Rosalia
-Marie Rosalie; vamos, ven. Cuanto antes terminemos en este sitio, antes iremos a comer langosta a la mantequilla con las chicas.
-Si, Madre.
-No entiendo porqué la abuela se ha empeñado en que vengamos aquí las dos. Solamente es un museo con tumbas. Pero ella siempre ha sido así, ya sabes...
Hermana, niña...¿me oyes?
¿Qué es eso? Son estos sitios, que tienen ecos extraños... Madre dice que no debo prestar atención a esas cosas. Somos mujeres ricas y modernas, no campesinas como la abuela.
Hija, hermana, niña, ¿puedes oler eso?
-Marie Rosalie, ven. Esta es la tumba que la abuela quería que vieras. Es de una escritora, creo. Rosalía, se llamaba.
¿Es eso el viento? No, no. Estamos dentro de un museo. No hay viento aquí.
Madre mira el móvil, hablando con sus amigas.¿Qué estará haciendo Susi ahora? Voy a preguntarle y...
¿Notas el olor, hermana, amiga?
Huele a... ¿A qué? Espera, yo conozco ese olor. La abuela... yo he olido eso... eso es el mar después de una tormenta. Eso es olor a algas, a salitre, ese es el olor de Galicia...
Ese olor. Yo lo he olido...¿Cuándo? ¿De niña? ¿Antes de ir a Madrid? Antes de ir a Madrid.
Algas. Pinos. Ese salitre. Ese olor. Yo jugué de niña en esa playa, con ese olor.
Yo juntaba arena con las manos, como si fueran casas, para que la marea las destruyese... aunque hacíamos muros que las protegieran... Yo jugaba....
Los chupasangres. Es verdad, me acuerdo. La abuela no quería que tocase aquellas cosas en las charcas que quedaban en las rocas al bajar la marea...
Yo...
Yo.
YO.
Hija, niña, recuerda, recuerda, solamente recuerda...
-Marie Rosalie; ven, anda...
De golpe, recuerdo. La abuela y yo, corriendo entre helechos, bajo los pinos. Cociendo maíz. Asando castañas. Riendo y hablando a la vez en dos idiomas. Cada una en uno y entendiéndonos.
Yo...
-Madre...
-Dime, Marie Rosalie.
Tiemblo mientras me acerco a la pared, a la lápida. La toco y susurro:
-Madre, yo recuerdo...
Con la abuela, jugando, cantando recogiendo patatas, cogiendo moras... moras, ¿Cuánto hace que no bebo zumo de moras?
Recuerdo las moras. Joder, soy gallega.
Aquellos cuentos de zorros. No, no. De raposos...
Raposos y empanadas.
-¿Estás bien, Marie Rosalie?
-Madre, no voy a comer contigo y con tus amigas. Me voy con la abuela...
¿Pero que dices, Marie Rosalie?
-Madre, mirame...
-MI NOMBRE ES MARÍA ROSALÍA, COMO ELLA.
-Yo soy y seré gallega, en esta vida y en la siguiente...
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