Poesia por encargo.
Unos versos de amor serian palabras vacias,
repetidas porque si.
Dejame, en cambio, abrazarte
y compartir tu vida.
Unos versos de amor serian palabras vacias,
repetidas porque si.
Dejame, en cambio, abrazarte
y compartir tu vida.
Pulpo de peluche, alguien que te achuche.
Para ti;
un verso, una pequeña poesia,
como te prometi.
Y que no leeras.
Hoy mismo publique esta foto. Lo hice antes de irme a trabajar. Al llegar a casa, tenia un mail de mi servidor de fotos. Temiendo que fuera spam, lo lei cautelosamente. Y resulta que no, no era spam. Me comunicaban que una de mis fotos habia sido seleccionada para su portada. Yupi, viva, lalalaaa. Fama, dinero, admiradoras echandome petalos de rosa... Bueno, puede que tanto no, pero he de reconocer que algo de ilusion si me ha hecho, la verdad. Y sin nada mas que una pizca de sano orgullo, aqui teneis una captura de pantalla.
Quisiera dedicarsela a todos los que me han dado algun consejo de fotografia o sugerencia de algo que fotografiar.
Dicen que cuando un hombre va a morir toda su vida pasa ante sus ojos...
Dicen que en esos momentos se reflexiona sobre lo bueno y lo malo que se ha hecho. Dicen muchas cosas, pero todas son mentiras.
Cuando la muerte me encontro fue a bordo de un barco en algun lugar del Caribe, y lo unico que paso ante mis ojos fue la seguridad de que Diego Miguel de Lobios y Mariñas nunca veria otro amanecer. Estaba al final de una hilera de hombres, los cada vez menos supervivientes de la tripulacion del "Virgen Negra", y no me cupo la menor duda de que el baño que me esperaba terminaria con la triste vida del tercer hijo de mi padre.
No me quedaban fuerzas ni para una postrera maldicion. ¿Que podia maldecir? ¿A quien? ¿Mi mala suerte? ¿Mi inevitable destino? ¿A mi padre? ¿A los piratas? ¿A mi mismo? No serviria de nada, todo seria inutil. Asi que intente aceptar mi sino con un ultimo gesto de valentia. La sangre de mi padre me impulso a levantar la cabeza y a sonreir ante el juego de los piratas.
Nos hacian ir de uno en uno por la plancha, hasta quedar balanceandonos sobre las aguas. Nos preguntaban que sabiamos hacer, para lo que serviamos. Nos decian que nos les haciamos falta. Y nos echaban al mar cargados de cadenas.
- ¿Que sabes hacer?
- Soy marinero. De los mejores.
-Tenemos muchos como tu.
Chapuzon.
-¿Para que sirves?
-Para matar a cerdos como tu.
-Buena respuesta. Muy buena respuesta.
Chapuzon.
-Soy el mejor cocinero de los siete mares. ¡Os lo juro por Dios y la Santisima Trinidad!
Chapuzon.
-Soy timonel y piloto. Os sere muy util.
Chapuzon.
-Por favor, tened piedad. Hare lo que querais, lo que me digais. Solo tengo doce años. Por favor, por favor, por favor.
Chapuzon.
-Se donde hay un gran tesoro. Os dare la mitad si me soltais. Os lo dare todo. No me quedare con ndad. Es muy grande y es todo vuestro.
Chapuzon.
Chapuzon.
Chapuzon.
El viejo carpintero de quien todos se reian estaba delante de mi, pero se movio para tomar el puesto de otro hombre. Tuvo el valor de reirse y saltar antes de que un sable lo empujara. La tripulacion hizo avanzar al ultimo marinero y me encontre en la tabla, al lado del capitan, mirando mi muerte.
-¿Que sabes hacer, niñita?¿Para que sirves?
-Se contar historias.
-Todos sabemos. Con una jarra de ron y una bolsa de oro todos sabemos contar las viejas historias de los bucaneros.
-Mis historias son nuevas. Son historias unicas, que nadie ha oido antes y que hacen de cada hombre un heroe.
-¿De veras? Veamos si es cierto. Cuentanos una historia nueva, y si nos gusta a todos no tendras que darte el baño. ¿De acuerdo, muchachos?
Mientras los hombres mostraban su conformidad con su capitan, por mis venas volvio a correr la sangre de mis ancestros, aferrandose a la vida con toda la fuerza de un hidalgo español. Mire a los ojos del capitan; y los piratas, el barco, la plancha de madera, los gritos de los ya ahogados, mi propia muerte, todo dejo de existir mientras una historia nueva y que nadie habia escuchado antes surgia dentro de mi y hechizaba a quien la escuchaba. Escuchad bien, pues esta es la historia que cuenta un hombre que sabe que va a morir:
-Dicen que cuando un hombre va a morir toda su vida pasa ante sus ojos...
Este cuentecillo tiene nueve años. Dedicado a Oscar, que al leerlo, quiso jugar una campaña de rol basada en la pirateria caribeña...
Este cuento fue escrito hace muchos años, dedicado a un amigo que entonces estaba soltero y sin descendencia. Hoy me ha dicho que espera un hijo con su mujer. Al final, el cuento puede ser publicado. Han pasado muchos años,pero aun lo conservaba dentro de una carpeta, esperando el momento idoneo. Al final vera la luz. Espero que te guste. Sed felices y dichosos.
Una ultima apuesta.
Roman Emptyl se estaba muriendo. En el pasillo del hospital su mujer miraba la puerta de su habitacion balanceandose adelante y atras, mientras sus manos parecian capaces de destrozar el asiento donde intentaba descansar un poco. Lo amaba tanto que no podia expresarlo. Estaba pensando en lo injusto de la vida y en el dolor que la devoraba cuando la puerta de la habitacion se abrio y Jack salio.
Alto, moreno, delgado, prematuramente envejecido, sereno y honrado a carta cabal; el mejor amigo de su esposo se le acerco y beso su frente. Ella lo miro a los ojos y vio en ellos una dureza y una determinacion que la calmaron. Dejo de llorar y se levanto para abrazarlo.
-No morira hoy. No si yo puedo hacer algo. Esperame aqui y si no vuelvo hazlo feliz.
Sin dejarla decir nada, Jack se marcho. Recorrio el pasillo a grandes zancadas, con la gabardina desabrochada ondeando tras el, como en las peliculas. Por un momento; por el rabillo del ojo; le parecio que iba vestido con una capa, calzado con botas altas y tocado con un sombrero acabado en unas plumas, con una espada colgando de su cinturon. Demasiadas noches sin dormir casi nada, seguramente. Parpadeo, seco sus lagrimas y lo busco con la mirada de una amiga, pero ya no estaba alli.
* * *
Su primera parada fue en el castillo De la Fére.Atraveso el condado por la noche, cabalgando como un espectro que pudiera ver en la oscuridad. Llego a la hora del desayuno, y debieron de verlo por las cristaleras del comedor porque los condes acudieron a recibirlo. Al verlos abrazados recordo a Roman y a su esposa; abrazados, unidos, felices, dignos de vivir juntos durante mas años. Su determinacion aumento al descabalgar.
-Jack, me alegra verte de nuevo. ¿Que noticias traes?
-Roman se esta muriendo. Necesita nuestra ayuda.
-Por supuesto. Dame unos minutos para armarme y voy contigo.
-Jack, ¿me permitirias ir con vosotros? Tambien yo quiero ayudar a Roman.
El conde y Jack la miraron y se miraron hablando sin palabras. Sin saber que decir. Aun sabiendo que ella podria ayudar, todavia tenian que recoger a los demas compañeros, y ella no se llevaba demasiado bien con todos ellos. El conde tomo la iniciativa.
-Anne, cariño. Tal vez no sea lo mas conveniente.
-¿Lo dices por tus camaradas? No me importa. Gracias a Jack y a Roman tenemos una oportunidad. Ellos y yo. Si no hubiera sido por ellos, aquella tarde en el convento con Constance, todo habria sido muy diferente. No podeis impedirle a alguien que se lo debe todo que le ayude. Ire.
-De acuerdo. Avisare a los demas. ¿Donde nos encontraremos?
-Donde siempre. La biblioteca estara abierta toda la noche. Ahora tengo que irme a por los demas. Gracias por todo.
-Deberiamos dartelas nosotros. Suerte en la busqueda. Nosotros no os fallaremos.
Jack monto a caballo y partio al galope mientras los condes entraban en el castillo; abrazados y juntos mientras el acariciaba a traves del vestido y del tiempo la marca que su esposa lucia en el hombro.
* * *
El malayo lo vio en cuanto la barca aparecio en el horizonte. Espero pacientemente a que se acercara y entonces desperto al hombre que dormitaba al sol. Este se desperezo, tomo unos tragos de agua fresca, arreglo sus vestiduras y enfoco al intruso con su catalejo.
-¿Un ingles?
-Nada mas opuesto. Nos mataria a todos si nos oyese llamarlo asi, amigo mio. Sigue vigilando, yo le dare la bienvenida a nuestro invitado.
Con calma, confiando en la lancha, Jack atraveso la bahia esquivando los arrecifes y los bancos de coral. Vio al hombre que le esperaba en la playa, vestido como un europeo a pesar del clima de Borneo. Llego al embarcadero, salto al muelle y abrazo al portugues.
-¿Todo bien, amigo mio?
- Me temo que no. Roman se muere.
- ¿Podemos ayudarte?
- Eso es lo que esperaba suplicaros.
-¿Suplicar? ¿Tu? ¿A nosotros? Bromeas, sin duda. Todo Mopracem esta a tus ordenes. ¿Cuantos hombres necesitas? ¿Cuantos juncos deseas?
Jack sonrie y dice solamente dos nombres. Una cabeza asiente y el vuelve a su barca, dispuesto a reclutar al ultimo miembro de su pequeño ejercito.
* * *
El tranquilo y pequeño pueblo castellano ve llegar al jinete sin temor ni miedo.Sin dudas, llega hasta una casa de dos pisos en el limite de la aldea. Alli el jinete descabalga y llama a una puerta. Unas palabras son dichas y , con algo de temor, se le flanquea el paso. El jinete entra en el patio interior, donde un anciano lee un libro a la sombra de una galeria. Se le acerca y, respetuosamente, pregunta:
-¿Don Alonso?
-Si, ¿quien pregunta por mi?
-Os necesito para una ultima aventura, Don Alonso.
El anciano sonrie y niega con la cabeza.
-No. Sin duda Vos buscais a quien no soy yo. Vos necesitais a Don Quijote.
El recien llegado sonrie y niega a su vez con la cabeza.
-No, Don Alonso. Es a vos a quien busco. Al lector, al que entiende, al que anhela...
El anciano duda, piensa, mira al jinete, asiente, y ; entrando en la casa, sale de ella con una espada y una bacia de barbero.
-¿Una ultima salida, pues?
* * *
La Muerte cabalgaba rapida y veloz hacia el hospital, dispuesta a recoger el alma de Roman, cuando vio a un pequeño grupo de personas en su camino. Conociendo la tradicion y las leyes se detuvo y espero.
-¿Quien me desafia?
-Yo. En el nombre de mi amigo. En su nombre invoco el derecho a duelo. A un ultimo juego.
-¿Conoces la Ley? Todo o nada. Si ganas, el vivira. Si pierdes, ambos morireis.
-Conozco la Ley. Aun asi, te desafio a un ultimo juego, segun la tradicion y el honor.
-¿Por que? ¿Por un amigo?
El hombre sonrie, se saca el sombrero, la gabardina, la capa, quedando solo con la espada en la mano y sonriendo, solo dice:
-Un amigo, un esposo, un futuro padre... ¿Que mas da? ¿Luchamos por el?
-Asi sea. ¿Has tenido buenos maestros en el arte de la esgrima?
-Los mejores que he podido encontrar. ¿Luchamos, pues? ¿En guardia?
Dos asentimientos de cabeza y la guadaña y la espada se cruzan.
Cuatro de Febrero.
Trece petalos rosados.
Adornan
la corona de una flor,
que su jardinera
adora.
Feliz cumpleaños.
Mi amor; sin ti,
no vivo una vida.
Vivo dias sueltos, uno tras otro.
Dejo una casa
donde no estas tu.
Y vuelvo a un piso
donde no me esperas.
Sin ti,
me sumerjo en agua caliente,
en mi baño,
con esencias y espuma.
Miro el armario de la pared,
con cuchillas de afeitar,
after-saves,
colonias,
una figurita de un delfin saltando.
De pronto, entra una mujer de pelo verde,
mi musa; se me presenta;
besa mis labios
y me inspira este poema.
Sin ti,
a mi lado,
te deseo lo mejor.
Duerme,
descansa,
sueña cosas bonitas.
Recuerdame,
si asi lo quieres.
O sueñame,
esperandome...
Que nadie me busque dobles sentidos. Pero oye, me parece que me ha salido bordada.
Escribo por escribir
sin poner fuego
en mis versos.
Temeroso de perder,
si con otros lo comparto,
lo que por ti siento.
Pero te puedo decir;
aqui, ahora, alla, luego,
simplemente que te quiero.
Imaxina que solo esta ela, e ti, os dous vendo a noite caere namentras paseais polo monte. Imaxina que ela corre para recoller tomates e facerche unha ensalada. Imaxina que ti lle pagas iso facendolle os bictecs con patacas. Imaxina que non necesitas moito mais para ser feliz.Imaxina...
Yo.
Tu.
Nosotros.
Te deseo.
Deseo tu cuerpo.
Deseo tu sonrisa.
Deseo el brillo de tus ojos
cuando me llevas la contraria.
Deseo aburrirme a tu lado
mientras buscas ropa nueva.
Deseo sonarte los mocos,
y cuidar tus catarros.
Deseo verte feliz ami lado
y por mi causa.
Como he dicho, mi amor,
te deseo.
