agentes. No, podemos espiar en el mundo, en la realidad de allá fuera, pero no disfrutar realmente de él.
Posiblemente, la teoría que permite el viaje en el tiempo es la más extraña de toda la historia de la física; difícil de entender, formulada en un número increíble de ecuaciones. Es la base de una teoría de gran unificación que algún día lo explicará todo pero que, por el momento, nos permite viajar por el tiempo empleando cantidades razonables de energía. Se la llama simplemente Teoría Temporal o TT. Por desgracia, algunos de los efectos de la teoría son casi metafísicos. Cuando fue formulada, cuando aquel joven físico la comprendió finalmente, y la concibió pura y completa por primera vez, la teoría cambió la misma naturaleza del universo y de la realidad. Antes del 7 de agosto del 2012 existía una sola línea temporal. La historia era única, compartida por todos. En aquella tarde de agosto, justo en el momento de ser formulada definitivamente, el tiempo se volvió múltiple, las líneas temporales fueron divergiendo a medida que los fenómenos cuánticos se iban produciendo en el universo. Ahora existen infinitas historias, la gran mayoría casi idénticas, indistinguibles, sólo nimios detalles las hacen distintas; otras son muy diferentes. En muchas, billones de ellas, viven copias exactas de cada ser humano sobre la Tierra.
Filósofos y físicos llevan veinte años intentado explicarlo y no han llegado muy lejos. Está claro, sin embargo, que los primeros físicos cuánticos tenían razón: el observador afecta lo observado y la existencia de seres inteligentes en el cosmos altera el funcionamiento del universo. ¿Cómo explicar si no esta situación? 5 minutos antes de un día de agosto sólo existía una historia y cinco minutos después existían millones de ellas. Es más, esas líneas temporales son reales y se pueden visitar con gran facilidad. La misma tecnología que permite el viaje en el tiempo permite el viaje entre líneas temporales alternativas.
En 1955 Hugh Everett formuló lo que él llamó la interpretación de muchos mundos de la mecánica cuántica. Según él, cada vez que se producía un fenómeno a escala cuántica el universo se dividía en tantas versiones como fuesen necesarias para dar cuenta de todos los resultados posibles. En el caso más simple, dos posibilidades, en una rama el proceso se había producido, en otra no. Visto desde ahora, uno podría decir que Everett simultáneamente tenía razón y se equivocaba. Antes del verano del 12 el universo, en el caso más simples de solo dos opciones, aceptaba uno de esos fenómenos y desechaba el otro, después de esa fecha el universo hace lo posible por ejecutarlos todos y Everett sale vindicado. Después del 7 de agosto del 2012 el universo se divide en tantos universos como sean necesarios para cubrir todas las posibilidades.
El campo de éxtasis que rodea al Centro de Intervención Temporal, que se basa en una extraña propiedad de algo que los físicos llaman tiempo imaginario, nos permite, a los que estamos dentro, experimentar un único pasado. Si alguien cambia la historia nosotros seguimos recordando la historia tal y como fue, lo cual nos permite darnos cuenta de cuando ésta ha sido manipulada. Por desgracia, el campo de éxtasis fue una conclusión tardía de la teoría y cuando se desarrolló era ya demasiado tarde. Aunque tampoco estoy seguro de qué se hubiese podido hacer: ¿Rodear todo el universo con un campo de éxtasis?
De lo que si estamos seguros es que esa teoría demuestra que estamos solos en el universo. Al menos, que no hay ninguna civilización extraterrestre a nuestro nivel de desarrollo. Si hubiese alguna civilización más avanzada hubiesen descubierto antes la teoría temporal y nosotros ahora notaríamos que el universo comenzó en una fecha anterior a nuestro propio descubrimiento de la teoría. Como eso no es así, la conclusión es que estamos solos, o por lo menos, que somos los más avanzados de todo el universo. No es tan sorprendente como parece, alguien tenía que ser el primero.
-Lo tengo -dijo en voz alta José Luis para llamarnos la atención.
Todos nos agolpamos alrededor de su consola. Los ordenadores habían encontrado el punto del cambio. En su pantalla tenía la portada de El País del 28 de febrero de 1977. En la versión que teníamos en nuestra base de datos, la versión de la historia tal y como había sucedido originalmente, los titulares eran los usuales de la época: huelgas, manifestaciones, declaraciones del gobierno. En la versión que traíamos del exterior sólo había un titular que ocupaba todo el ancho de la primera página: Carrillo asesinado. El periódico del día anterior era idéntico a nuestra versión pero el del día siguiente tenía esa ominosa noticia que había eclipsado a todas la demás.
-ésta es nueva, ¿no? -comentó Rudy.
Nadie le contestó, en realidad no buscaba que nadie le respondiera.
-Pobre hombre, sólo le faltaba esto. Ya le han hecho de todo -continuo Rudy.
--Durante el entrenamiento nos enseñan muchas de las tretas utilizadas para cambiar el pasado. Casi todas coinciden en el mismo esquema, simplemente matar a algún personaje conocido. Casi siempre se trata de las mismas personas: Hitler, Stalin, Kennedy... Pero Rudy tenía razón, aún no habían probado a asesinar a Carrillo en esa entrevista, era curioso teniendo en cuenta la cantidad de veces que el mandatario comunista era manipulado en un sentido u otro.
-Será mejor mirar más a fondo. Volved de nuevo a vuestras consolas y seguid buscando. Es demasiado evidente -dije.
Cada uno intentó encontrar datos que relacionasen a Carrillo con esa fecha. Con los datos que daba el artículo del periódico, y los de días posteriores que trataban la noticia, pronto tuvimos una visión más o menos clara de lo sucedido. Aunque no encontramos ningún otro punto de cambio que no fuera resultado del asesinato del dirigente del PCE.
Empecé a cotejar datos. Para el día 27 de febrero el presidente Suárez había concertado una entrevista en secreto con Carrillo. En aquel momento el Partido Comunista no había sido todavía legalizado, pasarían aún un par de meses, y entrevistarse con el secretario general del PC era, para la España de la época, citarse con el diablo en persona. Parece increíble, pero en aquel momento el Partido Comunista tenía un gran peso moral en la sociedad española y contar con los comunistas era imprescindible para consolidar la democracia, pero actuar con demasiada rapidez podía traer graves consecuencias. Suárez lo comprendía, pero sabía también que si podía legalizar el Partido Comunista y celebrar unas elecciones libres con todo el espectro político al completo ganaría prestigio y fuerza. Por esa razón concertó aquella entrevista supersecreta; sólo el Rey y un par de miembros del gobierno estaban enterados. La reunión en sí no fue demasiado importante, pero de haberse descubierto las todavía poderosas estructuras del franquismo hubiesen forzado la caída de Suárez y retrasado o impedido la llegada de la democracia.
-Es curioso... hace más de tres años que no asesinaban a Carrillo -dijo Isabel con su suave voz que la caracteriza.
A la cinco de la tarde recogieron a Carrillo en su piso en Puente de Vallecas. Fue llevado por una carretera discreta. Una persona, una mujer, lo llevó al chalet Santa Ana, en la afueras de Madrid; un lugar tranquilo. En la historia real, Suárez llegó unos minutos después y hablaron durante horas de Política, con 'P' mayúscula. Lo que los terroristas habían hecho fue muy simple. Se habían limitado a volar el coche en que viajaba Carrillo justo antes de llegar a la casa. Con eso se aseguraron dos cosas: que la entrevista fuese conocida por el búnker y la cólera del Partido Comunista ante la muerte de su líder. ¿No eran miembros del gobiernos lo únicos que conocían esa entrevista supersecreta? Las sospechas cayeron inmediatamente sobre el ejecutivo y en particular sobre el propio Suárez, que era inocente.
Los sucesos caían a partir de ese momento en cascada. Busque los últimos asesinatos de Carrillo. Sólo había dos: en ambos había sido abatido a balazos, una vez en plena calle, cuando paseaba horas antes de que el PCE fuera legalizado y otra cuando hizo su primera aparición pública. Las consecuencias de ambos magnicidios eran, en ambos casos, mucho menores que las actuales.
Esta vez, en vano, los poderes públicos pidieron calma. El búnker exigió explicaciones inmediatas y la destitución fulminante de Suárez, cosa que el Rey se vio obligado a hacer al cabo de tan sólo dos días. Mientras tanto, el Partido Comunista se lanzaba a la calle. El mes anterior, ante el asesinato de los abogados de la calle Atocha, el PCE había dado un ejemplo de saber estar realizando manifestaciones silenciosas, pero en aquel momento tenían a Carrillo de guía y confiaban mínimamente en el proceso de democratización. Ahora Carrillo ya no estaba y nadie confiaba en el gobierno.
Los franquistas forzaron, en la terna presentada al Rey, la elección de un presidente duro que ordenó cargar contra los manifestantes. Por todo el país los civiles se enfrentaban con la policía. Poco a poco, otras fuerzas democráticas se fueron uniendo a los actos de protesta. El proceso de democratización se había perdido definitivamente, pero lo peor estaba aún por llegar.
Una semana después se produce un golpe de estado. El Rey pierde todos sus poderes efectivos y se declara el estado de excepción en todo el país. Nadie lo respeta. Los choques continúan y pronto queda claro que España está sumida en una nueva guerra civil; lo que nadie quería, lo que todos hubiesen deseado evitar. Cataluña y el País Vasco aprovechan la confusión para declararse independientes, Marruecos ocupa Canarias invocando su soberanía, pero al menos los canarios se libraron de lo peor de la guerra. Barcelona es sitiada y arrasada por completo. Nadie sabe cuantos bandos luchan. En las grandes capitales los francotiradores disparan contra todo lo que se mueve y la comunidad internacional asiste estupefacta a una guerra civil en medio de Europa. Lo que tenía que haber sido la ex-Yugoslavia en los noventa es España en 1977: Asesinatos en masa, exterminios, violaciones, crímenes de guerra...
Se emplean todo tipo de armas, bacteriológicas, químicas... Mueren millones de personas y todavía más cuando una explosión nuclear destruye Madrid por completo. Nadie sabe quién ha detonado el artefacto ni de dónde ha salido, todos se acusan mutuamente, pero eso es ya demasiado. Las Naciones Unidas ocupan España e imponen una paz precaria. Después de cinco años de lucha, el país está arruinado, destrozado, devastado, con perdidas de casi un tercio de su población, con refugiados y supervivientes que apenas tienen para comer. Ya no hay parlamento, ya no hay monarquía, la familia real murió con Madrid, ya no hay nada por lo que valga la pena luchar, pero la heridas tardarán en sanar. La reconstrucción llevará años y nadie sabe cuanto durará. Aún en 2032 resuenan sus ecos.
Debo reconocer que como plan terrorista era muy bueno, mejor que la mayoría. Los he visto de casi todos los colores. En ocasiones prolongan la vida de Franco y eso retrasa todo el proceso democrático e incluso en algunas versiones la democracia llega con Franco aún vivo, que sigue al mando del ejército. En otras ocasiones se evita la muerte de Carrero Blanco que se convierte en Presidente del primer gobierno del Rey y consigue detener la apertura. También algunos conspiran para asesinar al Rey y traer la república. Y en ocasiones hay quien conspira para que Juan Carlos no suceda a Franco y su lugar sea ocupado por otro candidato al trono que continua la obra del dictador. Pero en lo que se refiere a efectos por mínima causa, nada superaba este caso. ¿Quién podría suponer que el asesinato de un sólo hombre en unas circunstancias que luego la historia apenas reseñaría pudiese tener consecuencias tan grandes?

Realizar un cambio en la historia después del 2012 no tendría ni la más mínima consecuencia; algo así produciría simplemente una nueva versión de la historia que coexistiría con las ya existentes y con las que la mecánica cuántica produce continuamente. Pero antes del 7 de agosto la TT prohíbe la existencia de más de una historia simultáneamente. Por tanto, la historia preexistente queda sustituida por la resultante del cambio. Muchas veces me he preguntado por qué nos empeñamos en corregir la historia, después de todo, ¿a quién la importa? La única respuesta que he podido encontrar es simplemente que la historia tal como fue, buena o mala, alegre o desdichada, es la nuestra y nadie tiene derecho a manipularla según que oscuros intereses.
Pero bueno, una vez localizado el punto de bifurcación, es necesario arreglarlo. Ese es el momento más delicado. Habitualmente los verdaderos instigadores no suelen exponerse directamente y contratan el personal necesario para llevar a cabo la acción, que a su vez subcontratan a otros de poca monta allí donde quieren intervenir. Así que, por lo general, nos encontramos con unos pobres diablos que apenas saben nada. Por otro lado tenemos al personal altamente especializado en saltos temporales que es necesario atrapar. A los primeros intentamos darles un susto para que no reincidan, pero poca cosa más podemos hacer. Los segundos son muy difíciles de sorprender. Ellos, como nosotros, tienen todo el tiempo del mundo a su disposición, y nosotros no tenemos los equipos necesarios como para invertirlos en costosas y largas investigaciones de campo así que, cuando nos topamos con ellos, más por suerte que otra cosa, no solemos tener muchos miramientos.
Tomamos el tubo y fuimos a la sala de la Transición. Ese período es tan visitado que ocupa todo un ala del subterráneo principal. Allí se guarda todo el vestuario y utensilios. También nuestras armas, disimuladas como objetos habituales de ese momento histórico. Utilizamos tanto esas ropas que las tenemos que renovar muy a menudo.
Nos cambiamos para la época y la estación. Salimos y nos metimos en el tubo de nuevo. Pasamos nuevos controles de seguridad, aún más estrictos, y llegamos a la bóveda subterránea donde se guarda el portal.
Cuando uno la visita tan a menudo como nosotros, éste acaba perdiendo todo su encanto, se transforma en un objeto más de la decoración surrealista de la bóveda acorazada.
La estructura es una especie de cubo. Realmente es más alta que ancha y no es sólida. Sólo están las líneas que forman la estructura. Se le llama Portal Visser y está compuesto de masa negativa. Cuando te acercas empiezas a notar una extraña repulsión, porque en lugar de atraer la materia, la masa negativa la repele. Por tanto es imposible tocarlo, pero eso no es necesario. La estructura tiene unos cinco metros de lado y cabemos todos perfectamente.
Tal y como está, el portal es completamente inactivo. Para realizar el viaje es necesario encontrar un agujero de gusano cuántico adecuado, uno que, de forma natural, conecte nuestra época con el punto temporal al que queremos viajar. Parece ser que, a escala lo suficientemente pequeña, el espacio-tiempo no es plano sino una espuma donde se forman continuamente estructuras anómalas. Algunas de esas estructuras son túneles que conectan dos regiones separadas, por ejemplo, un punto del 2032 con otro en el 1977. Esas estructuras se forman y destruyen tantas veces que no es necesario esperar mucho para encontrar la adecuada. En ese momento los técnicos la alimentan con energía para hacer que crezca hasta un tamaño macroscópico, lo suficientemente grande como para que podamos atravesarlo. Pero todavía no es seguro, para que sea estable es preciso colgar sus bocas a los portales Visser, las estructuras de masa negativa. Primero se acopla a la que tenemos en nuestro lado, luego una similar, algo más pequeña, se envía a través del túnel para que el otro extremo sea también estable. En ese momento, si la longitud del agujero de gusano se ha elegido lo suficientemente pequeña, se puede pasar de un lado a otro casi instantáneamente. Uno simplemente ve la imagen del otro lado, da un paso y ya está.
Antes del 2012 se sabía que algo así era posible, pero se creía que las energías necesarias eran tan grandes que ningún gobierno de la Tierra, ni siquiera todos ellos juntos hubiesen podido reunir la energía imprescindible para abrir un portal. Además, los portales debían ser enormes, unos cinco kilómetros de diámetro, para garantizar un paso tranquilo y en ese caso estamos hablando de varias veces la masa del Sol. La TT lo cambió todo. De la noche a la mañana se podían usar cantidades mínimas de energía para ampliar un túnel entre dos regiones del espacio-tiempo o entre dos espacio-tiempo distintos.
Los técnicos ya estaban preparando el salto. Arriba, en una sala de control, estaba nuestro equipo de apoyo, por si necesitábamos información adicional o por si había, a última hora, nuevos cambios en el continuo.
-¿Todos listo? -preguntó Isabel. Como la más veterana le tocaba ser la líder.
Todos comprobaron el material que llevaban. Nos habíamos vestido tantas veces con esas ropas que ya no notábamos el aspecto extraño que teníamos. Con algo de suerte no tendríamos que pasar desapercibidos durante mucho tiempo; si todo salía bien, sería simplemente viajar y salir. Todos parecían tener el material en orden. Rudy fue el último en acabar. Se miraba la muñeca como si una de las lecturas no le acabase de convencer. Finalmente la bajo y asintió.
-Todo bien -dijo.
Bien, ya estaba. Ahora o nunca, como siempre. Marisa, la atrevida, fue la primera en acercarse al portal. Se plantó junto en el borde. Debía estar sintiendo toda la tensión. La masa negativa de la estructura se combina con la masa, positiva, del túnel, por lo que todo el conjunto podía tener una masa neta negativa, positiva o nula. Los técnicos siempre aspiran a masa nula, pero se conforman con que la masa combinada no sea demasiado grande en valor absoluto. Por tanto, en teoría, no debería sentirse nada al acercarse, pero la realidad es que la masa negativa está más cerca de tu cuerpo que el túnel en sí y es normal sentir una ligera presión que te empuja hacia fuera.
Marisa desapareció y fue seguida por Rudy. Yo me preparé para entrar. Nunca me ha gustado atravesar el portal. Nuestros túneles tienen normalmente menos de veinte centímetros de largo, por lo que apenas se trata de dar un paso para atravesarlo. Aún así, son lo suficientemente largos como para que se noten los efectos peculiares de su geometría. Si miras ligeramente hacia la pared del túnel veras tu imagen allí, repitiéndose infinitamente a todo lo ancho y alto. Por supuesto, en el otro extremo ves el paisaje exterior, pero eso simplemente lo hace más desconcertante.
Yo me volví hacia Isabel y la besé en la boca.
-Suerte -dije.
-Suerte -repitió ella. Me miró durante un momento, pero finalmente apartó la vista y se acercó también al túnel.

Cada vez que atravieso el portal vuelven siempre los viejos recuerdos de como fui reclutado para el CIT.
En la memoria se mezclan emociones que suelen ir parejas, nostalgia y un mucho de inocencia, como cuando uno se pone a ver un rancio disco de imágenes y películas. Todo tiene esa patina borrosa que hace que los defectos se difuminen y creas que aquellos tiempos fueron mejores de lo que en realidad fueron.
Después de clase yo solía reunirme con mis amigos en el parque La Granja una vez por semana para charlar, entrenar y, eventualmente, pasar una noche de juerga. Aquel día de primavera habían suspendido mi clase de Perspectiva Histórica y llegué antes de lo normal, algo que, por supuesto, estaba previsto.
Para pasar el rato me tumbé sobre la hierba, con mis pantalones cortos y unas zapatillas rojas que luego Isabel que dijo que eran horribles. Hay cosas que nunca cambian y parece que mi mal gusto por la ropa es algo bastante extendido.
Ella se me acercó. Era Isabel claro, pero yo todavía no lo sabía. Se sentó cerca de mí, lo suficiente como para asegurarse de que notara su presencia, pero no tanto como para que yo pensara que iba directamente a por mí. Se había puesto el vestido azul pálido que le había regalado yo y que me gustaba mucho. El pelo suelto y la cara sin apenas maquillaje, muy natural. Todo pensado, todo estudiado ¿hay algo que no hayamos analizado? Traía un ejemplar de Reseñas de Historia, una revista que yo leía habitualmente. La miré fijamente, mientras ella se empeñaba en mantener los ojos pegados a la página. De pronto, levantó la cara, me vio, me sonrió y volvió a hundirla en el libro.
Me levanté y me acerqué a ella.
-¿Has leído el artículo de Martinson sobre Cartago? -le pregunté-. ¿Ese de que realmente no existió y que la construyeron los romanos para luego poder decir que la habían destruido?
Se me quedó mirando, quieta, muda, segundos que se alargaban infinitamente. Sus expresivos ojos sugerían más cosas de las que yo necesitaba saber y más de las que ella quería mostrar. Hubo algo de ella, algo indefinible que me sedujo en aquel instante, fue como si un escalofrío recorriera todo el cuerpo. Supongo que en ese momento ya estaba jugando conmigo.
-Esto, perdón por abordarte así -continué-, vi la revista que estas leyendo y da la casualidad de que es mi especialidad. Me llamo Mikel y doy cursos en la UniCentral de Logroño.
Basculé sobre mí mismo intentando no parecer demasiado ridículo. Decidí sentarme a su lado.
-Hola -me dijo ella como dudando-. Me llamo Isabel. He leído el artículo... -se interrumpió unos segundos mientras esbozaba lo que podría ser el preludio de sonrisa-, la verdad es que me parece una solemne memez.
Yo me quedé de una pieza, esperaba muchas respuestas pero no esa precisamente. Ella seguía allí, mirándome, tranquila, serena, esperando. Era evidentemente una provocación y tarde en darme cuenta.
-No me hagas caso -me dijo mostrándome plenamente su sonrisa-, ayer tuve un mal día, eso es todo. Ahora estoy intentando arreglar el desaguisado.
Había perdido la iniciativa. La sensación que te embarga en esos momentos es de impotencia, de estar fuera de juego. El problema es que aún no sabía que desde el momento en que ella había aparecido, estábamos jugando con cartas marcadas.
-Aunque... podríamos discutir el tema -añadió sin darme tiempo a pensar siquiera una respuesta-. Te advierto que no soy fácil de convencer.
Su voz sonó, esta vez, mucho mejor. Luego supe porque, para ella fue un impacto verme de nuevo, oírme de nuevo.
-Yo tampoco -dije yo, recuperando ligeramente el control.
Nos levantamos y echamos a andar. No sabía que a partir de aquel día no volvería a ver a mis amigos.
Por supuesto no hablamos ni de Martinson, ni de Cartago, ni de nada parecido. Ni falta que hacía. Charlamos de intrascendencias, del trabajo y de los sueños. Isabel dejó que su verdadera misión se fuera perdiendo en un limbo de gestos y de anécdotas. Deambulamos de aquí para allá sin rumbo fijo, cenamos en algún lugar extraño, pero tranquilo, finalmente acabamos en mi apartamento.
Fue a las cinco de la mañana, después de hacer el amor por segunda vez, cuando me lo dijo. Me soltó el rollo habitual y completo. ¿Para qué disimular? Me acabaría enterando tarde o temprano. Hace falta una gran capacidad de asimilación para entender lo que te dicen y reconozco que no lo comprendí muy bien. ¿Qué era aquello de viajes en el tiempo, cambios en la historia y universos paralelos? Me dijo, además, que llevaba años enamorada de mí aunque, según mi experiencia temporal, nos habíamos conocido esa misma mañana. Con la tranquilidad que da la no comprensión y el shock volví a dormirme.
Me desperté primero, me levanté y caminé hasta la ventana, necesitaba pensar. Fuera, uno de aquellos días azules que vaticinaban la llegada del calor, me cegaba con su luz.
Ella se movió por la cama, buscándome.
-¿En qué piensas? -me preguntó sin abrir los ojos. Ella sabía que estaba allí. Sabía lo que estaba pensando, sabía cuales eran mis dudas.
Yo había estado meditando. La terrible realidad de lo que me había contado se había ido asentando en mi mente y una pregunta me rondaba insistentemente el cerebro.
-¿Tengo alguna opción que no sea entrar en el CIT? -le pregunté, creo que con voz algo triste.
-Por supuesto -me contestó-. Puedes quedarte aquí.
-¿Eso es lo que quieres?
Isabel no me mintió. Sabía que necesitaba que fuera sincera o al menos que lo pareciera.
-No.
-¿Cuál es nuestro futuro?
Su respuesta fue una lapida a mis expectativas. Su tono en cambio lo desmentía.
-No tenemos futuro -dijo ella.
No alcance a entender todas las implicaciones de su respuesta. Incluso ahora descubro nuevas facetas a su corta pero intensa contestación.
Aquel día almorzamos juntos, paseamos, charlamos, procurando ser lo más sinceros posibles. Yo lo fui, ella sólo necesitó ser convincente. Por la tarde apareció el portal y lo crucé por primera vez para llegar al CIT. Llegamos segundos después de que Isabel partiese en mi busca. Pasé las formalidades del reclutamiento. Fue confuso darse cuenta de que todo el mundo me conocía, que todos se alegraban de verme de nuevo. Era como si siempre hubiera estado allí, de alguna forma eso era cierto. Me saludaron los viejos camaradas y me llevaron a las cabinas de instrucción aceleradas. Ese fue el día en que mi vida comenzó de nuevo.

Estábamos cerca del lugar, era todavía temprano, todo parecía en calma, hacía sol y buena temperatura para ser un mes de febrero. En realidad, lo que esperábamos era que apareciesen los incautos que traían la bomba. Habitualmente esa es la mejor manera de actuar. En este caso era ciertamente el mejor proceder: la reunión era tan secreta que no había ningún dispositivo de seguridad. ¿Quién confiaría en una policía heredada del franquismo?
Cada uno de nosotros tenía ya una misión asignada, así que todos sabíamos lo que teníamos que hacer. Nos movimos hacia el punto de acción.
-Creo que ya vienen -anunció Marisa que estaba vigilando la carretera.
-Rudy, estáte atento a la aparición de algún Extra -dijo Isabel y continuo-. Marisa córtales por detrás. Mikel, tu conmigo. Utilizaremos aturdidores como defensa. Con eso será suficiente.
Siempre tememos que aparezca algún Extra, es decir algún extraño del futuro. Alguien que venga a trastrocar los planes. Es un poco estúpido, pero a veces funciona. Así que lo mejor es no bajar la guardia.
El atentado con bomba lo tenemos tan estudiado que casi lo podemos solucionar con los ojos cerrados. Se trata de cortarles el paso de forma natural, mientras nos preparamos con los aturdidores. Normalmente no queremos matar a nadie sino sólo impedir la acción. En caso de que apareciese algún Extra, por supuesto, no tendríamos reparos en asegurarnos de su muerte.
La furgoneta se acercaba, iban tranquilos. El lugar pensado para la explosión aún quedaba a unos kilómetros. Eran tres, jóvenes, seguramente enrolados en algún barrio madrileño como Tresaguas o Horcasitas. Casi me dieron pena.
Cuando estuvieron casi a nuestra altura Isabel nos envió la señal de inicio. Los movimientos parecieron un ballet. De alguna manera estaba como volando por encima del lugar, desdoblado, supervisando la operación. Me veía moverme, Isabel parándolos y yo aturdiendo al primero, Isabel al segundo, yo al tercero. Interviniendo la bomba. Marisa por detrás, observando, vigilando. Rudy un poco más allá sin mirarnos, controlándolo todo a nuestro alrededor. Tiene un algo especial que le hace sensitivo, un sexto sentido que le permite anticipar el peligro.
Miré el artefacto, era una vulgar bomba, suficientemente potente como para alcanzar su objetivo. Asombrosamente vulgar. Me la miré dos veces, simple, rectifique, como la operación, y eso era algo que no me gustaba. Miré a Rudy en busca de una señal, pero permanecía tranquilo, así que intente relajarme.
Apenas habían pasado unos segundos y todo había acabado.
Quedaba lo más sencillo, pero lo más engorroso, hay que apartar a aquella gente de allí, hay que despejar el camino a Carrillo, la bomba debe desaparecer y estos hombres olvidar el asunto. Nadie debe enterarse.
Podemos quedarnos por allí para asegurarnos que no haya un equipo de repuesto, otra bomba, pero es perder el tiempo. Carrillo nunca sabrá que nos debe la vida, ni falta que hace. Es más sencillo volver y comprobar que todo ha vuelto a su lugar original.
Subimos a la furgoneta e iniciamos el retorno a Madrid, la dejaremos abandonada en Vallecas, es un buen lugar para que desaparezca sin dejar rastro. Les inyectamos a los tres una solución que les hará olvidarse hasta de su nombre. Tendrán que ir de nuevo a la escuela. La bomba, sus armas y todos los documentos nos los llevamos de vuelta a nuestro propio tiempo. Nadie sabrá quienes son, ni que les ha pasado.
Paramos en un lugar poco transitado. Hacemos que bajen y les empujamos un poco para que empiecen a andar. En estos momentos son tres zombies. Arrancamos, se pierden entre la gente, dentro de poco empezaran a llamar la atención.
Dejamos la furgoneta en un descampado y buscamos un lugar discreto a esperar al portal. Aún tardará unos minutos, hasta que encuentre un túnel cuántico adecuado. Empiezo a relajarme.

Lo malo de viajar por el tiempo es que quedas completamente desconectado de tu propio tiempo, no existe posibilidad de comunicarte con él, quedas abandonado a tu propia suerte, sólo cuentas con la ayuda de tu propio equipo.
Cuando vi el familiar paisaje de la bóveda, suspiré aliviado.
-éxito completo -comunicó Isabel.
Desde arriba, Didac nos hacía señas.
-Poned el canal cuatro, creo que Didac quiere darnos malas noticias -comenté.
-Hola a todos, me alegro de veros -dijo Didac saludando con la mano-. Creo que hemos solucionado lo peor, pero sigue habiendo graves desviaciones en el curso de los acontecimientos.
Marisa soltó un exabrupto.
-Reunión en cinco minutos en la sala de documentación -dijo Isabel asumiendo con estoicismo el fracaso de la operación.
-¿Cual es la situación actual? -preguntó Isabel en cuanto entró.
José Luis sin decir palabra señaló a los monitores.
El problema seguía siendo simple. La reunión había sido difundida por radio cuando se estaba celebrando y Suárez había quedado en evidencia. Su posición frente a los involucionistas se había debilitado y estos habían aprovechado la situación a fondo. No había guerra, todo parecía ir por el lugar correcto, pero Suárez no había tenido más remedio que pactar con los franquistas, la transición se había retrasado. Ahora, en la línea temporal, aparecían claramente algunas grupos concretos beneficiados. Creí entenderlo.
-Un interesante ejercicio de simulación -dije levantando la voz para que todos me escucharan-. Crean una desviación que debemos resolver, sospecho que nuestra llegada es la causa que buscaban para desencadenar un nuevo efecto, justamente el que ellos querían de verdad. El primero no era sino un cebo. Efectivo.
La capacidad de intervenir en el tiempo no es ilimitada. No puedes poner parches encima de otros parches de forma continuada. Puede que todo nos estalle en las manos algún día, a fuerza de arreglar la historia. Ya empezamos a tener problemas con la gente desmemoriada.
Isabel y el resto del grupo me miraron. Todos habían captado la trampa que nos habían tendido. Nosotros éramos la espoleta de la verdadera manipulación histórica.
-No seas tan maquiavélico -intervino Rudy-. Ellos sabían que íbamos intervenir, así que lo planearon todo. Nosotros sólo les hemos corregido una situación anómala que da lugar a una que les beneficia. Son sofisticados, pero los he visto peores.
-Hay que volver -sentenció Marisa.
Todos nos miramos. A ninguno le gusta volver al mismo lugar en el que estamos ya, únicamente se trata de simple aprensión. Esta demostrado que podemos convivir con nosotros mismos en el mismo lugar y hora, aún así no sé de nadie que le apetezca hacerlo. Tampoco podíamos pedir al equipo de apoyo que fuera, era nuestra misión y teníamos que arreglarlo nosotros.
Isabel comunicó al control de operaciones los nuevos datos y solicitó un nuevo envío. Mientras, el resto de nosotros, nos dedicamos a buscar el nuevo punto de inflexión.
Lo localizamos, una emisora había recibido un chivatazo sobre algo que iba a ocurrir en aquel lugar. Habían enviado un coche camuflado y ninguno de nosotros se había percibido de ello. Ese es el problema de la enorme cantidad de variantes que se pueden engarzar a las acciones, sean las nuestras o las de ellos. Inteligente y simple. Nunca se cansan, pero no se dan cuenta de que nosotros tampoco.
Nos preparamos de nuevo, no nos habíamos cambiado así que esta vez todo fue más rápido. Entramos en el cubo y allí estábamos de nuevo. Seguía siendo aquella ominosa tarde. Estábamos a un kilómetro más abajo, a una distancia equidistante de nuestra primera acción y el chalet donde se iban a desarrollar las conversaciones.
El primer aviso provino como era habitual en estos casos de Rudy.
-¡Peligro!
Todos estábamos más relajados y tranquilos, aquello no tenía porque ser ni peligroso ni complicado. Sólo que esta vez nada fue así. Nos estaban esperando. Sabían que iríamos, y por desgracia para nosotros, incluso habían acertado por donde entraríamos en ese continuo. Ese es nuestro peor momento, pues siempre hay unos momentos de desconcierto.
Nos estaban disparando, pero no veíamos a nadie. Desde luego eran Extras, no cabía duda por las armas que utilizaban. Rudy se había apercibido, pero no con la suficiente rapidez. Todos intentamos cubrirnos y desplegarnos. Lo importante era localizar la fuente de los disparos. Marisa puso un señalizador en cuanto la encontró y todos pudimos empezar a devolver el fuego.
Eran dos, y estaban situados en ángulo para cazarnos en fuego cruzado. Rudy ya se estaba desplazando para pillarlos por detrás, mientras que Marisa se movía a su izquierda. Yo disparaba como un loco para cubrirlos, mientras que Isabel, la más atrevida, avanzaba derecha a ellos cubriéndose como podía. Con suerte no quedaría marcas de la incursión, todos estábamos disparando con pistolas de plasma, no producen sonido y sólo afectan al campo de éxtasis que nos rodea, eso es suficiente.
No tuve tiempo para reflexionar. Sentí un grito y una luz roja se encendió en mi consola. No quise saber de quién era. Acabábamos de tener una baja. Los tres restantes convergimos fríamente hacia ellos, estábamos ya en la posición adecuada y no les dimos ningún tipo de oportunidad, ellos sabían que jamás la tendrían. Era como si se apagara una luz, sólo que no te quedas a oscuras.
Nos quedamos tensos, serios. De repente todo se había vuelto tranquilo, era el momento de preocuparse del resto del mundo y de nosotros. No necesite mirar la consola para saber quien de nosotros se había ido. ¡Vaya eufemismo! Sentí una punzada de dolor y permití que aflorara.
-Es Isabel -la voz de Marisa taladró mis oídos.
Me acerqué a su cuerpo. Tenía la cabeza destrozada. Cogí su muñeca derecha y leí lo que su panel de control decía. Indicaba un fallo masivo del cerebro. Nuestros nanosistemas pueden reparar muchas de las heridas, pero ni toda la tecnología del siglo XXI podría reconstruir un cerebro reventado.
-Hay trabajo que hacer -comentó Rudy que en estos casos también suele ser el más práctico y frío del grupo.
Nos repartimos el trabajo. Esta vez fuimos más concienzudos, controlamos que nadie se hubiera apercibido de la pequeña batalla. Preparamos los cadáveres para llevárnoslos de vuelta al futuro.
Cuando acabamos, simplemente esperamos que llegaran los de la emisora. Rudy y Marisa siguieron vigilantes por si aparecía algún Extra más que intentará dar al traste con el plan.
El recuerdo de Isabel me golpeaba a intervalos regulares, como si se hubiera instalado en mi corazón. Cada latido me daba vida, cada latido me mataba.
Los de la emisora llegaron, muy discretos, con un coche sin identificación, aparcaron a unos doscientos metros de la casa. No les di tiempo ni a bajar del automóvil. Me dirigí a ellos. Les solté el rollo que habíamos preparado, me hice el remolón y les vendí la información que querían oír. Los envíe a Arganda, la información era buena -les dije-, unos compañeros suyos ya habían llegado y se habían ido cuando recibieron un nuevo soplo; en el último momento la reunión de varias facciones franquistas se había trasladado al antiguo instituto de Arganda del Rey, en la carretera de Valencia. Tenían tiempo de llegar a ella, pues debido al traslado se había retrasado un par de horas. Si se daban prisa aún llegarían con tiempo suficiente.
Lo mejor era embrollar lugar, tiempo y personajes, además Arganda había sido durante la primera década de la Transición un feudo comunista, era perfecto para los franquistas. El coche volvió a arrancar y enfiló carretera abajo. Ya no les volvimos a ver.
Estuvimos controlando todo a nuestro alrededor. Las horas parecían losas que caían lentamente. Puntualmente Carrillo pasó cerca de nosotros y se introdujo en la casa. Esta vez no hubo ningún movimiento extraño. El dirigente del Partido Comunista ni siquiera nos vio al pasar. Le habíamos salvado la vida, pero eso él, nunca lo sabría.
Hicimos una última comprobación general y esperamos al portal para regresar a nuestro tiempo. Dentro de la desgracia, fue un alivio comprobar, cuando llegamos, que la historia volvía a ser la original, al menos por el momento. En algún lugar habría alguien que estaba rumiando algún nuevo cambio. Los técnicos se llevaron los cuerpos.
Como segundo en antigüedad me enfrenté al duro deber del papeleo. Rudy y Marisa se ofrecieron a ayudarme, pero preferí hacerlo solo. Los burócratas, aquellos que están seguros en sus oficinas, quieren saberlo todo de todos. No dejan nada al azar.
Cuando acabé, frente a mi, en la pantalla de la consola, brillaban las ordenes de la segunda operación.

Isabel me mintió. No le guardo rencor por ello. Lo sabemos todo sobre nosotros, hay demasiadas posibilidades sobre el futuro. En realidad hay tantos futuros, que simplemente deja de interesarte saber algo de ellos. Por eso no me dijo la verdad y se lo agradezco, impone un poco empezar a vislumbrar todas las implicaciones de pertenecer al GEI.
Antes de atravesar el portal, he consultado todos los ficheros disponibles sobre Isabel. Así que ahora lo sé todo de ella. No de primera mano. Era la primera vez que la recluto en esta vida, así que no dispongo más que de una abundante información sobre sus alistamientos anteriores, pero son informes fríos, sin alma, sin conciencia, sin respeto por ella misma. Por eso he decidido ser mi propia memoria, creo que más de una vez habré pensado en hacerlo, en escribir para dejarme a mi mismo el relato de mis vivencias con Isabel, lo único que realmente me importa. Esta claro que siempre voy a estar aquí, así que será mejor tener unos buenos registros de mis propias emociones y sentimientos, quizá en algún momento me canse y los borre, pero será la decisión de otro Mikel, no la mía. Quizá logre que Isabel colabore. Todos los Mikel que me sigan tendrán siempre la oportunidad de acceder a todo esto que estoy escribiendo.
Estoy caminando por los pasillos de la universidad donde Isabel cursa sus estudios y voy a su encuentro. Antes de llegar aquí he tenido que evaluar cuales eran mis sentimientos hacia Isabel en este momento. Intento ser lo más ecuánime posible para que estos no interfieran en la operación, que debería tener, ineludiblemente, éxito. Es curioso como algunas veces Isabel se ha negado en rotundo a ser enrolada, una vez me ocurrió a mí y creo saber porqué, aunque es algo que no he dicho a nadie. He descubierto que las primeras horas son cruciales en su comportamiento posterior conmigo, así que lo primero que tenía que hacer era establecer que quería yo exactamente, esta vez, de ella. Somos como pequeños dioses decidiendo sobre la vida de los demás. Volviendo una y otra vez a tomar las mismas decisiones. Hay que ir con cuidado, pues de lo que si estamos seguros es de que, en algún momento, las cosas serán a la inversa y por tanto es necesario trabajar y comportarse de forma honesta para que luego recibas el mismo trato.
Según los registros, con Isabel he explorado ya algunas variaciones, no sólo en cuanto a tipos de relación sino incluso de edad. Tengo tres momentos concretos en los cuales estoy razonablemente seguro de su comportamiento. En la primera es cuando tiene 23 años, es un poco alocada pero su intuición y seguridad son brillantes, la segunda es cuando tiene 26, es su mejor momento, acaba de salir de una relación fallida, está desencantada de su trabajo y los hombres, ha decidido refugiarse en el estudio, no ha perdido sus mejores cualidades. La tercera es cuando tiene 32 años, a mi, personalmente, es cuando más me gusta. Es mucho más seria, aposentada, y su carácter ha perdido muchas de esas asperezas que me irritan cuando nos peleamos. Nunca he ido más lejos, en la mayoría de las líneas temporales a los 33 Isabel inicia una relación duradera y nunca me ha apetecido explorar mucho más allá de ese punto.
Esta vez he escogido a la más dura de las tres Isabel que prefiero. Ella tiene 26, me va a mirar con desconfianza, se ha cerrado sobre si misma desde que su último compañero la decepcionó. Desde luego no lograré nada hoy, es lo que prefiero, en estos momentos no me interesa el sexo. Creo que sería incapaz de decirle cuanto la amo, incapaz de explicarle en que tremendo lío temporal nos hemos metido. Isabel no lograría entender porque me lamento, estando como está, delante de mí. Me recordaría demasiado a aquella otra Isabel tan familiar y cercana que me acaba de dar un beso y me ha deseado suerte antes de entrar en el portal. Ambos tenemos que pasar por un período de adaptación mutuo, bueno, esta vez sólo yo, para ella todo será nuevo y por lo tanto atractivo.
Tengo por delante tres días para hablar con ella. Isabel va a faltar a sus clases, ya he reservado mesa para mañana en el Gorría Atemparak de Barcelona. Iremos al teatro y repetiremos Aída; según los registros la he visto incontables veces, para ambos será la primera vez. Pasearemos junto a la playa y, poco a poco, le iré soltando el hilo de la enorme madeja que oculto. Quizá, al final, acabemos en la cama, quizá no, eso es una de las pocas cosas que no me atrevo a predecir.
Me estoy acercando, sólo debo girar un recodo y la tendré a la vista. Me prometo tener cuidado de mi mismo, de ella, de los dos. No quiero pasar por esto, se me hace duro.
Hay gente, mucha gente en los pasillos, están saliendo de las clases. Por un momento dudo de que me sea posible verla. No tengo miedo, sé que está allí, esperándome a que llegue y le diga que lo siento.
Todos los registros, todas las grabaciones no me han preparado para su deslumbrante aparición. Ella esta allí, en el lugar preciso y a la hora adecuada. Tiene esa mirada risueña y alegre, sus ojos brillantes son dos focos de luz. Sus labios dibujan una sonrisa que nunca deja de ser una invitación. Me ha mirado desde lejos sin reconocerme, no tiene porque, viene hablando con una compañera y así seguirían si yo no me interpusiese en su camino. Ella todavía no sabe quién soy, no ha desviado la mirada hasta que ha estado encima de mi. Yo simplemente he tropezado con ella y los libros se le han caído. No he podido sino sonreír ocultando la cara. Le estoy diciendo que lo siento y ella escucha una simple disculpa, en realidad le estoy pidiendo perdón por lo que le estoy haciendo, por arrancarla de su línea temporal, por amarla, por llevarla lejos y quizá por matarla una y otra vez, pero no puedo hacer otra cosa. ¿Qué mejor equipo que aquel que ya está formado? Aquel de cuyos miembros se conoce todas sus reacciones, y esta probada su valía y capacidad. ¿Quién nos impide reclutar continuamente a los mismos agentes cuando hay millones de copias casi idénticas de ellos en millones de mundos similares?
Hablo, pero no me escucho, sólo tengo oídos para ella. Recito una canción aprendida hace demasiado tiempo.
Cierro los ojos, entiendo por fin lo que ella sintió cuando fue a mi encuentro en el parque, busco tiempo desesperadamente para recuperarme, dejo que me envuelva con su olor...
La situación tiene algo de poética. Isabel vuelve a estar aquí, siempre ha estado, nunca se ha ido. Sólo debo entregarle los recuerdos que ha perdido, para que sea de nuevo ella.
Cuesta darse cuenta, cuando por fin lo entiendes quieres olvidarlo, quisieras no sospecharlo siquiera, pero llega este momento y te das de bruces con la amarga realidad. Ahora sé que somos inmortales, no tenemos futuro, pero que importa cuando disponemos de un presente perenne. Hay millones de Isabel que me están aguardando. Todas ellas al alcance de mi mano. Todas ellas esperando su propia fracción de eternidad.

Actividades culturales del Dia de las Letras Gallegas en La Coruña.Sabado y Domingo.

Lo se, os doy poco margen para leer y programar algo, pero he tenido unos dias con poco tiempo para publicar. Desde Canal Cultural:

" Con motivo del día internacional de los museos la Concejalía de Cultura organiza una programación especial para acercar los museos al gran público de una forma dinámica, lúdica y festiva con visitas guiadas, conciertos, representaciones teatrales y danza en distintos lugares da ciudad. En esta iniciativa participan también las salas de exposiciones y gran parte das galerías de arte da Coruña.

CASA-MUSEO CASARES QUIROGA

Día 17: De 20:30 a 23:30 cada media hora, representación teatral.

Día 17: 23,30 h. Actuación del Combo de Jazz del Conservatorio Superior de Música de la Coruña.

Día 18: Puertas abiertas.

Día 17 y 18: Exposición de nuevas piezas durante el fin de semana.

CASA-MUSEO EMILIA PARDO BAZÁN

Día 17: De 20:30 a 22:30 cada media hora, representación teatral

Día 17: 21,00 h. Actuación del acordeonista Ramón Rodríguez y del violinista Ricardo Morente

Día 18: Puertas abiertas.

CASA-MUSEO MARÍA PITA

Día 17: De 20:00 a 22:30 cada media hora representación teatral.

Día 18: Puertas abiertas.

CASA-MUSEO PICASSO

Día 17: De 20:30 a 22:30 cada media hora, representación teatral.

Día 17: 22,00 h. Actuación del violinista Ricardo Morente y del acordeonista Ramón Rodríguez.

Día 18: Puertas abiertas.

MUSEO ARQUEOLÓGICO CASTILLO DE SAN ANTÓN

Día 17: a las 23,30 h. Observación astronómica con la Agrupación Astronómica Coruñesa Io.

Día 17: a las 00,30 h. Actuación del grupo Miki Nervio and The Blues Makers

Día 18: Puertas abiertas.

PLAZA DE LAS BÁRBARAS

Día 17. 19,30 h. Presentación de las actividades con la actuación del Grupo de Jazz de la Escuela Municipal de Música de A Coruña.

KIOSKO ALFONSO

Día 17: 20,00 a 24,00h. Puertas abiertas.

Día 17: 21,00 h. Espectáculo de danza Move-te del grupo As Druidas.

Día 18: Puertas abiertas.

CASA DO CONCELLO

Día 17:20,00 a 24,00h. Puertas abiertas en la Sala de Exposicións.

Día 17: 21,00, 22,00 y 23:00 h. Visitas guiadas a la Pranta Nobre.

FUNDACIÓN CAIXA GALICIA

Día 17: 20,00 a 24,00h. Puertas abiertas.

Día 18: Puertas abiertas.

MACUF

Día 17: 20,00 a 24,00h. Puertas abiertas.

Día 18: Puertas abiertas.

FUNDACIÓN LUÍS SEOANE

Día 17: 20,00 a 24,00h. Puertas abiertas.

Día 18: Puertas abiertas.

TORRE DE HÉRCULES

Día 17: 20,00 a 24,00h. Puertas abiertas.

Día 18: Puertas abiertas.

MUSEOS CIENTÍFICOS: CASA DE LAS CIENCIAS, DOMUS Y AQUARIUM.

Día 18. Puertas abiertas.

CASA DE LA CULTURA EN DURÁN LORIGA

Día 17: 20,00 a 24,00h. Puertas abiertas.

Día 18: Puertas abiertas.

FUNDACIÓN PEDRO BARRIÉ DE LA MAZA

Día 17: 20,00 a 24,00h. Puertas abiertas.

Día 18: Puertas abiertas. "

Web sobre el dia de las letras gallegas.

http://www.diadasletrasgalegas.com/

En gallego, claro. Para que nadie que no sepa de que va se entere demasiado :-).

XIII Dia de la Ciencia en la calle.

Desde la web oficial:

" Identificación de huellas y rastros de animales, observación al microscopio de arenas de diferentes partes del mundo, experiencias sobre bioconstrucción y energías renovables, lanzamiento de cohetes de agua, disecciones de ojo y corazón de animales, exposición y demostración del funcionamiento de un horno solar, o actividades que descubren la ciencia que hay en la cocina serán algunas de las propuestas de los estudiantes, procedentes de centros educativos de A Coruña, Betanzos, Cambre, Oleiros, Culleredo, As Pontes, Sada, Ribadeo y Carballo.

También participarán un total de 18 entidades y empresas, como la Agrupación Astronómica Ío, que dispondrá telescopios para la observación del cielo, la Asociación Galega de Axedrecistas, que celebrará partidas de ajedrez gigante y un torneo de partidas rápidas, o la Asociación Galega de Apicultura, que mostrará un enjambre de abejas y un taller de velas.

En el salón de actos de la Casa de las Ciencias se presentará además el espectáculo “La magia de la química”, con experiencias que sorprenderán al público, a las 13 y 17:30 horas.

El Museo Nacional de Ciencia y Tecnología debutará en el Día de la Ciencia en la Calle con una carpa en la que presentará talleres participativos para descubrir cómo funcionan algunos artilugios precursores del cine.

En colaboración con la Compañía de Tranvías, un autobús de uso gratuito realizará un circuito entre el Parque de Santa Margarita y el Castillo de San Antón, con paradas que conducen a otros centros participantes en el Día de la Ciencia en la Calle ubicados en diferentes puntos de la ciudad: la Casa de las Ciencias, Meteorológico (Ronda de Nelle), Domus, Aquarium Finisterrae, Torre de Hércules y Oceanográfico. "

Y el programa completo en pdf, en este enlace:

http://www.casaciencias.org/docs/ciencia-en-la-calle-2008.pdf

Bando de los alcaldes de Mostoles. 2 de Mayo de 1808.

Señores Justicias de los pueblos a quienes se presentase este oficio, de mí el Alcalde de la villa de Móstoles:

Es notorio que los Franceses apostados en las cercanías de Madrid y dentro de la Corte, han tomado la defensa, sobre este pueblo capital y las tropas españolas; por manera que en Madrid está corriendo a esta hora mucha sangre; como Españoles es necesario que muramos por el Rey y por la Patria, armándonos contra unos pérfidos que so color de amistad y alianza nos quieren imponer un pesado yugo, Después de haberse apoderado de la Augusta persona del Rey; procedamos pues, a tomar las activas providencias para escarmentar tanta perfidia, acudiendo al socorro de Madrid y demás pueblos y alentándonos, pues no hay fuerzas que prevalezcan contra quien es leal y valiente, como los Españoles lo son.

Dios guarde a Ustedes muchos años.

Móstoles dos de Mayo de mil ochocientos y ocho.

Andrés Torrejón

Simón Hernández

Una calle para Blas de Lezo.

Leo en El Incordio que hay una propuesta para solicitar del Ayuntamiento de Madrid una calle para Blas de Lezo. Mejores plumas que la mia han escrito acerca de este marino y soldado que humillo a la perfida Albion, siendo cojo, tuerto y manco. Pero ya sabemos que en España somos algo masoquistas con nuestros heroes y nuestra historia, asi que lo sabemos todo de Nelson pero nada de quienes, digan lo que digan los libros sobre la Royal Navy, dominaban los oceanos hasta el siglo XIX. Asi que si quieres firmar, es aqui.

La ultima orden. Arthut C. Clarke.

Punteando su superficie, brillando como una fosforescencia maligna, se elevaban
los mares llameantes de lo que habían sido las ciudades. No eran muchos ahora,
porque quedaban pocas sin arder.
La voz familiar seguía hablando todavía desde el otro lado de la tumba. ¿Cuánto
haría, se preguntaba el oficial de transmisiones, que se había grabado este
mensaje? ¿Y qué otras órdenes selladas contendría la computadora superhumana
del fuerte, que ya no escucharían jamás porque se referían a situaciones
militares que no se podían volver a suscitar?
Hizo retornar su espíritu de los mundos que podían haber sido para enfrentarlo
con la aterradora y aún inimaginable realidad.
-...Si hubiéramos sido derrotados, pero no destruidos, habríamos podido utilizaros
como elemento de negociación. Ahora, hasta esa pobre esperanza se ha
perdido... y con ella se ha perdido también el último fin por el que habéis sido
destinados aquí, en el espacio.
¿Qué quiere decir?, pensó el oficial de armamento. Evidentemente, era ahora
cuando había llegado el momento de su destino. Los millones que habían muerto,
los millones que deseaban haber muerto... todos serían vengados cuando los
negros cilindros de las bombas giganton cayeran en espiral sobre la Tierra.
Casi pareció que el hombre que ahora había regresado al polvo había leído sus
pensamientos.
-...Os preguntareis por qué, ahora que ha sucedido todo esto,, no os he dado
orden de contraatacar. Os lo voy a decir. Ahora ya es demasiado tarde. La fuerza
disuasoria ha fallado. Nuestra patria ya no existe, y la venganza no puede
devolver la vida a los muertos. Ahora que ha sido destruida media humanidad,
destruir la otra mitad sería una locura impropia de seres inteligentes. Las disputas
que nos dividían hace veinticuatro horas ya no tienen ningún sentido. En la medida
en que lo permitan vuestros corazones, debéis olvidar el pasado. Vosotros tenéis
técnicas y conocimientos que necesitará desesperadamente el planeta
destrozado. Utilizad las dos cosas sin escatimar esfuerzo, sin amargura, con el fin
de reconstruir el mundo. Os previne que vuestra misión sería difícil, pero ésta es
mi última orden. Lanzareis vuestras bombas al espacio y las haréis estallar a diez
millones de kilómetros de la Tierra. Esto demostrará a nuestro antiguo enemigo,
que está recibiendo también este mensaje, que habéis renunciado a vuestras
armas. Luego tendréis una cosa más que hacer. Hombres del Fuerte Lenin, el
presidente del Soviet Supremo os desea buena suerte y os ordena que os pongáis
a la disposición de los Estados Unidos.

De computadoras, teologia y nombres de Dios.

Los Nueve Billones De Nombres De Dios

Por Arthur C. Clarke


-Esta es una petición un tanto desacostumbrada- dijo el doctor Wagner, con lo que esperaba podría ser un comentario plausible-. Que yo recuerde, es la primera vez que alguien ha pedido una computadora de secuencia automática para un monasterio tibetano. No me gustaría mostrarme inquisitivo, pero me cuesta pensar que en su... ejem... establecimiento haya aplicaciones para semejante máquina. ¿Podría explicarme que intentan hacer con ella?
-Con mucho gusto- contestó el lama, arreglándose la túnica de seda y dejando cuidadosamente a un lado la regla de cálculo que había usado para efectuar la equivalencia entre las monedas-. Su computadora Mark V puede efectuar cualquier operación matemática rutinaria que incluya hasta diez cifras. Sin embargo, para nuestro trabajo estamos interesados en letras, no en números. Cuando hayan sido modificados los circuitos de producción, la maquina imprimirá palabras, no columnas de cifras.
-No acabo de comprender...
-Es un proyecto en el que hemos estado trabajando durante los últimos tres siglos; de hecho, desde que se fundó el lamaísmo. Es algo extraño para su modo de pensar, así que espero que me escuche con mentalidad abierta mientras se lo explico.
-Naturalmente.
-En realidad, es sencillísimo. Hemos estado recopilando una lista que contendrá todos los posibles nombres de Dios.
-¿Qué quiere decir?
-Tenemos motivos para creer- continuó el lama, imperturbable- que todos esos nombres se pueden escribir con no más de nueve letras en un alfabeto que hemos ideado.
-¿Y han estado haciendo esto durante tres siglos?
-Sí; suponíamos que nos costaría alrededor de quince mil años completar el trabajo.?2
-Oh- exclamó el doctor Wagner, con expresión un tanto aturdida-. Ahora comprendo por qué han querido alquilar una de nuestras maquinas. ¿Pero cuál es exactamente la finalidad de este proyecto?
El lama vaciló durante una fracción de segundo y Wagner se preguntó si lo había ofendido. En todo caso, no hubo huella alguna de enojo en la respuesta.
-Llámelo ritual, si quiere, pero es una parte fundamental de nuestras creencias.
Los numerosos nombres del Ser Supremo que existen: Dios, Jehová, Alá, etcétera, sólo son etiquetas hechas por los hombres. Esto encierra un problema filosófico de cierta dificultad, que no me propongo discutir, pero en algún lugar entre todas las posibles combinaciones de letras que se pueden hacer están los que se podrían llamar verdaderos nombres de Dios. Mediante una permutación sistemática de las letras, hemos intentado elaborar una lista con todos esos posibles nombres.
-Comprendo. Han empezado con AAAAAAA... y han continuado hasta ZZZZZZZ...
-Exactamente, aunque nosotros utilizamos un alfabeto especial propio.
Modificando los tipos electromagnéticos de las letras, se arregla todo, y esto es muy fácil de hacer. Un problema bastante más interesante es el de diseñar circuitos para eliminar combinaciones ridículas. Por ejemplo, ninguna letra debe figurar mas de tres veces consecutivas.
-¿Tres? Seguramente quiere usted decir dos.
-Tres es lo correcto. Temo que me ocuparía demasiado tiempo explicar por qué, aun cuando usted entendiera nuestro lenguaje.
-Estoy seguro de ello- dijo Wagner, apresuradanente- Siga.
-Por suerte, será cosa sencilla adaptar su computadora de secuencia automática a ese trabajo, puesto que, una vez ha sido programado adecuadamente, permutará cada letra por turno e imprimirá el resultado. Lo que nos hubiera costado quince mil años se podrá hacer en cien días.
El doctor Wagner apenas oía los débiles ruidos de las calles de Manhattan,
situadas muy por debajo. Estaba en un mundo diferente, un mundo de montañas
naturales, no construidas por el hombre. En las remotas alturas de su lejano país,
aquellos monjes habían trabajado con paciencia, generación tras generación,
llenando sus listas de palabras sin significado. ¿Había algún limite a las locuras de
la humanidad? No obstante, no debía insinuar siquiera sus pensamientos. El
cliente siempre tenia razón...?3
-No hay duda- replicó el doctor- de que podemos modificar el Mark V para que imprima listas de este tipo. Pero el problema de la instalación y el mantenimiento ya me preocupa más. Llegar al Tíbet en los tiempos actuales no va a ser fácil.
-Nosotros nos encargaremos de eso. Los componentes son lo bastante pequeños para poder transportarse en avión. Este es uno de los motivos de haber elegido su máquina. Si usted la puede hacer llegar a la India, nosotros proporcionaremos el transporte desde allí.
-¿Y quieren contratar a dos de nuestros ingenieros?
-Sí, para los tres meses que se supone ha de durar el proyecto.
-No dudo de que nuestra sección de personal les proporcionará las personas idóneas.- El doctor Wagner hizo una anotación en la libreta que tenía sobre la mesa- hay otras dos cuestiones... -Antes de que pudiese terminar la frase, el lama sacó una pequeña hoja de papel.
-Esto es el saldo de mi cuenta del Banco Asiático.
-Gracias. Parece ser... hum... adecuado. La segunda cuestión es tan trivial que vacilo en mencionarla... pero es sorprendente la frecuencia con que lo obvio se pasa por alto. ¿Qué fuente de energía eléctrica tiene ustedes?
-Un generador diesel que proporciona cincuenta kilovatios a ciento diez voltios.
Fue instalado hace unos cinco años y funciona muy bien. Hace la vida en el monasterio mucho más cómoda, pero, desde luego, en realidad fue instalado para proporcionar energía a los altavoces que emiten las plegarias. Desde luego - admitió el doctor Wagner-. Debía haberlo imaginado.
La vista desde el parapeto era vertiginosa, pero con el tiempo uno se acostumbra a todo. Después de tres meses, George Hanley no se impresionaba por los dos mil pies de profundidad del abismo, ni por la visión remota de los campos del valle semejantes a cuadros de un tablero de ajedrez. Estaba apoyado contra las piedras pulidas por el viento y contemplaba con displicencia las distintas montañas, cuyos nombres nunca se había preocupado de averiguar.
Aquello, pensaba George, era la cosa más loca que le había ocurrido jamas. El "Proyecto Shangri-La", como alguien lo había bautizado en los lejanos laboratorios. Desde hacía ya semanas, el Mark V estaba produciendo acres de hojas de papel cubiertas de galimatías.?4 Pacientemente, inexorablemente, la computadora había ido disponiendo letras en todas sus posibles combinaciones, agotando cada clase antes de empezar con la siguiente. Cuando las hojas salían de las maquinas de escribir electromaticas, los monjes las recortaban cuidadosamente y las pegaban a unos libros enormes. Una semana más y, con la ayuda del cielo, habrían terminado. George no sabía qué oscuros cálculos habían convencido a los monjes de que no necesitaban preocuparse por las palabras de diez, veinte o cien letras. Uno de sus habituales quebraderos de cabeza era que se produjese algún cambio de plan y que el gran lama (a quien ellos llamaban Sam Jaffe, aunque no se le parecía en absoluto) anunciase de pronto que el proyecto se extendería aproximadamente hasta el año 2060 de la Era Cristiana. Eran capaces de una cosa así.
George oyó que la pesada puerta de madera se cerraba de golpe con el viento al tiempo que Chuck entraba en el parapeto y se situaba a su lado. Como de costumbre, Chuck iba fumando uno de los cigarros puros que le habían hecho tan popular entre los monjes, que, al parecer, estaban completamente dispuestos a adoptar todos los menores y gran parte de los mayores placeres de la vida. Esto era una cosa a su favor: podían estar locos, pero no eran tontos. Aquellas frecuentes excursiones que realizaban a la aldea de abajo, por ejemplo...
-Escucha, George -dijo Chuck, con urgencia-. He sabido algo que puede significar un disgusto.
-¿Qué sucede? ¿No funciona bien la maquina? -ésta era la peor contingencia que George podía imaginar. Era algo que podría retrasar el regreso, y no había nada más horrible. Tal como se sentía él ahora, la simple visión de un anuncio de televisión le parecería maná caído del cielo. Por lo menos, representaría un vinculo con su tierra.
-No, no es nada de eso. -Chuck se instaló en el parapeto, lo cual era inhabitual en él, porque normalmente le daba miedo el abismo-. Acabo de descubrir cuál es el motivo de todo esto.
-¿Qué quieres decir? Yo pensaba que lo sabíamos.
-Cierto, sabíamos lo que los monjes están intentando hacer. Pero no sabíamos por qué. Es la cosa más loca...
-Eso ya lo tengo muy oído -gruñó George.
-...pero el viejo me acaba de hablar con claridad. Sabes que acude cada tarde para ver cómo van saliendo las hojas. Pues bien, esta vez parecía bastante excitado o, por lo menos, más de lo que suele estarlo normalmente. Cuando le dije que estábamos en el ultimo ciclo me preguntó, en ese acento inglés tan fino que?5 tiene, si yo había pensado alguna vez en lo que intentaban hacer. Yo dije que me gustaría saberlo... y entonces me lo explicó.
-Sigue; voy captando.
-El caso es que ellos creen que cuando hayan hecho la lista de todos los nombres, y admiten que hay unos nueve billones, Dios habrá alcanzado su objetivo. La raza humana habrá acabado aquello para lo cual fue creada y no tendrá sentido alguno continuar. Desde luego, la idea misma es algo así como una blasfemia.
-¿Entonces que esperan que hagamos? ¿Suicidarnos?
-No hay ninguna necesidad de esto. Cuando la lista esté completa, Dios se pone en acción, acaba con todas las cosas y... ¡Listos!
-Oh, ya comprendo. Cuando terminemos nuestro trabajo, tendrá lugar el fin del mundo. Chuck dejo escapar una risita nerviosa.
-Esto es exactamente lo que le dije a Sam. ¿Y sabes que ocurrió? Me miró de un modo muy raro, como si yo hubiese cometido alguna estupidez en la clase, y dijo:
"No se trata de nada tan trivial como eso".
George estuvo pensando durante unos momentos.
-Esto es lo que yo llamo una visión amplia del asunto -dijo después-. ¿Pero qué supones que deberíamos hacer al respecto? No veo que ello signifique la más mínima diferencia para nosotros. Al fin y al cabo, ya sabíamos que estaban locos.
-Sí... pero ¿no te das cuenta de lo que puede pasar? Cuando la lista esté acabada y la traca final no estalle -o no ocurra lo que ellos esperan, sea lo que sea-, nos pueden culpar a nosotros del fracaso. Es nuestra máquina la que han estado usando. Esta situación no me gusta ni pizca.
-Comprendo - dijo George, lentamente-. Has dicho algo de interés. Pero ese tipo de cosas han ocurrido otras veces. Cuando yo era un chiquillo, allá en Louisiana, teníamos un predicador chiflado que una vez dijo que el fin del mundo llegaría el domingo siguiente. Centenares de personas lo creyeron y algunas hasta vendieron sus casas. Sin embargo, cuando nada sucedió, no se pusieron furiosos, como se hubiera podido esperar. Simplemente, decidieron que el predicador había cometido un error en sus cálculos y siguieron creyendo. Me parece que algunos de ellos creen todavía.
-Bueno, pero esto no es Louisiana, por si aún no te habías dado cuenta. Nosotros no somos más que dos y monjes los hay a centenares aquí. Yo les tengo aprecio;?6 y sentiré pena por el viejo Sam cuando vea su gran fracaso. Pero, de todos modos, me gustaría estar en otro sitio.
-Esto lo he estado deseando yo durante semanas. Pero no podemos hacer nada hasta que el contrato haya terminado y lleguen los transportes aéreos para llevarnos lejos. Claro que - dijo Chuck, pensativamente - siempre podríamos probar con un ligero sabotaje.
-Y un cuerno podríamos. Eso empeoraría las cosas.
Lo que yo he querido decir, no. Míralo así. Funcionando las veinticuatro horas del día, tal como lo está haciendo, la máquina terminará su trabajo dentro de cuatro días a partir de hoy. El transporte llegará dentro de una semana. Pues bien, todo lo que necesitamos hacer es encontrar algo que tenga que ser reparado cuando hagamos una revisión; algo que interrumpa el trabajo durante un par de días. Lo arreglaremos, desde luego, pero no demasiado aprisa. Si calculamos bien el tiempo, podremos estar en el aeródromo cuando el último nombre quede impreso en el registro. Para entonces ya no nos podrán coger.
-No me gusta la idea -dijo George-. Sería la primera vez que he abandonado un trabajo. Además, les haría sospechar. No, me quedare y aceptare lo que venga.
-Sigue sin gustarme -dijo, siete días mas tarde, mientras los pequeños pero resistentes burritos de montaña les llevaban hacia abajo por la serpenteante carretera-. Y no pienses que huyo porque tengo miedo. Lo que pasa es que siento pena por esos infelices y no quiero estar junto a ellos cuando se den cuenta de lo tontos que han sido. Me pregunto como se lo va a tomar Sam.
-Es curioso -replicó Chuck-, pero cuando le dije adiós tuve la sensación de que sabía que nos marchábamos de su lado y que no le importaba porque sabía también que la máquina funcionaba bien y que el trabajo quedaría muy pronto acabado. Después de eso... claro que, para él, ya no hay ningún después... George se volvió en la silla y miró hacia atrás, sendero arriba. Era el último sitio desde donde se podía contemplar con claridad el monasterio. La silueta de los achaparrados y angulares edificios se recortaba contra el cielo crepuscular: aquí y allá se veían luces que resplandecían como las portillas del costado de un transatlántico. Luces eléctricas, desde luego, compartiendo el mismo circuito que el Mark V. ¿Cuánto tiempo lo seguirían compartiendo?, se preguntó George. ¿Destrozarían los monjes la computadora, llevados por el furor y la desesperación?
¿O se limitarían a quedarse tranquilos y empezarían de nuevo todos sus cálculos?
Sabía exactamente lo que estaba pasando en lo alto de la montaña en aquel
mismo momento. El gran lama y sus ayudantes estarían sentados, vestidos con?sus túnicas de seda e inspeccionando las hojas de papel mientras los monjes
principiantes las sacaban de las maquinas de escribir y las pegaban a los grandes volúmenes. Nadie diría una palabra. El único ruido sería el incesante golpear de las letras sobre el papel, porque el Mark V era de por sí completamente silencioso mientras efectuaba sus millares de cálculos por segundo. Tres meses así, penso George, eran ya como para subirse por las paredes.
-¡Allí esta! -gritó Chuck, señalando abajo hacia el valle-. ¿Verdad que es hermoso?
Ciertamente, lo era, pensó George. El viejo y abollado DC3 estaba en el final de la pista, como una menuda cruz de plata. Dentro de dos horas los estaría llevando hacia la libertad y la sensatez. Era algo así como saborear un licor de calidad. George dejó que el pensamiento le llenase la mente, mientras el burrito avanzaba pacientemente pendiente abajo.
La rápida noche de las alturas del Himalaya casi se les echaba encima. Afortunadamente, el camino era muy bueno, como la mayoría de los de la región, y ellos iban equipados con linternas. No había el más ligero peligro: sólo cierta incomodidad causada por el intenso frío. El cielo estaba perfectamente despejado e iluminado por las familiares y amistosas estrellas. Por lo menos, pensó George, no habría riesgo de que el piloto no pudiese despegar a causa de las condiciones del tiempo. Esta había sido su ultima preocupación. Se puso a cantar, pero lo dejó al cabo de poco. El vasto escenario de las montañas, brillando por todas partes como fantasmas blancuzcos encapuchados, no animaba a esta expansión. De pronto, George consultó su reloj.
-Estaremos allí dentro de una hora -dijo, volviéndose hacia Chuck. Después, pensando en otra cosa, añadió-: Me pregunto si la computadora habrá terminado su trabajo. Estaba calculado para esta hora.
Chuck no contesto, así que George se volvió completamente hacia él. Pudo ver la cara de Chuck; era un ovalo blanco vuelto hacia el cielo.
-Mira - susurro Chuck; George alzó la vista hacia el espacio.
Siempre hay una ultima vez para todo. Arriba, sin ninguna conmoción, las estrellas se estaban apagando.

El centinela, de Arthur C. Clarke..

La próxima vez que vean ustedes la luna llena brillar alta en el sur, examinen atentamente el borde derecho y dejen resbalar la mirada a lo largo de la curva del disco. Allá donde serian las dos si nuestro satélite fuera un reloj, observaran un minúsculo óvalo oscuro: cualquiera que posea una vista normal puede descubrirlo. En una gran llanura rodeada de montañas, una de las más hermosas de la Luna, conocida con el nombre de Mare Crisium: el Mar de las Crisis. Casi quinientos kilómetros de diámetro, rodeada por un anillo de magníficas montañas, no había sido explorada nunca hasta que nosotros penetramos en ella a finales del verano de 1996.

Nuestra expedición había sido cuidadosamente planeada. Dos grandes cargos habían transportado nuestras provisiones y nuestro equipo desde la base lunar del Mare Serenitatis, a ochocientos kilómetros. Disponíamos además de tres pequeños cohetes destinados al transporte a cortas distancias en regiones en las que era imposible servirse de los vehículos de superficie. Afortunadamente, la mayor parte del Mare Crisium es llana. No existen allí esas enormes grietas tan frecuentes y tan peligrosas en otras partes, y los cráteres o elevaciones de una cierta altura son bastante raros. A primera vista, nuestros potentes tractores oruga no tendrían la menor dificultad en conducirnos hasta donde quisiéramos ir.

Yo era el geólogo, o selenólogo, si quieren ser ustedes pedantes, jefe del grupo destinado a la exploración de la zona sur del Mare. Habíamos recorrido un centenar y medio de kilómetros en una semana, bordeando los contrafuertes de las montañas que dominaban la playa de lo qué, muchos millones de años atrás, había sido un antiguo mar. Cuando la vida se había iniciado en la Tierra, aquel mar estaba ya moribundo. El agua retiraba de los flancos de aquellas maravillosas escolleras para fluir hacia el vacío corazón de la Luna. Sobre el suelo que estábamos recorriendo, el océano que no conocía mareas había alcanzado en su tiempo una profundidad de ochocientos metros, y ahora la única huella de humedad que podía hallarse era la escarcha que descubrimos a veces en las profundidades de las cavernas, donde jamás penetra la luz del sol.

Habíamos comenzado nuestro viaje al despuntar el alba lunar, y nos quedaba aún casi una semana de tiempo terrestre antes de que la noche cayera de nuevo. Descendíamos de nuestros vehículos cinco o seis veces al día, vestidos con nuestros trajes espaciales, y nos dedicábamos a la búsqueda de minerales interesantes, o plantábamos señales indicadoras para guiar a futuros viajeros. Era una rutina monótona y carente de excitación. Podíamos vivir confortablemente al menos durante un mes en el interior de nuestros tractores presurizados, y si nos ocurría algún percance siempre nos quedaba la radio para pedir ayuda, tras lo cual no teníamos otra cosa que hacer más que aguardar la llegada de la nave que acudiría a rescatamos.

Acabo de decir que la exploración lunar es una rutina carente de excitación, y no es cierto. Uno nunca se cansa de contemplar aquellas increíbles montañas, tan distintas de las suaves colinas de la Tierra. Al doblar un cabo o un promontorio, uno nunca sabía qué nuevos esplendores nos iban a ser revelados. Toda la parte meridional del Mare Crisium es un vasto delta donde, hace mucho tiempo, algunos desembarcaban en el océano, quizás alimentados por las torrenciales lluvias que habían erosionado las montañas durante el corto período de la era volcánica, cuando la Luna era aún joven. Cada uno de aquellos antiguos valles era una tentación, un desafío a trepar hasta las desconocidas mesetas que había más allá. Pero teníamos aún un centenar y medio de kilómetros que cubrir, y todo lo que podíamos hacer era contemplar con envidia aquellas cimas que otros escalarían.

Abordo del tractor vivíamos según el tiempo terrestre, y a las 22 horas exactamente enviábamos el último mensaje por radio a la Base y terminábamos nuestro trabajo. Afuera, las rocas seguían ardiendo bajo un sol casi vertical; para nosotros era de noche hasta que nos despertábamos de nuevo, tras ocho horas de sueño. Entonces uno de nosotros preparaba el desayuno, se oía un gran zumbido de afeitadoras eléctricas, y alguien conectaba la radio que nos unía a la Tierra. Realmente, cuando el olor de las salchichas cociéndose comenzaba a llenar la cabina, a uno le resultaba difícil creer que no habíamos regresado a nuestro planeta: Todo era tan normal, tan familiar, excepto la disminución de nuestro peso y la lentitud con que caían todos los objetos.

Era mi turno de preparar el desayuno en el ángulo de la cabina principal que servía como cocina. Pese a los años transcurridos, recuerdo con extrema claridad aquel momento, porque la radio acababa de transmitir una de mis canciones preferidas, la vieja tonada gala David de las Rocas Blancas. Nuestro conductor estaba ya fuera, embutido en su traje espacial, inspeccionando los vehículos oruga. Mi asistente, Louis Garnett, en la cabina de control, escribía algo relativo al trabajo del día anterior en el diario de a bordo.

Como cualquier ama de casa terrestre mientras esperaba a que las salchichas se cocieran en la sartén dejé que mi mirada vagase sobre las montañosas paredes que cercaban el horizonte por la parte sur, prolongándose hasta perderse de vista por el este y por el oeste. Parecían no estar a más de tres kilómetros del tractor, pero sabía que la más próxima estaba a treinta kilómetros. En la Luna, por supuesto, las imágenes no pierden nitidez con la distancia, no hay ninguna atmósfera que atenúe, difumine o incluso transfigure los objetos lejanos, como ocurre en la Tierra.

Aquellas montañas se elevaban hasta tres mil metros, surgiendo abruptas de la llanura como si alguna erupción subterránea las hubiera hecho emerger a través de la corteza en fusión. No se podía ver la base ni siquiera de la más próxima, debido a la acusada curvatura de la superficie, ya que la Luna es un mundo muy pequeño y el horizonte no estaba a más de tres kilómetros del lugar donde yo me hallaba.

Levanté los ojos hacia los picos que ningún hombre había escalado nunca, aquellos picos que, antes del nacimiento de la vida sobre la Tierra, habían contemplado cómo se retiraba el océano, llevándose hacia su tumba la esperanza y las promesas de un mundo. El sol golpeaba los farallones con un resplandor que cegaba los ojos, mientras que, un poco más arriba, las estrellas brillaban fijas en un cielo más negro que la más oscura medianoche de invierno en la Tierra.

Iba a girarme, cuando mi mirada fue atraída por un destello metálico casi en la cima de uno de los grandes promontorios que avanzaba hacia el mar, cincuenta kilómetros al oeste. Era un punto de luz pequeñísimo carente de dimensiones, como si una estrella hubiera sido arrancada del cielo por alguno de aquellos crueles picos, e imaginé que una roca excepcionalmente lisa captaba la luz del sol y me la reflejaba directamente a los ojos. Era algo que sucedía a menudo. Cuando la Luna entra en el segundo cuarto, los observadores de la Tierra pueden ver a veces las grandes cadenas montañosas del Oceanus Procellarum, el Océano de las Tormentas, arder con una iridiscencia blancoazulada debida al reflejo del sol en sus laderas. Pero sentía la curiosidad de saber qué tipo de roca podía brillar allá arriba con tanta intensidad, de modo que subí a la torreta de observación y orienté nuestro telescopio hacia el oeste.

Lo que vi fue suficiente para despertar mi interés. Los picos montañosos, claros y nítidos en mi campo de visión, parecían no estar a más de ochocientos metros de distancia, pero el objeto que reflejaba la luz del sol era aún demasiado pequeño para poder ser identificado. Sin embargo, aunque no pudiera distinguirlo claramente, sí podía darme cuenta de que estaba provisto de una cierta simetría, y la base sobre la que se hallaba parecía extrañamente plana. Estuve observando durante un buen rato aquel brillante enigma, aguzando mi vista en el espacio, hasta que un olor a quemado proveniente de la cocina me informó que las salchichas del desayuno habían hecho un viaje de casi cuatrocientos mil kilómetros para nada.

Mientras avanzábamos a través del Mare Crisium, aquella mañana, con las montañas irguiéndose a occidente, discutimos sobre el caso, y continuamos discutiendo a través de la radio cuando salimos a realizar nuestras prospecciones. Mis compañeros sostenían que había sido probado sin la menor sombra de duda que jamás había existido ninguna forma de vida inteligente en la Luna. Las únicas cosas vivas que habían llegado a existir eran algunas plantas primitivas, y sus antecesoras, tan sólo un poco menos degeneradas. Esto lo sabía yo tan bien como todos, pero hay ocasiones en las que un científico no debe temer al ridículo.

-Escuchad -dije firmemente-, quiero subir hasta allí arriba, aunque sólo sea para tranquilizar mi conciencia. Esta montaña tiene menos de cuatro mil metros, lo que equivale a setecientos con gravedad terrestre, y puedo hacérmela en una veintena de horas. Siempre he deseado escalar una de esas colinas, y aquí tengo un buen pretexto para hacerlo.

-Si no te partes el cuello -dijo Garnett-, vas a ser el hazmerreír de la expedición cuando regresemos a la Base. De ahora en adelante, esta montaña se llamará seguramente la Locura de Wilson.

-No me partiré el cuello -dije con firmeza-. ¿Quién fue el primero que escaló Pico y Helicon?

-¿Pero no eras un poco más joven por aquel entonces? -preguntó suavemente Louis.

-Una razón de más para ir -dije muy dignamente.

Aquella noche nos acostamos pronto, tras conducir el tractor hasta unos quinientos metros del promontorio. Garnett vendría conmigo al día siguiente; era un buen escalador y había participado conmigo en otras expediciones semejantes. Nuestro conductor se sintió muy feliz de quedarse guardando el vehículo.

A primera vista, aquellas paredes parecían prácticamente inescalables, pero cualquiera que tuviera un poco de experiencia sabía que la escalada no presenta serias dificultades en un mundo donde el peso queda reducido a una sexta parte. El auténtico peligro del alpinismo lunar reside en el exceso de confianza: una caída desde cien metros en la Luna es tan mortal como una caída desde quince metros en la Tierra.

Hicimos nuestro primer alto en una cornisa a unos mil quinientos metros de la llanura. La escalada no había sido difícil, pero el esfuerzo al que no estaba acostumbrado había envarado mis miembros, y me sentía feliz de poder descansar un poco. Visto desde allí, el tractor parecía un minúsculo insecto metálico al pie de la pared. Por radio comunicamos nuestro avance al conductor antes de proseguir la escalada.

Dentro de nuestros trajes la temperatura era agradablemente fresca, puesto que el sistema de refrigeración anulaba los efectos del ardiente sol y eliminaba al exterior los desechos de nuestra transpiración. Hablábamos raramente, salvo que debiéramos intercambiar instrucciones o discutir acerca del mejor camino a seguir. No sabía lo que estaría pensando Garnett, seguramente que era la empresa más absurda en la que se había embarcado. Yo no podía dejar de darle la razón, al menos en parte, pero el placer de la escalada, la seguridad de que nunca ningún hombre había llegado antes hasta allí, y la exaltante visión del paisaje, eran para mí una recompensa suficiente.

No recuerdo haber experimentado ninguna excitación especial al hallarnos ante la pared rocosa que había examinado a través del telescopio el día antes, desde una distancia de cincuenta kilómetros. Se extendía hasta una veintena de metros por encima de nosotros y allá, en aquella explanada, se hallaba el objeto que me había atraído a través de toda aquella extensión desértica. Casi con toda seguridad no era más que un bloque de roca nacido en alguna época pasada a consecuencia del impacto de un meteorito, con los planos de estratificación pulidos y brillantes aún en la inmovilidad eterna e inmutable.

La roca no tenía apoyos, de modo que tuvimos que usar un garfio. Mis cansados brazos parecieron recuperar una nueva fuerza cuando lancé el anda de tres puntas haciéndola girar sobre mi cabeza. La primera vez falló su presa, y cayó lentamente cuando tironeamos de ella para comprobar su solidez. Al tercer intento las púas se sujetaron sólidamente, y ni siquiera el peso combinado de nuestros dos cuerpos consiguió moverla.

Garnett me lanzó una ansiosa mirada. Hubiera podido decirle que deseaba subir yo primero, pero me limité a sonreír a través del cristal del casco y agité la cabeza. Luego, lentamente, sin prisas, inicié el último tramo de la ascensión.

Aún enfundado en el traje espacial, pesaba tan sólo veinte kilos, por lo que subí a pulso, sin enroscar la cuerda entre mis piernas ni ayudarme con los pies contra la pared. Cuando alcancé el borde me detuve un instante para saludar con la mano a mi compañero, luego di el último tirón, me icé de pie sobre la plataforma, y contemplé lo que había ante mí.

Hasta aquel momento estaba casi convencido de que no iba a descubrir nada extraño o insólito allí. Casi, pero no completamente, y era esa torturante duda la que me había empujado hasta allí. Bueno, la duda había sido disipada, pero la tortura apenas acababa de empezar.

Me encontraba en una explanada de unos treinta metros de profundidad. En alguna ocasión había sido lisa, demasiado lisa para ser natural, pero los impactos de los meteoritos habían mordido y cribado su superficie a través de incontables eones. Y había sido nivelada para poder sostener una estructura translúcida, burdamente piramidal, de dos veces la altura de un hombre, encajada en la roca como una gigantesca gema facetada.

Probablemente no experimenté ninguna sensación durante los primeros segundos. Luego, inexplicablemente, sentí una extraña alegría. Porque yo amaba la Luna, y ahora sabía que el musgo que trepaba en Aristarco y Eratóstenes no era la única forma de vida que había producido cuando era joven. Los antiguos y desacreditados sueños de los primeros exploradores eran ciertos. Después de todo había existido una civilización lunar, y yo había sido el primero en descubrirla. El hecho de haber llegado con un millón de años de retraso no me preocupaba; tenía bastante con haber llegado.

Mi cerebro comenzaba a funcionar de nuevo normalmente, analizando, planteando preguntas. ¿Qué era aquella construcción? ¿Un santuario... o alguna otra cosa que en mi lengua no tenía nombre? Si era una construcción habitable, ¿por qué la habían edificado en aquel lugar casi inaccesible? Me pregunté si se trataría de un templo, e imaginé ver a los adeptos de alguna extraña región invocando a sus divinidades para que les salvaran la vida mientras la Luna declinaba con la muerte de sus océanos.

Avancé unos pasos para examinar más de cerca el objeto, pero la cautela me impidió acercarme demasiado. Entendía un poco de arqueología, e intenté establecer el nivel de la civilización que había aplanado aquella montaña y erigido aquellas superficies resplandecientes que me cegaban aún.

Pensé que los egipcios hubieran estado en condiciones de erigir una construcción como aquélla, siempre que sus operarios dispusieran del extraño material que aquellos arquitectos aún más antiguos habían utilizado. Debido a que el objeto era relativamente pequeño, no se me ocurrió pensar que probablemente estaba examinando el producto de una raza más avanzada que la nuestra. La idea de que en la Luna hubieran existido seres inteligentes era ya bastante difícil de asimilar, y mi orgullo se negaba a dar el último y más humillante paso.

Y luego observé algo que hizo que los cabellos se me erizaran en la nuca, algo tan trivial e inocuo que quizá cualquier otro nunca lo hubiera visto. Ya he dicho que la explanada había sido torturada por la caída de los meteoritos, de tal modo que estaba recubierta de una espesa capa de polvo cósmico, ese polvo que se extiende como un manto por la superficie de todos los mundos en los que no existen vientos que puedan turbarlo. Sin embargo, tanto el polvo como las señales dejadas por los meteoritos terminaban bruscamente en el borde de un amplio círculo en el centro del cual se hallaba la pirámide, como si un muro invisible la protegiera de las inclemencias del tiempo y del lento pero incesante bombardeo del espacio.

Sentí que alguien estaba gritando en mis auriculares, y finalmente me di cuenta de que Garnett me estaba llamando desde hacía rato. Avancé con paso vacilante hacia el borde de la explanada y le hice señas de que subiera, porque no me sentía muy seguro de ser capaz de hablar. Luego me giré de nuevo hacia el círculo en el polvo. Me incliné y tomé un fragmento de roca, y lo lancé, sin excesiva fuerza, hacia el brillante enigma. Si la piedra hubiera desaparecido al chocar contra aquella invisible barrera no me hubiera sorprendido, pero se limitó a caer al suelo, como si hubiera chocado contra una superficie curva.

Ahora sabía que el objeto que tenía ante mí no podía ser comparado con ninguna obra de mis antepasados. No era una construcción sino una máquina, que se protegía a sí misma a través de unas fuerzas que habían desafiado la eternidad. Aquellas fuerzas, cualesquiera que fuesen, seguían funcionando aún, y quizás yo me había acercado demasiado a ellas. Pensé en todas las radiaciones que el hombre había capturado y dominado en el transcurso del último siglo. Por lo que sabía, podía hallarme incluso condenado para siempre, como si hubiera penetrado en la atmósfera silenciosa y letal de una pila atómica no aislada.

Recuerdo que me giré hacia Garnett, que se había reunido conmigo y permanecía inmóvil a mi lado. Me pareció tan absorto que no quise molestarle, y me dirigí hacia el borde de la explanada esforzándome en ordenar de nuevo mis pensamientos. Allí, delante de mí, se extendía el Mare Crisium, extraño y fascinante para casi toda la humanidad, pero conocido y tranquilizador para mí. Levanté la mirada hacia la hoz de la Tierra que yacía en su cuna de estrellas, y me pregunté qué habían ocultado sus nubes cuando aquellos desconocidos constructores habían terminado su trabajo. ¿Era la humeante jungla del Carbonífero, la desierta orilla de los océanos sobre la que reptaban los primeros anfibios para conquistar la tierra firme..., o un período más anterior aún, el periodo de la soledad, antes de que la vida iniciara su desarrollo?

No me pregunten por qué no intuí antes la verdad, que ahora parece tan obvia. En la excitación del descubrimiento, me había convencido a mí mismo de que la aparición cristalina debía de haber sido construida por una raza que había vivido en el remoto pasado lunar, pero de pronto, con una terrible fuerza, me traspasó la certeza de que aquella raza era tan extranjera a la Luna como lo era yo.

En el transcurso de veinte años de exploraciones no habíamos hallado ningún otro rastro de vida a excepción de algunas plantas degeneradas. Ninguna civilización lunar, aún moribunda, podía dejar tan sólo una única prueba de su existencia.

Volví a mirar la resplandeciente pirámide, y me pareció más extraña que nunca a cualquier cosa perteneciente a la Luna. Y entonces, de golpe fue sacudido por un estallido de risa histérica, provocado por la excitación y por la excesiva fatiga. Porque me había parecido que la pirámide me dirigía la palabra y me decía: “Lo siento, pero yo tampoco soy de aquí”.

Hemos necesitado veinte años para conseguir romper aquel invisible escudo y alcanzar la máquina encerrada en aquellas paredes de cristal. Lo que no hemos podido comprender lo hemos destruido finalmente con la salvaje potencia de la energía atómica, y he podido ver los fragmentos de aquel hermoso y brillante objeto que descubriera allí, en la cima de la montaña.

No significaban absolutamente nada. Los mecanismos de la pirámide, suponiendo que lo sean, son fruto de una tecnología que se halla mucho más allá de nuestro horizonte, quizás una tecnología de fuerzas parafísicas.

El misterio continúa atormentándonos cada vez más, ahora que hemos alcanzado otros planetas y sabemos que sólo la Tierra ha sido cuna de vida inteligente en nuestro Sistema. Una civilización antiquísima y desconocida perteneciente a nuestro mundo no podría haberla construido, ya que el espesor del polvo meteórico en la explanada nos ha permitido calcular su edad. Aquel polvo comenzó a posarse antes de que la vida hiciera su aparición en la Tierra.

Cuando nuestro mundo alcanzó la mitad de su edad actual, algo que venía de las estrellas pasó a través del Sistema Solar, dejó aquella huella de su paso, y prosiguió su camino. Hasta que nosotros la destruimos, aquella máquina cumplió su cometido. Y empiezo a intuir cuál era.

Alrededor de cien mil millones de estrellas giran en el círculo de la Vía Láctea, y, hace mucho tiempo, otras razas de los mundos pertenecientes a otros soles deben de haber alcanzado y superado el estadio en el que ahora nos hallamos nosotros. Piensen en una tal civilización, muy lejana en el tiempo, cuando la Creación era aún tibia, dueña de un universo tan joven que la vida había surgido tan sólo en una infinitésima parte de mundos. La soledad de aquel mundo es algo imposible de imaginar, la soledad de los dioses que miran a través del infinito y no hallan a nadie con quien compartir sus pensamientos.

Deben de haber explorado las galaxias como nosotros exploramos los mundos. Por todos lados había mundos, pero estaban vacíos, o a lo sumo poblados de cosas que se arrastraban y eran incapaces de pensar. Así debía de ser nuestra Tierra, con el humo de los volcanes ofuscando aún el cielo, cuando la primera nave de los pueblos del alba surgió de los abismos más allá de Plutón. Rebasó los planetas exteriores apresados por el hielo, sabiendo que la vida no podía formar parte de sus destinos. Alcanzó y se detuvo en los planetas interiores, que se calentaban al fuego del Sol, esperando a que comenzara su historia.

Aquellos exploradores deben de haber observado la Tierra, sobrevolando la estrecha franja entre los hielos y el fuego, llegando a la conclusión de que aquél debía de ser el hijo predilecto del Sol. Allí, en un remoto futuro, surgiría la inteligencia; pero ante ellos quedaban aún innumerables estrellas, y nunca regresarían por aquel mismo camino.

Así pues, dejaron un centinela, uno de los millones que deben de existir esparcidos por todo el universo, vigilando los mundos en los cuales vibra la promesa de la vida. Era un faro que, a través de todas las edades, señalaba pacientemente que aún nadie lo había descubierto.

Quizás ahora comprendan por qué la pirámide de cristal fue instalada en la Luna y no en la Tierra. A sus creadores no les importaban las razas que luchaban aún por salir del salvajismo. Nuestra civilización les podía interesar tan sólo si dábamos prueba de nuestra capacidad de supervivencia, lanzándonos al espacio y escapando así de la Tierra, nuestra cuna. Este es el desafío que, antes o después, se plantea a todas las razas inteligentes. Es un desafío doble, porque depende de la conquista de la energía atómica y de la decisiva elección entre la vida y la muerte.

Una vez superado este punto crítico, era tan sólo cuestión de tiempo que descubriéramos la pirámide, y la forzásemos para ver lo que había dentro. Ahora ya no emite ninguna señal, y aquellos encargados de su escucha deben de haber vuelto su atención hacia la Tierra. Quizás acudan a ayudar a nuestra civilización, aún en su infancia. Pero deben de ser viejos, muy viejos, y a menudo los viejos son morbosamente celosos de los jóvenes.

Ahora ya no puedo mirar la Vía Láctea sin preguntarme de cuál de esas nebulosas estelares están acudiendo los emisarios. Si me permiten hacer una comparación bastante vulgar, hemos tirado del aparato de alarma, y ahora no podemos hacer otra cosa más que esperar.

No creo que tengamos que esperar mucho.

Excursion a Praga de los Amigos del Museo de Belas Artes.

Leo en El Ideal Gallego:

" El viaje incluye el billete de avión ida y vuelta desde Santiago de Compostela, traslados a A Coruña y al hotel y seguro turístico. Las cuatro noches en el hotel Hilton Prague de cinco estrellas son con desayuno tipo buffet, que también está incluido en el precio junto un circuito turístico por Praga y un bono que permite la entrada a más de 50 museos y monumentos de la ciudad. El precio total del paquete es de 1.031 euros para los socios y 1.225 para los no asociados, ambas en habitación doble. La habitación individual cuesta 1.382 euros.

Programa > La salida del viaje es el miércoles 19 de marzo a las seis y media de la mañana y se volverá el domingo 23. La llegada será a Santiago de Compostela a las once de la noche para coger el bus hacia A Coruña.

Además de las visitas incluidas en el programa, como la ruta por la ciudad o al castillo de Praga, se programará una excursión opcional a la ciudad balneario de Carlo Vivari (a 200 km de Praga) con comida incluida por 57 euros por persona.

Para más información acerca del viaje se puede llamar al teléfono 981 169 191. "

Un poco caro y justo de tiempo, en mi opinion. Pero por si a alguien le interesa, ahi esta el telefono.

Marte en la Fnac.

Desde la nota de prensa de la Fnac:

" Continuamos el Ciclo de conferencias sobre astronomía “DIVULGANDO
LAS ESTRELLAS”, concebido en colaboración con la Editorial Le
Pourquoipas y conducido por los especialistas de la coruñesa Agrupación
Astronómica Ío. En los días próximos a esta segunda jornada del Ciclo
de conferencias, martes 8 de enero, el plante Marte se encuentra en
un excelente momento para su observación. Por ello los expertos de Ío
han escogido este día para dar a conocer las últimas noticias que se
saben de este planeta, y si las condiciones lo permiten, al término de
la charla se realizará una observación por telescopio del mismo, a pie de calle, en las
proximidades de la Fnac. Sin inscripción previa, entrada libre hasta completar el aforo.
"

Martes 8 de Enero, 19:30.

¿Es delito matar a un cerdo?

Leo esto en La Voz de Galicia:

" Jorge Casanova

La Ley 32/2007 para el cuidado de los animales entrará en vigor el sábado, justo el día en que media Galicia ( mas o menos, decian el otro dia en la tele que 80.000 familias. No se como andara el censo, pero me parecen muchas )celebra una liturgia que sufre los embates de la modernidad pero que aún conserva un notable arraigo cultural: la matanza del cerdo. Uno de los preceptos que establece esta ley es la obligatoriedad del aturdimiento previo en el sacrificio de los animales de producción, algo que ya era preceptivo, pero que, por vez primera, cuenta con una norma de rango suficiente como para tipificar claramente las infracciones y establecer un régimen sancionador. La consecuencia es que sacrificar un cerdo sin aturdirlo previamente, es decir, con dolor, supondrá una infracción leve de la ley y podrá ser sancionado con multas de hasta 600 euros ( claaaaaroooo, es ilegal y maaalooo torturas animales...como toros y vaquillas ).

Esa es al menos la interpretación que hace la Xunta de Galicia, que no tiene previsto incrementar a partir del sábado su régimen de inspecciones. Fuentes de la Consellería de Medio Rural confirmaron que el día 8 habrá inspecciones aleatorias y que es posible que un inspector se presente en una explotación particular ( otra cosa es que salga, y no se convierta en parte del menu, que en Orense son muy brutos :-) ), aunque serán las mismas que las de cualquier otro día.

La matanza domiciliaria ya se vio sometida a una nueva normativa hace unos años, cuando el anterior Gobierno autónomo redactó una serie de preceptos que, tras ser anunciados, no llegaron a la fase de publicación y, por tanto, no fueron de aplicación obligatoria. Ahora, matar a un cerdo a cuchillo se convierte en una infracción que, si bien no tiene una cuantía mínima y podría ser resuelta con un simple apercibimiento, en caso de reincidir se convertiría en una falta grave y expuesta a recibir una sanción de entre 601 y 6.000 euros ( y ya puestos...¿ de cuanto es la multa por matar toros en publico, con ensañamiento y esas cosas? ).

Las ventajas

Evitar el sufrimiento del cerdo supone una serie de ventajas que han ido favoreciendo la implantación del aturdimiento sobre la ancestral costumbre de la muerte a cuchillo. Posibilita el sangrado más rápido y regular del animal y, por otro lado, suele proporcionar más sangre que, en muchos casos, es utilizada también en la celebración gastronómica ( morcillas y filloas, se dice, aunque suena gore :-) ). El sistema evita asimismo hematomas internos y fracturas óseas. Por último, según explica Luis Núñez, presidente del Colegio de Veterinarios de Pontevedra, la tradicional pelea con el animal para arrastrarlo al lugar del sacrificio provoca que el cerdo afronte la muerte con pocas reservas de glucógeno, que traerá consigo una mayor presencia de carnes duras, oscuras y secas con un Ph más alto y, por tanto, más tendentes a una posterior putrefacción ( si,si, vale, muy bien, ahora se va usted a la carniceria y se lo cuenta, que aqui estamos algo ocupados sujetando a este bicho para que no se mueve y se pierda la sangre ).

Los métodos de aturdimiento aprobados por la Administración son el envenenamiento por dióxido de carbono, la electronarcosis, la percusión y la pistola perforadora. Los dos primeros se usan casi de modo exclusivo en instalaciones industriales, en tanto que la pistola es el método que más se ha ido extendiendo en Galicia para las matanzas domiciliarias ( sera en las casas que conoce Touriño, porque en las casas de mis compañeras de trabajo se sigue usando el cuchillo de toda la vida. Y si el cerdo protesta, lo matan, por quejica :-) ).

En buena medida, la difusión del uso de la pistola ha venido dada también por la despoblación que ha provocado la falta de personas para llevar a cabo la matanza tradicional, es decir, sin aturdimiento previo. "

No se yo si en cierta provincia sin mar le haran mucho caso a esto. Que por mucho menos empezaron las guerras Irmandiñas. Y me se de algunas casas, donde solo por fastidiar y demostrar su independencia, este año van a torturar mas al cerdo :-). Que la Xuxnta se preocupe mas por como tienen a las gallinas y a las vacas en algunas instalaciones enormes y deje tranquila a la gente de a pie. Y que alguien me guarde unos chorizos...

De riquezas, nostalgia y amores dados.

CORRIENDO VAN POR LA VEGA - Jose Zorrilla.

Corriendo van por la vega
a las puertas de Granada
hasta cuarenta gomeles
y el capitán que los manda.
Al entrar en la ciudad,
parando su yegua blanca,
le dijo éste a una mujer
que entre sus brazos lloraba:
«Enjuga el llanto, cristiana
no me atormentes así,
que tengo yo, mi sultana,
un nuevo Edén para ti.
Tengo un palacio en Granada,
tengo jardines y flores,
tengo una fuente dorada
con más de cien surtidores,
y en la vega del Genil
tengo parda fortaleza,
que será reina entre mil
cuando encierre tu belleza.
Y sobre toda una orilla
extiendo mi señorío;
ni en Córdoba ni en Sevilla
hay un parque como el mio.
Allí la altiva palmera
y el encendido granado,
junto a la frondosa higuera,
cubren el valle y collado.
Allí el robusto nogal,
allí el nópalo amarillo,
allí el sombrío moral
crecen al pie del castillo.
Y olmos tengo en mi alameda
que hasta el cielo se levantan
y en redes de plata y seda
tengo pájaros que cantan.
Y tú mi sultana eres,
que desiertos mis salones
están, mi harén sin mujeres,
mis oídos sin canciones.
Yo te daré terciopelos
y perfumes orientales;
de Grecia te traeré velos
y de Cachemira chales.
Y te dará blancas plumas
para que adornes tu frente,
más blanca que las espumas
de nuestros mares de Oriente.
Y perlas para el cabello,
y baños para el calor,
y collares para el cuello;
para los labios... ¡amor!»
«¿Qué me valen tus riquezas
-respondióle la cristiana-,
si me quitas a mi padre,
mis amigos y mis damas?
Vuélveme, vuélveme, moro
a mi padre y a mi patria,
que mis torres de León
valen más que tu Granada.»
Escuchóla en paz el moro,
y manoseando su barba,
dijo como quien medita,
en la mejilla una lágrima:
«Si tus castillos mejores
que nuestros jardines son,
y son más bellas tus flores,
por ser tuyas, en León,
y tú diste tus amores
a alguno de tus guerreros,
hurí del Edén, no llores;
vete con tus caballeros.»
Y dándole su caballo
y la mitad de su guardia,
el capitán de los moros
volvió en silencio la espalda.

Actividades de la Semana de la Ciencia en la Calle.

Desde la web de los Museos Cientificos:

" Los Museos Científicos Coruñeses (=MC2) han programado diversas actividades con motivo de la celebración de la Semana de la Ciencia, que comenzará con jornadas de puertas abiertas en la Casa de las Ciencias, Domus y Aquarium Finisterrae del 12 al 18 de noviembre.

Además tendrán lugar otros actos, detallados en el programa completo de la Semana de la Ciencia en MC2 que se indica a continuación:

- Del 12 al 18 de noviembre. Jornadas de puertas abiertas en la Casa de las Ciencias, Domus y Aquarib um Finisterrae.

- Del 12, 13, 14, 15 y 16 de noviembre: "Mostra de Ciencia e Cinema" en Domus. De 16:00 a 19:00 h. Proyección en sesión continua de una selección de documentales científicos ganadores en los Premios Prismas Casa de las Ciencias a la Divulgación. Actividad organizada en colaboración con la Asociación de Amigos de la Casa de las Ciencias. Entrada libre y gratuita. Aforo limitado.

- 14 de noviembre. Domus. A las 19:00 h.: Proyección del documental "Los trasplantes", Premio Prisma 1988. A continuación tendrá lugar una charla-coloquio a cargo del Dr. José Cuenca, Médico Adjunto del Servicio de Cirugía Cardíaca del Hospital Juan Canalejo. Actividad organizada en colaboración con la Asociación de Amigos de la Casa de las Ciencias. Entrada libre y gratuita. Aforo limitado.

- 15 de noviembre. Salón de Actos de la Casa de las Ciencias. 19:00 h. Espectáculo de ciencia recreativa a cargo de Ernesto Lowy. Entrada libre y gratuita. Aforo limitado.

-15 de noviembre. Teatro Rosalía de Castro. 20:30 horas: Pre-estreno de la película documental "Artic Tale", de National Geographic. Una colosal aventura por el gélido reino del norte de la tierra, donde un osezno polar, Nanu, y un cachorro de morsa, Seela, están a punto de afrontar un nuevo y desafiante mundo, en el que sus ancestrales formas de supervivencia deberán cambiar. Actividad organizada en colaboración con la Asociación de Amigos de la Casa de las Ciencias.

- 16 de noviembre. Domus. A las 19:00 h.: Proyección del documental "Hubble: Report from Orbit", Premio Prisma 1993. A continuación tendrá lugar una charla-coloquio a cargo de D. Javier Armentia, divulgador científico y director del Planetario de Pamplona. Actividad organizada en colaboración con la Asociación de Amigos de la Casa de las Ciencias. Entrada libre y gratuita. Aforo limitado.

- 16 de noviembre. Plaza de Maria Pita. Entre las 22:00 h. y las 00:00 h, sesión de astronomía urbana, en colaboración con la Agrupación Astronómica Ío y la Asociación de Amigos de la Casa de las Ciencias.

- 17 de noviembre: Actos de celebración de la 20ª convocatoria Prismas Casa de las Ciencias a la Divulgación.
- 12:00 h. Domus. Presentación del libro "En el límite de la vida. Un siglo de virus", premiado en los Prismas Casa de las Ciencias, modalidad textos inéditos, y editado en colaboración con La Voz de Galicia.
- 13:00 h. Salón de Plenos del Ayuntamiento de A Coruña. Entrega de los Prismas Casa de las Ciencias 2007. Entrada con invitación.
- 14:30 h. Domus. Inauguración de la exposición "Museos para el futuro". Entrada con invitación.
"

La Ultima Cena, de da Vinci...como si estuvieras alli.

La Ultima Cena.

La calidad es muy buena, y carga rapidamente. Eso si, la web se abre con el sonido activado, y bastante alto.

Multimedia gallega en USA.

Leo en La Opinion:

" Ana Rodríguez.A Coruña

La productora coruñesa Dygra acaba de presentar en el mercado cinematográfico de Los Ángeles, su último largometraje de animación, El espíritu del bosque. Se trata del primer aterrizaje de los estudios gallegos en Estados Unidos, dentro del principal centro de compraventa audiovisual del país.

El presidente de Dygra, Manolo Gómez, y la presidenta de Fantastic Films International, Roxane Barbat, presentaron la versión americana del film (Spirit of the Forest) en un pase privado dirigido a las principales distribuidoras cinematográficas del mundo, según informó ayer la productora en una nota de prensa.

Con esta primera incursión, Dygra pretende cambiar su estrategia internacional, tras la alianza con la distribuidora de Hollywood Fantastic Films, formalizada el pasado mes de abril, por la que ya presentó la cinta en Cannes . La empresa busca "un posicionamiento internacional más sólido y competitivo", que le permita adentrarse en el mercado norteamericano con su tercera película.

Dygra quiere que el doblaje al inglés de El espíritu del bosque esté protagonizado por celebridades de Hollywood, un casting en el que trabajan y que pretenden presentar en próximas fechas. El American Film Market (AFM) de Los Ángeles es el mayor centro de negocios mundial del audiovisual, que se celebra, este año, del 31 de octubre al 7 de noviembre, en el estado de California.

Productores y estudios muestran allí sus películas a los distribuidores internacionales. En la edición de este año, la número 28, se exhibirán 522 películas en 34 lenguas diferentes. Más de ocho mil profesionales de compañías audiovisuales se darán cita este año en el AFM. Tanto Dygra como Fantastic Films tienen grandes

expectativas puestas en esta cita, y ya en Cannes se plantearon como objetivos, no sólo cerrar contratos con diversos países, sino entrar en alguno de los territorios a los que, hasta el momento, las anteriores producciones de Dygra no han accedido.

Una nueva aventura

Sus dos primeros filmes, El bosque animado y El sueño de una noche de San Juan ya fueron adquiridas por más de 65 países en cinco continentes.

El tercer largometraje de animación en tres dimensiones es una nueva aventura de los personajes de su primera película, El bosque animado. Nuevos amigos como el topo Cebolo y el gato Tigre, se suman a los ya conocidos Furi y

Linda, o la señora Dabondo. Su bosque está amenazado por un entramado de promotores, que quieren destrozarlo. Los árboles y los animales que allí habitan intentarán todo lo que está en sus manos para impedirlo. La defensa del medio ambiente es el telón de fondo de la cinta, producida por Manolo Gómez, que propone "una aventura apasionante, con mucha acción y capaz de cautivar a todos los públicos", según describe la productora coruñesa.

El desembarco internacional de Dygra se produce justo un año después de que sufriera la principal crisis de la historia del estudio, con la suspensión del rodaje de su primer largometraje de ficción, Los muertos van deprisa, de Ángel de la Cruz, debido a la falta de dinero. "

Curiosamente, no son estas iniciatias las que se ven comentadas, publicitadas y potenciadas como parte de ese intento de relanzar a Galicia a nivel mundial. ¿Sera que las pelis de animacion son para niños ;-)? ¿O que no suena a "gallego"?

Copiar peliculas en España es legal. Lo dicen los jueces.

Via David Bravo, llego a esta noticia de Hoy:

" España no es Estados Unidos. ¿Gracias a Dios!, se dirá Juan Antonio T.S., de 29 años de edad. En Minesota, un jurado condenó hace poco más de un mes a pagar una multa de 220.000 dólares a Jammie Thomas, una mujer de 30 años que había pirateado de Internet treinta canciones. A 9.250 dólares la canción.

Juan Antonio, que no vive en Minesota, sino en Llerena, ha sido absuelto por el Juzgado de lo Penal número 1 de Badajoz de la acusación de haber cometido un delito contra la propiedad intelectual. Es decir, de haber pirateado a través de Internet música, películas y videojuegos. Sí lo hizo, pero la juez no lo considera delito porque no comerció con las copias.

El caso se inició hace ya cinco años, cuando una chica con la que Juan Antonio había tenido relaciones denunció que había grabado las relaciones sexuales que había tenido con ella y las había difundido en Internet. También denunció que tenía muchos discos con juegos y videos y que se dedicaba a copiarlos.

MP3 y películas

El Juzgado de Llerena aprobó un auto de entrada y registro de la casa y en ella se encontraron copias de películas, compactos de música en MP3 y enlaces a la página web donde se intercambiaban estos archivos entre los usuarios. También se encontraron programas para la liberalización de teléfonos móviles.

Cinco años después el caso ha sido juzgado y la juez no ha visto delito. Según la magistrada, la acusación particular, que era ejercida por ADESE (Asociación Española de Empresas de Software de Entretenimiento), no ha logrado acreditar que hubiese un ánimo de lucro y un perjuicio a terceros.

En la vista oral, el acusado afirmó que no se ha dedicado a vender música o películas. Su único afán al copiar estos archivos era el de coleccionarlos.

También el responsable del bar al que se suponía que Juan Antonio le vendía música negó que hubiera ningún tipo de relación de compraventa. Si le grababa algunos compactos, él le invitaba a alguna consumición, pero en ninguna ocasión medió dinero. La juez da más credibilidad a esta declaración que a la que había hecho este mismo testigo ante la Guardia Civil, años atrás. Entonces dijo que Juan Antonio le vendía CDs a tres euros.

No venta, no delito

Incluso la chica denunciante cambió de opinión y negó la acusación que había hecho. Ella no había visto que grabara y que se dedicara a vender CDs o videos, ni que pirateara tarjetas de móviles. Además, los guardias civiles que acudieron al juicio dijeron no recordar si el acusado tenía páginas de venta e intercambio de archivos.

De todas las pruebas que se expusieron en el juicio la magistrada concluye que «no se ha acreditado la venta a terceros de películas o música ni las manipulaciones de tarjetas de móviles».

A pesar de que el acusado tenía un listado de usuarios, la juez considera factible que fuese para intercambio de archivos, que está penado, y no para la venta, que sí está castigada por la ley.

Otro de los argumentos que utilizó Juan Antonio en su defensa es que las películas y series grabadas ya habían sido emitidas por televisión. Esta circunstancia le favorece por cuanto la ley establece desde el año 2006 que «no necesita autorización del autor la reproducción, en cualquier soporte, de obras ya divulgadas, cuando se lleve a cabo por una persona física para su uso privado, a partir de obras a las que haya accedido legalmente y la copia obtenida no sea objeto de una utilización colectiva ni lucrativa».

Con todos estos argumentos, la magistrada concluye que sólo cabe la absolución de Juan Antonio. Pero no sólo lo absuelve, sino que será la empresa que le acusó, ADESE, la que deba pagarle el abogado. La juez estima que ha existido ’temeridad’ en la actuación de ADESE, que siguió adelante cuando las pruebas que existían indicaban que no había delito. El fiscal y Vía Digital, que también acusaron en un principio, habían retirado la acusación. Los piratas, al menos en España, son legales.

Esta sentencia puede ser recurrida ante la Audiencia Provincial "

¡Cuál gritan esos malditos! ¡Pero mal rayo me parta si en concluyendo la carta no pagan caros sus gritos!

Don Juan Tenorio