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La Torre de Hercules

Cultura

Vamonos.

¡Poyejali! (en ruso: Поехали!; se traduce como "¡Vámonos!")[14] fue la frase que dijo Gagarin en el momento del despegue de su nave, Vostok 1. Se convirtió en uno de los símbolos de la era espacial (al lado de la famosa frase de Neil Armstrong "Es un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad"), y además empezó a ser parte de la cultura popular rusa. Se usa antes de iniciar algún trabajo o proyecto, especialmente si es complicado o arriesgado. También ha pasado a utilizarse como brindis.

¿Que los rusos han hecho QUE?

Pues si, si que es redonda ;-).

Falso pensamiento que posiblemente tuvo Gagarin, basado en lo que piensa Luis Wu alla por el Mundo Anillo.

"La Tierra es la cuna de la humanidad, pero no podemos vivir para siempre en la cuna."

Konstantín Tsiolkovski

Cuando las televisiones europeas colaboraban ...

¿Que es aquilatar?

aquilatar.

1. tr. Examinar y graduar los quilates del oro y de las perlas y piedras preciosas.

2. tr. Examinar y apreciar debidamente el mérito de alguien o el mérito o verdad de algo.

3. tr. apurar (purificar).

Puedo escribir los versos mas tristes esta noche.

Una vez mas, aunque este sea el ultimo dolor que ella me cause...y una vez mas, estos sean los ultimos versos que yo le escribo...

Ay, las tupidas madreselvas...

Volveran las oscuras golondrinas....

Pero mudo y absorto y de rodillas,
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido..., desengáñate:
¡así no te querrán!

Si Garcilaso volviera...

yo seria su escudero...

Traicion 2.

Traicion.

En el oscuro jardín del manicomio, de Leopoldo María Panero

En el oscuro jardín del manicomio
los locos maldicen a los hombres
las ratas afloran a la Cloaca Superior
buscando el beso de los Dementes.

Un loco tocado de la maldición del cielo
canta humillado en una esquina
sus canciones hablan de ángeles y cosas
que cuestan la vida al ojo humano
la vida se pudre a sus pies como una rosa
y ya cerca de la tumba, pasa junto a él
una Princesa.

Los ángeles cabalgan a lomos de una tortuga
y el destino de los hombres es arrojar piedras a la rosa.
Mañana morirá otro loco:
de la sangre de sus ojos nadie sino la tumba
sabrá mañana nada.

El loquero sabe el sabor de mi orina
y yo el gusto de sus manos surcando mis mejillas
ello prueba que el destino de las ratas
es semejante al destino de los hombres.

Las cuentas del Gran Capitan, de Lope de Vega. Enlaces.

* Indice de la obra, por actos.

* La wikipedia :-).

Las cuentas del Gran Capitan, de Lope de Vega III.


 

Salen JULIA y ALBERICO.

 
JULIA
Fuese con él, porque amando
amor a nadie perdona.
ALBERICO
Embarcose en Barcelona
el Católico Fernando.
Y por irle a recibir, 5
se embarcó el gran Capitán
en Gaeta, a quien don Juan
fue a acompañar y servir.
JULIA
No dudes de que fue cierto
que a Pompeya se llevó. 10
ALBERICO
Presto a Fabricio olvidó.
JULIA
¿Qué puede esperar de un muerto
si falta lealtad a un vivo?
Demás, que ella no le amaba;
porque al español mostraba 15
un loco amor excesivo,

-fol. 65r-
con que me abraso de celos.
ALBERICO
Si vuelve Julia, don Juan,
hoy con el gran Capitán
pide venganza a los cielos. 20
JULIA
¿Pues entra en Nápoles hoy
Fernando su Rey?
ALBERICO
Ha dado

admiración y cuidado.
JULIA
Yo por estremo lo estoy.
¿Que siendo muerto Felipe 25
su yerno, no se haya vuelto
a Castilla?
ALBERICO
Está resuelto,

que lo que es propio anticipe
a lo que ha de ser de Carlos
su nieto.
JULIA
Por justas leyes
30
él y su madre son Reyes
de Castilla.
ALBERICO
A gobernarlos

sus vasallos le han llamado,
y la razón le provoca.
Pero dice que le toca 35
dejar este Reino honrado
de su presencia en quietud.
JULIA
Más cuidados le darán
sacar al gran Capitán
de Italia, cuya virtud 40
no ha podido contrastar
la envidia.
ALBERICO
Aun si bien supieras

el fin de tantas quimeras,
y en lo que pudo parar
tanta falsa información. 45
JULIA
¿Cómo?
ALBERICO
En llegándole a ver,

(tal fuerza suele tener
con los buenos la razón)
le dio el Rey dos mil abrazos,
y de suerte le alabó, 50
que la lengua confirmó
lo que mostraron los brazos.
Contó lo que le debía,
cuando el Reino de Granada
le ayudó a ganar su espada, 55
su consejo, su osadía,
su dicha, su religión,
su verdad y su lealtad;
y lo que en esta ciudad
ganó de honor y opinión. 60
Dijo cómo era envidiado
de cuantos reyes había,
por la espada y valentía
de tan heroico soldado.
Y que todas las naciones, 65
temblando la suya están
por la del gran Capitán.
JULIA
¡Encarecidas razones!
Pero si le quiere así,
¿por qué de Italia le saca? 70
ALBERICO
Pienso que a la envidia aplaca,
de que hay tanta parte en mí,
y asegura su temor.
JULIA
Prosigue en hacerle mal,
dile al Rey, que es desleal, 75
píntale ingrato a su amor,
que el que yo tengo a don Juan,
me obliga a su perdición.
ALBERICO
Es gigante la opinión
deste ilustre Capitán. 80
Tres cosas juzgó imposibles
la antigüedad: la primera,
que imitar nadie pudiera
los rayos inaccesibles
de Júpiter; la segunda, 85
quitar a Alcides Tebano
aquel tronco de la mano,
a la de Marte segunda;
la tercera, pretender
vencer los versos de Homero. 90
Y a estos imposibles quiero

-fol. 65v-
que mayor lo venga a ser,
quitar al gran Capitán
la opinión que le da el mundo.
JULIA
Advierte en lo que me fundo; 95
dile tú al Rey que don Juan
dio muerte a Fabricio Urfino,
y a ti en el campo te hirió,
porque el Virrey le mandó,
que hiciese este desatino; 100
respeto de que intentasteis
escribir su deslealtad,
por cumplir con la verdad
y obligación que jurasteis.
Que yo me quiero fingir 105
mujer del muerto Fabricio.
Tú hablarás por su servicio,
y yo queriendo pedir
de mi marido la muerte,
porque en secreto lo fue. 110
ALBERICO
¡Oh cómo en tu amor se ve,
que es pasión terrible y fuerte!
Consejo celoso ha sido.

 

(Disparan dentro.)

 
JULIA
¿Es esta salva?
ALBERICO
Ya entró

el Rey.
JULIA
Ya Nápoles vio
115
su César esclarecido.
ALBERICO
Ya discurre la ciudad
gente española.

 

(Vanse.)

 

 

(Salen don ÁLVARO OSORIO y GARCÍA DE PAREDES.)

 
GARCÍA
No sé

como os lo diga, que fue
de notable autoridad. 120
Mas, señor Embajador,
todo este honor que le dan,
merece el gran Capitán,
que dio a España tanto honor.
OSORIO
Aunque lo soy de su yerno 125
que Dios tiene, os certifico
que al rey Fernando me aplico,
y deseo su gobierno.
Al fin volverá a Castilla;
pero, ¿a quién piensa dejar 130
en Nápoles?
GARCÍA
No hay pensar

a la envidia reducilla.
Yo sé bien que no ha de ser
el Duque.
OSORIO
Mucho le ha honrado

el Rey.
GARCÍA
Nápoles ha estado
135
tal, que pudiera poner
envidia a Roma, aunque fuera
en los triunfos de Trajano.
OSORIO
No la he visto.
GARCÍA
Será en vano

que su grandeza os refiera; 140
mas solamente diré,
de la manera que entró.
OSORIO
Por ser de su yerno yo,
acompañarle escusé.
GARCÍA
Hoy salieron de Nápoles, y a punto 145
de guerra, aderezadas ricamente
veinte galeras, que mostraban junto
valor y adorno al húmido tridente.
El mar entonces, peregrino asumpto
para un ingenio en versos eminente, 150
dio en ser espejo tan sereno al cielo,

-fol. 66r-
que en sus cristales retrató su velo.
Llegó al castillo con silencio, y luego
entró en la Capitana el rey Fernando
con la reina Germana; y el sosiego 155
se fue por todas partes alterando;
que en disparando, al eco de su fuego
respondieron horrísonas tronando
las galeras con tanta artillería,
que el mar si era agua o fuego no sabía. 160
Cuantas naves estaban en el puerto,
cuantos castillos la ciudad amparan,
como si fuera música a concierto,
y sin ser tempestad rayos disparan.
Acostáronse al muelle, y descubierto, 165
desembarcados en los brazos paran
de aquel gran Capitán, que dio a Fernando
la misma tierra que ahora va pisando.
Llevó a la hermosa reina por la puente
del brazo con tiernísimas razones, 170
hasta un arco vistoso y eminente,
envidiado de Grandes y Barones.
Este, cuya pintura fue excelente,
copioso de figuras y inscripciones,
ocupaba soberbio aquel distrito, 175
opuesto a las pirámides de Egipto.
Juró Fernando aquí sus privilegios,
y el estandarte Real dio de su mano
a Fabricio Colona.
OSORIO
¡Honores Regios!

GARCÍA
Ya es Alférez mayor napolitano. 180
OSORIO
La envidia que inventó los sacrilegios,
no dormiría entonces.
GARCÍA
Es en vano

quererla resistir, que en los favores
sus quejas y sus penas son mayores.
En un caballo blanco el gran Fernando 185
subió gallardo, que sin ver su exceso,
iba al son de la música danzando,
si bien con gravedad sintiendo el peso.
La Reina en otro, que el valor mirando,
como si allí pudiera tener seso, 190
grave pisaba, y al pisar fingía.

-fol. 66v-
que ignoraba su misma gallardía.
De rienda los Barones los llevaban,
a quien los Reyes de armas proseguían.
Luego al gran Capitán acompañaban, 195
los que en la paz y guerra le servían.
Los vestidos al Sol desafiaban,
las armas con sus rayos competían,
que en las de Sesa y Córdoba hasta el Moro
puso sus lunas en sus rayos de oro. 200
El Cardenal de Borja, el de Sorrento,
y los embajadores le han seguido,
y con aqueste espléndido ornamento
por toda la ciudad han discurrido.
No te cuento el mayor recibimiento, 205
que de la Iglesia fue visto ni oído,
adonde de dos cisnes se apearon,
porque al seglar valor se aventajaron.
Ya llegan, como ves, a nuestra casa,
que en la del grande Capitán se apean, 210
de que la envidia con razón se abrasa,
y de ver que sus honras tales sean.
Recibe al Rey, y no con mano escasa,
pues reino y casa y alma en él se emplean;
y él le honra más que rey honró vasallo: 215
público es esto, lo secreto callo.

 

(Cajas, chirimías y acompañamiento por palenque, y salen DON JUAN, el REY FERNANDO, la REINA GERMANA y el GRAN CAPITÁN, que la trae del brazo. JULIA y los demás y POMPEYA en hábito de hombre.)

 
FERNANDO
En vuestra casa, Gonzalo,
me aposento con tal gusto
como veis.
CAPITÁN
Señor Augusto,

si fuera el alma regalo, 220
aquí la Fénix se hallara,
aquí el Palacio de Creso.
GERMANA
No es el honraros exceso;
porque ninguno igualara
a lo que vos merecéis. 225
CAPITÁN
¿Señora, tanto favor?
GERMANA
Gran Capitán, este amor
no a mí sola le debéis,
sino al mundo; y estimad
que a muchos que habéis vencido, 230
que sois amado y temido.
FERNANDO
Duque, de vuestra lealtad
estamos muy satisfechos,
vos sois el hombre mejor,

-fol. 67r-
que tuvo español valor, 235
y de más heroicos hechos.
Bienaventurado es
el Rey que os ha merecido;
pues habéis puesto y rendido
tanto enemigo a sus pies. 240
CAPITÁN
A los vuestros, gran señor,
hoy vuestra hechura se humilla.
FERNANDO
Junto a mí quiero en Castilla
vuestro invencible valor.
Levantaos, gran Condestable 245
de Nápoles.
CAPITÁN
Aún no entráis

en mi casa, y ya pagáis
posada tan miserable
con tan ilustres mercedes.
OSORIO
Gran Condestable le ha hecho. 250
GARCÍA
Y aún es poco a tan gran pecho,
si por vida de Paredes.
OSORIO
¿De qué sirve contrastar
su valor los envidiosos?
GARCÍA
De andar necios y quejosos, 255
y de cansarse de hablar.
O sienta el Rey, o no sienta
lo que dice y lo que hace;
al fin de la virtud nace
del gran Capitán.
OSORIO
¿Qué intenta
260
la envidia, si viene a ser
próspera persecución?
CAPITÁN
Como mis méritos son
cortos, debéis de querer
que habiendo de aposentar 265
vuestra grandeza señor,
crezca mi humilde valor,
para que podáis entrar.
Que no sé cómo cupiera
un rey en este lugar, 270
si el que le ha de aposentar
gran Condestable no fuera.
FERNANDO
Duque, engañado estuvisteis;
estimad vuestro valor,
que no os puedo hacer mayor 275
de lo que vos os hicisteis5.
No hay grandeza que yo os mande
con que grande os pueda hacer,
pues vuestro mismo poder
os hizo en el mundo grande. 280
Pues en quien es grande ya
por sus hechos, por sus glorias,
por sus insignes vitorias,
bien cabrá un rey, bien podrá
aposentarse en su casa. 285
CAPITÁN
Aquí mi fortuna cesa,
pues a la casa de Sesa
la de Castilla se pasa.

 

(Vanse, y al entrar detiene JULIA a DON JUAN.)

 
JULIA
Detente.
DON JUAN
¿Quién es?
JULIA
Yo soy.

DON JUAN
¿Julia?
JULIA
Sí.
DON JUAN
Pues, ¿qué me quieres?
290
JULIA
¿Haste acogido a sagrado?
Bien haces, dichoso eres,
pareces Córdoba injusto,
al dichoso delincuente,
que pasando Dios entonces, 295
del palio se favorece.
Al de Fernando te asiste,
con él defendido vienes,
que sino.
DON JUAN
¿Tú hablas así?

JULIA
Y aun esto apenas mereces, 300
por las muchas que me has dado.
POMPEYA
Adviertan vuesas mercedes,
que no es aqueste lugar
para celos.
JULIA
¿Quién os mete,

señor paje, en mis agravios? 305
¿Sois por ventura alcagüete
de don Juan?
  -fol. 67v-  
POMPEYA
¿Por qué buscáis

a un hombre que os aborrece?
JULIA
Porque es ingrato a mi amor,
y porque piense que tiene 310
de lo que merece menos,
pues a lo que es menos quiere.
POMPEYA
¿Quién es lo menos?
JULIA
Pompeya.

POMPEYA
Notable engaño padece
vuesa merced, que esa dama 315
por más que de sí se precie,
la hace mucha ventaja.
JULIA
Advierta paje, que miente.
POMPEYA
Advierta, que verdad digo,
y que celos la enloquecen. 320
JULIA
Hareos matar.
POMPEYA
¿Para qué?

¿No ve que tengo parientes
en la Corte?
JULIA
¿Aquesto sufro?

DON JUAN
Bueno está Fabio, tú quieres
echarme a perder.
POMPEYA
Bien haces
325
amor mío en detenerme,
que sino.
DON JUAN
Vete por Dios.

JULIA
Español, ¿esto consientes?
Pues antes de mediodía
sabrá el Rey, que ya rey tiene 330
Nápoles, cómo a traición
diste a Fabricio la muerte.

  (Vase.) 

DON JUAN
Mientes, vive Dios.
POMPEYA
Espera.

DON JUAN
¿Qué quieres hacer?
POMPEYA
Ponerle

cinco sellos en la cara. 335
DON JUAN
Anda loca.
POMPEYA
Quien no entiende

lo que quiere, pruebe celos,
que allí sabrá lo que quiere.

 

(Vanse.)

 

 

(Sale el REY DON FERNANDO y un CONTADOR mayor.)

 
CONTADOR
Por todas estas cartas te suplican
vayas a gobernar, claro Fernando, 340
a Castilla, que ya toda alterada
no reconoce dueño, ni le admite.
Tu hija Serenísima en la muerte
del rey Felipe inhábil ha quedado
de gobernar.
FERNANDO
¿Que tanto lo ha sentido?
345
CONTADOR
No se quiere apartar de su marido.
Así como espiró, vestir le hizo
de una ropa de tela, y le calzaron;
púsole muchas joyas de diamantes,
y con varios olores le conserva, 350
sin apartarse dél tan solo un punto,
que sirve de alma al cuerpo del difunto.
FERNANDO
¡Estraño amor!
CONTADOR
Es fábula, el que escriben

de Porcia, Euríades, Julia y Artemisa.
Pues siendo así, ya ves que es niño agora 355

-fol. 57r [68r]-
tu nieto Carlos. Vuelve, que te adora
Castilla, gran señor, y no permitas
que en ella pasen cosas inauditas.
No mires los enojos que te han dado
particulares odios, ni intereses; 360
mira como piadoso los que te aman,
y que sus Grandes con amor te llaman.
Esta carta es del Duque de Alba, y estas
del Condestable y Almirante; mira
con que palabras te provoca el Duque 365
del Infantazgo, y tantos que desean,
que vayas a poner remedio en todo.
FERNANDO
Digo que buscaré el más fácil modo,
en sosegando a Nápoles, y haciendo
Capitán General Virrey, que quede 370
de Gonzalo Fernández substituto,
porque conmigo ya le llevo a España.

 

(Salen ESPINELO, ALBERICO y JULIA.)

 
ESPINELO
Entrad, que a nadie su presencia niega.
ALBERICO
El resplandor de la verdad me ciega.
ESPINELO
Danos los pies, gran señor, 375
a Alberico y a Espinelo.
FERNANDO
Que os estimo, sabe el cielo,
por vuestro mucho valor,
y que os estoy obligado.
ALBERICO
En fin, ¿llevas al Virrey 380
a España?
FERNANDO
Voy a ser rey

de lo que estaba olvidado.
ALBERICO
¿Cómo has tomado la muerte
de Fabricio Urfino?
FERNANDO
¿Quién?

ESPINELO
¿Esto te encubren también? 385
FERNANDO
¿Murió Urfino?
ESPINELO
Y desta suerte.

Que mandó el gran Capitán,
que porque no te escribiese
sus cosas, muerte le diese
secretamente don Juan. 390
FERNANDO
¿Quién es don Juan?
ALBERICO
Su sobrino.

ESPINELO
Esta es la mujer del muerto.
FERNANDO
¿Y es cierto?
ALBERICO
Mira si es cierto;

pues el mismo desatino
pensó ejecutar en mí, 395
y con seis hombres me hirió.
JULIA
Si tus pies merezco yo,
por quien soy y por quien fui;
hazme justicia señor:
don Juan de Córdoba ha muerto 400
a mi esposo.
FERNANDO
¿Que encubierto

me tengan tan gran error?
JULIA
De noche con gran secreto
y armas, en mi propia casa
me le mató.
FERNANDO
¿Que esto pasa?
405
JULIA
Tú eres príncipe discreto,

-fol. 57v [68v]-
tú valeroso, tú sabes
la deslealtad del Virrey.
Castiga, pues eres rey,
señor, delitos tan graves. 410
Toma testigos, verás,
lo que descubres en él.
ESPINELO
Si quieres ver si es fïel,
tómale cuentas no más.
FERNANDO
Vos mi Contador mayor 415
se las tomad.
CONTADOR
¿Será bien

que cuentas, señor, te den
tanta lealtad y valor?
FERNANDO
Haced luego lo que os digo.
JULIA
Prospere tu vida el cielo. 420
FERNANDO
Hoy conoceréis mi celo.

 

(Vanse todos, y queda el CONTADOR.)

 
CONTADOR
El que no tuvo enemigo,
ni tuvo virtud, ni en él
hubo señal de valor.

 

(Sale el GRAN CAPITÁN y GARCÍA DE PAREDES.)

 
CAPITÁN
¿Está aquí el Rey mi señor? 425
CONTADOR
Ya se ha entrado, y van con él
del Reino algunos Barones.
Que hablase a vuestra Excelencia
me mandó, y con su licencia
escuche cuatro razones. 430
CAPITÁN
No tienes que recelarte,
que pues todas las paredes
tienen oídos, bien puedes
dar a Paredes su parte.
GARCÍA
Aún no sabe el Contador 435
la merced que vos me hacéis.
CONTADOR
Gran Capitán, ya sabéis
que sino hubiera valor,
no hubiera envidia.
CAPITÁN
Es verdad.

CONTADOR
El Rey me manda tomaros 440
cuenta, y yo vengo a avisaros,
que ha de ser con brevedad;
porque se quiere partir,
luego que compuesta quede
la ciudad.
CAPITÁN
Cuánto el Rey puede
445
mandar, sabré yo servir.
Digo que cuentas daré
de lo que se me ha entregado
para el Reino conquistado,
que en ganalle le gasté. 450
GARCÍA
¿Así respondes?
CAPITÁN
¿Qué quieres?

El que bien supo gastar,
buena cuenta puede dar.
GARCÍA
¿Cuentas tú?
CAPITÁN
Sí, no te alteres.

GARCÍA
¿Valdrá lo que el Rey te ha dado 455
los dos reinos que le das?
CAPITÁN
Él me dará lo demás
si el Rey quedare alcanzado.
Voy a buscar los papeles.

  (Vase.) 

CONTADOR
Y yo los libros.

 (Vase.) 

GARCÍA
¿Qué es esto?,
460
¿el Rey en cuentas se ha puesto
por cuatro envidias crüeles,
con quien le ha dado el honor,
y estado que tiene ya?
¿Papeles a buscar va, 465
quien con su eterno valor
y el acero de su espada,
se hizo temer del mundo?
¿En qué bujarrón profundo
vive aquesta envidia airada? 470
Pesia a cuantos mal nacidos
están agora en sus camas
entre jardines y damas,
llenos de ámbar los vestidos.

-fol. 69r-
¿No fuera yo un labrador?, 475
¿un sacristán?, ¿o un peraile?
Bien haya un bendito fraile,
un letrado y un dotor.
Sangre que habemos vertido
¿buscan agora en papeles?, 480
¿qué queréis ceros crüeles,
a un hombre que no ha tenido
arena el mar para ceros,
de la suma de las sumas
de sus vitorias?, ¿qué plumas 485
han de sumar sus aceros
a números infinitos?,
¿dónde los habéis de hallar,
sino se pueden sumar,
ni están en el mundo escritos? 490
¿Contar quiere un contador,
lo que mil historiadores
no pueden ser contadores,
siendo infinito valor?
¡Oh envidia!, pero, ¿qué fuera 495
de quien con el Rey privara?
Disculpa pienso que hallara,
si el Rey le favoreciera.
Mas de su misma persona,
que cuenten será mejor, 500
que he muerto este Contador.

 

(Salen DON JUAN y POMPEYA.)

 
DON JUAN
Mi amor, Pompeya, me abona
que si Julia da en querer
a quien tanta la aborrece
(que amor con desdenes crece, 505
y más amor de mujer)
¿de qué tiene culpa el mío,
solo en el tuyo ocupado?
POMPEYA
Amor que no fue pagado,
nunca llegó a desvarío. 510
Si en algún tiempo no hubieras
amado a Julia, yo sé
que nunca con tanta fe
firmeza en sus ojos vieras.
Déjame, don Juan, a mí, 515
en esa tu amor emplea,
y desde agora posea
la esperanza que perdí.
No te dé pena que intente
el verte Julia, y vivir, 520
que yo me sabré morir
desesperada y ausente.
DON JUAN
¡Ah, mi bien!
GARCÍA
Este es don Juan.

DON JUAN
¡Ah, señora!
POMPEYA
¿Qué me quieres?

DON JUAN
Terribles sois las mujeres. 525
POMPEYA
Si injustos celos nos dan.
DON JUAN
Bien dices injustos celos,
porque todos vuestros gustos
son pedir celos injustos.
POMPEYA
Mi vida acaben los cielos, 530
sino nacen de mi amor.

 

(Sale un CAPITÁN y soldados con arcabuces.)

 
CAPITÁN
Dese vuestra Señoría
a prisión.
DON JUAN
Pues yo, ¿por qué?

CAPITÁN
Solo deciros sabré,
que su Majestad me envía. 535
GARCÍA
¿Qué es esto?
DON JUAN
Mándame prenderme

el Rey.
GARCÍA
Sí hará, que ha llegado

la ambición a tal estado,
que temo que han de ponerme
en ocasión de intentar 540
algún desatino.
CAPITÁN
Yo

solo sé que me envió,
quien me lo puede mandar,

-fol. 69v-
porque sabe Dios, Paredes,
lo que esta prisión sentí. 545
GARCÍA
Bien puedes creer de mí,
que sé también lo que puedes;
y que de aquí no llevaras
a don Juan, sino temiera
que el gran Capitán dijera, 550
que sus verdades tan claras
no tienen necesidad
de defensa, que estas son,
para darnos ocasión
a alguna temeridad. 555
¿Dónde en efeto le llevas?
CAPITÁN
A Castilnovo me mandan.
GARCÍA
¡Buenas nuestras cosas andan!,
¿cuentas, prisiones y pruebas?
CAPITÁN
No sé si os pida la espada. 560
DON JUAN
No, porque no la daré,
porque yo no la saqué
contra la lealtad jurada.
GARCÍA
Ni será justo quitar
espada, que al Rey sirvió, 565
también como he visto yo.
CAPITÁN
Con ella os quiero llevar.
DON JUAN
Vamos, Fabio.
POMPEYA
Voy sin mí.

DON JUAN
Decid, García, al Virrey;
que vaya a rogar al Rey. 570

 

(Vanse, y queda GARCÍA DE PAREDES.)

 
GARCÍA
Y podrá rogar por sí,
que está la envidia en lugar
que lo habemos menester.
No sé qué tengo de hacer,
ni acierto a hablar, ni a callar. 575
Mándame hablar la razón,
y que no hable el respeto:
a callar estoy sujeto.

 

(Sale el GRAN CAPITÁN y dos contadores. Descúbrese una mesa, silla, libros y recado de escribir.)

 
CAPITÁN
Estos los papeles son.
CONTADOR
Y estos los libros, aquí 580
se siente vuestra Excelencia.
GARCÍA
Y aquí he de tener paciencia:
¿papelejos? Pesia a mí.
¡Ved cómo se van sentando!
¡Ved los librazos que hojean!, 585
que aquestas las hojas sean,
que estuvieron relumbrando
cuando este Reino ganó.
¿El Duque de Sesa, cielos,
con tanta sangre y desvelos? 590
¿Y que la fama escribió
por tan estraños caminos,
su historia en libros de cuentas,
y no con plumas atentas
en sus anales divinos? 595
¡Ved, que Livio escribe aquí,
o que Cornelio discreto!
Aunque ya pudiera ser,
que aquí estuviese Cornelio;
que en las cortes de los reyes 600
hay muchos Tácitos destos.
Mas no importa, que algún día,
sino propios, estranjeros,
escribirán tus hazañas
y tus soberanos hechos. 605
Siempre fue España infeliz
en historias, siendo
cuya espada dio a la pluma
más levantados sujetos.
El que está sentado allí, 610
diera a Jenofonte griego,
diera a Tranquilo romano
materia a libros eternos;

-fol. 70r-
no a los de cuentas del Rey,
porque no han de contar ellos 615
valor, de quien tiembla el mundo,
y que le ha dado tres reinos.
CONTADOR
Hácesele a Vueselencia
cargo.
GARCÍA
Ya comienza el pleito.

CONTADOR
De seis mil escudos de oro, 620
que en Valladolid le dieron;
otros diez mil en Madrid,
y veinte mil en Toledo.
A Nápoles se enviaron
con el Capitán Vivero 625
ocho mil; y en Alejandría
unos honrados hebreos.
GARCÍA
¿Hebreos y honrados? Miente
a pagar de mi dinero,
aunque sus parientes sean. 630
Porque después que pusieron
a Dios en tantos trabajos;
de manera los ha puesto,
que no tienen en el mundo,
honra, ciudad, rey ni reino. 635
Y voto a Dios, que si tomo
aquel librazo de enmedio,
que le aturda la cabeza,
porque honre el majadero
a quien Dios quitó la honra. 640
CAPITÁN
Señor Contador, dejemos
partidas de diez y veinte:
¿no hay suma?
CONTADOR
Aquí lo veremos,

que por la plana de atrás
suma este folio primero. 645
GARCÍA
¿Hay mayor bellaquería?,
¿plana de atrás?, ¿qué es aquesto?
¿Cuándo Gonzalo Fernández
volvió atrás?
CAPITÁN
Dejad los pliegos,

y vengamos a las sumas. 650
GARCÍA
Que palos diera yo en estos
en las dos planas de atrás.
[CONTADOR] 2.º
Pues que gusta de saberlo
vuestra Excelencia, señor,
que bien se ve por sus hechos 655
la cólera que ha tenido,
suman los cargos docientos
y sesenta mil escudos.
CAPITÁN
No más.
[CONTADOR] 2.º
¿Es poco?
CAPITÁN
No creo

que tal reino en todo el mundo 660
se haya ganado con menos.
GARCÍA
Yo se lo voto a los diablos;
y que sustento y dinero
se quitaba a cuchilladas,
y que enemigos le dieron. 665
CAPITÁN
También traigo yo papel:
vayan, vayan escribiendo.

 (Saca un papel.) 

GARCÍA
¿Papel el gran Capitán?
Acabose: vive el cielo,
que quiere acabarse el mundo. 670
CAPITÁN

 (Lee.) 

Memoria de lo que tengo
gastado en estas conquistas,
que me cuestan sangre y sueño,
y algunas canas también.
GARCÍA
Allá decía un discreto, 675
que no venían por años,
ni las canas ni los cuernos.
Vese claro, pues el Sol
tiene de edad lo que el tiempo,
y se está tan boquirrubio, 680
como cada día le vemos.
La Luna está toda cana
desde niña, y le salieron
cuernos aquel mismo día.
CAPITÁN
Primeramente se dieron 685
a espías ciento y sesenta
mil ducados.
CONTADOR
¡Santos cielos!

  -fol. 70v-  
CAPITÁN
¿Qué os espantáis? Bien parece
que sois en la guerra nuevo.
Más cuarenta mil ducados 690
de misas.
[CONTADOR] 2.º
Pues, ¿a qué efeto?

CAPITÁN
A efeto de que sin Dios
no puede haber buen suceso.
GARCÍA
Y como, demás que entonces
andando todo revuelto, 695
no se hallaba un capellán
por un ojo.
CONTADOR
Al paso desto,

yo aseguro que le alcance.
CAPITÁN
Como se va el Rey huyendo
de tantas obligaciones, 700
quiero alcanzarle y no puedo.
Más ochenta mil ducados
de pólvora.
[CONTADOR] 2.º
Ya podemos

dejar la cuenta.
GARCÍA
Bien hacen:

temerosos son del fuego. 705
CAPITÁN
Escuchen por vida mía.
Más veinte mil y quinientos
y sesenta y tres ducados,
y cuatro reales y medio,
que pagué a portes de cartas. 710
CONTADOR
¡Jesús!
GARCÍA
¡San Blas!
CAPITÁN
Y en correos,

que llevaban cada día
a España infinitos pliegos.
GARCÍA
Vive Dios, que se le olvidan
más de doce mil que fueron 715
a Granada y a otras partes;
y aún era tan recio el tiempo,
que se morían más postas
que tienen las cuentas ceros.
CAPITÁN
Más de dar a sacristanes 720
que las campanas tañeron
por las vitorias que Dios
fue servido concedernos,
seis mil ducados y treinta
y seis reales.
GARCÍA
Sí, que fueron
725
infinitas las vitorias,
y andaban siempre tañendo.
CAPITÁN
Más de limosnas a pobres
soldados, curar enfermos,
y llevarlos a caballo, 730
treinta mil y cuatrocientos
y cuarenta y seis escudos.
CONTADOR
No solo satisfaciendo
va vuestra Excelencia al Rey,
más que no podrá sospecho 735
pagarle con cuanto tiene.
Suplícole que dejemos
las cuentas, que quiero hablarle.

 

(Levántanse.)

 
CAPITÁN
Pues García, ¿qué hay de nuevo?
GARCÍA
Que mandó prender el Rey 740
a don Juan.
CAPITÁN
Cierto.
GARCÍA
Tan cierto

que lo vi con estos ojos.
CAPITÁN
La causa ya la sospecho:
voyle a hablar de veras.
GARCÍA
Yo

no quise hacer lo que suelo, 745
que el Capitán de la Guarda
es mi amigo y vuestro deudo.
Pero aquestos contadores,
no fuera bien, que al infierno
fueran a contar, que yo 750
los metí cuatro cuadernos
destos de plana de atrás,
dentro de los mismos sesos.

 

(Vanse los dos.)

 
CONTADOR
¿Qué os parece?
[CONTADOR] 2.º
Que estoy maravillado

de ver el gasto.
CONTADOR
El Rey.
  -fol. 71r-  

 

(Sale el REY DON FERNANDO.)

 
FERNANDO
Pues ¿qué hay de cuentas
755
con el gran Capitán?
[CONTADOR] 2.º
Que las ha dado,

mas yo no sé lo que con él intentas.
De espías y de misas ha gastado
más que le has dado.
FERNANDO
Pues, ¿las misas cuentas?

CONTADOR
Dice que no hay sin Dios buenos sucesos. 760
FERNANDO
Tiene razón.
[CONTADOR] 2.º
Con un millón de excesos

alcanza en dos partidas tan notorias,
que solo en sacristanes que tañeron
a las fiestas, señor, de sus vitorias,
seis mil ducados cuenta que les dieron, 765
sin más treinta y seis reales.
FERNANDO
Justas glorias

alegrías y fiestas merecieron.
[CONTADOR] 2.º
Pues de espías, señor, nos dio sumados.
FERNANDO
¿Cuánto?
[CONTADOR] 2.º
Ciento y sesenta mil ducados.

De pólvora es locura lo que cuenta. 770
FERNANDO
Debe de castigar malos deseos.
CONTADOR
Veinte mil y quinientos y sesenta
y tres ducados cuenta de correos,
y añade cuatro reales a esta cuenta
para justificarla.
FERNANDO
Sus trofeos
775
dan voces contra tanta envidia fiera.
CONTADOR
Si oyeras a García de Paredes
contar, como las postas se morían,
sospecho que le hicieras mil mercedes.

 

(Sale el GRAN CAPITÁN.)

 
CAPITÁN
García, a España desta vez me envían. 780
GARCÍA
Agora hablarle libremente puedes.
CAPITÁN
¡Bravos alientos las verdades crían!
Aquí, invicto señor, a tus pies tienes
tu hechura.
FERNANDO
Oh Condestable, a tiempo vienes.

¿No sabes, como ya me voy a España?, 785
¿y como vas conmigo?
CAPITÁN
Iré sirviendo

a vuestra Majestad, pero primero
quiero satisfacerle de dos cosas.

-fol. 71v-
Es la primera, que en servicio suyo
he gastado mi vida con mi hacienda. 790
GARCÍA
Sí, por vida del diablo treinta veces.
CAPITÁN
Que le he sido leal, y que no tengo
esta noche dos platos en que coma,
porque no hay enemigo a quien quitarlos.
GARCÍA
Sí, voto a cuanto puedo sin ofensa 795
de Dios.
CAPITÁN
Y que don Juan, sobrino mío

mató a Fabricio Urfino en desafío,
no como dicen estos envidiosos.
GARCÍA
¿Qué importa que lo digan? Todos mienten.
CAPITÁN
Julia no es su mujer, sino celosa 800
dama de mi sobrino; por moverte
a castigarle, han hecho aqueste enredo.
GARCÍA
Si por vida del Rey, y son gallinas.
FERNANDO
¿Quién es este soldado?
CAPITÁN
Este es García

de Paredes.
FERNANDO
¿Vos sois aquel sonado?
805
GARCÍA
No sé si soy sonado o soy mocoso.
Yo sé que os he servido (¡oh generoso
Rey de Aragón y Nápoles!) al lado
del mejor Capitán, que el cielo ha dado
a rey cristiano.
FERNANDO
¿Es pobre el buen Paredes?
810
GARCÍA
Mas que quiere pedirme algo prestado.
CAPITÁN
Señor, de fama y de virtud es rico.
GARCÍA
Más rico soy que vos, Rey soberano,
porque quien no desea cosa alguna,
dos higas puede dar a la fortuna. 815
FERNANDO
Pues de renta le doy tres mil ducados.
CAPITÁN
Certifícoos que son bien empleados.
GARCÍA
Esos gastaré yo solo en serviros,
y en soldados amigos camaradas,
cuyas lenguas, señor, son las espadas, 820
y no estos bellacones gallinosos.
FERNANDO
Ya sé que mal me informan envidiosos.
Ora, den libertad a don Juan luego,
porque entre tanto haré que se publique
un testimonio del valor del Duque. 825
CAPITÁN
El cielo te prospere largos años.
GARCÍA
¿Tres mil de renta yo? Brindis fortuna

-fol. 72r-
por la salud de los amigos.

 

(Vanse.)

 

 

(Quedan los contadores.)

 
CONTADOR
Todo

sucede al Duque bien; porque del modo
que trazan su caída sus contrarios, 830
el cielo le levanta a más grandeza,
y de laurel corona su cabeza.

 

(Cajas dentro.)

 
[CONTADOR] 2.º
¿Qué cajas son estas?
CONTADOR
Creo

que el Rey se embarca.
[CONTADOR] 2.º
Parece

que en las banderas ofrece 835
el testimonio y trofeo,
que debe al gran Capitán.

 

(Salen cajas, dos banderas o guiones, uno del Rey y otro del gran Capitán con las armas de entrambos, dos maceros con sus cotas, y un SECRETARIO detrás.)

 
SECRETARIO
Aquí quiero publicalle,
que pienso que en esta calle,
más enemigos están. 840

 (Lee.) 

Pontífice, Emperador, Reyes, Príncipes, Potentados, Duques y Barones, a todos notifico y hago saber, que considerando, que es de ánimo generoso y agradecido, tener perpetua memoria de las buenas obras y servicios recibidos, y no ocultarlos, ni pasarlos en disimulación; para dar testimonio dellos con gran alabanza de todos. Acatando, que al ilustre y magnánimo varón Gonzalo Fernández de Córdoba, Duque de Sesa y Terranova, mi Capitán General, debo tan inumerables servicios y buenas obras, y que sus esclarecidas hazañas han pasado, todas las que se han obrado desde el principio del mundo hasta su tiempo; doy esta fe y testimonio de su gran virtud y merecimiento, lealtad, constancia y fortaleza; y le declaro por el más insigne y leal Capitán, que jamás sirvió a rey. Y así a este siglo, como   -fol. 72v-   a los que vendrán, aseguro y quiero que sea notoria esta verdad de mi obligación, y del insigne valor deste excelente y nunca bastantemente alabado español. Y lo firmo de mi nombre, y hago publicar en Nápoles a 25 días del mes de Hebrero del año de 1570.


 

(Tocan las cajas, y éntranse todos.)

 

 

(Sale el REY LUIS, DON ÁLVARO OSORIO y acompañamiento.)

 
LUIS
Pienso que estas paces son
para gran bien.
OSORIO
Es tan justo,

Rey generoso y augusto,
que os darán mayor blasón,
que vuestro Reino ha tenido 845
desde el claro Clodoveo.
LUIS
Ver a Fernando deseo.
OSORIO
De Nápoles ha partido,
y es imposible tardar
por la bonanza que ha hecho. 850
LUIS
Que viene con él sospecho,
por el sosiego del mar,
aquel divino español,
si teme como la tierra,
que fue rayo de la guerra, 855
más claro que el mismo Sol.
OSORIO
Que desa suerte le honréis
es digno de vuestro nombre.
LUIS
¿Cuándo tendrá España un hombre,
como el que agora tenéis? 860

 

(Disparan dentro.)

 
OSORIO
Salva han hecho, gran señor,
sin duda que ya han llegado.
LUIS
Bien este puerto ha mostrado
reconocer su valor.

 

(Con música de cajas, chirimías y arcabuces, salen DON JUAN, GARCÍA DE PAREDES, ESPINELO, ALBERICO y todos, y a la postre el REY DON FERNANDO y la REINA, a quien trae del brazo el GRAN CAPITÁN, y POMPEYA de dama.)

 
LUIS
Días ha que estoy aquí, 865
solo esperando que venga
vuestra Majestad.
FERNANDO
Señor,

¿tanto amor? Fineza es esta,
que aumenta mi obligación,
y mi voluntad aumenta. 870
LUIS
Vienen vuestras Majestades
buenos.
GERMANA
Quien a veros llega,

tuviera gusto y salud,
cuando viniera sin ella.
LUIS
Duque de Sesa.
CAPITÁN
Señor.
875
LUIS
¿Cómo venís?
CAPITÁN
Si la Reina

mi señora respondió
que viene bien el que llega
a veros, ¿qué han de decir
los que son hechuras vuestras? 880
LUIS
Vos sois el gran Capitán.
CAPITÁN
Rey Luis, vuestra grandeza
hará humildes los leones,
y las águilas pequeñas.
LUIS
Si fuérades mi vasallo, 885

-fol. 73r-
yo sé, Gonzalo, qué hiciera.
CAPITÁN
¿Qué hiciérades, gran señor,
con quien hoy los pies os besa?
LUIS
Ganara el mundo con vos.
CAPITÁN
Que le gano es cosa cierta, 890
pues soy mayor y he ganado
que me honréis desta manera.
LUIS
Hola, dennos de cenar.
OSORIO
Aquí está puesta la mesa.

 

(Sacan la mesa.)

 
LUIS
Conmigo cenar tenéis. 895
FERNANDO
La Reina no viene buena,
pero veranos cenar.

 

(Siéntanse.)

 
DON JUAN
¡Con qué Majestad se sientan!
GARCÍA
Son reyes, nacen así.
LUIS
Dalde, gran señor, licencia 900
al gran Capitán, que aquí
cene con nosotros.
FERNANDO
Fuera

quitarle ese honor crueldad.
Sentaos Duque.
CAPITÁN
Si la rueda

se asienta de mi fortuna, 905
sentareme a detenella.

 

(Siéntase con grande humildad, y cantan mientras cenan.)

 
LUIS
Quien vence reyes, bien puede
sentarse, Duque a sus mesas.
GARCÍA
¿Qué dirán los envidiosos,
dime don Juan, cuando sepan, 910
que con tres reyes sentado
está Gonzalo a la mesa?
A putos, por cuantos huesos
de cortesanos entierra
la pretensión y el despacho, 915
que suele andar con muletas,
que si aquí cogiera alguno.
DON JUAN
Paso, que los tienes cerca.
GARCÍA
¿Quién?
DON JUAN
Alberico y a quien

le rompí media cabeza. 920
GARCÍA
Pues hablen, y voto a Cristo
que les rompa la otra media.
Las mesas dejan los Reyes.

 

(Levántanse.)

 
CAPITÁN
Ya que con tanta grandeza
honran vuestras Majestades, 925
quien tanta humildad profesa;
les suplico (interponiendo,
aunque atrevimiento sea,
la autoridad del gran Rey,
que hoy les ha dado la cena) 930
que perdonen a don Juan,
que casado con Pompeya,
les sirve en este camino.
FERNANDO
Huélgome de conocerla.
GERMANA
Y yo de hacerla merced. 935
FERNANDO
Sí, pero es razón que entienda
el Duque, que también él
ha de hacer lo que me enseña.
CAPITÁN
¿Cómo, señor?
FERNANDO
Perdonando.

CAPITÁN
Pues, ¿hay alguno a quien pueda? 940
FERNANDO
A Espinelo y a Alberico.
ALBERICO
A tus pies, señor, confiesan
que eres grande, pues no pudo
vencer la envidia tus fuerzas.
GARCÍA
En esto, ilustre Senado, 945
da fin la parte primera,
próspera persecución,
para que aguardéis la adversa.



Las cuentas del Gran Capitan, de Lope de Vega II.


 

Salen el REY DON FERNANDO y el ALMIRANTE.

 
FERNANDO
Premio de reino en fin.
ALMIRANTE
La vulgar gente

(clarísimo Fernando) es atrevida,
luego que causa para serlo siente.
FERNANDO
Castilla a tanto bien desconocida,
yo coroné de mi laurel tu frente 5
a costa de mi sangre y de mi vida,
yo te limpié del Moro y del Hebreo;
¡qué bien me pagas obras y deseo!
Vino, Almirante, a España el yerno mío,
Felipe vino, de mi Juana esposo, 10
conozco que es su Rey, mas tal desvío
me tiene triste, y con razón quejoso.
Pero en el cielo, y su poder confío,
que como a padre suyo generoso,
Castilla me eche menos algún día. 15
ALMIRANTE
¿Quién duda que os debió su Monarquía?
Pero dice señor, que Isabel muerta,
reina y señora nuestra castellana.
Ya Felipe es su Rey, y en esto acierta,
heredando estos reinos doña Juana. 20
Cuánto os mandó señor se desconcierta,
pues con la Serenísima Germana
os casasteis3, habiendo prometido
de no casaros; pues lo habéis perdido.
Diez cuentos, que mandó daros de renta, 25
y la del nuevo mundo conquistado

-fol. 57v-
por Colón, sin la mucha que se cuenta
de los maestrazgos, de que habéis gozado,
tienen esta Corona descontenta,
viendo, Fernando, que os habéis casado, 30
conoce el bien, pero a decir se atreve,
que a la muerta Isabel la mitad debe.
Ella se halló con vos en las fronteras,
y a vuestro lado mereció las glorias,
que de Genil os dieron las riberas 35
por tantas y tan célebres vitorias.
Y pues con su favor vuestras banderas,
que a la fama darán bronces y historias,
a Perpiñán y a Ruisellón cobraron,
y a Nápoles la bella conquistaron. 40
Claro está, que de aquestos beneficios
señor, os resultó mayor provecho,
y que os pagó también con sus servicios,
el favor y merced que le habéis hecho.
Que deseasteis hijos dais indicios, 45
de vuestro casamiento satisfecho
a quien dejéis de Nápoles la silla,
en daño de los Reyes de Castilla.
Pues no os maravilléis, que al rey Felipe
su señor natural, pues vuestro nieto 50
Carlos lo es ya, respete y anticipe
en obediencia, gusto, fe y respeto.
FERNANDO
¿Y es fuerza de razón que participe
quien fue la causa dese mismo efeto,
del agradecimiento que me debe? 55
ALMIRANTE
Yo solo os digo lo que al Reino mueve.
De Carlos vuestro nieto pronostican
que ha de humillar el mundo a su Corona,
del Imperio las Águilas le aplican,
y de la fría a la abrasada zona. 60
Temen que tengáis hijos, y replican
que estuviera mejor vuestra persona
en Aragón o Nápoles.
FERNANDO
Jüicio

del vulgo, ingrato a tanto beneficio.
Pero porque sepáis en cual estado 65
tiene a Nápoles hoy mi ingrato yerno

-fol. 58r-
leed aquesta carta, que ha llegado
contra el Virrey que tiene por gobierno.
ALMIRANTE
Ya os he dicho otra vez, cuan engañado
os tiene de la envidia el odio eterno, 70
contra el gran Capitán, honor del mundo.
FERNANDO
Leed, veréis en que razón me fundo.

 

(Lea el ALMIRANTE.)

 
ALMIRANTE

El rey Felipe, Archiduque, y el Rey de Romanos su padre, prometen al gran Capitán, porque tenga en su nombre las fortalezas deste Reino, irle a ayudar en persona, y casar al Duque don Fernando hijo del rey don Fadrique, con su hija mayor, y hacerlos Reyes, poniendo al gran Capitán en la gobernación perpetua de aquel gobierno.



FERNANDO
La firma no la leáis.
ALMIRANTE
Ni aun quisiera, por no ver
hombre que os pueda poner 75
en la confusión que estáis.
FERNANDO
¿Qué os parece?
ALMIRANTE
Que es mentira.

FERNANDO
¿Mentira?
ALMIRANTE
Sí gran señor,

y no debéis al amor
de don Gonzalo esa ira. 80
FERNANDO
Yo sé que es cierto.
ALMIRANTE
¿Por qué?

FERNANDO
Porque basta ser mi daño.
ALMIRANTE
En eso se ve el engaño,
y la desdicha se ve.
Por la cruz de aquesta espada, 85
que miente el que esto os escribe,
y que el gran Capitán vive
firme en la lealtad jurada.
Que cuando el Rey de Romanos
eso quisiera intentar, 90
no diera el Duque lugar
a pensamientos tan vanos.
FERNANDO
Casar con hijo de rey
su hija, y hacerlos reyes,
¿no es de temer?
ALMIRANTE
No, en las leyes
95
de un hombre de buena ley.
Quien ese reino os ganó,
y tanto honor os ha dado,
bien merece ser honrado
con el crédito que os dio. 100
FERNANDO
Ya le he mandado prender.
ALMIRANTE
Erráis contra vuestro honor,
y haréis un hecho, señor,
que no sabréis deshacer.
Vive Dios, que si en prisión 105
al gran Capitán ponéis,
que en todo el mundo perdéis
honor y reputación.
¡Ha envidia a lo que has llegado!
Basta que intentas el Sol 110
eclipsar de un español
que tiene el mundo admirado.
FERNANDO
Quedo, Almirante4, que luego
haré que este acuerdo cese.
ALMIRANTE
Si un ave, señor, pudiese, 115
fuera justo darle el pliego.
FERNANDO
Yo lo quiero remediar

-fol. 58v-
con darle, Almirante, en pago
el Maestrazgo de Santiago.
ALMIRANTE
Los pies os quiero besar. 120
FERNANDO
Basta, alzaos, que esto es temor,
viendo, que en Castilla están
mis hijos, que al Capitán
grande, tengo grande amor.
En aquestas disensiones 125
Nápoles es mi sagrado,
y a lo que me han informado,
me animan sus dilaciones,
¿por qué no se viene a España?
ALMIRANTE
Porque os sirve bien allí. 130
FERNANDO
No sé si lo crea ansí.
ALMIRANTE
Quien os escribe os engaña,
y tratalde bien, por Dios,
que si ingrato respondéis,
a Castilla enseñaréis 135
a ser ingrata con vos.

 

(Vanse.)

 

 

(Salen GARCÍA DE PAREDES y el GRAN CAPITÁN.)

 
GARCÍA
Si supiera que querías
el barreno para hacer
tal cosa, pudiera ser
que las ignorancias mías 140
te dieran algún enojo.
CAPITÁN
Bien está muerto, Paredes.
GARCÍA
Decirlo y hacerlo puedes
a tu libertad y antojo.
Pero vive Dios que has muerto 145
al caballero mejor
de tu sangre, y que fue error.
CAPITÁN
A buen tiempo.
GARCÍA
¿Pues no es cierto?

CAPITÁN
¿No me dijiste que estaba
cobarde y descolorido? 150
GARCÍA
¿Y no pudiera haber sido
que el corazón le apretaba
de puro valor el pecho?
Pero, ¿qué hiciste después?
CAPITÁN
Salí a tierra.
GARCÍA
Habría tres
155
o cuatro, ya lo sospecho,
destos gallinas: ¡ah, Dios,
quién estuviera a tu lado!
CAPITÁN
Fabricio es hidalgo honrado,
y esperaba dos a dos. 160
GARCÍA
¿Matolos vuestra Excelencia?
CAPITÁN
Dijeron que no era ley
de nobles contra el Virrey,
y pareciome prudencia.
GARCÍA
Es el temor muy cortés, 165
muy hablado y comedido,
algo hiciste.
CAPITÁN
No he tenido

manos jamás contra pies.
GARCÍA
¿Ni les diste un cintarazo
siquiera?
CAPITÁN
Paredes, no,
170
que un hombre que allí se halló
también me detuvo el brazo.
GARCÍA
¿Quién era?
CAPITÁN
El gran Capitán.

GARCÍA
Ya lo echamos al valor;
pues como sabrán señor, 175
¿en qué obligación te están?
En mi tierra un azotado
dio al verdugo cien escudos,
porque se los diese mudos,
que era honrado y delicado. 180
En saliendo por la puerta,
así la mano asentó,
que al primero que le dio
le dejó la espalda abierta.
El hombre volvió del yugo 185
la cabeza al golpe fiero,
y díjole: ¿y el dinero?
A quien respondió el verdugo:
todos habían de ser
como este, y así sabrá 190
en que obligación me está

-fol. 59r-
por el dinero de ayer,
que si quedo se los diera,
bien sabe que no podía
conocer la cortesía 195
de los que adelante espera.
Aplico y digo que yo
les diera tal cintarazo,
que conocieran el brazo,
que a los demás perdonó. 200

 

(Sale un PAJE.)

 
PAJE
Aquí ha llegado don Juan.
CAPITÁN
¿Que don Juan?
GARCÍA
¿Cosa que fuese

tu sobrino y que viviese?

 

(Entren DON JUAN y MORATA.)

 
MORATA
Confusos de verte están.
DON JUAN
Dame tus pies.
CAPITÁN
Vive el cielo,
205
que de que viva me pesa.
DON JUAN
En el pasado peligro,
tuve por ventura inmensa,
el ver, señor, que nadaba
tan diestro Vuestra Excelencia, 210
con lo poco que sabía,
aunque tarde, llegué a tierra,
y hallé mis dos enemigos,
que estampaban el arena,
como celosos novillos, 215
que sus contrarios esperan.
Metí mano para entrambos,
que no hay ventaja que tema
quien nace Córdoba al mundo,
y que tiene sangre vuestra. 220
Maté a Fabricio, Espinelo
huyó, mas dejome en prendas
esta capa y esta daga,
que trae Morata: hola, muestra.
A Fabricio le quité 225
del cuello aquesta cadena,
que donde hay desconfianzas,
serán forzosas las señas
para espada, que también
pechos contrarios barrena. 230
Nunca barrenéis las barcas
a donde el honor navega;
porque no es clavo el honor,
que ha menester cuando entra,
que dé el barreno lugar, 235
donde él sabe entrar por fuerza.
Para cobardes espadas
esas barrenas son buenas,
que donde hay fuerza en la sangre
sabrán entrar por las piedras. 240
Vuestra licencia me dad
para que a España me vuelva,
que no quiero que me deis
agua sin tratos de cuerda.
Mas de la que yo bebí, 245
sangre a mis contrarios cuesta;
dos veces sois mi padrino,
una allí, y otra en la Iglesia.
Para enseñarme a nadar,
fue muy costosa experiencia 250
irse el Maestro, y dejarme
sin enseñarme la ciencia.
Salí finalmente, y soy
tan Córdoba como era
del gran Capitán sobrino, 255
Duque en Terranova y Sesa.
Que el agua me echó a la orilla
no como a persona muerta,
mas como al ámbar más fino:
Dios guarde a Vuestra Excelencia. 260
CAPITÁN
Sobrino, don Juan, sobrino,
hijo.
DON JUAN
Ese nombre pudiera

solo volverme a tus ojos.
  -fol. 59v-  
CAPITÁN
Dame esos brazos, que llegan
a derribar mi valor 265
a los pies de tu prudencia,
no juzgues lo que ha pasado
a poco amor, sino a prueba
de tu valor.
DON JUAN
En el agua

no pruebes desa manera 270
un valor que pesa tanto,
que anegarás su firmeza.
CAPITÁN
Ya es hecho, con mis fortunas,
don Juan, las tuyas consuela.
Presto habemos de ir a España, 275
aquí estarás, ten paciencia,
que naide te ha de ofender.
DON JUAN
Basta señor que lo quieras,
para que don Juan te sirva,
y como es justo obedezca. 280
CAPITÁN
Pues, Paredes, ¿qué os parece?
GARCÍA
Estoy señor con vergüenza,
aunque contento de ver
el valor que don Juan muestra.
Por vida del Rey, señor, 285
y vuestra, que más quisiera
ser don Juan en este día
que Alejandro, Pirro y César.
Yo he hecho mil desafíos
entre naciones diversas, 290
con alemanes, con moros,
con diablos, y nunca vea
vuestra honra sin envidia,
si hice cosa como esta,
ni la vi más bien lograda. 295
CAPITÁN
Callad, que Peralta llega.

 

(Entra PERALTA, capitán.)

 
PERALTA
Esta carta es de Castilla.
CAPITÁN
Mostrad.
GARCÍA
¿Ya temes?
CAPITÁN
Que tema

es justo mis enemigos.
GARCÍA
Lee.
CAPITÁN
No son buenas nuevas.
300
GARCÍA
En fin don Juan, ¿ya quitáis
capas?
DON JUAN
¿Qué queréis que haga?

GARCÍA
Eso, porque satisfaga
la opinión que deseáis,
y aunque de aquel desafío 305
vuestro honor tan libre escapa,
no ha sido mala una capa
para quien sale del río.
DON JUAN
Si yo saliera temblando
fuera la capa mejor. 310
GARCÍA
Siempre que nada el honor,
se ha de ir cubriendo y guardando;
y no ha sido cosa impropia
nadar don Juan, y mojarse,
quien también supo enjugarse 315
al Sol de su fama propia.
CAPITÁN
¡Válgame Dios!
GARCÍA
¿Qué tenemos?,

¿cáese el mundo? Que si vos
hacéis estremos, por Dios,
que está el mundo en sus estremos. 320
CAPITÁN
Avísame aquesta carta,
que el Rey me manda prender.
GARCÍA
¡Voto a los diablos!
CAPITÁN
Que ayer

la mía a Fernando parta
con tanta seguridad, 325
¿y él prevenga mi prisión?
GARCÍA
A vuestra reputación,
grandeza y autoridad,
no puede haber cosa alguna
que ofenda, ni Dios lo quiera, 330
sino es que la envidia fiera
emborrache a la fortuna.
CAPITÁN
No me ha sacado de mí
cosa como esta en mi vida.
GARCÍA
Si fuera aquí la ofendida 335

-fol. 60r-
mi persona, fuera ansí;
porque viendo lo que pasa
saliera de mis casillas;
pero vos, ni aun de rodillas
saldréis de tan grande casa. 340
CAPITÁN
Voy a escribir.
GARCÍA
Yo a aguardaros.

CAPITÁN
Sobrino, venid conmigo,
que os quiero ya por amigo.
DON JUAN
Esta vida puedo daros.
GARCÍA
Y de las ajenas yo 345
os mando un millón entero.
CAPITÁN
Callad, Paredes.
GARCÍA
No quiero,

pesar de quien me parió;
¿cuando ya tú te amohínas,
que eres la misma prudencia, 350
quieres que tenga paciencia?
Pícaros, putos, gallinas.

 

(Vanse.)

 

 

(Salga POMPEYA disfrazada de hombre con capa y espada.)

 
POMPEYA
Noche, que has dado lugar
a cuanto intenta el deseo.
Noche, cuyo rostro feo 355
suele el amor desear.
Noche, enseñada a callar
tantos gustos y placeres;
máscara del Sol, pues eres
tan amiga de disfraces, 360
que de sus ausencias naces,
y de sus venidas mueres.
Siendo quien soy, me he fiado
de ti, mirando en efeto,
que tienes para el secreto 365
partes con que le has guardado,
porque tu manto estrellado
todo es ojos (¡gran fortuna!)
de quien amando importuna,
pues para no dar enojos, 370
estando tan llena de ojos,
no tienes lengua ninguna.
Noche, la parlera fama,
en susurrar siempre abeja,
no sé qué dijo a mi reja 375
(¡oh lo que escucha quien ama!)
pienso que mi honor infama
la nueva de un desafío
atrevido al honor mío,
que pudiéndole lavar, 380
le quiso el amor manchar
con toda el agua de un río.
No me he atrevido a fiarme
de los que en mi casa están,
para saber, si don Juan 385
es muerto para matarme.
Vestime para informarme
de los soldados que aquí
hacen guarda, pues en mí
ya no hace guarda el honor; 390
porque mal quien tiene amor
sabe guardarse de sí.
¿Cómo me podré informar
si vive don Juan o es muerto?
Más quiero pena en el puerto, 395
que esperanza por la mar:
¿a quién podré preguntar?
Pero ¿qué amor me engañó?
Que si en mi pecho asistió
por alma, si muerto fuera, 400
también el cuerpo muriera
donde por alma vivió.

 

(Salen GARCÍA DE PAREDES, DON JUAN y MORATA.)

 
GARCÍA
No me puedo sosegar.
DON JUAN
El amor no da sosiego.
GARCÍA
Téngole al gran Capitán 405

-fol. 60v-
por tantos merecimientos,
y porque yo sé también
la voluntad que le debo.
Con esto en toda esta noche
y en mil, por los altos cielos, 410
que he de estar en esta puerta,
y que si viene el infierno
con más escuadras de diablos
que de su Alcázar cayeron,
que primero han de matarme, 415
que se diga que está preso.
DON JUAN
Ya no sé Paredes quién
tendrá tanto atrevimiento;
que es hombre el gran Capitán,
que solamente de verlo 420
tiemblan naciones, que apenas
dueño humano conocieron.
GARCÍA
Dame don Juan, que decline
la fortuna, y verás luego
venir a ser tronco humilde 425
el más levantado cedro.
¿No has visto pintar a Hisopo
la fábula del León muerto,
tendido en un verde campo,
y cubierto de conejos? 430
Pues, ¿qué más ejemplo quieres?
DON JUAN
No vale ahora el ejemplo,
que está vivo el León.
GARCÍA
¡Ah, Dios!

Vivo llamas a quien vemos
desfavorecido, y ya 435
en odio de su Rey puesto.
Ahora bien, a mi amor toca
morir, esto solo quiero:
vete a acostar.
DON JUAN
¿Cómo irme?,

¿quiérole por dicha menos? 440
GARCÍA
Espera; ¿quién está allí?
DON JUAN
Llega Morata a saberlo.
MORATA
¿Para qué quieres que llegue,
si como corren los tiempos,
hay puestas por las esquinas 445
seis mangas de arcabuceros?
GARCÍA
¿Quién va? Desviaos allá,
que yo sabré lo que es esto.
¿Quién va?, digo; ¿no responde?,
¿no se mueve?, ¿es estafermo?, 450
¿qué aguarda?, ¿que le sacuda?,
habla, ¿o doyle?
POMPEYA
Caballero,

tened la espada por Dios,
y advertid, que no os ofendo.
GARCÍA
Qué figura, qué persona, 455
es de la prisión del güerto;
porque en nombrando a Gonzalo,
caerán todos por el suelo.
POMPEYA
Señor.
GARCÍA
Déjese de voces,

¿es notifico, o prendeldo? 460
¿es de fustibus et armis?
Porque tengo de san Pedro
esto de matar judíos.
POMPEYA
Señor, que me oigáis os ruego,
aquí aparte.
GARCÍA
Traerá acaso
465
para hablar boca de fuego;
pues tire, que por los santos
que lo parecen sin serlo,
que si me yerra.
POMPEYA
Advertid

que soy mujer.
GARCÍA
¿Cierto?
POMPEYA
Cierto.
470
GARCÍA
Pues veis toda la braveza
de Paredes, en oyendo
mujer, pareció un gazapo.
POMPEYA
A muy buena dicha tengo,
que seáis Paredes, en vos 475
mi desdicha arrimar quiero.
GARCÍA
Arrimar me quiero madre.
POMPEYA
Oíd.
GARCÍA
¿Cuánto va, que vengo

según soy de venturoso,
a ser alcagüete vuestro? 480
En fin, ¿sois mujer?
POMPEYA
Y noble.

GARCÍA
En siendo mujer lo creo,

-fol. 61r-
que el dar es grande nobleza,
y esta tenéis por estremo:
¿quién sois? Que siendo mujer, 485
y que rebozada os veo
a las puertas del Virrey,
del gran Capitán que ha puesto
su nombre sobre los nueve,
que el de la fama tuvieron. 490
Presumo que sois la envidia,
la envidia sois, que aquí dentro
vive el valor, la verdad,
la lealtad y el mayor pecho
de un invencible varón, 495
que vio la guerra y el tiempo.
POMPEYA
No creáis que soy la envidia,
su bien y aumento deseo.
GARCÍA
¿Sois la mentira por dicha?
Porque dijo della un griego, 500
que era hermosa y bien vestida,
y de colores diversos.
POMPEYA
Antes por tratar verdad
en tal peligro me veo.
GARCÍA
Pues, ¿qué seréis a la puerta 505
del gran Capitán? Sospecho
que sois la verdad, la fe,
la justicia, el santo celo,
la militar fortaleza,
la fama de tantos hechos. 510
Mas no digo bien, que todos
estos atributos creo,
que a la puerta no estuvieran,
que están dentro de su pecho.
¿Sois la desdicha por dicha? 515
Y está bien dicho; pues viendo
su dicha, desdichas quieren
borrar sus merecimientos.
Pues desdicha, ¿qué queréis?
Diréis que es Mario, Pompeyo, 520
Belisario, y otros tales;
no decís bien, que sirvieron
a repúblicas gentiles;
y el gran Capitán a aquellos,
cuyo católico nombre 525
quedará en España eterno.
Al mejor Rey, vive Dios,
que tuvo cristiano cetro,
engañan unos bellacos,
envidiosos y soberbios, 530
que dicen que es desleal
el gran Capitán.
POMPEYA
Teneos,

que os precipita el amor.
GARCÍA
Ya os conozco en decir eso;
vos sois la humildad sin duda, 535
que el gran Capitán la ha puesto
a la puerta de su casa,
porque todos entren dentro,
quejosos de mal pagados,
soldados rotos y enfermos, 540
mujeres pobres, viudas,
religiosos, niños, viejos,
¿no es verdad?
POMPEYA
Yo soy, Paredes,

Pompeya.
GARCÍA
Señora.
POMPEYA
Vengo

solo a saber de don Juan, 545
porque me han dicho que es muerto.
GARCÍA
Es verdad.
POMPEYA
¡Triste de mí!

GARCÍA
Paso, esperad.
POMPEYA
¿Cómo puedo?

GARCÍA
Que digo, muerto de amor.
Don Juan, allí viene un deudo 550
de Fabricio, él viene solo,
haced como caballero.
DON JUAN
¿De Fabricio?
GARCÍA
¡Caso estraño!

¡Que por más que huyo de serlo,
siempre he de ser alcagüete! 555
Ya que me vistan merezco
de terciopelo de plumas,
 

(Vase PAREDES.)

 

-fol. 61v-
fondo en miel.
DON JUAN
¡Ha hidalgo!
POMPEYA
¡Cielos!

La voz de don Juan parece.
DON JUAN
El buscarme en este puesto 560
no me ha parecido bien:
¿viene acompañado?
POMPEYA
Vengo

con don Juan.
DON JUAN
¿Con qué don Juan?

POMPEYA
El de Córdoba.
DON JUAN
¿A qué efeto

dice que viene conmigo? 565
POMPEYA
Porque en el alma le tengo.
DON JUAN
¿No ve que yo soy don Juan
de Córdoba?
POMPEYA
Ya lo veo;

por eso vengo a buscarle,
y si es hombre, como pienso, 570
sígame.
DON JUAN
Yo soy tan hombre,

que con ver que mayor yerro
no puedo hacer que seguirle,
digo, que seguir le quiero.
Morata.
MORATA
Señor.
DON JUAN
¿Paredes
575
se fue del todo?
MORATA
Y diciendo

que era alcagüete.
DON JUAN
¿De quién?

MORATA
¿Qué sé yo?
DON JUAN
Aqueste mozuelo

me ha dicho aquí que le siga.
MORATA
Si de don Fabricio es deudo, 580
mira que te han de matar.
DON JUAN
Si lo escuso, infame quedo,
yo voy tras él.
MORATA
Y yo cojo

cuatro, y quisiera quinientos
terrones de azúcar piedra. 585
DON JUAN
Por otra parte sospecho,
que irse y decir Paredes
que era alcagüete, es enredo
de alguna dama; al fin voy.
MORATA
Es pensamiento discreto; 590
porque dejarte Paredes,
por más imposible tengo,
que ser venturoso un sabio,
y ser desdichado un necio.

 

(Vanse.)

 

 

(Entren el ALMIRANTE, y el CONDESTABLE y criados.)

 
CONDESTABLE
¡Crueldad notable!, que Castilla intente 595
que la deje Fernando, que ha ilustrado
con mil coronas su gallarda frente.
ALMIRANTE
Un príncipe tan santo, y que le ha dado
el ser que tiene, es lástima que salga
como por fuerza y siendo tan amado. 600
CONDESTABLE
No puede haber obligación que valga
contra reinar sus Reyes justamente,
ni en la plebeya, ni en la gente hidalga.
A Nápoles se parte, aunque lo siente,
reino suyo en efeto, y conquistado 605
de aquel gran Capitán, que dignamente
vive de aqueste nombre laureado,
aunque pese a la envidia que le sigue,
y tiene al Rey tan sinrazón airado.
  -fol. 62r-  
ALMIRANTE
¿Quién es este crüel que le persigue? 610
CONDESTABLE
Son tantos ya, que apenas se adivina.
ALMIRANTE
Tanta virtud no es mucho que le obligue.
Alberico señor de Terracina,
y Juan Bautista Espinelo, Castrioto,
y la parte que llaman Anjoina. 615
CONDESTABLE
Admírame que causen alboroto
en el pecho de un príncipe tan sabio.
ALMIRANTE
A fe que no le hicieran de mi voto.
La larga ausencia es madre del agravio,
no sé que en su lealtad, por más que pueda, 620
pueda la envidia, ni aun mover el labio.
Felipe, nuestro Rey seguro queda.
Irse Fernando es justo y lastimoso,
que tal licencia el tiempo le conceda.
Entró en Valladolid con suntuoso 625
aparato la reina doña Juana,
acompañada de su amado esposo.
Adorale de suerte (¡ay fuese vana
tal opinión!) que dicen que de celos,
celos pasión de todo amor tirana. 630
Ha dado en tantas ansias y desvelos,
que se teme que pierda aquella parte
que al alma dieron por mejor los cielos.
CONDESTABLE
En fin, Fernando de Castilla parte,
y a Nápoles se va.
ALMIRANTE
Fernando viene.
635
CONDESTABLE
Mucho siento que el tiempo nos aparte.
ALMIRANTE
Mas, ¿qué mudanzas tan estrañas tiene?

 

(Salen el REY FERNANDO y el Capitán NUÑO DE OCAMPO.)

 
FERNANDO
Las cartas he recibido
con mucho gusto y contento.
NUÑO
Jamás en su pensamiento 640
cupo haberos ofendido.
FERNANDO
¿Dicen que trata casar
su hija el Virrey?
NUÑO
Ya es justo,

mas no por daros disgusto,
y así os pretende avisar. 645
FERNANDO
Si de Próspero Colona
se la da al hijo mayor,
claro está, que su favor
le obliga.
NUÑO
A vuestra Corona

Gonzalo Fernández mira. 650
Vuestro servicio es su ley;
vos sois gran Señor su Rey,
que lo demás es mentira.
FERNANDO
Amigo Nuño de Ocampo,

-fol. 62v-
si el gran Capitán quisiera, 655
hoy en España estuviera.
NUÑO
No está tan seguro el campo,
que sea servicio vuestro
desamparar tan gran plaza,
alguno a Italia amenaza, 660
que ha envidiado el valor nuestro.
Vos en efeto, señor,
vais a Italia, y lo veréis
por vuestros ojos, y haréis
al gran Capitán favor, 665
no mandando que le impidan
el salir de Castilnovo.
FERNANDO
Ya los decretos inovo
hasta que otros medios pidan.
No me dejan sosegar 670
con lo que me dicen dél.
NUÑO
Que Capitán más fïel
tenéis en tierra y en mar.
FERNANDO
Ya voy a vivir allí,
yo seré Virrey y Rey, 675
que ya quiero ser Virrey,
pues no soy Rey como fui.
¿Prevínose mi partida,
Almirante?
ALMIRANTE
Sí señor,

aunque con tanto rigor 680
mal forzada y bien sentida.
FERNANDO
¿Quién va conmigo?
ALMIRANTE
El primero,

es don Bernardo de Rojas,
marqués de Denia.
FERNANDO
Eso es fuerza,

pues ha tanto que se nombra 685
mi Mayordomo mayor.
ALMIRANTE
Va don Diego de Mendoza,
y don Juan su hermano, entrambos
de sus armas honra y gloria.
Don Fernando de Toledo 690
de acompañaros se goza,
hermano del Duque de Alba,
va don Fernando de Rojas,
que lo es del Marqués de Denia.
FERNANDO
Ya los amigos se apocan, 695
que siempre en poca fortuna
son las amistades pocas.
ALMIRANTE
De Aragón lleváis los Condes
de Aranda y de Ribagorza,
y su justicia mayor 700
de acompañaros se honra,
don Alonso de Aragón,
duque de Villahermosa,
y otros nobles de Valencia
y Cataluña, que agora 705
vienen con mucho contento
de la insigne Barcelona.
FERNANDO
Castilla de ti me voy,
aunque me quedo contigo,
trátasme como a enemigo, 710
tu amigo y tu padre soy.
Pero más contigo estoy
cuanto más dejarme quieres;
no me espanto que te alteres,
tu Rey es Felipe y Carlos; 715
pero déjame envidiarlos,
que te amo aunque ingrata eres.
Mientras vivió mi Isabel,
contenta te vi Castilla,
África por mí se humilla 720
a tu divino laurel.
De moro, hebreo y crüel
salteador limpié tu muro,
ya queda todo seguro,
que buen galardón me ofreces, 725
pues más mi amor aborreces,
mientras más tu bien procuro.
Aunque te dejo sin guerra,
siento con justa inquietud,
que llegue tu ingratitud 730
a arrojarme de tu tierra:
¡quién agora me destierra,

-fol. 63r-
bien podrá ser que algún día
conozca la falta mía!
Mas con razón me desvío, 735
porque amor y señorío
no sufren bien compañía.
A embarcarse finalmente
se va tu padre y tu amparo;
Rey te dejo ilustre y claro, 740
Príncipe en todo excelente,
plega al cielo, que en la frente
de Carlos mi nieto veas
la Corona que deseas
del gran Imperio alemán, 745
que ya mis ojos te dan
lo que no quiero que creas.

 (Vase.) 

Las Cuentas del Gran Capitan, de Lope de Vega I.

Las cuentas del Gran Capitán

Lope de Vega



  -fol. 42r [48r]-

 
PERSONAS QUE HABLAN EN ELLA
 

 
ESPINELO.
POMPEYA,   dama.
JULIA,   dama.
FABRICIO URFINO.
GARCÍA DE PAREDES.
ALBERICO.
UN PAJE.
DON JUAN DE CÓRDOBA.
EL GRAN CAPITÁN.
JULIO,   criado.
MORATA,   lacayo.
[REY DON FERNANDO.]
[EL ALMIRANTE.]
[PERALTA,   capitán.]
[EL CONDESTABLE.]
[NUÑO DE OCAMPO.]
[AUDITOR.]
[DON ÁLVARO OSORIO.]
[REINA GERMANA.]
[UN SECRETARIO.]
[REY LUIS.]
[Dos Contadores.]






ArribaAbajo[Acto I]


 

Salen ESPINELO y ALBERICO.

 
ESPINELO
Puesto que su grandeza se atreviese
con el valor de su invencible estrella,
y de Alejandro la opinión tuviese
que por el nombre ya igualó con ella;
saldrá el gran Capitán, aunque le pese, 5
aquesta vez de Nápoles la bella,

-fol. 42v [48v]-
porque mis cartas van haciendo efeto.
ALBERICO
No hay que advertir a un hombre tan discreto.
Pero parece que podréis primero
sacar, por más que la calumnia afirme, 10
a las estrellas fijas del crucero,
que en las esferas le llamaron firme.
Desengastar el Sol os considero,
de aquel esmalte azul, sin persuadirme,
que le saquéis de Nápoles, ni pueda 15
haber engaño que a su nombre exceda.
Corre del Norte al Sur la ilustre fama
de Gonzalo Fernández, de tal modo
que el grande a voces (como veis) le llama,
y ya lo es tanto que lo ocupa todo. 20
Y puesto que la envidia le desama,
y a sus persecuciones me acomodo;
confieso su virtud y su grandeza.
ESPINELO
No hay en la tierra estado con firmeza,
puesto que va creciendo cada día 25
su autoridad y nombre en todo el suelo,
también mengua en su Rey por causa mía
el crédito que tiene de su celo.
La nave, que las aves desafía,
y con alas de lienzo excede el vuelo 30
de su pluma veloz, que al aire estiende,
una rémora débil la suspende.
Yo he escrito al rey Fernando de Castilla,
por muerte de Isabel, sin ella agora,
que aquestos reinos a Felipe humilla, 35
por Juana de su puesto Sol Aurora.
ALBERICO
¿Creeralo el Rey?
ESPINELO
No hay amistad sencilla,

amor ni voluntad, que en sola un hora
no derribe en los príncipes al suelo,
cualquiera información, bueno o mal celo. 40
El Rey con esto sospechoso vive,
y del gran Capitán mil quejas forma,
que su inocencia, fe y lealtad le escribe,
con quien la fama universal conforma.
Mas la satisfación tan mal recibe, 45
y lo que toda Nápoles le informa;

-fol. 49r-
por el temor que de su yerno tiene,
que ya de Flandes a Castilla viene.
Que solo quiere que se vuelva a España,
y a don Alonso de Aragón envía 50
con el gobierno deste Reino.
ALBERICO
Estraña

causa de competencia.
ESPINELO
El Rey porfía

a quedarse en Castilla.
ALBERICO
Amor le engaña,

por Isabel la posesión tenía,
si hereda Juana; justamente ha sido 55
el Rey, el Archiduque su marido.
Reine Felipe de Austria, que a su nieto
Carlos, no ha de quitarle el rey Fernando
el natural derecho.
ESPINELO
Vive inquieto,

no dejar a Castilla procurando. 60
Aquí mi información halló su efeto,
y persuadiose el Rey, imaginando
que en el gran Capitán caber podría,
darle este Reino, al que a reinar venía.
ALBERICO
No me espanto que el Rey lo haya creído 65
celoso de su yerno, y que en desgracia
de Fernando el Virrey haya caído,
aunque estuvo primero en tanta gracia.
ESPINELO
Yo sé que ya le tengo persuadido,
que es desleal con fuerza y eficacia 70
tan fuerte, que podrá solo mi engaño
sacarle deste Reino con su daño.

 

(Sale un PAJE.)

 
PAJE
El Virrey, mi señor, me mandó agora,
que os llamase a los dos.
ALBERICO
Los dos iremos

a ver lo que nos manda su Excelencia. 75
 

(Vase el PAJE.)

 
Cosa que haya entendido nuestro trato.
ESPINELO
Bueno fuera que el Rey le diera aviso.
ALBERICO
¿No puede ser?
ESPINELO
Es imposible caso.

ALBERICO
Nunca tanto os fiéis de la mentira,
que luego se conoce si se mira 80
como moneda falsa, que por eso,
aunque finge el color, no finge el peso.

 

(Vanse.)

 
  -fol. 49v-  

 

(Salen POMPEYA y JULIA, damas.)

 
JULIA
Ya tan española estás,
que todos lo echan de ver.
POMPEYA
Mucho más lo pienso ser, 85
si tu licencia me das.
JULIA
Yo no hablo con malicia,
ni he codiciado a don Juan,
si bien por cuerdo y galán
pone en tus ojos codicia. 90
POMPEYA
Más me agrada que Fabricio,
yo te digo la verdad.
Pero de mi voluntad
es este el primer indicio.
Que de los pasos de amor, 95
aún no he tocado el segundo,
ni en sus pensamientos fundo
principios de mi favor.
Que si del gran Capitán
es, como sabes, sobrino; 100
también es Fabricio Urfino
tan noble como don Juan.
JULIA
¿Para qué buscas rodeos
en cosas tan declaradas?
A España, de quien te agradas, 105
te llevan siempre deseos.
Siempre ha de ser vitoriosa
España, siempre mejor;
más en ti señal de amor
que en mí de que estoy celosa. 110
Nunca de alabar te olvidas
sus triunfos y sus despojos;
que aun las niñas de los ojos
tienes de español vestidas.
POMPEYA
Como hablo con don Juan, 115
y que se acerque le dejo,
y son los ojos espejo,
vese su traje galán.
Habla tú también con él,
y vestirás de español 120
tus niñas, aunque en el Sol
nadie se ha mirado bien.
JULIA
¿Burlas, Pompeya?
POMPEYA
No creo,

que me he burlado contigo
después que tratas conmigo. 125
JULIA
Como eso puede un deseo.
Don Juan viene a meter paz.
POMPEYA
Aquí no hay guerra ninguna;
que si es mujer la fortuna,
amor es niño y rapaz. 130

 

(Sale DON JUAN DE CÓRDOBA.)

 
DON JUAN
Diome aviso desta junta
Mendoza, y quise gozar
tan buena visita, y dar
respuesta a vuestra pregunta,
que va en aqueste papel. 135
POMPEYA
Siéntese Vueseñoría,
que aunque es la pregunta mía
no quiero respuesta en él.
DON JUAN
También os la quiero dar
a boca, si sois servida. 140
JULIA

  (Aparte.) 

De celos estoy perdida.
POMPEYA
Pues quiero el papel guardar
para mejor ocasión.

 

(Da DON JUAN un papel a POMPEYA, y siéntanse los tres.)

 
JULIA
Respuesta a pregunta.
POMPEYA
Sí.

JULIA
Veamos.
POMPEYA
No es para ti,
145
que cosas de España son.
JULIA
También tengo yo deseo
de la grandeza de España:
muestra a ver.
POMPEYA
Ya estás estraña.

  -fol. 50r-  
DON JUAN
Que se burla Julia creo. 150
Aquí tengo el borrador,
si es de mi ingenio el cuidado,
que aquel papel es traslado.
JULIA

 (Aparte.) 

Declarado está su amor.
DON JUAN
Pompeya me preguntó. 155
JULIA
Esperad, dígalo ella,
por ver si viene con ella
esta respuesta.
DON JUAN
Eso no,

que es poner en mi verdad
falta; y vos no sois jüez 160
de preguntas, ni esta vez
de saber mi voluntad.
Digo que me preguntó
qué era amor, y respondí
en este Soneto así. 165
POMPEYA
Ya quise decirlo yo;
mas por no ser descortés,
hablando el señor don Juan,
quise callar.
JULIA

 (Aparte. 

No podrán

mis celos callar después.) 170
¿No dijisteis que el papel
era de cosas de España?
DON JUAN
Pues en eso no os engaña,
si es amor cuanto hay en él.
JULIA
¿Solo en España hay Amor? 175
POMPEYA
Si sus grandezas están,
Julia, todas en don Juan
por su sangre y su valor;
tratando su amor aquí,
de cosas de España trata. 180
JULIA
¿Pues ama?
POMPEYA
A quien no es ingrata.

JULIA
¿A quien no es ingrata?
POMPEYA
Sí.

JULIA

 (Aparte.) 

Basta, que aún vengo yo a ser
alcagüeta entre los dos.
DON JUAN
¿No escucháis?
JULIA
Hablando vos
185
será fuerza enmudecer.
DON JUAN

 (Lee.) 

La opinión general pinta desnudo
al ciego Amor, y en esto no se engaña;
que cuando de intereses se acompaña,
ni lo es, ni lo será, ni serlo pudo. 190
Dicen, que es gala al tosco, ingenio al rudo,
propia amistad, correspondencia estraña,
mano al avaro, y al inhábil maña,
freno al soberbio, y al cobarde escudo.
Dicen, que es un afecto, que conquista 195
la hermosura en quien hace el alma empleo,
sin que prudencia humana le resista.
Yo digo, que es Amor (y en mí lo veo)
un animal que le engendró la vista,
dio vida el trato, y manos el deseo. 200
JULIA
A ver el papel, que entiendo
que lo decís de memoria.
DON JUAN
Viene Fabricio.
JULIA

 (Aparte.) 

La historia

de su amor voy conociendo.
Necia esperanza me engaña. 205
  -fol. 50v-  

 

(Sale FABRICIO URFINO.)

 
FABRICIO
No vengo a buena ocasión,
pues vuestra conversación
ocupa el valor de España.
DON JUAN
Siempre vos, señor Fabricio,
en toda parte tenéis 210
el lugar que merecéis.
FABRICIO
El desta casa codicio,
como la de más valor.

 (Siéntase.) 

¿Qué se trataba?
DON JUAN
Leía

un soneto.
FABRICIO
Trataría
215
dulces efetos de amor.
DON JUAN
No trataba sus efetos,
sino sus difiniciones.
FABRICIO
Tiene mil aplicaciones,
y diferentes concetos. 220
Yo nunca supe escribir;
pero a ninguno daré
ventaja en la firme fe
con que he sabido sentir.
DON JUAN
Quien ama siente, y al paso 225
de amor es el sentimiento;
sino es, que al entendimiento
deis esta excelencia acaso.
Y si es ansí, alabaréis
lo que ahora nos decís, 230
que con ventaja sentís,
por la que en saber tenéis.
FABRICIO
Fuera error, señor don Juan,
alabar mi entendimiento.
Doy ventaja al sentimiento 235
por la ocasión que me dan.
Amo un divino sujeto.
POMPEYA
Señor Fabricio, si nace
del sujeto lo que hace
sentir, y no el ser discreto; 240
quiero un argumento hacer.
FABRICIO
Señora Pompeya, estoy
rendida, ventaja os doy,
pero a ninguno en querer.
POMPEYA
Si amase el mismo sujeto 245
otro amante, ¿sentiría
lo mismo que vos?
FABRICIO
Sí haría,

siendo de su causa efeto.
POMPEYA
Luego a nadie aventajáis
en sentir.
FABRICIO
Debe de haber
250
a quién de favorecer,
Pompeya hermosa, gustáis.
Que aunque presidir aquí
tan justamente podéis;
la causa que defendéis 255
os la ha dado contra mí.
DON JUAN
No defiende la señora
Pompeya causa ninguna;
que si defendiera alguna,
fuera la vuestra; y si agora 260
tuve yo necesidad
de defensa, fue por ser
ignorante y conocer
vuestra rara habilidad.
Las armas he profesado 265
siempre al lado del Virrey
mi tío, viviendo en ley
de español noble y soldado.
No sé lo que es argumentos;
pero si amara bien sé, 270
que amor a mi firme fe
le enseñara sentimientos.
Y pues vos sabéis sentir,
de la manera que amar;
yo me aplico a pelear, 275
aplicaos vos a escribir.
Escribid, y el premio os den;
pues todos, Fabricio, en suma
dicen, que Italia la pluma,
y España las armas.
POMPEYA
Bien.
280
FABRICIO
¿Muy bien?
  -fol. 51r-  
POMPEYA
Si tan nueva hazaña

como esta conquista ha sido,
ese nombre ha merecido
para las armas de España;
no es mucho, que a Italia den 285
la pluma.
FABRICIO
Italia señora

en otros tiempos, y agora
tiene las armas también.
A Roma reconoció
por reina el mundo; y a España 290
sujetó, con quien se engaña,
quien la pluma la aplicó.
Plumas y armas suyas son.
DON JUAN
Si Italia al mundo tenía
a sus pies, ya llegó el día, 295
que no ha tenido nación,
que no le ponga en su cuello,
y muchas veces España.
FABRICIO
Eso mismo os desengaña,
de que el tiempo pudo hacello; 300
mas no faltar el valor
de sus ínclitos varones.
DON JUAN
Ya entonces de otras naciones
vitoriosas fue mayor,
dejando los alemanes, 305
que le pisaron la frente,
España a nadie consiente
hoy mejores Capitanes.
Que yo sé, que si viviera
César, diera su laurel 310
al gran Capitán, y dél
humildemente aprendiera
la militar diciplina.
FABRICIO
Esa es pasión española;
porque en Italia fue sola, 315
rara, insigne y peregrina,
de quien todas las naciones
aprendieron.
DON JUAN
No la mía.

FABRICIO
Por ser bárbara podría
decirlo, que sus pendones 320
no han llegado por valor,
sino por ventura aquí.
DON JUAN
Quien dijere (si por mí
se ha dicho tan grande error)
que España es bárbara; miente, 325
y esto a fuera probaré
con la espada.
FABRICIO
Y yo seré

 

(Vase DON JUAN, quiere salir FABRICIO, y no le deja POMPEYA.)

 
quien esta verdad sustente.
No me tengáis, que no es justo.
POMPEYA
Suplícoos que os detengáis. 330
FABRICIO
Vos el honor me quitáis,
Pompeya, por vuestro gusto.
POMPEYA
Eso es engaño, y creed
que miro solo el honor
de mi casa.
FABRICIO
Eso es rigor.
335
POMPEYA
Hacedme aquesta merced,
que después tendréis lugar.
JULIA
Don Juan se fue: bien podéis
dejarle.
POMPEYA
Tiempo tendréis

en que le podáis buscar. 340
FABRICIO
¡Qué buen pago de mi amor
al fin de tantos desvelos!
Pues vos me matáis con celos,
y él con quitarme el honor.

 

(Vanse.)

 

 

(Sale acompañamiento, y el GRAN CAPITÁN y GARCÍA DE PAREDES de camino.)

 
GARCÍA
Otra vez vuelvo a besaros 345
el pie.
CAPITÁN
Y otra vez abraza,

García, a quien más te quiere.
GARCÍA
Vive Dios, que con ser patria,
estaba de los cabellos
en España, y que las alas 350
de las aves, por venir

-fol. 51v-
con mayor prisa envidiaba.
¿Cómo está vuestra Excelencia?
CAPITÁN
¡Oh buen Paredes, bien pagas
todo el amor que me debes! 355
GARCÍA
Pesia tal, si la campaña
del mar fuera de enemigos,
no dudo, que de la espada
huyeran las libres olas,
y yo volara en el agua. 360
CAPITÁN
¿Qué hay en Castilla, García?,
¿es cierto, que el Rey se casa?
GARCÍA
No señor, que ya lo está.
Ya el rey Fernando y Germana
de Fox hicieron sus bodas, 365
con que está toda alterada.
Su legítimo señor,
Felipe Archiduque de Austria,
su yerno por su mujer
la princesa doña Juana, 370
que por su madre Isabel
queda reina propietaria,
quieren venir a reinar,
quieren embarcarse a España.
Pero Fernando no quiere 375
salir della, a cuya causa
padece el Reino.
CAPITÁN
¿Qué intenta?

GARCÍA
¿Intentará gobernarla?
CAPITÁN
¿Eso cómo puede ser,
si ya sus dueños se embarcan? 380
Que dos señores apenas
gobiernan bien una casa.
Con ser inferior la Luna
al Sol; a las veces anda
opuesta a su resplandor, 385
y asombra su hermosa cara.
GARCÍA
Grande amor tiene Castilla
al Católico.
CAPITÁN
Repara

justamente, en que le debe
la grandeza en que se halla. 390
Él ha echado los hebreos
que a Castilla molestaban,
los ladrones de los montes,
los bárbaros de Granada.
Ha restaurado las letras, 395
ha levantado las armas,
y fundado a nuestra Fe
las Inquisiciones1 santas.
Verdad es, que en toda empresa
merece justa alabanza 400
la Católica Isabel,
que a las griegas y romanas
quitó el laurel de la frente.
GARCÍA
Mal sus méritos le paga
Fernando, en casarse agora. 405
CAPITÁN
Sí, que le dio la palabra,
muriendo, de no lo hacer;
porque ya pronosticaba,
como es costumbre en quien muere,
las futuras amenazas. 410
Carlos hijo de Felipe
por su madre doña Juana,
ha de ser Rey de Castilla.
Mucho la verdad agravian,
los que a Fernando aconsejan. 415
Yo a lo menos con tardanzas
respondo a sus advertencias,
para sacarme de Italia,
que sé que le sirvo aquí.
Y pues que llego a tratarlas: 420
¿qué hay de mis cosas, García?
¿Qué dicen de mí?, ¿qué tratan?
GARCÍA
Por Dios, señor, que si tengo
de decir verdad; que andaba
rehusando hablaros en ellas, 425
porque me han podrido el alma.
Todo es enviar señor,
mil informaciones falsas
contra vos estos bellacos,
pícaros, sucios, canalla, 430

-fol. 52r-
por vida de...
CAPITÁN
Paso, quedo,

Paredes, ya sé quien anda
en estas cosas.
GARCÍA
La envidia

es la sombra de la fama.
Bien se me alcanza, señor, 435
que si la grandeza es tanta;
os dará más enemigos
que habéis muerto en mil batallas.
Como en el verano ardiente
llueve tal vez, y aquel agua 440
se convierte en sabandijas;
han sido vuestras hazañas.
De cada gota ha nacido
una envidia, que aunque bajan
del cielo de vuestras glorias, 445
y por quien el grande os llaman.
La humidad de su malicia,
y el calor de vuestra fama,
cría monstruos de traiciones2,
que sobre la tierra saltan. 450
Escriben al Rey mil quejas;
y la primera os levantan,
que a Nápoles queréis dar
al Rey Archiduque de Austria.
Que os escribís con su padre, 455
y que de secreto tratan,
que les deis las fortalezas
de Nápoles y Calabria.
La segunda, que dejasteis
pasar con cierta embajada 460
a don Antonio de Acuña
a Roma, cuando os mandaba
prenderle el Rey, que quería
saber por aquellas cartas,
lo que al Pontífice escribe; 465
porque sospecha, que el Papa
le da priesa al Archiduque,
para que a España se parta.
Dicen, que vos no salís
de Nápoles, porque aguarda 470
vuestra suspensa fortuna
el fin de aquestas mudanzas.
Voto a los diablos.
CAPITÁN
Paredes,

con paciencia.
GARCÍA
Cuando hablan

en vuestra reputación; 475
¿paciencia?
CAPITÁN
¿No es cosa clara,

que la habemos menester?
GARCÍA
Clara o obscura; yo andaba
buscando alguna ocasión,
para cruzalle la cara 480
(perdone vuestra Excelencia)
a la envidia cortesana.
Cortarame cien cabezas
el Rey, y supiera España,
que es Paredes vuestra hechura, 485
y vos la mejor espada
que ha servido a rey, por vida.
CAPITÁN
Tener la vuestra envainada
tantos tiempos en la Corte,
toda esa cólera causa. 490
GARCÍA
Confieso que es para mí
el andar entre hopalandas
cansada cosa, señor,
y que en sangrarme a pausas.
Unos rizados mozuelos, 495
que apenas cuando los hablan,
sabe un hombre, si son ellos,
o si habla con sus hermanas.
Andaban allí brïosos,
por cierto de buena traza; 500
para hacer un escuadrón,
calzas, cueras, guantes de ámbar.
Discurrían en la guerra;
y a la fe, que si se tarda
el rey Fernando en salir, 505
y se han de tomar las armas,

-fol. 52v-
que no hay para que Felipe
traiga gente de Alemania
contra su enojado suegro.
Estos también murmuraban 510
de que no queréis venir;
yo un día saqué una daga,
y atravesando un bufete,
adonde jugando estaban,
dije: el Duque, mi señor, 515
sirve a Fernando en Italia,
de guardarle el Reino en paz,
mientras estas cosas andan,
que no por otro interés,
y quien lo piensa, o se engaña, 520
o miente. Si está engañado,
mire, que si viene a España,
Nápoles se ha de perder;
si miente, tome esa diga,
y sígame. No salieron 525
las señoras de la sala;
digo, aquellos gentilhombres.
CAPITÁN
En verdad, que yo enviaba
buen Embajador en vos.
¿No hay cartas?
GARCÍA
No traigo cartas,
530
porque todas son lisonjas
y mentiras disfrazadas.
Y basta, que os diga yo
lo que he visto, y lo que pasa
que no he mentido en mi vida, 535
ni he faltado a mi palabra,
ni dicho, que Dios os guarde,
deseando que se caiga
este muro sobre vos,
como los que firman cartas. 540
Y he reparado, señor,
que todas son firmas falsas;
que si escriben una cosa,
y otra tienen en el alma;
sino cumplen lo que dicen, 545
y en cuanto dicen engañan,
no son firmas verdaderas.

 

(Salen el PAJE, ESPINELO y ALBERICO.)

 
PAJE
Entrad, que el Virrey aguarda.
ESPINELO
¿Qué manda vuestra Excelencia?
CAPITÁN
Espinelo, yo he sabido 550
que engañado o pervertido
osáis hablar en mi ausencia.
Sin esto, aunque maravilla
el ver malicia tan clara,
de Juan López de Vergara 555
mi Secretario en Castilla,
he sabido que escribís
al Rey lo que se os antoja,
con que se altera y se enoja.
Pues claramente decís 560
que yo le quiero entregar
esta ciudad a su yerno;
por donde nuevo gobierno
quiere Fernando enviar;
y aun me dicen, que es su hijo 565
don Alonso de Aragón.
No habéis tenido razón.
ESPINELO
Eso que Vergara os dijo,
si él en Italia estuviera,
hiciera yo desdecir. 570
CAPITÁN
No me había de escribir
cosa que verdad no fuera.
Aqueste Reino gané
con mi sangre y con mi espada,
y de la lealtad jurada 575
nunca a Fernando falté.
Es mi Rey y mi señor,
y si él a llamarme envía;
no será la culpa mía
que será de algún traidor. 580
Id con Dios sin replicar,

-fol. 53r-
y enmendaos en escribir,
que no es seguro mentir
y siempre lo fue callar.
ESPINELO
Ya dije a vuestra Excelencia, 585
que a estar aquí el Secretario.
GARCÍA
No es el hablar necesario,
sino...
CAPITÁN
Paredes, paciencia.

GARCÍA
Salid fuera, que...
CAPITÁN
García.

ESPINELO
Yo os daré satisfación, 590
señor, en otra ocasión.

 

(Vanse los dos.)

 
GARCÍA
¡Oh qué paciencia tan fría!
Si vuestra Excelencia trata
a estos pícaros así;
¿de qué se espanta?, ¿esto oí? 595
pesia; esta flema me mata.
Déjeme vuestra Excelencia,
que no quiero más de ver
si aqueste sabe correr.
CAPITÁN
Paciencia.
GARCÍA
¡Oh, tanta paciencia!
600
Pues déjeme ver siquiera,
pues no le quiere matar,
si aqueste sabe bajar
al patio sin escalera,
que no le haré mal por Dios. 605
CAPITÁN
Eso no quiero creer.
GARCÍA
¿Cómo no se han de atrever,
si sois desa suerte vos?

 

(Sale DON JUAN.)

 
DON JUAN
¿Qué ha hecho vuestra Excelencia
a Espinelo, que ha salido 610
de aquí enojado y corrido?
CAPITÁN
Sobrino, una diligencia
para templalle la pluma,
porque dice mal de mí.
DON JUAN
Que le habéis querido aquí 615
matar va diciendo en suma.
CAPITÁN
¿Matar?
GARCÍA
¿No fuera mejor

que se quejara de veras?
CAPITÁN
Dejadle hablar.
GARCÍA
¿Que esto quieras?


 

(Vase el GRAN CAPITÁN.)

 
DON JUAN
Fuese.
GARCÍA
¿Cómo va de amor?
620
DON JUAN
Después que os fuisteis, García
muy favorecido estoy.
GARCÍA
Si lo estáis cuando me voy;
venir fue ignorancia mía.
En fin, ¿ya os hace favor 625
Pompeya?
DON JUAN
Arrojadamente.

GARCÍA
Bien haya quien ama y siente.
DON JUAN
Luego, ¿vos tenéis amor?
GARCÍA
Si tuviera, que en efeto
no soy de piedra don Juan, 630
pero esto de otro galán,
que pique en lindo y discreto,
es cosa, que a cortos plazos,
si alguna vez me tocara,
a la mujer desollara, 635
y al hombre hiciera pedazos.
Lo que necesario es,
¿no se compra?
DON JUAN
Así es verdad.

GARCÍA
Pues quitar de voluntad,
y poner en interés. 640
Por el nombre me querían
ver en Castilla las damas.
Yo no andaba por las ramas
con algunas que me vían,
mas daba lindo dinero. 645
Y un día una bellacona

-fol. 53v-
me dijo muy socarrona:
¡oh valiente Caballero!,
con razón entre Romanos
es tu fama encarecida; 650
porque no he visto en mi vida
hombre de mejores manos.
DON JUAN
¿Qué la disteis?
GARCÍA
Cien doblones,

que esto doy, y no desvelos;
pero si me diera celos, 655
la diera cien mojicones.

 

(Sale JULIO, criado de FABRICIO con un papel.)

 
JULIO
Una palabra querría
al señor don Juan.
DON JUAN
Hablad.

JULIO
Aqueste papel tomad,
que quien le firma os le envía. 660

 (Dásele y vase.) 

DON JUAN
Id con Dios.

 (Aparte. 

Milagro fuera,

no hacer ese caballero
su obligación; leerle quiero.)

 (Lee.) 

Don Juan, Fabricio os espera
de esotra parte del río 665
con un amigo no más.
GARCÍA
¿Qué es eso?
DON JUAN
Nada.
GARCÍA
¿A qué vas?

DON JUAN
Dios os guarde.
GARCÍA
¿Es desafío?

DON JUAN
Es de una dama el papel.
GARCÍA
No lo dice tu color. 670
DON JUAN
Son efetos de mi amor,
que está desdeñosa en él.
GARCÍA
Si es cosa de pesadumbre,
a estas paredes podéis
arrimaros y veréis 675
saltar de las piedras lumbre.
DON JUAN
Ya digo, que es de una dama.
GARCÍA

 (Aparte.) 

Lo que me niega don Juan
le diré al gran Capitán,
que importa a su honor y fama. 680
Que estos bellacos se atreven
a su sangre, viendo ya
que el Rey enojado está,
y lo que tienen le deben.

 (Vase.) 

DON JUAN
Que lleve me dice aquí 685
conmigo otro Caballero;
pero llevarle no quiero,
que será bajeza en mí.
Que para dos, con razón
basta un Córdoba. Mas creo 690
que estos vendrán con deseo
de hacer alguna traición.
De mi locura me espanto,
pensarlo será mejor:
mas las cosas del honor 695
no quieren pensarse tanto.

 (Vase.) 


 

(Salen POMPEYA y JULIA.)

 
POMPEYA
Dé la vuelta el coche luego.
JULIA
Perdida vas.
POMPEYA
Voy sin mí.

JULIA
Este es el río, y aquí
mal templarás tanto fuego. 700
POMPEYA
No le llevo yo de amor
(que en eso, Julia, te engañas)
mas de las cosas estrañas
que suceden por mi honor.
¿Será bien que en la ciudad 705
digan que la causa fui?
JULIA
Quién ha de pensar de ti,
que le tienes voluntad.
POMPEYA
¿Yo a Fabricio?
JULIA
A don Juan digo.

  -fol. 54r-  
POMPEYA
Deja esos celos.
JULIA
No puedo,
710
que tengo a los tuyos miedo,
y al amor por enemigo.
POMPEYA
Querríame entretener,
y ninguna cosa veo
que satisfaga al deseo. 715

 

(Salen DON JUAN y MORATA, lacayo.)

 
DON JUAN
Si después de anochecer
no vuelvo a casa, Morata,
dirás que a Loreto fui
a una promesa.
MORATA
¿De mí

te guardas?
DON JUAN
Si fuera ingrata
720
mi condición a tu amor,
en lo que a la tuya toca;
no fuera la causa poca
de tu queja y mi rigor.
Este es caso, que no cabe 725
en tu calidad.
MORATA
¿Por qué,

si siempre Morata fue
de tus pensamientos llave?,
¿no vine de España aquí?,
¿no te serví con lealtad?, 730
¿he faltado a la verdad
de hidalgo?, ¿qué has visto en mí?
DON JUAN
Lleva el caballo, Morata,
y no me preguntes más,
que ya me enojas.
MORATA
Tú harás
735
alguna cascabelada.
Pero Pompeya está allí,
que del coche se apeó;
confieso que me engañó
el haberte visto así. 740
Llevo el caballo, y diré
lo que me mandas, señor,
que solo estarás mejor.

 (Vase.) 

POMPEYA
Ah, ¿señor don Juan?
DON JUAN
Querría

no responder, si pudiese, 745
¿que a tal ocasión viniese?,
¿hay mayor desdicha mía?

 

(Salen el GRAN CAPITÁN y GARCÍA DE PAREDES.)

 
GARCÍA
Yo os he dicho la verdad.
CAPITÁN
¿Y es sin duda desafío?
GARCÍA
El color y el poco brío 750
me han dicho esta necedad;
que basta ser sangre vuestra.
CAPITÁN
¿Temor, don Juan?, ¿cuándo fuese
el contrario, que tuviese,
Paredes, la envidia nuestra, 755
que no puede ser mayor?
GARCÍA
Digo que me ha parecido,
por verle descolorido,
y algo encogido, señor,
que por dicha yo me engaño. 760
CAPITÁN
En fin, ¿al río salió?
GARCÍA
Y me dijo, quien le vio,
que iba solo.
CAPITÁN
¡Caso estraño!

DON JUAN
¿Hay desdicha semejante?
¿que cuando con tal valor 765
voy a procurar mi honor,
se pone el mundo delante?
¿Qué se pudiera juntar,
que más infame mi fama?
De aquesta parte la dama 770
por quien sale a pelear;
y desta, el Virrey mi tío.
¿Qué dirá un noble afrentado;
sino que los he juntado
a impedir el desafío? 775
Entre tanta confusión,

-fol. 54v-
¿qué haré? Mas ya he visto un barco,
yo le desato y me embarco.
POMPEYA
¿Señor don Juan, no es razón,
que nos habléis?
DON JUAN
¿Quién me llama?
780
CAPITÁN
Ah sobrino, ¿dónde vais?
DON JUAN
¿Quién es?
CAPITÁN
¿Eso preguntáis?

Un deudo vuestro.
POMPEYA
Una dama.

DON JUAN
Señora.
CAPITÁN
Escuchadme a mí.

DON JUAN
Señor.
CAPITÁN
Perdonad, señora,
785
que tengo que hablar agora
con don Juan secreto aquí.
Tomad el coche, y volveos
a la ciudad.
POMPEYA
La obediencia

debida a vuestra Excelencia, 790
templa mis justos deseos.
Y porque lo que quería
a don Juan, lo hará mejor
ese divino valor.
CAPITÁN
Señora, esta causa es mía, 795
con lo poco que la entiendo:
id en buen hora.

 

(Vanse las dos.)

 
DON JUAN
Imagino,

que estoy sin honra.
CAPITÁN
Sobrino.

DON JUAN
Señor.
CAPITÁN
Oíd. No me ofendo,

de que sirváis una dama, 800
ni de que en tal ocasión
se ofrezca alguna cuestión,
desto que celos se llama;
que claro está que ha de haber
celos, a donde hay amor. 805
Y aunque por vuestro valor
no seré yo menester;
estoy corrido, que siendo
sangre tan vuestra, encubráis
vuestros sucesos, pues vais 810
donde me han dicho.
DON JUAN
Yo entiendo,

señor, que os han engañado.
CAPITÁN
Dadme luego aquel papel.
DON JUAN
¿Qué papel?
CAPITÁN
Yo veré en él,

a lo que estáis obligado. 815
DON JUAN
Yo, señor.
CAPITÁN
Acabad ya.

DON JUAN
De que os engañen me pesa.
CAPITÁN
Por vida de la Duquesa,
que me obliguéis.
DON JUAN
Aquí está.

 (Dásele.) 

CAPITÁN
Pues dejádmele leer. 820

 (Lee para sí.) 

DON JUAN
Paredes, ¿qué es esto?
GARCÍA
¿Yo?

Vuestro tío me mandó,
a quien debo obedecer,
que le acompañase aquí.
DON JUAN
¿Quién se lo ha dicho?
GARCÍA
¿En Palacio
825
buscáis eso? ¡Lindo espacio!
DON JUAN
Honra y opinión perdí.
CAPITÁN
Don Juan.
DON JUAN
Señor.
CAPITÁN
Aquí dice.

Fabricio Urfino, que salga
otro con vos.
DON JUAN
Es verdad.
830
CAPITÁN
¿Cómo vais solo?
DON JUAN
Pensaba

que bastaba ser quien soy.
CAPITÁN
Para traidores no basta.
Yo tengo de ser sobrino,
quien vaya con vos.
DON JUAN
No vaya
835

-fol. 55r-
vuestra Excelencia, señor,
que me quitará la fama,
pues dirán que vos vencisteis:
vaya Paredes.
CAPITÁN
¿La espada

de Paredes no queréis 840
que os quite el nombre en Italia?
DON JUAN
Señor.
CAPITÁN
Paso, no lo entienda:

id y acercad una barca,
con que pasemos los dos.
DON JUAN
Vuestra Excelencia lo manda: 845
mas yo voy con poco gusto.

 (Vase.) 

CAPITÁN

 (Aparte. 

Este sin duda pensaba
hacer que aquestas mujeres
su desafío estorbaran.
Perdido está, vive el cielo: 850
¿quién pensara que faltara
mi sangre en él? Pues remedio
no falte, donde ella falta.)
Paredes.
GARCÍA
Señor, ¿qué es esto?,

¿dónde va don Juan?, ¿qué tratas?, 855
¿qué imaginas?
CAPITÁN
Un barreno

he menester.
GARCÍA
¿Y dejabas

ir a don Juan, que le tiene
desde las sienes al alma?
¿Adónde quieres agora 860
que vaya por él?
CAPITÁN
Aguarda,

allí una barca fabrican
y están clavando las tablas,
no pueden estar sin él.
GARCÍA
Ay dellos tanta abundancia 865
en Músicos, en Poetas,
en Caballeros y Damas,
que lo dudo sin razón.
CAPITÁN
¿Y en valïentes no?
GARCÍA
Si hablas

de valientes, no sé yo, 870
si de barreno te escapas.
CAPITÁN
¿A mí Paredes?
GARCÍA
Perdona,

que aunque en ejércitos mandas,
también te precias de noche
de darte diez cuchilladas. 875
CAPITÁN

 (Aparte.) 

Bien lo dijeras, si agora
supieras lo que me aguarda:
voy a matar un sobrino,
voy a dar vida a mi fama.

 

(Vanse.)

 

 

(Salen FABRICIO y ESPINELO.)

 
ESPINELO
Ya el barco se volvió.
FABRICIO
Ventura ha sido
880
no habernos visto nadie.
ESPINELO
Agora quiero,

mientras viene el traidor que os ha ofendido,
saber la causa, y estimar primero
que me hayáis entre tantos elegido.
FABRICIO
Teneros por valiente Caballero, 885
y por amigo, me obligó: escuchadme.
ESPINELO
La verdad brevemente declaradme,
que aunque vos le tenéis por enemigo;
por sangre del Virrey, también le tengo
por enemigo yo.
FABRICIO
Vos sois mi amigo,
890
y con vuestro valor seguro vengo.

-fol. 55v-
No era Pompeya tan crüel conmigo,
(que de todo os advierto y os prevengo)
antes que el Español la visitase.
ESPINELO
¡Mala elección!, ¡mal gusto! ¿qué os dejase? 895
FABRICIO
Respondía tal vez a un papel mío,
y con risa en los ojos me miraba,
con que amor aumentó mi desvarío,
que la correspondencia me animaba.
Tal vez la margen deste mismo río, 900
a quien su pie de flores esmaltaba,
me vio dichoso merecer su mano,
dejando el coche de su Sol tirano.
Aquí la vi y aquí la dije amores,
aquí los escuchó y aquí a escucharme 905
se pararon las aguas, y las flores
se alzaron de las hojas a envidiarme.
Mas todos estos lances y favores
desmayaron sus fuerzas, y a dejarme
se dispuso, ofendida la esperanza, 910
de ver en mi firmeza su mudanza.
Vive Dios, que me muero de pensallo.
No sé quien trujo este Español a vella,
que por mi honor las asperezas callo,
que usó conmigo en pago de querella. 915
A pie le alaba, admírale a caballo;
y siendo Italia, como veis, tan bella,
España ha de ser fértil en su boca,
de cuanto en guerra y paz a un reino toca.
Hoy sobre aquesto el Español villano 920
se alargó de manera en su porfía;
que me obligó a decir; que el Reino Hispano
como bárbaro en todo procedía:
Pompeya me detuvo.
ESPINELO
¿Qué?
FABRICIO
La mano.

ESPINELO
Pues ¿qué fue la respuesta?
FABRICIO
Que mentía.
925
Veis aquí la ocasión del desafío.

 

(Sale el GRAN CAPITÁN mojado.)

 
CAPITÁN
Gracias al cielo que salí del río.
ESPINELO
Un hombre a nosotros viene.
FABRICIO
No es don Juan.
ESPINELO
¡Estraña cosa!,


-fol. 56r-
¿no es este el Virrey?
FABRICIO
Él es;
930
la infamia queda notoria
de su sobrino.
ESPINELO
El cobarde

se lo ha dicho.
FABRICIO
¿Qué más honra

para mí?
ESPINELO
Dices verdad,

sin peligro le despojas. 935
CAPITÁN
Ah Caballeros.
FABRICIO
¿Quién es?

CAPITÁN
Suplícoles que me oigan.
Este papel se ha enviado
a mi sobrino, en que nombran
dos a dos el desafío 940
que están esperando agora.
Él me escogió como amigo
que más de cerca le toca.
Embarcámonos los dos,
pero alteradas las ondas, 945
y no sabiendo del remo,
por vivir los dos a solas,
zozobró el barco. Yo al agua
me arrojé, pasela toda;
mas no sabiendo nadar, 950
en ella don Juan se ahoga.
Yo vengo por él, yo basto,
el mismo soy, que no importa
que sean dos, metan mano:
¿qué aguardan? ¿qué se alborotan? 955
ESPINELO
Señor, vos sois el Virrey,
representáis la persona
de Fernando en este Reino.
Fuera desto, las vitorias
y hazañas vuestras, no piden 960
espadas menos famosas,
que de César o Alejandro.
FABRICIO
Gran Capitán, a quien honra
con aqueste nombre el mundo,
si a las armas españolas 965
habéis dado más banderas
que hay en estos sauces hojas;
¿quién ha de medir su espada
con la vuestra vitoriosa?
Veis aquí las dos rendidas. 970
CAPITÁN
Fabricio, si me reporta
alguna cosa, es venir
a vuestro lado persona,
que con su lengua y su pluma
me destruye y me deshonra 975
con mi Rey; pues me levanta
mil testimonios que adorna
con prevenciones fingidas
y palabras mentirosas.
No me conviene matarle; 980
que dirán (si fuese agora)
que es de miedo, de que escribe
al rey Fernando mis cosas.
Viva y escriba, que creo
que aunque traiciones componga, 985
ha de tener mi verdad
más fuerza que las lisonjas.
Que aquel honor que mi espada
ganó con tantas vitorias;
no es posible que la infame 990
una lengua fabulosa.
Esto le ha de dar la vida,
esto que le mate estorba,
que el haber malos es causa,
que los buenos se conozcan. 995
Si Dios por un solo bueno
vida a mil malos otorga;
viva un malo por mil buenos,
que en este Reino me adoran.
Entre la Luna y el Sol, 1000
¿qué importa que se interponga
la tierra? Pues ese eclipse
no dura apenas un hora.
Fernando es solo, yo soy Luna,
tú la tierra. Pues, ¿qué importa 1005
que pongas sombra en el Sol,

-fol. 56v-
si has de quedarte por sombra?

 (Vase.) 

FABRICIO
¡Estraño suceso!
ESPINELO
Y tal,

que apenas aliento cobra
mi confusión y vergüenza. 1010
FABRICIO
Bien será que te dispongas
a no escribir desde hoy
sino las verdades solas.
ESPINELO
Si ya comencé a mentir;
y personas poderosas 1015
me ayudan, que en esta envidia
con mi pluma se conforman;
¿cómo he de volver atrás?

 

(Sale DON JUAN mojado con la espada y la daga.)

 
DON JUAN
Mi fortuna rigurosa
venció mi honor, que del cuello 1020
del alma cuelga por joya.
Llegué a la orilla nadando,
aunque con fuerzas tan pocas,
que no sé si he de poder
ganar opinión honrosa. 1025
Pero piérdase la vida,
como quien al mar arroja
lo menos, que es el hacienda.
Ya en la margen arenosa
me esperan mis dos contrarios: 1030
¡ah Caballeros!
ESPINELO
¿Qué sombra

es esta?
DON JUAN
Yo soy don Juan,

don Juan soy, ¿de qué se asombran?
Con un amigo venía,
zozobró el barco en las olas, 1035
él es muerto, yo soy vivo,
mano a las espadas pongan.
FABRICIO
Don Juan, el gran Capitán
vino aquí, su valerosa
persona, como Virrey, 1040
mi honor a su cargo toma.
Yo estoy satisfecho ya.
DON JUAN
Yo no, Fabricio, que torna
mal el que es desafiado,
sin la sangre o la vitoria. 1045
ESPINELO
Mira, que estoy aquí yo,
y no he de dejar (perdona)
que riña solo Fabricio.
DON JUAN
¿Tú eres? ¡Suerte dichosa!
A Fabricio mataré 1050
por el papel, que fue loca
presunción; y a ti villano,
porque al Rey mintiendo informas.

 

(Meten mano.)

 
ESPINELO
¿Palabras?
DON JUAN
Mueran infames.

FABRICIO
Tú lo eres.
ESPINELO
No respondas.
1055
DON JUAN
Agora veréis, traidores,
si son las palabras obras.

 

(Mételos a cuchilladas.)

 

Radio Nacional en sefardi.

O el sefardi en Radio Nacional ;-).

Arte nuevo de hacer comedias.

No se si Santiago Segura se habra leido esto, pero muchos de los guionistas y directores que se quejan del escaso publico de sus obras podrian echarle un vistazo.

 

Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo

 

Lope de Vega

Mándanme, ingenios nobles, flor de España, (que en esta junta y academia insigne en breve tiempo excederéis no sólo a las de Italia, que, envidiando a Grecia, ilustró Cicerón del mismo nombre,junto al Averno lago, si no a Atenas, adonde en su platónico Liceo se vio tan alta junta de filósofos) que un arte de comedias os escriba, que al estilo del vulgo se reciba.Fácil parece este sujeto, y fácil fuera para cualquiera de vosotros, que ha escrito menos de ellas, y más sabe del arte de escribirlas, y de todo; que lo que a mí me daña en esta partees haberlas escrito sin el arte. No porque yo ignorase los preceptos, gracias a Dios, que ya, tirón gramático,pasé los libros que trataban de esto antes que hubiese visto al sol diez vecesdiscurrir desde el Aries a los Peces. Mas porque, en fin, hallé que las comedias estaban en España, en aquel tiempo, no como sus primeros inventores pensaron que en el mundo se escribieran,mas como las trataron muchos bárbaros que enseñaron el vulgo a sus rudezas; y así, se introdujeron de tal modo que, quien con arte agora las escribe, muere sin fama y galardón, que puede,entre los que carecen de su lumbre, más que razón y fuerza, la costumbre. Verdad es que yo he escrito algunas veces siguiendo el arte que conocen pocos, mas luego que salir por otra parteveo los monstruos, de apariencia llenos, adonde acude el vulgo y las mujeres que este triste ejercicio canonizan, a aquel hábito bárbaro me vuelvo; y, cuando he de escribir una comedia,encierro los preceptos con seis llaves; saco a Terencio y Plauto de mi estudio, para que no me den voces (que suele dar gritos la verdad en libros mudos), y escribo por el arte que inventaronlos que el vulgar aplauso pretendieron, porque, como las paga el vulgo, es justo hablarle en necio para darle gusto. Ya tiene la comedia verdadera su fin propuesto, como todo génerode poema o poesis, y éste ha sido imitar las acciones de los hombres y pintar de aquel siglo las costumbres. También cualquiera imitación poética se hace de tres cosas, que son plática,verso dulce, armonía, o sea la música, que en esto fue común con la tragedia, sólo diferenciándola en que trata las acciones humildes y plebeyas, y la tragedia, las reales y altas.¡Mirad si hay en las nuestras pocas faltas! Acto fueron llamadas, porque imitan las vulgares acciones y negocios. Lope de Rueda fue en España ejemplo de estos preceptos, y hoy se ven impresassus comedias de prosa tan vulgares, que introduce mecánicos oficios y el amor de una hija de un herrero,de donde se ha quedado la costumbre de llamar entremeses las comediasantiguas donde está en su fuerza el arte,siendo una acción y entre plebeya gente, porque entremés de rey jamás se ha visto, y aquí se ve que el arte, por bajeza de estilo, vino a estar en tal desprecio, y el rey en la comedia para el necio. Aristóteles pinta en su Poética, puesto que escuramente, su principio: la contienda de Atenas y Megarasobre cuál de ellos fue inventor primero.Los megarenses dicen que Epicarmo, aunque Atenas quisiera que Magnetes.Elio Donato dice que tuvieronprincipio en los antiguos sacrificios; da por autor de la tragedia a Tespis,siguiendo a Horacio, que lo mismo afirma; como de las comedias a Aristófanes. Homero, a imitación de la comedia, La Odisea compuso, mas La Ilíadade la tragedia fue famoso ejemplo,a cuya imitación llamé epopeya a mi Jerusalén, y añadí «trágica»; y así a su Infierno, Purgatorio y Cielo del célebre poeta Dante Alígero llaman comedia todos comúnmente, y el Maneti en su prólogo lo siente.Ya todos saben que silencio tuvo, por sospechosa, un tiempo la comedia, y que de allí nació la sátira, que, siendo más cruel, cesó más presto,y dio licencia a la comedia nueva. Los coros fueron los primeros; luego de las figuras se introdujo el número; pero Menandro, a quien siguió Terencio, por enfadosos, despreció los coros;Terencio fue más visto en los preceptos,pues que jamás alzó el estilo cómico a la grandeza trágica, que tantos reprehendieron por vicioso en Plauto, porque en esto Terencio fue más cauto.Por argumento la tragedia tiene la historia, y la comedia, el fingimiento; por eso fue llamada planipediadel argumento humilde, pues la hacía sin coturno y teatro el recitante.Hubo comedias palïatas, mimos, togatas, atelanas, tabernarias,que también eran, como agora, varias. Con ática elegancia los de Atenas reprehendían vicios y costumbres con las comedias, y a los dos autores del verso y de la acción daban sus premios. Por eso Tulio las llamaba espejo de las costumbres y una viva imagen de la verdad, altísimo atributo, en que corren parejas con la historia. ¡Mirad si es digna de corona y gloria! Pero ya me parece estáis diciendo que es traducir los libros y cansaros pintaros esta máquina confusa.Creed que ha sido fuerza que os trujese a la memoria algunas cosas de éstas, porque veáis que me pedís que escriba Arte de hacer comedias en España, donde cuanto se escribe es contra el arte;y que decir cómo serán agora contra el antiguo, y qué en razón se funda, es pedir parecer a mi experiencia, no al arte, porque el arte verdad dice, que el ignorante vulgo contradice.Si pedís arte, yo os suplico, ingenios, que leáis al doctísimo utinense Robortelio, y veréis sobre Aristóteles, y, aparte en lo que escribe De Comedia,cuanto por muchos libros hay difuso,que todo lo de agora está confuso. Si pedís parecer de las que agora están en posesión, y que es forzosoque el vulgo con sus leyes establezca la vil quimera de este monstruo cómico, diré el que tengo, y perdonad, pues debo obedecer a quien mandarme puede, que, dorando el error del vulgo, quiero deciros de qué modo las querría, ya que seguir el arte no hay remedio,en estos dos extremos dando un medio.  Elíjase el sujeto, y no se mire (perdonen los preceptos) si es de reyes, aunque por esto entiendo que el prudente Filipo, rey de España y señor nuestro, en viendo un rey en ellos se enfadaba,o fuese el ver que al arte contradice, o que la autoridad real no debe andar fingida entre la humilde plebe. Esto es volver a la comedia antiguadonde vemos que Plauto puso dioses, como en su Anfitrïón lo muestra Júpiter. Sabe Dios que me pesa de aprobarlo, porque Plutarco, hablando de Menandro, no siente bien de la comedia antigua; mas pues del arte vamos tan remotos, y en España le hacemos mil agravios, cierren los doctos esta vez los labios. Lo trágico y lo cómico mezclado, y Terencio con Séneca, aunque seacomo otro Minotauro de Pasife, harán grave una parte, otra ridícula, que aquesta variedad deleita mucho: buen ejemplo nos da naturaleza, que por tal variedad tiene belleza. Adviértase que sólo este sujeto tenga una acción, mirando que la fábula de ninguna manera sea episódica, quiero decir inserta de otras cosas que del primero intento se desvíen;ni que de ella se pueda quitar miembro que del contexto no derribe el todo; no hay que advertir que pase en el período de un sol, aunque es consejo de Aristóteles, porque ya le perdimos el respetocuando mezclamos la sentencia trágica a la humildad de la bajeza cómica; pase en el menos tiempo que ser pueda, si no es cuando el poeta escriba historia en que hayan de pasar algunos años,que éstos podrá poner en las distancias de los dos actos, o, si fuere fuerza, hacer algún camino una figura, cosa que tanto ofende a quien lo entiende, pero no vaya a verlas quien se ofende.¡Oh, cuántos de este tiempo se hacen crucesde ver que han de pasar años en cosa que un día artificial tuvo de término, que aun no quisieron darle el matemático! Porque considerando que la cólerade un español sentado no se templa si no le representan en dos horas hasta el Final Juïcio desde el Génesis, yo hallo que, si allí se ha de dar gusto, con lo que se consigue es lo más justo.El sujeto elegido, escriba en prosa y en tres actos de tiempo le reparta, procurando, si puede, en cada uno no interrumpir el término del día. El capitán Virués, insigne ingenio,puso en tres actos la comedia, que antes andaba en cuatro, como pies de niño, que eran entonces niñas las comedias; y yo las escribí, de once y doce años, de a cuatro actos y de a cuatro pliegos,porque cada acto un pliego contenía; y era que entonces en las tres distancias se hacían tres pequeños entremeses, y, agora, apenas uno, y luego un baile, aunque el baile lo es tanto en la comediaque le aprueba Aristóteles y tratan Ateneo, Platón y Jenofonte, puesto que reprehende el deshonesto, y por esto se enfada de Calípides, con que parece imita el coro antiguo. Dividido en dos partes el asunto, ponga la conexión desde el principio, hasta que vaya declinando el paso, pero la solución no la permita hasta que llegue a la postrera scena, porque, en sabiendo el vulgo el fin que tiene, vuelve el rostro a la puerta y las espaldas al que esperó tres horas cara a cara, que no hay más que saber que en lo que para.Quede muy pocas veces el teatrosin persona que hable, porque el vulgo en aquellas distancias se inquïeta y gran rato la fábula se alarga, que, fuera de ser esto un grande vicio, aumenta mayor gracia y artificio.Comience, pues, y con lenguaje casto no gaste pensamientos ni conceptos en las cosas domésticas, que sólo ha de imitar de dos o tres la plática; mas cuando la persona que introducepersüade, aconseja o disüade, allí ha de haber sentencias y conceptos, porque se imita la verdad sin duda, pues habla un hombre en diferente estilo del que tiene vulgar, cuando aconseja,persüade o aparta alguna cosa. Dionos ejemplo Arístides retórico, porque quiere que el cómico lenguaje sea puro, claro, fácil, y aun añade que se tome del uso de la gente, haciendo diferencia al que es político, porque serán entonces las dicciones espléndidas, sonoras y adornadas. No traya la escritura, ni el lenguaje ofenda con vocablos exquisitos, porque, si ha de imitar a los que hablan, no ha de ser por pancayas, por metauros, hipogrifos, semones y centauros. Si hablare el rey, imite cuanto pueda la gravedad real; si el viejo hablare, procure una modestia sentenciosa; describa los amantes con afectos que muevan con extremo a quien escucha; los soliloquios pinte de manera que se transforme todo el recitarte,y, con mudarse a sí, mude al oyente; pregúntese y respóndase a sí mismo, y, si formare quejas, siempre guarde el debido decoro a las mujeres. Las damas no desdigan de su nombre,y, si mudaren traje, sea de modo que pueda perdonarse, porque suele el disfraz varonil agradar mucho. Guárdese de imposibles, porque es máximaque sólo ha de imitar lo verisímil;el lacayo no trate cosas altas ni diga los conceptos que hemos visto en algunas comedias extranjeras; y de ninguna suerte la figura se contradiga en lo que tiene dicho,quiero decir, se olvide, como en Sófocles se reprehende, no acordarse Edipo del haber muerto por su mano a Layo. Remátense las scenas con sentencia, con donaire, con versos elegantes,de suerte que, al entrarse el que recita, no deje con disgusto el auditorio. En el acto primero ponga el caso, en el segundo enlace los sucesos, de suerte que hasta el medio del terceroapenas juzgue nadie en lo que para; engañe siempre el gusto y, donde vea que se deja entender alguna cosa, dé muy lejos de aquello que promete. Acomode los versos con prudenciaa los sujetos de que va tratando: las décimas son buenas para quejas; el soneto está bien en los que aguardan; las relaciones piden los romances, aunque en otavas lucen por extremo;son los tercetos para cosas graves, y para las de amor, las redondillas; las figuras retóricas importan, como repetición o anadiplosis, y en el principio de los mismos versosaquellas relaciones de la anáfora, las ironías y adubitaciones, apóstrofes también y exclamaciones. El engañar con la verdad es cosa que ha parecido bien, como lo usabaen todas sus comedias Miguel Sánchez, digno por la invención de esta memoria; siempre el hablar equívoco ha tenido y aquella incertidumbre anfibológica gran lugar en el vulgo, porque piensaque él solo entiende lo que el otro dice. Los casos de la honra son mejores, porque mueven con fuerza a toda gente; con ellos las acciones virtüosas, que la virtud es dondequiera amada,pues que vemos, si acaso un recitante hace un traidor, es tan odioso a todos que lo que va a comprar no se lo venden, y huye el vulgo de él cuando le encuentra; y si es leal, le prestan y convidan,y hasta los principales le honran y aman, le buscan, le regalan y le aclaman. Tenga cada acto cuatro pliegos solos, que doce están medidos con el tiempo y la paciencia del que está escuchando; en la parte satírica no sea claro ni descubierto, pues que sabe que por ley se vedaron las comedias por esta causa en Grecia y en Italia; pique sin odio, que si acaso infama,ni espere aplauso ni pretenda fama. Estos podéis tener por aforismos los que del arte no tratáis antiguo, que no da más lugar agora el tiempo, pues lo que les compete a los tres génerosdel aparato que Vitrubio dice, toca al autor, como Valerio Máximo, Pedro Crinito, Horacio, en sus Epístolas, y otros los pintan, con sus lienzos y árboles, cabañas, casas y fingidos mármoles.Los trajes nos dijera Julio Pólux, si fuera necesario, que, en España, es de las cosas bárbaras que tiene la comedia presente recebidas: sacar un turco un cuello de cristianoy calzas atacadas un romano. Mas ninguno de todos llamar puedo más bárbaro que yo, pues contra el arte me atrevo a dar preceptos, y me dejo llevar de la vulgar corriente, adondeme llamen ignorante Italia y Francia; pero, ¿qué puedo hacer si tengo escritas, con una que he acabado esta semana, cuatrocientas y ochenta y tres comedias? Porque, fuera de seis, las demás todaspecaron contra el arte gravemente. Sustento, en fin, lo que escribí, y conozco que, aunque fueran mejor de otra manera, no tuvieran el gusto que han tenido, porque a veces lo que es contra lo justopor la misma razón deleita el gusto.
Humanae cur sit speculum comoedia vitae, quaeve ferat juveni commoda, quaeve seni, quid praeter lepidosque sales, ex cultaque verba et genus eloquit purius inde petas,quae gravia in mediis occurrant lusibus, et quae jucundis passim seria mixta jocis; quam sint fallaces servi, quam improba semperfraudeque et omnigenis foemina plena dolis; quam miser, infelix, stultus, et ineptus amator,quam vix succedant, quae bene coepta putes.

Oye atento, y del arte no disputes, que en la comedia se hallará modo que, oyéndola, se pueda saber todo.

FIN


Acercate al Quijote. Nieves Compostrina y el hidalgo...

He descubierto esto por accidente. Pasa directamente a mi lista de cosas que descargar.

¿Quien ha escrito esta copla?

Hasta que el pueblo las canta,
las coplas, coplas no son,
y cuando las canta el pueblo,
ya nadie sabe el autor.

Tal es la gloria, Guillén,
de los que escriben cantares:
oír decir a la gente
que no los ha escrito nadie.

Procura tú que tus coplas
vayan al pueblo a parar,
aunque dejen de ser tuyas
para ser de los demás.

Que, al fundir el corazón
en el alma popular,
lo que se pierde de nombre
se gana de eternidad.

Abenamar, Abenamar, moro de la moreria...

Aprendi este romance en mi EGB. aun a veces lo recito, de la manera que me fue enseñado, cuando la educacion era para aprender cosas. Me pregunto si ahora se consideraria racista u ofensivo...