Bienvenidos a La Torre de Hercules (antiguamente La Ciudad de Cristal). Un lugar donde leer sobre el dia a dia de La Coruña, cosas interesantes y las obras literarias del autor.
" Polémica por la retirada de ’O Mago Dubidoso’ como candidata a los Goya
Según la Academia las correcciones se enviaron fuera de plazo
’No notificación oficial, sólo telefónica’, dice el director
Alega que enviaron la documentación ’en cuanto nos la pidieron’
Acusa al productor de ’Arrugas’, vocal de la Academia, de ’instigador’
Estudian presentar un recurso contencioso-administrativo
Marcos Nebreda | A Coruña Actualizado jueves 02/02/2012 21:31 horas
La decisión de la Academia de Cine de retirar la candidatura a los premios Goya de la película de animación gallega ’The Little Wizzard. O Mago Dubidoso’, ha levantado ampollas entre los responsables del film. Especialmente en su director, Roque Cameselle, que defiende haber entregado en plazo el material requerido y apunta a que en la decisión ha tenido que ver el productor de ’Arrugas’, también candidata al Goya, Manuel Cristóbal.
El director de Tui relata que conoció la noticia a través de la prensa y que hasta este jueves la Academia de Cine no se lo ha comunicado a través de un burofax. En él explica que la Junta Directiva "ha decidido por unanimidad de los vocales presentes la eliminación de la película como finalista de la 26 Edición de los Premios Goya por no cumplir las bases de participación".
Fuentes de la Academia explican que en los créditos de la película "no se atribuían los autores de la música". Para ello comunicaron los autores la necesidad de subsanar este error dentro del plazo establecido en las bases, algo que, según cuentan, no ha sucedido.
"Oficialmente, por carta certificada o de forma similar, no nos comunicaron nunca que faltaba documentación", denuncia Roque Cameselle. Asegura que durante la última semana recibieron varias llamadas de la Academia para solicitarles documentos que "enviamos al instante". Hasta el pasado viernes, la carrera hacia el Goya transcurría con la ilusión que los responsables de la película, producida por Deboura Films, ya manifestaron en su día a ELMUNDO.es. Problemas ’burocráticos’
Fue entonces cuando a través "de una periodista" se enteraron, según cuentan, que la documentación enviada "no había llegado en plazo" y que además existía un problema en la atribución de los títulos de crédito. Cameselle asegura que, tras conocer este punto, se pusieron en contacto telefónico con José Garasino, director de la Academia de Cine. "Le expusimos que nos habíamos equivocado en el orden de los músicos y enviamos la corrección, y nos dijo que el tema se abordaría en la Junta directiva del lunes", dice Cameselle. Este miércoles dicha Junta se reunió de nuevo y descartó la candidatura.
Alega además que desconocían los plazos en los que debían enviar lo requerido por la Academia pero reiteran que lo hicieron "en cuanto nos lo pidieron" y que conservan los correos certificados que lo prueban. Se muestra también sorprendido por el hecho de que "a pesar de aparentemente no cumplir los requisitos, llegamos a ser candidatos y precandidatos", reflexiona.
Los responsables de ’O Mago Dubidoso’ lamentan que hayan sido apartados de la candidatura por "problemas burocráticos" y reconocen que se hallan "abatidos". Alegan además que "no se nos notificó oficialmente" que las correcciones necesarias para subsanar los títulos de crédito "debían llegar en una fecha límite". Explican que estudian ya "presentar un recurso contencioso-administrativo contra la Academia de Cine". "
Hombre, mejor que pegarle al director un tiro en la nuca y quemar los rollos de pelicula si es :-). Ah, la burocracia, que "util" es algunas veces...
Tal dia como hoy a sir John Moore le dio por parar una bala de cañon con su cuerpo. Es curioso, siempre se habra de su muerte en esta batalla. Debio ser el unico que fallecio en ella, oye.
Una copia mas de la lista de sitios donde encontrar cosas de esas cuya descarga nos convierte en malvados asesinos de la cultura, la decencia, la economia y la civilizacion occidental de origen egipcio-greco-latino.. Que San Gooble Bendito y San Saber Buscar Martir nos bendigan.
Desde Kurioso, donde podreis encontrar y seguir los enlaces directamente:
" Lista de contenidos culturales gratuitos accesible desde la red . P2P. La mejor forma de ejercer tu derecho a compartir con otros usuarios de la red es el P2P (Peer-to-Peer). El P2P sirve para intercambiar información de forma directa, sin intermediarios ni webs, entre dos o más usuarios de la red. De la misma forma que hace 30 años dejabas una casete ‘rulase’ entre los compañero de colegio, hoy se han optimizado las herramientas para ejercer exactamente el mismo derecho. Es una actividad legítima, no punible y que debe escapar del control de cualquier gobierno para que se garantice la neutralidad de Internet. Hasta desde el Ministerio de Cultura español, la SGAE, Moncloa, y desde el Senado lo han utilizado para bajar contenidos ‘protegidos’ con derechos de autor. . esaotra @esaotra esaotra @esaotra
No quiero que sea gratis. Quiero que sea justo. #ComparteCultura 9 ene 12 Responder Retwittear Favorito Mediante un programa, o cliente, el usuario puede compartir su material cultural con otros usuarios dividiendo en paquetes esa información y alojándola en varios trackers (servidores anónimos) para que mediante un torrent (pequeño archivo con la dirección de esos paquetes) puedan descargárselos otros usuarios. De tal forma que para encontrar cualquier contenido cultural solo hace falta buscar estos pequeños archivos o, en adelante, ‘torrents’.
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Algunos de los clientes torrents más conocidos son: Transmissionbt, Vuze, Utorrent, Bitcomet, Delunge, aMule, Bittorrent, Ares, Bitspirit, Faroo,…
También útiles los gestores de descargas directas como: Jdownloader, Flashget, Rapget, Internet download manager, Download Acelerator, Tucan o Cryptload.
Algunos de los mejores buscadores de torrents: Mininova.org, Elitetorrent, Torrents, Torrentportal, Torrentmatrix, Isohunt. Thepiratebay.org. Si no lo encuentras aquí, es muy probable que no exista. Torrentbutler. Un buscador solo de torrents para películas en HD. Entorno visual muy cuidado Torrent-finder. Buscador de buscadores. Gestiona tu consulta entre más de 150 buscadores. Torrentz. Otro meta-buscador sencillo y práctico . Música. Google. Sí, el gran buscador también es un ‘recopilador voluntario y con ánimo de lucro de enlaces directos a descargas musicales’. Solo hay que tener cierta pericia a la hora de buscar enlaces a MP3, por ejemplo. Aquí te enseñan varios trucos para buscar por tipo de archivo. ¿Cerrará la Ley Sinde también el gigante google? Spotify. Un clásico. Referente para el nuevo modelo de negocio en la industria musical. Una forma de disfrutar de la música gratuitamente con beneficio directo para el autor. 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. Televisión Online. Alacarta. de RTVE, una oferta ‘legal’ y ejemplo de como una televisión pública se puede adaptar sin problemas a los nuevos medios. Series de producción propia, documentales, música… En su contra: no se pueden descargar y solo son visibles a través de su web Tutelevisiononline. Recopilación de enlaces a streaming de televisiones de más de 100 países. Medinalia. 1.600 canales de televisión y 5200 estaciones de radio en vivo. Viewmy.tv. Una plataforma de vídeo online independiente que sirve señal de 120 países. Buscador muy completo. Teledirecto. Recopila la señal de las cadenas que la sirvan en su web, enlazando directamente a ellas. Muy útil.
. Libros, periódicos y cómics. Google, de nuevo, pone a tu disposición y con una sencilla búsqueda por tipo de archivo (filetype:epub) miles de ebooks en castellano. Sin restricciones, sin censuras, para todos….¡¡¡CIERREN GOOGLE, POR FAVOR, ESTA MATANDO LA CULTURA!!! Si quieres hacer una búsqueda más específica con criterios no facilitados directamente por el buscador, puedes usar ‘Google Hacks’. Bing. El buscador de Microsoft, también pone a tu disposición otros 7.000 enlaces a ebooks Calibre. Un programa gratuito e imprescindible para gestionar y cambiar el formato digital de los ebooks y poder cargarlos en tu lector de libros electrónicos. Imprescindible para hacer más práctico el Kindle y no depender sólo de la tienda de Amazon. Librosparakindle. Como su nombre indica, pequeño blog con enlaces a 300 libros ya convertidos a mobi, el formato de Kindle. Colecciones casi completas de Agatha Christie, Arthur C. Clarke, Brian W. Aldiss, Carl Sagan, Reverte… Manual de desobediencia a la Ley Sinde. “Aprende a cambiar tus DNS, a configurar un proxy, a configurar y utilizar Tor para navegar anónimamente, a entender para qué sirve una red privada virtual (VPN), “… todo lo necesario para ejerder tus derechos de copia privada y una Ley tan inútil como injusta. Desarrollado por Hacktivistas y editado por ‘Traficantes de Sueños’ y el periódico Diagonal. Librosenepub 3.000 enlaces a libros de todo tipo en formato epub. Incómodo de buscar pero buena compilación. Open Library. Un buscador, iniciativa de Internet Archive, que indexa desde las grandes bases de datos de internet para acumular 1.000.000 de libros gratis. Sí ¡un millón! La mayoría en inglés pero también tienes 11.000 en Español. Ofrece un potente buscador para texto incluido en las obras. Ideal para investigar fuentes y amantes de la literatura clásica Gutenberg. 36.000 ebooks (muchos en español) en libre descarga. Formatos soportados; Kindle, Android, iPad… Los más descargados Epubgratis.me. Más de 2000 ebooks recientes en formato ePub. Muy buena interface. Sin publicidad. Una joya altruista. 24symbols. Proyecto enteramente español. El “Spotify de los libros”. Ofrece un catálogo contemporáneo de obras gratuitas, financiándose con publicidad y cuentas premium. Muy buena idea aunque los libros deberás leerlos directamente ‘online’ en la web o en la aplicación para iPad. Para descargártelos o leer ‘offline’ necesitas la cuenta premium.(9€ mes) Bookcamping. Un catálogo-biblioteca abierto y colaborativo con temática social y surgida a raíz del movimiento 15M. Sólo son descargables los que tienen una marca blanca en la ficha. 1libro1euro. 30 libros gratis de autores contemporáneos a cambio de una donación voluntaria por una buena causa. Youkioske.com. Quizás la mayor comunidad para compartir prensa y publicaciones. Le sobra publicidad. Imperdible. Issuu, Scribd y Calaméo. Tres formas de publicar y leer todo tipo de revistas, libros y documentos. Pordescargadirecta. Foro de Prensa diaria, revistas y magazines. Sin publicidad Quioscovagos. Foro con enlaces a toda la prensa y revistas que se edita en España Premiomag. 1.300 enlaces a revistas de 5 paises. Desde el National Geographic al New Yorker. No hay editadas en España. Libroteca.net. 10.000 libros, la mayoría en español, libres de derechos de autor. Bibliotheka.org. 140 millones de páginas vistas. Biblioteca general sin ánimo de lucro. Más de 60.000 títulos en Pdf y en castellano; clasificados por temáticas y autores. La web es rancia, el contenido, una joya. Quedelibros.com. Una comunidad donde los usuarios colaboran compartiendo la información que han encontrado en Internet. Clasificación de los autores y obras más leídas. Papyrefb2. Más de 2500 libros en formato papyre. Buena clasificación. Sin publicidad. Liberateca books. Oferta limitada pero con una ‘interface’ muy intuitiva, moderna y clara. 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Comunidad de cómics editados en español. Marvel, DC, Chaos, clásicos… Liquidcomics. es una editorial internacional de cómics gratuitos que se pueden leer online. Patrocinada por Sir Richard Branson ofrece obras del director John Woo, Guy Ritchie o del mismísimo Wes Craven. Marvel. La gigantesca editorial de cómics americana puso en su día a disposición de todo el mundo, 250 cómics gratuitos para promocionar su tienda online, Digital Comics Unlimited. Claro que la mejor manera de promoción es tener acceso a la colección completa de cómics de la editorial. Desde el año 1960 hasta el 2010. Para luego elegir cuáles comprar. Puedes descargarte aquí los enlaces torrents. Novaro. Un pequeño blog donde poder encontrar enlaces de descarga a cómics antiguos de la editorial Novaro 1949-1984 (Fantomas, Batman, Archie, La pequeña Lulú, etc.) Libroscompartidos.com. Curiosa iniciativa para intercambiar con otros lectores aquellos libros en papel que ya has leído y solo hacen ‘biblioteca’. Muy interesante. Librosmaravillosos.com. Un descubrimiento personal. Una pareja de autores decidió un día recopilar, en formato digital, todos aquellos libros que habían supuesto un gran impacto durante su aprendizaje y formación. Una colección estupenda de libros científicos y de curiosidades, para todas las edades, elegidos por el azar que supone cada proceso personal de adiestramiento. Genial. Orsai. Quizás el mejor proyecto para explicar el cambio del modelo industrial que urge con la llegada de la tecnología digital. Paradójicamente es una revista en papel, sin publicidad, sin intermediarios, que paga justamente a sus colaboradores y que al final se regala en soporte digital. Funciona y muy bien. El admirado Hernán Casciari lo explica estupendamente en esta TED
. Ciencia y Cultura. Freefullpdf. Buscador en PDF de más de 80 millones de artículos científicos de Medicina, Biología, Física, Patentes. Imprescindible para investigadores Base de datos de la Unesco. Todas las publicaciones editadas por la organización desde 1945. Educación, ciencias naturales, ciencias sociales y humanas, cultura… Con un buscador fabuloso Pubmed. Buscador que indexa más de 21 millones de estudios de literatura médica extraídas de la red Medline. Algunas referencias a estudios completos y descargables, otras te llevan a su publicación original. Scielo. Biblioteca virtual formada por una colección de revistas científicas españolas de ciencias de la salud. Eoi. La Escuela de Organización industrial pone a disposición, con licencia creative commons, cientos de libros, informes, conferencias seminarios y monografías sobre economía e innovación empresarial. Scirus. Buscador de documentos científicos con más de 440 millones de entradas. En inglés. Google Scholar. Buscador para artículos de revistas científicas, enfocado en el mundo académico, y soportado por una gran base de datos de dominio público.
. Almacenamiento virtual.
Wuala. Disco duro virtual para compartir tus archivos con quien quieras. 2gb de espacio gratuito Dropbox. El servicio más conocido de alojamiento de archivos multiplataforma en la nube. 2gb. Un tutorial para hacer tus copias de seguridad SoulSeek. El clásico disco duro abierto a la comunidad. Un poco en desuso. Pero para música es muy práctico. Minus. Para compartir en comunidad vídeos online. Límite de hasta 10gb Esnips. Ofrece hasta 5GB de almacenamiento en la nube Adrive. 50Gb de almacenamiento gratuito. Sí ¡¡¡50!!! La mayor oferta de la red.
. Pequeños proyectos. De todo un poco. Joyas de la red.
Gilipolladas del kigonjiro. Música de conciertos, actuaciones en directo que no podrás encontrar en las tiendas. Ninguno de los DVD o CD de la página han sido publicados oficialmente, sino que han sido cedidos por los artistas. Hay pequeños tesoros, como este concierto de Siniestro Total y Loquillo… Qomun. es un directorio y plataforma de promoción de cultura libre, construido con la colaboración de sus lectores. Música, vídeo, software, literatura, imagen… Horrortheque. Películas de terror de dominio público. Impresionante colección. En inglés. Sideravisus. Una de las joyas de esta lista. Biblioteca personal y virtual enfocada principalmente a autores de ciencia ficción. Tiene grandes (y actuales) clásicos como 1984 e importantes e imprescindibles series de culto, como las de Asimov. Choralwiki. Para compartir partituras de música coral. Muy curioso. Amateurshotel. “gente apasionada por la fotografía, la ilustración, el diseño, los relatos cortos, microrelatos o poemas … que llena sus ratos libres (y no tan libres) escribiendo, pintando, fotografiando…y compartiendo sus obras” Librodenotas. Pequeña pero cuidadísima editorial que publica ebooks gratuitos seleccionados con su sabio criterio para ofrecer calidad antes que cantidad. Piden una donación de 1€ por obra. Webcomics. Pequeña comunidad, sin ánimo de lucro, que se dedica a promocionar los webcómics escritos en castellano. De momento tienen una base de dato de casi mil webs. Un placer navegar por algunas joyas. Mjlopezz. 34 libros, guías y manuales gratuitos sobre marketing y social media P2pu.org. Muy interesante. La universidad ‘Peer to Peer’. Comunidad que utiliza el soporte P2P para crear proyectos educativos de aprendizaje colaborativo. Tienes cursos desde ‘programación básica en HTML5’ a ‘dibujo a lápiz’ Ebooksgratis. Blog que se dedica a recopilar libros gratis y libres para aunar intereses entre lectores que buscan ebooks y escritores y/o editoriales que desean que sus ebooks sean encontrados. Encomiable. Artesuniversales. Pequeño blog con enlaces y reseñas de grandes ‘Best Sellers’ y novelas clásicas y contemporaneas. En formato ebook.
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Esta lista no hubiera sido posible sin la ayuda de decenas de personas que han compartido sus vicios y costumbres culturales en Twitter. Es básico que juntos luchemos contra una ley española injusta, utópica, que solo busca censurar y generar sentimiento de miedo y culpa; y que no defiende los derechos de todos por igual. Se trata de construir libremente y con las herramientas que nos ha tocado disfrutar, una comunidad capaz de compartir bienes culturales sin ánimo de lucro.
Recuerda:
“No hay autores poco consumidos por culpa de la piratería. Hay malos autores buscando excusas para no adaptarse a una industria más justa”
Ayúdenme a completar la lista en los comentarios. Copiad el texto en otras fuentes. Compartid por email con vuestros contactos… Gracias a:
" Agencias | Santiago de Compostela Actualizado jueves 05/01/2012 10:57 horas
El intelectual galleguista Isaac Díaz Pardo, de 91 años, ha fallecido esta mañana en Santiago, han informado a EFE fuentes familiares.
El diseñador, ceramista, editor y empresario permanecía ingresado en un hospital de Compostela desde el día 22, y falleció sobre las 8:30 horas de hoy debido a una neumonía.
Sus restos mortales serán trasladados este mediodía al tanatorio Servisa en A Coruña.
Díaz Pardo, nacido en Santiago en 1920 y uno de los referentes indiscutibles de la cultura gallega, donó recientemente su legado bibliográfico, documental, epistolar y gráfico, más de 16.000 volúmenes que serán conservados en la Ciudad de la Cultura. Reseña de su vida
Nació el 22 de agosto en Compostela en 1920 y su educación estuvo marcada por el contacto con destacados intelectuales galleguistas del momento, como Castelao, Cabanillas, Ramón y Antón Vilar Ponte, y Vicente Risco. Participó desde 1936 activamente en la campaña a favor del Estatuto de Autonomía. Cultivó, entre otras, el ensayo y la crítica, además de dedicarse a la pintura y otra facetas.
Por su dilatada trayectoria recibió numerosas distinciones y reconocimientos como la Medalla de Oro e Hijo Predilecto de la ciudad de Santiago de Compostela (1988), Premio Otero Pedrayo de las Diputaciones Provinciales (1990), Insignia de Oro (1991) y Doctor Honoris Causa (1992) por la Universidad de Santiago de Compostela, Premio Trasalba de la Fundación Otero Pedrayo (1993), Vieira de Plata del Patronato de la Cultura Gallega de Montevideo (1995) y en 2009 la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes de España, entre otras.
Recibió en 2009 la Medalla de Bellas Artes en Santander. | Bruno Moreno La ’huella profunda’ de su legado
El alcalde de Vigo, Abel Caballero, ha destacado este jueves la "participación activa" de Isaac Díaz Pardo en la "construcción del país", desde el punto de vista político, artístico, empresarial y cultural, así como la "huella profunda" que deja su legado.
En declaraciones a Europa Press, el regidor olívico ha reconocido una "amistad de tantos años" con el intelectual galleguista. Por ello, ha apuntado, "al sentimiento institucional se une el dolor personal por una amistad que seguirá en el recuerdo".
"Fallece una persona de importancia capital en Galicia", ha subrayado Caballero, y ha añadido que su obra es "irrepetible" y dejará una "huella profunda" en Galicia.
La Universidade de Vigo se ha sumado a los organismos e instituciones que han manifestado su pesar por el fallecimiento y ha apuntado que "quedará para la historia" su "compromiso inequívoco con la cultura".
Así lo ha destacado el vicerrector vigués de Extensión Universitaria, Xosé Enrique Costas, en declaraciones a Europa Press, y ha señalado que ese compromiso de Díaz Pardo "no era en el sentido ampuloso de la palabra", sino que era un compromiso con la cultura "a pie de calle". "
" REDACCIÓN WEB El Ayuntamiento de A Coruña ha informado de que mañana viernes, día de la festividad de la Virgen del Rosario, patrona de A Coruña, la entrada será gratuita para todos los visitantes en los tres museos científicos de la ciudad: la Casa de las Ciencias, la Domus y el Aquarium Finisterrae.
Además de las exposiciones y demás contenidos habituales, las personas que los visiten tendrán oportunidad de conocer algunas de las últimas novedades presentadas. Así, en el Aquarium encontrarán los primeros sanmartiños nacidos en cautividad, fruto de una experiencia pionera en el mundo de reproducción en cautividad de este pez. Los visitantes podrán ver estos pequeños y llamativos ejemplares en un tanque de la sala Maremagnum.
Las personas que acudan a la Domus podrán ver una de las proyecciones de cine en 3D, con diversos pases de ’Sos Planet’ y ’Wild Safari’ en castellano y en gallego. Y en la Casa de las Ciencias se proyectarán ’A noite do vampiro’, ’Evolución’ y ’La niña que sabía caminar al revés.
Los interesados pueden consultar toda la información sobre los museos científicos coruñeses en: www.casaciencias.org "
" El galeón «La Pepa» atracará en A Coruña el próximo miércoles Nuria otero A Coruña / la voz 24/9/2011
El navío La Pepa, embajador itinerante del bicentenario de la Constitución de 1812, se encuentra realizando una ruta por los principales puertos de la geografía nacional y atracará en el coruñés tras su paso por la ciudad de Santander. La presentación del atraque del galeón ( ¿que sera eso? ) en la terminal de trasatlánticos en la zona interior del puerto de A Coruña tendrá lugar el próximo miércoles 28 de septiembre a las 12 horas a bordo del propio navío.
La Pepa celebrará los doscientos años de la primera carta magna liberal de España, promulgada el 19 de marzo, y conocida popularmente con ese mismo nombre. El objetivo de la construcción del barco es acercar el conocimiento de un importante hecho histórico nacional con una actividad dinámica y lúdica que es, a la vez, muestra de aquella época ( toma frase, que diria el otro ). La nave es una réplica de los galeones que unieron nuestro país con América ( la frase no es del todo correcta. America era parte de España en aquel tiempo :-) )durante tres siglos. El barco cuenta con 55 metros de eslora, 11 de manga y casi 1.000 metros cuadrados de superficie vélica, y tiene capacidad para acoger más de 5.000 visitantes diarios.
Visitas gratuitas
En su interior alberga un centro de interpretación del evento con un contenido de carácter museográfico que conjuga la simbología de ultramar con el discurso propio del origen, redacción y contenidos del espíritu doceañista ( Toma ya, Manda huevos, decia Trillo :-) ¿Y que pinta aqui Ultramar?). Por ello, toda persona que visite el galeón podrá ( podria, diria yo ) comprender la importancia de este acontecimiento fundamental de la historia.
El contenido expositivo se divide entre la cubierta de crujía y la de artillería. Asimismo, se entregará a los visitantes un folleto con un documento que contiene un plano de la embarcación y diversas anécdotas de las cortes de Cádiz. La entrada a la visita es gratuita y los días lectivos se dedicarán a visitas concertadas para colegios, universidades, asociaciones o discapacitados. Se expone cómo era la ciudad gaditana a principios del siglo XIX, con grandes planos sobre rutas comerciales que partía o tenían su destino en la ciudad andaluza y el avance de las tropas francesas por tierras nacionales. "
Habra que echarle un ojo. A ver si encuentro por ahi los horarios y dias de visita.
Si algun dia hago una peli de zombies, ya se donde ambientarla.
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Joder, sera por falta de espacio para maniobrar.
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Eeeeescheeeeer.
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Bonitos acabados. ¿Y cuantos millones de euros dices que ha costado esto?
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Puedo estar muuuuy equivocado. Pero mantener esto limpio y sin hierbas o musgos va a ser una locura. A no ser, claro esta, que pasen de todo y digan que es un efecto buscado ;-).
Bueno, vamos alla. Tras tantas fotos es el momento de tomarse un cafe.
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La cafeteria es pequeña, lenta y cara. En un dia normal estara atestada solamente con los funcionarios. Las tapas parecen ser de catering.
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Me gusta, un aparcamiento enorme, al aire libre, sin cubiertas, en Santiago ;-). Las aceras parecen inexistentes, las zonas de carga y descarga deben estar ocultas en los edificios. T una cosa mas. Lo pense al verlo en vivo y lo recorde cuando se hablo de hacer ahi la Copa Davis. ¿No hubiera sido mejor dejar ese espacio plano del parking como plaza central ( o lateral ) donde poder celebrar eventos?
Ya sabemos todos lo que opinan las instituciones de este pais sobre la Historia. Leo en El Pais:
" ELSA GARCÍA DE BLAS - Madrid - 29/08/2011
Un kilo de balas era un kilo de pan. Por eso, a Goyo Salcedo le llevaba con seis años su padre, junto a su hermano, en plena posguerra de hambre de los años cincuenta, a recoger la chatarra bélica que encontraban en los olivares cercanos a su casa de Morata de Tajuña, en el sureste de Madrid. A aquellos cerros de viñas y olivos, donde en febrero de 1937 murieron más de 15.000 soldados en la sangrienta batalla del Jarama, volvió cuando su padre ya había muerto para recordar sus tiempos de niño. Y poco a poco volvió a recoger balines, pistolas, máscaras de gas, tinteros, alpargatas, cartas y cajas de juanolas. De las visitas que cada fin de semana realizó durante 14 años con un detector de metales nació el Museo de la Batalla del Jarama, el único que hay sobre la Guerra Civil en Madrid, que abrió Goyo con su amiga Pilar en un mesón de Morata. Ninguna administración quiso ayudarles. Según los promotores del museo, porque la memoria de la guerra incomodaba a todos.
A Goyo le preocupa que, como él, muchos se acercan al mismo escenario cada fin de semana y se están llevando a toda velocidad los restos de la historia para engordar sus bolsillos. Tampoco nadie se preocupa de protegerlos. La batalla por la memoria del Jarama es la batalla casi en solitario de Goyo. "Esa herida que ves, ahí hay una trinchera", dice mientras sube un montículo del cerro sin dificultad. Tendrá casi 67 años, pero cuesta seguirle monte arriba. Enseguida se ven las hendiduras en el terreno y las aberturas de las cuevas, donde Goyo se mete sin pensarlo dos veces. No hay más remedio que ir detrás, aunque no dé muy buena espina deslizarse tierra adentro en la penumbra. Dentro aún quedan huellas de vida: al observar el hollín que dejaron los candiles en la pared de la roca, se puede imaginar a los soldados republicanos guarecidos del frío esperando el combate. Hace 74 años, esta orilla del río Jarama era un infierno.
El museo resultó molesto desde su nacimiento. El Ayuntamiento de Morata de Tajuña no rechazó el proyecto, pero nunca dio un paso para llevarlo a cabo. "Podría seguir esperando de no haberme encontrado con Pilar", se lamenta Goyo. La aludida es Pilar Atance, una anciana de 72 años dueña del mesón El Cid, en cuyo garaje descansa la memoria de la batalla. No solo no tuvieron ningún apoyo público, sino que, aseguran, no se lo pusieron nada fácil. "Nos pidieron hasta el último papel, tuve que construir una estación depuradora para cumplir no sé qué requisitos", se queja Pilar. También les denunciaron por albergar armas. "Se archivó cuando la Guardia Civil lo visitó", cuenta Goyo. "Los agentes que vinieron acabaron regalándonos un mapa de la batalla", añade. "Lo que ha ocurrido con este museo es miedo político". Es el análisis que hace Jesús González de Miguel, historiador y autor de La batalla del Jarama. Testimonios desde un frente de la Guerra Civil, que ha colaborado para documentarlo. "En este país metemos nuestra historia debajo de la alfombra", se queja. Ha intentado que lo visiten los institutos de la zona, pero pocos se atreven. "La juventud tiene que saber que la guerra no es como la cuenta Hollywood. Es un fracaso social, que no huele a gloria sino a muerto. Y pueden aprenderlo de sus propias batallas, no de Vietnam".
Lo visitan pocos españoles, pero muchos extranjeros. A la pequeña localidad de 7.000 habitantes llegan frecuentemente autocares de ingleses, franceses o belgas; suelen ser familiares o veteranos brigadistas que buscan su pasado. "Hemos visto a muchos pasarlas canutas en estos olivares", recuerda González de Miguel. En la batalla participaron brigadistas internacionales de medio mundo, soldados de 52 nacionalidades de los 66 países censados entonces en la Sociedad de Naciones. "Solo el 7% salieron ilesos; unos 2.000 están aquí enterrados", indica el historiador. En su opinión, fuera de nuestras fronteras la memoria histórica no es siempre un problema, sino todo lo contrario. "Es algo que nos enerva: 250.000 personas han visitado los campos de batalla de la I Guerra Mundial; Normandía es un parque temático y la zona vive de ello; a Gettysburg han ido dos millones; la gente visita también Waterloo, en Bélgica... ¿Qué es lo que nos pasa a nosotros?".
A la salida de la cueva, Goyo señala una explanada enfrente del cerro: "Mira, es allí". Antes había relatado el día que su padre, su hermano y él encontraron en una de sus excursiones algo más que las balas de siempre. "Uno ya nacía sabiendo que donde crecía más hierba es donde había restos humanos", recuerda. Excavaron y desenterraron dos cuerpos: un par de esqueletos de dos soldados americanos. Les quitaron los objetos metálicos y los volvieron a enterrar. Y allí siguen: enterrados para siempre a la orilla del río Jarama. "
Hoy es posible que dos almas gemelas (pongamos que Agapito y Lucinda) viajen en el metro, frente por frente, y que sean las primeras personas que, en una década, a las 11.13 de la mañana de este viernes 26 de agosto de 2011, estén leyendo ‘La Comunidad Inconfesable’, de Maurice Blanchot. Podría ocurrir en la línea 3 del Metro de Madrid. Digamos que entre las estaciones de San Fermín-Orcasur y Palos de la Frontera.
Porque Agapito hubiera aguantado hasta Palos de la Frontera (aunque él habitualmente se baja en Almendrales)…
Habría bastado con que Lucinda no estuviera leyendo ese libro sobre el amor verdadero (esa comunidad inconfesable ante la muerte) en formato EPUB. Y viceversa. Lucinda hubiera bajado precipitadamente en Almendrales en pos de Agapito si éste no se hubiera descargado el libro en un PDF hecho a base de fotocopias guarrindongas.
Dentro de 30 años quizá el uno podría haber acompañado a la otra en ese momento intransferible del morir.
Claro, esto va de muerte: de la muerte de las miradas furtivas a las portadas de los libros de los viajeros de Metro. Y de las fantasías subsiguientes… ¡Cuántas etapas preliminares ahorra en la alcoba de nuestra mente un libro determinado!: es mucho más efectivo que pasarse el día en Meetic.
Reconozcámoslo: Es un magno acontecimiento descubrir en el metro una chica que no lea a Federico Moccia o (¡todavía!) a Dan Brown, como lo es descubrir a un chico que no devore cualquier volumen de fantasía heroica, de técnicas de márketing o… el código de la circulación. Ahora ya da igual: tras la fría espalda del Kindle, el Reader o el cacharro que se desee, no se adivina nada. Y es peligroso: cualquier incauto puede fantasear durante siete paradas, sin saberlo, con una lectora de César Vidal.
Y terminamos con la visita a la exposicion. Si, el movil echaba humo :-).
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La autopromocion que no falte :-).
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Estas cosas no se si forman parte de la decoracion ( despues de todo, e suna exposicion sobre arquitectura ) o es que se olvidaron de sacarlas. Hay varias, como veis. Lo que no hay es alguien a quien preguntar. Supongo que un edificio vacio es mas barato :-).
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En serio, ¿soy el unico que ve esto y piensa en 1984?
Sigamos con unas vistas de las obras. Porque esto esta en obras.
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En un ataque de narcisismo, le dan dedicado un edificio entero al Somo se Hizo ;-). La verdad, se lo podian haber ahorrado.
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Al parecer, el diseño se basa en un plano modificado de las callejas del Santiago medieval. Va a ser por eso que la zona esta tan mal planificada. Mil años de avances urbanisticos a la basura.
" En el siglo XXI, casi cuatro mil millones de personas adoran a una amalgama de antiguos dioses cananeos.
El complejo religioso más importante de nuestro tiempo es, sin duda, el sistema monoteísta de cultos abrahámicos. Cristianismo e islam, originados en el judaísmo, declaran en la actualidad unos 3.600 millones de seguidores y aumentan constantemente con el incremento de la población mundial. El papel de estas creencias en los sucesos y conflictos del presente, desde finales de la Guerra Fría, no puede ser más evidente y relevante. Pero, ¿de dónde proceden? ¿Qué clase de deidad es esta? ¿Cómo surgió el dios de las religiones abrahámicas?
De los judíos antiguos.
El Éxodo no ocurrió.
Sí, ya, es una pena porque la historieta mola un montón y la superproducción de Hollywood era la caña. Pero todos los indicios históricos y arqueológicos apuntan a que nunca hubo una gran masa de judíos en Egipto, ni saliendo de Egipto, ni viajando por el Sinaí durante no sé cuántos años. Y menos los 603.550 "aptos para la guerra" que díce Números 1:46, o los 600.000 "hombres de a pie, sin contar los niños" (y es de suponer que tampoco las mujeres y niñas...) indicados en Éxodo 12:37, lo que bien podría sumar unos dos millones de personas en total.
Se da la circunstancia de que los escribas egipcios eran como una especie de contables germánicos con trastorno obsesivo-compulsivo, que tomaban nota de todo y guardaban copia de todo. Y en toda la historia egipcia no aparece una sola referencia, ni siquiera indirecta, a un hecho de semejante calado: la emigración súbita del 66% de su población aproximadamente (el Egipto Antiguo tenía una población de unos tres millones de personas en torno al periodo del Imperio Nuevo y de aproximadamente siete millones hacia el final de su existencia). De hecho, ni siquiera mencionan la presencia notable de judíos en Egipto; en realidad, sólo hablan de ellos como otro pueblo periférico más. Lo más parecido es una vaga referencia a algo remotamente similar a una "plaga", tema al que los antiguos eran muy aficionados –y los modernos también–.
Tampoco existe registro arqueológico alguno sobre una masa humana semejante moviéndose por los desiertos del Sinaí durante décadas (y menos aún en las poblaciones que dice la Torá), ni manera de cuadrar al Faraón del Éxodo con ninguno de la realidad (salvo en los habituales ejercicios de fantasía), ni por cierto forma alguna de trazar el texto original antes de mediados del primer milenio antes de nuestra era.
De hecho, resulta bastante obvio que el Éxodo no es sino un mito de fundación nacional hebreo –como hay tantos otros–. Si ocurrió algo remotamente parecido que pudiera inspirar a sus autores, desde luego no fue en el segundo milenio aC (como debería ser para constituir la fundación de Israel) sino en el primero, cuando Israel ya llevaba existiendo un tiempo. La política del Éxodo es del primer milenio, no del segundo. La geografía del Éxodo es del primer milenio, no del segundo (en el segundo no existían aún muchas de las localidades indicadas por la Torá). Y la necesidad del Éxodo es del primer milenio, no del segundo: a partir del exilio en Babilonia, en torno al siglo VI a.C. Que es, por cierto, cuando se funda la religión judía que conocemos: no se puede trazar ninguno de sus textos hasta fechas anteriores al siglo V a.C. Y muy probablemente su forma completa actual ni siquiera sea anterior al II.
Nunca hubo cruce del Mar Rojo, maná lloviendo de los cielos, Tablas de la Ley, Diez Mandamientos, Arca de la Alianza, becerro de oro ni cosa parecida. Es muy posible que ni siquiera hubiese Rey Salomón o Primer Templo de Jerusalén (no con la significación que nos han contado, al menos). Lo que sí hubo fue un conglomerado de pueblos canaanitas en el llamado complejo cultural del Levante, vinculados a Asiria y Mesopotamia por un lado, a Egipto por el otro y a Turquía y las islas griegas por vía marítima. La cultura de los yacimientos israelitas más tempranos es canaanita, sus objetos sagrados son los del panteón canaanita, la cerámica pertenece a la tradición local canaanita y el alfabeto es canaanita temprano. La única diferencia entre los poblados israelitas y el resto de los cananeos es la ausencia de huesos de cerdo, aún no se sabe bien por qué (pero sin duda recuerda a las prohibiciones del judaísmo y el Islam). Más allá de toda duda razonable, uno o una mezcla de estos pueblos canaanitas se encuentran en el origen de los hebreos modernos.
Estos pueblos canaanitas compartían los mismos dioses, y de manera notable uno llamado Ēl, que también era el término genérico para "deidad": un dios anciano, muchas veces representado con barba, que aparece a menudo sentado en su trono. Se encuentra más comúnmente citado en plural, Elohim, pues los canaanitas eran fundamentalmente politeístas. No, no es un plural mayestático. Es politeísmo: los dioses.
Ēl, Elohim, Alá.
Mira que nos habrán dado la brasa con los Rollos del Mar Muerto, y qué poquito se ha hablado de las culturas ugarítica y eblaíta, que nos legaron un enorme registro documental sobre los pueblos canaanitas del tercer y segundo milenio: exactamente cuando empezaba a formarse esta religión judía de la que posteriormente se derivaría el cristianismo y el Islam. Resulta que los Elohim bíblicos eran ya deidades ugaríticas, eblaítas y de los demás pueblos de la región. En el panteón levantino, estos Elohim son los setenta hijos de Ēl, un conglomerado de deidades venerados en toda la zona desde tiempos prehistóricos. Y, muy notablemente, con un claro componente acadio-babilónico.
Ēl, singular de Elohim, ya aparece presidiendo la lista de dioses en las ruinas de la Biblioteca Real eblita (yacimiento arqueológico de Tel Mardik), allá por el 2.250 a.C. Eso es mucho antes de que nada llevara el nombre de Israel o el adjetivo de judío (y no digamos cristiano o musulmán): hablamos de los contemporáneos del Imperio Antiguo de Egipto, cuando las pirámides aún estaban seminuevas. Ēl, un dios-toro, es a su vez un cognado del acadio Ilu o Ilum y se trata probablemente del mismo dios que Baal-Hammon, al que los fenicios –otros canaanitas– sacrificaban a sus bebés quemándolos vivos ante Moloch.
Todas estas palabras, en realidad, son versiones modernas sobre cómo se pronunciaban esas cosas. Porque la realidad es que estos idiomas semíticos y protosemíticos se han escrito de siempre sólo con consonantes. Y cuando se escriben sólo con consonantes –que es como se hacía– todos resultan idénticos entre sí: variantes sobre las raíces ’L y L-M. Ēl, Elohim, Eli, Ilah, Ilu, Ilum y demás expresiones divinas no son sino expresiones diversas de ’L y L-M: el dios, los dioses.
Estas raíces protosemíticas no sólo viajan hasta nuestro tiempo a través de los Elohim de la Torá y el Antiguo Testamento, o el Eli del nuevo, sino también por la vía de las culturas árabes que se desarrollaron en el mismo territorio y sus alrededores. El dios de los musulmanes es el mismo dios abrahámico que el de cristianos y judíos; y el nombre del dios se transporta mediante esta raíz L, transformándose en Alá (que significa, exactamente... Dios). La famosa shahada del Islam "no hay más dios que Dios y Mahoma es su mensajero" empieza literalmente: lā ’ilāha ’illā-llāhu...; o sea, no hay más iLah que aLá. Islam, por supuesto, procede asímismo de la raíz semítica S-[L-M], y significa "sumisión [a Elohim]").
Yavé.
Sin embargo, judíos y cristianos aseguran que su Ēl tiene otro nombre más, y que este nombre es Yavé, Yahvéh, Yehová (Jehová) o cualquier otra invención sobre el tetragrámaton hebreo YHWH. Normalmente, lo que hacen es combinar YHWH con distintos juegos de vocales sacados de Elohim o Adonai ("Señor"). Pero por lo que yo sé, se podría decir también Lloví (decorado como Yohvíh), Lleva (Yehvah), Llave (Yahveh) o cualquier otra combinación al uso; porque, supuestamente, el nombre de su dios era tan, tan sagrado y tan, tan secreto que la forma original se ha perdido. Esto, por lo que se ve, es muy importante y los distingue del resto de seguidores del antiguo dios-toro levantino; además, es un término en singular y así se aleja del incómodo y cananeo plural politeísta Elohim.
El origen de este nombre YHWH es más oscuro pero no más exclusivo en territorios levantinos que los muy vulgares Elohim. Para empezar, ya en el mismo Antiguo Testamento aparece cincuenta veces en una variante más corta, normalmente pronunciada Jah o Yah (YH): veintiséis en solitario y veinticuatro como parte de la palabra aleluya (alelu-yah, "alabad a Yah"). Se dan tres circunstancias curiosas. La primera es que los textos bíblicos donde aparece predominantemente tienden a contarse entre los más antiguos (como Salmos o el Cantar de los Cantares), lo que sugiere una forma primitiva del nombre. La segunda es que existía un antiguo dios lunar egipcio que se llamaba también Yah, y los egipcios mandaron mucho en Canaán durante varios periodos importantes de su historia (con una influencia extensiva en sus regiones meridionales...). Y la tercera es que la raíz consonántica YW (Yav) aparece ya en la Épica de Baal ugarítica y en varios textos eblaítas como una variante sobre el dios del mar Yam.
Pero dejémonos de especulaciones. Este dios YHWH es un dios meridional de los edomitas, otro pueblo semítico que vivía por la parte del Desierto del Négev y que finalmente fue asimilado a los judíos. Hay arqueólogos notables que afirman haber identificado a YHWH en textos egipcios referidos a los shasu, un pueblo beduino de ganaderos nómadas que rondaba en torno a estos desiertos, pero otras personas opinan que esta palabra YHWH hace referencia a sus campamentos (lo cual no es necesariamente exclusivo). En todo caso estamos ante un dios levantino meridional surgido en los territorios por donde antiguamente vagabundeaban los shasu y luego trabajaban el cobre los edomitas... que, curiosamente, están por la parte del Sinaí, donde según la versión bíblica este nombre inefable "le fue revelado a Moisés". El primer texto donde aparece este dios YHWH de los judíos es una estela moabita conservada en el Museo del Louvre, y no sale muy bien parado: relata cómo los han derrotado y cómo las copas sagradas de YHWH son arrastradas ante un dios de Moab.
(Clic para ampliar)
En todo caso, resulta bastante obvio que el dios de los antiguos judíos es una mezcla del dios-toro supremo común a todos los pueblos canaanitas, Ēl (en su forma politeísta Elohim), y un oscuro dios secundario de los territorios meridionales absorbido en algún momento de su historia. En la práctica, no hay ninguna diferencia notable entre el Ēl levantino venerado por ugaríticos o eblaítas y el Ēl-Yahvéh adoptado por los judíos. Esta vieja deidad canaanita es la que siguen adorando casi cuatro mil millones de personas en el siglo XXI.
La diosa desaparecida.
Sí, eso de la diosa está muy de moda en la literatura comercial, pero todos los dioses antiguos tenían sus correspondientes diosas; y Ēl-Elohim-Yahvéh no fue una excepción. En el conglomerado cultural levantino, la diosa-madre de Ēl era Asherah, también conocida bajo otras variantes como Ashratu o Atirat. En la Épica de Baal ugarítica, Asherah es la creadora de los Elohim.
Asherah aparece en la Biblia, y muy específicamente en el Libro 2º de Reyes, donde se explica cómo destruyen su culto y queman "todos los objetos que se habían hecho para Baal, para Asherah y para todo el ejército de los cielos" (2 R 23:4-7) durante lo que parece ser el relato de una violenta represión monoteísta en plan talibán volando Budas (bueno, peor...). En otros puntos aparece traducida como un cipo que no debe ser plantado junto al templo de Yahvéh.
Y es que parece que el culto a Asherah como diosa consorte de Ēl-Elohim-Yahvéh era generalizado entre los judíos antiguos; existe un extenso registro arqueológico al respecto, y de hecho cualquiera diría que se trataba de una diosa muy popular antes de que los monoteístas pasaran todo por la espada y el fuego. Tampoco vayamos a idealizar según qué cosas: existe una posibilidad cierta de que a Asherah le fuera lo del sacrificio humano tanto como a su nuera Anat/Tanit, que según dicen se ponía cachonda oliendo a menor cocinado (o cocinada) en el Tophet. La verdad es que entre una panda de politeístas dispuestos a sacrificarte un churumbel para aplacar a la diosa y una panda de monoteístas dispuestos a sacrificar a todo el mundo para imponer lo suyo, me quedo con un AK-47 y salga el sol por Antequera. Sí, el pasado era un asco.
Pero lo cierto es que Asherah le encantaba a los judíos antiguos, decía, como demuestran numerosos hallazgos arqueológicos. Incluso se conservan inscripciones donde se la vincula directamente a Yahvéh, como un óstracon del siglo VIII aC descubierto por arqueólogos israelíes en 1975 donde se lee "yo te bendigo por YHWH de Samaria y Su Asherah" (yacimiento de Horvat Teman). Otro, de Khirbet el-Kom (cerca de Hebrón), pone: "Bendito sea Uriyahu por YHWH y Su Asherah; de sus enemigos le salvó!". Todo esto puede que suene a algunos un tanto herético, pero son descubrimientos avalados por arqueólogos de gran prestigio como Israel Finkelstein –profesor y ex-director del Departamento de Arqueología de la Universidad de Tel Aviv, co-director de las excavaciones de Megiddo y probablemente el mayor experto vivo en las Edades del Bronce y el Hierro hebreas– o Neil A. Silberman, del Departamento de Arqueología de la Universidad de Massachusetts. A quienes, por supuesto, los literalistas bíblicos y otros fanáticos por el estilo no pueden ver ni en pintura.
Copia del óstracon de Kuntillet ’Adschrud (Horvat Teman, Sinaí, Sur de Israel). En la inscripción (hebreo antiguo) se lee "A[shy]o al R[ey?] dijo: dí a (X) (Y) (Z), que seas bendito por YHWH de Shomron (Samaria) y su ASHERAH".
Hubo una diosa de Israel. En realidad, seguramente, hubo varias entre estos Elohim canaanitas. Que todo ello fuera barrido por el monoteísmo, y ahora se pretenda que jamás ocurrió, no le resta ni un ápice de veracidad. Pero, ¿qué pasó? ¿Cómo fue? Y, ¿por qué?
Monoteísmo.
Hoy en día tenemos a los israelitas por guerreros notables, pero esto no ha sido así muy a menudo durante el devenir de la historia. A lo largo de mucho tiempo fueron un pueblo pequeño y atrasado, al que le dieron para el pelo una y otra vez, resultando en numerosos exilios. Por ejemplo, los romanos. El Jerusalén que ahora visitan muchos crédulos pensando que están en la ciudad de Jesús es en realidad el desarrollo árabe de Aelia Capitolina: una colonia romana y bien pagana construida desde cero –incluído el trazado de las calles– después de que a las legiones imperiales se les hincharan las narices con los judíos, destruyeran la ciudad por completo y finalmente los mandaran a la diáspora para los siguientes diecinueve siglos. Pocas bromas con los latinos. Sí, hasta la Vía Dolorosa es una calle romana sin conexión alguna con el Jerusalén antiguo, como todo lo demás en ese lugar; para ser exactos, un ramal del decumanus maximus según la urbanización imperial estándar. La supuesta ubicación de los actuales lugares santos cristianos, judíos y musulmanes constituye ya una especie de chiste sacrílego por el que la gente parece dispuesta a seguir matándose.
No era la primera vez. Seis siglos y pico antes, en el 587 aC, los babilónicos de Nabucodonosor el Caldeo hicieron lo propio. Jerusalén fue saqueada, el Templo resultó destruido y a los hebreos se los llevaron a Babilonia como esclavos. Es durante este periodo de esclavitud cuando surge la religión abrahámica de la que emanan la judía actual, la cristiana y la musulmana. Fue sometidos en Babilonia o después donde escribieron la mayor parte de la Toráh y del Antiguo Testamento (incluidas las leyendas del Génesis, el Éxodo y el Pentateuco en general), y es también en este tiempo cuando se desarrolla el monoteísmo exclusivo y excluyente que las caracteriza.
Pongámonos en situación. Estamos en los tiempos en que mis dioses son más chulos que los tuyos porque te he vencido. Y los hebreos habían sido vencidos; pero vencidos del todo, tanto como su enemigo nazi dos mil y pico años después, con toma del Reichstag y toda la parafernalia. Más, si me apuras. Siguiendo la lógica de la época, los Elohim-Yahvéh deberían haber sido absorbidos bajo el paraguas del panteón caldeo; ni siquiera debería haber sido muy difícil, pues muchos de los Elohim levantinos eran paralelos a los dioses y diosas babilónicos.
Pero eso significaba perder por completo la identidad y desaparecer como pueblo; uno más, en los vientos de la historia. Es en este contexto donde surge una novedad (y, una vez más, no hay ningún dato histórico o arqueológico que permita pensar que sucedió antes). Por un lado, se crean una leyenda nacional fuertemente impregnada de mitología babilónica: el Diluvio Universal es un plagio directo de la épica sumeria análoga, Génesis 1 bebe directamente del Enûma Elish y Génesis 2 del Atrahasis, Adán es parecido a Adapa (y ambos son también cognados), la serpiente presenta extrañas similitudes con Ningizzida, y así con todo. Por otro, Elohim-Yahvéh pasa a ser un dios omnipresente, omnisciente, todopoderoso y único; y todo lo que le sucede a los hebreos –su pueblo elegido– forma parte de su plan, prediseñado desde el origen de los tiempos. Incluso sus enemigos trabajan para él sin saberlo. Con ello desaparecen también las historias mitológicas de dioses y diosas, pues ya no tienen sentido.
Esta es, sin duda, una novedad en la historia humana que no está documentada claramente en otro momento o lugar (aunque existen paralelismos en algunas tradiciones del hinduísmo). Este dios ya no es exactamente sobrenatural, sino extranatural; todo se justifica en él y a través de él. No es mucho más que una forma de pensamiento circular (no confundir con el razonamiento circular de Aristóteles), pero ciertamente poderosa. Porque, aunque en un principio no sea más que una rareza de un pueblo de la Antigüedad, medio milenio y pico después comenzaría a convertirse en el sustrato religioso esencial de la mayor parte del mundo. Hasta nuestros días.
Ángeles y demonios.
¿Y qué pasó con el resto de los Elohim? Pues que se convirtieron en demonios. Belcebú, por ejemplo, es Baal Zebub, el dios de las moscas, en lo que muy bien podría constituir una corrupción más o menos despectiva de Baal Zebul (el dios de las alturas). Leviatán está probablemente relacionado con el monstruo ugarítico Lotan o Lawtan. Sin embargo, no es evidente de dónde se sacaron los nombres de los ángeles. El rabino del siglo III Simón ben Lakish reconoció que los ángeles antiguos no tenían nombre y las denominaciones actuales proceden (también) del exilio en Babilonia. En todo caso todos ellos son nombres teofóricos que incluyen la mención de Ēl: Gabriel, Rafael, Miguel, el musulmán Azrael, etcétera.
Ubicar estos ángeles y demonios en el nuevo monoteísmo resultó siempre bastante complicado. De manera particular, surge un ángel maléfico mayor (Satán, Lucifer, Iblis) que de una forma retorcida debe ser necesariamente un agente del dios todopoderoso, omnipresente y omnisciente (o, de lo contrario, este dios no podría ser todopoderoso, omnipresente y omnisciente). Todas estas entidades son la herencia del politeísmo precedente. Las religiones abrahámicas comparten varios niveles de ángeles (arcángeles, serafines, querubines...), uno o varios niveles de demonios (que los musulmanes llaman shaitan), un "demonio mayor" (Satán, Iblis...) y, en el caso exclusivo del Islam, una cantidad de genios (djinn).
El cristianismo, además, vuelve a multiplicar el número de entidades divinas mediante la Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres dioses en uno, de manera tan contradictoria e inexplicable que se considera un misterio divino). Y, en algunas denominaciones como la católica, incorporando lo que muy bien puede interpretarse como una semidiosa (la Virgen) y un santoral; muchos miembros de otras religiones o personas sin religión consideran estas incorporaciones una forma de politeísmo blando para facilitar su expansión e integración en territorios tradicionalmente politeístas y menos próximos al entorno cultural levantino.
Monoteístas e imperios.
Porque el éxito y la extensión de estas nuevas religiones (en su tiempo) está estrechamente vinculada a la expansión de los imperios que las adoptaron como propias; de manera notoria, el Imperio Romano tardío, el Califato Omeya y –después– los lugares a donde llegaron sus sucesores, conquistadores y comerciantes. Al principio, durante más de medio milenio, este monoteísmo abrahámico no fue más que una rareza judía y así se habría quedado si hubiera seguido siendo exclusivamente hebreo. Es su transmisión al cristianismo y al Islam lo que terminaría convirtiéndolo en una religión global.
Se ha insistido muchas veces en que esta idea del dios único y todopoderoso pega especialmente bien con las organizaciones sociales de tipo piramidal e imperialista, pero en mi opinión esto no resulta evidente por sí mismo. Hubo grandes imperios en la Antigüedad, perfectamente piramidales y perfectamente imperialistas, que eran politeístas o cualquier otra cosa que les pareciese bien. No es obvia la razón por la que el monoteísmo abrahámico fue aceptado por tantas gentes en tantos lugares distintos (aunque su carácter fuertemente proselitista y su alto grado de elaboración teológica puede aportar alguna luz); ni tampoco por qué nunca logró penetrar profundamente en algunos territorios importantes (los que ya estaban previamente ocupados por las religiones dármicas y orientales y no fueron desplazadas por la vía de la conquista militar o, en algún caso, comercial).
Parece como si este monoteísmo abrahámico hubiera sido especialmente capaz de destruir o absorber con relativa facilidad al animismo y el paganismo politeísta (haciendo mayores o menores concesiones), pero lo hubiera tenido mucho más difícil al enfrentarse con otros sistemas filosófico-teológicos complejos. A partir de mediados del siglo XIX, su expansión geográfica queda interrumpida en términos generales; el dominio colonial británico de India, por ejemplo, ya no resultó en su cristianización a niveles significativos (ni en el desplazamiento del Islam donde ya estaba presente, como Pakistán), a diferencia de lo que había ocurrido durante la colonización de América o estaba sucediendo aún en el África subsahariana. La fuerte presencia de potencias coloniales en la China del mismo periodo tampoco produjo una cristianización efectiva. Y no fue por falta de misioneros y proselitistas, ni en un sitio ni en el otro.
A partir del siglo XX, el monoteísmo abrahámico comienza a retroceder en sus lugares de origen. Por una parte se produce un fenómeno de sincretismo con una parte de estas religiones orientales, en lo que se suele llamar globalmente Nueva Era, sobre todo en Europa y Norteamérica; y, al mismo tiempo, un proceso de secularización rápida y muy significativa en Europa e Israel (y durante un tiempo también en el mundo islámico, antes de que una nueva forma de fundamentalismo emergiera en torno a las luchas de la Guerra Fría; una tendencia a la que tampoco son ajenos los Estados Unidos).
A principios del siglo XXI, el viejo dios Ēl de los cananeos sigue siendo la deidad más venerada del mundo bajo cualquiera de sus aspectos, a solas o mezclado con el Yah edomita; y, sin embargo, se tambalea en los países desarrollados. Seguramente ninguno de sus seguidores originarios, cuatro o cinco mil años atrás, soñó jamás que llegara tan lejos ni con formas tan diversas. Hasta hoy. Bibliografía: Lemche, Niels P. (2008) The Old Testament, between theology and history. Westminster John Knox Press, Louisville KY. ISBN 978-06-642-3245-0. Finkelstein, I; Silberman, N. A. (2007) David y Salomón: en busca de los reyes sagrados de la Biblia y de las raíces de la tradición occidental. Siglo XXI de España Ed., Madrid. ISBN 978-84-323-1296-0 Davies, Philip R (2006) In search of ’Ancient Israel’ (2ª edición). Continuum, Londres. ISBN 978-1-850-75737-5. Finkelstein, I; Silberman, N. A. (2003) La Biblia desenterrada: una nueva visión arqueológica del antiguo Israel y de los orígenes de sus textos sagrados. Siglo XXI de España Ed., Madrid. ISBN 978-84-323-1124-6. Day, John (2002) Yahweh and the gods and goddesses of Canaan. Sheffield Academic Press Ltd., Londres. ISBN 978-08-264-6830-7. Smith, Mark S. (2002) The early history of God: Yahweh and the other deities in ancient Israel (2ª edición). Wm. B. Eerdmans Publishing Co., Grand Rapids MI. ISBN 978-08-028-3972-5. Smith, Mark S. (2001) The origins of biblical monotheism. Oxford University Press, Nueva York. ISBN 978-01-951-6768-9. Van der Toorn, K.; Becking, B.; Van der Horst, P. W. (1999) Dictionary of Deities and Demons in the Bible (2ª edición) Brill Academic Publishers, Leiden. ISBN 90-04-11119-0. Coogan, Michael D. (1998) The Oxford history of the biblical world. Oxford University Press, Nueva York. ISBN 0-19-513937-2. Keel, O.; Uehlinger, C. (1998) Gods, goddesses and images of God in ancient Israel. Augsburg Fortress, Minneapolis MN. ISBN 0-567-08591-0. Olmo Lete, G. del (1993) La religión cananea. Ausa, Barcelona. ISBN 978-84-86329-89-1. Thomson, Thomas L. (1992) Early history of the Israelite people. Brill Academic Publishers, Leiden. ISBN 90-04-11943-4."
Se supone que ese techo-pared es para andar por encima de el. Pero en un dia ventoso y orballante como el de la visita, pues no se yo hasta que punto es una buena idea.
Tras la visita a la Super Biblioteca, nos pasamos por el pequeño ( muy pequeño, teniendo en cuenta las expectativas oficiales de visitantes ) centro de descanso.
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Esas sillas son lo que parecen. Armatrostes de cemento e hierro. Mover se mueven, pero a base de usar muuucha fuerza. Eso si, ni con una grua se las roban.
Limpieza trabaja mientras esta abierto al publico. Señal de uqe muchos visitantes no hay. Bueno, el dia que fui yo, debiamos ser unas 10 personas las que andabamos por alli. No os exagero.
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Esos espacios mal repartidos...Sera por falta de sitio y la necesidad de adapatarse a estructuras ya construidas. No, espera, que esto era monte hasta ayer mismo...No os perdais el detalle de tener que subir unas escaleras para acceder a la salida de emergencia. Afortunadamente, no creo que, a este paso, las aglomeraciones causen problemas si un dia hay un incendio o es necesaria una evacuacion.
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Os juro que estuve a punto de preguntarle a la bibliotecaria que me atendio antes acerca del tipo de investigadores que iban a consultar estos libros. Lamentablemente, las dos chicas que habia en el mostrador estaban ocupadas y no tenia ganas de esperar. Y como no quisiera parecer negativo, os dejo con una foto de lo que parece ser que podria llegar a ser ( ;-) ) la zona de investigacion y consulta.
Lo dicho, da una sensacion de estar a medias que te hiela el alma. Al menos parece que, quizas, tal vez, algun dia, podria ser que las mesas lleven ordenadores.
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Enciclopedias sobre toros y libros sobre pelis del oeste. No se yo a que tipo de investigacion academica ayudara esta biblioteca :-)
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Observad el detalle de la ultima foto. Se trata de una obra sobre cine antiguo. Tenia buena pinta, la verdad. Es viejo, no creo que haya muchos ejemplares. Esto si podria ser util en una biblioteca de investigacion. Y fijaos que esta sin tejuelo. O sea, sin clasificar. Seguramente sin figurar en el registor. Me pregunto si tendra sistema de alarma...
Lo dicho, da la impresion de que se esta rellenando a toda prisa con todo lo que hay, sin demasiada logica. Y esperad, que en la siguiente entrega esto "mejorara" :-).
Sigamos con la megabiblioteca en potencia. Antes de nada, explicaros que las amables bibliotecarias ( aunque sospecho que eran auxiliares de ) de la entrada me informaron que solamente esta abierta al publico de forma temporal, pues la idea es que unicamente pueda ser usada por investigadores. La idea es poco mas que eso, una idea; porque cuando pregunte si habria que solicitar carnet o serviria alguno ya existente ( como el del Archivo General del Reino de Galicia ) me dijeron muy amablemente que ni idea.
Pero bueno, con esto en mente, exploremos :-).
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La impresion general es que han cojido todos los libros que sobraban en otras bibliotecas y los han puesto aqui.
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La estructura general es mas bien fea. Se nota un exceso de escalones y una ausencia de buenas rampas. Sobra espacio a lo alto, y la verdad es que no parece que haya mucha mas luminosidad que si hubiera otra planta aprovechable.
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Los sillones son comodos, eso si. aunque en una biblioteca de investigacion no se lo que hacen ;-).
La exposicion sobre cartografia era interesante, aunque escasita.
Habia anunciada una exposicion sobre Borges. Con algo de ilusion iba yo, pero la dura realidad me abofeteo. "Esto" era la tan promocionada exposicion borgiana.
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Por faovr. ¿Y para esto hacian falta dos comisarios? Si entre mis libros y los que les pido a los amigos organizo yo una mejor...
Normalmente los extintores estan en alto y con carteles sobre ellos. De esa manera son faciles de localizar. Pero claro, eso estrpoearia la maravillosa estetica. Y seguramente tambien el feng sui ;-).
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¿Que hace un expositor de afilalapices en una exposicion de maquinas de escribir?
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Al genio que diseño a ras de suelo los estantes le queremos decir unas cosilla yo, mi espalda y este martillo...
El mes pasado me fui con un amigo a explorar la Cidade da Cultura. Ibamos con la mosca detras de la oreja, esperando encontrar poca cosa. El resultado fue decepcionante. No es una chapuza, es aun peor. Vamos a ello.
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Caminito del lugar, observamos que en el interior de Galicia, las haches no solo no se pronuncian, tampoco se escriben ;-).
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Si algun dia me decido a hacer una pelicula postapocaliptica sin humanos en la Tierra, ya tengo la localizacion :-).
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Lo que tomamos por edificios es, en realidad, una enorme escultura.
Uno de esos museos ignorados y donde, literalmente, nadie entra. Se pasea enseguida, es gratuita y tiene cosas interesantes. Pero aun asi, le vi 3 pegas.
* No se puede acceder al jardin. Al parecer, esta reservado para actos institucionales u homenajes ( lease cosas politicas y republicanoides ;-) ).
* Los textos de las paredes estan todos en gallego. Cuando el bueno de Casares Quiroga no solo usaba el castellano, sino que no era demasiado galleguista. En este caso, la traduccion a uno de los dos idiomas cooficiales fe Galicia desvirtua esta idea totalmente.
* ¿Termino la Segunda Republica en el 36? ¿O duro hasta el 39? Y no incluyo el tiempo en el que el Gobierno en el Exilio fue reconocido.
Pss, no es lo que normalmente conmemora una marca de cerveza. Debe ser que hay que estar borracho para tomarsela en serio y pensar que alguien la respetara y obedecera...
Facundo Cabral (La Plata, Provincia de Buenos Aires, Argentina, 22 de mayo de 1937 - Ciudad de Guatemala, 9 de julio de 2011) fue un cantautor argentino.1 .
Ya casi invidente, resumió en una nota: "Fue mudo hasta los 9 años, analfabeto hasta los 14, enviudó trágicamente a los 40 y conoció a su padre a los 46. El más pagano de los predicadores cumple 70 años y repasa su vida desde la habitación de hotel que eligió como última morada".2Contenido [ocultar] 1 Biografía 2 Trayectoria 3 Éxito 4 Auto Exilio 5 Regreso 6 Reconocimientos 7 Muerte 8 Misceláneas 9 Discografía 9.1 Con Alberto Cortez 10 Obra literaria 11 Referencias 12 Enlaces externos
Biografía
A temprana edad, su padre abandonó el hogar dejando a su madre con siete hijos, los cuales emigraron hacia Tierra del Fuego, al sur de Argentina. Luego, a los 8 años, vivió en Tandil.
Cabral tuvo una infancia dura y desprotegida; se convirtió en un marginal al punto de ser encerrado en un reformatorio. Al poco tiempo consiguió escapar; según cuenta, encontró a Dios en las palabras de Simeón, un viejo vagabundo.
El 9 de julio de 2011 a las 5:40 Am fue asesinado en Guatemala en atentado.
Trayectoria
Cabral citaría así sus inicios en el medio musical: "Empecé a cantar con los paisanos, con la familia Techeiro. Y el 24 de febrero de 1954, un vagabundo me recitó el sermón de la montaña y descubrí que estaba naciendo. Corrí a escribir una canción de cuna, Vuele bajo, y empezó todo". Facundo Cabral3
En 1959, ya tocaba la guitarra y cantaba música folklórica, admiraba a Atahualpa Yupanqui y José Larralde, se trasladó a Mar del Plata, ciudad balnearia argentina, y solicitó trabajo en un hotel; el dueño lo vio con su guitarra y le dio la oportunidad de cantar. Así comenzó su carrera dedicada a la música; su primer nombre artístico fue El Indio Gasparino. Sus primeras grabaciones no tuvieron mayor repercusión. Luego se presentó con su apellido verdadero.
Éxito
En 1970, grabó No soy de aquí, ni soy de allá. Empezó a ser conocido en el mundo, grabó en nueve idiomas con cantantes de la talla de Alberto Cortez, Julio Iglesias, Pedro Vargas o Neil Diamond entre otros.
Influenciado en lo espiritual por Jesús, Gandhi y La Madre Teresa de Calcuta, en literatura por Jorge Luis Borges y Walt Whitman, imprimió a su vida un rumbo espiritual de observación constante a todo lo que le ocurría, no se conformó con lo que veía y su carrera como cantautor tomó el rumbo de la crítica social, sin abandonar su habitual sentido del humor. Se ha identificado con el anarquismo, aunque nunca tuvo una participación militante.4
Auto Exilio
En 1976, ya considerado como cantautor de protesta, dejó Argentina con la excusa de la situación interna. Se radicó en México, donde continuó componiendo y haciendo presentaciones. Se estima que recorrió 159 países.
Regreso
En 1984, regresó a Argentina con su nombre consagrado. Ofreció un recital en el Teatro Luna Park. Siguió por Mar del Plata. En 1987, hizo una presentación en el estadio de fútbol de Ferrocarril Oeste, en Buenos Aires, con capacidad para treinta y cinco mil personas. El 5 de mayo de 1994, comenzó una gira internacional.
Se presentó en conciertos junto a Alberto Cortez en “Lo Cortez no quita lo Cabral” uniendo humor y poesía con las canciones que hicieron famosos a ambos intérpretes. En enero de 1996, ambos actuaban en la ciudad de Mar del Plata, cuando Alberto Cortez debió ser operado debido a una obstrucción en la carótida, así que Cabral continuó con la gira de la cual se hizo una grabación.
Reconocimientos
No existe una lista documentada de sus reconocimientos discográficos, ya que Cabral al no tener una vivienda propia, sino que vivía en cuartos de hoteles, en los últimos años de su vida, decidió entregárselos a un conductor de taxis, conocido suyo, quien los coleccionaba. Sin embargo se reseñan los siguientes: Ciudadano ilustre de la Ciudad de Buenos Aires.5 En reconocimiento a su constante llamado a la paz y al amor, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) lo declaró “Mensajero Mundial de la Paz” (1996).
Muerte
Fue asesinado el 9 de Julio del año 2011 al rededor 5:00 am, en la Ciudad de Guatemala, víctima de un confuso atentado en el Boulevard Liberación de dicha ciudad; más precisamente cuando se dirigía con otras personas hacia el Aeropuerto Internacional La Aurora para abandonar ese país, en donde recientemente habia dado una serie de conciertos.
Misceláneas
En un capítulo de la serie televisiva Los Simpson, en la versión doblada al español en México para su distribución en América Latina, Homero recuerda su época hippie, con pelo, y canta No soy de aquí ni soy de allá.
En un programa de TV en vivo desde México recibió un llamado de la Madre Teresa de Calcuta. El presidente Oscar Arias Sánchez de Costa Rica, lo propuso para el Premio Nobel de la Paz6
Discografía
La siguiente es una lista incompleta de su extensa discografía DVD y libros la Web de Facundo Cabral El Carnaval Del Mundo, Ferrocabral (1984, Universal music) en vivo. Pateando tachos; en vivo en Estadio Chico, de Quilmes (1984) Cabralgando, en vivo (1985) Entre Dios y el Diablo (1986) Hombre de siempre... El profeta de Gibrhan Gracias a la vida Sentires Reflexiones Este es un nuevo día El oficio de cantor Secreto Recuerdos de oro Época de oro Mi Vida con Waldo de los Ríos, El Mundo Estaba Tranquilo Cuando Yo Nací, No estás deprimido, estás distraído (2005, Audiolibro) Cantar sólo cantar / Cabral sólo Cabral, volúmenes 1 y 2 (2006) [editar] Con Alberto Cortez Lo Cortez no quita lo Cabral, Vol. 1 en vivo (1994) ("No soy de aquí..", juntos) Lo Cortez no quita lo Cabral, Vol. 2 en vivo (1995) ("No soy de aquí..", Video) Cortezías y Cabralidades - Vol I y II (1998)
Obra literaria
De su obra literaria, Cabral mencionó en alguna ocasión que había escrito alrededor de 22 libros "sin títulos y sin autor" que eran considerados por su autor como textos manuscritos que se editaban y se imprimían, de los cuales existen traducciones en chino mandarín o japonés7 }}. Por ello, la siguiente es una lista incompleta de sus obras en el campo literario. Paraíso a la deriva Conversaciones con Facundo Cabral Mi Abuela y yo Salmos Borges y yo Ayer soñé que podía y hoy puedo Cuaderno de Facundo No estás deprimido, estás distraído. Los papeles de Cabral
Referencias ↑ Facundo Cabral fue asesinado en atentado en Bulevard Liberación ↑ Reportaje ↑ Homenaje a Cabral ↑ Cabral: Soy un anarquista, artículo de Alejandro Pérez García ↑ Cancionero.net ↑ Entrevista con Alejandro Apo en "Donde quiera que estés", programa de Radio Nacional (Argentina), martes 3 de mayo de 2011. ↑ Entrevista con Pla Ventura, en España
Enlaces externos Wikiquote alberga frases célebres de o sobre Facundo Cabral. Facundo Cabral, canciones y noticias. Habla de su contacto con Borges "La leyenda de Facundo Cabral", un perfil de Leila Guerriero
Camina plácido entre el ruido y la prisa y recuerda qué paz se puede encontrar en el silencio. En cuanto sea posible y sin rendirte, mantén buenas relaciones con todas las personas. Enuncia tu verdad de una manera serena y clara y escucha a los demás, incluso al torpe e ignorante, también ellos tienen su propia historia. Esquiva a las personas ruidosas y agresivas, ya que son un fastidio para el espíritu. Si te comparas con los demás, te volverás vano y amargado, pues siempre habrá personas más grandes y más pequeñas que tú.
Disfruta de tus éxitos lo mismo que de tus planes. Mantén el interés en tu propia carrera por humilde que sea, ella es un verdadero tesoro en el fortuito cambiar de los tiempos. Sé cauto en tus negocios pues el mundo está lleno de engaños, mas no dejes que esto te vuelva ciego para la virtud que existe. Hay muchas personas que se esfuerzan por alcanzar nobles ideales. La vida está llena de heroísmo. Sé sincero contigo mismo, en especial no finjas el afecto. Y no seas cínico en el amor, pues en medio de todas las arideces y desengaños, es perenne como la hierba.
Acata dócilmente el consejo de los años abandonando con donaire las cosas de la juventud. Cultiva la firmeza del espíritu, para que te proteja en las adversidades repentinas. Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad. Sobre una sana disciplina, sé benigno contigo mismo. Tú eres una criatura del universo. No menos que las plantas y las estrellas, tienes derecho a existir. Y sea que te resulte claro o no, indudablemente el universo marcha como debiera.
Por eso debes estar en paz con Dios cualquiera que sea tu idea de El. Y sean cualesquiera tus trabajos y aspiraciones, conserva la paz con tu alma en la bulliciosa confusión de la vida. Aún con toda su falsía, sus dolores y sueños fallidos, el mundo es todavía hermoso. Sé cauto, ¡esfuérzate por ser feliz!
Desiderata (del latín desiderata "cosas deseadas", plural de desideratum) es un poema muy conocido sobre la búsqueda de la felicidad en la vida. Sus derechos de autor son del año 1927 y pertenecen a Max Ehrmann. Desiderata fue publicado en 1948 (después de la muerte de su autor) en una colección de poemas titulada Desiderata of Happiness, recopilados por la esposa de Ehrmann.
En la década del 60 circuló sin la atribución a Ehrmann, a veces con la afirmación de que había sido encontrado en la iglesia St. Paul de Baltimore, en Maryland, Estados Unidos. También se decía que había sido escrito en 1692 (año de la fundación de la iglesia). Sin embargo, esta poesía ha mantenido el sello de Ehrmann en algunas de sus ediciones.
Historia
El autor oficial y reconocido es Max Ehrmann, un abogado y poeta de Indiana, Estados Unidos, quien vivió entre 1872 y 1945. Ha sido dicho que Desiderata fue inspirada por un impulso que Ehrmann describe en su diario: "Debería dejar un humilde regalo - un trozo de prosa que ha alcanzado nobles humores".
Alrededor de 1959, el reverendo Frederick Kates, párroco de la iglesia Saint Paul, en Baltimore, usó el poema en una colección de devocionarios que él había recopilado para su congregación. Años antes, él había encontrado una copia de Desiderata. En el encabezado del documento entregado figuraba "Old St. Paul's Church, Baltimore" (el nombre de la iglesia) y el año de fundación de la misma (1692).
Cuando Adlai Stevenson murió en 1965, un invitado en su casa encontró una copia de Desiderata cerca de la cama de Stevenson y descubrió que éste había planeado usar el poema en sus cartas de Navidad. La publicidad que siguió dio amplia fama al poema, ya relacionado por error con la iglesia Saint Paul.
Poema
Camina plácido entre el ruido y la prisa y recuerda qué paz se puede encontrar en el silencio. En cuanto sea posible y sin rendirte, mantén buenas relaciones con todas las personas. Enuncia tu verdad de una manera serena y clara y escucha a los demás, incluso al torpe e ignorante, también ellos tienen su propia historia. Esquiva a las personas ruidosas y agresivas, ya que son un fastidio para el espíritu. Si te comparas con los demás, te volverás vano y amargado, pues siempre habrá personas más grandes y más pequeñas que tú.
Disfruta de tus éxitos lo mismo que de tus planes. Mantén el interés en tu propia carrera por humilde que sea, ella es un verdadero tesoro en el fortuito cambiar de los tiempos. Sé cauto en tus negocios pues el mundo está lleno de engaños, mas no dejes que esto te vuelva ciego para la virtud que existe. Hay muchas personas que se esfuerzan por alcanzar nobles ideales. La vida está llena de heroísmo. Sé sincero contigo mismo, en especial no finjas el afecto. Y no seas cínico en el amor, pues en medio de todas las arideces y desengaños, es perenne como la hierba.
Acata dócilmente el consejo de los años abandonando con donaire las cosas de la juventud. Cultiva la firmeza del espíritu, para que te proteja en las adversidades repentinas. Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad. Sobre una sana disciplina, sé benigno contigo mismo. Tú eres una criatura del universo. No menos que las plantas y las estrellas, tienes derecho a existir. Y sea que te resulte claro o no, indudablemente el universo marcha como debiera.
Por eso debes estar en paz con Dios cualquiera que sea tu idea de El. Y sean cualesquiera tus trabajos y aspiraciones, conserva la paz con tu alma en la bulliciosa confusión de la vida. Aún con toda su falsedad, sus dolores y sueños fallidos, el mundo es todavía hermoso. Sé cauto, ¡esfuérzate por ser feliz!
Discusión
En general, ya que no existe evidencia contundente, las discusiones se hallan en torno de tres probables orígenes:
Encontrado en la vieja iglesia de Saint Paul, Baltimore. Fechado en 1692.
El oficial y reconocido: Escrito por Max Ehrmann en 1927 y hecho el depósito de propiedad intelectual en 1948 por su viuda.
Escrito en latín en la pared de piedra de la torre de la campana de la iglesia de St. Paul. La contribución de Ehrmann fue la de traducir al inglés y publicar el material. Su esposa hizo el depósito legal de la obra para ganar control económico sobre su distribución.
Una Corte que llevó el caso del copyright apeló al dominio público del poema, pero otras Cortes, en fallos más recientes, han dictaminado que el copyright pertenece a los herederos de Ehrmann.
Estado del Derecho de Autor (copyright)
Ehrmann obtuvo los derechos de autor para Desiderata en 1927. Los derechos de autor (copyright) fueron pasados a su viuda, Bertha, quien a su muerte en 1962 lo legó a su sobrino. En 1971, el sobrino vendió los derechos a Crescendo Publishing Co. Los derechos de autor (copyright) pertenecen a Robert Bell. Una Corte, sin embargo, decidió entregar los derechos al dominio público, ya que Ehrmann no fijó nada al respecto. En otros casos, en otras jurisdicciones, Bell ha salido exitoso en la protección de los derechos de autor (copyright) de Ehrmann.
Algunas versiones terminan con la frase "sé cuidadoso" en lugar de la supuesta original "sé feliz". Faltando de una definitiva fuente publicada, el lector puede decidir cuál de las dos está de acuerdo con el resto del poema. "
»Por maravilla se hallará entre tantos uno que crea derechamente en la sagrada ley cristiana; todo su intento es acuñar y guardar dinero acuñado, y para conseguirle trabajan y no comen; en entrando el real en su poder, como no sea sencillo, le condenan a cárcel perpetua y a escuridad eterna; de modo que, ganando siempre y gastando nunca, llegan y amontonan la mayor cantidad de dinero que hay en España. Ellos son su hucha, su polilla, sus picazas y sus comadrejas; todo lo llegan, todo lo esconden y todo lo tragan. Considérese que ellos son muchos y que cada día ganan y esconden, poco o mucho, y que una calentura lenta acaba la vida como la de un tabardillo; y, como van creciendo, se van aumentando los escondedores, que crecen y han de crecer en infinito, como la experiencia lo muestra. Entre ellos no hay castidad, ni entran en religión ellos ni ellas: todos se casan, todos multiplican, porque el vivir sobriamente aumenta las causas de la generación. No los consume la guerra, ni ejercicio que demasiadamente los trabaje; róbannos a pie quedo, y con los frutos de nuestras heredades, que nos revenden, se hacen ricos. No tienen criados, porque todos lo son de sí mismos; no gastan con sus hijos en los estudios, porque su ciencia no es otra que la del robarnos. De los doce hijos de Jacob que he oído decir que entraron en Egipto, cuando los sacó Moisés de aquel cautiverio, salieron seiscientos mil varones, sin niños y mujeres. De aquí se podrá inferir lo que multiplicarán las déstos, que, sin comparación, son en mayor número.»
CIPIÓN.- Buscado se ha remedio para todos los daños que has apuntado y bosquejado en sombra: que bien sé que son más y mayores los que callas que los que cuentas, y hasta ahora no se ha dado con el que conviene; pero celadores prudentísimos tiene nuestra república que, considerando que España cría y tiene en su seno tantas víboras como moriscos, ayudados de Dios, hallarán a tanto daño cierta, presta y segura salida. Di adelante.
BERGANZA.- «Como mi amo era mezquino, como lo son todos los de su casta, sustentábame con pan de mijo y con algunas sobras de zahínas, común sustento suyo; pero esta miseria me ayudó a llevar el cielo por un modo tan estraño como el que ahora oirás.
»Cada mañana, juntamente con el alba, amanecía sentado al pie de un granado, de muchos que en la huerta había, un mancebo, al parecer estudiante, vestido de bayeta, no tan negra ni tan peluda que no pareciese parda y tundida. Ocupábase en escribir en un cartapacio y de cuando en cuando se daba palmadas en la frente y se mordía las uñas, estando mirando al cielo; y otras veces se ponía tan imaginativo, que no movía pie ni mano, ni aun las pestañas: tal era su embelesamiento. Una vez me llegué junto a él, sin que me echase de ver; oíle murmurar entre dientes, y al cabo de un buen espacio dio una gran voz, diciendo: ''¡Vive el Señor, que es la mejor octava que he hecho en todos los días de mi vida!'' Y, escribiendo apriesa en su cartapacio, daba muestras de gran contento; todo lo cual me dio a entender que el desdichado era poeta. Hícele mis acostumbradas caricias, por asegurarle de mi mansedumbre; echéme a sus pies, y él, con esta seguridad, prosiguió en sus pensamientos y tornó a rascarse la cabeza y a sus arrobos, y a volver a escribir lo que había pensado. Estando en esto, entró en la huerta otro mancebo, galán y bien aderezado, con unos papeles en la mano, en los cuales de cuando en cuando leía. Llegó donde estaba el primero y díjole: ''¿Habéis acabado la primera jornada?'' ''Ahora le di fin -respondió el poeta-, la más gallardamente que imaginarse puede''. ''¿De qué manera?'', preguntó el segundo. ''Désta -respondió el primero-: Sale Su Santidad del Papa vestido de pontifical, con doce cardenales, todos vestidos de morado, porque cuando sucedió el caso que cuenta la historia de mi comedia era tiempo de mutatio caparum, en el cual los cardenales no se visten de rojo, sino de morado; y así, en todas maneras conviene, para guardar la propiedad, que estos mis cardenales salgan de morado; y éste es un punto que hace mucho al caso para la comedia; y a buen seguro dieran en él, y así hacen a cada paso mil impertinencias y disparates. Yo no he podido errar en esto, porque he leído todo el ceremonial romano, por sólo acertar en estos vestidos''. ''Pues ¿de dónde queréis vos -replicó el otro- que tenga mi autor vestidos morados para doce cardenales?'' ''Pues si me quita uno tan sólo -respondió el poeta-, así le daré yo mi comedia como volar. ¡Cuerpo de tal! ¿Esta apariencia tan grandiosa se ha de perder? Imaginad vos desde aquí lo que parecerá en un teatro un Sumo Pontífice con doce graves cardenales y con otros ministros de acompañamiento que forzosamente han de traer consigo. ¡Vive el cielo, que sea uno de los mayores y más altos espectáculos que se haya visto en comedia, aunque sea la del Ramillete de Daraja!''
»Aquí acabé de entender que el uno era poeta y el otro comediante. El comediante aconsejó al poeta que cercenase algo de los cardenales, si no quería imposibilitar al autor el hacer la comedia. A lo que dijo el poeta que le agradeciesen que no había puesto todo el cónclave que se halló junto al acto memorable que pretendía traer a la memoria de las gentes en su felicísima comedia. Rióse el recitante y dejóle en su ocupación por irse a la suya, que era estudiar un papel de una comedia nueva. El poeta, después de haber escrito algunas coplas de su magnífica comedia, con mucho sosiego y espacio sacó de la faldriquera algunos mendrugos de pan y obra de veinte pasas, que, a mi parecer, entiendo que se las conté, y aun estoy en duda si eran tantas, porque juntamente con ellas hacían bulto ciertas migajas de pan que las acompañaban. Sopló y apartó las migajas, y una a una se comió las pasas y los palillos, porque no le vi arrojar ninguno, ayudándolas con los mendrugos, que morados con la borra de la faldriquera, parecían mohosos, y eran tan duros de condición que, aunque él procuró enternecerlos, paseándolos por la boca una y muchas veces, no fue posible moverlos de su terquedad; todo lo cual redundó en mi provecho, porque me los arrojó, diciendo: ''¡To, to! Toma, que buen provecho te hagan''. ''¡Mirad -dije entre mí- qué néctar o ambrosía me da este poeta, de los que ellos dicen que se mantienen los dioses y su Apolo allá en el cielo!'' En fin, por la mayor parte, grande es la miseria de los poetas, pero mayor era mi necesidad, pues me obligó a comer lo que él desechaba. En tanto que duró la composición de su comedia, no dejó de venir a la huerta ni a mí me faltaron mendrugos, porque los repartía conmigo con mucha liberalidad, y luego nos íbamos a la noria, donde, yo de bruces y él con un cangilón, satisfacíamos la sed como unos monarcas. Pero faltó el poeta y sobró en mí la hambre tanto, que determiné dejar al morisco y entrarme en la ciudad a buscar ventura, que la halla el que se muda.
»Al entrar de la ciudad vi que salía del famoso monasterio de San Jerónimo mi poeta, que como me vio se vino a mí con los brazos abiertos, y yo me fui a él con nuevas muestras de regocijo por haberle hallado. Luego, al instante comenzó a desembaular pedazos de pan, más tiernos de los que solía llevar a la huerta, y a entregarlos a mis dientes sin repasarlos por los suyos: merced que con nuevo gusto satisfizo mi hambre. Los tiernos mendrugos, y el haber visto salir a mi poeta del monasterio dicho, me pusieron en sospecha de que tenía las musas vergonzantes, como otros muchos las tienen.
»Encaminóse a la ciudad, y yo le seguí con determinación de tenerle por amo si él quisiese, imaginando que de las sobras de su castillo se podía mantener mi real; porque no hay mayor ni mejor bolsa que la de la caridad, cuyas liberales manos jamás están pobres; y así, no estoy bien con aquel refrán que dice: «Más da el duro que el desnudo», como si el duro y avaro diese algo, como lo da el liberal desnudo, que, en efeto, da el buen deseo cuando más no tiene. De lance en lance, paramos en la casa de un autor de comedias que, a lo que me acuerdo, se llamaba Angulo el Malo, [...] de otro Angulo, no autor, sino representante, el más gracioso que entonces tuvieron y ahora tienen las comedias. Juntóse toda la compañía a oír la comedia de mi amo, que ya por tal le tenía; y, a la mitad de la jornada primera, uno a uno y dos a dos, se fueron saliendo todos, excepto el autor y yo, que servíamos de oyentes. La comedia era tal, que, con ser yo un asno en esto de la poesía, me pareció que la había compuesto el mismo Satanás, para total ruina y perdición del mismo poeta, que ya iba tragando saliva, viendo la soledad en que el auditorio le había dejado; y no era mucho, si el alma, présaga, le decía allá dentro la desgracia que le estaba amenazando, que fue volver todos los recitantes, que pasaban de doce, y, sin hablar palabra, asieron de mi poeta, y si no fuera porque la autoridad del autor, llena de ruegos y voces, se puso de por medio, sin duda le mantearan. Quedé yo del caso pasmado; el autor, desabrido; los farsantes, alegres, y el poeta, mohíno; el cual, con mucha paciencia, aunque algo torcido el rostro, tomó su comedia, y, encerrándosela en el seno, medio murmurando, dijo: ''No es bien echar las margaritas a los puercos''. Y con esto se fue con mucho sosiego.
»Yo, de corrido, ni pude ni quise seguirle; y acertélo, a causa que el autor me hizo tantas caricias que me obligaron a que con él me quedase, y en menos de un mes salí grande entremesista y gran farsante de figuras mudas. Pusiéronme un freno de orillos y enseñáronme a que arremetiese en el teatro a quien ellos querían; de modo que, como los entremeses solían acabar por la mayor parte en palos, en la compañía de mi amo acababan en zuzarme, y yo derribaba y atropellaba a todos, con que daba que reír a los ignorantes y mucha ganancia a mi dueño.»
¡Oh Cipión, quién te pudiera contar lo que vi en ésta y en otras dos compañías de comediantes en que anduve! Mas, por no ser posible reducirlo a narración sucinta y breve, lo habré de dejar para otro día, si es que ha de haber otro día en que nos comuniquemos ¿Vees cuán larga ha sido mi plática? ¿Vees mis muchos y diversos sucesos? ¿Consideras mis caminos y mis amos tantos? Pues todo lo que has oído es nada, comparado a lo que te pudiera contar de lo que noté, averigüé y vi desta gente: su proceder, su vida, sus costumbres, sus ejercicios, su trabajo, su ociosidad, su ignorancia y su agudeza, con otras infinitas cosas: unas para decirse al oído y otras para aclamallas en público, y todas para hacer memoria dellas y para desengaño de muchos que idolatran en figuras fingidas y en bellezas de artificio y de transformación.
CIPIÓN.- Bien se me trasluce, Berganza, el largo campo que se te descubría para dilatar tu plática, y soy de parecer que la dejes para cuento particular y para sosiego no sobresaltado.
BERGANZA.- Sea así, y escucha.
»Con una compañía llegué a esta ciudad de Valladolid, donde en un entremés me dieron una herida que me llegó casi al fin de la vida; no pude vengarme, por estar enfrenado entonces, y después, a sangre fría, no quise: que la venganza pensada arguye crueldad y mal ánimo. Cansóme aquel ejercicio, no por ser trabajo, sino porque veía en él cosas que juntamente pedían enmienda y castigo; y, como a mí estaba más el sentillo que el remediallo, acordé de no verlo; y así, me acogí a sagrado, como hacen aquellos que dejan los vicios cuando no pueden ejercitallos, aunque más vale tarde que nunca. Digo, pues, que, viéndote una noche llevar la linterna con el buen cristiano Mahudes, te consideré contento y justa y santamente ocupado; y lleno de buena envidia quise seguir tus pasos, y con esta loable intención me puse delante de Mahudes, que luego me eligió para tu compañero y me trujo a este hospital. Lo que en él me ha sucedido no es tan poco que no haya menester espacio para contallo, especialmente lo que oí a cuatro enfermos que la suerte y la necesidad trujo a este hospital, y a estar todos cuatro juntos en cuatro camas apareadas.»
Perdóname, porque el cuento es breve, y no sufre dilación, y viene aquí de molde.
CIPIÓN.- Sí perdono. Concluye, que, a lo que creo, no debe de estar lejos el día.
BERGANZA.- «Digo que en las cuatro camas que están al cabo desta enfermería, en la una estaba un alquimista, en la otra un poeta, en la otra un matemático y en la otra uno de los que llaman arbitristas.»
CIPIÓN.- Ya me acuerdo haber visto a esa buena gente.
BERGANZA.- «Digo, pues, que una siesta de las del verano pasado, estando cerradas las ventanas y yo cogiendo el aire debajo de la cama del uno dellos, el poeta se comenzó a quejar lastimosamente de su fortuna, y, preguntándole el matemático de qué se quejaba, respondió que de su corta suerte. ''¿Cómo, y no será razón que me queje -prosiguió-, que, habiendo yo guardado lo que Horacio manda en su Poética, que no salga a luz la obra que, después de compuesta, no hayan pasado diez años por ella, y que tenga yo una de veinte años de ocupación y doce de pasante, grande en el sujeto, admirable y nueva en la invención, grave en el verso, entretenida en los episodios, maravillosa en la división, porque el principio responde al medio y al fin, de manera que constituyen el poema alto, sonoro, heroico, deleitable y sustancioso; y que, con todo esto, no hallo un príncipe a quien dirigirle? Príncipe, digo, que sea inteligente, liberal y magnánimo. ¡Mísera edad y depravado siglo nuestro!'' ''¿De qué trata el libro?'', preguntó el alquimista. Respondió el poeta: ''Trata de lo que dejó de escribir el Arzobispo Turpín del Rey Artús de Inglaterra, con otro suplemento de la Historia de la demanda del Santo Brial, y todo en verso heroico, parte en octavas y parte en verso suelto; pero todo esdrújulamente, digo en esdrújulos de nombres sustantivos, sin admitir verbo alguno''. ''A mí -respondió el alquimista- poco se me entiende de poesía; y así, no sabré poner en su punto la desgracia de que vuesa merced se queja, puesto que, aunque fuera mayor, no se igualaba a la mía, que es que, por faltarme instrumento, o un príncipe que me apoye y me dé a la mano los requisitos que la ciencia de la alquimia pide, no estoy ahora manando en oro y con más riquezas que los Midas, que los Crasos y Cresos''. ''¿Ha hecho vuesa merced -dijo a esta sazón el matemático-, señor alquimista, la experiencia de sacar plata de otros metales?'' ''Yo -respondió el alquimista- no la he sacado hasta agora, pero realmente sé que se saca, y a mí no me faltan dos meses para acabar la piedra filosofal, con que se puede hacer plata y oro de las mismas piedras''. ''Bien han exagerado vuesas mercedes sus desgracias -dijo a esta sazón el matemático-; pero, al fin, el uno tiene libro que dirigir y el otro está en potencia propincua de sacar la piedra filosofal; más, ¿qué diré yo de la mía, que es tan sola que no tiene dónde arrimarse? Veinte y dos años ha que ando tras hallar el punto fijo, y aquí lo dejo y allí lo tomo; y, pareciéndome que ya lo he hallado y que no se me puede escapar en ninguna manera, cuando no me cato, me hallo tan lejos dél, que me admiro. Lo mismo me acaece con la cuadratura del círculo: que he llegado tan al remate de hallarla, que no sé ni puedo pensar cómo no la tengo ya en la faldriquera; y así, es mi pena semejable a las de Tántalo, que está cerca del fruto y muere de hambre, y propincuo al agua y perece de sed. Por momentos pienso dar en la coyuntura de la verdad, y por minutos me hallo tan lejos della, que vuelvo a subir el monte que acabé de bajar, con el canto de mi trabajo a cuestas, como otro nuevo Sísifo''.
»Había hasta este punto guardado silencio el arbitrista, y aquí le rompió diciendo: ''Cuatro quejosos tales que lo pueden ser del Gran Turco ha juntado en este hospital la pobreza, y reniego yo de oficios y ejercicios que ni entretienen ni dan de comer a sus dueños. Yo, señores, soy arbitrista, y he dado a Su Majestad en diferentes tiempos muchos y diferentes arbitrios, todos en provecho suyo y sin daño del reino; y ahora tengo hecho un memorial donde le suplico me señale persona con quien comunique un nuevo arbitrio que tengo: tal, que ha de ser la total restauración de sus empeños; pero, por lo que me ha sucedido con otros memoriales, entiendo que éste también ha de parar en el carnero. Mas, porque vuesas mercedes no me tengan por mentecapto, aunque mi arbitrio quede desde este punto público, le quiero decir, que es éste: Hase de pedir en Cortes que todos los vasallos de Su Majestad, desde edad de catorce a sesenta años, sean obligados a ayunar una vez en el mes a pan y agua, y esto ha de ser el día que se escogiere y señalare, y que todo el gasto que en otros condumios de fruta, carne y pescado, vino, huevos y legumbres que han de gastar aquel día, se reduzga a dinero, y se dé a Su Majestad, sin defraudalle un ardite, so cargo de juramento; y con esto, en veinte años queda libre de socaliñas y desempeñado. Porque si se hace la cuenta, como yo la tengo hecha, bien hay en España más de tres millones de personas de la dicha edad, fuera de los enfermos, más viejos o más muchachos, y ninguno déstos dejará de gastar, y esto contado al menorete, cada día real y medio; y yo quiero que sea no más de un real, que no puede ser menos, aunque coma alholvas. Pues ¿paréceles a vuesas mercedes que sería barro tener cada mes tres millones de reales como ahechados? Y esto antes sería provecho que daño a los ayunantes, porque con el ayuno agradarían al cielo y servirían a su Rey; y tal podría ayunar que le fuese conveniente para su salud. Este es arbitrio limpio de polvo y de paja, y podríase coger por parroquias, sin costa de comisarios, que destruyen la república''. Riyéronse todos del arbitrio y del arbitrante, y él también se riyó de sus disparates; y yo quedé admirado de haberlos oído y de ver que, por la mayor parte, los de semejantes humores venían a morir en los hospitales.»
CIPIÓN.- Tienes razón, Berganza. Mira si te queda más que decir.
BERGANZA.- Dos cosas no más, con que daré fin a mi plática, que ya me parece que viene el día.
»Yendo una noche mi mayor a pedir limosna en casa del corregidor desta ciudad, que es un gran caballero y muy gran cristiano, hallámosle solo; y parecióme a mí tomar ocasión de aquella soledad para decirle ciertos advertimientos que había oído decir a un viejo enfermo deste hospital, acerca de cómo se podía remediar la perdición tan notoria de las mozas vagamundas, que por no servir dan en malas, y tan malas, que pueblan los veranos todos los hospitales de los perdidos que las siguen: plaga intolerable y que pedía presto y eficaz remedio. Digo que, queriendo decírselo, alcé la voz, pensando que tenía habla, y en lugar de pronunciar razones concertadas ladré con tanta priesa y con tan levantado tono que, enfadado el corregidor, dio voces a sus criados que me echasen de la sala a palos; y un lacayo que acudió a la voz de su señor, que fuera mejor que por entonces estuviera sordo, asió de una cantimplora de cobre que le vino a la mano, y diómela tal en mis costillas, que hasta ahora guardo las reliquias de aquellos golpes.»
CIPIÓN.- Y ¿quéjaste deso, Berganza?
BERGANZA.- Pues ¿no me tengo de quejar, si hasta ahora me duele, como he dicho, y si me parece que no merecía tal castigo mi buena intención?
CIPIÓN.- Mira, Berganza, nadie se ha de meter donde no le llaman, ni ha de querer usar del oficio que por ningún caso le toca. Y has de considerar que nunca el consejo del pobre, por bueno que sea, fue admitido, ni el pobre humilde ha de tener presumpción de aconsejar a los grandes y a los que piensan que se lo saben todo. La sabiduría en el pobre está asombrada; que la necesidad y miseria son las sombras y nubes que la escurecen, y si acaso se descubre, la juzgan por tontedad y la tratan con menosprecio.
BERGANZA.- Tienes razón, y, escarmentando en mi cabeza, de aquí adelante seguiré tus consejos.
«Entré asimismo otra noche en casa de una señora principal, la cual tenía en los brazos una perrilla destas que llaman de falda, tan pequeña que la pudiera esconder en el seno; la cual, cuando me vio, saltó de los brazos de su señora y arremetió a mí ladrando, y con tan gran denuedo, que no paró hasta morderme de una pierna. Volvíla a mirar con respecto y con enojo, y dije entre mí: ''Si yo os cogiera, animalejo ruin, en la calle, o no hiciera caso de vos o os hiciera pedazos entre los dientes''. Consideré en ella que hasta los cobardes y de poco ánimo son atrevidos e insolentes cuando son favorecidos, y se adelantan a ofender a los que valen más que ellos.»
CIPIÓN.- Una muestra y señal desa verdad que dices nos dan algunos hombrecillos que a la sombra de sus amos se atreven a ser insolentes; y si acaso la muerte o otro accidente de fortuna derriba el árbol donde se arriman, luego se descubre y manifiesta su poco valor; porque, en efeto, no son de más quilates sus prendas que los que les dan sus dueños y valedores. La virtud y el buen entendimiento siempre es una y siempre es uno: desnudo o vestido, solo o acompañado. Bien es verdad que puede padecer acerca de la estimación de las gentes, mas no en la realidad verdadera de lo que merece y vale. Y, con esto, pongamos fin a esta plática, que la luz que entra por estos resquicios muestra que es muy entrado el día, y esta noche que viene, si no nos ha dejado este grande beneficio de la habla, será la mía, para contarte mi vida.
BERGANZA.- Sea ansí, y mira que acudas a este mismo puesto.
»Como sea cosa fácil añadir a lo ya inventado, viendo mi amo cuán bien sabía imitar el corcel napolitano, hízome unas cubiertas de guadamací y una silla pequeña, que me acomodó en las espaldas, y sobre ella puso una figura liviana de un hombre con una lancilla de correr sortija, y enseñóme a correr derechamente a una sortija que entre dos palos ponía; y el día que había de correrla pregonaba que aquel día corría sortija el perro sabio y hacía otras nuevas y nunca vistas galanterías, las cuales de mi santiscario, como dicen, las hacía por no sacar mentiroso a mi amo.
»Llegamos, pues, por nuestras jornadas contadas a Montilla, villa del famoso y gran cristiano Marqués de Priego, señor de la casa de Aguilar y de Montilla. Alojaron a mi amo, porque él lo procuró, en un hospital; echó luego el ordinario bando, y, como ya la fama se había adelantado a llevar las nuevas de las habilidades y gracias del perro sabio, en menos de una hora se llenó el patio de gente. Alegróse mi amo viendo que la cosecha iba de guilla, y mostróse aquel día chacorrero en demasía. Lo primero en que comenzaba la fiesta era en los saltos que yo daba por un aro de cedazo, que parecía de cuba: conjurábame por las ordinarias preguntas, y cuando él bajaba una varilla de membrillo que en la mano tenía, era señal del salto; y cuando la tenía alta, de que me estuviese quedo. El primer conjuro deste día (memorable entre todos los de mi vida) fue decirme: ''Ea, Gavilán amigo, salta por aquel viejo verde que tú conoces que se escabecha las barbas; y si no quieres, salta por la pompa y el aparato de doña Pimpinela de Plafagonia, que fue compañera de la moza gallega que servía en Valdeastillas. ¿No te cuadra el conjuro, hijo Gavilán? Pues salta por el bachiller Pasillas, que se firma licenciado sin tener grado alguno. ¡Oh, perezoso estás! ¿Por qué no saltas? Pero ya entiendo y alcanzo tus marrullerías: ahora salta por el licor de Esquivias, famoso al par del de Ciudad Real, San Martín y Ribadavia''. Bajó la varilla y salté yo, y noté sus malicias y malas entrañas.
»Volvióse luego al pueblo y en voz alta dijo: ''No piense vuesa merced, senado valeroso, que es cosa de burla lo que este perro sabe: veinte y cuatro piezas le tengo enseñadas que por la menor dellas volaría un gavilán; quiero decir que por ver la menor se pueden caminar treinta leguas. Sabe bailar la zarabanda y chacona mejor que su inventora misma; bébese una azumbre de vino sin dejar gota; entona un sol fa mi re tan bien como un sacristán; todas estas cosas, y otras muchas que me quedan por decir, las irán viendo vuesas mercedes en los días que estuviere aquí la compañía; y por ahora dé otro salto nuestro sabio, y luego entraremos en lo grueso''. Con esto suspendió el auditorio, que había llamado senado, y les encendió el deseo de no dejar de ver todo lo que yo sabía.
»Volvióse a mí mi amo y dijo: ''Volved, hijo Gavilán, y con gentil agilidad y destreza deshaced los saltos que habéis hecho; pero ha de ser a devoción de la famosa hechicera que dicen que hubo en este lugar''. Apenas hubo dicho esto, cuando alzó la voz la hospitalera, que era una vieja, al parecer, de más de sesenta años, diciendo: ''¡Bellaco, charlatán, embaidor y hijo de puta, aquí no hay hechicera alguna! Si lo decís por la Camacha, ya ella pagó su pecado, y está donde Dios se sabe; si lo decís por mí, chacorrero, ni yo soy ni he sido hechicera en mi vida; y si he tenido fama de haberlo sido, merced a los testigos falsos, y a la ley del encaje, y al juez arrojadizo y mal informado, ya sabe todo el mundo la vida que hago en penitencia, no de los hechizos que no hice, sino de otros muchos pecados: otros que como pecadora he cometido. Así que, socarrón tamborilero, salid del hospital: si no, por vida de mi santiguada que os haga salir más que de paso''. Y, con esto, comenzó a dar tantos gritos y a decir tantas y tan atropelladas injurias a mi amo, que [le] puso en confusión y sobresalto; finalmente, no dejó que pasase adelante la fiesta en ningún modo. No le pesó a mi amo del alboroto, porque se quedó con los dineros y aplazó para otro día y en otro hospital lo que en aquél había faltado. Fuese la gente maldiciendo a la vieja, añadiendo al nombre de hechicera el de bruja, y el de barbuda sobre vieja. Con todo esto, nos quedamos en el hospital aquella noche; y, encontrándome la vieja en el corral solo, me dijo: ''¿Eres tú, hijo Montiel? ¿Eres tú, por ventura, hijo?''. Alcé la cabeza y miréla muy de espacio; lo cual visto por ella, con lágrimas en los ojos se vino a mí y me echó los brazos al cuello, y si la dejara me besara en la boca; pero tuve asco y no lo consentí.»
CIPIÓN.- Bien hiciste, porque no es regalo, sino tormento, el besar ni dejar besarse de una vieja.
BERGANZA.- Esto que ahora te quiero contar te lo había de haber dicho al principio de mi cuento, y así escusáramos la admiración que nos causó el vernos con habla.
»Porque has de saber que la vieja me dijo: ''Hijo Montiel, vente tras mí y sabrás mi aposento, y procura que esta noche nos veamos a solas en él, que yo dejaré abierta la puerta; y sabe que tengo muchas cosas que decirte de tu vida y para tu provecho''. Bajé yo la cabeza en señal de obedecerla, por lo cual ella se acabó de enterar en que yo era el perro Montiel que buscaba, según después me lo dijo. Quedé atónito y confuso, esperando la noche, por ver en lo que paraba aquel misterio, o prodigio, de haberme hablado la vieja; y, como había oído llamarla de hechicera, esperaba de su vista y habla grandes cosas. Llegóse, en fin, el punto de verme con ella en su aposento, que era escuro, estrecho y bajo, y solamente claro con la débil luz de un candil de barro que en él estaba; atizóle la vieja, y sentóse sobre una arquilla, y llegóme junto a sí, y, sin hablar palabra, me volvió a abrazar, y yo volví a tener cuenta con que no me besase. Lo primero que me dijo fue:
»''Bien esperaba yo en el cielo que, antes que estos mis ojos se cerrasen con el último sueño, te había de ver, hijo mío; y, ya que te he visto, venga la muerte y lléveme desta cansada vida. Has de saber, hijo, que en esta villa vivió la más famosa hechicera que hubo en el mundo, a quien llamaron la Camacha de Montilla; fue tan única en su oficio, que las Eritos, las Circes, las Medeas, de quien he oído decir que están las historias llenas, no la igualaron. Ella congelaba las nubes cuando quería, cubriendo con ellas la faz del sol, y cuando se le antojaba volvía sereno el más turbado cielo; traía los hombres en un instante de lejas tierras, remediaba maravillosamente las doncellas que habían tenido algún descuido en guardar su entereza, cubría a las viudas de modo que con honestidad fuesen deshonestas, descasaba las casadas y casaba las que ella quería. Por diciembre tenía rosas frescas en su jardín y por enero segaba trigo. Esto de hacer nacer berros en una artesa era lo menos que ella hacía, ni el hacer ver en un espejo, o en la uña de una criatura, los vivos o los muertos que le pedían que mostrase. Tuvo fama que convertía los hombres en animales, y que se había servido de un sacristán seis años, en forma de asno, real y verdaderamente, lo que yo nunca he podido alcanzar cómo se haga, porque lo que se dice de aquellas antiguas magas, que convertían los hombres en bestias, dicen los que más saben que no era otra cosa sino que ellas, con su mucha hermosura y con sus halagos, atraían los hombres de manera a que las quisiesen bien, y los sujetaban de suerte, sirviéndose dellos en todo cuanto querían, que parecían bestias. Pero en ti, hijo mío, la experiencia me muestra lo contrario: que sé que eres persona racional y te veo en semejanza de perro, si ya no es que esto se hace con aquella ciencia que llaman tropelía, que hace parecer una cosa por otra. Sea lo que fuere, lo que me pesa es que yo ni tu madre, que fuimos discípulas de la buena Camacha, nunca llegamos a saber tanto como ella; y no por falta de ingenio, ni de habilidad, ni de ánimo, que antes nos sobraba que faltaba, sino por sobra de su malicia, que nunca quiso enseñarnos las cosas mayores, porque las reservaba para ella.
»''Tu madre, hijo, se llamó la Montiela, que después de la Camacha fue famosa; yo me llamo la Cañizares, si ya no tan sabia como las dos, a lo menos de tan buenos deseos como cualquiera dellas. Verdad es que el ánimo que tu madre tenía de hacer y entrar en un cerco y encerrarse en él con una legión de demonios, no le hacía ventaja la misma Camacha. Yo fui siempre algo medrosilla; con conjurar media legión me contentaba, pero, con paz sea dicho de entrambas, en esto de conficionar las unturas con que las brujas nos untamos, a ninguna de las dos diera ventaja, ni la daré a cuantas hoy siguen y guardan nuestras reglas. Que has de saber, hijo, que como yo he visto y veo que la vida, que corre sobre las ligeras alas del tiempo, se acaba, he querido dejar todos los vicios de la hechicería, en que estaba engolfada muchos años había, y sólo me he quedado con la curiosidad de ser bruja, que es un vicio dificultosísimo de dejar. Tu madre hizo lo mismo: de muchos vicios se apartó, muchas buenas obras hizo en esta vida, pero al fin murió bruja; y no murió de enfermedad alguna, sino de dolor de que supo que la Camacha, su maestra, de envidia que la tuvo porque se le iba subiendo a las barbas en saber tanto como ella (o por otra pendenzuela de celos, que nunca pude averiguar), estando tu madre preñada y llegándose la hora del parto, fue su comadre la Camacha, la cual recibió en sus manos lo que tu madre parió, y mostróle que había parido dos perritos; y, así como los vio, dijo: '¡Aquí hay maldad, aquí hay bellaquería!'. 'Pero, hermana Montiela, tu amiga soy; yo encubriré este parto, y atiende tú a estar sana, y haz cuenta que esta tu desgracia queda sepultada en el mismo silencio; no te dé pena alguna este suceso, que ya sabes tú que puedo yo saber que si no es con Rodríguez, el ganapán tu amigo, días ha que no tratas con otro; así que, este perruno parto de otra parte viene y algún misterio contiene. Admiradas quedamos tu madre y yo, que me hallé presente a todo, del estraño suceso. La Camacha se fue y se llevó los cachorros; yo me quedé con tu madre para asistir a su regalo, la cual no podía creer lo que le había sucedido.
»''Llegóse el fin de la Camacha, y, estando en la última hora de su vida, llamó a tu madre y le dijo como ella había convertido a sus hijos en perros por cierto enojo que con ella tuvo; pero que no tuviese pena, que ellos volverían a su ser cuando menos lo pensasen; mas que no podía ser primero que ellos por sus mismos ojos viesen lo siguiente:
Volverán en su forma verdadera cuando vieren con presta diligencia derribar los soberbios levantados, y alzar a los humildes abatidos, con poderosa mano para hacello.
»''Esto dijo la Camacha a tu madre al tiempo de su muerte, como ya te he dicho. Tomólo tu madre por escrito y de memoria, y yo lo fijé en la mía para si sucediese tiempo de poderlo decir a alguno de vosotros; y, para poder conoceros, a todos los perros que veo de tu color los llamo con el nombre de tu madre, no por pensar que los perros han de saber el nombre, sino por ver si respondían a ser llamados tan diferentemente como se llaman los otros perros. Y esta tarde, como te vi hacer tantas cosas y que te llaman el perro sabio, y también como alzaste la cabeza a mirarme cuando te llamé en el corral, he creído que tú eres hijo de la Montiela, a quien con grandísimo gusto doy noticia de tus sucesos y del modo con que has de cobrar tu forma primera; el cual modo quisiera yo que fuera tan fácil como el que se dice de Apuleyo en El asno de oro, que consistía en sólo comer una rosa. Pero este tuyo va fundado en acciones ajenas y no en tu diligencia. Lo que has de hacer, hijo, es encomendarte a Dios allá en tu corazón, y espera que éstas, que no quiero llamarlas profecías, sino adivinanzas, han de suceder presto y prósperamente; que, pues la buena de la Camacha las dijo, sucederán sin duda alguna, y tú y tu hermano, si es vivo, os veréis como deseáis.
»''De lo que a mí me pesa es que estoy tan cerca de mi acabamiento que no tendré lugar de verlo. Muchas veces he querido preguntar a mi cabrón qué fin tendrá vuestro suceso, pero no me he atrevido, porque nunca a lo que le preguntamos responde a derechas, sino con razones torcidas y de muchos sentidos. Así que, a este nuestro amo y señor no hay que preguntarle nada, porque con una verdad mezcla mil mentiras; y, a lo que yo he colegido de sus respuestas, él no sabe nada de lo por venir ciertamente, sino por conjeturas. Con todo esto, nos trae tan engañadas a las que somos brujas, que, con hacernos mil burlas, no le podemos dejar. Vamos a verle muy lejos de aquí, a un gran campo, donde nos juntamos infinidad de gente, brujos y brujas, y allí nos da de comer desabridamente, y pasan otras cosas que en verdad y en Dios y en mi ánima que no me atrevo a contarlas, según son sucias y asquerosas, y no quiero ofender tus castas orejas. Hay opinión que no vamos a estos convites sino con la fantasía, en la cual nos representa el demonio las imágenes de todas aquellas cosas que después contamos que nos han sucedido. Otros dicen que no, sino que verdaderamente vamos en cuerpo y en ánima; y entrambas opiniones tengo para mí que son verdaderas, puesto que nosotras no sabemos cuándo vamos de una o de otra manera, porque todo lo que nos pasa en la fantasía es tan intensamente que no hay diferenciarlo de cuando vamos real y verdaderamente. Algunas experiencias desto han hecho los señores inquisidores con algunas de nosotras que han tenido presas, y pienso que han hallado ser verdad lo que digo.
»''Quisiera yo, hijo, apartarme deste pecado, y para ello he hecho mis diligencias: heme acogido a ser hospitalera; curo a los pobres, y algunos se mueren que me dan a mí la vida con lo que me mandan o con lo que se les queda entre los remiendos, por el cuidado que yo tengo de espulgarlos los vestidos. Rezo poco y en público, murmuro mucho y en secreto. Vame mejor con ser hipócrita que con ser pecadora declarada: las apariencias de mis buenas obras presentes van borrando en la memoria de los que me conocen las malas obras pasadas. En efeto, la santidad fingida no hace daño a ningún tercero, sino al que la usa. Mira, hijo Montiel, este consejo te doy: que seas bueno en todo cuanto pudieres; y si has de ser malo, procura no parecerlo en todo cuanto pudieres. Bruja soy, no te lo niego; bruja y hechicera fue tu madre, que tampoco te lo puedo negar; pero las buenas apariencias de las dos podían acreditarnos en todo el mundo. Tres días antes que muriese habíamos estado las dos en un valle de los Montes Perineos en una gran gira, y, con todo eso, cuando murió fue con tal sosiego y reposo, que si no fueron algunos visajes que hizo un cuarto de hora antes que rindiese el alma, no parecía sino que estaba en aquélla como en un tálamo de flores. Llevaba atravesados en el corazón sus dos hijos, y nunca quiso, aun en el artículo de la muerte, perdonar a la Camacha: tal era ella de entera y firme en sus cosas. Yo le cerré los ojos y fui con ella hasta la sepultura; allí la dejé para no verla más, aunque no tengo perdida la esperanza de verla antes que me muera, porque se ha dicho por el lugar que la han visto algunas personas andar por los cimenterios y encrucijadas en diferentes figuras, y quizá alguna vez la toparé yo, y le preguntaré si manda que haga alguna cosa en descargo de su conciencia''.
»Cada cosa destas que la vieja me decía en alabanza de la que decía ser mi madre era una lanzada que me atravesaba el corazón, y quisiera arremeter a ella y hacerla pedazos entre los dientes; y si lo dejé de hacer fue porque no le tomase la muerte en tan mal estado. Finalmente, me dijo que aquella noche pensaba untarse para ir a uno de sus usados convites, y que cuando allá estuviese pensaba preguntar a su dueño algo de lo que estaba por sucederme. Quisiérale yo preguntar qué unturas eran aquellas que decía, y parece que me leyó el deseo, pues respondió a mi intención como si se lo hubiera preguntado, pues dijo:
»''Este ungüento con que las brujas nos untamos es compuesto de jugos de yerbas en todo estremo fríos, y no es, como dice el vulgo, hecho con la sangre de los niños que ahogamos. Aquí pudieras también preguntarme qué gusto o provecho saca el demonio de hacernos matar las criaturas tiernas, pues sabe que, estando bautizadas, como inocentes y sin pecado, se van al cielo, y él recibe pena particular con cada alma cristiana que se le escapa; a lo que no te sabré responder otra cosa sino lo que dice el refrán: «que tal hay que se quiebra dos ojos porque su enemigo se quiebre uno»; y por la pesadumbre que da a sus padres matándoles los hijos, que es la mayor que se puede imaginar. Y lo que más le importa es hacer que nosotras cometamos a cada paso tan cruel y perverso pecado; y todo esto lo permite Dios por nuestros pecados, que sin su permisión yo he visto por experiencia que no puede ofender el diablo a una hormiga; y es tan verdad esto que, rogándole yo una vez que destruyese una viña de un mi enemigo, me respondió que ni aun tocar a una hoja della no podía, porque Dios no quería; por lo cual podrás venir a entender, cuando seas hombre, que todas las desgracias que vienen a las gentes, a los reinos, a las ciudades y a los pueblos: las muertes repentinas, los naufragios, las caídas, en fin, todos los males que llaman de daño, vienen de la mano del Altísimo y de su voluntad permitente; y los daños y males que llaman de culpa vienen y se causan por nosotros mismos. Dios es impecable, de do se infiere que nosotros somos autores del pecado, formándole en la intención, en la palabra y en la obra; todo permitiéndolo Dios, por nuestros pecados, como ya he dicho.
»''Dirás tú ahora, hijo, si es que acaso me entiendes, que quién me hizo a mí teóloga, y aun quizá dirás entre ti: '¡Cuerpo de tal con la puta vieja! ¿Por qué no deja de ser bruja, pues sabe tanto, y se vuelve a Dios, pues sabe que está más prompto a perdonar pecados que a permitirlos?' A esto te respondo, como si me lo preguntaras, que la costumbre del vicio se vuelve en naturaleza; y éste de ser brujas se convierte en sangre y carne, y en medio de su ardor, que es mucho, trae un frío que pone en el alma tal, que la resfría y entorpece aun en la fe, de donde nace un olvido de sí misma, y ni se acuerda de los temores con que Dios la amenaza ni de la gloria con que la convida; y, en efeto, como es pecado de carne y de deleites, es fuerza que amortigüe todos los sentidos, y los embelese y absorte, sin dejarlos usar sus oficios como deben; y así, quedando el alma inútil, floja y desmazalada, no puede levantar la consideración siquiera a tener algún buen pensamiento; y así, dejándose estar sumida en la profunda sima de su miseria, no quiere alzar la mano a la de Dios, que se la está dando, por sola su misericordia, para que se levante. Yo tengo una destas almas que te he pintado: todo lo veo y todo lo entiendo, y como el deleite me tiene echados grillos a la voluntad, siempre he sido y seré mala.
»''Pero dejemos esto y volvamos a lo de las unturas; y digo que son tan frías, que nos privan de todos los sentidos en untándonos con ellas, y quedamos tendidas y desnudas en el suelo, y entonces dicen que en la fantasía pasamos todo aquello que nos parece pasar verdaderamente. Otras veces, acabadas de untar, a nuestro parecer, mudamos forma, y convertidas en gallos, lechuzas o cuervos, vamos al lugar donde nuestro dueño nos espera, y allí cobramos nuestra primera forma y gozamos de los deleites que te dejo de decir, por ser tales, que la memoria se escandaliza en acordarse dellos, y así, la lengua huye de contarlos; y, con todo esto, soy bruja, y cubro con la capa de la hipocresía todas mis muchas faltas. Verdad es que si algunos me estiman y honran por buena, no faltan muchos que me dicen, no dos dedos del oído, el nombre de las fiestas, que es el que les imprimió la furia de un juez colérico que en los tiempos pasados tuvo que ver conmigo y con tu madre, depositando su ira en las manos de un verdugo que, por no estar sobornado, usó de toda su plena potestad y rigor con nuestras espaldas. Pero esto ya pasó, y todas las cosas se pasan; las memorias se acaban, las vidas no vuelven, las lenguas se cansan, los sucesos nuevos hacen olvidar los pasados. Hospitalera soy, buenas muestras doy de mi proceder, buenos ratos me dan mis unturas, no soy tan vieja que no pueda vivir un año, puesto que tengo setenta y cinco; y, ya que no puedo ayunar, por la edad, ni rezar, por los vaguidos, ni andar romerías, por la flaqueza de mis piernas, ni dar limosna, porque soy pobre, ni pensar en bien, porque soy amiga de murmurar, y para haberlo de hacer es forzoso pensarlo primero, así que siempre mis pensamientos han de ser malos, con todo esto, sé que Dios es bueno y misericordioso y que Él sabe lo que ha de ser de mí, y basta; y quédese aquí esta plática, que verdaderamente me entristece. Ven, hijo, y verásme untar, que todos los duelos con pan son buenos, el buen día, meterle en casa, pues mientras se ríe no se llora; quiero decir que, aunque los gustos que nos da el demonio son aparentes y falsos, todavía nos parecen gustos, y el deleite mucho mayor es imaginado que gozado, aunque en los verdaderos gustos debe de ser al contrario''.
»Levantóse, en diciendo esta larga arenga, y, tomando el candil, se entró en otro aposentillo más estrecho; seguíla, combatido de mil varios pensamientos y admirado de lo que había oído y de lo que esperaba ver. Colgó la Cañizares el candil de la pared y con mucha priesa se desnudó hasta la camisa; y, sacando de un rincón una olla vidriada, metió en ella la mano, y, murmurando entre dientes, se untó desde los pies a la cabeza, que tenía sin toca. Antes que se acabase de untar me dijo que, ora se quedase su cuerpo en aquel aposento sin sentido, ora desapareciese dél, que no me espantase, ni dejase de aguardar allí hasta la mañana, porque sabría las nuevas de lo que me quedaba por pasar hasta ser hombre. Díjele bajando la cabeza que sí haría, y con esto acabó su untura y se tendió en el suelo como muerta. Llegué mi boca a la suya y vi que no respiraba poco ni mucho.»
Una verdad te quiero confesar, Cipión amigo: que me dio gran temor verme encerrado en aquel estrecho aposento con aquella figura delante, la cual te la pintaré como mejor supiere.
»Ella era larga de más de siete pies; toda era notomía de huesos, cubiertos con una piel negra, vellosa y curtida; con la barriga, que era de badana, se cubría las partes deshonestas, y aun le colgaba hasta la mitad de los muslos; las tetas semejaban dos vejigas de vaca secas y arrugadas; denegridos los labios, traspillados los dientes, la nariz corva y entablada, desencasados los ojos, la cabeza desgreñada, la mejillas chupadas, angosta la garganta y los pechos sumidos; finalmente, toda era flaca y endemoniada. Púseme de espacio a mirarla y apriesa comenzó a apoderarse de mí el miedo, considerando la mala visión de su cuerpo y la peor ocupación de su alma. Quise morderla, por ver si volvía en sí, y no hallé parte en toda ella que el asco no me lo estorbase; pero, con todo esto, la así de un carcaño y la saqué arrastrando al patio; mas ni por esto dio muestras de tener sentido. Allí, con mirar el cielo y verme en parte ancha, se me quitó el temor; a lo menos, se templó de manera que tuve ánimo de esperar a ver en lo que paraba la ida y vuelta de aquella mala hembra, y lo que me contaba de mis sucesos. En esto me preguntaba yo a mí mismo: ''¿quién hizo a esta mala vieja tan discreta y tan mala? ¿De dónde sabe ella cuáles son males de daño y cuáles de culpa? ¿Cómo entiende y habla tanto de Dios, y obra tanto del diablo? ¿Cómo peca tan de malicia, no escusándose con ignorancia?''
»En estas consideraciones se pasó la noche y se vino el día, que nos halló a los dos en mitad del patio: ella no vuelta en sí y a mí junto a ella, en cuclillas, atento, mirando su espantosa y fea catadura. Acudió la gente del hospital, y, viendo aquel retablo, unos decían: ''Ya la bendita Cañizares es muerta; mirad cuán disfigurada y flaca la tenía la penitencia''; otros, más considerados, la tomaron el pulso, y vieron que le tenía, y que no era muerta, por do se dieron a entender que estaba en éxtasis y arrobada, de puro buena. Otros hubo que dijeron: ''Esta puta vieja sin duda debe de ser bruja, y debe de estar untada; que nunca los santos hacen tan deshonestos arrobos, y hasta ahora, entre los que la conocemos, más fama tiene de bruja que de santa''. Curiosos hubo que se llegaron a hincarle alfileres por las carnes, desde la punta hasta la cabeza: ni por eso recordaba la dormilona, ni volvió en sí hasta las siete del día; y, como se sintió acribada de los alfileres, y mordida de los carcañares, y magullada del arrastramiento fuera de su aposento, y a vista de tantos ojos que la estaban mirando, creyó, y creyó la verdad, que yo había sido el autor de su deshonra; y así, arremetió a mí, y, echándome ambas manos a la garganta, procuraba ahogarme diciendo: ''¡Oh bellaco, desagradecido, ignorante y malicioso! ¿Y es éste el pago que merecen las buenas obras que a tu madre hice y de las que te pensaba hacer a ti?'' Yo, que me vi en peligro de perder la vida entre las uñas de aquella fiera arpía, sacudíme, y, asiéndole de las luengas faldas de su vientre, la zamarreé y arrastré por todo el patio; ella daba voces que la librasen de los dientes de aquel maligno espíritu.
»Con estas razones de la mala vieja, creyeron los más que yo debía de ser algún demonio de los que tienen ojeriza continua con los buenos cristianos, y unos acudieron a echarme agua bendita, otros no osaban llegar a quitarme, otros daban voces que me conjurasen; la vieja gruñía, yo apretaba los dientes, crecía la confusión, y mi amo, que ya había llegado al ruido, se desesperaba oyendo decir que yo era demonio. Otros, que no sabían de exorcismos, acudieron a tres o cuatro garrotes, con los cuales comenzaron a santiguarme los lomos; escocióme la burla, solté la vieja, y en tres saltos me puse en la calle, y en pocos más salí de la villa, perseguido de una infinidad de muchachos, que iban a grandes voces diciendo: ''¡Apártense que rabia el perro sabio!''; otros decían: ''¡No rabia, sino que es demonio en figura de perro!'' Con este molimiento, a campana herida salí del pueblo, siguiéndome muchos que indubitablemente creyeron que era demonio, así por las cosas que me habían visto hacer como por las palabras que la vieja dijo cuando despertó de su maldito sueño.
»Dime tanta priesa a huir y a quitarme delante de sus ojos, que creyeron que me había desparecido como demonio: en seis horas anduve doce leguas, y llegué a un rancho de gitanos que estaba en un campo junto a Granada. Allí me reparé un poco, porque algunos de los gitanos me conocieron por el perro sabio, y con no pequeño gozo me acogieron y escondieron en una cueva, porque no me hallasen si fuese buscado; con intención, a lo que después entendí, de ganar conmigo como lo hacía el atambor mi amo. Veinte días estuve con ellos, en los cuales supe y noté su vida y costumbres, que por ser notables es forzoso que te las cuente.»
CIPIÓN.- Antes, Berganza, que pases adelante, es bien que reparemos en lo que te dijo la bruja, y averigüemos si puede ser verdad la grande mentira a quien das crédito. Mira, Berganza, grandísimo disparate sería creer que la Camacha mudase los hombres en bestias y que el sacristán en forma de jumento la serviese los años que dicen que la sirvió. Todas estas cosas y las semejantes son embelecos, mentiras o apariencias del demonio; y si a nosotros nos parece ahora que tenemos algún entendimiento y razón, pues hablamos siendo verdaderamente perros, o estando en su figura, ya hemos dicho que éste es caso portentoso y jamás visto, y que, aunque le tocamos con las manos, no le habemos de dar crédito hasta tanto que el suceso dél nos muestre lo que conviene que creamos. ¿Quiéreslo ver más claro? Considera en cuán vanas cosas y en cuán tontos puntos dijo la Camacha que consistía nuestra restauración; y aquellas que a ti te deben parecer profecías no son sino palabras de consejas o cuentos de viejas, como aquellos del caballo sin cabeza y de la varilla de virtudes, con que se entretienen al fuego las dilatadas noches del invierno; porque, a ser otra cosa, ya estaban cumplidas, si no es que sus palabras se han de tomar en un sentido que he oído decir se llama alegórico, el cual sentido no quiere decir lo que la letra suena, sino otra cosa que, aunque diferente, le haga semejanza; y así, decir:
Volverán en su forma verdadera cuando vieren con presta diligencia derribar los soberbios levantados, y alzar a los humildes abatidos, con poderosa mano para hacello.
tomándolo en el sentido que he dicho, paréceme que quiere decir que cobraremos nuestra forma cuando viéremos que los que ayer estaban en la cumbre de la rueda de la fortuna, hoy están hollados y abatidos a los pies de la desgracia, y tenidos en poco de aquellos que más los estimaban. Y, asimismo, cuando viéremos que otros que no ha dos horas que no tenían deste mundo otra parte que servir en él de número que acrecentase el de las gentes, y ahora están tan encumbrados sobre la buena dicha que los perdemos de vista; y si primero no parecían por pequeños y encogidos, ahora no los podemos alcanzar por grandes y levantados. Y si en esto consistiera volver nosotros a la forma que dices, ya lo hemos visto y lo vemos a cada paso; por do me doy a entender que no en el sentido alegórico, sino en el literal, se han de tomar los versos de la Camacha; ni tampoco en éste consiste nuestro remedio, pues muchas veces hemos visto lo que dicen y nos estamos tan perros como vees; así que, la Camacha fue burladora falsa, y la Cañizares embustera, y la Montiela tonta, maliciosa y bellaca, con perdón sea dicho, si acaso es nuestra madre de entrambos, o tuya, que yo no la quiero tener por madre. Digo, pues, que el verdadero sentido es un juego de bolos, donde con presta diligencia derriban los que están en pie y vuelven a alzar los caídos, y esto por la mano de quien lo puede hacer. Mira, pues, si en el discurso de nuestra vida habremos visto jugar a los bolos, y si hemos visto por esto haber vuelto a ser hombres, si es que lo somos.
BERGANZA.- Digo que tienes razón, Cipión hermano, y que eres más discreto de lo que pensaba; y de lo que has dicho vengo a pensar y creer que todo lo que hasta aquí hemos pasado y lo que estamos pasando es sueño, y que somos perros; pero no por esto dejemos de gozar deste bien de la habla que tenemos y de la excelencia tan grande de tener discurso humano todo el tiempo que pudiéremos; y así, no te canse el oírme contar lo que me pasó con los gitanos que me escondieron en la cueva.
CIPIÓN.- De buena gana te escucho, por obligarte a que me escuches cuando te cuente, si el cielo fuere servido, los sucesos de mi vida.
BERGANZA.- «La que tuve con los gitanos fue considerar en aquel tiempo sus muchas malicias, sus embaimientos y embustes, los hurtos en que se ejercitan, así gitanas como gitanos, desde el punto casi que salen de las mantillas y saben andar. ¿Vees la multitud que hay dellos esparcida por España? Pues todos se conocen y tienen noticia los unos de los otros, y trasiegan y trasponen los hurtos déstos en aquéllos y los de aquéllos en éstos. Dan la obediencia, mejor que a su rey, a uno que llaman Conde, al cual, y a todos los que dél suceden, tienen el sobrenombre de Maldonado; y no porque vengan del apellido deste noble linaje, sino porque un paje de un caballero deste nombre se enamoró de una gitana, la cual no le quiso conceder su amor si no se hacía gitano y la tomaba por mujer. Hízolo así el paje, y agradó tanto a los demás gitanos, que le alzaron por señor y le dieron la obediencia; y, como en señal de vasallaje, le acuden con parte de los hurtos que hacen, como sean de importancia.
»Ocúpanse, por dar color a su ociosidad, en labrar cosas de hierro, haciendo instrumentos con que facilitan sus hurtos; y así, los verás siempre traer a vender por las calles tenazas, barrenas, martillos; y ellas, trébedes y badiles. Todas ellas son parteras, y en esto llevan ventaja a las nuestras, porque sin costa ni adherentes sacan sus partos a luz, y lavan las criaturas con agua fría en naciendo; y, desde que nacen hasta que mueren, se curten y muestran a sufrir las inclemencias y rigores del cielo; y así, verás que todos son alentados, volteadores, corredores y bailadores. Cásanse siempre entre ellos, porque no salgan sus malas costumbres a ser conocidas de otros; ellas guardan el decoro a sus maridos, y pocas hay que les ofendan con otros que no sean de su generación. Cuando piden limosna, más la sacan con invenciones y chocarrerías que con devociones; y, a título que no hay quien se fíe dellas, no sirven y dan en ser holgazanas. Y pocas o ninguna vez he visto, si mal no me acuerdo, ninguna gitana a pie de altar comulgando, puesto que muchas veces he entrado en las iglesias.
»Son sus pensamientos imaginar cómo han de engañar y dónde han de hurtar; confieren sus hurtos y el modo que tuvieron en hacellos; y así, un día contó un gitano delante de mí a otros un engaño y hurto que un día había hecho a un labrador, y fue que el gitano tenía un asno rabón, y en el pedazo de la cola que tenía sin cerdas le ingirió otra peluda, que parecía ser suya natural. Sacóle al mercado, comprósele un labrador por diez ducados, y, en habiéndosele vendido y cobrado el dinero, le dijo que si quería comprarle otro asno hermano del mismo, y tan bueno como el que llevaba, que se le vendería por más buen precio. Respondióle el labrador que fuese por él y le trujese, que él se le compraría, y que en tanto que volviese llevaría el comprado a su posada. Fuese el labrador, siguióle el gitano, y sea como sea, el gitano tuvo maña de hurtar al labrador el asno que le había vendido, y al mismo instante le quitó la cola postiza y quedó con la suya pelada. Mudóle la albarda y jáquima, y atrevióse a ir a buscar al labrador para que se le comprase, y hallóle antes que hubiese echado menos el asno primero, y a pocos lances compró el segundo. Fuésele a pagar a la posada, donde halló menos la bestia a la bestia; y, aunque lo era mucho, sospechó que el gitano se le había hurtado, y no quería pagarle. Acudió el gitano por testigos, y trujo a los que habían cobrado la alcabala del primer jumento, y juraron que el gitano había vendido al labrador un asno con una cola muy larga y muy diferente del asno segundo que vendía. A todo esto se halló presente un alguacil, que hizo las partes del gitano con tantas veras que el labrador hubo de pagar el asno dos veces. Otros muchos hurtos contaron, y todos, o los más, de bestias, en quien son ellos graduados y en lo que más se ejercitan. Finalmente, ella es mala gente, y, aunque muchos y muy prudentes jueces han salido contra ellos, no por eso se enmiendan.
»A cabo de veinte días, me quisieron llevar a Murcia; pasé por Granada, donde ya estaba el capitán, cuyo atambor era mi amo. Como los gitanos lo supieron, me encerraron en un aposento del mesón donde vivían; oíles decir la causa, no me pareció bien el viaje que llevaban, y así, determiné soltarme, como lo hice; y, saliéndome de Granada, di en una huerta de un morisco, que me acogió de buena voluntad, y yo quedé con mejor, pareciéndome que no me querría para más de para guardarle la huerta: oficio, a mi cuenta, de menos trabajo que el de guardar ganado. Y, como no había allí altercar sobre tanto más cuanto al salario, fue cosa fácil hallar el morisco criado a quien mandar y yo amo a quien servir. Estuve con él más de un mes, no por el gusto de la vida que tenía, sino por el que me daba saber la de mi amo, y por ella la de todos cuantos moriscos viven en España.»
CIPIÓN.- Quiero decir que la sigas de golpe, sin que la hagas que parezca pulpo, según la vas añadiendo colas.
BERGANZA.- Habla con propiedad: que no se llaman colas las del pulpo.
CIPIÓN.- Ése es el error que tuvo el que dijo que no era torpedad ni vicio nombrar las cosas por sus propios nombres, como si no fuese mejor, ya que sea forzoso nombrarlas, decirlas por circunloquios y rodeos que templen la asquerosidad que causa el oírlas por sus mismos nombres. Las honestas palabras dan indicio de la honestidad del que las pronuncia o las escribe.
BERGANZA.- Quiero creerte; «y digo que, no contenta mi fortuna de haberme quitado de mis estudios y de la vida que en ellos pasaba, tan regocijada y compuesta, y haberme puesto atraillado tras de una puerta, y de haber trocado la liberalidad de los estudiantes en la mezquinidad de la negra, ordenó de sobresaltarme en lo que ya por quietud y descanso tenía.»
Mira, Cipión, ten por cierto y averiguado, como yo lo tengo, que al desdichado las desdichas le buscan y le hallan, aunque se esconda en los últimos rincones de la tierra.
«Dígolo porque la negra de casa estaba enamorada de un negro, asimismo esclavo de casa, el cual negro dormía en el zaguán, que es entre la puerta de la calle y la de en medio, detrás de la cual yo estaba; y no se podían juntar sino de noche, y para esto habían hurtado o contrahecho las llaves; y así, las más de las noches bajaba la negra, y, tapándome la boca con algún pedazo de carne o queso, abría al negro, con quien se daba buen tiempo, facilitándolo mi silencio, y a costa de muchas cosas que la negra hurtaba. Algunos días me estragaron la conciencia las dádivas de la negra, pareciéndome que sin ellas se me apretarían las ijadas y daría de mastín en galgo. Pero, en efeto, llevado de mi buen natural, quise responder a lo que a mi amo debía, pues tiraba sus gajes y comía su pan, como lo deben hacer no sólo los perros honrados, a quien se les da renombre de agradecidos, sino todos aquellos que sirven.»
CIPIÓN.- Esto sí, Berganza, quiero que pase por filosofía, porque son razones que consisten en buena verdad y en buen entendimiento; y adelante y no hagas soga, por no decir cola, de tu historia.
BERGANZA.- Primero te quiero rogar me digas, si es que lo sabes, qué quiere decir filosofía; que, aunque yo la nombro, no sé lo que es; sólo me doy a entender que es cosa buena.
CIPIÓN.- Con brevedad te la diré. Este nombre se compone de dos nombres griegos, que son filos y sofía; filos quiere decir amor, y sofía, la ciencia; así que filosofía significa 'amor de la ciencia', y filósofo, 'amador de la ciencia'.
BERGANZA.- Mucho sabes, Cipión. ¿Quién diablos te enseñó a ti nombres griegos?
CIPIÓN.- Verdaderamente, Berganza, que eres simple, pues desto haces caso; porque éstas son cosas que las saben los niños de la escuela, y también hay quien presuma saber la lengua griega sin saberla, como la latina ignorándola.
BERGANZA.- Eso es lo que yo digo, y quisiera que a estos tales los pusieran en una prensa, y a fuerza de vueltas les sacaran el jugo de lo que saben, porque no anduviesen engañando el mundo con el oropel de sus gregüescos rotos y sus latines falsos, como hacen los portugueses con los negros de Guinea.
CIPIÓN.- Ahora sí, Berganza, que te puedes morder la lengua, y tarazármela yo, porque todo cuanto decimos es murmurar.
BERGANZA.- Sí, que no estoy obligado a hacer lo que he oído decir que hizo uno llamado Corondas, tirio, el cual puso ley que ninguno entrase en el ayuntamiento de su ciudad con armas, so pena de la vida. Descuidóse desto, y otro día entró en el cabildo ceñida la espada; advirtiéronselo y, acordándose de la pena por él puesta, al momento desenvainó su espada y se pasó con ella el pecho, y fue el primero que puso y quebrantó la ley y pagó la pena. Lo que yo dije no fue poner ley, sino prometer que me mordería la lengua cuando murmurase; pero ahora no van las cosas por el tenor y rigor de las antiguas: hoy se hace una ley y mañana se rompe, y quizá conviene que así sea. Ahora promete uno de enmendarse de sus vicios, y de allí a un momento cae en otros mayores. Una cosa es alabar la disciplina y otra el darse con ella, y, en efeto, del dicho al hecho hay gran trecho. Muérdase el diablo, que yo no quiero morderme ni hacer finezas detrás de una estera, donde de nadie soy visto que pueda alabar mi honrosa determinación.
CIPIÓN.- Según eso, Berganza, si tú fueras persona, fueras hipócrita, y todas las obras que hicieras fueran aparentes, fingidas y falsas, cubiertas con la capa de la virtud, sólo porque te alabaran, como todos los hipócritas hacen.
BERGANZA.- No sé lo que entonces hiciera; esto sé que quiero hacer ahora: que es no morderme, quedándome tantas cosas por decir que no sé cómo ni cuándo podré acabarlas; y más, estando temeroso que al salir del sol nos hemos de quedar a escuras, faltándonos la habla.
CIPIÓN.- Mejor lo hará el cielo. Sigue tu historia y no te desvíes del camino carretero con impertinentes digresiones; y así, por larga que sea, la acabarás presto.
BERGANZA.- «Digo, pues, que, habiendo visto la insolencia, ladronicio y deshonestidad de los negros, determiné, como buen criado, estorbarlo, por los mejores medios que pudiese; y pude tan bien, que salí con mi intento. Bajaba la negra, como has oído, a refocilarse con el negro, fiada en que me enmudecían los pedazos de carne, pan o queso que me arrojaba...»
¡Mucho pueden las dádivas, Cipión!
CIPIÓN.- Mucho. No te diviertas, pasa adelante.
BERGANZA.- Acuérdome que cuando estudiaba oí decir al precetor un refrán latino, que ellos llaman adagio, que decía: Habet bovem in lingua.
CIPIÓN.- ¡Oh, que en hora mala hayáis encajado vuestro latín! ¿Tan presto se te ha olvidado lo que poco ha dijimos contra los que entremeten latines en las conversaciones de romance?
BERGANZA.- Este latín viene aquí de molde; que has de saber que los atenienses usaban, entre otras, de una moneda sellada con la figura de un buey, y cuando algún juez dejaba de decir o hacer lo que era razón y justicia, por estar cohechado, decían: ''Este tiene el buey en la lengua''.
CIPIÓN.- La aplicación falta.
BERGANZA.- ¿No está bien clara, si las dádivas de la negra me tuvieron muchos días mudo, que ni quería ni osaba ladrarla cuando bajaba a verse con su negro enamorado? Por lo que vuelvo a decir que pueden mucho las dádivas.
CIPIÓN.- Ya te he respondido que pueden mucho, y si no fuera por no hacer ahora una larga digresión, con mil ejemplos probara lo mucho que las dádivas pueden; mas quizá lo diré, si el cielo me concede tiempo, lugar y habla para contarte mi vida.
BERGANZA.- Dios te dé lo que deseas, y escucha.
»Finalmente, mi buena intención rompió por las malas dádivas de la negra; a la cual, bajando una noche muy escura a su acostumbrado pasatiempo, arremetí sin ladrar, porque no se alborotasen los de casa, y en un instante le hice pedazos toda la camisa y le arranqué un pedazo de muslo: burla que fue bastante a tenerla de veras más de ocho días en la cama, fingiendo para con sus amos no sé qué enfermedad. Sanó, volvió otra noche, y yo volví a la pelea con mi perra, y, sin morderla, la arañé todo el cuerpo como si la hubiera cardado como manta. Nuestras batallas eran a la sorda, de las cuales salía siempre vencedor, y la negra, malparada y peor contenta. Pero sus enojos se parecían bien en mi pelo y en mi salud: alzóseme con la ración y los huesos, y los míos poco a poco iban señalando los nudos del espinazo. Con todo esto, aunque me quitaron el comer, no me pudieron quitar el ladrar. Pero la negra, por acabarme de una vez, me trujo una esponja frita con manteca; conocí la maldad; vi que era peor que comer zarazas, porque a quien la come se le hincha el estómago y no sale dél sin llevarse tras sí la vida. Y, pareciéndome ser imposible guardarme de las asechanzas de tan indignados enemigos, acordé de poner tierra en medio, quitándomeles delante de los ojos.
»Halléme un día suelto, y sin decir adiós a ninguno de casa, me puse en la calle, y a menos de cien pasos me deparó la suerte al alguacil que dije al principio de mi historia, que era grande amigo de mi amo Nicolás el Romo; el cual, apenas me hubo visto, cuando me conoció y me llamó por mi nombre; también le conocí yo y, al llamarme, me llegué a él con mis acostumbradas ceremonias y caricias. Asióme del cuello y dijo a dos corchetes suyos: ''Éste es famoso perro de ayuda, que fue de un grande amigo mío; llevémosle a casa''. Holgáronse los corchetes, y dijeron que si era de ayuda a todos sería de provecho. Quisieron asirme para llevarme, y mi amo dijo que no era menester asirme, que yo me iría, porque le conocía.
»Háseme olvidado decirte que las carlancas con puntas de acero que saqué cuando me desgarré y ausenté del ganado me las quitó un gitano en una venta, y ya en Sevilla andaba sin ellas; pero el alguacil me puso un collar tachonado todo de latón morisco.»
Considera, Cipión, ahora esta rueda variable de la fortuna mía: ayer me vi estudiante y hoy me vees corchete.
CIPIÓN.- Así va el mundo, y no hay para qué te pongas ahora a esagerar los vaivenes de fortuna, como si hubiera mucha diferencia de ser mozo de un jifero a serlo de un corchete. No puedo sufrir ni llevar en paciencia oír las quejas que dan de la fortuna algunos hombres que la mayor que tuvieron fue tener premisas y esperanzas de llegar a ser escuderos. ¡Con qué maldiciones la maldicen! ¡Con cuántos improperios la deshonran! Y no por más de que porque piense el que los oye que de alta, próspera y buena ventura han venido a la desdichada y baja en que los miran.
BERGANZA.- Tienes razón; «y has de saber que este alguacil tenía amistad con un escribano, con quien se acompañaba; estaban los dos amancebados con dos mujercillas, no de poco más a menos, sino de menos en todo; verdad es que tenían algo de buenas caras, pero mucho de desenfado y de taimería putesca. Éstas les servían de red y de anzuelo para pescar en seco, en esta forma: vestíanse de suerte que por la pinta descubrían la figura, y a tiro de arcabuz mostraban ser damas de la vida libre; andaban siempre a caza de estranjeros, y, cuando llegaba la vendeja a Cádiz y a Sevilla, llegaba la huella de su ganancia, no quedando bretón con quien no embistiesen; y, en cayendo el grasiento con alguna destas limpias, avisaban al alguacil y al escribano adónde y a qué posada iban, y, en estando juntos, les daban asalto y los prendían por amancebados; pero nunca los llevaban a la cárcel, a causa que los estranjeros siempre redimían la vejación con dineros.
»Sucedió, pues, que la Colindres, que así se llamaba la amiga del alguacil, pescó un bretón unto y bisunto; concertó con él cena y noche en su posada; dio el cañuto a su amigo; y, apenas se habían desnudado, cuando el alguacil, el escribano, dos corchetes y yo dimos con ellos. Alborotáronse los amantes; esageró el alguacil el delito; mandólos vestir a toda priesa para llevarlos a la cárcel; afligióse el bretón; terció, movido de caridad, el escribano, y a puros ruegos redujo la pena a solos cien reales. Pidió el bretón unos follados de camuza que había puesto en una silla a los pies de la cama, donde tenía dineros para pagar su libertad, y no parecieron los follados, ni podían parecer; porque, así como yo entré en el aposento, llegó a mis narices un olor de tocino que me consoló todo; descubríle con el olfato, y halléle en una faldriquera de los follados. Digo que hallé en ella un pedazo de jamón famoso, y, por gozarle y poderle sacar sin rumor, saqué los follados a la calle, y allí me entregué en el jamón a toda mi voluntad, y cuando volví al aposento hallé que el bretón daba voces diciendo en lenguaje adúltero y bastardo, aunque se entendía, que le volviesen sus calzas, que en ellas tenía cincuenta escuti d'oro in oro. Imaginó el escribano o que la Colindres o los corchetes se los habían robado; el alguacil pensó lo mismo; llamólos aparte, no confesó ninguno, y diéronse al diablo todos. Viendo yo lo que pasaba, volví a la calle donde había dejado los follados, para volverlos, pues a mí no me aprovechaba nada el dinero; no los hallé, porque ya algún venturoso que pasó se los había llevado. Como el alguacil vio que el bretón no tenía dinero para el cohecho, se desesperaba, y pensó sacar de la huéspeda de casa lo que el bretón no tenía; llamóla, y vino medio desnuda, y como oyó las voces y quejas del bretón, y a la Colindres desnuda y llorando, al alguacil en cólera y al escribano enojado y a los corchetes despabilando lo que hallaban en el aposento, no le plugo mucho. Mandó el alguacil que se cubriese y se viniese con él a la cárcel, porque consentía en su casa hombres y mujeres de mal vivir. ¡Aquí fue ello! Aquí sí que fue cuando se aumentaron las voces y creció la confusión; porque dijo la huéspeda: ''Señor alguacil y señor escribano, no conmigo tretas, que entrevo toda costura; no conmigo dijes ni poleos: callen la boca y váyanse con Dios; si no, por mi santiguada que arroje el bodegón por la ventana y que saque a plaza toda la chirinola desta historia; que bien conozco a la señora Colindres y sé que ha muchos meses que es su cobertor el señor alguacil; y no hagan que me aclare más, sino vuélvase el dinero a este señor, y quedemos todos por buenos; porque yo soy mujer honrada y tengo un marido con su carta de ejecutoria, y con a perpenan rei de memoria, con sus colgaderos de plomo, Dios sea loado, y hago este oficio muy limpiamente y sin daño de barras. El arancel tengo clavado donde todo el mundo le vea; y no conmigo cuentos, que, por Dios, que sé despolvorearme. ¡Bonita soy yo para que por mi orden entren mujeres con los huéspedes! Ellos tienen las llaves de sus aposentos, y yo no soy quince, que tengo de ver tras siete paredes''.
»Pasmados quedaron mis amos de haber oído la arenga de la huéspeda y de ver cómo les leía la historia de sus vidas; pero, como vieron que no tenían de quién sacar dinero si della no, porfiaban en llevarla a la cárcel. Quejábase ella al cielo de la sinrazón y justicia que la hacían, estando su marido ausente y siendo tan principal hidalgo. El bretón bramaba por sus cincuenta escuti. Los corchetes porfiaban que ellos no habían visto los follados, ni Dios permitiese lo tal. El escribano, por lo callado, insistía al alguacil que mirase los vestidos de la Colindres, que le daba sospecha que ella debía de tener los cincuenta escuti, por tener de costumbre visitar los escondrijos y faldriqueras de aquellos que con ella se envolvían. Ella decía que el bretón estaba borracho y que debía de mentir en lo del dinero. En efeto, todo era confusión, gritos y juramentos, sin llevar modo de apaciguarse, ni se apaciguaran si al instante no entrara en el aposento el teniente de asistente, que, viniendo a visitar aquella posada, las voces le llevaron adonde era la grita. Preguntó la causa de aquellas voces; la huéspeda se la dio muy por menudo: dijo quién era la ninfa Colindres, que ya estaba vestida; publicó la pública amistad suya y del alguacil; echó en la calle sus tretas y modo de robar; disculpóse a sí misma de que con su consentimiento jamás había entrado en su casa mujer de mala sospecha; canonizóse por santa y a su marido por un bendito, y dio voces a una moza que fuese corriendo y trujese de un cofre la carta ejecutoria de su marido, para que la viese el señor tiniente, diciéndole que por ella echaría de ver que mujer de tan honrado marido no podía hacer cosa mala; y que si tenía aquel oficio de casa de camas, era a no poder más: que Dios sabía lo que le pesaba, y si quisiera ella tener alguna renta y pan cuotidiano para pasar la vida, que tener aquel ejercicio. El teniente, enfadado de su mucho hablar y presumir de ejecutoria, le dijo: ''Hermana camera, yo quiero creer que vuestro marido tiene carta de hidalguía con que vos me confeséis que es hidalgo mesonero''. ''Y con mucha honra -respondió la huéspeda-. Y ¿qué linaje hay en el mundo, por bueno que sea, que no tenga algún dime y direte?'' ''Lo que yo os digo, hermana, es que os cubráis, que habéis de venir a la cárcel''. La cual nueva dio con ella en el suelo; arañóse el rostro; alzó el grito; pero, con todo eso, el teniente, demasiadamente severo, los llevó a todos a la cárcel; conviene a saber: al bretón, a la Colindres y a la huéspeda. Después supe que el bretón perdió sus cincuenta escuti, y más diez, en que le condenaron en las costas; la huéspeda pagó otro tanto, y la Colindres salió libre por la puerta afuera. Y el mismo día que la soltaron pescó a un marinero, que pagó por el bretón, con el mismo embuste del soplo; porque veas, Cipión, cuántos y cuán grandes inconvenientes nacieron de mi golosina.»
CIPIÓN.- Mejor dijeras de la bellaquería de tu amo.
BERGANZA.- Pues escucha, que aún más adelante tiraban la barra, puesto que me pesa de decir mal de alguaciles y de escribanos.
CIPIÓN.- Sí, que decir mal de uno no es decirlo de todos; sí, que muchos y muy muchos escribanos hay buenos, fieles y legales, y amigos de hacer placer sin daño de tercero; sí, que no todos entretienen los pleitos, ni avisan a las partes, ni todos llevan más de sus derechos, ni todos van buscando e inquiriendo las vidas ajenas para ponerlas en tela de juicio, ni todos se aúnan con el juez para «háceme la barba y hacerte he el copete», ni todos los alguaciles se conciertan con los vagamundos y fulleros, ni tienen todos las amigas de tu amo para sus embustes. Muchos y muy muchos hay hidalgos por naturaleza y de hidalgas condiciones; muchos no son arrojados, insolentes, ni mal criados, ni rateros, como los que andan por los mesones midiendo las espadas a los estranjeros, y, hallándolas un pelo más de la marca, destruyen a sus dueños. Sí, que no todos como prenden sueltan, y son jueces y abogados cuando quieren.
BERGANZA.- «Más alto picaba mi amo; otro camino era el suyo; presumía de valiente y de hacer prisiones famosas; sustentaba la valentía sin peligro de su persona, pero a costa de su bolsa. Un día acometió en la Puerta de Jerez él solo a seis famosos rufianes, sin que yo le pudiese ayudar en nada, porque llevaba con un freno de cordel impedida la boca (que así me traía de día, y de noche me le quitaba). Quedé maravillado de ver su atrevimiento, su brío y su denuedo; así se entraba y salía por las seis espadas de los rufos como si fueran varas de mimbre; era cosa maravillosa ver la ligereza con que acometía, las estocadas que tiraba, los reparos, la cuenta, el ojo alerta porque no le tomasen las espaldas. Finalmente, él quedó en mi opinión y en la de todos cuantos la pendencia miraron y supieron por un nuevo Rodamonte, habiendo llevado a sus enemigos desde la Puerta de Jerez hasta los mármoles del Colegio de Mase Rodrigo, que hay más de cien pasos. Dejólos encerrados, y volvió a coger los trofeos de la batalla, que fueron tres vainas, y luego se las fue a mostrar al asistente, que, si mal no me acuerdo, lo era entonces el licenciado Sarmiento de Valladares, famoso por la destruición de La Sauceda. Miraban a mi amo por las calles do pasaba, señalándole con el dedo, como si dijeran: ''Aquél es el valiente que se atrevió a reñir solo con la flor de los bravos de la Andalucía''. En dar vueltas a la ciudad, para dejarse ver, se pasó lo que quedaba del día, y la noche nos halló en Triana, en una calle junto al Molino de la Pólvora; y, habiendo mi amo avizorado (como en la jácara se dice) si alguien le veía, se entró en una casa, y yo tras él, y hallamos en un patio a todos los jayanes de la pendencia, sin capas ni espadas, y todos desabrochados; y uno, que debía de ser el huésped, tenía un gran jarro de vino en la una mano y en la otra una copa grande de taberna, la cual, colmándola de vino generoso y espumante, brindaba a toda la compañía. Apenas hubieron visto a mi amo, cuando todos se fueron a él con los brazos abiertos, y todos le brindaron, y él hizo la razón a todos, y aun la hiciera a otros tantos si le fuera algo en ello, por ser de condición afable y amigo de no enfadar a nadie por pocas cosas.»
Quererte yo contar ahora lo que allí se trató, la cena que cenaron, las peleas que se contaron, los hurtos que se refirieron, las damas que de su trato se calificaron y las que se reprobaron, las alabanzas que los unos a los otros se dieron, los bravos ausentes que se nombraron, la destreza que allí se puso en su punto, levantándose en mitad de la cena a poner en prática las tretas que se les ofrecían, esgrimiendo con las manos, los vocablos tan exquisitos de que usaban; y, finalmente, el talle de la persona del huésped, a quien todos respetaban como a señor y padre, sería meterme en un laberinto donde no me fuese posible salir cuando quisiese.
»Finalmente, vine a entender con toda certeza que el dueño de la casa, a quien llamaban Monipodio, era encubridor de ladrones y pala de rufianes, y que la gran pendencia de mi amo había sido primero concertada con ellos, con las circunstancias del retirarse y de dejar las vainas, las cuales pagó mi amo allí, luego, de contado, con todo cuanto Monipodio dijo que había costado la cena, que se concluyó casi al amanecer, con mucho gusto de todos. Y fue su postre dar soplo a mi amo de un rufián forastero que, nuevo y flamante, había llegado a la ciudad; debía de ser más valiente que ellos, y de envidia le soplaron. Prendióle mi amo la siguiente noche, desnudo en la cama: que si vestido estuviera, yo vi en su talle que no se dejara prender tan a mansalva. Con esta prisión que sobrevino sobre la pendencia, creció la fama de mi cobarde, que lo era mi amo más que una liebre, y a fuerza de meriendas y tragos sustentaba la fama de ser valiente, y todo cuanto con su oficio y con sus inteligencias granjeaba se le iba y desaguaba por la canal de la valentía.
»Pero ten paciencia, y escucha ahora un cuento que le sucedió, sin añadir ni quitar de la verdad una tilde. Dos ladrones hurtaron en Antequera un caballo muy bueno; trujéronle a Sevilla, y para venderle sin peligro usaron de un ardid que, a mi parecer, tiene del agudo y del discreto. Fuéronse a posar a posadas diferentes, y el uno se fue a la justicia y pidió por una petición que Pedro de Losada le debía cuatrocientos reales prestados, como parecía por una cédula firmada de su nombre, de la cual hacía presentación. Mandó el tiniente que el tal Losada reconociese la cédula, y que si la reconociese, le sacasen prendas de la cantidad o le pusiesen en la cárcel; tocó hacer esta diligencia a mi amo y al escribano su amigo; llevóles el ladrón a la posada del otro, y al punto reconoció su firma y confesó la deuda, y señaló por prenda de la ejecución el caballo, el cual visto por mi amo, le creció el ojo; y le marcó por suyo si acaso se vendiese. Dio el ladrón por pasados los términos de la ley, y el caballo se puso en venta y se remató en quinientos reales en un tercero que mi amo echó de manga para que se le comprase. Valía el caballo tanto y medio más de lo que dieron por él. Pero, como el bien del vendedor estaba en la brevedad de la venta, a la primer postura remató su mercaduría. Cobró el un ladrón la deuda que no le debían, y el otro la carta de pago que no había menester, y mi amo se quedó con el caballo, que para él fue peor que el Seyano lo fue para sus dueños. Mondaron luego la haza los ladrones, y, de allí a dos días, después de haber trastejado mi amo las guarniciones y otras faltas del caballo, pareció sobre él en la plaza de San Francisco, más hueco y pomposo que aldeano vestido de fiesta. Diéronle mil parabienes de la buena compra, afirmándole que valía ciento y cincuenta ducados como un huevo un maravedí; y él, volteando y revolviendo el caballo, representaba su tragedia en el teatro de la referida plaza. Y, estando en sus caracoles y rodeos, llegaron dos hombres de buen talle y de mejor ropaje, y el uno dijo: ''¡Vive Dios, que éste es Piedehierro, mi caballo, que ha pocos días que me le hurtaron en Antequera!''. Todos los que venían con él, que eran cuatro criados, dijeron que así era la verdad: que aquél era Piedehierro, el caballo que le habían hurtado. Pasmóse mi amo, querellóse el dueño, hubo pruebas, y fueron las que hizo el dueño tan buenas, que salió la sentencia en su favor y mi amo fue desposeído del caballo. Súpose la burla y la industria de los ladrones, que por manos e intervención de la misma justicia vendieron lo que habían hurtado, y casi todos se holgaban de que la codicia de mi amo le hubiese rompido el saco.
»Y no paró en esto su desgracia; que aquella noche, saliendo a rondar el mismo asistente, por haberle dado noticia que hacia los barrios de San Julián andaban ladrones, al pasar de una encrucijada vieron pasar un hombre corriendo, y dijo a este punto el asistente, asiéndome por el collar y zuzándome: ''¡Al ladrón, Gavilán! ¡Ea, Gavilán, hijo, al ladrón, al ladrón!'' Yo, a quien ya tenían cansado las maldades de mi amo, por cumplir lo que el señor asistente me mandaba sin discrepar en nada, arremetí con mi propio amo, y sin que pudiese valerse, di con él en el suelo; y si no me le quitaran, yo hiciera a más de a cuatro vengados; quitáronme con mucha pesadumbre de entrambos. Quisieran los corchetes castigarme, y aun matarme a palos, y lo hicieran si el asistente no les dijera: ''No le toque nadie, que el perro hizo lo que yo le mandé''.
»Entendióse la malicia, y yo, sin despedirme de nadie, por un agujero de la muralla salí al campo, y antes que amaneciese me puse en Mairena, que es un lugar que está cuatro leguas de Sevilla. Quiso mi buena suerte que hallé allí una compañía de soldados que, según oí decir, se iban a embarcar a Cartagena. Estaban en ella cuatro rufianes de los amigos de mi amo, y el atambor era uno que había sido corchete y gran chocarrero, como lo suelen ser los más atambores. Conociéronme todos y todos me hablaron; y así, me preguntaban por mi amo como si les hubiera de responder; pero el que más afición me mostró fue el atambor, y así, determiné de acomodarme con él, si él quisiese, y seguir aquella jornada, aunque me llevase a Italia o a Flandes; porque me parece a mí, y aun a ti te debe parecer lo mismo, que, puesto que dice el refrán «quien necio es en su villa, necio es en Castilla», el andar tierras y comunicar con diversas gentes hace a los hombres discretos.»
CIPIÓN.- Es eso tan verdad, que me acuerdo haber oído decir a un amo que tuve de bonísimo ingenio que al famoso griego llamado Ulises le dieron renombre de prudente por sólo haber andado muchas tierras y comunicado con diversas gentes y varias naciones; y así, alabo la intención que tuviste de irte donde te llevasen.
BERGANZA.- «Es, pues, el caso que el atambor, por tener con qué mostrar más sus chacorrerías, comenzó a enseñarme a bailar al son del atambor y a hacer otras monerías, tan ajenas de poder aprenderlas otro perro que no fuera yo como las oirás cuando te las diga.
»Por acabarse el distrito de la comisión, se marchaba poco a poco; no había comisario que nos limitase; el capitán era mozo, pero muy buen caballero y gran cristiano; el alférez no hacía muchos meses que había dejado la Corte y el tinelo; el sargento era matrero y sagaz y grande arriero de compañías, desde donde se levantan hasta el embarcadero. Iba la compañía llena de rufianes churrulleros, los cuales hacían algunas insolencias por los lugares do pasábamos, que redundaban en maldecir a quien no lo merecía. Infelicidad es del buen príncipe ser culpado de sus súbditos por la culpa de sus súbditos, a causa que los unos son verdugos de los otros, sin culpa del señor; pues, aunque quiera y lo procure no puede remediar estos daños, porque todas o las más cosas de la guerra traen consigo aspereza, riguridad y desconveniencia.
»En fin, en menos de quince días, con mi buen ingenio y con la diligencia que puso el que había escogido por patrón, supe saltar por el Rey de Francia y a no saltar por la mala tabernera. Enseñóme a hacer corvetas como caballo napolitano y a andar a la redonda como mula de atahona, con otras cosas que, si yo no tuviera cuenta en no adelantarme a mostrarlas, pusiera en duda si era algún demonio en figura de perro el que las hacía. Púsome nombre del «perro sabio», y no habíamos llegado al alojamiento cuando, tocando su atambor, andaba por todo el lugar pregonando que todas las personas que quisiesen venir a ver las maravillosas gracias y habilidades del perro sabio en tal casa o en tal hospital las mostraban, a ocho o a cuatro maravedís, según era el pueblo grande o chico. Con estos encarecimientos no quedaba persona en todo el lugar que no me fuese a ver, y ninguno había que no saliese admirado y contento de haberme visto. Triunfaba mi amo con la mucha ganancia, y sustentaba seis camaradas como unos reyes. La codicia y la envidia despertó en los rufianes voluntad de hurtarme, y andaban buscando ocasión para ello: que esto del ganar de comer holgando tiene muchos aficionados y golosos; por esto hay tantos titereros en España, tantos que muestran retablos, tantos que venden alfileres y coplas, que todo su caudal, aunque le vendiesen todo, no llega a poderse sustentar un día; y, con esto, los unos y los otros no salen de los bodegones y tabernas en todo el año; por do me doy a entender que de otra parte que de la de sus oficios sale la corriente de sus borracheras. Toda esta gente es vagamunda, inútil y sin provecho; esponjas del vino y gorgojos del pan.»
CIPIÓN.- No más, Berganza; no volvamos a lo pasado: sigue, que se va la noche, y no querría que al salir del sol quedásemos a la sombra del silencio.
BERGANZA.- Es una cierta historia que me pasó con una grande hechicera, discípula de la Camacha de Montilla.
CIPIÓN.- Digo que me la cuentes antes que pases más adelante en el cuento de tu vida.
BERGANZA.- Eso no haré yo, por cierto, hasta su tiempo: ten paciencia y escucha por su orden mis sucesos, que así te darán más gusto, si ya no te fatiga querer saber los medios antes de los principios.
CIPIÓN.- Sé breve, y cuenta lo que quisieres y como quisieres.
BERGANZA.- «Digo, pues, que yo me hallaba bien con el oficio de guardar ganado, por parecerme que comía el pan de mi sudor y trabajo, y que la ociosidad, raíz y madre de todos los vicios, no tenía que ver conmigo, a causa que si los días holgaba, las noches no dormía, dándonos asaltos a menudo y tocándonos a arma los lobos; y, apenas me habían dicho los pastores ''¡al lobo, Barcino!'', cuando acudía, primero que los otros perros, a la parte que me señalaban que estaba el lobo: corría los valles, escudriñaba los montes, desentrañaba las selvas, saltaba barrancos, cruzaba caminos, y a la mañana volvía al hato, sin haber hallado lobo ni rastro dél, anhelando, cansado, hecho pedazos y los pies abiertos de los garranchos; y hallaba en el hato, o ya una oveja muerta, o un carnero degollado y medio comido del lobo. Desesperábame de ver de cuán poco servía mi mucho cuidado y diligencia. Venía el señor del ganado; salían los pastores a recebirle con las pieles de la res muerta; culpaba a los pastores por negligentes, y mandaba castigar a los perros por perezosos: llovían sobre nosotros palos, y sobre ellos reprehensiones; y así, viéndome un día castigado sin culpa, y que mi cuidado, ligereza y braveza no eran de provecho para coger el lobo, determiné de mudar estilo, no desviándome a buscarle, como tenía de costumbre, lejos del rebaño, sino estarme junto a él; que, pues el lobo allí venía, allí sería más cierta la presa.
»Cada semana nos tocaban a rebato, y en una escurísima noche tuve yo vista para ver los lobos, de quien era imposible que el ganado se guardase. Agachéme detrás de una mata, pasaron los perros, mis compañeros, adelante, y desde allí oteé, y vi que dos pastores asieron de un carnero de los mejores del aprisco, y le mataron de manera que verdaderamente pareció a la mañana que había sido su verdugo el lobo. Pasméme, quedé suspenso cuando vi que los pastores eran los lobos y que despedazaban el ganado los mismos que le habían de guardar. Al punto, hacían saber a su amo la presa del lobo, dábanle el pellejo y parte de la carne, y comíanse ellos lo más y lo mejor. Volvía a reñirles el señor, y volvía también el castigo de los perros. No había lobos, menguaba el rebaño; quisiera yo descubrillo, hallábame mudo. Todo lo cual me traía lleno de admiración y de congoja. ''¡Válame Dios! -decía entre mí-, ¿quién podrá remediar esta maldad? ¿Quién será poderoso a dar a entender que la defensa ofende, que las centinelas duermen, que la confianza roba y el que os guarda os mata?''»
CIPIÓN.- Y decías muy bien, Berganza, porque no hay mayor ni más sotil ladrón que el doméstico, y así, mueren muchos más de los confiados que de los recatados; pero el daño está en que es imposible que puedan pasar bien las gentes en el mundo si no se fía y se confía. Mas quédese aquí esto, que no quiero que parezcamos predicadores. Pasa adelante.
BERGANZA.- «Paso adelante, y digo que determiné dejar aquel oficio, aunque parecía tan bueno, y escoger otro donde por hacerle bien, ya que no fuese remunerado, no fuese castigado. Volvíme a Sevilla, y entré a servir a un mercader muy rico.»
CIPIÓN.- ¿Qué modo tenías para entrar con amo? Porque, según lo que se usa, con gran dificultad el día de hoy halla un hombre de bien señor a quien servir. Muy diferentes son los señores de la tierra del Señor del cielo: aquéllos, para recebir un criado, primero le espulgan el linaje, examinan la habilidad, le marcan la apostura, y aun quieren saber los vestidos que tiene; pero, para entrar a servir a Dios, el más pobre es más rico; el más humilde, de mejor linaje; y, con sólo que se disponga con limpieza de corazón a querer servirle, luego le manda poner en el libro de sus gajes, señalándoselos tan aventajados que, de muchos y de grandes, apenas pueden caber en su deseo.
BERGANZA.- Todo eso es predicar, Cipión amigo.
CIPIÓN.- Así me lo parece a mí; y así, callo.
BERGANZA.- A lo que me preguntaste del orden que tenía para entrar con amo, digo que ya tú sabes que la humildad es la basa y fundamento de todas virtudes, y que sin ella no hay alguna que lo sea. Ella allana inconvenientes, vence dificultades, y es un medio que siempre a gloriosos fines nos conduce; de los enemigos hace amigos, templa la cólera de los airados y menoscaba la arrogancia de los soberbios; es madre de la modestia y hermana de la templanza; en fin, con ella no pueden atravesar triunfo que les sea de provecho los vicios, porque en su blandura y mansedumbre se embotan y despuntan las flechas de los pecados.
»Désta, pues, me aprovechaba yo cuando quería entrar a servir en alguna casa, habiendo primero considerado y mirado muy bien ser casa que pudiese mantener y donde pudiese entrar un perro grande. Luego arrimábame a la puerta, y cuando, a mi parecer, entraba algún forastero, le ladraba, y cuando venía el señor bajaba la cabeza y, moviendo la cola, me iba a él, y con la lengua le limpiaba los zapatos. Si me echaban a palos, sufríalos, y con la misma mansedumbre volvía a hacer halagos al que me apaleaba, que ninguno segundaba, viendo mi porfía y mi noble término. Desta manera, a dos porfías me quedaba en casa: servía bien, queríanme luego bien, y nadie me despidió, si no era que yo me despidiese, o, por mejor decir, me fuese; y tal vez hallé amo que éste fuera el día que yo estuviera en su casa, si la contraria suerte no me hubiera perseguido.»
CIPIÓN.- De la misma manera que has contado entraba yo con los amos que tuve, y parece que nos leímos los pensamientos.
BERGANZA.- Como en esas cosas nos hemos encontrado, si no me engaño, y yo te las diré a su tiempo, como tengo prometido; y ahora escucha lo que me sucedió después que dejé el ganado en poder de aquellos perdidos.
»Volvíme a Sevilla, como dije, que es amparo de pobres y refugio de desechados, que en su grandeza no sólo caben los pequeños, pero no se echan de ver los grandes. Arriméme a la puerta de una gran casa de un mercader, hice mis acostumbradas diligencias, y a pocos lances me quedé en ella. Recibiéronme para tenerme atado detrás de la puerta de día y suelto de noche; servía con gran cuidado y diligencia; ladraba a los forasteros y gruñía a los que no eran muy conocidos; no dormía de noche, visitando los corrales, subiendo a los terrados, hecho universal centinela de la mía y de las casas ajenas. Agradóse tanto mi amo de mi buen servicio, que mandó que me tratasen bien y me diesen ración de pan y los huesos que se levantasen o arrojasen de su mesa, con las sobras de la cocina, a lo que yo me mostraba agradecido, dando infinitos saltos cuando veía a mi amo, especialmente cuando venía de fuera; que eran tantas las muestras de regocijo que daba y tantos los saltos, que mi amo ordenó que me desatasen y me dejasen andar suelto de día y de noche. Como me vi suelto, corrí a él, rodeéle todo, sin osar llegarle con las manos, acordándome de la fábula de Isopo, cuando aquel asno, tan asno que quiso hacer a su señor las mismas caricias que le hacía una perrilla regalada suya, que le granjearon ser molido a palos. Parecióme que en esta fábula se nos dio a entender que las gracias y donaires de algunos no están bien en otros.»
Apode el truhán, juegue de manos y voltee el histrión, rebuzne el pícaro, imite el canto de los pájaros y los diversos gestos y acciones de los animales y los hombres el hombre bajo que se hubiere dado a ello, y no lo quiera hacer el hombre principal, a quien ninguna habilidad déstas le puede dar crédito ni nombre honroso.
CIPIÓN.- Basta; adelante, Berganza, que ya estás entendido.
BERGANZA.- ¡Ojalá que como tú me entiendes me entendiesen aquellos por quien lo digo; que no sé qué tengo de buen natural, que me pesa infinito cuando veo que un caballero se hace chocarrero y se precia que sabe jugar los cubiletes y las agallas, y que no hay quien como él sepa bailar la chacona! Un caballero conozco yo que se alababa que, a ruegos de un sacristán, había cortado de papel treinta y dos florones para poner en un monumento sobre paños negros, y destas cortaduras hizo tanto caudal, que así llevaba a sus amigos a verlas como si los llevara a ver las banderas y despojos de enemigos que sobre la sepultura de sus padres y abuelos estaban puestas.
»Este mercader, pues, tenía dos hijos, el uno de doce y el otro de hasta catorce años, los cuales estudiaban gramática en el estudio de la Compañía de Jesús; iban con autoridad, con ayo y con pajes, que les llevaban los libros y aquel que llaman vademécum. El verlos ir con tanto aparato, en sillas si hacía sol, en coche si llovía, me hizo considerar y reparar en la mucha llaneza con que su padre iba a la Lonja a negociar sus negocios, porque no llevaba otro criado que un negro, y algunas veces se desmandaba a ir en un machuelo aun no bien aderezado.»
CIPIÓN.- Has de saber, Berganza, que es costumbre y condición de los mercaderes de Sevilla, y aun de las otras ciudades, mostrar su autoridad y riqueza, no en sus personas, sino en las de sus hijos; porque los mercaderes son mayores en su sombra que en sí mismos. Y, como ellos por maravilla atienden a otra cosa que a sus tratos y contratos, trátanse modestamente; y, como la ambición y la riqueza muere por manifestarse, revienta por sus hijos, y así los tratan y autorizan como si fuesen hijos de algún príncipe; y algunos hay que les procuran títulos, y ponerles en el pecho la marca que tanto distingue la gente principal de la plebeya.
BERGANZA.- Ambición es, pero ambición generosa, la de aquel que pretende mejorar su estado sin perjuicio de tercero.
CIPIÓN.- Pocas o ninguna vez se cumple con la ambición que no sea con daño de tercero.
BERGANZA.- Ya hemos dicho que no hemos de murmurar.
CIPIÓN.- Sí, que yo no murmuro de nadie.
BERGANZA.- Ahora acabo de confirmar por verdad lo que muchas veces he oído decir. Acaba un maldiciente murmurador de echar a perder diez linajes y de caluniar veinte buenos, y si alguno le reprehende por lo que ha dicho, responde que él no ha dicho nada, y que si ha dicho algo, no lo ha dicho por tanto, y que si pensara que alguno se había de agraviar, no lo dijera. A la fe, Cipión, mucho ha de saber, y muy sobre los estribos ha de andar el que quisiere sustentar dos horas de conversación sin tocar los límites de la murmuración; porque yo veo en mí que, con ser un animal, como soy, a cuatro razones que digo, me acuden palabras a la lengua como mosquitos al vino, y todas maliciosas y murmurantes; por lo cual vuelvo a decir lo que otra vez he dicho: que el hacer y decir mal lo heredamos de nuestros primeros padres y lo mamamos en la leche. Vese claro en que, apenas ha sacado el niño el brazo de las fajas, cuando levanta la mano con muestras de querer vengarse de quien, a su parecer, le ofende; y casi la primera palabra articulada que habla es llamar puta a su ama o a su madre.
CIPIÓN.- Así es verdad, y yo confieso mi yerro y quiero que me le perdones, pues te he perdonado tantos. Echemos pelillos a la mar, como dicen los muchachos, y no murmuremos de aquí adelante; y sigue tu cuento, que le dejaste en la autoridad con que los hijos del mercader tu amo iban al estudio de la Compañía de Jesús.
BERGANZA.- A Él me encomiendo en todo acontecimiento; y, aunque el dejar de murmurar lo tengo por dificultoso, pienso usar de un remedio que oí decir que usaba un gran jurador, el cual, arrepentido de su mala costumbre, cada vez que después de su arrepentimiento juraba, se daba un pellizco en el brazo, o besaba la tierra, en pena de su culpa; pero, con todo esto, juraba. Así yo, cada vez que fuere contra el precepto que me has dado de que no murmure y contra la intención que tengo de no murmurar, me morderé el pico de la lengua de modo que me duela y me acuerde de mi culpa para no volver a ella.
CIPIÓN.- Tal es ese remedio, que si usas dél espero que te has de morder tantas veces que has de quedar sin lengua, y así, quedarás imposibilitado de murmurar.
BERGANZA.- A lo menos, yo haré de mi parte mis diligencias, y supla las faltas el cielo.
»Y así, digo que los hijos de mi amo se dejaron un día un cartapacio en el patio, donde yo a la sazón estaba; y, como estaba enseñado a llevar la esportilla del jifero mi amo, así del vademécum y fuime tras ellos, con intención de no soltalle hasta el estudio. Sucedióme todo como lo deseaba: que mis amos, que me vieron venir con el vademécum en la boca, asido sotilmente de las cintas, mandaron a un paje me le quitase; mas yo no lo consentí ni le solté hasta que entré en el aula con él, cosa que causó risa a todos los estudiantes. Lleguéme al mayor de mis amos, y, a mi parecer, con mucha crianza se le puse en las manos, y quedéme sentado en cuclillas a la puerta del aula, mirando de hito en hito al maestro que en la cátedra leía. No sé qué tiene la virtud, que, con alcanzárseme a mí tan poco o nada della, luego recibí gusto de ver el amor, el término, la solicitud y la industria con que aquellos benditos padres y maestros enseñaban a aquellos niños, enderezando las tiernas varas de su juventud, porque no torciesen ni tomasen mal siniestro en el camino de la virtud, que juntamente con las letras les mostraban. Consideraba cómo los reñían con suavidad, los castigaban con misericordia, los animaban con ejemplos, los incitaban con premios y los sobrellevaban con cordura; y, finalmente, cómo les pintaban la fealdad y horror de los vicios y les dibujaban la hermosura de las virtudes, para que, aborrecidos ellos y amadas ellas, consiguiesen el fin para que fueron criados.»
CIPIÓN.- Muy bien dices, Berganza; porque yo he oído decir desa bendita gente que para repúblicos del mundo no los hay tan prudentes en todo él, y para guiadores y adalides del camino del cielo, pocos les llegan. Son espejos donde se mira la honestidad, la católica dotrina, la singular prudencia, y, finalmente, la humildad profunda, basa sobre quien se levanta todo el edificio de la bienaventuranza.
BERGANZA.- Todo es así como lo dices.
»Y, siguiendo mi historia, digo que mis amos gustaron de que les llevase siempre el vademécum, lo que hice de muy buena voluntad; con lo cual tenía una vida de rey, y aun mejor, porque era descansada, a causa que los estudiantes dieron en burlarse conmigo, y domestiquéme con ellos de tal manera, que me metían la mano en la boca y los más chiquillos subían sobre mí. Arrojaban los bonetes o sombreros, y yo se los volvía a la mano limpiamente y con muestras de grande regocijo. Dieron en darme de comer cuanto ellos podían, y gustaban de ver que, cuando me daban nueces o avellanas, las partía como mona, dejando las cáscaras y comiendo lo tierno. Tal hubo que, por hacer prueba de mi habilidad, me trujo en un pañuelo gran cantidad de ensalada, la cual comí como si fuera persona. Era tiempo de invierno, cuando campean en Sevilla los molletes y mantequillas, de quien era tan bien servido, que más de dos Antonios se empeñaron o vendieron para que yo almorzase. Finalmente, yo pasaba una vida de estudiante sin hambre y sin sarna, que es lo más que se puede encarecer para decir que era buena; porque si la sarna y la hambre no fuesen tan unas con los estudiantes, en las vidas no habría otra de más gusto y pasatiempo, porque corren parejas en ella la virtud y el gusto, y se pasa la mocedad aprendiendo y holgándose.
»Desta gloria y desta quietud me vino a quitar una señora que, a mi parecer, llaman por ahí razón de estado; que, cuando con ella se cumple, se ha de descumplir con otras razones muchas. Es el caso que aquellos señores maestros les pareció que la media hora que hay de lición a lición la ocupaban los estudiantes, no en repasar las liciones, sino en holgarse conmigo; y así, ordenaron a mis amos que no me llevasen más al estudio. Obedecieron, volviéronme a casa y a la antigua guarda de la puerta, y, sin acordarse señor el viejo de la merced que me había hecho de que de día y de noche anduviese suelto, volví a entregar el cuello a la cadena y el cuerpo a una esterilla que detrás de la puerta me pusieron.»
¡Ay, amigo Cipión, si supieses cuán dura cosa es de sufrir el pasar de un estado felice a un desdichado! Mira: cuando las miserias y desdichas tienen larga la corriente y son continuas, o se acaban presto, con la muerte, o la continuación dellas hace un hábito y costumbre en padecellas, que suele en su mayor rigor servir de alivio; mas, cuando de la suerte desdichada y calamitosa, sin pensarlo y de improviso, se sale a gozar de otra suerte próspera, venturosa y alegre, y de allí a poco se vuelve a padecer la suerte primera y a los primeros trabajos y desdichas, es un dolor tan riguroso que si no acaba la vida, es por atormentarla más viviendo.
»Digo, en fin, que volví a mi ración perruna y a los huesos que una negra de casa me arrojaba, y aun éstos me dezmaban dos gatos romanos; que, como sueltos y ligeros, érales fácil quitarme lo que no caía debajo del distrito que alcanzaba mi cadena.»
Cipión hermano, así el cielo te conceda el bien que deseas, que, sin que te enfades, me dejes ahora filosofar un poco; porque si dejase de decir las cosas que en este instante me han venido a la memoria de aquellas que entonces me ocurrieron, me parece que no sería mi historia cabal ni de fruto alguno.
CIPIÓN.- Advierte, Berganza, no sea tentación del demonio esa gana de filosofar que dices te ha venido, porque no tiene la murmuración mejor velo para paliar y encubrir su maldad disoluta que darse a entender el murmurador que todo cuanto dice son sentencias de filósofos, y que el decir mal es reprehensión y el descubrir los defetos ajenos buen celo. Y no hay vida de ningún murmurante que, si la consideras y escudriñas, no la halles llena de vicios y de insolencias. Y debajo de saber esto, filosofea ahora cuanto quisieres.
BERGANZA.- Seguro puedes estar, Cipión, de que más murmure, porque así lo tengo prosupuesto.
»Es, pues, el caso, que como me estaba todo el día ocioso y la ociosidad sea madre de los pensamientos, di en repasar por la memoria algunos latines que me quedaron en ella de muchos que oí cuando fui con mis amos al estudio, con que, a mi parecer, me hallé algo más mejorado de entendimiento, y determiné, como si hablar supiera, aprovecharme dellos en las ocasiones que se me ofreciesen; pero en manera diferente de la que se suelen aprovechar algunos ignorantes.»
Hay algunos romancistas que en las conversaciones disparan de cuando en cuando con algún latín breve y compendioso, dando a entender a los que no lo entienden que son grandes latinos, y apenas saben declinar un nombre ni conjugar un verbo.
CIPIÓN.- Por menor daño tengo ése que el que hacen los que verdaderamente saben latín, de los cuales hay algunos tan imprudentes que, hablando con un zapatero o con un sastre, arrojan latines como agua.
BERGANZA.- Deso podremos inferir que tanto peca el que dice latines delante de quien los ignora, como el que los dice ignorándolos.
CIPIÓN.- Pues otra cosa puedes advertir, y es que hay algunos que no les escusa el ser latinos de ser asnos.
BERGANZA.- Pues ¿quién lo duda? La razón está clara, pues cuando en tiempo de los romanos hablaban todos latín, como lengua materna suya, algún majadero habría entre ellos, a quien no escusaría el hablar latín dejar de ser necio.
CIPIÓN.- Para saber callar en romance y hablar en latín, discreción es menester, hermano Berganza.
BERGANZA.- Así es, porque también se puede decir una necedad en latín como en romance, y yo he visto letrados tontos, y gramáticos pesados, y romancistas vareteados con sus listas de latín, que con mucha facilidad pueden enfadar al mundo, no una sino muchas veces.
CIPIÓN.- Dejemos esto, y comienza a decir tus filosofías.
BERGANZA.- Ya las he dicho: éstas son que acabo de decir.
CIPIÓN.- ¿Cuáles?
BERGANZA.- Estas de los latines y romances, que yo comencé y tú acabaste.
El coloquio de los perros Novela y coloquio que pasó entre Cipión y Berganza, perros del hospital de la resurección, que está en la ciudad de Valladolid, fuera de la puerta del campo, a quien comúnmente llaman «Los perros de Mahudes» [Cuento. Texto completo]
Miguel de Cervantes Saavedra
CIPIÓN.- Berganza amigo, dejemos esta noche el Hospital en guarda de la confianza y retirémonos a esta soledad y entre estas esteras, donde podremos gozar sin ser sentidos desta no vista merced que el cielo en un mismo punto a los dos nos ha hecho.
BERGANZA.- Cipión hermano, óyote hablar y sé que te hablo, y no puedo creerlo, por parecerme que el hablar nosotros pasa de los términos de naturaleza.
CIPIÓN.- Así es la verdad, Berganza; y viene a ser mayor este milagro en que no solamente hablamos, sino en que hablamos con discurso, como si fuéramos capaces de razón, estando tan sin ella que la diferencia que hay del animal bruto al hombre es ser el hombre animal racional, y el bruto, irracional.
BERGANZA.- Todo lo que dices, Cipión, entiendo, y el decirlo tú y entenderlo yo me causa nueva admiración y nueva maravilla. Bien es verdad que, en el discurso de mi vida, diversas y muchas veces he oído decir grandes prerrogativas nuestras: tanto, que parece que algunos han querido sentir que tenemos un natural distinto, tan vivo y tan agudo en muchas cosas, que da indicios y señales de faltar poco para mostrar que tenemos un no sé qué de entendimiento capaz de discurso.
CIPIÓN.- Lo que yo he oído alabar y encarecer es nuestra mucha memoria, el agradecimiento y gran fidelidad nuestra; tanto, que nos suelen pintar por símbolo de la amistad; y así, habrás visto (si has mirado en ello) que en las sepulturas de alabastro, donde suelen estar las figuras de los que allí están enterrados, cuando son marido y mujer, ponen entre los dos, a los pies, una figura de perro, en señal que se guardaron en la vida amistad y fidelidad inviolable.
BERGANZA.- Bien sé que ha habido perros tan agradecidos que se han arrojado con los cuerpos difuntos de sus amos en la misma sepultura. Otros han estado sobre las sepulturas donde estaban enterrados sus señores sin apartarse dellas, sin comer, hasta que se les acababa la vida. Sé también que, después del elefante, el perro tiene el primer lugar de parecer que tiene entendimiento; luego, el caballo, y el último, la jimia.
CIPIÓN.- Ansí es, pero bien confesarás que ni has visto ni oído decir jamás que haya hablado ningún elefante, perro, caballo o mona; por donde me doy a entender que este nuestro hablar tan de improviso cae debajo del número de aquellas cosas que llaman portentos, las cuales, cuando se muestran y parecen, tiene averiguado la experiencia que alguna calamidad grande amenaza a las gentes.
BERGANZA.- Desa manera, no haré yo mucho en tener por señal portentosa lo que oí decir los días pasados a un estudiante, pasando por Alcalá de Henares.
CIPIÓN.- ¿Qué le oíste decir?
BERGANZA.- Que de cinco mil estudiantes que cursaban aquel año en la Universidad, los dos mil oían Medicina.
CIPIÓN.- Pues, ¿qué vienes a inferir deso?
BERGANZA.- Infiero, o que estos dos mil médicos han de tener enfermos que curar (que sería harta plaga y mala ventura), o ellos se han de morir de hambre.
[CIPIÓN].- Pero, sea lo que fuere, nosotros hablamos, sea portento o no; que lo que el cielo tiene ordenado que suceda, no hay diligencia ni sabiduría humana que lo pueda prevenir; y así, no hay para qué ponernos a disputar nosotros cómo o por qué hablamos; mejor será que este buen día, o buena noche, la metamos en nuestra casa; y, pues la tenemos tan buena en estas esteras y no sabemos cuánto durará esta nuestra ventura, sepamos aprovecharnos della y hablemos toda esta noche, sin dar lugar al sueño que nos impida este gusto, de mí por largos tiempos deseado.
BERGANZA.- Y aun de mí, que desde que tuve fuerzas para roer un hueso tuve deseo de hablar, para decir cosas que depositaba en la memoria; y allí, de antiguas y muchas, o se enmohecían o se me olvidaban. Empero, ahora, que tan sin pensarlo me veo enriquecido deste divino don de la habla, pienso gozarle y aprovecharme dél lo más que pudiere, dándome priesa a decir todo aquello que se me acordare, aunque sea atropellada y confusamente, porque no sé cuándo me volverán a pedir este bien, que por prestado tengo.
CIPIÓN.- Sea ésta la manera, Berganza amigo: que esta noche me cuentes tu vida y los trances por donde has venido al punto en que ahora te hallas, y si mañana en la noche estuviéremos con habla, yo te contaré la mía; porque mejor será gastar el tiempo en contar las propias que en procurar saber las ajenas vidas.
BERGANZA.- Siempre, Cipión, te he tenido por discreto y por amigo; y ahora más que nunca, pues como amigo quieres decirme tus sucesos y saber los míos, y como discreto has repartido el tiempo donde podamos manifestallos. Pero advierte primero si nos oye alguno.
CIPIÓN.- Ninguno, a lo que creo, puesto que aquí cerca está un soldado tomando sudores; pero en esta sazón más estará para dormir que para ponerse a escuchar a nadie.
BERGANZA.- Pues si puedo hablar con ese seguro, escucha; y si te cansare lo que te fuere diciendo, o me reprehende o manda que calle.
CIPIÓN.- Habla hasta que amanezca, o hasta que seamos sentidos; que yo te escucharé de muy buena gana, sin impedirte sino cuando viere ser necesario.
BERGANZA.- «Paréceme que la primera vez que vi el sol fue en Sevilla y en su Matadero, que está fuera de la Puerta de la Carne; por donde imaginara (si no fuera por lo que después te diré) que mis padres debieron de ser alanos de aquellos que crían los ministros de aquella confusión, a quien llaman jiferos. El primero que conocí por amo fue uno llamado Nicolás el Romo, mozo robusto, doblado y colérico, como lo son todos aquellos que ejercitan la jifería. Este tal Nicolás me enseñaba a mí y a otros cachorros a que, en compañía de alanos viejos, arremetiésemos a los toros y les hiciésemos presa de las orejas. Con mucha facilidad salí un águila en esto.»
CIPIÓN.- No me maravillo, Berganza; que, como el hacer mal viene de natural cosecha, fácilmente se aprende el hacerle.
BERGANZA.- ¿Qué te diría, Cipión hermano, de lo que vi en aquel Matadero y de las cosas exorbitantes que en él pasan? Primero, has de presuponer que todos cuantos en él trabajan, desde el menor hasta el mayor, es gente ancha de conciencia, desalmada, sin temer al Rey ni a su justicia; los más, amancebados; son aves de rapiña carniceras: mantiénense ellos y sus amigas de lo que hurtan. Todas las mañanas que son días de carne, antes que amanezca, están en el Matadero gran cantidad de mujercillas y muchachos, todos con talegas, que, viniendo vacías, vuelven llenas de pedazos de carne, y las criadas con criadillas y lomos medio enteros. No hay res alguna que se mate de quien no lleve esta gente diezmos y primicias de lo más sabroso y bien parado. Y, como en Sevilla no hay obligado de la carne, cada uno puede traer la que quisiere; y la que primero se mata, o es la mejor, o la de más baja postura, y con este concierto hay siempre mucha abundancia. Los dueños se encomiendan a esta buena gente que he dicho, no para que no les hurten (que esto es imposible), sino para que se moderen en las tajadas y socaliñas que hacen en las reses muertas, que las escamondan y podan como si fuesen sauces o parras. Pero ninguna cosa me admiraba más ni me parecía peor que el ver que estos jiferos con la misma facilidad matan a un hombre que a una vaca; por quítame allá esa paja, a dos por tres meten un cuchillo de cachas amarillas por la barriga de una persona, como si acocotasen un toro. Por maravilla se pasa día sin pendencias y sin heridas, y a veces sin muertes; todos se pican de valientes, y aun tienen sus puntas de rufianes; no hay ninguno que no tenga su ángel de guarda en la plaza de San Francisco, granjeado con lomos y lenguas de vaca. Finalmente, oí decir a un hombre discreto que tres cosas tenía el Rey por ganar en Sevilla: la calle de la Caza, la Costanilla y el Matadero.
CIPIÓN.- Si en contar las condiciones de los amos que has tenido y las faltas de sus oficios te has de estar, amigo Berganza, tanto como esta vez, menester será pedir al cielo nos conceda la habla siquiera por un año, y aun temo que, al paso que llevas, no llegarás a la mitad de tu historia. Y quiérote advertir de una cosa, de la cual verás la experiencia cuando te cuente los sucesos de mi vida; y es que los cuentos unos encierran y tienen la gracia en ellos mismos, otros en el modo de contarlos (quiero decir que algunos hay que, aunque se cuenten sin preámbulos y ornamentos de palabras, dan contento); otros hay que es menester vestirlos de palabras, y con demostraciones del rostro y de las manos, y con mudar la voz, se hacen algo de nonada, y de flojos y desmayados se vuelven agudos y gustosos; y no se te olvide este advertimiento, para aprovecharte dél en lo que te queda por decir.
BERGANZA.- Yo lo haré así, si pudiere y si me da lugar la grande tentación que tengo de hablar; aunque me parece que con grandísima dificultad me podré ir a la mano.
CIPIÓN.- Vete a la lengua, que en ella consisten los mayores daños de la humana vida.
BERGANZA.- «Digo, pues, que mi amo me enseñó a llevar una espuerta en la boca y a defenderla de quien quitármela quisiese. Enseñóme también la casa de su amiga, y con esto se escusó la venida de su criada al Matadero, porque yo le llevaba las madrugadas lo que él había hurtado las noches. Y un día que, entre dos luces, iba yo diligente a llevarle la porción, oí que me llamaban por mi nombre desde una ventana; alcé los ojos y vi una moza hermosa en estremo; detúveme un poco, y ella bajó a la puerta de la calle, y me tornó a llamar. Lleguéme a ella, como si fuera a ver lo que me quería, que no fue otra cosa que quitarme lo que llevaba en la cesta y ponerme en su lugar un chapín viejo. Entonces dije entre mí: ''La carne se ha ido a la carne''. Díjome la moza, en habiéndome quitado la carne: ''Andad [G]avilán, o como os llamáis, y decid a Nicolás el Romo, vuestro amo, que no se fíe de animales, y que del lobo un pelo, y ése de la espuerta''. Bien pudiera yo volver a quitar lo que me quitó, pero no quise, por no poner mi boca jifera y sucia en aquellas manos limpias y blancas.»
CIPIÓN.- Hiciste muy bien, por ser prerrogativa de la hermosura que siempre se le tenga respecto.
BERGANZA.- «Así lo hice yo; y así, me volví a mi amo sin la porción y con el chapín. Parecióle que volví presto, vio el chapín, imaginó la burla, sacó uno de cachas y tiróme una puñalada que, a no desviarme, nunca tú oyeras ahora este cuento, ni aun otros muchos que pienso contarte. Puse pies en polvorosa, y, tomando el camino en las manos y en los pies, por detrás de San Bernardo, me fui por aquellos campos de Dios adonde la fortuna quisiese llevarme.
»Aquella noche dormí al cielo abierto, y otro día me deparó la suerte un hato o rebaño de ovejas y carneros. Así como le vi, creí que había hallado en él el centro de mi reposo, pareciéndome ser propio y natural oficio de los perros guardar ganado, que es obra donde se encierra una virtud grande, como es amparar y defender de los poderosos y soberbios los humildes y los que poco pueden. Apenas me hubo visto uno de tres pastores que el ganado guardaban, cuando diciendo ''¡To, to!'' me llamó; y yo, que otra cosa no deseaba, me llegué a él bajando la cabeza y meneando la cola. Trújome la mano por el lomo, abrióme la boca, escupióme en ella, miróme las presas, conoció mi edad, y dijo a otros pastores que yo tenía todas las señales de ser perro de casta. Llegó a este instante el señor del ganado sobre una yegua rucia a la jineta, con lanza y adarga: que más parecía atajador de la costa que señor de ganado. Preguntó el pastor: ''¿Qué perro es éste, que tiene señales de ser bueno?'' ''Bien lo puede vuesa merced creer -respondió el pastor-, que yo le he cotejado bien y no hay señal en él que no muestre y prometa que ha de ser un gran perro. Agora se llegó aquí y no sé cúyo sea, aunque sé que no es de los rebaños de la redonda''. ''Pues así es -respondió el señor-, ponle luego el collar de Leoncillo, el perro que se murió, y denle la ración que a los demás, y acaríciale, porque tome cariño al hato y se quede en él''. En diciendo esto, se fue; y el pastor me puso luego al cuello unas carlancas llenas de puntas de acero, habiéndome dado primero en un dornajo gran cantidad de sopas en leche. Y, asimismo, me puso nombre, y me llamó Barcino.
»Vime harto y contento con el segundo amo y con el nuevo oficio; mostréme solícito y diligente en la guarda del rebaño, sin apartarme dél sino las siestas, que me iba a pasarlas o ya a la sombra de algún árbol, o de algún ribazo o peña, o a la de alguna mata, a la margen de algún arroyo de los muchos que por allí corrían. Y estas horas de mi sosiego no las pasaba ociosas, porque en ellas ocupaba la memoria en acordarme de muchas cosas, especialmente en la vida que había tenido en el Matadero, y en la que tenía mi amo y todos los como él, que están sujetos a cumplir los gustos impertinentes de sus amigas.»
¡Oh, qué de cosas te pudiera decir ahora de las que aprendí en la escuela de aquella jifera dama de mi amo! Pero habrélas de callar, porque no me tengas por largo y por murmurador.
CIPIÓN.- Por haber oído decir que dijo un gran poeta de los antiguos que era difícil cosa el no escribir sátiras, consentiré que murmures un poco de luz y no de sangre; quiero decir que señales y no hieras ni des mate a ninguno en cosa señalada: que no es buena la murmuración, aunque haga reír a muchos, si mata a uno; y si puedes agradar sin ella, te tendré por muy discreto.
BERGANZA.- Yo tomaré tu consejo, y esperaré con gran deseo que llegue el tiempo en que me cuentes tus sucesos; que de quien tan bien sabe conocer y enmendar los defetos que tengo en contar los míos, bien se puede esperar que contará los suyos de manera que enseñen y deleiten a un mismo punto.
»Pero, anudando el roto hilo de mi cuento, digo que en aquel silencio y soledad de mis siestas, entre otras cosas, consideraba que no debía de ser verdad lo que había oído contar de la vida de los pastores; a lo menos, de aquellos que la dama de mi amo leía en unos libros cuando yo iba a su casa, que todos trataban de pastores y pastoras, diciendo que se les pasaba toda la vida cantando y tañendo con gaitas, zampoñas, rabeles y chirumbelas, y con otros instrumentos extraordinarios. Deteníame a oírla leer, y leía cómo el pastor de Anfriso cantaba estremada y divinamente, alabando a la sin par Belisarda, sin haber en todos los montes de Arcadia árbol en cuyo tronco no se hubiese sentado a cantar, desde que salía el sol en los brazos de la Aurora hasta que se ponía en los de Tetis; y aun después de haber tendido la negra noche por la faz de la tierra sus negras y escuras alas, él no cesaba de sus bien cantadas y mejor lloradas quejas. No se le quedaba entre renglones el pastor Elicio, más enamorado que atrevido, de quien decía que, sin atender a sus amores ni a su ganado, se entraba en los cuidados ajenos. Decía también que el gran pastor de Fílida, único pintor de un retrato, había sido más confiado que dichoso. De los desmayos de Sireno y arrepentimiento de Diana decía que daba gracias a Dios y a la sabia Felicia, que con su agua encantada deshizo aquella máquina de enredos y aclaró aquel laberinto de dificultades. Acordábame de otros muchos libros que deste jaez la había oído leer, pero no eran dignos de traerlos a la memoria.»
CIPIÓN.- Aprovechándote vas, Berganza, de mi aviso: murmura, pica y pasa, y sea tu intención limpia, aunque la lengua no lo parezca.
BERGANZA.- En estas materias nunca tropieza la lengua si no cae primero la intención; pero si acaso por descuido o por malicia murmurare, responderé a quien me reprehendiere lo que respondió Mauleón, poeta tonto y académico de burla de la Academia de los Imitadores, a uno que le preguntó que qué quería decir Deum de Deo; y respondió que «dé donde diere».
CIPIÓN.- Esa fue respuesta de un simple; pero tú, si eres discreto o lo quieres ser, nunca has de decir cosa de que debas dar disculpa. Di adelante.
BERGANZA.- «Digo que todos los pensamientos que he dicho, y muchos más, me causaron ver los diferentes tratos y ejercicios que mis pastores, y todos los demás de aquella marina, tenían de aquellos que había oído leer que tenían los pastores de los libros; porque si los míos cantaban, no eran canciones acordadas y bien compuestas, sino un «Cata el lobo dó va, Juanica» y otras cosas semejantes; y esto no al son de chirumbelas, rabeles o gaitas, sino al que hacía el dar un cayado con otro o al de algunas tejuelas puestas entre los dedos; y no con voces delicadas, sonoras y admirables, sino con voces roncas, que, solas o juntas, parecía, no que cantaban, sino que gritaban o gruñían. Lo más del día se les pasaba espulgándose o remendando sus abarcas; ni entre ellos se nombraban Amarilis, Fílidas, Galateas y Dianas, ni había Lisardos, Lausos, Jacintos ni Riselos; todos eran Antones, Domingos, Pablos o Llorentes; por donde vine a entender lo que pienso que deben de creer todos: que todos aquellos libros son cosas soñadas y bien escritas para entretenimiento de los ociosos, y no verdad alguna; que, a serlo, entre mis pastores hubiera alguna reliquia de aquella felicísima vida, y de aquellos amenos prados, espaciosas selvas, sagrados montes, hermosos jardines, arroyos claros y cristalinas fuentes, y de aquellos tan honestos cuanto bien declarados requiebros, y de aquel desmayarse aquí el pastor, allí la pastora, acullá resonar la zampoña del uno, acá el caramillo del otro.»
CIPIÓN.- Basta, Berganza; vuelve a tu senda y camina.
BERGANZA.- Agradézcotelo, Cipión amigo; porque si no me avisaras, de manera se me iba calentando la boca, que no parara hasta pintarte un libro entero destos que me tenían engañado; pero tiempo vendrá en que lo diga todo con mejores razones y con mejor discurso que ahora.
CIPIÓN.- Mírate a los pies y desharás la rueda, Berganza; quiero decir que mires que eres un animal que carece de razón, y si ahora muestras tener alguna, ya hemos averiguado entre los dos ser cosa sobrenatural y jamás vista.
BERGANZA.- Eso fuera ansí si yo estuviera en mi primera ignorancia; mas ahora que me ha venido a la memoria lo que te había de haber dicho al principio de nuestra plática, no sólo no me maravillo de lo que hablo, pero espántome de lo que dejo de hablar.
Rompo mis vacaciones en honor al Dia del Libro. Bueno, realmente las rompi ayer, que toco trabajar en Viernes Santo. Pero , en fin, ya nos entendemos :-). Tal dia como hoy dicen los libros que murio aquel que dijo que:
" A esto se aplicó mi ingenio, por aquí me lleva mi inclinación, y más que me doy a entender, y es así, que yo soy el primero que he novelado en lengua castellana, que las muchas novelas que en ella andan impresas, todas son traducidas de lenguas extranjeras, y éstas son mías propias, no imitadas ni hurtadas; mi ingenio las engendró, y las parió mi pluma, y van creciendo en los brazos de la imprenta. "
Y para llevar la contraria y no hacer como los que alaban el Quijote sin haberse acercado jamas a sus paginas, os recomiendo (re)leer El coloquio de los perros.
Postdata: Doy por supuesto que no necesito citar el nombre del autor de lo arriba expuesto, en un dia como hoy, ¿verdad, cultos lectores?
¡Poyejali! (en ruso: Поехали!; se traduce como "¡Vámonos!")[14] fue la frase que dijo Gagarin en el momento del despegue de su nave, Vostok 1. Se convirtió en uno de los símbolos de la era espacial (al lado de la famosa frase de Neil Armstrong "Es un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad"), y además empezó a ser parte de la cultura popular rusa. Se usa antes de iniciar algún trabajo o proyecto, especialmente si es complicado o arriesgado. También ha pasado a utilizarse como brindis.
En el oscuro jardín del manicomio los locos maldicen a los hombres las ratas afloran a la Cloaca Superior buscando el beso de los Dementes.
Un loco tocado de la maldición del cielo canta humillado en una esquina sus canciones hablan de ángeles y cosas que cuestan la vida al ojo humano la vida se pudre a sus pies como una rosa y ya cerca de la tumba, pasa junto a él una Princesa.
Los ángeles cabalgan a lomos de una tortuga y el destino de los hombres es arrojar piedras a la rosa. Mañana morirá otro loco: de la sangre de sus ojos nadie sino la tumba sabrá mañana nada.
El loquero sabe el sabor de mi orina y yo el gusto de sus manos surcando mis mejillas ello prueba que el destino de las ratas es semejante al destino de los hombres.
(Cajas, chirimías y acompañamiento por palenque, y salen DON JUAN, el REY FERNANDO, la REINA GERMANA y el GRAN CAPITÁN, que la trae del brazo. JULIA y los demás y POMPEYA en hábito de hombre.)
(Salen cajas, dos banderas o guiones, uno del Rey y otro del gran Capitán con las armas de entrambos, dos maceros con sus cotas, y un SECRETARIO detrás.)
SECRETARIO
Aquí quiero publicalle,
que pienso que en esta calle,
más enemigos están.
840
(Lee.)
Pontífice, Emperador, Reyes, Príncipes, Potentados, Duques y Barones, a todos notifico y hago saber, que considerando, que es de ánimo generoso y agradecido, tener perpetua memoria de las buenas obras y servicios recibidos, y no ocultarlos, ni pasarlos en disimulación; para dar testimonio dellos con gran alabanza de todos. Acatando, que al ilustre y magnánimo varón Gonzalo Fernández de Córdoba, Duque de Sesa y Terranova, mi Capitán General, debo tan inumerables servicios y buenas obras, y que sus esclarecidas hazañas han pasado, todas las que se han obrado desde el principio del mundo hasta su tiempo; doy esta fe y testimonio de su gran virtud y merecimiento, lealtad, constancia y fortaleza; y le declaro por el más insigne y leal Capitán, que jamás sirvió a rey. Y así a este siglo, como -fol. 72v- a los que vendrán, aseguro y quiero que sea notoria esta verdad de mi obligación, y del insigne valor deste excelente y nunca bastantemente alabado español. Y lo firmo de mi nombre, y hago publicar en Nápoles a 25 días del mes de Hebrero del año de 1570.
(Tocan las cajas, y éntranse todos.)
(Sale el REY LUIS, DON ÁLVARO OSORIO y acompañamiento.)
LUIS
Pienso que estas paces son
para gran bien.
OSORIO
Es tan justo,
Rey generoso y augusto,
que os darán mayor blasón,
que vuestro Reino ha tenido
845
desde el claro Clodoveo.
LUIS
Ver a Fernando deseo.
OSORIO
De Nápoles ha partido,
y es imposible tardar
por la bonanza que ha hecho.
850
LUIS
Que viene con él sospecho,
por el sosiego del mar,
aquel divino español,
si teme como la tierra,
que fue rayo de la guerra,
855
más claro que el mismo Sol.
OSORIO
Que desa suerte le honréis
es digno de vuestro nombre.
LUIS
¿Cuándo tendrá España un hombre,
como el que agora tenéis?
860
(Disparan dentro.)
OSORIO
Salva han hecho, gran señor,
sin duda que ya han llegado.
LUIS
Bien este puerto ha mostrado
reconocer su valor.
(Con música de cajas, chirimías y arcabuces, salen DON JUAN, GARCÍA DE PAREDES, ESPINELO, ALBERICO y todos, y a la postre el REY DON FERNANDO y la REINA, a quien trae del brazo el GRAN CAPITÁN, y POMPEYA de dama.)
El rey Felipe, Archiduque, y el Rey de Romanos su padre, prometen al gran Capitán, porque tenga en su nombre las fortalezas deste Reino, irle a ayudar en persona, y casar al Duque don Fernando hijo del rey don Fadrique, con su hija mayor, y hacerlos Reyes, poniendo al gran Capitán en la gobernación perpetua de aquel gobierno.
No se si Santiago Segura se habra leido esto, pero muchos de los guionistas y directores que se quejan del escaso publico de sus obras podrian echarle un vistazo.
Mándanme, ingenios nobles, flor de España, (que en esta junta y academia insigne en breve tiempo excederéis no sólo a las de Italia, que, envidiando a Grecia, ilustró Cicerón del mismo nombre,junto al Averno lago, si no a Atenas, adonde en su platónico Liceo se vio tan alta junta de filósofos) que un arte de comedias os escriba, que al estilo del vulgo se reciba.Fácil parece este sujeto, y fácil fuera para cualquiera de vosotros, que ha escrito menos de ellas, y más sabe del arte de escribirlas, y de todo; que lo que a mí me daña en esta partees haberlas escrito sin el arte. No porque yo ignorase los preceptos, gracias a Dios, que ya, tirón gramático,pasé los libros que trataban de esto antes que hubiese visto al sol diez vecesdiscurrir desde el Aries a los Peces. Mas porque, en fin, hallé que las comedias estaban en España, en aquel tiempo, no como sus primeros inventores pensaron que en el mundo se escribieran,mas como las trataron muchos bárbaros que enseñaron el vulgo a sus rudezas; y así, se introdujeron de tal modo que, quien con arte agora las escribe, muere sin fama y galardón, que puede,entre los que carecen de su lumbre, más que razón y fuerza, la costumbre. Verdad es que yo he escrito algunas veces siguiendo el arte que conocen pocos, mas luego que salir por otra parteveo los monstruos, de apariencia llenos, adonde acude el vulgo y las mujeres que este triste ejercicio canonizan, a aquel hábito bárbaro me vuelvo; y, cuando he de escribir una comedia,encierro los preceptos con seis llaves; saco a Terencio y Plauto de mi estudio, para que no me den voces (que suele dar gritos la verdad en libros mudos), y escribo por el arte que inventaronlos que el vulgar aplauso pretendieron, porque, como las paga el vulgo, es justo hablarle en necio para darle gusto. Ya tiene la comedia verdadera su fin propuesto, como todo génerode poema o poesis, y éste ha sido imitar las acciones de los hombres y pintar de aquel siglo las costumbres. También cualquiera imitación poética se hace de tres cosas, que son plática,verso dulce, armonía, o sea la música, que en esto fue común con la tragedia, sólo diferenciándola en que trata las acciones humildes y plebeyas, y la tragedia, las reales y altas.¡Mirad si hay en las nuestras pocas faltas! Acto fueron llamadas, porque imitan las vulgares acciones y negocios. Lope de Rueda fue en España ejemplo de estos preceptos, y hoy se ven impresassus comedias de prosa tan vulgares, que introduce mecánicos oficios y el amor de una hija de un herrero,de donde se ha quedado la costumbre de llamar entremeses las comediasantiguas donde está en su fuerza el arte,siendo una acción y entre plebeya gente, porque entremés de rey jamás se ha visto, y aquí se ve que el arte, por bajeza de estilo, vino a estar en tal desprecio, y el rey en la comedia para el necio. Aristóteles pinta en su Poética, puesto que escuramente, su principio: la contienda de Atenas y Megarasobre cuál de ellos fue inventor primero.Los megarenses dicen que Epicarmo, aunque Atenas quisiera que Magnetes.Elio Donato dice que tuvieronprincipio en los antiguos sacrificios; da por autor de la tragedia a Tespis,siguiendo a Horacio, que lo mismo afirma; como de las comedias a Aristófanes. Homero, a imitación de la comedia, La Odisea compuso, mas La Ilíadade la tragedia fue famoso ejemplo,a cuya imitación llamé epopeya a mi Jerusalén, y añadí «trágica»; y así a su Infierno, Purgatorio y Cielo del célebre poeta Dante Alígero llaman comedia todos comúnmente, y el Maneti en su prólogo lo siente.Ya todos saben que silencio tuvo, por sospechosa, un tiempo la comedia, y que de allí nació la sátira, que, siendo más cruel, cesó más presto,y dio licencia a la comedia nueva. Los coros fueron los primeros; luego de las figuras se introdujo el número; pero Menandro, a quien siguió Terencio, por enfadosos, despreció los coros;Terencio fue más visto en los preceptos,pues que jamás alzó el estilo cómico a la grandeza trágica, que tantos reprehendieron por vicioso en Plauto, porque en esto Terencio fue más cauto.Por argumento la tragedia tiene la historia, y la comedia, el fingimiento; por eso fue llamada planipediadel argumento humilde, pues la hacía sin coturno y teatro el recitante.Hubo comedias palïatas, mimos, togatas, atelanas, tabernarias,que también eran, como agora, varias. Con ática elegancia los de Atenas reprehendían vicios y costumbres con las comedias, y a los dos autores del verso y de la acción daban sus premios. Por eso Tulio las llamaba espejo de las costumbres y una viva imagen de la verdad, altísimo atributo, en que corren parejas con la historia. ¡Mirad si es digna de corona y gloria! Pero ya me parece estáis diciendo que es traducir los libros y cansaros pintaros esta máquina confusa.Creed que ha sido fuerza que os trujese a la memoria algunas cosas de éstas, porque veáis que me pedís que escriba Arte de hacer comedias en España, donde cuanto se escribe es contra el arte;y que decir cómo serán agora contra el antiguo, y qué en razón se funda, es pedir parecer a mi experiencia, no al arte, porque el arte verdad dice, que el ignorante vulgo contradice.Si pedís arte, yo os suplico, ingenios, que leáis al doctísimo utinense Robortelio, y veréis sobre Aristóteles, y, aparte en lo que escribe De Comedia,cuanto por muchos libros hay difuso,que todo lo de agora está confuso. Si pedís parecer de las que agora están en posesión, y que es forzosoque el vulgo con sus leyes establezca la vil quimera de este monstruo cómico, diré el que tengo, y perdonad, pues debo obedecer a quien mandarme puede, que, dorando el error del vulgo, quiero deciros de qué modo las querría, ya que seguir el arte no hay remedio,en estos dos extremos dando un medio. Elíjase el sujeto, y no se mire (perdonen los preceptos) si es de reyes, aunque por esto entiendo que el prudente Filipo, rey de España y señor nuestro, en viendo un rey en ellos se enfadaba,o fuese el ver que al arte contradice, o que la autoridad real no debe andar fingida entre la humilde plebe. Esto es volver a la comedia antiguadonde vemos que Plauto puso dioses, como en su Anfitrïón lo muestra Júpiter. Sabe Dios que me pesa de aprobarlo, porque Plutarco, hablando de Menandro, no siente bien de la comedia antigua; mas pues del arte vamos tan remotos, y en España le hacemos mil agravios, cierren los doctos esta vez los labios. Lo trágico y lo cómico mezclado, y Terencio con Séneca, aunque seacomo otro Minotauro de Pasife, harán grave una parte, otra ridícula, que aquesta variedad deleita mucho: buen ejemplo nos da naturaleza, que por tal variedad tiene belleza. Adviértase que sólo este sujeto tenga una acción, mirando que la fábula de ninguna manera sea episódica, quiero decir inserta de otras cosas que del primero intento se desvíen;ni que de ella se pueda quitar miembro que del contexto no derribe el todo; no hay que advertir que pase en el período de un sol, aunque es consejo de Aristóteles, porque ya le perdimos el respetocuando mezclamos la sentencia trágica a la humildad de la bajeza cómica; pase en el menos tiempo que ser pueda, si no es cuando el poeta escriba historia en que hayan de pasar algunos años,que éstos podrá poner en las distancias de los dos actos, o, si fuere fuerza, hacer algún camino una figura, cosa que tanto ofende a quien lo entiende, pero no vaya a verlas quien se ofende.¡Oh, cuántos de este tiempo se hacen crucesde ver que han de pasar años en cosa que un día artificial tuvo de término, que aun no quisieron darle el matemático! Porque considerando que la cólerade un español sentado no se templa si no le representan en dos horas hasta el Final Juïcio desde el Génesis, yo hallo que, si allí se ha de dar gusto, con lo que se consigue es lo más justo.El sujeto elegido, escriba en prosa y en tres actos de tiempo le reparta, procurando, si puede, en cada uno no interrumpir el término del día. El capitán Virués, insigne ingenio,puso en tres actos la comedia, que antes andaba en cuatro, como pies de niño, que eran entonces niñas las comedias; y yo las escribí, de once y doce años, de a cuatro actos y de a cuatro pliegos,porque cada acto un pliego contenía; y era que entonces en las tres distancias se hacían tres pequeños entremeses, y, agora, apenas uno, y luego un baile, aunque el baile lo es tanto en la comediaque le aprueba Aristóteles y tratan Ateneo, Platón y Jenofonte, puesto que reprehende el deshonesto, y por esto se enfada de Calípides, con que parece imita el coro antiguo. Dividido en dos partes el asunto, ponga la conexión desde el principio, hasta que vaya declinando el paso, pero la solución no la permita hasta que llegue a la postrera scena, porque, en sabiendo el vulgo el fin que tiene, vuelve el rostro a la puerta y las espaldas al que esperó tres horas cara a cara, que no hay más que saber que en lo que para.Quede muy pocas veces el teatrosin persona que hable, porque el vulgo en aquellas distancias se inquïeta y gran rato la fábula se alarga, que, fuera de ser esto un grande vicio, aumenta mayor gracia y artificio.Comience, pues, y con lenguaje casto no gaste pensamientos ni conceptos en las cosas domésticas, que sólo ha de imitar de dos o tres la plática; mas cuando la persona que introducepersüade, aconseja o disüade, allí ha de haber sentencias y conceptos, porque se imita la verdad sin duda, pues habla un hombre en diferente estilo del que tiene vulgar, cuando aconseja,persüade o aparta alguna cosa. Dionos ejemplo Arístides retórico, porque quiere que el cómico lenguaje sea puro, claro, fácil, y aun añade que se tome del uso de la gente, haciendo diferencia al que es político, porque serán entonces las dicciones espléndidas, sonoras y adornadas. No traya la escritura, ni el lenguaje ofenda con vocablos exquisitos, porque, si ha de imitar a los que hablan, no ha de ser por pancayas, por metauros, hipogrifos, semones y centauros. Si hablare el rey, imite cuanto pueda la gravedad real; si el viejo hablare, procure una modestia sentenciosa; describa los amantes con afectos que muevan con extremo a quien escucha; los soliloquios pinte de manera que se transforme todo el recitarte,y, con mudarse a sí, mude al oyente; pregúntese y respóndase a sí mismo, y, si formare quejas, siempre guarde el debido decoro a las mujeres. Las damas no desdigan de su nombre,y, si mudaren traje, sea de modo que pueda perdonarse, porque suele el disfraz varonil agradar mucho. Guárdese de imposibles, porque es máximaque sólo ha de imitar lo verisímil;el lacayo no trate cosas altas ni diga los conceptos que hemos visto en algunas comedias extranjeras; y de ninguna suerte la figura se contradiga en lo que tiene dicho,quiero decir, se olvide, como en Sófocles se reprehende, no acordarse Edipo del haber muerto por su mano a Layo. Remátense las scenas con sentencia, con donaire, con versos elegantes,de suerte que, al entrarse el que recita, no deje con disgusto el auditorio. En el acto primero ponga el caso, en el segundo enlace los sucesos, de suerte que hasta el medio del terceroapenas juzgue nadie en lo que para; engañe siempre el gusto y, donde vea que se deja entender alguna cosa, dé muy lejos de aquello que promete. Acomode los versos con prudenciaa los sujetos de que va tratando: las décimas son buenas para quejas; el soneto está bien en los que aguardan; las relaciones piden los romances, aunque en otavas lucen por extremo;son los tercetos para cosas graves, y para las de amor, las redondillas; las figuras retóricas importan, como repetición o anadiplosis, y en el principio de los mismos versosaquellas relaciones de la anáfora, las ironías y adubitaciones, apóstrofes también y exclamaciones. El engañar con la verdad es cosa que ha parecido bien, como lo usabaen todas sus comedias Miguel Sánchez, digno por la invención de esta memoria; siempre el hablar equívoco ha tenido y aquella incertidumbre anfibológica gran lugar en el vulgo, porque piensaque él solo entiende lo que el otro dice. Los casos de la honra son mejores, porque mueven con fuerza a toda gente; con ellos las acciones virtüosas, que la virtud es dondequiera amada,pues que vemos, si acaso un recitante hace un traidor, es tan odioso a todos que lo que va a comprar no se lo venden, y huye el vulgo de él cuando le encuentra; y si es leal, le prestan y convidan,y hasta los principales le honran y aman, le buscan, le regalan y le aclaman. Tenga cada acto cuatro pliegos solos, que doce están medidos con el tiempo y la paciencia del que está escuchando; en la parte satírica no sea claro ni descubierto, pues que sabe que por ley se vedaron las comedias por esta causa en Grecia y en Italia; pique sin odio, que si acaso infama,ni espere aplauso ni pretenda fama. Estos podéis tener por aforismos los que del arte no tratáis antiguo, que no da más lugar agora el tiempo, pues lo que les compete a los tres génerosdel aparato que Vitrubio dice, toca al autor, como Valerio Máximo, Pedro Crinito, Horacio, en sus Epístolas, y otros los pintan, con sus lienzos y árboles, cabañas, casas y fingidos mármoles.Los trajes nos dijera Julio Pólux, si fuera necesario, que, en España, es de las cosas bárbaras que tiene la comedia presente recebidas: sacar un turco un cuello de cristianoy calzas atacadas un romano. Mas ninguno de todos llamar puedo más bárbaro que yo, pues contra el arte me atrevo a dar preceptos, y me dejo llevar de la vulgar corriente, adondeme llamen ignorante Italia y Francia; pero, ¿qué puedo hacer si tengo escritas, con una que he acabado esta semana, cuatrocientas y ochenta y tres comedias? Porque, fuera de seis, las demás todaspecaron contra el arte gravemente. Sustento, en fin, lo que escribí, y conozco que, aunque fueran mejor de otra manera, no tuvieran el gusto que han tenido, porque a veces lo que es contra lo justopor la misma razón deleita el gusto.
Humanae cur sit speculum comoedia vitae, quaeve ferat juveni commoda, quaeve seni, quid praeter lepidosque sales, ex cultaque verba et genus eloquit purius inde petas,quae gravia in mediis occurrant lusibus, et quae jucundis passim seria mixta jocis; quam sint fallaces servi, quam improba semperfraudeque et omnigenis foemina plena dolis; quam miser, infelix, stultus, et ineptus amator,quam vix succedant, quae bene coepta putes.
Oye atento, y del arte no disputes, que en la comedia se hallará modo que, oyéndola, se pueda saber todo.
Aprendi este romance en mi EGB. aun a veces lo recito, de la manera que me fue enseñado, cuando la educacion era para aprender cosas. Me pregunto si ahora se consideraria racista u ofensivo...
El escritor Juan Gómez-Jurado ha creado, con la ayuda de algunos de sus numerosos seguidores en Twitter, la web www.1libro1euro.com, en la que los internautas pueden desgargarse gratis una de sus novelas. A cambio, el autor sólo pide que se haga una donación voluntaria a la ONG Save the Children.
10-02-2011 - Servimedia - Según ha declarado Juan Gómez-Jurado en una entrevista concedida a Servimedia, "lo único que pretendo con esto es demostrar que la gente es buena, que está dispuesta a ayudar a los demás y que los internautas no son piratas, proxenetas o narcotraficantes, como son calificados por determinadas personas".
El origen de esta iniciativa se encuentra en un artículo titulado "La piratería no existe" publicado en Internet hace unos días por el escritor y periodista. En él, el autor critica abiertamente la llamada "Ley Sinde", a la que se refiere como un "horror legislativo, falaz e inútil", y aboga porque la industria editorial se adecúe a un nuevo mercado. Según escribe, "en lugar de crear modelos de negocio funcionales, nos dedicamos a blindar el status quo con leyes absurdas, e insultar a nuestros mejores clientes. Llamarles piratas, sinvergüenzas y ladrones".
Este artículo levantó algunas ampollas, entre ellas las de un famoso cantante que en las últimas semanas se ha convertido en uno de los mayores defensores de la "Ley Sinde" y que el domingo pasado dirigió un mensaje indignado a Gómez-Jurado en el que le conminaba a regalar sus libros "si tienes huevos".
La respuesta del escritor no se hizo esperar. Esa misma tarde publicó en Twitter enlaces para que los internautas pudieran descargarse gratis su novela "Espía de Dios", el primer best-seller de Gómez-Jurado, vendido en 42 países y que ha cosechado hasta ahora más de un millón y medio de lectores. El novelista sólo pedía a sus seguidores una cosa a cambio: "Si os mola el libro, donad un euro a Save the Children", una ONG que trabaja a favor de la infancia.
El llamamiento encontró enseguida eco entre centenares de usuarios de Twitter, que comenzaron a realizar sus donaciones a la ONG. Hubo incluso internautas cuyas donaciones superaron los 500 euros. Al día siguiente, lunes, ya eran varios miles de euros los recaudados a través de esta iniciativa. Abrumado por la respuesta obtenida, el escritor decidió ayer martes crear una web en la que los internautas pudieran descargar su libro y hacer la donación a Save the Children.
Según ha declarado Juan Gómez-Jurado a Servimedia, "todo ha sido gracias a las sinergias que se crean en Twitter. Ayer pedí en esta red la ayuda de diseñadores gráficos, de ilustradores, de desarrolladores web y de gente con los conocimientos técnicos que yo no poseo para poner en marcha una página web. La respuesta me ha dejado sin palabras, porque he recibido decenas de ofrecimientos de gente que quería ayudar sin recibir nada a cambio".
Hoy miércoles, 24 horas después, ya está operativa la web www.1libro1euro.com, diseñada por seguidores del escritor en Twitter. En ella está alojada la novela "Espía de Dios", que se puede descargar gratis, junto al enlace para realizar la donación voluntaria a Save the Children. Según reza en la web, "nadie va a controlarte. Si decides donar o no, queda entre tú y tu conciencia. A nosotros nos parece un trato justo".
Según declara Juan Gómez-Jurado, "desde que surgió esta idea sólo he encontrado colaboración y ayuda entre los internautas, así que este proyecto es ya más de ellos que mío. Yo he hecho mi trabajo, ahora prefiero quitarme de enmedio y que esto llegue lejos. Creo que el objetivo que me propuse está cumplido, que era demostrar que la gente es buena y que Internet es algo más y mejor que una cueva de ladrones".
Para Gómez-Jurado, "hay gente que opina que la 'Ley Sinde' es necesaria, pero yo considero que tal y como está hecha es un absoluto desastre, y habría que reformarla desde el principio, empezando por crear una forma de mercado justa para todos. En el fondo, todo se resume en una sóla cosa: no podemos insultar a nuestros clientes. Así que hagamos las cosas bien".
De momento, la web www.1libro1euro.com está siendo adaptada a diferentes idiomas y ya hay varios escritores, algunos muy conocidos, que han ofrecido a Gómez-Jurado sus libros para ser descargados de forma gratuita a través de esta página. Concretamente, la próxima semana estará disponible para todo el que lo desee "Apocalipsis Z", del escritor gallego Manel Loureiro, un libro del que se han vendido 30.000 ejemplares, que ha sido traducido a diez idiomas y del que se está ultimando su adaptación al cine. A cambio, a los internautas sólo se les pide una aportación voluntaria para Save the Children. Un trato justo. "
Y esto es lo que dice ahora mismo la Wikipedia, tras un ligero etoque de estilo. Hasta que alguien mejore esta version, claro.
"
Su nombre Wollemi le fue dado por el lugar donde se encontró por vez primera, en el Wollemi National Park.
En la literatura popular, el árbol se denomina como "Pino Wollemi", si bien esto no es exacto, ya que no es un pino, estando relacionado con el Kauri y la Araucaria en la familia de las Araucariaceae. Se ha determinado que el mas antiguo fósil de Wollemi es de hace 200 millones de años.[1]
Descripción
Wollemia es un árbol de hojaperenne que alcanza una altura de 25 a 40 m . Su corteza es de color marrón muy característico, oscura y nudosa, asemejando como si estuviera recubierta de chocolate de cereal de arroz Krispies. Si el árbol se corta forma rápidamente vástagos, y la mayoría de los especímenes tienen troncos múltiples o aparecen como grupos de troncos que se cree que se derivan de un viejo crecimiento de los vástagos.
La ramificación es única en la que casi todas las ramas laterales no tienen otra ramificación; después de algunos años, cualquier rama termina en un cono de conífera (macho o hembra) ó cesa el crecimiento, después de que sucede esto o el cono está maduro, la rama muere. Las nuevas ramas entonces emergen de los brotes inactivos en el tronco principal. Raramente, una rama lateral se vuelve erecta para desarrollarse en un tronco secundario, éste entonces produce un nuevo conjunto de ramas laterales.
Las hojas son planas lineares, de 3 a 8 cm de largo y 2 a 5 mm de ancho; se distribuyen en espiral en el brote pero se tuercen en la base para aparecer en dos o cuatro filas aplanadas. Los conos de la semilla son verdes, de 6 a 12 cm de largo y de 5 a 10 cm de diámetro, y maduran en unos 18 ó 20 meses después de la polinización; se desintegran en la madurez para soltar las semillas. Los conos masculinos (del polen) son cónicos, de 5 a 11 cm de largo y de 1 a 2 cm de ancho.
Restos fósiles de Wollemia
Descubrimiento
Como ya se había mencionado la especie fue descubierta por un guardaparque en las Montañas Azules, debido a sus habilidades para explorar el bosque. Este hombre tenía un buen conocimiento de Botánica y rápidamente reconoció los árboles como inusuales y merecedores de investigación posterior. Regresando con los especímenes, se encontró que eran nuevos para la ciencia.[2] Comparaciones con especies vivientes y fosilizadas de Araucariaceae probaron que es un miembro de esa familia, y ha sido colocado en un nuevo género con los otros géneros existentes Agathis y Araucaria. Fósiles parecidos al Wollemia y posiblemente relacionados a este se encuentran dispersos en Australia, Nueva Zelanda y la Antártida, pero Wollemia nobilis es el único miembro del género. Los últimos fósiles del género datan de hace apróximadamente hace 2 millones de años.[3] por lo tanto se le describe como un fósil viviente, o alternativamente, un taxon Lazarus.
Solamente unos cientos de árboles que crecen en estado salvaje, en tres localidades. Es muy difícil contarlos ya que la mayoría de los árboles tienen múltiples tallos y pueden estar conectados en un sistema de raíces. Pruebas genéticas han revelado que todos los individuos son genéticamente indistinguibles, sugiriendo que la especie ha pasado por un cuello de botella genético en el cuál la población llegó a estar tan baja (posiblemente uno o dos individuos) que toda la variabilidad genética se perdió.
En noviembre de 2005, algunos árboles creciendo en la naturaleza se encontraron infectados con Phytophthora cinnamomi. Los guardaparques de Nueva Gales del Sur creen que el virulento moho de agua fue introducido por visitantes no autorizados al sitio, que se encuentra todavía sin revelar al público.
Últimamente ha culminado un programa de propagación con el pino de Wollemi, distribuido en jardines botánicos primero, y después comercialmente disponible en Australia desde el 1 de abril de 2006. Se lanzó comercialmente en Europa Occidental en junio de 2006 y en los Estados Unidos en diciembre de 2006. Puede demostrar ser un árbol valioso para el ornamento, plantado a cielo abierto o para interior en maceta También está demostrando ser más resistente al frío de lo que su distribución subtropical sugeriría, tolerando temperaturas entre -5 °C y 45 °C, con informes de que puede sobrevivir por hasta los -12 °C. También tolera el pleno sol y la plena sombra. Como muchos otros árboles australianos, Wollemia es susceptible al ataque del hongo patógeno Phytophthora cinnamomi, así que éste puede limitar su potencial como árbol productor de madera.[4]
Parque municipal de las Eras en Ejea de los Caballeros (Zaragoza)
En octubre de 2005 fue ofrecido a subasta un ejemplar de wollemia en Sotheby’s de Sydney para el público en general. Desde entonces el 16 de mayo de 2006 se subastaron también ejemplares en los países europeos, (Precio que se pagó en Gran Bretaña: £300, establecido en mayo de 2006), desde entonces se han suministrado ejemplares a numerosos jardines botánicos. Un pequeño contingente de plantas llegó en el otoño del 2006 para su venta a viveros, a un precio de (£98,00 cada uno). "
Su nombre Wollemi le fue dado por el lugar donde se encontró por vez primera, en el Wollemi National Park.
En la literatura popular, el árbol se denomina como "Pino Wollemi", si bien esto no es exacto, ya que no es un pino, estando relacionado con el Kauri y la Araucaria en la familia de las Araucariaceae. Se ha datado que el mas antiguo fósil de Wollemi es de hace 200 millones de años.[1]
Descripción
Wollemia es árbol de hojaperenne que alcanza una altura de 25 a 40 m . Su corteza es de color marrón muy característico, oscura y nudosa, asemejando como si estuviera recubierta de chocolate de cereal de arroz Krispies. Si el árbol se corta forma rápidamente vástagos, y la mayoría de los especímenes tienen troncos múltiples o aparecen como grupos de troncos de los que se cree que se derivan de un viejo crecimiento de los vástagos.
La ramificación es única en la que casi todas las ramas laterales no tienen otra ramificación; después de algunos años, cualquier rama termina en un cono de conífera (macho o hembra) ó cesa el crecimiento, después de que esto sucede esto o el cono está maduro, la rama muere. Las nuevas ramas entonces emergen de los brotes inactivos en el tronco principal. Raramente, una rama lateral se vuelve erecta para desarrollarse en un tronco secundario, éste entonces produce un nuevo conjunto de ramas laterales.
Las hojas son planas lineares, de 3 a 8 cm de largo y 2 a 5 mm de ancho; se distribuyen en espiral en el brote pero se tuercen en la base para aparecer en dos o cuatro filas aplanadas. Los conos de la semilla son verdes, de 6 a 12 cm de largo y de 5 a 10 cm de diámetro, y se maduran en unos 18 ó 20 meses después de la polinización; se desintegran en la madurez para soltar las semillas. Los conos masculinos (del polen) son cónicos, de 5 a 11 cm de largo y de 1 a 2 cm de ancho.
Restos fósiles de Wollemia
Descubrimiento
Como ya se había mencionado la especie fue descubierta por un guardaparque en las Montañas Azules, debido a sus habilidades para explorar el bosque. Este hombre tenía un buen conocimiento de Botánica y rápidamente reconoció los árboles como inusuales y meritorio de investigación posterior. Regresando con los especímenes, se encontró que eran nuevos para la ciencia.[2] Comparaciones con especies vivientes y fosilizadas de Araucariaceae probaron que es un miembro de esa familia, y ha sido colocado en un nuevo género con los otros géneros existentes Agathis y Araucaria. Fósiles parecidos al Wollemia y posiblemente relacionados a este se encuentran dispersos en Australia, Nueva Zelanda y la Antártida, pero Wollemia nobilis es el único miembro del género. Los últimos fósiles del género datan de hace apróximadamente hace 2 millones de años.[3] por lo tanto se le describe como un fósil viviente, o alternativamente, un taxon Lazarus.
Poco menos de cientos de árboles se sabe que crecen en la naturaleza, en tres localidades. Es muy difícil de contarlos ya que la mayoría de los árboles tienen múltiples tallos y pueden estar conectados en un sistema de raíces. Pruebas genéticas han revelado que todos los individuos son genéticamente indistinguibles, sugiriendo que la especie ha pasado por un cuello de botella genético en el cuál la población llegó a estar tan baja (posiblemente uno o dos individuos) que toda la variabilidad genética se perdió.
En noviembre de 2005, árboles creciendo en la naturaleza se encontraron infectados con Phytophthora cinnamomi. Los guardaparques de Nueva Gales del Sur creen que el virulento moho de agua fue introducido por visitantes no autorizados al sitio, lugar el cuál se encuentra todavía sin revelar al público.
Últimamente ha culminado un programa de la propagación con el pino de Wollemi, distribuido en jardines botánicos primero, y después comercialmente disponible en Australia desde el 1 de abril de 2006. Se lanzó comercialmente en Europa Occidental en junio de 2006 y en los Estados Unidos en diciembre de 2006. Puede demostrar ser un árbol valioso para el ornamento, plantado a cielo abierto o para interior en maceta También está demostrando ser más resistente al frío y que su distribución subtropical sugeriría, tolerando temperaturas entre -5 °C y 45 °C, con informes de que puede sobrevivir por hasta los -12 °C. También tolera el pleno sol y la plena sombra. Como muchos otros árboles australianos, Wollemia es susceptible al ataque del hongo patógeno Phytophthora cinnamomi, así que éste puede limitar su potencial como árbol productor de madera.[4]
Parque municipal de las Eras en Ejea de los Caballeros (Zaragoza)
En octubre de 2005 fue ofrecido a subasta un ejemplar de wollemia en Sotheby's de Sydney para el público en general. Desde entonces el 16 de mayo de 2006 se subastaron también ejemplares en los países europeos, (Precio que se pagó en Gran Bretaña: £300, establecido en mayo de 2006), desde entonces se han suministrado ejemplares a numerosos jardines botánicos. Un pequeño contingente de plantas llegaron en el otoño del 2006 para su venta a viveros, a un precio de (£98,00 cada uno). "
No compuso mucho pero las obras que se conservan de ella tienen gran mérito. Sus composiciones fueron para: piano solo, canciones para voz y piano, música de cámara y para orquesta. Las razones por las que no se dedicó en mayor grado a la composición, a pesar de su talento evidente, fueron varias, entre ellas su carrera de concertista, sus ocho hijos, la devoción por su esposo y el papel de la mujer en el siglo XIX. Clara tuvo una formación musical privilegiada, lo que junto con su comprensión musical y habilidad le permitieron abordar exitosamente la composición. Sin embargo, escribió en su diario:
Alguna vez creí que tenía talento creativo, pero he renunciado a esta idea; una mujer no debe desear componer. Ninguna ha sido capaz de hacerlo, así que ¿por qué podría esperarlo yo?
Clara tuvo una gran fortaleza espiritual que le permitió soportar una vida dura como artista y llena de tragedias en el ámbito personal, como la separación de sus padres, la muerte prematura de varios de sus hijos y el intento de suicidio y la posterior muerte de su esposo. Pero también tenía algunas inseguridades. Dudaba de su talento como compositora, no se consideraba bella, e incluso como pianista, después de escuchar a Franz Liszt -quien, por cierto, la admiraba y la reconocía como gran pianista y compositora- pensaba que, si bien tocaba mejor que las pianistas de la época, no tenía nada que hacer frente al virtuoso húngaro.
Clara no era precisamente una mujer "feminista"; sin embargo, fue una mujer fuera de serie en muchos aspectos. En aquel entonces era frecuente encontrar "niñas prodigio" que tocaban muy bien obras de gran dificultad y conquistaban al público amante de la música. La mayoría de estas jóvenes, cuando llegaban a cierta edad, dejaban el concertismo y se dedicaban al hogar, a dar clases o a otras actividades musicales, alejadas de los escenarios. A diferencia de estas mujeres, la carrera de Clara continuó en los más altos niveles profesionales hasta pocos años antes de su muerte. Realizó alrededor de cuarenta giras de conciertos por el continente europeo y en todos lados era recibida con los más altos honores. Fue una profesional en el sentido económico también: cobraba dignamente, igual que los otros virtuosos de la época, pues fue por mucho tiempo el único soporte de la familia.
Los inicios de una virtuosa
Clara fue la hija menor de Friedrich Wieck y Marianne Tromlitz. Su padre era un reconocido maestro de piano y tenía un negocio de venta de partituras y de pianos. Su madre era una renombrada cantante y pianista. Su padre planeó para Clara una vida de concertista. Se preocupó por darle una formación completa, desde muy niña, con los mejores maestros disponibles: además de piano estudió canto, violín, instrumentación, contrapunto y composición. Friedrich le inculcó a su hija una férrea disciplina y actuó como su agente promotor para conseguirle presentaciones en Europa. Dio su primer recital en la Gewandhaus de Leipzig -una sala de conciertos de gran renombre hasta nuestros días- a los 11 años y al año siguiente se fue de gira a París, con bastante éxito. Ese mismo año, se publicó en Alemania una obra de Clara titulada Cuatro polonesas para piano. Dos años más tarde, en 1833, comenzó la composición de un concierto para piano, que terminó en 1835 y fue publicado en 1837.
Clara y Robert
Cuando Clara tenía 11 años, llegó un músico 9 años mayor que ella a estudiar con Friedrich Wieck. Se trataba de Robert Schumann, quien era entonces un personaje desconocido con inclinaciones literarias, se iniciaba en la composición y que quería seguir la carrera de concertista. Robert se quedó a vivir en casa de su maestro, cosa frecuente en la época. Para entonces, Clara ya era bastante madura, probablemente por las experiencias que había tenido en su vida de concertista profesional; así que entre Robert y Clara se forjó una cálida amistad a pesar de la diferencia edades. Pronto la amistad se transformó en amor y en 1837 pidieron permiso al padre de Clara para casarse, pues ella era menor de edad y tenía que esperar hasta cumplir 21 años o contar con el consentimiento de los padres. Pero Friedrich Wieck se opuso, argumentando que Robert era un partido indeseable; F. Wieck nunca dudó del genio de R. Schumann (como lo testifica la correspondencia de Clara) pero no deseaba ver a su hija (quien había sido su más cara inversión) con un compositor sin reputación ni reconicimiento, sin un ingreso estable. Wieck creía que Robert no podría darle una vida digna a Clara. Entonces empezó una ardua batalla legal que fracturó la "perfecta" relación entre padre e hija. F. Wieck no pudo contener su orgullo, impugnó la decisión del tribunal pero imperó la decisión de los novios. (Robert logró comprobar su solvencia moral y económica) además de que su talento era innegable.
En aquella época lo común era que los compositores tocaran sus propias obras, como Liszt y Chopin. Pero Robert Schumann se lastimó una mano (al intentar usar un invento propio con el cual creía iba a mejorar el arte de tocar el piano) y tuvo que olvidar sus esperanzas de convertirse en pianista virtuoso, así que se dedicó a escribir música y crítica musical. Clara, desde muy joven, comenzó a tocar en público las obras de Robert, quien se dedicó a escribir en un inicio exclusivamente para piano y conjuntos de cámara pequeños, pero que triunfo como compositor con su primera sinfonía así como con sus obras de cámara.
Las obras de Robert están llenas de significados extramusicales, donde Clara aparece constantemente. Un ejemplo es en el Carnaval Op. 9, donde hay una pieza que se llama precisamente Chiarina, que, como "Chiara" o "Zilia", es uno de los nombres con que Robert se refería a Clara. Una gran parte de las obras de Robert fueron dedicadas a Clara o fueron escritas con ella en mente. Fue igualmente la pianista que estrenó el Concierto para piano y orquesta en la menor de su marido en Leipzig en 1846.
Robert y Clara se amaban profundamente. Compartieron muchas cosas de su vida y de su música, que era para ambos parte fundamental de su existencia. Desde el día de su boda llevaron un diario en conjunto. Un poco después, la pareja escribió un conjunto de canciones, que Robert publicó ocultándoselo a Clara para presentárselas en su primer aniversario de matrimonio. Así, de las 12 canciones del Op. 37 de Robert Schumann, tres son de Clara.
Un Scherzo para Robert: En la navidad de 1841 Clara le regaló a Robert una pequeña pieza que acababa de componer. La obra estaba titulada Scherzo, que es una palabra italiana que significa "juego"-"bromeo".
El Scherzo Op. 15, No. 4, al igual que la Toccatina, tiene forma ternaria (A B A). La parte inicial es viva, rítmica y juguetona como corresponde a un "scherzo", y la parte media es mucho más melancólica que la primera.
Variaciones sobre un tema de Robert Schumann, Op. 20 (Variationen über ein Thema von Robert Schumann für Pianoforte op. 20)
Después de no haber compuesto nada desde hacía cinco años, Clara decidió volver a la composición y escribió en su diario en 1853:
Hoy comencé a componer de nuevo, por primera vez en varios años. Para el cumpleaños de Robert quiero escribir variaciones sobre un tema de sus Bunte Blätter. Sin embargo, es muy difícil para mí porque he estado alejada de la composición por demasiado tiempo.
El tema elegido era una pieza que había compuesto Robert en 1841 y que fue publicada en 1852 como el número 4 de su Opus 99, una colección de 14 piezas llamada Bunte Blätter. Vierzehn Klavierstücke op. 99 . La obra de Clara se publicó como su Opus 20 en 1854, cuando Robert estaba ya hospitalizado después de su intento de suicidio. Varios años más tarde apareció otra obra basada en el mismo tema: Johannes Brahms -entrañable amigo de Robert y Clara- compuso también unas variaciones sobre el mismo tema: Variaciones sobre un tema de Schumann, Op. 9 (Variationen über ein Thema von Schumann op. 9).
El tema se compone de tres secciones. La primera sección tiene dos frases y la melodía principal está en la voz superior (la más aguda).
Aunque en la partitura solamente aparecen escritas los títulos del tema y de siete variaciones, hay una más, que es la octava variación.
Obras de Clara
Hay una buena selección de obras para piano de Clara Schumann:
Clara Schumann Piano Works. Eickhorst, Konstanze, piano, CPO Digital Recordings, 1999.
Robert and Clara Schumann Lieder. Bonney, Barbara, soprano / Vladimir Ashkenazy, piano, Londres, London Digital, 1997.
Clara Schumann and Her Family. Witoschynskyj, Ira Maria, Alemania, MDG, 1996.
Reich, Nancy. Clara Schumann. The Artist and The Woman. Revised Edition, Nueva York, Cornell University Press, 2001.
Chisell, Joan. Clara Schumann, Buenos Aires, Vergara, dadecaedro en 1985.
Noche de paz, noche de amor (Stille Nacht, heilige Nacht) es un conocido villancico compuesto originalmente en alemán por el sacerdote austríaco Joseph Mohr y el músico Franz Xaver Gruber. En la actualidad la melodía difiere levemente de la original de Gruber, particularmente en las notas finales.
Fue interpretado por primera vez el 24 de diciembre de 1818 en la iglesia de San Nicolás (Nikolaus-Kirche) de Oberndorf, Austria. La letra había sido compuesta en 1816 por Mohr en Mariapfarr, pero en la víspera de Navidad se la llevó a Gruber y le pidió que le hiciera una composición musical y un acompañamiento en guitarra para el servicio de la Iglesia.[1]
Sobre la composición de la obra hay diferentes versiones, pues el mismo Gruber no mencionó los hechos que la inspiraron. De acuerdo a la Sociedad Noche de Paz de Austria, una de las suposiciones es que el órgano de la Iglesia quedó inutilizable y Mohr pidió a Franz Xaver Gruber que compusiera una canción que el coro pudiera cantar acompañado solo por la guitarra. El historiador Renate Ebeling-Winkler dice que la primera mención del órgano averiado apareció en un libro publicado en Estados Unidos en 1909.
Lo histórico es que en esa primera ocasión, la canción se escuchó acompañada efectivamente sólo por la guitarra e interpretada por Mohr. Otros historiadores creen que lo que Mohr quería simplemente era un nuevo villáncico para interpretar con su guitarra. Al respecto, la misma Sociedad Noche de Paz dice que existen "muchas historias románticas y leyendas" que se han ido creando alrededor de la historia de la canción.
La difusión del villancico fuera del ámbito restringido de aquella población parece que comenzó en 1833 gracias a un organero de Fügen en el Zillertal (Austria), de nombre Maurach. Cuando en ese año interpretó junto a otros músicos melodías tirolesas en Leipzig, esta canción fue la que atrajo el interés del público.
La Nilolaus-Kirche fue demolida a principios del siglo XX debido a una inundación que la dañó y el centro del poblado fue reubicado en un lugar más seguro río arriba con una nueva edificación cercana al nuevo puente. Una capilla fue hecha con el nombre de "Stille-Nacht-Gedächtniskapelle" (Capilla Memorial Noche de Paz). La capilla fue construida en homenaje a la antigua iglesia demolida y cerca del actual museo que atrae turistas de todo el mundo, especialmente en el mes de diciembre.
El manuscrito original se perdió, pero en 1995 se descubrió un manuscrito original de Mohr y que los analistas dataron hacia el año 1820. Es por medio de ese documento que se descubrió que Mohr escribió la canción en 1816 cuando fue asignado a una peregrinaje a la iglesia de Mariapfarr. También el documento testimonia que el compositor de la melodía es en efecto Gruber y que este la compuso en 1818. Se trata pues del más antiguo manuscrito que se tiene sobre la historia de la canción y el único que contiene la letra de Mohr. La composición musical de Gruber tiene influencias de la tradición musical de su región y la melodía guarda relación con aspectos del folclore musical austriaco.
Otra versión popular dice que el villancico, interpretado una vez, fue olvidado pronto hasta que un reparador de órganos lo encontró en 1825 y lo revivió. Sin embargo, Gruber publicó diversos arreglos de este a través de su vida, además del manuscrito encontrado de Mohr de 1820 y que se conserva en el Museo Carolino Augusteum de Salzburgo.
Se presume que el villancico ha sido traducido a más de 300 idiomas en todo el mundo y que es el más popular de todos los tiempos. La cifra puede ser superior, si se tiene en cuenta la acción de misioneros cristianos en los cinco continentes que lo han traducido a innumerables idiomas gracias a la facilidad de su interpretación, su brevedad y que puede ser cantado sin acompañamiento instrumental. Aunque el villancico fue escrito por católicos, ha tenido también un especial significado para la Iglesia Luterana.
La canción fue cantada simultáneamente en inglés y en alemán durante la Tregua de Navidad de 1914,[2] al ser el único villancico conocido por los soldados de ambos frentes.
En 1943 la exiliada austriaca Hertha Pauli escribió el libro "Noche de Paz". Se trata de la historia de una canción en la cual ella explica a los niños estadounidenses el origen del villancico. El libro fue ilustrado por Fritz Kredel y publicado por Alfred a. Knopf.
En 1988 se hizo un documental para televisión que se llamó "Silent Mouse" (Noche de Ratón), en el cual se cuenta la historia del villancico desde el punto de vista de un ratón. La voz narrante es la de Lynn Redgrave y Gregor Fisher es uno de los personajes principales. En 1993 aparece una versión latinoamericana interpretada en español por Marco T. , muy similar a la de Elvis Presley grabada en 1957.
Letra original en alemán
1860 (Autograph VII) por Franz Gruber
Stille Nacht! Heilige Nacht!Alles schläft; einsam wachtNur das traute heilige Paar.Holder Knab im lockigten Haar,Schlafe in himmlischer Ruh!Schlafe in himmlischer Ruh!Stille Nacht! Heilige Nacht!Gottes Sohn! O wie lachtLieb´ aus deinem göttlichen Mund,Da schlägt uns die rettende Stund,Jesus in deiner Geburt!Jesus in deiner Geburt!Stille Nacht! Heilige Nacht!Die der Welt Heil gebracht,Aus des Himmels goldenen HöhnUns der Gnaden Fülle läßt seh´nJesum in Menschengestalt,Jesum in MenschengestaltStille Nacht! Heilige Nacht!Wo sich heut alle MachtVäterlicher Liebe ergoßUnd als Bruder huldvoll umschloßJesus die Völker der Welt,Jesus die Völker der Welt.Stille Nacht! Heilige Nacht!Lange schon uns bedacht,Als der Herr vom Grimme befreit,In der Väter urgrauer ZeitAller Welt Schonung verhieß,Aller Welt Schonung verhieß.Stille Nacht! Heilige Nacht!Hirten erst kundgemachtDurch den Engel Alleluja.Tönt es laut bei Ferne und Nah:Jesus, der Retter ist da!Jesus, der Retter ist da!
La versión alemana moderna tiene algunas diferencia menores y solo se cantan, usualmente, la primera, segunda y sexta estrofas.
Traducciones
La canción ha sido traducida a más de 300 idiomas en todo el mundo y es uno de los villancicos más populares de todos los tiempos. Se canta en ocasiones sin acompañamiento musical y a veces se llega a tocar en dos idiomas al mismo tiempo llevando el mismo ritmo.
Noche de paz, noche de amor,Todo duerme en derredor.entre sus astros que esparcen su luzbella anunciando al niñito JesúsBrilla la estrella de pazBrilla la estrella de paz.Noche de paz, noche de amorTodo duerme en derredorSólo velan en la oscuridadLos pastores que en el campo están;Y la estrella de BelénY la estrella de BelénNoche de paz, noche de amor;Todo duerme en derredor;sobre el Santo Niñito JesúsUna estrella esparce su luz,Brilla sobre el Rey,Brilla sobre el Rey.Noche de paz, noche de amorTodo duerme en derrededorFieles velando allí en BelénLos pastores, la Madre tambiénY la estrella de paz,y la estrella de paz.
El Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar es una magna obra publicada por Pascual Madoz entre 1846 y 1850. Compuesta por 16 volúmenes (Madrid, 1845–1850), analiza todas las poblaciones de España. Supuso en la época una mejora importante respecto al Diccionario geográfico y estadístico de España y Portugal, que había terminado de publicarse en 1829 por Sebastián Miñano.
También conocido como «el Madoz», es una obra a la que según su propio autor, se dedicaron 15 años, 11 meses y 7 días de trabajos literarios. En esta tarea le ayudaron más de mil colaboradores y veinte corresponsales: «No soy yo el autor del Diccionario Geográfico, Estadístico e Histórico: esta gloria corresponde a tantos y tan distinguidos colaboradores que he tenido en todas las provincias y a los buenos amigos que han trabajado en las oficinas de mi redacción, cuyos nombres, los de aquellos y los de estos, figurarán con los de los corresponsales de Cuba, Puerto Rico y Filipinas en lugar oportuno; corresponde a todos los Gobiernos que se han sucedido desde 1836 hasta el día, porque todos sin distinción de colores políticos, han secundado noble y lealmente mis esfuerzos».
Esta obra todavía es consultada por los historiadores, investigadores y arqueólogos, ya que contiene interesante información sobre ruinas, restos y posibles yacimientos arqueológicos con la descripción que en aquel entonces éstos presentaban.
Casa de muñecas es una obra de teatro de Henrik Ibsen. La obra se estrenó el 21 de diciembre de 1879 en el Det Kongelige Teater de Copenhague. Su título original en noruego es Et dùkkehjem.
Casa de muñecas fue escrita dos años después de Las columnas de la sociedad y fue la primera obra dramática de Ibsen que causó sensación. En la actualidad es quizá su obra más famosa y su lectura es obligatoria en muchas escuelas y universidades. Cuando Casa de muñecas se publicó generó gran controversia, ya que critica fuertemente las normas matrimoniales del siglo XIX. Aunque Ibsen negó que su obra fuera feminista, es considerada por muchos críticos como la primera verdadera obra teatral feminista.[1]
Casa de muñecas describe la situación en la que se encuentra la protagonista Nora, y de la cual intenta salir. Su padre es un hombre conservador y bien situado socialmente, sin embargo trata a Nora como si fuera de su propiedad. Su marido, Torvald Helmer, no se diferencia mucho del padre y la considera también como un objeto más.
Películas
1944 - Nora - Dirección: Harald Braun/fernando director
1972 - A Doll’s House - Dirección: Joseph Loseynacho abdala productor
↑ "I must disclaim the honour of having consciously worked for women’s rights...to me it has been a question of human rights." - Ibsen, at a meeting of the Norwegian Association for Woman’s Rights.
Montaje de "Casa de Muñecas" en Karpas Teatro (Madrid), de Octubre 2009 a Junio 2010. 120 funciones, con gran éxito de público y crítica (www.karpasteatro.com)
Copiado vilmente de la AI, sin pedir permiso ni nada. Id apuntandome con esas famosas 200 webs :-).
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25-01-2011 - Llegados a este punto es tal el caos y la confusión en torno a esta norma que conviene repasar qué es, para qué sirve, cómo funciona, en qué cambia y cómo nos afectará tras su última modificación. Y perdonen si me extiendo:
¿Qué es?
Quizá sea mejor aclarar que no es la 'Ley Sinde'. Porque, en realidad, no es una ley. Tampoco es un procedimiento para cerrar páginas web. Es una modificación de una serie de leyes y normas para facilitar el cierre de páginas web que vulneren la propiedad intelectual según los criterios de una Comisión de Propiedad Intelectual que se encargaría de tramitar las denuncias sobre el particular ante la justicia, garante última del proceso. En concreto, la 'Ley Sinde' reformaría la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información (LSSI) -sin duda, no es la norma más afortunada que hay en España-, la Ley de Propiedad Intelectual (LPI) y la Ley Reguladora de la Jurisdicción Contencioso-Administrativa.
¿Para qué sirve?
Sobre el papel, el objetivo de esta norma es proteger el derecho a la propiedad intelectual. Pero de forma muy curiosa por dos motivos. El primero es que convierte al Ministerio de Cultura en garante del derecho de propiedad intelectual aunque controlado por la Justicia. El segundo es que establece que se podrá actuar no sólo contra quien cause un daño, sino contra quien "sea susceptible de causar un daño patrimonial". Es decir, se trata de una medida de actuación preventiva. Algo parecido al canon cuya modificación ha pedido rotundamente la Unión Europea.
Una actuación preventida motivada porque, hasta ahora, los jueces han quitado la razón una y otra vez a la industria discográfica o del cine ya que ha absuelto una y otra vez a internautas que han descargado contenidos y a páginas web que enlazan contenido protegido. Por algo tan sencillo como que enlazar no es un delito. Así, mientras es imposible demostrar lo sea, sí podría argumentarse que una página web de enlaces es "susceptible de causar un daño patrimonial".
¿Cómo funciona?
Imagine que es el dueño de una discográfica y que ha encontrado una serie de páginas web desde las que se puede acceder a descargas gratuitas de la música que produce. Algo que no le gusta. Así que acude a la Comisión de Propiedad Intelectual, encargada de mediar, arbitrar y salvaguardar los derechos de propiedad intelectual, y denuncia el caso. Este organismo, en concreto su Sección Segunda, atiende su demanda y a continuación puede hacer dos cosas, que pueden ser simultáneas o no: acudir a la justicia para solicitar que el prestador de servicios a dicha página web -la empresa que la aloja, en la mayoría de los casos- facilite los datos del dueño del sitio -siempre bajo autorización judicial- y, por otra parte, solicitar también al proveedor de servicios que retire el contenido que infringe la ley.
Aquí de nuevo se derivan las posibilidades. Puede que la Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional autorice la comunicación de los datos del presunto infractor o puede que no. Y ojo, porque es una autorización rápida de unas 24 horas, como si del registro de una casa se tratase. Si lo autoriza, el siguiente paso sería tomar medidas contra el infractor, y aquí entraría de nuevo la justicia. Si no lo autoriza, probablemente al denunciante no le quede más remedio que intentarlo de otra manera, con nuevos indicios de la infracción, hasta que lo logre.
Por otra parte, habría en marcha una petición -para la que no tiene que mediar la justica- al proveedor de servicios -insisto, normalmente empresas de hosting- para que retire el contenido problemático. En menos de 48 horas, el proveedor debe decidir qué hace. Si opta por retirar el contenido voluntariamente o tras una mediación de la Sección Primera -la forma de mediar se deja para un reglamento posterior-, se acabó el procedimiento. Si no lo hace y apuesta por presentar alegaciones y pruebas para defenderse, habrá dos días parar practicar las pruebas y cinco para que se presenten a las partes las conclusiones de éstas. Después, la Sección Segunda de la Comisión de Propiedad Intelectual debería dictar resolución en tres días. Según los expertos, en total, no menos de 15 días.
Pero la ejecución de su resolución sólo puede llevarse a cabo tras una autorización de un juzgado central de lo contencioso-administrativo. Es decir, acabamos, de nuevo, ante los tribunales. Pero con las reformas explicadas anteriormente, no habría que probar que ha habido un daño, sino que el sitio infractor es "susceptible de causar un daño patrimonial". Suena muy... preventivo, ¿no?
¿En qué cambia tras el último acuerdo PSOE-PP-CiU?
1.- En la anterior redacción de la 'Ley Sinde', no era necesaria la autorización judicial para que la Comisión de Propiedad Intelectual requiriese los datos de un cliente a un proveedor de servicios. Ahora sí. En concreto, hay que solicitarlo a la Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional .¿Se imaginan que un ministerio obligase a Correos a dar detalles sobre su servicio a un cliente? Pues esto era algo parecido.
2.- En la nueva redacción se establece la composición de la Sección Primera, de mediación y arbitraje, de la Comisión de Propiedad Intelectual: "tres miembros nombrados por el Ministerio de Cultura, a propuesta de los Subsecretarios de los Ministerios de Economía y Hacienda, Cultura y Justicia, por un período de tres años renovable una sola vex, entre expertos de reconocida competencia en materia de propiedad intelectual. Los Ministerios de Cultura y Economía y Haciendo nombrarán, conjuntamente, al Presidente de la Sección Primera". Una composición muy equitativa...
3.- Se dan más detalles sobre los plazos de actuación de la Sección Segunda. Se establecen 48 horas para que el prestador de servicios retire el contenido infractor o presente alegaciones, dos días pra efectuar pruebas periciales, cinco días para presentar sus resultados y otros tres días para la resolución de la comisión, sin contar con lo que tarde en ratificarla o desautorizarla un juez.
4.- También se explica la composición de la Sección Segunda: "bajo la presidencia del Subsecretario del Ministerio de Cultura o persona en la que éste delegue, se compondrá de un vocal del Ministerio de Cultura, un vocal del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, un vocal del Ministerio de Economía y Hacienda y un vocal del Ministerio de Presidencia". Muy administrativo.
5.- Y por último, aunque está lo primero en el texto dado su poder como herramienta de relaciones públicas, el Gobierno se compromete, "en el plazo de tres meses desde la entrada en vigor de la Ley, mediante Real Decreto" a "modificar la regulación" del canon digital. Algo que, en todo caso, convendría para poder facilitar la demostración de un susceptible daño patrimonial.
Digan lo que digan los autores de la nueva ley, no se trata de cambios en absolluto importantes. Y me atrevería a decir que tampoco significativos, pues el primero, que es el más importante, era necesario para no convertir la ley en algo difícil de justificar ante la Constitución.
¿Cómo nos afectaría esta ley si se aprueba?
Lo más triste es que, probablemente, sería una ley inútil de salir adelante porque su jurisdicción sería únicamente el territorio español. Quizás podría suponer el cierre de un montón de páginas web de enlaces -o no- pero quedarían tantas ahí fuera que sería imposible acabar con todas. Es decir, únicamente serviría para amedrentar, pero desde luego no tendría un efecto práctico en la disminución de las descargas.
Por otra parte, no conozco ninguna página web que no use una imagen, un vídeo o una plantilla que no esté protegida por derechos de autor. Incluso sin hacerlo de forma maliciosa. Si alguien se pusiese quisquilloso, se podría pedir el cierre del 95% de las páginas web españolas. Y no exagero, desde el blog con menos tráfico a los medios de comunicación más grandes. No hablemos de Google, Facebook o YouTube, repletos de enlaces y contenidos protegidos.
Y, lo último y más triste de todo es que se trataría de una norma que establece como garante de un derecho a quien crea la ley para defenderlo -aunque haya control judicial en última instancia-. ¿Se imaginan que el Ministerio de Cultura crease una Ley para defender la libertad de expresión y decidiese quién la vulnera? Pues eso.
Desde El Mundo, y lamentando no leer noticias asi sobre España:
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Raquel Villaécija
París.- En la peluquería parisina Chez Camille no se escucha ni una mosca. Al habitual repertorio de música rap le sustituye la melodía del secador de pelo y el runrún de la conversación de los clientes. No hay banda sonora para amenizar el tiempo que dura el tuneado capilar: ni CD, ni radio ni hilo musical.
En Gul Coiffeur han cambiado el tocadiscos por la televisión. Igual que aquí, en miles de salones de peluquería franceses no habrá villancicos estas Navidades. Están en huelga indefinida de sonido. Canta, en su caso, el barbero, que es el único que no cobra por su música.
La Federación Nacional de Peluqueros franceses (FNC) ha convocado a la huelga musical a los cerca de 60.000 salones del país para protestar por la subida del impuesto que tienen que pagar por poner música a la Sociedad de Autores, Compositores y Editores de Música (SACEM), la Sgae gala. Un peculiar paro que ya comenzó en julio en Alsacia y al que a partir de hoy se han sumado los estilistas de todo el país.
Consideran que el incremento de la tasa de derechos de autor es abusiva. Hasta ahora las peluquerías pagaban una media de 20 euros anuales de impuestos, pero a partir del año que viene el coste de tener hilo musical será de 90 euros. Además, aquellos locales que cuenten con más de tres empleados deberán abonar 47 euros por cada trabajador extra.
"Hasta el año pasado un salón con cinco peluqueros desembolsaba 24 euros. A partir de enero se verá obligado a pagar 164 euros. Y lo peor es que este impuesto seguirá aumentando en los años sucesivos, llegándose a incrementar hasta un 200%", critican desde la Federación de Peluqueros.
La subida afecta a todos los comercios y lugares sonorizados, como bares, restaurantes, discotecas o tiendas. La tasa que perciben los artistas ha pasado del 18% al 37% este año y se prevé que siga aumentando en los próximos años, hasta alcanzar el 65% en 2013. "Este aumento revela un comportamiento irresponsable porque daña las pequeñas empresas", apuntan desde la FCF.
Por su parte, la SPRE, la sociedad encargada de recibir y repartir los derechos percibidos por los artistas por la difusión de su música, señala que hace 30 años que las tasas no se actualizaban y añade que el 87% de los salones en Francia tienen menos de dos empleados, por lo que el aumento del impuesto por número de trabajadores casi no se aplicará.
Los peluqueros advierten del efecto dominó de esta subida, que afectará también al cliente. "De esta manera se nos está obligando a incrementar también las tarifas por nuestros servicios", señala Jean François, estilista en la peluquería Chez Camille, donde también se han sumado a la protesta muda.
Los clientes no quieren ni oír hablar de eso. Prefieren el silencio o la melodía del secador a un incremento en los precios del tinte o el corte de pelo. "La verdad es que se hace raro no escuchar más que el rumor de la conversacion de los clientes. Aunque siempre tenemos la opción de ponernos el Ipod !", bromea una de las asiduas.
Con iPod o no, desde la Federación de Peluqueros plantean una alternativa para aquellos que no quieran seguir en silencio: la páginas de descarga gratuita. Incluso la web jamendo.pro se ha sumado a la causa ofreciendo una oferta específica musical para los salones en huelga. Para que nadie se quede sin villancicos estas Navidades. "
PABLO ORDAZ / JUAN CRUZ - Guadalajara - 28/11/2010
La be sigue siendo be. Y la y griega no tiene por qué ser obligatoriamente ye. La uve puede conservar esa denominación, uve. Y sí y sólo pueden seguir acentuándose, si lo exigen el significado o la fonética. En definitiva, todo sigue igual con respecto a la ortografía del español, y esto lo han acordado por unanimidad las 22 academias del español reunidas en la FIL de Guadalajara. Los académicos han llegado a la conclusión de que no quieren imponer nada, ninguna novedad en la nueva ortografía razonada del español. Lo que quieren es hacer propuestas. En muchos sitios la be se llama grande o alta, la uve se llama be chica, en algunos contextos la y griega se llama ye, y la gente puede optar entre escribir solo con o sin acento.
El acuerdo se tomó por unanimidad. Lo explicó a la prensa, rodeado de todos los representantes de las academias, el director de la mexicana, José Moreno de Alba. Expuso que las novedades polémicas solo estuvieron en borradores de trabajo, y nunca fueron fijadas. Ahora se convierten en propuestas que se recogerán en la Ortografía Razonada acordada en Guadalajara y que publicará la editorial Espasa Calpe. Para explicar las controversias, el académico mexicano dijo que la lengua tiene muchas ambigüedades; "gracias a las ambigüedades hay poesía". Todo sigue igual, sólo (con acento) hay recomendaciones, "no coscorrones", en la expresión de Moreno de Alba.
Se han juntado en Guadalajara la cuna del español y las academias que lo fijan. El español nació, según una historia que parece una leyenda, en Castilla y León, y esta región es aquí la invitada de honor de este año, el 24º de la FIL de Guadalajara. Han venido las 22 academias. Antes de la reunión en la que los académicos anunciaron su acuerdo para que todo siga igual (con recomendaciones), en los pasillos de la feria se escuchaban soliloquios o controversias entre académicos y creadores: "¿Cómo van a quitarme a mí unos especialistas en gramática la posibilidad de poner acentos o lo que me dé la gana?", se oye a un escritor en un desayuno. Y, desde el otro lado, se dice: "Todavía estamos discutiendo".
La discusión sucede aquí, de modo que la cuna del español se ha trasladado a Guadalajara, donde ahora se mece esa cuna. Han venido 119 escritores castellanoleoneses, pero hay muchos más, de todas partes, desde el mexicano Élmer Mendoza a la colombiana Laura Restrepo, desde el español Juan José Millás al mexicano Jorge Volpi... Aquí está también Arturo Pérez-Reverte, que el sábado firmó libros durante dos horas sin sentarse en ningún momento, y Elvira Lindo, y Julia Navarro, y el colombiano Fernando Vallejo... El jefe de filas de los leoneses y castellanos es Antonio Gamoneda, el premio Cervantes, y con él están José María Merino, Antonio Colinas, Juan Pedro Aparicio... Pero el líder espiritual de la expedición es el inolvidable Miguel Delibes, cuya sombra, agrandada por su muerte reciente, cubre la evocación principal de la región que protagoniza la feria.
Pero hay mucho más. Se rinde tributo a José Saramago, y a su editora, Isabel de Polanco; el premio que lleva el nombre de la que fuera consejera delegada de Santillana se entrega aquí a Humberto López Morales, académico también y seguidor de la andadura del español por todo el mundo. Y no pasa inadvertido el centenario de José Lezama Lima, ni los 20 años de la concesión del Nobel a Octavio Paz. Y se reconoce también el mérito editorial de Jaume Vallcorba. Tomás Eloy Martínez, el periodista y narrador argentino, está en el cuadro de honor de los homenajes, pocos meses antes de que se cumpla el primer aniversario de su fallecimiento. Y se recordará con emoción a Carlos Monsiváis...
Guadalajara es una combinación de pasado y futuro, dijo en la inauguración Raúl Padilla, su presidente. Así, los editores se preparan, sotto voce todavía, para una revolución pendiente: la explosión del libro digital. "
La organización sin ánimo de lucro Participatory Culture Fundation ha creado una herramienta que trabaja con código libre y gratuito. Lanzada oficialmente hace dos semanas, permite subtitular cualquier tipo de vídeo sin necesidad de descargar software o alojar el vídeo en ninguna plataforma o formato. La tecnología es simple: se añade la aplicación al vídeo y ya se pueden escribir los subtítulos, visibles para todos los usuarios. ( Hombre, se hubiera agradecido el nombre del programa, o al menos un enlace. )
La herramienta está pensada para permitir la colaboración entre la gente, ya que funciona de forma similar a un artículo de Wikipedia, en el que se pueden hacer mejoras de forma continuada y marcar los cambios. Una vez que un vídeo ha sido subtitulado, se pueden añadir cuantas traducciones se quiera en todos los idiomas.
El proyecto, financiado por la Fundación Mozzilla, ( ¿con dos zetas? )se presentó en el festival Drumbeat celebrado la semana pasada en Barcelona. Nicholas Reville, director ejecutivo de la Fundación por la Cultura Participativa ( que no se si es la version española de la misma organizacion de antes o es que le han traducido el nombre y listo ), que ha desarrollado también Miro -una aplicación gratuita para descargar y ver vídeos-, cuenta que en dos semanas se han subtitulado unos 2.000 vídeos.
"La gente necesita realmente una herramienta como esta", dice Reville "Permite que sea alguien distinto al que hace el vídeo quien lo transcriba y subtitule. Para las personas sordas es una ayuda importantísima. Será más fácil encontrar un vídeo en la Red, porque las búsquedas funcionan mejor si el vídeo va acompañado de texto"."
Y ya que El Pais no enlaza, os doy yo la direccion.
" Los Museos Científicos Coruñeses celebran la Semana de la Ciencia del 8 al 14 de noviembre
—El programa de actividades se abre con jornadas de puertas abiertas en la Casa de las Ciencias, la Domus y el Aquarium Finisterrae, del 8 al 14 de noviembre. —El lunes 8 se presentará en la Domus una nueva película en 3D: "SOS Planet"
Del 8 al 14 de noviembre, los visitantes podrán conocer gratis las exposiciones y actividades de los tres Museos Científicos Coruñeses. En la Casa de las Ciencias encontrarán la muestra de ilustraciones científicas "Un vistazo natural", o las experiencias interactivas de la primera planta; en la Domus la exposición "Eureka!" adentra a los visitantes en la creatividad como parte de la ciencia; y en el Aquarium se puede asistir a una sesión de la Charca de las Caricias, o a la alimentación de las focas, entre muchas otras propuestas.
Actos programados para la Semana de Ciencia. Ademáis de las actividades habituales, el lunes 8 se presentará en la Domus una nueva película en 3D, titulada "SOS Planet". Desde las profundidades del océano al frío glacial del Ártico y la espesura de la jungla de Borneo, "SOS Planet" invita a explorar la situación medioambiental de nuestro frágil planeta.
Y para eso propone tres temas de actualidad: el calentamiento global, la destrucción de los hábitats oceánicos y la deforestación.A partir del lunes 8 habrá sesiones a las 18 horas de lunes a viernes. Los sábados, domingos, festivos a las 12 y 17 horas (versión en gallego), a las 13 y 18 horas (versión en castellano). Durante la Semana de la Ciencia serán gratuitas estas proyecciones de cine 3D y las sesiones de planetario digital.
La Semana de la Ciencia en los Museos Científicos Coruñeses rematará con los actos de entrega de los Prismas Casa de las Ciencias a la Divulgación 2010. La ceremonia de entrega será el sábado 13 de noviembre en el salón de plenos del ayuntamiento. Ademáis, con motivo de este acto se celebrarán los siguientes abiertos al público: - Viernes 12 de noviembre, a las 20 horas en la Domus: Mesa redonda sobre "La ciencia prensa escrita", con la participación de Patricia Fernández de Lis (Público), Elena Sanz (Heraldo de Aragón), Raúl Romar (La Voz de Galicia)
- Sábado 13 de noviembre, en la Domus: 11:30 horas. Presentación del documental "En busca del mejillón de río", Prisma al mejor trabajo multimedia 2010. Lugar: sala Leonardo de la Vinci, Domus (r/ Santa Teresa 1)
12:00 horas. Presentación del libro "Vivir de los venidas: un viaje por lana metamorfosis de los insectos", de Xavier Bellés, Prisma al mejor texto inédito 2009, editado en colaboración con La Voz de Galicia. "
Comenzó como un esquiador deportivo pionero, luego como explorador polar. Nansen tuvo gran éxito con su expedición ártica a bordo del Fram, consiguiendo acercarse al Polo Norte más que cualquier otro anteriormente. Partió con su buque Fram, y dejó que los hielos lo arrastraran a la deriva, antes de acercarse al Polo con su compañero Fredrik Hjalmar Johansen hasta alcanzar 86° 15’ N. Tres años después de su salida, los dos hombres fueron rescatados por la expedición Jackson-Harmsworth.
Más tarde destacó como zoólogo y oceanógrafo, y fue un pionero de la teoría neuronal. También fue un diplomático distinguido, convirtiéndose con el tiempo en Comisionado de Refugiados para la Liga de Naciones. Se casó con Eva Nansen (que murió en 1907) y fue el padre del destacado arquitecto y humanista Odd Nansen y el abuelo de Eigil Nansen.
Era el hijo menor de una familia acomodada cuyo padre era abogado. Entró en la universidad para emprender los estudios de zoología en 1881. Nansen hizo su primer viaje a las aguas de Groenlandia en un barco dedicado a la caza de focas, el SS Viking en 1882.
Una vez obtenido el diploma universitario, entró en el Museo de Historia Natural de Bergen y comenzó los trabajos sobre el sistema nervioso de los animales marinos. Su trabajos le apasionan, pero no se adaptaba mucho a la rutina. Gran deportista y practicante de esquí, de agosto a octubre de 1888 tuvo éxito al cruzar el campo de hielo de Groenlandia sobre esquíes, de este a oeste con Otto Sverdrup, Olaf Dietrichson, Kristian Kristiansen Trana, Samuel Balto y Ole Nielsen Ravna. Era la primera travesía Este-Oeste de Groenlandia, un recorrido de 500 kilómetros sobre glaciares con una temperatura de -45° C. Además, pasó el invierno con los esquimales, a los que estudió hasta mayo de 1889. De vuelta a Noruega, Nansen enseñó en el instituto zoológico de la universidad de Christiania (Oslo) y publicó artículos y dos libros: La primera travesía de Groenlandia en 1890 y Vida de los esquimales en 1891.
La expedición del Fram
El buque Fram.
Habiendo adquirido un renombre internacional gracias a su primera expedición, Nansen presentó a la Sociedad Geográfica Noruega un nuevo proyecto, una deriva transpolar, basada en la experiencia del buque La Jeannette, aprisionado y destrozado por los hielos al norte de las islas de Nueva Siberia, y cuyos restos fueron recogidos tres años más tarde en el extremo sudoeste de Groenlandia. Consiguió reunir los fondos suficientes para su proyecto.
Nansen decidió construir su buque según un nuevo diseño, que fuera capaz de resistir la presión lateral de los hielos, que destrozaba otros barcos, alzándose sobre ellos. El arquitecto naval noruego Colin Archer le construyó el Fram (en español, «Adelante»), un buque de 402 toneladas brutas, aparejado como goleta de tres mástiles con un velamen de 600 m² de superficie. El Fram fue construido mediante unos planos específicos y poseía:
un casco afilado en la proa y la popa, con los lados unidos para deslizarse fuera del hielo en caso de presión, hechos de madera de roble. La madera estaba inicialmente destinada a la marina noruega, almacenada durante más de treinta años, con un espesor total de 70 a 80 cm en general y 125 en la proa;
una proa reforzada y protegida por un rompehielos de hierro;
una quilla redondeada;
una popa reforzada;
un conjunto de timón y hélice con recorrido vertical, para que el hielo no los rompiese;
una bodega dividida en tres compartimentos estancos, logrando la seguridad del buque en caso de entrada de agua;
un interior compuesto de un salón y de 6 cabinas;
un motor de triple expansión de 220 CV, que permitía una velocidad de 6 a 7 nudos.
Nansen previó un viaje de dos a tres años. Almacenó entonces a bordo alimento y carburante para varios años, así como numerosos libros e instrumentos científicos. Dejó a su mujer y su hija de seis meses y se embarcó. En 1893 se dirigió hacia el Ártico en el Fram[1] al que dejó deliberadamente ir por el hielo a la deriva hacia el Norte por la banquisa, un viaje, que les llevó más de tres años.
La teoría de Nansen se basaba en un artículo escrito por el doctor Henrik Mohn (y basado en una conferencia que pronunció en 1884 en la Academia Noruega de Ciencias y Letras) donde lanzaba la hipótesis de que el hallazgo en las proximidades de Julianehaab, en la costa suroccidental de Groenlandia, de los restos del USS Jeannette hundido al noreste de las islas de Nueva Siberia, al norte del estrecho de Bering, indicaba la existencia de una corriente marina que fluía de este a oeste en todo el océano Ártico. En la introducción al Norte más lejano, Nansen escribió "Inmediatamente se me ocurrió que aquí estaba ya preparada la ruta a mano"[2] cruzando el mar Polar. Nansen conjeturó que la corriente de agua cálida del Polo «difícilmente podría haber sido otra que la corriente del Golfo»[3] y era la fuerza que estaba detrás del movimiento del hielo. Esta exploración que cruzó por vez primera el océano Ártico fue la que descubrió la existencia de una profunda cuenca polar.
El 24 de septiembre de 1893, en la latitud 78° 30’ N, el Fram comenzó su primera invernada y la tripulación comenzó a prepararse para afrontar el invierno ártico y a acondicionar el buque. Atrapado en el hielo, el buque se deslizó y se elevó para volver a caer a su lugar inicial cuando su peso rompía el hielo. El 29 de septiembre de 1893, el buque ganó su primer grado de latitud hacia el Polo y la temperatura descendió a -14,5 °C. Las subidas de posición demostraban una ligera desviación hacia el Norte, pero con sorprendentes zigzags. En Navidad, la temperatura alcanzó los -40 °C. Los sondeos pusieron de manifiesto que las aguas eran más profundas que lo que se había previsto, por lo que las corrientes marinas tenían menos importancia de la esperada en la deriva del barco. El 2 de febrero de 1894 marcó el retorno del sol; el buque se encontraba a 82° 10’ N, pero su posición retrocedió fuertemente en julio y agosto.
Durante la primavera, Nansen efectuó numerosas excursiones y estudió las condiciones de viabilidad de la banquisa, en vista de una expedición hacia el Polo Norte y mandó construir trineos y kayaks. Empezó la segunda invernada, y el 12 de diciembre, el Fram alcanzó 82° 30’ N, latitud nunca antes conseguida por un buque; solamente 833 kilómetros le separaban ya del Polo. En enero de 1895, un enorme montículo de bloques de hielo se acercó al buque y lo sepultó parcialmente.
Cuando, después de más de un año en el hielo, se hizo evidente que el Fram no alcanzaría el Polo Norte yendo a la deriva, Nansen, acompañado por Hjalmar Johansen (1867-1913), decidió continuar a pie cuando el Fram alcanzó los 84º 4’ N. El 14 de marzo de 1895, Nansen y Johansen abandonaron al buque y al resto de la tripulación para intentar llegar solos a pie al Polo Norte.
El 15 de marzo, el buque alcanzó la posición 84° 4’ N, pero se bloqueó dentro de una espesa masa de hielo de ocho metros de alto, con una temperatura de -40 °C. Comenzó así la tercera invernada del Fram y en enero de 1896, la temperatura alcanzó su punto más bajo, -52 °C. A finales de marzo el buque se encontraba en la latitud 83° 45’ N, donde se divisaban vastas extensiones libres de agua. Despejaron el camino del buque con explosivos. El 12 de julio navegó finalmente en aguas libres antes de tener que atravesar una banquisa de 180 millas. El 19 de julio, el Fram atracó en el puerto de Skjervøy, en Noruega.
Después de dos tentativas infructuosas, Nansen y Johansen abandonaron el barco el 14 de marzo de 1895 y partieron hacia el Polo Norte en expedición terrestre, llevándose dos kayaks y tres trineos tirados por veintiocho perros para llevar todos los pertrechos. La decisión de abandonar el barco fue atrevida, pues significaba dejar el buque para no regresar, y un viaje de vuelta sobre hielo a la deriva hasta la tierra conocida más cercana a unas quinientas millas al sur del punto donde comenzaron.
Después de un avance a veces fácil y a veces muy difícil, el 3 de abril, la posición en 85° 59’ N es decepcionante. El 8 de abril de 1895 alcanzaron los 86º 14’ N, la latitud más alta hasta entonces conseguida. Los dos hombres entonces decidieron parar el avance hacia el Norte (debido que a pesar de avanzar más de 70 kilómetros en el hielo solo se habían movido unos pocos, ya que las placas de hielo se movían a la deriva hacia el sur) y retirarse hacia el cabo Fligely, la zona más al norte de la Tierra de Francisco José. No encontraron la tierra que esperaban a 83º N (no existía, llevaban un mapa defectuoso).
A finales de mayo, Nansen y Johansen alcanzaron 82° 21’ N. con 16 perros, reservas insuficientes y un avance difícil sobre aguanieve. El 22 de junio de 1895 consiguen cazar focas, que les proporcionan suficientes víveres y combustible para un mes. En junio de 1895 tuvieron que usar sus kayaks para cruzar pistas abiertas de agua (para ello tuvieron que sacrificar a los 2 últimos perros, decidieron que utilizarían 2 balas para matar el perro del otro), y el 24 de julio encontraron una serie de islas. Por primera vez después de dos años, divisaban tierra. El 1 de agosto la banquisa se vuelve impracticable, y los exploradores utilizan los kayaks. Se desvían hacia el Este y descubren un archipiélago formado por cuatro islas desconocidas, y piensan que se encuentran en la costa este de la Tierra de Francisco José. A mediados de agosto alcanzan una nueva isla que llaman isla Houen (Jackson Island) y deciden invernar. Allí construyeron una cabaña con musgo, piedras y nieve, y pasaron el invierno, sobreviviendo a base de grasa de morsa y de carne de oso polar atraídos por los restos de las morsas.
Después de un duro invierno, el 28 de mayo de 1896 vuelven a partir sobre la banquisa hacia Spitsbergen al Sur y alcanzan el cabo Richthofen. El 17 de junio, sin saber dónde estaban, se toparon en el cabo Flora con la británica expedición Jackson-Harmsworth, dirigida por Frederick Jackson que estaban pasando el invierno en la isla (Nansen descartó a Jackson para su expedición 3 años antes y por ese motivo Frederick decidió realizar su propia expedición). Jackson les informó que estaban de hecho en la Tierra de Francisco José (éstos se perdieron debido a que utilizaron el mismo mapa que Nansen). El buque de avituallamiento de la expedición los rescata y vuelve a partir el 7 de agosto para alcanzar el puerto de Vardø en Noruega[4] cinco días más tarde. El 27 de agosto de 1896, encuentran el Fram y se dirigen a Tromsø y hacen con él una entrada triunfal el 9 de septiembre en al puerto de Christiania.
La expedición, pese a no alcanzar el Polo, fue un verdadero éxito en los aspectos deportivo, humano y científico:
tres invernadas en el Ártico por trece miembros de la tripulación sin enfermedad ni desfallecimiento moral;
la marcha de dos exploradores hasta el punto más septentrional jamás alcanzado;
el retorno sano y salvo de toda la tripulación y del buque en perfecto estado;
el descubrimiento que el océano que rodea al Polo es muy profundo;
el descubrimiento del itinerario seguido por las banquisas y la desviación después por el estrecho de Bering hasta el Atlántico;
el descubrimiento de que la deriva se debe esencialmente a los vientos y en una débil medida solamente a las corrientes;
el descubrimiento, gracias a las observaciones hidrográficas, de la existencia, bajo una capa superficial fría, de más capas de agua relativamente calientes (hasta + 1° C) y muy salinas; fue el primero, pues, en anotar y describir el fenómeno del "agua muerta".[5]
El Dr. Nansen en 1914 durante un viaje a Siberia para escribir Gjennem Sibirien.
A su vuelta, Nansen obtuvo un puesto de profesor de zoología y más tarde de oceanografía en la Real Universidad Frederick en Oslo y redactó los seis volúmenes del relato de la expedición y de sus observaciones científicas. Editó en 1897 un libro, Hacia el Polo, y participó en el establecimiento del Consejo Internacional para la Exploración del Mar.
Contribuyó con innovadores obras en los campos de la neurología y la dinámica de fluidos. Nansen fue uno de los fundadores de la teoría neuronal afirmando que la red neural está constituida por células individuales que se comunican entre sí. Emprendió el estudio del sistema nervioso de los invertebrados y pronto se ocupó con la cuestión de cómo las células nerviosas se comunicaban entre sí. En aquella época, se discutía si el sistema nervioso era una estructura continua de células interconectadas como el sistema circulatorio (teoría reticular) o si consistía en neuronas separadas como elementos clave (la doctrina neuronal).
Fue una elección inteligente investigar estos rasgos básicos del sistema nervioso en organismos modelo con un sistema nervioso lúcido, pero su microscopio no podía darle las respuestas sin utilizar la novísima tecnología desarrollada por el premio Nobel Camillo Golgi. En febrero de 1886 viajó a Italia, a Pavía, para trabajar con Golgi. Después de mejorar la técnica durante su corta estancia, continuó sus investigaciones del sistema nervioso en la estación biológica marina de Dohrn en Nápoles, donde examinó formas de vida marinas. Algunos creen que Nansen fue el primer investigador en aplicar la técnica de Golgi a los cordados.
Su obra se desarrolló en línea con la obra de científicos contemporáneos como His y Forel, a los que apoyó, al mostrar que las células nerviosas estaban cerradas todas por membranas, lo que significaba que las células nerviosas eran discontinuas. Publicó estas principales contribuciones de lo que actualmente es la bien aceptada teoría neuronal del cerebro en alemán e inglés en revistas internacionales establecidas, pero hasta que tradujo estos artículos al noruego no recibió su doctorado en 1887 en Oslo. En esto, no sólo se convirtió en el patrono de la neurociencia noruega (escandinava), sino también en el primer defensor de la teoría neuronal, originalmente propuesta por Ramón y Cajal que compartió el Premio Nobel en Fisiología o Medicina con Golgi en 1906.
Nansen hizo una amplia investigación sobre comportamiento y origen de las corrientes oceanicas, siguiendo sus experiencias de la expedición del Fram. Estuvo, junto con el matemático suecoV. Walfrid Ekman, muy involucrado en el descubrimiento de cómo las corrientes se generan por la rotación planetaria y la formulación de la teoría de la espiral de Ekman que explica el fenómeno. También inventó una botella para recoger muestras de agua conocida como la botella de Nansen que, ulteriormente desarrollada por Shale Niskin, aún se usa.
Carrera diplomática y política
Participó también en la lucha por la independencia de Noruega. Antes de la disolución de la unión entre Noruega y Suecia el 7 de junio de 1905, Nansen había sido un devoto republicano, junto con otros destacados noruegos como los autores Bjørnstjerne Bjørnson y Arne Garborg. No obstante, después de oír convincentes argumentos por parte de Sigurd Ibsen y otros, Nansen cambió su posición (como hicieron Bjørnson y Garborg) y fue desde entonces influyente a la hora de convencer al príncipe Carl de Dinamarca para que aceptara el puesto de rey de Noruega. En un referéndum en el que el electorado noruego eligió entre una monarquía y una república, Nansen hizo campaña por la monarquía, seguro de que era lo correcto para Noruega, aunque el punto de vista general era que Nansen sería elegido presidente si los noruegos elegían un gobierno republicano. Carl fue coronado como rey Haakon VII después de que el referéndum pusiera de manifiesto la fuerte preferencia de los noruegos por la monarquía.
Después de la independencia de Noruega, Nansen fue nombrado primer embajador noruego en Londres (1906-08), convirtiéndose en amigo íntimo del rey Eduardo VII y asegurando el apoyo de Gran Bretaña en la campaña por la garantía internacional de la integridad territorial de Noruega.
Durante la Primera Guerra Mundial Nansen fue nombrado en 1917 jefe de una delegación noruega en Washington con el fin de negociar un acuerdo para permitir que suministros de comida esenciales cruzaran su bloqueo. En 1919, acabada la guerra, Nansen se involucró en la Sociedad de Naciones como Alto Comisionado para varias iniciativas, incluida la organización del intercambio de prisioneros de guerra y ayuda a los refugiados rusos en abril de 1920, devolviendo a su país a todos los prisioneros. Para esta campaña creó el pasaporte Nansen para los refugiados, permitiendo, en dos años, la repatriación de 450.000 prisioneros de 26 países. Con el tiempo fue reconocido por 52 gobiernos. Recibió la ayuda de Vidkun Quisling en su obra para ayudar a los campesinos rusos.
La Cruz Roja le pidió en 1921 que organizara un programa de ayuda para los millones de rusos que morían en la Hambruna Rusa de 1921. Occidente sospechaba que el hambre rusa había sido originada por la mala gestión gubernamental de la economía y era difícil recaudar fondos, pero aun así Nansen encontró ayuda alimentaria suficiente para las regiones del Volga y del sur de Ucrania, en la URSS, afectando a una cifra indeterminada de personas, entre 7 y 22 millones.
En el período de entreguerras, los admiradores de Nansen hicieron un esfuerzo infructuoso por hacer de él Primer Ministro en un amplio gobierno basado en todos los partidos no socialistas. Se proponía de esta manera contrarrestar el crecimiento del Partido Laborista Noruego. En 1925 Nansen co-fundó Fedrelandslaget (La Sociedad de la Madre Patria), una organización política anti-socialista que cerró con el estallido de la Segunda Guerra Mundial.
Se fundó la Academia Nansen en Lillehammer, Noruega, en 1938. Recibió el nombre de Nansen por su familia para trabajar en pro de la democracia y los ideales humanos en un tiempo de dictaduras en Europa. Persiste hoy en día trabajando con el diálogo en zonas de guerra y la educación a favor de la paz.[8]
El Premio Nansen para los Refugiados anteriormente conocido como la Medalla Nansen es un premio anual desde 1955 para una persona o grupo que presta servicios destacados en apoyo de la causa de los refugiados por el UNHCR.
La Marina real Noruega ha bautizado varios barcos con su nombre, comenzando con el Buque de patrulla offshoreKNM Fridtjof Nansen en 1930, y hoy las fragatas de clase Fridtjof Nansen y el buque insignia de la flota noruega, la cabeza de serie de la clase, la KNM Fridtjof Nansen recibe su nombre en su memoria.
La Academia Humanista Noruega, Nansenskolen, Academia Nansen, recibe su nombre de Fridtjof Nansen.
En homenaje a su persona, un cráter en la Luna (Nansen) y otro en Marte (Nansen) llevan su nombre.
El Programa Nansen, programa noruego en apoyo de los países en desarrollo en investigación y dirección de pesquerías. Su barco de investigación se llama Dr. Fridtjof Nansen.[11]
El Nansen Village, alojamiento con sede en Londres para familias de estudiantes internacionales de posgrado
Nansen Lodge y Nansen Park, Staten Island, Nueva York, instalaciones para la organización fraternal "Sons of Norway"
Varios lugares geográficos y calles en diferentes partes del mundo reciben su nombre por Fridtjof Nansen.
Paa ski over Grønland. En skildring af Den norske Grønlands-ekspedition 1888-89 ("La primera travesía de Groenlandia"). Aschehoug, Kristiania 1890. 704 sider.
Eskimoliv ("Vida de los esquimales"). Aschehoug, Kristiania 1891. 293 sider.
Fram over Polhavet. Den norske polarfærd 1893-1896. (En la noche y entre los hielos : la expedición polar noruega de 1893 a 1896).[15] Aschehoug, Kristiania 1897. 2 bind. (Hacia el polo; En la noche y entre los hielos )
Norge og foreningen med Sverige. Jacob Dybwads Forlag, Kristiania 1905. 88 sider.
Nord i tåkeheimen. Utforskningen av jordens nordlige strøk i tidlige tider ("Nieblas del Norte"). Jacob Dybwads Forlag, Kristiania 1911. 603 sider.
Gjennem Sibirien. Jacob Dybwads forlag, Kristiania, 1914. 386 sider.
Frilufts-liv. Jacob Dybwads Forlag, Kristiania, 1916. 233 sider.
En ferd til Spitsbergen. Jacob Dybwads Forlag, Kristiania, 1920. 279 sider.
Rusland og freden ("Rusia y la paz"). Jacob Dybwads Forlag, Kristiania, 1923. 151 sider
Blant sel og bjørn. Min første Ishavs-ferd. Jacob Dybwads Forlag, Kristiania, 1924. 285 sider.
Gjennem Armenia ("Armenia y el oriente próximo"). Jacob Dybwads Forlag, Oslo, 1927. 247 sider.
Gjennem Kaukasus til Volga. Jacob Dybwads Forlag, Oslo, 1929. 162 sider.
↑Mowat, Farley (1973) (The Passage West). Ordeal by ice; the search for the Northwest Passage. Toronto: McClelland and Stewart Ltd. pp. 366. OCLC1391959.
↑Nansen, Fridtjof (1898). Farthest North. New York: Harper & Brothers. pp. 9.
↑Nansen, Fridtjof (1898). Farthest North. New York: Harper & Brothers. pp. 9. pg. 235.
↑ Apsley Cherry-Garrard, The Worst Journey in the World, Carroll & Graf Publishers, 1922, p. xx-xxiii
↑ El "agua muerta" (dead water en inglés) es el término náutico que describe un extraño fenómeno que puede ocurrir cuando una capa de agua fresca o salobre queda encima de agua salada más densa, sin que las dos capas se mezclen. Un barco que viaja en tales condiciones puede tener dificultades a la hora de maniobrar o incluso ralentizarse hasta detenerse. Gran parte de la energía del propulsor del buque sólo crea olas y turbulencias entre las dos capas de agua, dejando a la nave capaz de viajar a quizá un 20% de su velocidad normal.
↑ Clark, B. (2006). "Twice a Stranger". Londres: Granta Books.
-Asociación Galega de Profesionais da Ilustración-
CAFÉ CASINO
RÚA DO VILAR, 35
SANTIAGO DE COMPOSTELA
MARTES, 26 OUTUBRO. 12:00 HORAS
Asistirán:
Manel Cráneo (Director do Encontro Galego de Ilustración e vicepresidente da FADIP
-Federación de Asociaciones de Ilustradores Profesionales, a nivel estatal- e Santy Gutiérrez (Presidente da AGPI -Asociación Galega de Profesionais da Ilustración-).
Este VII Encontro centrarase na problemática dos dereitos de autor en torno ao libro dixital. Os convidados deste ano serán Paula Jiménez de Parga, directora da VEGAP, a sociedade que xestiona os dereitos de autor dos creadores visuais; Elena Odriozola, reputada ilustradora, Sandra López, axente; e José Vicente Quirante, director da Fundación Arte y Derecho.
Adxúntase a esta convocatoria díptico informativo do Encontro.
Convidarase aos periodistas asistentes a café, e faráselles entrega
do catálogo da exposición de marcapáxinas E ata aquí podo ler,
Aquí yace Misser de la Florida, y dicen que le hizo buen provecho a Satanás su vida. Ningún coño le vio jamás arrecho. De Herodes fue enemigo, y de sus gentes, no porque degolló los inocentes, mas porque, siendo niños, y tan bellos, los mando degollar, y no jodellos, pues tanto amó los niños, y de suerte (inmenso bujarrón hasta la muerte) que si él en Babilonia se hallara, por los tres niños en el horno entrara.
¡Oh tú, cualquiera cosa que seas, pues por su sepultura te paseas, o niño o sabandija, o perro o lagartija, o mico o gallo o mulo, o sierpe o animal que tengas cosa que de mil leguas se parezca a culo: Guárdate del varón que aquí reposa, que tras un rabo, bujarrón profundo, si le dejan, vendrá del otro mundo!
No en tormentos eternos condenaron su alma a los infiernos; mas los infiernos fueron condenados a que tengan su alma y sus pecados. Pero si honrar pretendes su memoria, di que goze de mierda, y no de gloria; y pues tanta lisonja se le hace, di: «Requiescat in culo, mas no in pace.»
José Marchena Ruiz de Cueto (Utrera, 18 de noviembre de 1768 – Madrid, 31 de enero de 1821), más conocido por el sobrenombre de Abate Marchena que recibió durante los últimos años de su vida, fue un político, escritor, periodista y traductor español. Pasó la mayor parte de su vida exiliado en Francia para escapar de la persecución inquisitorial de la que fue objeto en su juventud. Durante ese tiempo fue casi exclusivamente un escritor de lengua francesa, en la que compuso diversos panfletos y numerosos artículos periodísticos. Son obras suyas la tragedia Polixena, el breve tratado Essai de Théologie, el pastiche del Satiricón titulado Fragmentum Petronii, unas Lecciones de Filosofía moral y Elocuencia, así como diversas poesías en español. Como periodista, fue redactor de los periódicos El Observador, La Gaceta de la libertad y de la igualdad, Le Spectateur français y La Abeja Española.
Marchena fue uno de los españoles que más activamente participó en la Revolución francesa como agitador político y colaborador más o menos estrecho de personajes tan destacados como Brissot, Miranda y Sieyès. Su intervención en los acontecimientos revolucionarios le atrajo en numerosas ocasiones las iras de las autoridades francesas, que le hicieron pagar con varias estancias en prisión. Durante la Guerra de la Independencia española, se alineó en el bando afrancesado y ocupó diversos cargos en la administración de José I. Tras la guerra, Marchena se vio obligado a exiliarse de nuevo a Francia. Solamente volvería a España tras el pronunciamiento del general Riego, con la idea de participar en la vida política española, pero la muerte le sorprendió a los pocos meses de su regreso.
Sobre todo, Marchena es uno de los traductores españoles más influyentes del primer cuarto del siglo XIX. Se le deben la primera traducción castellana del Contrato Social y de otros libros de Rousseau, además de versiones de obras de Molière, Montesquieu, Voltaire, Volney y Lucrecio, algunas de las cuales han conocido repetidas ediciones a lo largo de los siglos XIX y XX.
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Biografía
Hijo de un fiscal del Consejo de Castilla, se opuso tenazmente a seguir la carrera eclesiástica a la que le había destinado su familia. Estudió en los Reales Estudios de San Isidro en Madrid y luego se matriculó en leyes en Salamanca, donde se graduó de bachiller en 1788. En esta época entró en contacto con el pensamiento de Rousseau y Adam Smith por medio de su profesor Ramón de Salas; Juan Meléndez Valdés le despertó su vocación literaria y le animó a componer poesía. En 1787 la Inquisición le encausó por poseer libros prohibidos y por proposiciones heréticas. A fines de ese mismo año editó un interesante periódico, El Observador, que acredita ya a su autor como un ardiente admirador de la cultura francesa y más en concreto como un entusiasta casi fanático de Voltaire. Eso motivó la suspensión de ese periódico y su condena posterior. De allí pasó a Madrid, donde escribe su Oda a la Revolución francesa en 1789.
En 1792 parte al exilio a Francia, perseguido por la Inquisición, y permanece un año en Bayona, entregado a sus labores de traductor; publica en agosto de ese año, con Miguel Rubín de Celis, la Gaceta de la libertad y de la igualdad, que introducen clandestinamente en España. En octubre redacta la proclama A la nación española. Entabla amistad y correspondencia con Brissot, y se pone en relación con los diputados girondinos en París en 1793. Ese mismo año entra al servicio del Ministerio de Asuntos Exteriores francés gracias a una recomendación de Brissot al ministro Lebrun-Tondu.[1] Su función era la de redactar propaganda revolucionaria destinada a ser difundida en España. Con la proscripción de los girondinos el 31 de mayo de 1793 sufrió la persecución de Robespierre y fue capturado en Burdeos, conducido a la capital, y recluido en la prisión de la Conciergerie, donde permaneció hasta unos meses después del 9 de termidor.
Tras su liberación colaboró estrechamente con el nuevo régimen de los termidorianos, término que designaba a aquellos de los jacobinos que, como Tallien, habían derrocado a Robespierre a los que se asociarían poco después los girondinos que habían sobrevivido a la proscripción. La unidad de este partido fue resquebrajándose a lo largo del año y la ruptura fue completa tras la aprobación del decreto de los dos tercios. Marchena se opuso a este decreto en discursos y panfletos como el titulado José Marchena aux assemblées primaires. Ello motivó que el grupo en el poder tratara de asimilarlo, como haría con otros muchos republicanos, con la oposición monárquica: poco después de la insurrección realista del 13 vendimiario, Marchena fue detenido bajo la acusación de ser uno de sus instigadores, cuando realmente había tratado de evitarla. Liberado en un primer momento, fue de nuevo detenido a los pocos días y a principios de 1796 fue desterrado a Suiza junto con el general Francisco de Miranda.
A su regreso a Francia en 1797 publica el periódico Le Spectateur Français en colaboración con Valmalette y el opúsculo Essai de Théologie; de nuevo es encarcelado en París en 1798. Obtuvo un puesto de inspector de contribuciones del ejército en 1800 y publica en Basilea su Fragmentum Petronii, un supuesto fragmento del Satiricón encontrado en un monasterio de San Galo, en realidad obra del propio Marchena, al igual que las notas que acompañan al fragmento. Entre 1801 y 1808 vive en París entregado al estudio y a la escritura. Colabora en la Décade Philosophique de París, en el Correo de Sevilla y en las Variedades de ciencias, artes y literatura que dirige Manuel José Quintana en Madrid; también sigue su incansable labor de traductor. En 1806 trata de hacer pasar como verdadero también unos falsos poemas de Catulo, sin tanta suerte como tuvo con el fragmento de Petronio.
Regresó a España como secretario del general Murat, con quien estuvo en España durante la Guerra de la Independencia, desempeñando también diversos cargos en la administración josefina, fundamentalmente como ideólogo y panfletista del régimen afrancesado. Fue director durante un breve periodo de 1810 del Correo político y militar de Córdoba. Abandonó el país con la corte del rey José Bonaparte, residiendo sucesivamente en Perpignan, Nîmes y Montpellier. En este segundo exilio tradujo el Emilio de Rousseau (Burdeos, 1817), las Cartas persas de Montesquieu (Nîmes, 1818) y las Novelas de Voltaire (Burdeos, 1819), entre otros muchos textos ilustrados y liberales. (Emilio, ó de la Educación, por J.-J. Rousseau, traducido por J. Marchena, Burdeos, Pedro Beaume, 1817. Cartas persianas, escritas en francés, por Montesquieu, puestas en castellano por J. Marchena, Nîmes, impr. de P. Durand-Bellé, 1818. Novelas de Voltaire, traducidas por J. Marchena, Burdeos, Imprenta de Pedro Beaume, 1819.)
Regresó a Sevilla en 1820 con el triunfo de la revolución liberal de Rafael de Riego, aunque murió al año siguiente en Madrid en casa de su admirador y albacea testamentario Juan MacCrohon. De estos últimos dos años es su Discurso sobre la ley de monacales que le vincula a los liberales exaltados del llamado Trienio Liberal. Era de talante exaltado y un auténtico enemigo del tradicionalismo clerical español, a cuya alianza con el poder político acusaba de la decadencia de su país. Tradujo las Cartas persas de Montesquieu, varias comedias de Molière, las Novelas de Voltaire, el poema materialista y ateo De rerum natura o Sobre la naturaleza de las cosas de Lucrecio en endecasílabos blancos, los cantos que el escocés James Macpherson compuso e hizo pasar bajo el nombre del bardo céltico Ossian y, anónimamente y desde Francia, un sinnúmero de obras de enciclopedistas y de la llamada segunda generación de enciclopedistas o ideólogos, con el deseo de modernizar el arcaico pensamiento español, obras que procuraba introducir en España de contrabando desde Francia, donde se imprimían.
Como crítico se le deben unas interesantes Lecciones de filosofía moral y elocuencia, especie de antología de la literatura clásica española, precedida de un importante Discurso sobre la literatura española de muy interesantes puntos de vista y que, aunque rigurosamente clasicista y abominador de la intolerancia ideológica del clero y el desarreglo de la tradición literaria española, admite del movimiento romántico el postulado de que la literatura es emanación y reflejo del espíritu y costumbres de un pueblo. Como poeta, un poema sobre Eloísa y Abelardo y diversas composiciones en que ataca la intolerancia española. Como autor dramático, la tragedia Polixena, así como numerosos opúsculos y panfletos de tema político dictados por las circunstancias.
Notas
↑ Cf. Brissot de Warville, Jacques-Pierre, Mémoires de Brissot, membre de l’Assemblée législative et de la Convention nationale, sur ses contemporains et la Révolution française, publiés par son fils, París, Ladvocat, 1832, Tomo 4, p. 324.
Lecciones de filosofía moral y elocuencia; Tomo I, Tomo II
Obras literarias de D. José Marchena (el Abate Marchena) recogidas de manuscritos y raros impresos con un estudio crítico-biográfico del doctor D. Marcelino Menéndez y Pelayo; Tomo I, Tomo II
"Bajo ningun concepto se aceptan la entrega de las llaves ..." Mal concordado en numero. La entrega es singular y es con esa entrega con lo que debe concordar el verbo. ¿Despiste antes de entregar el texto o fallo antes de aceptar el cartel de manos de la imprenta?
¿Y nadie en esa empresa tiene la menor vergüenza ajena ( que ya no propia) ?
Y lo de "el usuario viene obligado a..." tambien tiene delito.
LOMO de buey, pesado cargador, sistemático libro espeso: de joven te ignore, me vistió la suficiencia y me creí repleto, y orondo como un melancólico sapo dictaminé: "Recibo las palabras directamente del Sinaí bramante. Reduciré las formas a la alquimia. Soy mago".
El gran mago callaba.
El Diccionario, viejo y pesado, con su chaquetón de pellejo gastado, se quedó silencioso sin mostrar sus probetas.
Pero un día, después de haberlo usado y desusado, después de declararlo inútil y anacrónico camello, cuando por largos meses, sin protesta, me sirvió de sillón y de almohada, se rebeló y plantándose en mi puerta creció, movió sus hojas ysus nidos, movió la elevación de su follaje: árbol era, natural, generoso manzano, manzanar o manzanero, ylas palabras, brillaban en su copa inagotable, opacas o sonoras fecundas en la fronda del lenguaje, cargadas de verdad yde sonido.
Aparto una sola de sus páginas: Caporal Capuchón qué maravilla pronunciar estas sílabas con aire, y más abajo Cápsula hueca, esperando aceite o ambrosía, y junto a ellas Captura Capucete Capuchina Caprario Captatorio palabras que se deslizan como suaves uvas o que a la luz estallan como gérmenes ciegos que esperaron en las bodegas del vocabulario y viven otra vez y dan la vida: una vez más el corazón las quema.
Diccionario, no eres tumba, sepulcro, féretro, túmulo, mausoleo, sino preservación, fuego escondido, plantación de rubíes, perpetuidad viviente de la esencia, granero del idioma. Y es hermoso recoger en tus filas la palabra de estirpe, la severa y olvidada sentencia, hija de España, endurecida como reja de arado, fija en su límite de anticuada herramienta, preservada con su hermosura exacta y su dureza de medalla. O la otra palabra que allí vimos perdida entre renglones y que de pronto se hizo sabrosa y lisa en nuestra boca como una almendra o tierna como un higo.
Diccionario, una mano de tus mil manos, una de tus mil esmeraldas, una sola gota de tus vertientes virginales, un grano de tus magnánimos graneros en el momento justo a mis labios conduce, al hilo de mi pluma, a mi tintero. De tu espesa y sonora profundidad de selva, dame, cuando lo necesite, un solo trino, el lujo de una abeja, un fragmento caído de tu antigua madera perfumada por una eternidad de jazmineros, una sílaba, un temblor, un sonido, una semilla: de tierra soy y con palabras canto.
—Preto de 800 estudantes e profesores de 24 centros educativos, así como membros de numerosas entidades encherán con actividades as 30 carpas e espazos de ocio instalados nas inmediacións da Casa das Ciencias —Os Museos Científicos Coruñeses súmanse ao Día da Ciencia na Rúa cunha xornada de portas abertas
Un ano máis os alumnos e profesores de centros escolares serán os protagonistas desta festa da ciencia, que se desenvolverá en 30 carpas instaladas ao aire libre no coruñés Parque de Santa Margarita. Maquetas para ver cómo funcionan un volcán, cociñas e fornos solares nas que se pode cocinar, experiencias sobre equilibrio, lanzamento de foguetes de auga, xogos sobre biodiversidade, demostracións de robótica, experimentos con electroimáns ou a visualización das fases da metamorfose de vermes de seda e de anfibios serán algunhas das numerosas propostas dos estudantes.
O Día da Ciencia na Rúa, que organiza por décimo quinto ano consecutivo a Asociación de Amigos da Casa das Ciencias e os Museos Científicos Coruñeses, e que está patrocinado por Caixanova, reunirá nesta convocatoria a 24 centros educativos da Coruña, Betanzos, Cambre, Oleiros, Culleredo, Ribadeo e Carballo. A Universidade da Coruña terá unha destacada representación con programas de actividades presentados por profesores e alumnos das facultades de Informática, Ciencias. Outras das institucións que participarán son o Instituto Español de Oceanografía, que presentará actividades relacionadas coas campañas e investigacións que realiza e mostraxes biolóxicas de peixes ás 12, 17, e 19 horas, ou a Agrupación Astronómica Ío, que dispoñerá telescopios para a observación do ceo.
Entrada gratuita aos tres museos A Casa das Ciencias, a Domus e o Aquarium Finisterrae súmanse á festa con xornada de portas a abertas e actividades nas súas instalacións. O Planetario da Casa das Ciencias presentará unha maratón de programas de planetario, con pases ás 11, 12, 13, 16, 17 e 18 horas. Na Domus celebraranse dous campionatos de Powermind ás 12:30 e 17:30 horas, un xogo no que gaña quen máis se relaxa. E no Aquarium, o público poderá ver como se dá de comer ás focas nas súas dúas comidas diarias, ás 12 e ás 17 horas.
O desfile de cabezudos de famosos científicos, que nesta ocasión irán acompañados de malabaristas, xogos, concursos e entretementos completarán esta xornada festiva no Parque de Santa Margarita.
XV Día da Ciencia na Rúa Sábado 8 de maio de 2010 Parque de Santa Margarita. A Coruña De 11 da mañá a 7 da tarde Co patrocinio de CAIXANOVA
El sábado 8 de mayo, «XV Día de la Ciencia en la Calle» en el Parque de Santa Margarita
—Cerca de 800 estudiantes y profesores de 24 centros educativos, así como miembros de numerosas entidades llenarán con actividades las 30 carpas y espacios de ocio instalados en las cercanías de la Casa de las Ciencias —Los Museos Científicos Coruñeses se suman al Día de la Ciencia en la Rúa con una jornada de puertas abiertas
Un año más los alumnos y profesores de centros escolares serán los protagonistas de esta fiesta de la ciencia, que se desarrollará en 30 carpas instaladas al aire libre en el coruñés Parque de Santa Margarita. Maquetas para ver cómo funcionan un volcán, cocinas y hornos solares en las que se puede cocinar, experiencias sobre equilibrio, lanzamiento de cohetes de agua, juegos sobre biodiversidad, demostraciones de robótica, experimentos con electroimanes o la visualización de las fases de la metamorfosis de gusanos de seda y de anfibios serán algunas de las numerosas propuestas de los estudiantes.
El Día de la Ciencia en la Calle, que organizan por decimoquinto año consecutivo la Asociación de Amigos de la Casa de las Ciencias y los Museos Científicos Coruñeses, y que está patrocinado por Caixanova, reunirá en esta convocatoria a 24 centros educativos de A Coruña, Betanzos, Cambre, Oleiros, Culleredo, Ribadeo y Carballo.
La Universidad de A Coruña tendrá una destacada representación con programas de actividades presentados por profesores y alumnos de las facultades de Informática, Ciencias. Otras de las instituciones que participarán son el Instituto Español de Oceanografía, que presentará actividades relacionadas con las campañas e investigaciones que realiza y muestreos biológicos de pescados a las 12, 17, y 19 horas, o la Agrupación Astronómica Ío, que dispondrá telescopios para la observación del cielo.
Entrada gratuita a los tres museos La Casa de las Ciencias, la Domus y el Aquarium Finisterrae se suman a la fiesta con jornada de puertas a abiertas y actividades en sus instalaciones. El Planetario de la Casa de las Ciencias presentará una maratón de programas de planetario, con pases a las 11, 12, 13, 16, 17 y 18 horas. En la Domus se celebrarán dos campeonatos de Powermind a las 12:30 y 17:30 horas, un juego en el que gana quien más se relaja. Y en el Aquarium, el público podrá ver cómo se da de comer a las focas en sus dos comidas diarias, a las 12 y a las 17 horas.
El desfile de cabezudos de famosos científicos, que en esta ocasión irán acompañados de malabaristas, juegos, concursos y entretenimientos completarán esta jornada festiva en el Parque de Santa Margarita.
XV Día de la Ciencia en la Calle Sábado 8 de mayo de 2010 Parque de Santa Margarita. A Coruña De 11 de la mañana a 7 de la tarde Con el patrocinio de CAIXANOVA "
Se me escandaliza la peña porque la señora Rosa Diez opine que Zapatero es un gallego, en el peor sentido. Pero yo os pregunto. ¿que mas se puede esperar de una vasca? Uy, ¿se me ofende alguien? Pues ajo y agua, que decian antes.
Por cierto, quisiera comentar algo del articulo de Publico sobre el tema:
" HENRIQUE MARIÑO - Madrid - 25/02/2010 20:30
Después de la tormenta no siempre viene la calma. El exabrupto de Rosa Díez, que definió a Zapatero como "gallego, en el sentido más peyorativo del término", ha provocado una dilatada resaca en Galicia, que todavía no da crédito a las declaraciones de la líder de UPyD al periodista Iñaki Gabilondo durante una entrevista en su programa de CNN+.
Racista, irrespetuosa, xenófoba, insultante... Intelectuales, defensores de la lengua y políticos de diverso signo no han ahorrado calificativos ni definiciones a la hora de enjuiciar sus palabras, teniendo en cuenta que el sentido peyorativo que recoge el diccionario de la RAE, en su quinta acepción, define gallego como "tonto".
"Es una ofensa personal a cada gallego de carácter racista ( ¿racista? ¿Acaso somos una raza diferente a los castellanos? Pues me entero ahora ) ", explica el escritor Suso de Toro, que considera secundaria la lectura política del asunto.
"Más importante es el desprecio y el hecho de denigrar y culpabilizar otra identidad", asegura el autor de Andar tropezando, quien critica "ese nacionalismo españolista y centralista que practica esta señora e importantes sectores del Partido Popular, basado en el desconocimiento y el desprecio hacia los otros".
"Llueve sobre mojado"
Desde los movimientos de base a favor de la lengua, las declaraciones fueron tachadas de xenófobas ( ¿xenofobas? ¿Desde cuando somos dos paises? Si es que estoy aprendiendo un monton hoy ). "No deja de llamar la atención que se permita una forma insultante de llamarnos a los gallegos, algo que no se permitiría con judíos ( e incluso con israelies ) , negros, homosexuales o mujeres ( curiosisima lista comparativa. Por cierto, a los de Lepe les dicen de todo ) )—grupos que han sufrido vejaciones históricas—, y ya no digamos con vascos, catalanes y españoles ( perdone, pero yo soy español ademas de gallego. )", opina el portavoz de Queremos Galego!, plataforma en contra del plan linguístico ( y ya estamos equiparando uno de nuestros dos idiomas con la defensa de nuestra identidad como pueblo. Curioso y espero que no intencionado. Ya puestos, que me den la opinion de la lider de Galicia Bilingue. ) del PP, Carlos Callón.
"Rosa Díez no se permitiría insultar a judíos, negros, gays y mujeres"
"Jamás diremos que existe ninguna acepción peyorativa de ningún gentilicio ( tres negativas en una frase. Hay que leerla tres veces para saber si dice si o no :-) )", afirmaron en ese sentido fuentes del BNG, que hoy ha vuelto a exigir disculpas a la líder de UPyD.
Los nacionalistas censuran que esgrima "una retórica de que no existen los pueblos ni las identidades, sólo los ciudadanos" y, a la vez, refleje que "hay una identidad gallega clara" asociada a conceptos negativos.
Pero no sólo el BNG y el PSdeG (su secretario general, Manuel Vázquez, confesó que sentía "indignación y pena") cargaron contra la boutade ( pues si, esta en rl DRAE ) de Rosa Díez. El PP, en boca de su portavoz parlamentario, Manuel Ruiz Rivas, dijo a este diario que "ha menoscabado el sentimiento de los gallegos". Llueve, añadió el diputado autonómico, sobre mojado, puesto que en su día también tildó de "gallego en el sentido peyorativo" al presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, quien considera que "no ofende quien quiere sino el que puede". Ruiz cree que, tras cometer un fallo, "intentó subsanarlo con un error, tomándoselo a broma".
Rosa Díez, quien ayer prefirió guardar silencio, matizó sus palabras —pronunciadas "de forma coloquial"— y dijo que no quería "ofender a nadie", informó Europa Press. "Alguien ha querido coger el rábano por las hojas. No creo que haya más que un interés desmedido de sacar las cosas de contexto". Y, respecto a la réplica de Alberto Núñez Feijóo, sentenció: "No sé si él me ha querido ofender a mí. Lo que es seguro es que yo no quiero ofender a nadie". "
Segun el DRAE:
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boutade.
1. f. Intervención pretendidamente ingeniosa, destinada por lo común a impresionar.
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racismo.
1. m. Exacerbación del sentido racial de un grupo étnico, especialmente cuando convive con otro u otros.
2. m. Doctrina antropológica o política basada en este sentimiento y que en ocasiones ha motivado la persecución de un grupo étnico considerado como inferior.
Ha desaparecido toda mencion a la zona de Colombia. Espero que se trate de un borrador, porque no creo que los habitantes de esa region se hayan cambiado el gentilicio ni desaparecido todos ( aunque nunca se sabe ).
Se le vio, caminando entre fusiles, por una calle larga, salir al campo frío, aún con estrellas de la madrugada. Mataron a Federico cuando la luz asomaba. El pelotón de verdugos no osó mirarle la cara. Todos cerraron los ojos; rezaron: ¡ni Dios te salva! Muerto cayó Federico —sangre en la frente y plomo en las entrañas— ... Que fue en Granada el crimen sabed —¡pobre Granada!—, en su Granada.
2. El poeta y la muerte
Se le vio caminar solo con Ella, sin miedo a su guadaña. —Ya el sol en torre y torre, los martillos en yunque— yunque y yunque de las fraguas. Hablaba Federico, requebrando a la muerte. Ella escuchaba. «Porque ayer en mi verso, compañera, sonaba el golpe de tus secas palmas, y diste el hielo a mi cantar, y el filo a mi tragedia de tu hoz de plata, te cantaré la carne que no tienes, los ojos que te faltan, tus cabellos que el viento sacudía, los rojos labios donde te besaban... Hoy como ayer, gitana, muerte mía, qué bien contigo a solas, por estos aires de Granada, ¡mi Granada!»
3.
Se le vio caminar... Labrad, amigos, de piedra y sueño en el Alhambra, un túmulo al poeta, sobre una fuente donde llore el agua, y eternamente diga: el crimen fue en Granada, ¡en su Granada!
En estos dias que andan buscando a Lorca por los campos de Granada, recordemos su obra. Concretamente, hay quien dice que poesias como esta fueron las que le dieron "meritos" para que lo llevasen "de paseillo" por Granada...
El otro domingo fui con una amiga a ver la exposicion de Ray Harryhausen a la Luis Seoane. Domingo por la mañana y lloviendo, asi que fuimos casi los unicos.
Los accesos estan destrozados por ser usados como aparcamientos. Tuvimos que serpentear entre coches para entrar ( vivan las leyes de acceso facil para personas con movilidad reducida ). Una vez dentro ( gratuitamente, claro :-) ) empezo la juerga.
Veamos. Los suelos son de esta madera cantarina que hace eco en las enormes salas de los museos. Nos entendemos, ¿verdad? Eramos solo dos y a veces chirriaba que parecia que iba a saltar un madero. Los dibujos son chulisimos, las fotos estan muy bien, las maquetas muy curradas...
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Eso si, olvidaos de leer los cartelitos. Estan muy abajo, poco iluminados y en lo que parece un cuerpo de letra del 10. Lo dicho, olvidaos. Algunos estan incluso en el suelo, al lado de expositores.
Hay vitrinas con tebeos, fotos, folletos de cine...
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Tambien hay un par de videos, en ingles subtitulados. Pero les not eun problema. Bueno, dos. Uno es que no estan en sala propia, por lo que el audio se oye por todas las salas ( por cierto, sin señalizar con flechas. Es facilperderse alguna ). El segundo es la ausencia de sillas.
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Tambien hay algunas esculturas y efectos visuales ( no os perdais el de las piernas de la entrada...Y buscadle el truco :-) ) y sobre todo me encantaron los planos y diseños.
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Me temo que las fotos no le hacen justicia. Una ultima cosa que no me gusto. Me compre por 20 euros le libro de la exposicion, creado por la propia Fundacion. Las fotos estan bien y el texto es bilingüe, pero tiene el mismo problema que las tarjetas de la exposicion, el tamaño de letra es enano y cansa la vista. De todas maneras, si podeis y os gusta el tema, pasaos por ahi.
" Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. ‘Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre’, piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión”.
Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.
No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.
Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?.
¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: ‘amor, amor’, y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: ‘¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!’. Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida
Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: ‘Cultura’. Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz”. "
El domingo pasado visite la exposicion fotogracia de Ruth Anderson, en la Fundacion Caixa Galicia ( la de los Cantones ).
Me encanto.
A pesar de ser domingo habia poca gente, asi que se podia pasear entre las fotos y leer las explicaciones sin problemas. Quizas falte a veces una señalizacion que te indique en que orden verlas, pero no tiene demasiada importancia. La luz no es muy fuerte y los carteles ( bilingües ) se leen bastante bien.
Puestos a buscarle defectos, algunas traducciones chirrian un poco ( esa "bisbarra" traducida como "parroquia" ) y algun texto esta equivocado, pero hay que ser muy tiquismiquis para darse cuenta. Me refieroa cosas como la foto de la iglesia y el asilo de ancianos de Orense. Fijaos bien en la foto y en la descripcion.
Eso si, casi 50 € por el libro, con las fotos a tamaño no demasiado grande, me parece muy caro. Aun asi, quizas acabe cayendo. Mas que nada, para mirar de vez en cuando como eramos el siglo pasado.
CAFÉ DO CASINO (RÚA DO VILAR, 35 - SANTIAGO DE COMPOSTELA)
MÉRCORES, 28 DE OUTUBRO DE 2009, 12:00 HORAS
Dous autores de proxección internacional, Max (Barcelona, 1956), e Horacio Altuna (Arxentina, 1941), participarán nas xornadas.
Os ilustradores galegos analizarán en Santiago a problemática do sector en Galicia.
- Con estas xornadas inician a presentación da publicación: "Observatorio da Ilustración Gráfica: Informe 2008", promovido pola FADIP (Federación de Asociaciones de Ilustradores Profesionales), que máis tarde será presentado noutras cidades españolas.
O vindeiro mércores, 27 de outubro, celebrarase en Santiago de Compostela unha rolda de prensa para presentar os contidos do VI Encontro Galego de Ilustración, organizado polaAGPI (Asociación Galega de Profesionais da Ilustración), que contén a máis de 120 profesionais do sector.
Por sexto año consecutivo, o derradeiro fin de semana de outubro consolídase como unha data de referencia para o sector da ilustración gráfica profesional en Galicia. Autores de diferentes especialidades, que proceden de todos os lugares da xeografía galega, reúnense en Santiago de Compostela para avaliar o estado da profesión e para abordar os diferentes aspectos técnicos e problemáticos en torno a ela.
Na rolda de prensa deste VI Encontro, participarán Manel Cráneo, director do encontro e vicepresidente de FADIP (Federación de Asociacións de Ilustradores Profesionais), que presentará os contidos desta xuntanza; Henrique Torreiro, xerente da FADIP e, finalmente, Santy Gutiérrez, presidente da AGPI (Asociación Galega de Profesionais da Ilustración), avaliarán o progreso do asociacionismo deste sector además de presentar o libro Observatorio da Ilustración Gráfica: Informe 2008.
Na Rolda de Prensa invitarase aos asistentes a un almorzo de cortesía e repartiránse exemplares dos libros Observatorio da Ilustración Gráfica: Inforem 2008 e Guia AGPI de IlustradoresGalegos, polo que contamos coa vosa presenza.
Entre las 18:00 y las 20:00 ( oficialmente empieza a las 19:00, pero habra que ir cogiendo sitio ) Moncho Borrajo firmara ejemplares de su ultimo libro.
Carmen de Burgos y Seguí, Colombine, Almería19 de diciembre de 1867 - 8 de octubre de 1932) fue una periodista, escritora, traductora y activista de los derechos de la mujer. Se la considera la primera periodista profesional en España y en lengua española por su condición de redactora del madrileño "Diario Universal" en 1906, periódico que dirigía Augusto Figueroa.
Nació en Almería aunque vivió en Rodalquilar, Níjar, donde su padre, cónsul de Portugal, poseía tierras, minas y el cortijo "La Unión", hasta que se casó a los dieciséis años con Arturo Álvarez Bustos. Éste era hijo del gobernador civil de Almería, quien además tenía en propiedad la tipográfica que imprimía el principal diario de la capital, lo cual permitió a Colombine familiarizarse con el mundo de la prensa desde pequeña.
En junio de 1895 obtiene la titulación de maestra de Primera enseñanza elemental y en 1898 la de Enseñanza Superior, en Madrid. En 1901 obtiene plaza mediante oposición en la Escuela normal de Maestras de Guadalajara. Ese año muere su hijo y decide abandonar a su marido y comenzar una nueva vida independiente con María Alvarez de Burgos, su otra hija, destacando como periodista, corresponsal de guerra, escritora, ensayista y traductora. Permanecerá en la ciudad castellana hasta 1907.
Fue pareja del también escritor Ramón Gómez de la Serna durante veinte años, en los que se relacionó también con Galdós, Blasco Ibáñez, Cansinos-Asséns, Juan Ramón Jiménez, Tomás Morales, Alonso Quesada, Julio Antonio, Julio Romero de Torres, Sorolla, etc... Se la considera una de las primeras defensoras del papel social y cultural de la mujer. Defendió asimismo la libertad y el goce de existir. Independiente a ultranza, creyó en un mundo mejor y fue una temprana "feminista", aunque ella odiaba ese término, y republicana.
Maltratada por los críticos y escritores que parecían recelar de su libertad, su eminente importancia como escritora fue relegada y reducida a la condición de "amante" de Ramón Gómez de la Serna.
Entre sus novelas más conocidas se encuentra Puñal de claveles, escrita al final de su vida y basada en el suceso conocido como el crimen de Níjar que tuvo lugar en 1928 en el Cortijo del Fraile, en los Campos de Níjar, y que fue una de las inspiraciones con que contó Federico García Lorca para sus Bodas de Sangre.
Se hicieron conocidas además sus conferencias, dadas en el ámbito del movimiento feminista, como La misión social de la mujer, pronunciada en 1911 y La mujer en España.
Otras obras suyas, a las que hay que sumar decenas de artículos, fueron:
Carmen de Burgos y Seguí, Colombine, Almería19 de diciembre de 1867 - 8 de octubre de 1932) fue una periodista, escritora, traductora y activista de los derechos de la mujer. Se la considera la primera periodista profesional en España y en lengua española por su condición de redactora del madrileño "Diario Universal" en 1906, periódico que dirigía Augusto Figueroa.
Nació en Almería aunque vivió en Rodalquilar, Níjar, donde su padre, cónsul de Portugal, poseía tierras, minas y el cortijo "La Unión", hasta que se casó a los dieciséis años con Arturo Álvarez Bustos. Éste era hijo del gobernador civil de Almería, quien además tenía en propiedad la tipográfica que imprimía el principal diario de la capital, lo cual permitió a Colombine familiarizarse con el mundo de la prensa desde pequeña.
En junio de 1895 obtiene la titulación de maestra de Primera enseñanza elemental y en 1898 la de Enseñanza Superior, en Madrid. En 1901 obtiene plaza mediante oposición en la Escuela normal de Maestras de Guadalajara. Ese año muere su hijo y decide abandonar a su marido y comenzar una nueva vida independiente con María Alvarez de Burgos, su otra hija, destacando como periodista, corresponsal de guerra, escritora, ensayista y traductora. Permanecerá en la ciudad castellana hasta 1907.
Fue pareja del también escritor Ramón Gómez de la Serna durante veinte años, en los que se relacionó también con Galdós, Blasco Ibáñez, Cansinos-Asséns, Juan Ramón Jiménez, Tomás Morales, Alonso Quesada, Julio Antonio, Julio Romero de Torres, Sorolla, etc... Se la considera una de las primeras defensoras del papel social y cultural de la mujer. Defendió asimismo la libertad y el goce de existir. Independiente a ultranza, creyó en un mundo mejor y fue una temprana "feminista", aunque ella odiaba ese término, y republicana.
Maltratada por los críticos y escritores que parecían recelar de su libertad, su eminente importancia como escritora fue relegada y reducida a la condición de "amante" de Ramón Gómez de la Serna.
Entre sus novelas más conocidas se encuentra Puñal de claveles, escrita al final de su vida y basada en el suceso conocido como el crimen de Níjar que tuvo lugar en 1928 en el Cortijo del Fraile, en los Campos de Níjar, y que fue una de las inspiraciones con que contó Federico García Lorca para sus Bodas de Sangre.
Se hicieron conocidas además sus conferencias, dadas en el ámbito del movimiento feminista, como La misión social de la mujer, pronunciada en 1911 y La mujer en España.
Otras obras suyas, a las que hay que sumar decenas de artículos, fueron:
Los talleres se desarrollarán durante las 4 semanas de julio, de martes a viernes:
- De 6 a 8 años: del 30 de junio al 3 de julio del 14 al 17 de julio del 28 al 31 de julio
- De 9 a 12 años: del 7 al 10 de julio del 21 al 24 de julio:
CONTENIDOS
El 2009, Año Internacional de la Astronomía, es motivo de numerosas actividades alrededor de un apasionante tema que despierta la curiosidad y el interés, y que tiene en las artes uno de sus reflejos más interesantes.
Por tal motivo este verano los astros llegan al Museo de Belas Artes a través de una propuesta multidisciplinar en la que se mezclan las artes plásticas y visuales, la literatura y la música
OBJETIVOS
- Facilitar la interrelación entre las artes y la ciencia
- Divertirse y aprender en contacto con las artes
- Estimular la creatividad experimentando distintas técnicas de expresión artística
- Entender el Museo como lugar activo y familiar lleno de miradas que descubrir e construir
INFORMACIÓN Y MATRÍCULA
A partir del 22 de junio. Tel. 981 22 37 23 mu.belas.artes.difusion@xunta.es "
Vientos del pueblo me llevan, vientos del pueblo me arrastran, me esparcen el corazón y me aventan la garganta.
Los bueyes doblan la frente, impotentemente mansa, delante de los castigos: los leones la levantan y al mismo tiempo castigan con su clamorosa zarpa.
No soy de un pueblo de bueyes, que soy de un pueblo que embargan yacimientos de leones, desfiladeros de águilas y cordilleras de toros con el orgullo en el asta. Nunca medraron los bueyes en los páramos de España.
¿Quién habló de echar un yugo sobre el cuello de esta raza? ¿Quién ha puesto al huracán jamás ni yugos ni trabas, ni quién al rayo detuvo prisionero en una jaula?
Asturianos de braveza, vascos de piedra blindada, valencianos de alegría y castellanos de alma, labrados como la tierra y airosos como las alas; andaluces de relámpagos, nacidos entre guitarras y forjados en los yunques torrenciales de las lágrimas; extremeños de centeno, gallegos de lluvia y calma, catalanes de firmeza, aragoneses de casta, murcianos de dinamita frutalmente propagada, leoneses, navarros, dueños del hambre, el sudor y el hacha, reyes de la minería, señores de la labranza, hombres que entre las raíces, como raíces gallardas, vais de la vida a la muerte, vais de la nada a la nada: yugos os quieren poner gentes de la hierba mala, yugos que habéis de dejar rotos sobre sus espaldas.
Crepúsculo de los bueyes está despuntando el alba.
Los bueyes mueren vestidos de humildad y olor de cuadra; las águilas, los leones y los toros de arrogancia, y detrás de ellos, el cielo ni se enturbia ni se acaba. La agonía de los bueyes tiene pequeña la cara, la del animal varón toda la creación agranda.
Si me muero, que me muera con la cabeza muy alta. Muerto y veinte veces muerto, la boca contra la grama, tendré apretados los dientes y decidida la barba.
Cantando espero a la muerte, que hay ruiseñores que cantan encima de los fusiles y en medio de las batallas.
Desde mi correo. Por cierto, a ver si adivinais quien trabaja ese dia. No, si es que esta gente tiene una copia de mi cuadrante :-):
" VISITA A LA PRISIÓN PROVINCIAL DE A CORUÑA [27- junio - 2009]
Día: sábado 27 de junio de 2009
Actividad: Visita comentada a la Prisión provincial de A Coruña. Explicación in situ del edificio desde el punto de vista de la arqueología industrial.
Guía: D. Jesús Yanes Alonso
Lugar de encuentro: Puerta principal de la Prisión provincial de A Coruña. Paseo Marítimo Alcalde Francisco Vázquez 43 (A Coruña).
Hora: 11.00
El Centro no facilitará transporte. Los alumnos interesados deberán acudir al punto de encuentro señalado por sus propios medios. Prazas limitadas. Necesaria preinscripción. Se ruega calzado y ropa adecuada para las instalaciones a visitar y la época del año. En el interior del edificio no estará permitido el uso de cámaras. Para inscribirse: FECHA LÍMITE PARA APUNTARSE A LA VISITA GUIADA: Lunes 15/06/09 hasta las 12 de la mañana. Se ruega a las personas interesadas en participar en esta actividad, lo comuniquen a través do e-mail: jcllana@a-coruna.uned.es o ananovo@a-coruna.uned.es, indicando os siguientes datos: - nombre y apellidos - dni - fecha de nacimiento - teléfono de contacto - e-mail - si es alumno da UNED. En caso afirmativo, titulación en la que está matriculado. Las personas interesadas con LIMITACIONES DE MOVILIDAD pueden tener problemas para el acceso a todo o parte del edificio, por lo que deben contactar cuanto antes para tratar de encontrar, se fuera posible, una solución. "
Dentro de las actividades enmarcadas en los “Encuentros con el patrimonio histórico y cultural” que está celebrando el Centro Asociado UNED A Coruña en colaboración con la Dirección Xeral de Patrimonio da Xunta de Galicia, se impartirá la siguiente conferencia en el Centro UNED A Coruña, presentada por D. César Llana Rodríguez, Profesor tutor de la UNED A Coruña:
Entrada libre hasta completar aforo.
Día: jueves 4 de junio de 2009_AULA22A
Lugar: CA UNED-A Coruña, en la C/ Pepín Rivero a las 19 h
Conferencia: “Las “sociedades de casa” en el mundo galaico y la arquitectura castreña”
Ponente: D. Alfredo González Ruibal
Universidad Complutense de Madrid Instituto de Estudios Galegos “Padre Sarmiento” C.S.I.C.
INFORMACIÓN COMPLEMENTARIA:
Alfredo González Ruibal Foi Becario potst-doctoral MEC/ Fulbright na Stanford University e Profesor de Prehistoria na Universidad Complutense de Madrid. Na actualidade e Científico Titular do C.S.I.C., con destino no Instituto de Estudos Galegos «Padre Sarmiento», en Santiago de Compostela. MEC/Fulbright Post-doctoral fellow with the Stanford Bibliografía do ponente sobre o tema: Carballo Arceo, Luis Xulio; González Ruibal, Alfredo (2003): «A cultura castrexa do NW da Península Ibérica en Galicia», Boletín Auriense, t. 31, pp.: 35-82. González Ruibal, Alfredo (2004): «Alén dos Castros. O poboado da Idade do Ferro de Pena Redonda (Pontecaldelas, Pontevedra)», El Museo de Pontevedra, nº 58, pp.: 11-64. González Ruibal, Alfredo (2004): «Un askós ibicenco en Galicia. Notas sobre el carácter del comercio púnico
en el noroeste ibérico», Complutum, nº 15, pp.: 33-44.
González Ruibal, Alfredo (2006): «El giro poscolonial: hacia una etnoarqueología crítica», in.: Departament d'Arqueologia i Antropologia. Institució Milà i Fontanals - CSIC (eds.): Etnoarqueología de la Prehistoria: Más allá de la analogía. Madrid, C.S.I.C., Treballs d'Etnoarqueologia, nº 6, pp.: 41-59. González Ruibal, Alfredo (2006): «Experiencia, narración, personas. Elementos para una arqueología comprensible», Complutum, nº 17, pp.: 235-246. González Ruibal, Alfredo (2006-2007): Galaicos. Poder y comunidad en la Protohistoria del Noroeste de la Península Ibérica. A Coruña. Museo Arqueolóxico Castelo de San Antón. Brigantium, nº 18-19, 2 volumes. González Ruibal, Alfredo (2007): «Resultados das sondaxes nun xacemento atípicoda Idade do Ferro: Pena Redonda (Pontecaldelas, Pontevedra)», Cuadernos de Estudios Gallegos, t. 52, nº 118, pp.: 173-197. González Ruibal, Alfredo (2007): «La vida social de los objetos castreños», in.: J. González García (Ed.): Los pueblos de la Galicia Céltica. Madrid, Akal, pp.: 259-322. González Ruibal, Alfredo (2007): «Datas radiocarbónicas do xacemento da Idade do Ferro de Pena Redonda (Ponte Caldelas, Pontevedra)», Cuadernos de Estudios Gallegos, t. 54, nº 120, pp.: 23-34. González Ruibal, Alfredo; Rodríguez Martínez, Rafael; Aboal Fernández, Roberto; Castro Hierro, Virginia (2007): «Comercio mediterráneo en el castro de Montealegre (Pontevedra, Galicia), siglo II a.C. - inicios del siglo I d.C.», Archivo Español de Arqueología, nº 80, pp.: 43-74.
Después de dejar Viena, y mucho antes de llegar a Budapest, el Danubio entra en una región de singular soledad y desolación donde sus aguas se dispersan por todos lados sin que exista un canal central, la región se torna en un pantano por millas y millas, cubierto por un vasto mar de bajos arbustos de sauce. En los grandes mapas, esta región esta pintada de un azul pálido, que se torna cada vez más desvaído a medida que abandona los bancos; y sobre todo esto puede verse la palabra Sumpfe: marjales.
En época de inundaciones, estos acres de arena, bancos de guijarros e islas tupidas de sauces quedan casi enteramente sumergidos bajo el agua; pero en temporadas normales los arbustos se doblan y crujen al impulso de los vientos, mostrando a la luz del sol sus hojas plateadas en una planicie de belleza desconcertante, eternamente agitada. Los sauces nunca alcanzan la dignidad de árboles, no tienen troncos rígidos, permanecen como humildes arbustos, con copas redondeadas y suaves siluetas, oscilando sobre delgados troncos que responden a la mínima presión del viento, flexibles como la hierba, y tan permanentemente cambiantes que dan la impresión de que la planicie entera está animada y viviente. Porque el viento levanta olas que se alzan y se derraman por toda la planicie, olas de hojas en lugar de olas de agua, verdes elevaciones como en el mar, hasta que las ramas se yerguen y se tuercen, y entonces las olas se tornan de un blanco argentino, mostrando el reverso de las hojas bajo la luz del sol.
Feliz de deslizarse fuera del control de las rígidas riberas, el Danubio aquí vagabundea a su voluntad entre intrincadas redes de canales que se intersectan entre las islas por todos lados, con amplias avenidas por las que el agua fluye con un sonido como de aclamación, haciendo remolinos, vórtices de agua y espumantes rápidos; desgarrando los bancos de arena; arrastrando pedazos de la ribera y masas de sauces; y formando innumerablemente nuevas islas que cambian diariamente de tamaño y forma y poseen, en el mejor de los casos, una vida precaria, dado que el tiempo de inundaciones obstruye su existencia.
Hablando propiamente, esta fascinante porción de la vida del río comienza cerca de abandonar Pressburg; y nosotros, en nuestra canoa canadiense con tienda gitana y utensilios de cocina a bordo, la alcanzamos en la cresta de una incipiente inundación de mediados de julio. Esa misma mañana, cuando la luz del sol se estaba tornando rojiza antes del amanecer, nos habíamos deslizado rápidamente a través de Viena, aún durmiente, dejándola atrás un par de horas después como un mero parche de humo contra las colinas azules en el horizonte de Wienerwald; habíamos desayunado cerca de Fischeramend bajo un soto de abedules que rugían en el viento; y entonces habíamos bregado a través de la desgarradora corriente más allá de Orth, Hainburg, Petronell (la antigua Carnuntum romana de Marco Aurelio), y proseguido bajo las ceñudas alturas del Thelsen en una estribación de los Cárpatos donde el March se escabulle silenciosamente por la izquierda y se cruza la frontera entre Austria y Hungría.
Corriendo a unos 12 kilómetros por hora, el río nos hizo penetrar un buen tramo dentro de Hungría; y las aguas lodosas "signo seguro de inundación" nos hicieron encallar varias veces en bancos de guijarros y atraparon nuestra canoa como si fuera un corcho en múltiples remolinos que aparecían eructando súbitamente, antes de que las torres de Pressburg (Poszony, en húngaro) fueran visibles en el cielo; y entonces la canoa, saltando como un caballo fogoso, voló a gran velocidad bajo las murallas grises, pasó confiadamente por la cadena hundida del ferry Fliegende Bruck, dio una aguda vuelta hacia la izquierda y se precipitó entre la espuma amarilla hacia la soledad de islas, bancos de arena y tierras pantanosas que yacía adelante: la tierra de los sauces.
El cambio vino súbitamente, como cuando una serie de imágenes de bioscopio que avanzan por las calles de un pueblo cambian sin previo aviso al paisaje de un lago y un bosque. Penetramos vertiginosamente a la tierra de la desolación, y en menos de media hora ya no había botes ni cobertizos de pesca ni tejados rojos, ni señal alguna de civilización u ocupaciones humanas a la vista. La sensación de alejamiento del mundo humano, el completo aislamiento, la fascinación por ese singular mundo de sauces, vientos y corrientes arrojaron instantáneamente su hechizo sobre ambos. Y comentamos, entre risas, que forzosamente tendríamos que haber presentado alguna especie de pasaporte especial para ser admitidos, y que, de manera un tanto aventurada, habíamos penetrado sin pedir permiso en ese pequeño reino de maravilla y de magia; un reino que estaba reservado para el uso de otros, que a él tenían derecho, lleno de tácitas advertencias contra los intrusos, asequibles para aquellos que tuvieran la imaginación de descubrirlas.
Aunque la tarde era aún temprana, los golpes incesantes del tempestuoso viento nos hicieron sentir agotados, y pronto comenzamos a buscar un buen lugar para acampar durante la noche. Pero el carácter desconcertante de las islas hizo difícil el desembarco; la remolineante corriente nos arrastraba hacia la orilla y luego nos barría de nuevo, las ramas de las sauces desgarraban nuestras manos al intentar aferrarnos a ellas para detener la canoa, y arrojamos a la corriente más de un yarda de arena hasta que, al final, fuimos disparados por un potente golpe lateral del viento hacia un remanso del río y logramos encallar la proa en medio de una nube de espuma. Yacimos jadeando y riendo, después de nuestros afanes, sobre la arena templada y amarilla, protegida del viento, bajo el pesado ardor de un sofocante sol; un cielo azul sin nubes sobre nosotros, y una inmensa armada de danzantes y rugientes arbustos de sauce cercándonos por todos lados, brillantes de espuma y aleteando sus millares de pequeñas manos, como si aplaudieran nuestros esfuerzos.
"¡Vaya un río! "dijo mi compañero, pensando en todo el camino que habíamos recorrido desde su fuente en la Selva Negra, y en cómo él había estado obligado a bajar y empujar la canoa a través de los vados a principios de junio.
"Esto no aguantará más cachondeos el día de hoy, ¿no es cierto? "dijo, arrastrando la canoa un poco más lejos, hacia la seguridad de la arena, y disponiéndose luego a una siesta.
Yo me recosté a su lado, feliz y tranquilo ante la efusión de los elementos "agua, viento, arena, y la gran llama del sol" pensando en el largo viaje que aguardaba ante nosotros, y en el gran estrecho allá adelante antes de llegar al Mar Negro, y en cuán afortunado era de tener un amigo tan encantador y entrañable viajando a mi lado: el Sueco.
Habíamos realizado muchos viajes similares juntos; pero el Danubio, más que cualquier otro río que yo conociera, nos impresionó desde el inicio con su vivacidad. Desde su pequeña y burbujeante entrada al mundo entre las pinares de Donaueschingen, hasta el momento presente, en que comenzaba a jugar el gran juego fluvial que era ése irse perdiendo a sí mismo entre pantanos abandonados, sin ser visto, sin detenerse, había sido para nosotros como seguir el crecimiento de una criatura viviente. Adormilado al principio, pero desarrollando más tarde violentos deseos al tiempo que cobraba consciencia de su alma profunda, el río rodaba; como una especie de gigantesca y fluida entidad, a través de todos los campos que habíamos cruzado, sosteniendo nuestra pequeña embarcación sobre sus poderosos hombros, jugando rudamente con ella algunas veces, y sin embargo siempre amigable y bien intencionado; hasta que al final habíamos llegado inevitablemente a considerarlo como a un Gran Personaje.
¿Cómo, en efecto, podría ser de otra manera, dado que nos relataba tanto de su vida secreta? En las noches le oíamos cantarle a la luna mientras yacíamos en nuestra tienda, murmurando esa extraña nota sibilante que le era peculiar, causada, según decían, por el rápido desgarramiento de los guijarros en su cauce, tan grande era su apresurada carrera. Conocíamos, también, la voz de sus gorgoteantes remolinos, que subían burbujeando súbitamente bajo superficies previamente aquietadas; el rugido de sus vados y su vertiginosos rápidos; sus seguro y constante fragor bajo todos esos sonidos superficiales; y ese desgarramiento incesante de sus aguas heladas sobre la ribera. ¡Cuánto se erguía y aullaba cuando las lluvias caían directamente sobre su superficie! ¡Y cómo rugía, riendo, cuando el viento soplaba a contracorriente tratando de frenar su creciente velocidad! Conocíamos todos sus sonidos y sus voces, sus escollos y su rabia, su innecesario salpicar contra los puentes; ese autoconsciente parloteo cuando había colinas a la vista; la afectada dignidad de su discurso cuando pasaba por los pequeños poblados, demasiado infatuado para reír; y todos esos débiles y dulces murmullos cuando el sol le sorprendía plenamente en alguna curva lenta y se derramaba sobre él hasta que se elevaba el vapor.
En sus inicios, antes de ser visible al mundo, estaba lleno de trampas también. Había lugares en las fuentes superiores entre los bosques suabos, cuando los primeros murmullos de su destino aún no le habían alcanzado, donde optaba por desaparecer entre agujeros sobre el suelo, para aparecer de nuevo al otro lado de las porosas colinas de piedra caliza, e iniciar un nuevo río con un nombre distinto, dejando tan escasa agua sobre su propio cauce que teníamos que escalar y caminar por el agua y empujar la canoa a través de millas de vados. Y uno de sus principales placeres en esos precoces días de su irresponsable juventud era permanecer tranquilo, como Brer Fox, justo antes de que las pequeñas y turbulentas corrientes tributarias vinieran a unírsele desde los Alpes; y entonces negarse a acogerlas, y correr así por millas, lado a lado, bien marcada la línea divisoria, incluso distinguibles los niveles, el Danubio rehusándose absolutamente reconocer al recién llegado. Después de Passau, con todo, abandonaba ese truco en particular; porque entonces el Inn llega acompañado de un poder atronador imposible de ignorar, y tanto empuja e incomoda al río principal que difícilmente hay espacio para ambos en la larga y retorcida garganta que sigue, y el Danubio es empujado aquí y allá contra los riscos, y forzado a acelerar su marcha para llegar a tiempo, entre grandes olas y fango que salpican por todas lados. Y durante el combate nuestra canoa se deslizó de sus hombros a su pecho y padeció en medio del combate de las olas. Pero el Inn le enseña al viejo río una lección, y después de Passau ya no aspira a ignorar a los recién llegados.
Esto ocurrió muchos días atrás, desde luego, y desde entonces hemos llegado a conocer otros aspectos de la gran criatura y, a través de las planicies bávaras cubiertas de avena en Straubing, bajo el llameante sol de junio, él erró tan lentamente que sin dificultad podíamos imaginar que, a unas cuántas pulgadas superficiales, el agua agitada encerraba, como en un manto de seda, una armada completa de ondinas, que avanzaban bajo el mar silenciosas e inadvertidas, muy pausadamente, para no ser descubiertas.
Perdonábamos, a esa criatura, por su amabilidad hacia las aves y animales que habitaban en la ribera. Cormoranes rayaban las orillas en lugares solitarios, alineados como pequeñas vallas negras; cuervos grises se amontonaban en los lechos de guijarros; cigüeñas se erguían pescando en los espacios de aguas superficiales que se abrían entre las islas; y águilas, cisnes, y aves de pantano de todo tipo llenaban el aire con el destello de sus alas y su lamento petulante y melodioso. Era imposible sentirse irritado por los caprichos del río después de ver un venado saltar dentro del agua al amanecer y nadar pasando la proa de nuestra canoa; frecuentemente veíamos cervatillos observándonos desde la maleza, o mirábamos directamente los ojos cafés de un ciervo, al tiempo que cargábamos a toda velocidad por una esquina y entrábamos en otra extensión del río. Zorros también, por todos lados rondando las orillas, deslizándose delicadamente entre los maderos flotantes, desapareciendo tan súbitamente que era imposible ver cómo lo hacían.
Pero ahora, después de dejar Pressburg, todo cambió un poco; y el Danubio se tornó más serio. Cesaron los juegos. Estaba a medio camino del Mar Negro, a una distancia similar de otras aún más extrañas regiones, donde ningún truco sería admitido o comprendido. Y súbitamente se tornaba maduro, y exigía nuestro respeto, e incluso nuestro temor. Se rompía en tres brazos, por decir algo, que sólo se volvían a encontrar un centenar de kilómetros más abajo, y para una canoa no había indicación alguna acerca de cuál camino se debía seguir.
"Si toman un canal lateral "dijo el oficial húngaro que conocimos en la tienda de Pressburg mientras comprábamos provisiones" se encontrarían, cuando la inundación baje, a cuarenta millas de cualquier lugar, en seco, y podrían fácilmente morir de hambre. No hay gente, ni granjas, ni pescadores. Les aconsejo que continúen. El río, está aún elevándose, y este viento va a aumentar.
El río creciente no nos alarmaba en lo más mínimo, pero el problema de quedarnos en seco por un súbito descenso de las aguas podría ser algo serio; habíamos, consecuentemente, agregado una provisión extra. En cuanto a lo otro, la profecía del oficial resultó verdadera, y el viento, soplando bajo un cielo perfectamente despejado, se incrementó de manera constante hasta que alcanzó la dignidad de un vendaval del oeste.
Era más temprano de lo usual cuando acampamos, el sol estaba a una hora o dos del horizonte y, dejando a mi amigo aún dormido sobre la arena caliente, deambulé por ahí en un vago examen de nuestro hotel. La isla, descubrí, era de menos de un acre de extensión; un simple banco arenoso irguiéndose unos dos o tres pies sobre el nivel del río. El extremo más lejano, apuntando al poniente, estaba cubierto por la espuma que el terrible viento arrojaba como crestas de las rompientes olas. Era triangular en su forma, con la punta a contracorriente.
Permanecí ahí por mucho tiempo, observando la impetuosa corriente carmesí oprimiendo con su poderoso rugido, arrojándose en oleadas contra la ribera como si quisiera barrerla en peso, y luego girando en espumantes corrientes a cada lado. El suelo parecía temblar ante el choque y el ímpetu mientras el furioso movimiento de los sauces, al derramarse el viento sobre ellos, aumentaba la curiosa ilusión de que la isla misma se estaba moviendo. Más adelante, por una milla o dos, podía ver el gran río descendiendo sobre mí; era como mirar el descenso de un alud en una montaña, blanco de espuma, saltando por todos lados para mostrarse ante el sol.
El resto de la isla era demasiado denso en sauces para permitir un avance placentero; pero, con todo, hice el viaje. Desde el extremo más bajo, la luz, desde luego, cambiaba; y el río lucía oscuro y enfurecido. Sólo el dorso de las elevadas olas era visible, veteadas de espuma, y empujadas con fuerza por las grandes rachas de viento que caían sobre ellas desde atrás. Por una corta milla el río era visible, derramándose entre las islas y luego desapareciendo entre los sauces con un impacto enorme, los cuales se agrupaban a su alrededor como una piara de monstruosas criaturas antediluvianas amontonándose para abrevar. Me hacían pensar en gigantescas excrecencias esponjosas que absorbían el río en su interior. Le hacían desaparecer de vista. Ellos se hacinaban ahí, juntos, en número avasallador. Era una escena impresionante, con su absoluta soledad, su extraña sugestión; y mientras contemplaba, larga y morosamente, una singular emoción comenzó a agitarse en algún lugar en profundo. En medio mi delectación ante la belleza salvaje, subió, reptando, de manera intempestiva e inexplicable, una curiosa sensación de inquietud, casi de alarma.
Un río creciente sugiere siempre algo de funesto; muchos de los islotes que veía ante mí probablemente ya habrían sido arrastrados para la hora de la mañana, ese irresistible y atronador torrente tocaba fibras de verdadero temor y reverencia en mí. Y sin embargo yo me daba cuenta de que mi inquietud yacía en capas más profundas que las de las simples emociones de temor y admiración. No era eso lo que yo sentía. Tampoco tenía que ver directamente con el poder del viento tempestuoso; ese huracán ensordecedor que podría arrastrar unos cuantos acres de sauces por el aire y esparcirlos como montones de hojarasca en el paisaje. El viento estaba simplemente jugando, porque nada se elevaba en ese llano paisaje que pudiera detenerlo, y yo era consciente de participar de su gran juego con una especie de gozosa excitación. Sin embargo esta nueva emoción no tenía nada que ver con el viento. En verdad, tan vaga era la sensación de angustia que experimentaba, que era imposible rastrear su fuente y hacerse cargo de ella apropiadamente; aunque de alguna manera me daba cuenta que tenía que ver con la comprensión de nuestra completa insignificancia ante el poder desencadenado de los elementos a mi alrededor. El río desbordante tenía algo que ver con ello también; la vaga y desagradable idea de que de alguna manera nosotros habíamos menospreciado estas poderosas fuerzas elementales, en cuyo poder yacíamos indefensos a cada hora del día y de la noche. Porque aquí, verdaderamente, esas fuerzas titánicas actuaban en conjunto, y su vista incitaba la imaginación.
Pero esa emoción, en la medida en que podía entenderla, parecía estar ligada más particularmente a los sauces; a esos acres y acres de sauces, aglomerándose, creciendo ahí de manera tan compacta, agrupándose en enjambres por todo el espacio visible, presionando contra el río como si quisieran sofocarlo, irguiéndose por millas y millas bajo el cielo en una densa profusión; vigilando, esperando, escuchando. De manera completamente independiente de los elementos, los sauces se conectaban sutilmente con mi malestar, atacando la mente de manera insidiosa por razón de su vasto número, y tratando de una u otra manera de presentar a la imaginación un nuevo y enorme poder; un poder que era, más bien, no del todo amigable hacia nosotros.
Las grandes revelaciones de la naturaleza, desde luego, nunca fracasan en afectarnos de una u otra manera; y yo no era completamente ajeno a ese clase de estados de ánimo. Las montañas tienen el poder de anonadar; y los mares aterrorizan; y el misterio de los grandes bosques ejerce un hechizo que les es peculiar. Pero todos estos ejemplos, en algún aspecto, contribuyen establecer un íntima unión entre la vida y la experiencia humanas. Las emociones que ellos agitan son comprensibles, aun cuando son alarmantes. Tienden en última instancia a la exaltación.
Con esta multitud de sauces, sentía yo, era completamente diferente. Emanaba de ellos una especie de esencia que asediaba al corazón. Despertaban un sentimiento de reverencia, es verdad, pero una reverencia tocada en algún punto por un vago terror. Sus apretadasfilas; que se hacían cada vez más oscuras a mi alrededor mientras las sombras se hacían más profundas, moviéndose furiosamente, y sin embrago de una manera suave, en el viento; despertaban en mí la extraña e importuna sugestión de que nosotros habíamos irrumpido aquí traspasando los límites de un mundo ajeno, un mundo en el que éramos intrusos, un mundo en el que no éramos requeridos, ni invitados a permanecer, ¡dónde tal vez corríamos graves riesgos!
De cualquier manera, esa sensación, aunque se resistía a rendir su significado último, no me perturbaba hasta entonces al el punto de volverse una amenaza. Y sin embargo no me dejaba tranquilo, ni siquiera durante la muy práctica tarea de montar la tienda en medio del viento huracanado y prender un fuego para la olla. Perduraba sólo lo suficiente como para molestar y dejar perplejo, y para robar de su encanto a un disfrutable campamento. A mi compañero, sin embargo, no le mencioné una palabra; porque él era un hombre al que consideraba falto de imaginación. En primer lugar, nunca habría logrado explicarle exactamente lo que quería decir y, en segundo, de lograrlo, se habría reído estúpidamente de mí.
Había una ligera depresión en el centro de la isla, y ahí levantamos la tienda. Los sauces alrededor rompían un poco el viento.
"Un pobre campamento, "observó el imperturbable Sueco cuando finalmente la tienda fue montada" ninguna piedra y muy poca leña. Voto por que nos marchemos mañana temprano ¿eh? Esta arena no aguantará nada.
Pero la experiencia de una tienda derrumbándose a medianoche nos había enseñado muchos trucos; levantamos nuestra tienda en un rincón tan resguardado como fuera posible, y luego nos dedicamos a la tarea de reunir una provisión de leña suficiente para toda la noche. Los arbustos de sauce no arrojan ramas, y la madera a la deriva era nuestra única fuente de abastecimiento. Cazamos minuciosamente por las orillas de la isla. Por todas lados los bancos crujían al tiempo que la crecida del río los desgarraba, llevándose enormes porciones de ellos entre chorros y gorgoteos.
"La isla ya está mucho más pequeña que cuando llegamos "dijo con precisión el Sueco". A este paso no durará mucho. Sería mejor arrastrar la canoa cerca de la tienda, y estar listos para saltar al instante. Dormiré con la ropa puesta.
Estaba a cierta distancia, escalando por la orilla, y escuché su jovial risotada mientras hablábamos.
"¡Por Jove! "le escuché llamar un momento después, y me volví para ver qué había causado su exclamación. Pero por el momento el estaba escondido tras los sauces, y no podía hallarlo.
"¿Qué demonios es esto? "Le escuché gritar de nuevo, y esta vez la voz se había tornado seria. Corrí rápidamente y me le uní en la orilla. Estaba mirando al río, apuntando hacia algo en el agua.
"¡Por todos los cielos, es un cuerpo! "gritó exaltado". ¡Mira!
Un objeto negro pasó arrastrado rápidamente, dando vuelcos entre las olas espumantes. Siguió avanzando, hundiéndose y volviendo a la superficie constantemente. Estaba a unos 20 pies de la orilla, y justo cuando se situó frente a donde estábamos, dio una sacudida y quedó mirando directamente hacia nosotros. Vimos sus ojos reflejando la puesta de sol, y destellando una extraña luz amarilla al tiempo que el cuerpo daba vuelta. Luego dio una rápida y voraz zambullida, y se sumergió fuera de vista en un parpadeo.
"¡Una nutria! "exclamamos en el mismo aliento, riendo. Era una nutria viva, y de cacería; sin embrago lucía exactamente como el cuerpo de un hombre ahogado dando tumbos indefenso en la corriente. Río abajo, volvió de nuevo a la superficie y pudimos ver su piel negra, húmeda y brillante a luz del sol.
Luego, justo cuando volvíamos con los brazos cargados de leña, otra cosa sucedió que nos hizo volver junto a la orilla del río. Esta vez realmente era un hombre, y lo que era más, un hombre en un bote. Un bote en el Danubio era una vista inusual en cualquier tiempo, pero aquí,en este desierta región, y en tiempos de inundación, era tan inesperado como para constituir un verdadero acontecimiento. No quedamos ahí, observando.
No puedo decir si fue por la inclinación de la luz del sol; o por la refracción en el agua, maravillosamente iluminada; pero, cualquiera que sea la causa, encontré dificultad en enfocar mi vista apropiadamente sobre la acelerada aparición. De cualquier manera, parecía ser un hombre erguido en una especie de bote de fondo aplastado, gobernando con un largo remo, y siendo arrastrado hacia la ribera opuesta una velocidad tremenda. Aparentemente él estaba mirando en nuestra dirección, pero la distancia era demasiado grande y la luz demasiado incierta para que nosotros pudiéramos darnos cuenta plenamente que pretendía. A mí me pareció que estaba gesticulando y haciendo señales hacia nosotros. Su voz nos llegó a través del agua, gritando algo furiosamente, pero el viento la ahogó del tal manera que ninguna palabra fue audible. Había algo curioso acerca de la aparición en su conjunto "hombre, bote, señales, voz" que dejó en mí una impresión desproporcionada.
"¡Está persignándose! "grité." ¡Mira, está haciendo la señal de la Cruz!
"Creo que tienes razón, "dijo el Sueco, resguardando sus ojos con las manos y observando al hombre salir de vista. Parecía haberse marchado en un instante, desvaneciéndose ahí abajo entre el mar de sauces, en una curva del río donde el sol caía sobre ellos y los convertía en una enorme y hermosa muralla carmesí. La niebla había comenzado a alzarse también, así que el aire estaba brumoso.
"¿Pero qué demonios está haciendo al anochecer en este río desbordado? "dije, en parte para mí mismo". ¿A dónde va a esta hora, y que quiso decir con sus señales y sus gritos? ¿Crees que haya querido advertirnos de algo?
"Vio nuestro humo, y tal vez pensó que éramos espíritus. "rió mi compañero". Estos húngaros creen en toda clase de disparates; ¡recuerdas a la dependienta de Pressburg advirtiéndonos que nunca nadie hacía tierra aquí, porque esto pertenecía a una especie de seres de fuera del mundo de los hombres ¡Me imagino que creen en hadas y en elementales, posiblemente en demonios también.
"Aquel campesino en el bote vio gente en las islas por primera vez en su vida "agregó, después de una breve pausa" y lo asustamos, eso es todo.
El tono de voz del Sueco no sonaba convincente, y su aspecto carecía de algo que usualmente poseía. Noté el cambio instantáneamente mientras hablaba, aunque sin poder caracterizarlo precisamente.
"Si tuvieran la suficiente imaginación "recuerdo que trataba de hacer tanto ruido como pudiera", bien podrían poblar un lugar como este con los viejos dioses de la antigüedad. Los romanos tendrían que haber llenado toda esta región, de una u otra manera, con sus templetes y sus sotos sagrados y sus deidades elementales.
Nuestra conversación declinó y volvimos junto a la olla; mi amigo, por regla general, no era muy dado a conversaciones imaginativas. Por otra parte, recuerdo que sólo entonces sentí una verdadera alegría por ello; su naturaleza estólida y pragmática súbitamente me pareció acogedora y confortante. Era un admirable temperamento, pensé; el podía gobernar a través de los rápidos como un Piel Roja, cruzar peligrosos puentes y remolinos mejor que cualquier hombre blanco que yo hubiera visto sobre una canoa. Él era un extraordinario camarada para un viaje de aventuras, una torre de fuerza ante los acontecimientos imprevistos. Miré su fuerte rostro y sus cabello levemente rizado mientras se tambaleaba bajo su carga de leña (¡el doble de grande que la mía!), y experimenté una sensación de alivio. Sí, sentí entonces una verdadera alegría de que el Sueco fuera... así, y de que él nunca hiciera observaciones que sugirieran más de lo que decían.
"Y el río sigue creciendo "agregó, como prosiguiendo pensamientos propios, y arrojó su carga con un jadeo". Está isla estará bajo el agua dentro de dos días si esto sigue así.
" Yo desearía que el viento amainara "dije yo". El río me importa un higo.
La crecida, en efecto, no representaba ningún peligro para nosotros; podíamos partir en menos de diez minutos ante cualquier signo alarmante, y entre más agua hubiera en el río, mejor para nosotros. Eso implicaría una aceleración de la corriente y la destrucción de los inciertos bancos de guijarros que tan frecuentemente amenazaban destrozar el fondo de nuestra canoa.
Al contrario de nuestras expectativas, el viento no amainó con la puesta de sol. Pareció incrementarse con la obscuridad, aullando sobre nuestras cabezas y sacudiendo los sauces a nuestro alrededor como paja. Extraños sonidos lo acompañaban en ocasiones, como las explosiones de artillería pesada, y caía sobre el agua y sobre la isla en grandes corrientes horizontales de inmenso poder. Me hizo pensar en los sonidos que un planeta debería hacer, si pudiéramos oírlo, al impulsarse a través del espacio.
Pero el cielo se mantuvo completamente limpio de nubes y, después de cenar, la luna se elevó rápidamente en el Este y cubrió el río y la planicie de ruidosos sauces con una luz como de día. Reposamos junto al fuego sobre la arena, fumando, escuchando los sonidos de la noche a nuestro alrededor, y conversando animadamente acerca del viaje que habíamos hecho hasta el momento y de nuestros planes para lo que se avecinaba. El mapa estaba extendido en la puerta de la tienda, pero el viento lo hacía difícil de estudiar, así que pronto bajamos la cortina y extinguimos la linterna. La luz de la fogata era suficiente para fumar y vernos las caras, y las chispas volaban arriba como fuegos artificiales. Algunas yardas más allá, el río gorgoteaba y siseaba, y de tiempo en tiempo un espeso salpicar de agua anunciaba el desprendimiento de alguna de las porciones más alejadas de la ribera.
Nuestra conversación, observé, tenía que ver con las remotas escenas e incidentes de nuestros primeros acampamientos en la Selva Negra, o con otros temas alejados de nuestra situación presente, porque ninguno de nosotros hablaba sobre el momento actual más de lo necesario "casi como si hubiéramos acordado tácitamente evitar toda discusión acerca de nuestro acampamiento actual y sus incidentes. Ni la nutria ni el barquero, por ejemplo, recibieron el honor de una solitaria mención, a pesar que ordinariamente un acontecimiento así habría proporcionado un tema de discusión para toda la noche. Eran, desde luego, eventos notables un lugar así. La escasez de leña convertía en un problema el mantenimiento del fuego; porque el viento, que arrojaba el humo en nuestra cara dondequiera que no sentáramos, creaba al mismo tiempo un tiro forzado. Tomamos turnos para hacer expediciones de recolección en la obscuridad, y las cantidades que traía el Sueco me hacía siempre pensar que el tiempo se tomaba para encontrarlas absurdamente largo; en verdad no me importaba demasiado quedarme solo, sin embargo, parecía siempre ser mi turno para cavar en los arbustos o revolver entre las resbalosos bancos a la luz de la luna. La larga batalla de ese día contra el viento y el agua "¡Qué viento y qué agua!" nos había dejado a ambos fatigados, y dormir temprano era nuestro obvio programa. Sin embargo, ninguno de nosotros hizo ningún movimiento hacia la tienda. Reposábamos ahí, guardando el fuego, tratando de mantener una conversación trivial, mirando hacia la espesura de los sauces, y escuchando el tronar del viento y el río. La soledad del lugar nos había penetrado hasta los huesos y el silencio nos parecía natural, porque después de un tiempo el sonido de nuestras voces se tornó un tanto irreal y forzado; los susurros habrían sido la forma apropiada de comunicación, sentí; y la voz humana, siempre algo absurda en medio del rugir de los elementos, ahora acarreaba con ella algo casi prohibido. Era como hablar en voz alta en la iglesia, o en alguno de esos lugares en los que el permitirse ser escuchado no es algo lícito, y tal vez tampoco algo aconsejable.
El aire inquietante de esta isla solitaria, ubicada entre millares de sauces, barrida por el vendaval, y rodeada por corrientes profundas y vertiginosas no afectaba a ambos. No hollada por el hombre, casi desconocida para el hombre, reposando ahí bajo la luna, alejada de toda influencia humana, en la frontera de otro mundo, un mundo ajeno, un mundo habitado únicamente por los sauces y por las almas de los sauces. Y nosotros, en nuestra precipitación, nos habíamos atrevido a penetrar en él, ¡incluso a disponer de sus elementos! Algo superior a ese poder de sugerencia me agitaba mientras yacía en la arena, los pies junto al fuego, observando las estrellas a través de las hojas. Por una última vez me levanté a recoger leña.
"Cuando esto se haya agotado "dije firmemente" me iré a dormir. "Y mi compañero me observó perezosamente mientras avanzaba hacia las sombras circundantes.
Para ser un hombre falto de imaginación, parecía inusualmente perceptivo esa noche, inusualmente abierto a otros estímulos aparte de los sensoriales. Él también estaba afectado por la belleza y la soledad del lugar. Yo me vi del todo complacido, recuerdo, al reconocer este sutil cambio en él, y en lugar de ponerme inmediatamente a recolectar ramas me dirigí hacia la parte más alejada de la isla, donde se podía ver desde una mejor perspectiva la luna cayendo sobre la planicie y el río.
El deseo de estar solo había caído súbitamente sobre mí; mi antiguo temor volvió con más fuerza; había una vaga sensación en mí, y yo deseada enfrentarla y sondearla hasta el fondo. Cuando alcancé el punto donde la arena sobresalía entre las olas el hechizo del lugar descendió sobre mí creándome en una verdadera turbación. Ningún simple "paisaje" podría haber causado tal efecto. Había algo más aquí, algo alarmante.
Miré fijamente hacia la ruina de las aguas brutales; observé los sauces susurrantes; escuché el impacto incesante del viento; y, todos y cada uno, cada cosa de una manera peculiar despertaron en mí esa sensación de extraña inquietud. Los sauces me afectaban especialmente; perpetuamente mantenían su parloteo y su conversación privada, riendo un poco, chirriando estridentemente, suspirando algunas veces, pero la causa de su agitación pertenecía a la vida secreta de la gran planicie que ellos habitaban. Y era completamente ajena al mundo que yo conocía, o al mundo donde los elementos, aunque salvajes, eran aún benignos. Me hacían pensar en una hueste de seres pertenecientes a otro plano de la naturaleza, a una evolución completamente divergente tal vez, todos discutiendo un misterio sólo por ellos conocido. Los contemplé moviéndose afanosamente y en conjunto, sacudiendo anormalmente sus grandes cabezas lanudas, haciendo girar sus millares de hojas aun cuando no había viento. Se movían por impulso propio como seres vivientes; y rozaban, por algún método incalculable, el agudo sentido del horror que hay en mí. Se erguían ahí bajo la luz de la luna, como un vasto ejército rodeando nuestro campamento, sacudiendo sus innumerables astas plateadas, desafiantes, en formación para atacar.
La psicología de los lugares, para algunas mentes al menos, es muy vívida; especialmente para el viajero, los lugares de campamento tienen su "nota" de bienvenida o de rechazo. Al principio puede no ser perceptible, porque las afanosas tareas de levantar la tienda y preparar el fuego lo impiden, pero con la primera pausa "usualmente después de cenar" ella viene anunciándose a sí misma. Y la nota de este campo de sauces se tornaba ahora clara e inequívoca para mí; éramos advenedizos, intrusos; no éramos bienvenidos. La sensación de extrañamiento creció en mí mientras permanecía ahí, observando. Tocábamos la frontera de una región que se resentía de nuestra presencia. Una única noche de alojamiento podría tal vez tolerarse; pero un estadía prologada e inquisitiva ¡No, por todos los dioses de los árboles y de la naturaleza profunda, no! Éramos la primera influencia humana en estas islas, y no éramos requeridos. Los sauces estaban contra nosotros. Extraños pensamientos como éstos, extravagantes fantasías, paridas sin saber cuándo, encontraban alojamiento en mi mente mientras permanecía ahí, escuchando. "¿Y qué?," pensaba, "si estos sauces agazapados dieran señales de vida; si súbitamente se elevaran, como un enjambre de criaturas vivientes, conducidos por los dioses cuyo territorio habíamos invadido, barriendo contra nosotros a través de los pantanos retumbando en la noche... ¡y entonces cesaran! Al mirarlos era fácil imaginarse que realmente se movían, que se acercaban arrastrándose, retrocediendo después un poco, apretándose en grandes masas, hostiles, esperando hasta que el viento finalmente los impulsara en la embestida. Podría haber jurado que su aspecto cambió un poco, que sus filas se profundizaron y se hicieron más cerradas.
El llanto chirriante y melancólico de un ave nocturna se oyó en lo alto, y casi perdí el equilibrio cuando el trozo de arena en que estaba parado cayó salpicando dentro del río, minado por la corriente. Retrocedí justo a tiempo; volví a buscar leña, a medias riendo ante las extrañas fantasías que se amontonaban en mi mente y me atrapaban con su hechizo. Recordé la observación del Sueco acerca de partir al día siguiente y, estaba apenas pensando en que yo estaba completamente de acuerdo con él, cuando me volví súbitamente, y vi el objeto de mis pensamientos irguiéndose frente a mí. Estaba muy cerca. El rugido de los elementos había cubierto sus pasos.
"Has estado aquí por demasiado tiempo "gritó por encima del viento", pensé que te había pasado algo.
Pero había algo en su voz, y un aspecto en su rostro también, que me comunicaban más que sus palabras, y entendí de pronto la verdadera razón de su venida. El hechizo del lugar había entrado en su alma también, y no le había agradado estar solo.
"La corriente sigue aumentando "se lamentó, señalando la crecida iluminada por la luna", y el viento no cesa.
Decía siempre las mismas cosas, pero era el anhelo de compañía lo que le daba verdadera importancia a sus palabras.
"Tenemos suerte "le respondí" que nuestra tienda este en una cuenca.
Agregué algo sobre la dificultad de encontrar leña, con el objetivo de explicar mi tardanza, pero el viento arrastró mis palabras arrojándolas por el río, y él no me escuchó; sólo me miró a través de las ramas, asintiendo.
"¡Tendremos suerte si salimos de ésta sin daño! "gritó, por lo menos eso es lo que pude entender; y recuerdo la sensación de furia contra él por haberlo dicho explícita-mente, porque era eso exactamente lo que yo sentía. Había un desastre latente en algún lugar, y ese presentimiento pesaba sobre mí de manera desagradable.
Volvimos a la fogata y la alimentamos por última vez, empujando con nuestros pies. Echamos un último vistazo a nuestro entorno. Si no fuera por el viento el calor hubiera sido desagradable. Puse este pensamiento en palabras, y recuerdo la inquietante respuesta de mi compañero: que él preferiría soportar el calor, el clima ordinario de julio, a seguir escuchando este "viento diabólico."
Todo estaba preparado para la noche; la canoa reposaba volteada junto a la tienda, con los dos canaletes amarillos debajo; el saco de las provisiones colgaba de un tronco de sauce; y los platos lavados situados a una distancia segura del fuego, listos para el desayuno.
Sofocamos las brasas con arena, y luego nos refugiamos. La falda de la puerta de la tienda estaba alzada, y yo veía las ramas y las estrellas y el blanco claro de luna. Los sauces temblorosos y los pesados golpes del viento contra nuestra pequeña tienda tirante son las últimas cosas que recuerdo antes del que el sueño llegara, cubriendo todo con su suave capa de olvido.
De pronto me encontré despierto, observando desde mi jergón arenoso a través de la puerta de la tienda. Miré mi reloj, sujeto contra el lienzo, y pude ver que pasaban de las doce, "el umbral de un nuevo día" y que, por lo tanto, había dormido un par horas. El Sueco estaba aún dormido a mi lado; el viento seguía aullando como antes; algo presionaba contra mi corazón y me hacía sentir angustia. Sentía una perturbación en la inmediata cercanía.
Me senté rápidamente y miré al exterior. Los árboles oscilaban violentamente de un lado a otro ante el impacto del viento, pero nuestra pequeña porción de lienzo verde permanecía cómodamente segura en la hondonada, porque el viento pasaba sobre ella sin encontrar resistencia. La sensación de intranquilidad, de cualquier manera, no cesaba; me arrastré silenciosamente fuera de la tienda para ver si nuestras pertenencias estaban a salvo. Me moví cautelosamente, evitando despertar a mi compañero. Una extraña agitación me poseía.
Apenas salía de la tienda, gateando, cuando mis ojos vieron por primera vez la copa de los arbustos opuestos, con su agitada tracería de hojas, calcando verdaderas figuras contra el cielo. Me puse en cuclillas y miré. Era increíble, desde luego, pero ahí, frente a mí y ligeramente elevadas, había formas de una especie indeterminada flotando sobre los sauces; y mientras las llamas oscilaban en el viento parecían tender hacia esas formas, formando una serie de monstruosos perfiles que cambiaban rápidamente bajo la luna. Cerca, a unos 50 pies frente a mí, vi estas cosas.
Mi primer impulso fue despertar a mi compañero, para que el también las pudiera ver, pero algo me hizo vacilar... el súbito reconocimiento de que, tal vez, yo no deseaba una confirmación; y mientras tanto me encogí ahí, observando, azorado y con un escozor en los ojos. Estaba completamente despierto. Recuerdo que me lo dije a mí mismo, no estaba soñando.
Y se volvieron plenamente visibles por primera vez; estas figuras inmensas, justo entre la copa de los arbustos inmensos, broncíneos, variables, y completamente independientes de la oscilación de las ramas. Les miré simplemente y lo noté, y ahora vengo a examinarlo más fríamente: eran mucho más grandes que cualquier humano; y, en verdad, algo en su apariencia anunciaba que no eran humanos en lo absoluto. Ciertamente no eran sólo la móvil tracería de las ramas contra la luz de la luna. Fluctuaban de manera independiente. Se elevaban en un flujo continuo de la tierra a cielo, desvaneciéndose completamente tan pronto como alcanzaban la obscuridad. Estaban entrelazados los unos con los otros, formando una enorme columna; y vi sus miembros y sus enormes cuerpos fundiéndose los unos en los otros, formando una línea serpenteante que se doblaba y oscilaba y se retorcía en espirales con cada una de las contorsiones de los árboles batidos por el viento. Estaban desnudos, formas fluidas, atravesando los arbustos, casi dentro de las hojas "elevándose en una columna hacia el espacio. Nunca pude ver sus rostros.
Incesantemente se derramaban hacia arriba, meciéndose en grandes curvas, con un tono de apagado bronce sobre su piel. Miré fijamente, tratando de forzar cada átomo de visión en mis ojos. Por un largo rato pensé que desaparecerían en cualquier momento, asimilándose al movimiento de las ramas, demostrando ser una mera ilusión óptica. Busqué desesperadamente una prueba de su realidad; comprendiendo, al mismo tiempo, que las pautas de la realidad habían sido alteradas. Porque entre más miraba, más me convencía de que lo que veía era real y viviente; aunque, tal vez, no de acuerdo a los criterios de la cámara o la biología.
Lejos de sentir miedo, me sentía poseído por una sensación de pasmo y admiración, tales como nunca había sentido. Parecía estar contemplando a la personificación de las fuerzas elementales que habitaban esta región primigenia. Nuestra intrusión había puesto en acción los poderes del lugar. Nosotros éramos la causa de la perturbación, y mi cerebro se llenó, casi hasta estallar, con las historias y leyendas de los espíritus y deidades que habían sido adorados, como habitantes de lugares específicos, en todas las edades de la historia del mundo. Pero, antes de que pudiera llegar a una posible explicación, algo me impulsó a ir más lejos, y me arrastré completamente fuera de la tienda irguiéndome sobre el suelo de arena. La sentí todavía caliente bajo mis pies desnudos, el viento golpeó contra mi cabello y contra mi cara y el sonido del río estalló en mis oídos con un súbito rugido. Sabía que estas cosas eran reales, y probaban que mis sentidos funcionaban normalmente. Y sin embargo las figuras aún se alzaban desde la tierra hasta el cielo, silenciosas, augustas, en una enorme espiral de gracia y fuerza que me abrumaba completamente con un genuino sentimiento de reverencia. Sentía el deseo de caer de rodillas en adoración, absoluta adoración.
Quizás lo hubiera hecho, si hubiera tenido un minuto más, pero una ráfaga de viento golpeó contra mí con tal fuerza que me hizo perder el equilibrio, y estuve a punto de tropezar y caer. Pareció sacudir violentamente de mí el sueño. Por lo menos, de alguna manera, me hizo ver todo desde otra perspectiva. Las figuras aún permanecían, aún se elevaban hacia el cielo en el corazón de la noche, pero mi razón al fin comenzó a afirmarse. "Debe ser una experiencia subjetiva", argumenté, "no por ello menos real, pero aun así subjetiva." La luz de la luna y las ramas se combinaban para trazar estas imágenes en el espejo de mi imaginación y, por alguna razón, yo las proyectaba en el exterior y las convertía en impresiones objetivas. Sabía que ese era el caso, con toda seguridad. Me armé de coraje, y comencé a avanzar a través de las extensiones abiertas de la arena. Sin embargo, por Jove, ¿fue todo esto una alucinación? ¿fue algo meramente subjetivo? ¿o será que la razón trató, en su vieja y fútil manera, de argumentar desde el estrecho criterio de lo ya visto?
Lo único que sé es que una gran columna de figuras ascendieron obscuramente hacia el cielo por lo que pareció una largo período de tiempo, y con una sensación completa de realidad, como aquélla que los hombres consideran medida de lo verdadero. ¡Y súbitamente se fueron!
Y, una vez que se fueron y que el pasmo inmediato de su presencia hubo desaparecido, el miedo cayó sobre mi como un torrente helado. El sentido esotérico de esta región solitaria, y sin embargo frecuentada, estalló súbitamente en mi interior, y comencé a temblar monstruosamente. Eché un rápido vistazo alrededor —una mirada de horror que se fue convirtiendo en pánico— calculando inútilmente modos de escapar; y entonces, comprendiendo cuán desamparado estaba, cuán imposibilitado de toda acción efectiva, me arrastré de nuevo hacia la tienda silenciosamente y volví a yacer sobre mi jergón arenoso, bajando antes la cortina de la puerta para apartar la visión de los sauces en la claridad de la luna, y luego enterré mi cabeza bajo las sábanas tan profundo como fuera posible, para amortiguar el sonido del viento aterrador.
Como para convencerme aún más de que no estaba soñando, recuerdo que pasó mucho tiempo antes de que cayera de nuevo en el sueño, un sueño turbulento e intranquilo; e incluso entonces sólo la corteza exterior de mi mente dormía, y debajo había algo que nunca perdió la conciencia del todo, permaneciendo alerta y en vigilia.
Esta segunda vez fue con un genuino espasmo de terror que salté de nuevo a la conciencia. No eran ni el viento, ni el río lo que me habían despertado; sino la lenta aproximación de algo que fue obligando a la porción durmiente en mí a encogerse cada vez más, hasta que al final se desvaneció completamente y me encontré a mí mismo sentado con la espalda rígida y erguida, escuchando.
Afuera había un sonido como de una multitud de pasos, ligeros como gotas. Habían estado aproximándose, estaba consciente de ello, y se habían tornado por primera vez audibles durante mi sueño. Estaba ahí sentado nerviosamente, completamente despierto, y había como un peso enorme sobre la superficie de mi cuerpo. A pesar del calor de la noche, me sentía frío y húmedo como un molusco, y temblaba. Claramente, algo estaba presionando contra los lados de la tienda, con una presión constante, sopesándola desde afuera. ¿Era el cuerpo del viento? ¿Era la percusión de la lluvia, el goteo de las hojas? ¿El relente del río arrastrado por el viento y condensado en grandes gotas? Pensé rápidamente en una docena de posibilidades.
Entonces, la explicación vino a mi mente de pronto: una rama del álamo, el único árbol grande de la isla, había caído con el viento. Aún a medias enredada entre las otras ramas, caería con la próxima ráfaga aplastando la tienda; y mientras tanto, sus hojas cepillaban y golpeteaban sobre el tirante lienzo de la tienda. Levanté la falda y me lancé hacia fuera, llamando al Sueco.
Pero cuando estuve fuera y pude erguirme, vi que no había nada sobre la tienda. Ninguna rama; nada de lluvia ni de rocío; nada se había aproximado. Una luz fría y gris se filtraba a través de los arbustos y caía sobre la arena fosforescente. Las estrellas aún se amontonaban en el cielo directamente sobre nosotros y el viento aullaba imponente, pero la fogata ya no arrojaba ningún brillo; y vi el oriente agrietándose en estrías rojizas a través de los árboles. Debían haber pasado muchas horas desde que estuve ahí observando las figuras ascendentes, y el horrible recuerdo volvía ahora a mí, como un sueño perverso. ¡Oh, cuán cansado me hizo sentir, ese viento incesante y rabioso! Y sin embargo, a pesar de que había en mí la profunda lasitud de una noche sin sueño, mis nervios estaban estremecidos con la actividad de una aprehensión igualmente incansable, y toda idea de reposo estaba fuera de cuestión. La corriente del río había aumentado aún más. Su estruendo llenaba el aire, y un fino rocío se hacía sentir a través de mi delgada camisa de dormir.
Con todo, por ningún lado podía ver yo un motivo de alarma. Esta profunda y prolongada perturbación dentro de mí permanecía sin justificación. Mi compañero no se había movido cuando le llamé, y no había necesidad de despertarle ahora. Miré en torno cuidadosamente, tomando nota de todo; la canoa volteada, los canaletes amarillos —dos de ellos, estoy seguro; el saco de las provisiones y la linterna extra colgando juntos del árbol; y, apiñados por todos lados entorno a nosotros, rodeándolo todo, los sauces, aquellos sauces interminables y temblorosos. Un ave pronunció su canto matutino, y una línea de patos pasaron graznando en el crepúsculo. La arena se arremolinó, punzante y seca, sobre mis pies desnudos en el viento.
Caminé alrededor de la tienda y luego penetré un poco en los arbustos, de tal manera que pudiera ver más allá del río hacia el paisaje más alejado, y la misma sensación de profunda e indefinida perturbación se apoderó de mí nuevamente al ver el interminable mar de sauces extendiéndose hasta el horizonte, luciendo fantasmagóricos e irreales en la pálida luz del amanecer. Caminé cautelosamente aquí y allá, aún intrigado por aquel extraño sonido como de innumerables pasos, y por aquella presión sobre la tienda que me había despertado. "Debe haber sido el viento," reflexioné, "el viento desgajando los trozos sueltos de la arena caliente, arrastrando las partículas secas contra el lienzo rígido, cayendo pesadamente sobre el frágil techo."
Y sin embargo, mi nerviosidad y mi malestar aumentaban a cada momento. Caminé hasta la ribera más lejana y noté cómo su contorno se había alterado durante la noche, y la ingente cantidad de arena que el río había desgarrado. Mojé mis manos y mis pies en el agua fresca, y lavé mi frente. Había ya un brillo de aurora en el cielo y la exquisita frescura del nuevo día.
En el camino de regreso pasé intencionalmente debajo de los mismos arbustos donde había visto las figuras elevarse en el aire y, a medio camino de la arboleda, me sentí súbitamente abrumado por una vasta sensación de terror. Desde las sombras, una figura inmensa avanzó rauda. Alguien pasó a mi lado, estoy completamente seguro.
Fue un gran impacto del viento lo que me ayudó a seguir adelante y, al volver a espacio abierto, la sensación de terror disminuyó extrañamente. Los vientos estaban en las cercanías y caminaban, recuerdo haber pensado eso, porque los vientos a menudo se mueven como enormes presencias entre los árboles. Y el temor que flotaba sobre mí era de una especie tan desconocida e inmensa, tan diferente de cualquier cosa que hubiera sentido antes, despertaba tal sensación de pasmo y admiración en mí, que contrarrestaba, de esta manera, sus peores efectos; y cuando alcancé un punto elevado en el centro de la isla desde donde podía ver la amplia extensión del río adoptando un tono carmesí con la salida del sol, la mágica belleza del conjunto me subyugó de tal manera que despertó en mí una incontrolable añoranza e hizo casi surgir un llanto de mis labios. Pero este llanto no encontró expresión porque, al tiempo que mis ojos vagaban desde la planicie lejana hasta la isla circundante, notando nuestra pequeña tienda a medias escondida entre los sauces, un horrendo descubrimiento me asaltó, comparado con el cual, mi temor ante los vientos caminantes era nada.
Porque un cambio había sucedido de alguna manera en la distribución del paisaje. No era que mi posición estratégica me diera una nueva perspectiva, sino que una alteración había sido aparentemente efectuada en la situación de la tienda con respecto a los sauces, y de los sauces con respecto a la tienda. Sin lugar a dudas, los arbustos ahora se estrechaban mucho más sobre la tienda, de una manera innecesaria y perturbadora. Habían avanzado más. Arrastrándose con pasos silenciosos sobre la arena cambiante, acercándose imperceptiblemente mediante movimientos suaves y pausados, los sauces se habían estrechado hacia nosotros durante la noche. Pero ¿habían sido movidos por el viento o se habían movido por sí mismos? Recordé aquel sonido como de pequeños e infinitos golpeteos, y la presión sobre la tienda, y sobre mi propio corazón, que me había hecho despertar con espanto. Me mecí en el viento por instante, como un árbol, encontrando dificultad para mantenerme erguido sobre el montículo de arena. Había aquí un indicio de acción personal, de intención deliberada, de agresiva hostilidad; y esto me aterrorizaba y tensaba mi músculos hasta la rigidez.
La reacción vino rápidamente. La idea era tan extraña, tan absurda, que me sentí inclinado a reír. Pero la risa no vino más rápidamente que el llanto, porque el saber que mi mente estaba expuesta a imaginaciones tan peligrosas me trajo el terror adicional de que el ataque vendría, y estaba viniendo, a través de nuestras mentes y no a través de nuestros cuerpos físicos.
El viento me arrojaba golpeándome y, muy rápidamente al parecer, el sol se alzó en el horizonte; porque pasaba las cuatro, y yo debía haber permanecido en aquel pequeño pináculo de arena por más tiempo del que pensé, temeroso de bajar y unirme a los sauces. Regresé en silencio y cautelosamente a la tienda, primero echando otro vistazo exhaustivo a los alrededores y —sí, lo confieso— estimando un poco las distancias. Medí con mis pasos, sobre la arena tibia, las distancias entre los sauces y la tienda; tomando nota especialmente de los sauces más cercanos.
Me arrastré con sigilo sobre mis frazadas. Mi compañero, según toda apariencia, estaba aún profundamente dormido, y me alegraba que así fuera. Dado que mis impresiones no habían sido corroboradas, podía encontrar, de algún modo, fuerzas para negarlas. Con la luz del día me podría persuadir de que todo había sido una alucinación subjetiva, una fantasía de la noche, una proyección de mi imaginación excitada.
Nada más vino a perturbarme, y me quedé dormido casi al instante, completamente exhausto; y sin embargo aún temeroso de escuchar de nuevo aquel extraño sonido de pequeños pasos, o de sentir aquella presión en mi pecho que me había hecho difícil la respiración.
El sol estaba alto en los cielos cuando mi compañero me despertó de un pesado sueño y me anunció que las gachas estaban listas y que apenas había tiempo para bañarse. El agradable olor del tocino crujiente entró por la puerta de la tienda.
—El río sigue aumentando —dijo— y muchas islas del centro han desaparecido completamente. Nuestra propia isla es mucho más pequeña.
—¿Todavía hay madera? —pregunté, soñoliento.
—La madera y la isla se acabarán mañana en medio de este recio calor —dijo riendo— pero queda suficiente para que nos dure hasta entonces.
Me levanté y me arrojé hacia el otro punto de la isla; el cual había, en efecto, cambiado mucho en forma y de tamaño, y había sido barrido hacia el lugar de desembarco opuesto a la tienda. El agua estaba helada, y los bancos pasaban volando como se ve pasar el campo desde un tren expreso. Bañarse en tales condiciones resultaba un operación excitante, y el terror de la noche parecía borrarse de mí mediante un proceso de evaporación mental. El sol era ardiente, ni una nube se mostraba por ningún lado; el viento, sin embargo, no había disminuido ni un ápice.
Súbitamente, el sentido implicado por las palabras del Sueco destelló en mi mente, mostrándome que él había cambiado de opinión y ya no deseaba partir inmediatamente. "Suficiente para que nos dure hasta mañana"; el había asumido que nos quedaríamos en la isla una noche más. Me pareció muy extraño. La noche anterior él estaba tan convencido de la opinión contraria. ¿Cómo había ocurrido el cambio?
Grandes desmoronamientos ocurrieron durante el desayuno, salpicando chorros espesos y levantando nubes de espuma que el viento llevaba hasta nuestra cacerola; mi compañero hablaba incesantemente acerca de la dificultad que los buques Viena-Pesth deben tener para encontrar el canal durante temporada de inundaciones. Pero el estado de su mente me interesaba e impresionaba mucho más que el estado del río o las dificultades de los buques. Había cambiado de alguna manera durante la noche anterior. Tenía un aire diferente: un tanto excitado, un tanto tímido, con una especie de suspicacia en su voz y sus gestos. Difícilmente sé como describirlo ahora, en frío; pero recuerdo que en ese momento estaba seguro de una cosa: que él estaba ¿atemorizado? Comió muy poco, y por primera vez olvidó fumar su pipa. Tenía a su lado el mapa extendido, y permanecía estudiándolo.
—Saldremos de aquí en una hora fácilmente —dije luego, tratando de provocar una apertura que le hiciera llegar, de manera indirecta pero segura, a una parcial confesión.
Y su respuesta me dejó perplejo e incómodo:
—¡Ya lo creo! Si nos lo permiten.
—¿Nos lo permiten quiénes? ¿Los elementos? —pregunté rápidamente, con afectada indiferencia.
—Los poderes de este horrible lugar, quienquiera que ellos sean —respondió, manteniendo sus ojos en el mapa—. Los dioses están aquí, si es que están en algún lugar de este mundo.
—Los elementos son siempre los verdaderos inmortales —repliqué, riéndome de la manera más natural que pude; dándome cuenta claramente, sin embargo, de que mi rostro había reflejado mis verdaderos sentimientos, al observar su mirada grave y escuchar su voz a través del humo:
—Seremos afortunados si salimos de aquí sin mayores desastres.
Eso era exactamente lo que me causaba terror, y me forcé a mi mismo hasta el punto de poder formular una pregunta directa. Fue como permitir resueltamente al dentista la extracción un diente; algo tenía que suceder a la larga de alguna manera, lo demás era mera pretensión.
—¡Sin mayores desastres! ¿Por qué? ¿Qué ha pasado?
—Sólo una cosa; el canalete de dirección ha desaparecido —dijo sobriamente.
—¡El canalete de dirección, desaparecido! —repetí grandemente excitado, porque ese era nuestro timón; e ir por el Danubio en inundación, y sin timón, era un suicidio—. ¿Pero qué...
—Y hay un desgarrón en el fondo de la canoa —agregó, con un pequeño pero perceptible temblor en su voz.
Seguí mirándole fijamente, incapaz de hacer otra cosa más que repetir estúpidamente sus palabras en su cara. Ahí, bajo el calor del sol y sobre esa arena quemante, podía sentir una atmósfera glacial descendiendo sobre nosotros. Me levanté para seguirle, pues él simplemente había asentido gravemente y después había tomado el camino hacia la tienda, unas cuantas yardas más allá del hogar. La canoa seguí donde la había visto por última vez: el costillaje combado, los canaletes, o más bien, el canalete, tendido a un lado sobre la arena.
—Sólo hay uno —dijo él, inclinándose para recogerlo—. Y aquí está el rasgón.
Tenía en la punta de la lengua las palabras para decirle que yo había visto claramente los dos canaletes unas cuantas horas antes, pero un segundo impulso me hizo pensarlo mejor, y no dije nada. Me acerqué para ver. Había un larga y bien trazada hendidura en el fondo de la canoa donde una pequeña porción de madera había sido pulcramente extraída, parecía como si el diente de algún tocón o alguna roca puntiaguda la hubiera devorado, y un examen demostraba que el agujero atravesaba la base de la canoa. De habernos lanzado en ella sin observar esto, nos habríamos ido a pique irremediablemente. Primero, el agua habría hecho a la madera hincharse, como si fuera a cerrarse el agujero; pero cuando llegáramos a corrientes más poderosas el agua habría comenzado a meterse, y la canoa, nunca más de 2 pulgadas sobre la superficie, se habría llenado de agua y hundido rápidamente.
—Ahí está, estás mirando un intento para disponer de una víctima para el sacrificio —le escuché decir, más bien para sí mismo—. Dos víctimas, más bien —agregó, al tiempo que se agachaba para recorrer la hendidura con sus dedos.
Comencé a silbar, cosa que hago inconscientemente siempre que me hallo completamente desconcertado, e intencionadamente dejé de prestar atención a sus palabras. Estaba decidido a considerarlas disparates.
—No estuve ahí anoche —dijo a continuación irguiéndose, terminado su examen, y mirando hacia cualquier lugar excepto hacia donde yo estaba.
—Debimos haberla dañado al desembarcar, desde luego —dije, interrumpiendo mis silbidos—. Las piedras están muy afiladas.
Me detuve abruptamente, porque en ese momento él volvió el rostro y me miró directamente a los ojos. Yo sabía tan bien como él cuán imposible era aquella explicación. Porque, para empezar, no había rocas.
—Y hay que darle una explicación a esto también —agregó sobriamente, mostrándome el canalete y señalando la pala.
Una nueva y extraña sensación se esparció, helada, sobre mí al tiempo que la examinaba. La pala estaba completamente raspada, minuciosamente raspada, como sí alguien la hubiera lijado con cuidado, tornándola tan delgada que el primer golpe vigoroso la habría quebrado desde el codo.
—Alguno de nosotros se levantó en sueños e hizo esto —dije débilmente—. O... o ha sido limada por el constante roce de partículas de arena arrastradas por el viento, tal vez.
—Ah —dijo el Sueco, riendo un poco— tú puedes explicarlo todo.
—El mismo viento arrastró el canalete de dirección y lo llevó tan cerca de la orilla que cayó junto con el siguiente trozo de ribera desgarrado —dije desafiante, completamente determinado a encontrar una explicación para cualquier cosa que me mostrara.
—Ya veo —dijo en respuesta, volviendo de nuevo su rostro para mirarme antes de desaparecer entre los arbustos de sauce.
Cuando estuve sólo frente a esas confusas evidencias de una acción premeditada, creo que mis primeros pensamientos tomaron la forma de: "Uno de nosotros debió haber hecho esto, y ciertamente no fui yo." Pero, en una segunda consideración, pensé en cuán imposible era suponer que, bajo tales circunstancias, cualquiera de nosotros hubiera decidido cometer algo así. Que mi amigo, el confiable compañero de docenas de expediciones similares, pudiera haber hecho voluntariamente algo así, era un pensamiento en el que era imposible detenerse ni por un momento. Igualmente absurda parecía la explicación de que esa imperturbable y completamente práctica naturaleza hubiera perdido la razón súbitamente y estuviera ocupada en propósitos delirantes.
Y sin embargo, el hecho que me perturbaba más y mantenía vivo mi temor aun bajo la vehemencia del sol y de esa belleza salvaje, era la clara demostración de que alguna extraña alteración había tomado lugar en su momento; que estaba nervioso, tímido, suspicaz, consciente de cosas que no expresaba, vigilando una serie de eventos secretos e inmencionables; aguardando, en una palabra, por una inminente culminación. Esto surgía en mi mente de manera intuitiva, sin saber cómo.
Realicé un rápido reconocimiento de la tienda y sus alrededores, pero las medidas de la noche permanecían las mismas. Había profundas depresiones formadas en la arena, de las que me daba cuenta por primera vez, depresiones en forma de cuenco y de diversas profundidades y tamaños, variando desde el de una taza de té hasta el de un gran tazón. El viento, indudablemente, era responsable de estos cráteres en miniatura; de la misma manera que era responsable de haber arrastrado el canalete y arrojarlo al agua. La hendidura en la canoa era lo único que parecía completamente inexplicable y, después de todo, era concebible que un pico afilado la hubiera cogido cuando desembarcamos. El reconocimiento que hice de los márgenes de la isla no apoyaron esa teoría, pero de cualquier manera me seguí aferrando a ella con esa declinante porción de mi inteligencia a la que aún llamaba "razón." Una explicación de este tipo era absolutamente necesaria; de la misma manera que una explicación del universo, sin importar cuán absurda, es necesaria para la felicidad de todo individuo que busca cumplir con sus obligaciones en el mundo y enfrentar los problemas de la vida. El símil me parecía, en ese momento, de un paralelo exacto.
Puse la brea a calentar, y en seguida el Sueco se unió al trabajo; sin embargo, aun bajo las mejores condiciones del mundo, la canoa no podría ser confiable para viajar sino hasta el día siguiente. Casualmente, llamé su atención hacia los agujeros en la arena.
—Sí —dijo—, ya sé. Están por todos lados. ¡Pero, sin duda, tú puedes explicarlos!
—El viento, desde luego —respondí sin titubear—. ¿Has visto alguna vez, en la calle, esos pequeños remolinos que se giran y se retuercen en círculos? Esta arena está lo suficientemente suelta para ceder, eso es todo.
Él no respondió; trabajamos en silencio por un rato. Yo le miraba subrepticiamente todo el tiempo, y tenía le sensación de que él también lo estaba haciendo. Él parecía, también, estar siempre escuchando atentamente algo que yo no podía oír, o tal vez esperando oír algo, porque frecuentemente volteaba hacia los arbustos, mirándolos fijamente, y hacia el cielo, y hacia las porciones de agua que eran visibles a través de los sauces. Algunas veces llegaba a poner su mano en ahuecada en su oreja, manteniéndola ahí durante muchos minutos. Y mientras tanto, al tiempo en que él arreglaba esa canoa con la habilidad y destreza de un piel roja, yo estaba contento de notar su concentración en el trabajo, porque había un vago temor en mi corazón de que él hablara sobre el cambio en los sauces. Y, si llegaba a notarlo, mi imaginación no podría encontrar un explicación satisfactoria al respecto.
Después de un rato, luego de una larga pausa, el comenzó a hablar.
—Extraño asunto —dijo con voz apresurada, como si quisiera sacarlo rápidamente y pasar a otra cosa—. Extraño asunto. Lo de la nutria, anoche.
Había esperado algo tan diferente, que me tomó por sorpresa, y respondí rápidamente.
—Muestra cuán solitario es este lugar. Las nutrias son criaturas tremendamente tímidas...
—No me refiero eso —me interrumpió—. Me refiero a... ¿Crees... ¿Crees que realmente fuera una nutria?
—Y ¿qué más? ¿Qué más?, ¡por todos los Cielos!
—Tú sabes, yo la vi antes que tú, y primera vista parecía... demasiado grande para una nutria.
—La puesta del sol, cuando mirabas, lo magnificó; o algo.
Me miró de manera ausente por un momento, como si su mente estuviera ocupada con otros pensamientos.
—Tenía unos ojos amarillos tan extraños —prosiguió, en parte para sí mismo.
—Eso era el sol también —me burlé, un poco exageradamente—. Supongo que ahora vas a preguntar si ese tipo en el bote...
Decidí súbitamente no terminar la oración. Él estaba escuchando nuevamente, volviendo la cabeza hacia el viento, y algo en la expresión de su rostro me hizo parar. El tema languideció, y proseguimos con el calafateo. Aparentemente, no había notado mi oración truncada. Cinco minutos después, sin embargo, me miró por sobre la canoa, la brea humeante en su mano, el rostro grave en exceso.
—Verdaderamente me intriga, si quieres saberlo —dijo lentamente—, qué era eso en el bote. Recuerdo que en el momento no pensé que fuera un hombre. La visión pareció surgir demasiado súbitamente sobre el agua.
Me reí de nuevo, ruidosamente, en su cara; pero esta vez había una impaciencia, y una vena de furia también, en mi voz.
—¡Mira a tu alrededor! —grité— este lugar es lo suficientemente extraño por sí mismo para dejar que la imaginación agregue cosas por su cuenta! Ese bote era un bote ordinario, y el hombre que lo dirigía era un hombre ordinario, y ambos bajaban con la corriente tan rápido como podían. ¡Y esa nutria era sólo una nutria, así que no alimentemos disparates!
Él me miró firmemente con la misma grave expresión. No estaba molesto en lo absoluto. Yo cobré valor con su silencio.
—Y, por el amor de Dios —proseguí— no sigas simulando que oyes cosas, eso sólo agrava la tensión del lugar, y no hay nada que escuchar más que el río y ese maldito estruendo incesante del viento.
—¡Tú, idiota! —respondió él, con un tono apagado y ofendido—. Completo idiota. Esa es exactamente la manera de hablar de todas las víctimas. ¡Como si no entendieras lo que pasa aquí tan bien como yo! —había desprecio en su mirada y en su voz, y una especie de resignación—. Todo lo que puedes hacer es permanecer en calma y tratar de contener tu imaginación tan firmemente como sea posible. Este ridículo intento de autoengaño sólo hará más dura la verdad, cuando ya sea imposible evitarla.
Mi inútil esfuerzo había terminado, y no encontraba nada más que decir; porque sabía muy bien que sus palabras eran ciertas, y que yo era el insensato, no él. En algún punto de la travesía él me había sobrepasado fácilmente, y pienso que me sentía molesto por haber quedado fuera, por haberse demostrado de esa manera mi inferioridad psíquica, mi sensibilidad inferior con respecto a estos sucesos extraordinarios, mi ignorancia hacia la mitad de lo que estaba tomando lugar bajo mis propias narices. Él lo había sabido desde el comienzo, aparentemente. Pero en el instante perdí completamente el punto de sus palabras, de la necesidad de una víctima, necesidad que nosotros mismos estábamos destinados a satisfacer. Desde ese momento abandoné toda pretensión, y desde ese momento mi temor incrementó de manera constante hasta su clímax.
—Pero tienes toda la razón en una cosa —agregó, antes de que el tema pasara— en que es más prudente no hablar de estas cosas, ni siquiera pensar en ellas, porque lo que se piensa encuentra expresión en palabras; y lo que se dice, sucede.
Esa tarde, mientras la canoa se secaba y endurecía, la pasamos tratando de pescar, comprobando fugas de agua, recolectando madera y contemplando elevarse la enorme inundación. Masas de madera flotante pasaban junto a la ribera en ocasiones, y nosotros las pescábamos con largas ramas de sauce. La isla claramente se había hecho más pequeña y las orillas eran desgarradas provocando grandes salpicaduras que parecían engullir los trozos de tierra. El clima permaneció soleado y agradable hasta alrededor de las 4; y entonces, por primera vez en 3 días, el viento mostró signos de amainar. Nubes comenzaron a amontonarse en el Sudeste desde ese momento, expandiéndose lentamente por el cielo.
Esta disminución del viento llegó como un gran alivio; porque los incesantes rugidos, estallidos y truenos habían irritado nuestros nervios. Y sin embargo el silencio que se creó alrededor de las cinco de la tarde, con su súbita detención resultaba, de alguna manera, bastante opresivo. El estruendo del río tenía ahora todo el espacio a su disposición; llenaba el aire con profundos murmullos, más musicales que los sonidos del viento, pero infinitamente más monótonos. El viento guardaba muchas notas que se elevaban y caían, siempre marcando una especie de gran tono elemental; mientras que el cantar del río se mantenía entre tres notas como máximo, sordas notas de pedal que mantenían una lúgubre cualidad ajena al viento y que, de alguna manera, en el estado nervioso en que me hallaba, me parecían el sonido de la música de la perdición.
Era extraordinario también cómo la súbita recesión de la clara luz del sol se llevaba consigo todo lo que era alegre en el paisaje y, dado que este paisaje en particular había ya logrado comunicar la sugestión de algo siniestro, el cambio era de lo más indeseable e impresionante. Por lo menos para mí, la perspectiva del anochecer se fue haciendo notablemente más alarmante, y me hallé en más de una ocasión calculando cuánto tiempo pasaría después de la puesta de sol antes de que la luna llena se elevara en el Este, y si la aglomeración de las nubes impediría que iluminara la isla.
Con esta calma general del viento —aunque aún soplaban ocasionalmente breves ráfagas— el río parecía volverse más oscuro, los sauces agruparse más densamente. Estos últimos, también, mantenían una especie de movimiento propio independiente, susurrando entre ellos en ausencia del viento, y agitándose extrañamente desde la raíz. Cuando objetos comunes se transforman de esta manera, cargándose de sugerencias horrendas, estimulan la imaginación mucho más que las cosas de apariencia inusual; y estos arbustos, acurrucándose a nuestro alrededor, asumían para mí en la obscuridad una extraña y grotesca apariencia que les prestaba de alguna manera el aspecto de criaturas vivas e inteligentes. Su mismo carácter de cosas ordinarias, sentía yo, enmascaraba aquello que era maligno y hostil a nosotros. Las fuerzas de la región se cernían con la llegada la noche. Se estaban concentrando sobre nuestra isla y, más particularmente, sobre nosotros. Porque así, de alguna manera, en los términos de la imaginación, fue como mis sensaciones verdaderamente indescriptibles en este extraño lugar se presentaron.
Había dormido un buen rato en los comienzo de la tarde, y así me había recuperado algo de la fatiga de una noche perturbadora, pero esto aparentemente sólo sirvió para tornarme más susceptible que antes al hechizo obsesivo de esta zona encantada. Luché contra ello, riendo de mis sentimientos como absurdos e infantiles mediante obvias explicaciones fisiológicas; sin embargo, a pesar de mis esfuerzos, ellos ganaron poder sobre mí de tal manera que comencé a temer la noche como un niño perdido en el bosque debe temer la cercanía de la obscuridad.
Durante el día habíamos cubierto la canoa con una manta impermeable, y la canaleta que restaba había sido atada firmemente por el Sueco a la base de un árbol, no fuera que el viento nos despojara de ella también. A partir de las cinco me ocupé con la olla y demás preparativos para la cena, siendo mi turno de cocinar esa noche. Teníamos papas, cebollas, trozos de grasa de tocino para agregar sabor, y un grueso residuo general de anteriores guisados en el fondo de la olla; con pan negro desmoronado sobre todo ello, el resultado era excelente, y era seguido por un potaje de ciruelas con azúcar y una bebida de té fuerte con leche deshidratada. Una buena pila de madera yacía cerca al alcance de la mano, y la ausencia de viento hizo fáciles mis labores. Mi compañero estaba sentado perezosamente, observándome, dividiendo su atención entre el aseo de su pipa y la procuración de inútiles consejos, un admitido privilegio del hombre ocioso. Había estado muy tranquilo toda la tarde, envuelto en la tarea de recalafatear la canoa, reforzar las cuerdas de la tienda, y pescar la madera flotante mientras yo dormía. No cruzamos más palabras acerca de cosas indeseables, y me parece que sus únicas observaciones tenían que ver con la gradual destrucción de la isla, la cual declaró no ser actualmente mayor a un tercio del área que tenía cuando desembarcamos.
La olla había comenzado a burbujear cuando escuché su voz llamándome desde la orilla, a donde había vagado sin que yo lo notara. Me levanté corriendo.
—Ven y escucha —dijo— y a ver que entiendes. —Ahuecó su mano alrededor de su oreja, como tantas veces había hecho antes.
—¿Escuchas algo ahora? —preguntó, mirándome con ansiedad.
Estuvimos ahí, escuchando juntos atentamente. Al principio sólo escuché la nota profunda del agua y los siseos que se elevaban de su turbulenta superficie. Los sauces, por una vez, lucían inertes y silenciosos. Y entonces un sonido comenzó a llegar débilmente a mis oídos, un sonido peculiar, algo así como el zumbido de un distante gong. Parecía llegar en la obscuridad hasta nosotros desde el páramo de sauces y pantanos al frente. Se repetía a intervalos regulares, pero ciertamente no era ni el sonido de una campana, ni la sirena de una buque lejano. No puedo compararlo con nada excepto con el sonido de un inmenso gong suspendido lejos en el cielo, repitiendo incesantemente su nota embozada y metálica, suave y musical, en tanto era atacado repetidamente. Mi corazón se aceleró al escucharlo.
—Lo he escuchado todo el día —dijo mi compañero—. Esta tarde, mientras dormías, vino hacía mí a través de cada ángulo de la isla. Lo rastreé, pero no pude acercarme lo suficiente para ver, para localizarlo correctamente. Algunas veces estaba sobre mí, y algunas veces parecía provenir del agua. Una o dos veces, podría haber jurado que no venía de afuera en lo absoluto sino que estaba dentro de mí, tú sabes, de la manera en que se supone debe venir un sonido en la cuarta dimensión.
Yo estaba demasiado confundido como para prestar atención a sus palabras. Escuchaba cuidadosamente, esforzándome por asociarlo con cualquier sonido familiar que pudiera imaginar, pero sin éxito. Cambiaba de procedencia también, acercándose, y luego hundiéndose completamente en la remota distancia. No puedo decir que fuera ominoso en manera alguna, porque para mí parecía claramente musical, y sin embargo debo admitir que ponía en marcha un sentimiento perturbador que me hacía desear nunca haberlo escuchado.
—El viento sopla en esos embudos de arena —dije, determinado a encontrar una explicación— o tal vez los arbustos se rozan entre sí después de la tormenta.
—Viene del pantano entero —respondió mi amigo—. Viene desde todas direcciones a la vez —ignoró mis explicaciones—. Viene de los sauces, de alguna manera...
—Pero el viento a decaído —objeté—. Los sauces apenas y pueden hacer ruido por sí mismos, ¿o no?
Su respuesta me aterrorizó; porque era una respuesta horrible, pero también por que yo sabía intuitivamente que era verdad.
—Es porque el viento a decaído que podemos ahora escucharles. Había sido ahogado anteriormente. Es su llanto, me parece, o su...
Me lancé de vuelta a la fogata, advertido de que el guisado estaba hirviendo por su sonido burbujeante, pero determinado al mismo tiempo a evitar una nueva conversación. Estaba resuelto, si era posible, a evitar el intercambio de opiniones. Temía también que él empezara de nuevo con lo de los dioses, o lo de las fuerzas elementales, o alguna otra cosa inquietante; y quería mantenerme a mí mismo bajo control en vistas a la que pudiera pasar más tarde. Había que enfrentar otra noche antes de poder escapar de este lugar perturbador, y no había forma de discernir lo que eso pudiera traer.
—Ven y desmenuza algo de pan para la olla —le llamé, agitando vigorosamente la apetitosa mezcla. Aquella olla verdaderamente nos mantenía dentro de los límites de la razón, y el pensar en ello me hizo reír.
El vino lentamente y tomó el saco de las provisiones de un árbol, revolviendo sus misteriosas profundidades, y luego vaciando todo el contenido sobre la manta a sus pies.
—¡Apresúrate! —grité—. ¡Está hirviendo!
El Sueco estalló en un rugido de risas que me sobresaltó. Era una risa forzada, no precisamente artificial, pero carente de alegría.
—¡Aquí no hay nada! —gritó, con las manos en los costados.
—Pan, me refiero.
—Se acabó. No hay pan. ¡Se lo han llevado ellos!
Solté el cucharón y corrí. Todo lo que el saco había contenido yacía sobre la manta en el suelo, pero no había una sola hogaza.
El peso muerto de mi temor cayó sobre mí y me estremeció. Luego estallé en risas también. Era la única cosa que podíamos hacer, y el sonido de mi risa me hizo comprender la de él. La presión de la tensión psíquica fue su causa —esta explosión de risa antinatural en ambos; era el esfuerzo de fuerzas reprimidas en busca de alivio; una temporaria válvula de seguridad. Y en ambos cesó abruptamente.
—¡Cuán criminalmente estúpido fui! —grité, aún determinado a ser consistente y encontrar una explicación—. ¡Me olvidé completamente de comprar una hogaza en Pressburg. Esa charlatana mujer revolvió todas mis ideas, y debí haberlo dejado en la barra o...
—La avena está también más disminuida de lo que lo estaba esta mañana —interrumpió el Sueco.
"¿Porqué diantres tenía que haber llamado la atención sobre eso?" pensé furioso.
—Hay suficiente para mañana —dije, gesticulando vigorosamente—, y podemos obtener mucho más en Komorn o Gran. En veinticuatro horas estaremos a millas de aquí.
—Eso espero... por Dios —murmuró, guardando de nuevo las cosas en el saco—. A menos que seamos reclamados primero como víctimas sacrificiales —agregó con una risa estúpida. Arrastró el saco dentro de la tienda, por seguridad supongo, y le escuché farfullar para sí mismo, pero de manera tan confusa que resultó natural para mí desentenderme de sus palabras.
Nuestra cena fue, sin duda, una cena sombría; y la comimos casi en silencio, evitando mirarnos a los ojos, manteniendo a cada momento viva la fogata. Entonces nos aseamos y nos preparamos para la noche y, una vez que estuvimos fumando, nuestras mentes libres de cualquier tarea definida, la aprehensión que había sentido durante todo el día se hizo más y más aguda. No era en aquel momento un miedo activo, me parece, pero la misma vaguedad de su origen me perturbaba mucho más que si hubiera podido etiquetarlo y hacerle frente. El extraño sonido que yo había comparado con la nota de un gong se tornó ahora casi incesante, y llenaba la quietud de la noche con un débil y continuo resonar más que con una serie de notas distintas. En un momento estaba detrás; y en otro, enfrente. Algunas veces me imaginaba que venía desde los arbustos a la izquierda; y luego, nuevamente, desde las arboledas a la derecha. Más frecuentemente, flotaba directamente sobre nosotros como un rumor de alas. Realmente estaba en todos lados al mismo tiempo, detrás, enfrente, a los lados y sobre nosotros, rodeándonos completamente. El sonido realmente desafiaba toda descripción. Nada en mi memoria puede compararse con aquel zumbido incesante y embozado que se elevaba desde aquel desierto mundo de sauces y pantanos.
Estábamos sentados en relativo silencio, la tensión aumentando a cada minuto. El rasgo más terrible de la situación era para mí el hecho de que no sabíamos que esperar, y por lo tanto, no podíamos realizar ningún tipo de preparativos a manera de defensa. No podíamos anticipar nada. Las explicaciones que había fabricado en la mañana, ahora, más bien, venían a asediarme por su naturaleza absurda y completamente insatisfactoria; y era cada vez más claro que alguna especie de llana conversación con mi compañero era inevitable, lo quisiera o no.
Después de todo, teníamos que pasar la noche juntos, y dormir en la misma tienda uno junto otro. Me di cuenta de que yo no podría aguantar mucho tiempo más sin el apoyo de su mente, y esa era la razón de la necesidad de una charla. De cualquier manera, tanto como fuera posible yo posponía ese pequeño clímax, y trataba de ignorar o reírme de las frases ocasionales que el profería en el vacío.
Algunas de estas frases eran más bien inquietantes para mí, viniendo a corroborar mucho de lo que yo sentía por mi parte; una corroboración que venía desde un punto de vista completamente diferente al mío... lo que la hacía mucho más convincente. El componía frases tan extrañas, y las arrojaba sobre mí de un modo tan inconsecuente, que parecía como si su principal línea de pensamiento fuera desconocida para él mismo, y estos fragmentos fueran simplemente trozos imposibles de digerir. Y se libraba de ellos pronunciándolos. El habla le aliviaba. Era como estar enfermo.
—Hay cosas aquí, alrededor, estoy seguro, que anhelan el desorden, la desintegración, la destrucción; nuestra destrucción —dijo una vez, mientras la fogata llameaba entre los dos—. En algún lugar nos hemos extraviado de la línea segura.
Y en otro momento, cuando los sonidos del gong se habían hecho más cercanos, resonando más fuerte que antes y directamente sobre nuestras cabezas, él dijo como hablado para sí mismo:
—No creo que un gramófono pudiera guardar algún registro de eso. El sonido no viene hacia mí por los oídos en lo absoluto. Las vibraciones me alcanzan de una manera completamente diferente, parecen estar dentro de mí, y esa es precisamente la manera en que un sonido tetradimensional se hace escuchar.
Voluntariamente, no di ninguna respuesta a esto, sino que me aproximé un poco más al fuego y miré alrededor en la obscuridad. Las nubes se cernían en el cielo, y ni un rastro de luz de luna pasaba a través de ellas. Muy quieto, también, estaba todo, el río y las ranas tenían su propios asuntos con que lidiar.
—Tiene una cualidad —prosiguió— que está completamente fuera de la existencia cotidiana. Es algo desconocido. Sólo una cosa lo describe verdaderamente, es un sonido inhumano; quiero decir, un sonido ajeno a la humanidad.
Habiéndose librado de ese bocado indigesto, quedó tranquilo por un tiempo, pero había expresado tan admirablemente mi propio sentimiento que fue un alivio ver el pensamiento manifiesto, verlo confinado por la limitación de las palabras en lugar de rondando de un lado a otro por la mente..
¿Podré olvidar algún día la soledad de ese campamento en el Danubio? ¿La sensación de estar completamente solo en un planeta vacío? Mis pensamientos corrían incesantemente sobre las ciudades y las moradas de los hombres. Hubiera dado mi alma, proverbialmente, por la "sensación" de aquellos poblados bávaros por los que habíamos pasado tangencialmente; por los usuales y humanos lugares comunes; campesinos bebiendo cerveza, mesas bajo los árboles, la cálida luz del sol, y un ruinoso castillo sobre las rocas tras una iglesia de tejado rojo. Incluso los turistas hubieran sido bienvenidos.
Sin embargo mi temor no era un ordinario temor sobrenatural. Era infinitamente mayor, más extraño, y parecía surgir de algún sombrío y ancestral sentido de terror, más profundamente perturbador que cualquier cosa que yo hubiera conocido o soñado antes.
Nos habíamos "extraviado", como dijo el Sueco, hacia alguna región o alguna combinación de circunstancias donde los riesgos eran grandes, y sin embargo ininteligibles para nosotros; donde las fronteras de un mundo desconocido reposaban cercanas a nosotros. Era un lugar dominado por los habitantes de algún espacio externo, una especie de abertura desde donde podían espiar la Tierra, ellos mismos invisibles, un punto donde el velo intersticial se había desgastado un poco, haciéndose más delgado. Como resultado final de una permanencia demasiado prolongada ahí, seríamos transportados más allá del límite y privados de los que llamábamos "nuestras vidas"; no obstante, no por medios físicos, sino mentales. En ese sentido, como él había dicho, debíamos ser víctimas de nuestra aventura, un sacrificio.
Ellos nos afectaron de maneras diferentes, a cada uno en la medida de su sensibilidad y poder de resistencia. Yo los traducía, de manera vaga, en personificaciones de poderosos elementos perturbados, invistiéndolos con el horror de un deliberado y maléfico propósito, resentidos por nuestra audaz intrusión en su lugar de engendramiento; mientras que mi amigo los pensaba en la poco original forma de una intromisión dentro de un templo arcaico, un lugar donde los antiguos dioses aún conservaban su dominio, donde las fuerzas emocionales de pasados adoradores aún se mantenían, y la porción ancestral del Sueco le sometía al viejo hechizo pagano.
Y de cualquier manera, aquí estaba un lugar no manchado por el hombre, su pureza preservada por los vientos que impedían la torpes influencia humana, un lugar donde agentes espirituales se encontraban cercanos y activos. Nunca, antes o después, había sido yo atacado por esas indescriptibles sensaciones de una "región externa", de otro esquema de vida, de una evolución ajena, divergente de la humana Y al final, nuestras mentes sucumbirían bajo el peso de su horrendo conjuro, y seríamos arrastrados a través de la frontera hacia su mundo.
Pequeñas cosas atestiguaban de la sorprendente influencia del lugar; y ahora, en el silencio junto al fuego, se dejaban percibir a través de la mente. La atmósfera misma se había mostrado como un medio de amplificación para distorsionar cualquier indicio: la nutria rodando en la corriente; el barquero apresurado, haciendo signos; los sauces cambiantes; todo ello había sido despojado de su carácter natural y revelaba ahora algo de su otro aspecto, aquel que existía en el borde de aquella otra región. Y este mudado aspecto parecía presentarse a mí no únicamente en tanto que individuo, sino en tanto que miembro de la raza humana. La experiencia cuyo margen tocábamos era totalmente desconocida para la humanidad. Era un nuevo orden de experiencia; un orden ultraterreno, en el verdadero sentido de la palabra.
—Es ese propósito deliberado, calculado, lo que reduce el temple de uno a cero —dijo el Sueco súbitamente, como si hubiera estado siguiendo mis pensamientos—. De otra manera la imaginación podría ser la explicación de todo. Pero el canalete, la canoa, la comida mermada...
—¿No lo he explicado todo? —interrumpí violentamente.
—Lo has hecho —contestó secamente—. En verdad lo has hecho.
Hizo también otras observaciones, como era ya usual, acerca de lo que él llamaba "la clara determinación de proveer una víctima"; pero, habiendo organizado mejor mis pensamientos, reconocí que esto era simplemente el lamento de un alma aterrorizada en contra de la certeza de estar bajo ataque en una parte vital, de que alguna manera sería tomado o destruido. La situación exigía un coraje y una frialdad de razonamiento que ninguno de los dos podía alcanzar, y nunca antes había yo estado tan claramente cierto de la existencia de dos personas en mí: una que daba explicación a todo; y otra que, al tiempo que se burlaba de las estúpidas explicaciones, se encontraba en un completo estado de terror.
Mientras tanto, en la negra noche, el fuego languidecía y la pila de leña disminuía cada vez más. Nadie se movió para volver a proveer la reserva y, consecuentemente, la obscuridad nos cercó estrechamente. Unos cuantos pasos más allá del círculo de luz todo estaba negro como tinta china. Ocasionalmente, un soplo extraviado del viento ponía a temblar los sauces a nuestro alrededor; pero aparte de este sonido, no demasiado acogedor, reinaba un profundo y deprimente silencio, roto tan sólo por el gorgoteo del río y el zumbido del aire sobre nuestras cabezas.
Ambos extrañábamos, me parece, la estrepitosa compañía de los vientos.
Después de un rato, en un momento en que una ráfaga aislada se prolongó tanto que parecía que los vientos iban a retornar, alcancé mi punto de saturación, el punto en que era absolutamente necesario encontrar alivio en una llana conversación o de lo contrario traicionarme a mí mismo con alguna extravagancia histérica cuyos efectos serían peores en ambos. Pateé la fogata alzando una llamarada, y me dirigí abruptamente a mi compañero. Él miró sorprendido.
—No puedo ocultarlo más —dije—. No me gusta este lugar, ni esta obscuridad, ni estos sonidos, ni las sensaciones horribles que vienen a mí. Hay algo aquí que me supera completamente. Me encuentro en un estado de absoluto terror, y esa es la única verdad. Si la otra orilla es... diferente, ¡juro que estaría inclinado a ir nadando hacia ella!
La cara del Sueco se torno muy pálida bajo el profundo bronceado de sol y viento. Me miró directamente y respondió con tranquilidad, pero su voz traicionaba su enorme excitación por su artificial calma. Por el momento, en todos los sentidos, él era el hombre fuerte de los dos. Era más flemático, por decir algo.
—No es una condición física, de la que podamos evadirnos huyendo de ella —replicó, en el tono de un doctor que diagnostica alguna grave enfermedad—. Debemos sentarnos y esperar. Cerca de aquí hay fuerzas que podrían matar una manda de elefantes en una segundo, con la misma facilidad con que tú o yo aplastamos una mosca. Nuestra única oportunidad es permanecer en una inercia total. Nuestra insignificancia tal vez pueda salvarnos.
Una docena de interrogantes subieron a mi rostro, pero no encontraron su expresión en palabras. Era exactamente como escuchar la descripción de una enfermedad cuyos síntomas me intrigaran.
—Me refiero a que hasta ahora, aunque percatados de nuestra irritante presencia, aún no nos han encontrado; no nos han "localizado", como dicen los americanos.
Prosiguió:
—Están palpando torpemente, como hombres que buscan una fuga de gas. El canalete y la canoa y las provisiones lo prueban. Pienso que pueden sentirnos, pero no pueden realmente vernos. Debemos permanecer con la mente tranquila, son nuestras mentes lo que ellos pueden sentir. Debemos controlar nuestros pensamientos, o todo se acabó para nosotros.
—La muerte, ¿quieres decir? —me tambaleé, helado ante el horror de su insinuación.
—Algo peor... mucho peor —dijo—. La muerte, de acuerdo a la creencia de algunos, significa o bien aniquilación o bien una liberación de las limitaciones de los sentidos, pero no implica una cambio de naturaleza. Uno no se altera súbitamente por el simple hecho de haber perdido el cuerpo. Pero lo que hay aquí implica una alteración radical, una completa mutación, un horrenda pérdida del yo por sustitución mucho peor que la muerte, mucho más horrenda que la aniquilación. Hemos incurrido en el error de acampar en un lugar en donde su mundo toca el nuestro, donde el velo intersticial se ha hecho más delgado.
¡Horror! Él estaba usando mi propia frase, las mismas palabras, y por tanto, ellos pueden percatarse de nuestra cercanía.
—¿Pero quiénes? —pregunté.
Olvidé la agitación de los sauces en la calma sin viento, el zumbido en lo alto, todo excepto que estaba esperando por una respuesta que temía más de lo que me es posible explicar.
Él bajó inmediatamente la voz para responder, inclinándose un poco sobre el fuego, un cambio indefinible en su rostro me hizo esquivar su mirada y mirar al suelo.
—Toda mi vida —dijo— he estado efectiva, extrañamente consciente de otra región, una región no muy lejana de nuestro mundo, en cierto sentido, pero completamente diferente en su naturaleza, donde grandes cosas suceden incesantemente, donde personalidades inmensas y terribles se mueven; vastos e inexorables designios comparados con los cuales nuestros asuntos terrenales, el surgimiento y caída de las naciones, los destinos de los imperios, el sino de ejércitos y continentes, no son más que polvo en la balanza; vastos designios, quiero decir, que operan directamente sobre el espíritu, y no indirectamente sobre ciertas manifestaciones del espíritu...
—Sugiero que ahora... —comencé a decir, buscando acallarlo, sintiendo como si estuviera frente a frente con un lunático. Pero inmediatamente me dominó con su torrente irrefrenable de pensamientos.
—Tú crees —dijo— que se trata del espíritu de los elementos, y yo creía que tal vez se tratara de los dioses antiguos. Pero te lo digo ahora: no es ninguno de los dos. Esas serían entidades comprensibles, porque ellas tienen relaciones con los hombres, dependiendo de ellos para la adoración o para el sacrifico; mientras que estos seres que están ahora entre nosotros no tienen absolutamente nada que ver con la humanidad, y es un mera casualidad que su espacio se cruce en este preciso lugar con el nuestro.
El mero concepto, cuyas palabras hacían tan convincente mientras las escuchaba ahí en la obscura quietud de la isla solitaria, me hizo estremecerme un poco. Me resultó imposible controlar mis movimientos.
—Y ¿qué propones? —dije.
—Un sacrificio, una víctima puede salvarnos distrayéndolos hasta que podamos escapar —prosiguió—, tal como los lobos se detienen para devorar a los perros y dan al trineo una nueva oportunidad. Pero... no veo la posibilidad de ninguna otra víctima ahora.
Le miré con una mirada ausente. El brillo de sus ojos era horrible. Luego continuó.
—Son los sauces, desde luego. Los sauces enmascaran a los otros, pero los otros están palpando en busca de nosotros. Si dejamos que nuestras mentes traicionen nuestro miedo estamos perdidos, completamente perdidos.
Me miró con una expresión tan sosegada, tan determinada, tan sincera, que ya no pude tener más dudas acerca de su lucidez. Él se encontraba tan lúcido como nunca lo estuvo hombre alguno.
—Si podemos aguantar la noche —agregó— podremos escapar por la mañana sin ser notados o, más bien, sin ser descubiertos.
—Pero realmente crees que un sacrificio podría...
Mientras hablaba, aquel sonido de gongs pareció caer desde una altura muy baja, pero fue el rostro espantado de mi amigo lo que realmente me hizo detenerme.
—¡Silencio! —susurró, levantando la mano—. No los menciones más de lo que puedes aguantar. No te refieras a ellos con un nombre. Nombrar es revelar; es la pista inevitable, y nuestra única esperanza yace en no prestarles atención para que ellos, a su vez, nos ignoren.
—¿Incluso en el pensamiento? —Él estaba extraordinariamente agitado.
—Especialmente en el pensamiento. Nuestros pensamientos trazan espirales en su mundo. Debemos mantenerlos fuera de nuestras mente a toda costa.
Reuní el fuego con un rastrillo, buscando evitar el dominio absoluto de la obscuridad. Nunca he anhelado por el sol con tanta fuerza como lo hice entonces, en la horrenda negrura de aquella noche de verano.
—¿Estuviste despierto toda la noche? —prosiguió súbitamente.
—Pude dormir superficialmente un poco antes del amanecer, —respondí evasivamente, tratando de seguir sus indicaciones— pero el viento, desde luego...
—Lo sé. El viento no puede explicar todos esos sonidos.
—Entonces, ¿tú lo escuchaste también?
—Escuché esos múltiples, incontables pequeños pasos... —dijo; agregando, después de un momento de vacilación— y ese otro sonido...
—¿Te refieres a ese sonido sobre la tienda, y la presión de algo colosal, gigantesco, sobre nosotros?
Asintió.
—Fue como el comienzo de una especie de sofocación interna —dijo.
—Sí, en parte. Me pareció como si el peso de la atmósfera hubiera sido alterado, hubiera sido aumentado monstruosamente, como se intentaran aplastarnos.
—Y eso... —proseguí, determinado a sacarlo todo, apuntando hacia arriba donde el sonido de gong zumbaba incesantemente, fluctuando como el viento—. ¿Qué sacas de eso?
—Es su sonido —susurró gravemente—. Es el sonido de su mundo, la presencia vibrante de su región en la nuestra. La línea divisoria es aquí tan delgada que rezuma de alguna manera. Pero, si escuchas con atención, encontraras que no sólo cae sobre de nosotros sino que nos rodea. Está en los sauces. Es el murmullo de los sauces, porque aquí los sauces han sido transformados en símbolos de las fuerzas que están contra nosotros.
No podía entender exactamente lo que él quería decir con esto, sin embargo las ideas y pensamientos que había en mi mente eran las ideas y pensamientos que había en la suya. Yo percibía de lo que el percibía, sólo que con una inferior capacidad de análisis. Estaba a punto de decirle acerca de mi alucinación de las figuras ascendentes y los sauces animados, cuando súbitamente acercó su cara a la mía a través de la luz de la fogata y comenzó a hablar un serio tono susurrante. Me sorprendió su calma y presencia de ánimo, su aparente control de la situación.¡Este hombre al que por años había considerado falto de imaginación, estólido!
—Ahora escucha —dijo—, la única cosa que podemos hacer es proseguir como si no hubiera pasado nada, seguir nuestras actividades usuales, irnos a dormir, y todo eso; fingir que no sentimos ni notamos nada. Es una cuestión puramente mental, y entre menos pensemos en ello, más posibilidades tendremos de escapar. ¡Sobre todo, no pensar; porque lo que uno piensa, sucede!
—Muy bien... —logré responder, simplemente atónito por sus palabras y la extrañeza de todo el asunto—. Muy bien, lo intentaré, pero antes dime una cosa. ¿Qué sacas de estos agujeros en el suelo a nuestro alrededor, estos embudos de arena?
—¡No! —gritó, olvidando la cautela en su excitación—. No puedo, simplemente no puedo... poner esos pensamientos en palabras. Si no lo has adivinado me alegro por ti. No lo intentes. Ellos lo han puesto dentro de mi cabeza; trata con todas tus fuerzas de evitar que lo pongan en ti.
De nuevo redujo su voz a un susurro antes de haber terminado, y yo no insistí. Había ya en mí tanto horror como podía aguantar. La conversación terminó, y fumamos lentamente nuestras pipas en silencio.
Entonces algo sucedió, algo aparentemente sin importancia, como suele suceder cuando los nervios están en un estado de inmensa tensión, y este pequeño acontecimiento me dio por instante una punto de vista completamente diferente. Por casualidad miré mis zapatos para arena, del tipo que usamos en la canoa, y la observación mi dedo gordo sobresaliendo del agujero me recordó súbitamente la tienda en Londres donde los había comprado: la dificultad que el hombre tuvo para hacérmelos calzar; y otros detalles de la indiferente, aunque práctica, operación. En seguida, en este tren de pensamientos, vino a mí una visión panorámica del incrédulo mundo en el que estaba acostumbrado a vivir. Pensé en bistecs asados, y en la cerveza, en carros motorizados, policías, bandas musicales, y una docena de otras cosas que proclamaban el alma de lo ordinario o lo utilitario. El resultado fue inmediato y sorprendente, incluso para mí. Psicológicamente, supongo, fue simplemente una súbita y violenta reacción después del desgaste de vivir en una atmósfera de cosas que para la conciencia normal eran imposibles e increíbles. Pero, en cualquier caso, esto levantó momentáneamente el hechizo que había en mi corazón, y me dejó, por el corto espacio de un minuto, sintiéndome libre y completamente imperturbable. Miré a mi amigo al otro lado.
—¡Tú condenado viejo idólatra! —grité, riéndome en su cara—. ¡Tú fantasioso idiota! ¡Supersticioso pagano! Tú...
Me detuve a la mitad, alcanzado de nuevo por el antiguo terror. Traté de ahogar el sonido de mi voz como si se tratara de algo sacrílego. El Sueco, desde luego, lo había escuchado también: ese extraño lamento sobre nuestras cabezas en la obscuridad, y esa súbita depresión del aire como si algo se hubiera acercado.
Si piel se había tornado de un blanco ceniciento bajo el bronceado. Se levantó frente al fuego con la espalda erguida, rígido como un báculo, mirándome fijamente.
—Después de eso, ¡tenemos que irnos! —dijo, con una especie de desamparada y frenética expresión—. No podemos quedarnos ahora; debemos guardar la tienda e irnos en este mismo instante, y seguir sin parar... río abajo.
Él estaba hablando, pude observarlo, de una manera salvaje; sus palabras dictadas por un abyecto terror, el terror al que se había resistido por tanto tiempo, pero que finalmente le había atrapado.
—¿En la obscuridad? —exclamé, estremeciéndome ante mi histérico arrebato, pero percatándome mejor que él de nuestra situación—. ¡Una completa insensatez! El río se desborda, y sólo tenemos un canalete. Además, ¡sólo nos internaremos más en su región! ¡Por cincuenta millas adelante no hay nada más que sauces, sauces, sauces!
Él se sentó de nuevo, en un estado de semi-colapso. Nuestra posición, por uno de esos cambios caleidoscópicos que la naturaleza adora, se había invertido de improviso, y el control de nuestras fuerzas de reserva pasó a mis manos. Su conciencia había llegado finalmente a su punto de decaimiento.
—¿Qué diablos te poseyó para hacer una cosa así? —susurró, con un asombro de genuino terror en su voz y su rostro.
Caminé hacia su lado de la fogata. Tomé sus dos manos en las mías, arrodillándome junto a él y mirando directamente en sus ojos aterrados.
—Haremos una nueva fogata —dije firmemente— y luego entraremos para dormir. Al amanecer partiremos a toda velocidad hacia Komorn. Ahora, contrólate un poco, y recuerda el consejo que me diste de no pensar en eso.
No dijo nada más, y vi que estaba de acuerdo y colaboraría. También, en alguna medida, fue un alivio poder levantarnos y hacer una incursión en la obscuridad en busca de leña. Permanecimos juntos, casi espalda contra espalda, andando a tientas entre los arbustos y a lo largo de la ribera. El zumbido encima de nosotros no cesaba, sino que parecía hacerse más fuerte a medida que nos alejábamos del fuego. ¡Era una vacilante expedición!
Nos encontrábamos avanzando, desgarrando la maleza por entre una tupida arboleda de sauces donde algo de leña de una inundación anterior había quedado atrapada entre las ramas; cuando mi cuerpo fue atrapado en un abrazo que casi me hizo caer sobre la arena. Era el Sueco. Había caído contra mí, y se había agarrado de mí para evitar la caída. Escuché su aliento yendo y viniendo en cortos suspiros.
—¡Mira! ¡Por mi alma! —susurró, y entonces supe lo que era escuchar lágrimas de terror en la voz de un ser humano. Estaba señalando al fuego, a unos cincuenta pies de distancia. Yo seguí la dirección que su dedo apuntaba, y juro que mi corazón contuvo su latir. Ahí, frente al pálido brillo de la fogata, algo se movía.
Lo vi como si mirara a través de un velo frente a mis ojos, parecido el telón de gasa que cuelga en la parte trasera de lo teatros, un tanto neblinoso. No era figura humana, pero tampoco era animal. Me daba la impresión de ser algo tan enorme como un grupo de animales, como caballos, dos o tres, moviéndose lentamente. El Sueco tuvo una impresión similar, sólo que la expresó de una manera diferente, porque él los concibió como algo con la figura y el tamaño de un conglomerado de arbustos, de forma redondeada en la parte superior, completamente agitado en su superficie, "enroscándose sobre sí mismo como el humo", dijo después.
—Lo vi asentarse entre de los arbustos —lloró sobre mí—. ¡Mira! ¡Por Dios! ¡Viene hacia nosotros! ¡Oh, oh! —soltó una especie de llanto sibilante—. ¡Nos han encontrado!
Yo dirigí una temerosa mirada, la cual sólo me permitió ver que la sombría figura avanzaba oscilando hacia nosotros a través de los arbustos, y luego caí hacia atrás sobre las ramas con un estruendo. Éstas, desde luego, no pudieron aguantar mi peso; así que, con el Sueco sobre mí, caímos en complicado hacinamiento sobre la arena. Difícilmente sabía yo lo que estaba sucediendo. Estaba al tanto tan sólo de una especie de sensación envolvente, de un helado terror que arrancaba mis nervios fuera de su cubierta carnal, los torcía en un sentido o el otro, y los dejaba estremecidos. Mis ojos estaban cerrados fuertemente; algo en mi garganta comenzó a estrangularme; una sensación de que mi consciencia estaba expandiéndose, extendiéndose en el espacio, rápidamente cedió lugar a la sensación de que me estaba desvaneciendo por completo, a punto de morir.
Un agudo espasmo de dolor pasó por mi cuerpo, y me di cuenta de que el Sueco me había abrazado de una manera tan fuerte que el dolor era abominable. Era la misma posición en que me había abrazado al caer.
Pero fue el dolor, me declaró él después, lo que me salvó; me hizo olvidarlos y pensar en otra cosa en el instante mismo en que estaba a punto de ser descubierto por ellos. Cerró mi mente para ellos en el momento en que sus palpos se posaban sobre mí, justo a tiempo de evadir su terrible sujeción. Él mismo, comenta, se desmayó en ese exacto momento, y eso fue su salvación.
Yo sólo recuerdo que algún tiempo después, imposible determinar cuánto, me encontré revolviendo con las manos en el resbaladizo tejido de las ramas de los sauces, y vi a mi compañero de pie frente a mí ofreciéndome una mano para ayudarme. Le miré fijamente con un aire deslumbrado, frotándome el brazo que el me había torcido.
De alguna manera, no tenía nada que decir.
—Perdí el conocimiento por un momento —le escuché decir—. Eso es lo que me salvó. Me hizo dejar de pensar en ellos.
—Casi me partes el brazo en dos. —dije, pronunciando el único pensamiento consciente que había en mí por el momento. Un aturdimiento cayó sobre mí.
—¡Y eso es lo que te salvó a ti! —respondió—. Entre los dos logramos ponerlos sobre una pista falsa. El zumbido ha cesado. Se ha ido... por lo menos por ahora.
Una ola de risa histérica se apoderó de mí, y esta vez contagió a mi amigo también. Eran grandes ráfagas de sonoras carcajadas que nos trajeron una gran sensación de alivio. Retornamos junto a la fogata y colocamos la leña para que las llamas se elevaran de nuevo. Luego vimos que la tienda se había derrumbado y yacía revuelta en el piso.
La recogimos, y en el proceso tropezamos más de una vez, los pies atrapados en la arena.
—Son esos embudos de arena —exclamó el Sueco, cuando la tienda estaba de nuevo de pie y el fuego iluminaba por varias yardas a nuestro alrededor—. ¡Y mira su tamaño!
En todo el espacio alrededor de la tienda y del fuego donde habíamos visto a las sombras avanzando había profundas depresiones con la forma de embudos sobre la arena, iguales exactamente a los que habíamos encontrado a lo largo de la isla, sólo que mucho más grandes y profundos, bellamente formados; y lo suficientemente amplios, en algunos casos, como para admitir todo el largo de una pierna.
Ninguno de nosotros dijo una sola palabra. Ambos sabíamos que dormir era lo más seguro que podíamos hacer, y nos dirigimos a la cama sin más dilación, habiendo primero arrojado arena sobre el fuego y llevado el saco de las provisiones y el canalete restante dentro de la tienda con nosotros. Movimos la canoa también, la dejamos tan cerca de la tienda que nuestros pies la tocaban, y el menor movimiento nos haría despertar.
También, previendo una emergencia, nuevamente nos acostamos con la ropa puesta, preparados para cualquier sobresalto repentino.
Era mi firme intención el permanecer despierto toda la noche, vigilando; pero el agotamiento de mis nervios y de mi cuerpo decretaron de otra manera, y el sueño, después de un rato cayó sobe mí como una agradable frazada de olvido. El hecho de que mi compañero durmiese aceleró el acercamiento de mi propio sueño. Al principio él se agitaba nerviosamente, y constantemente se incorporaba preguntándome se iba había escuchado esto o aquello. Se sacudía en su yacija de corcho, y decía que la tienda se había movido y que el río se había elevado sobre el nivel de la isla; pero cada vez que yo salía a mirar, volvía con el reporte de que todo estaba bien, y finalmente se calmó y permaneció tranquilo. Entonces su respiración se hizo regular y escuché inconfundibles sonidos de ronquidos; la primera y única vez en mi vida en que los ronquidos han sido para mí algo bienvenido y reconfortante.
Recuerdo que esto fue la última idea en mi mente antes de quedarme dormido.
Una dificultad en la respiración me despertó, y encontré la frazada cubriendo mi rostro. Pero algo más aparte de la frazada estaba presionando sobre mí, y mi primer pensamiento fue que mi compañero había rodado en sueños de su yacija a la mía. Le llamé y me enderecé, y en ese momento supe que la tienda estaba rodeada. Aquel sonido de una multiplicidad de suaves pasos era de nuevo audible afuera, llenando la noche de horror.
Le llamé de nuevo, más fuerte que antes. No respondió, pero yo ya no escuchaba sus ronquidos, y noté también que la puerta estaba abierta. Esto era un pecado imperdonable. Me arrastré en la obscuridad para asegurarla, y fue entonces percaté sin lugar a dudas de que el Sueco no estaba dentro. Se había ido.
Salí corriendo enloquecido, lleno de una horrenda agitación, y al momento de salir me sumergí en una especie de torrente de zumbidos que me rodeaban completamente y venían de cada cuadrante del cielo a la vez. Era el mismo zumbido familiar... ¡pero fuera de quicio! Un enjambre de gigantescas abejas invisibles parecían estar volando en el aire junto a mí. El sonido parecía hacer más densa la atmósfera, y sentí que mi pulmones trabajaban con dificultad.
Pero mi amigo estaba en peligro, y yo no podía acobardarme.
Estaba a punto de amanecer, y una débil luz blanquecina se esparcía hacia arriba sobre las nubes desde un delgada línea de claridad en el horizonte. No se alzaba ningún viento. Apenas podía distinguir los arbustos y el río frente a mí, y los pálidos parches de arena. En mí excitación, corrí frenéticamente de un lugar a otro de la isla, llamándole por su nombre, gritando con toda la fuerza de mi voz las primeras palabras que venían a mi mente. Pero los sauces ahogaron mis gritos, y su zumbido los embozó, el sonido de mi voz viajó tan sólo a unos cuantos pies a mi alrededor. Me sumergí entre los arbustos, tropezando con las ramas, cayendo boca abajo y rasguñándome el rostro al tiempo que avanzaba trabajosamente a través de la resistencia de las ramas.
Entonces, de manera completamente inesperada, salí a uno de los extremos de la isla y vi una sombría figura delineada contra el agua y el cielo. Era el Sueco. ¡Tenía ya un pie en el agua! Un momento más y hubiera dado el salto.
Me arrojé sobre él, estrechando mis brazos alrededor de su cintura y arrastrándolo hacia la ribera con todas mis fuerzas. El luchó furiosamente, desde luego, todo ese tiempo haciendo un sonido igual al de ese maldito zumbido, y utilizando las frases más extravagantes en su furia, frases acerca de "ir dentro de Ellos", y "tomar el camino del agua y del viento", y sólo Dios sabe que más; en vano traté de recordarlas después, pero en ese momento me llenaron de horror y asombro. Al final logré llevarlo a la relativa seguridad de la tienda, y lo arrojé maldiciendo y sin aliento sobre la yacija, donde lo mantuve hasta que el acceso hubo pasado.
Pienso que el carácter súbito con el que todo esto pasó logrando él la calma, coincidiendo con el cese igualmente abrupto del zumbido y los pasos en el exterior, fue probablemente la parte más extraña de todo este asunto. Porque apenas había él abierto sus ojos y vuelto su cansado rostro hacia mí, cuando finalmente surgió la luz del amanecer, arrojando una pálida luz sobre su rostro a través de la puerta; y entonces él dijo, con una absoluta seriedad, como un niño asustado:
—Es mi vida, viejo amigo; es mi vida lo que te debo. Pero todo ha terminado ya, de cualquier manera. ¡Ellos encontraron una víctima en este lugar!
Y entonces el se arrojó sobre sus cobijas y literalmente se quedó dormido frente a mis ojos. Simplemente perdió el sentido, y comenzó a roncar de nuevo tan saludablemente como si nada hubiese sucedido y él nunca hubiese intentado ofrecer su propia vida en sacrifico arrojándose al río. Y cuando la luz del sol le despertó tres horas después, horas de incesante vigilia para mí, me resultó tan evidente que él no recordaba en absoluto lo que había intentado hacer que me pareció más prudente contenerme y no formular preguntas peligrosas.
Despertó de manera suave y natural, como he dicho, cuando el sol ya estaba en lo alto de ese cielo tranquilo, e inmediatamente se levantó y se puso a preparar el fuego para el desayuno. Lo seguí ansiosamente con la mirada al bañarse, pero él no intento sumergirse, apenas y humedeció su cabeza haciendo algunas observaciones sobre la frialdad del agua.
El río disminuye por fin —dijo—, y me alegra.
—El zumbido ha cesado también —dije yo.
Me miró silenciosamente con su expresión habitual. Evidentemente, recordaba todo excepto su intento de suicido.
—Todo ha cesado —dijo— porque...
Dudó. Pero yo reconocí en sus pensamientos una referencia a la observación que él había hecho antes de quedarse dormido, y estaba determinado a saber de qué se trataba.
—Porque, ¿"han encontrado otra víctima"? —dije, con una risilla forzada.
—¡Exactamente! —respondió—. ¡Exactamente! Me siento tan seguro de ello como si.... como si... me siento bastante seguro de nuevo, es lo que quiero decir. —concluyó.
Comenzó a mirar con curiosidad a su alrededor. La luz del sol caía en parches de calor sobre la arena. No hacía viento. Los sauces estaban inmóviles. Lentamente se puso en pie.
—Ven —me dijo—. Creo que si buscamos, lo encontraremos.
Se echó a correr, y yo le seguí. Llegó hasta la ribera, revolvió con una vara entre los pequeños golfos de arena y las cavernas y remansos, yo permanecía tras de él.
—¡Ah! —exclamó en seguida—. ¡Ah!
El tono de su voz de alguna manera traía de vuelta una vívida sensación del horror de las últimas veinticuatro horas, y me apresuré a unirme a su lado. Él estaba señalando con su vara a un gran objeto negro que yacía entre el agua y la arena. Parecía estar atrapado por las retorcidas raíces de los sauces y el río no podía arrastrarlo. El lugar debía haber estado bajo el agua horas antes.
—Mira —dijo, con un tono tranquilo, —la víctima que hizo nuestro escape posible.
Y cuando miré por sobre su hombro, vi que su vara descansaba sobre el cuerpo de un hombre. La revolvió. Era el cadáver de un campesino, y el rostro estaba oculto bajo la arena. Indudablemente, el hombre se había ahogado horas antes, y el cuerpo debía haber sido arrastrado sobre nuestra isla cerca del amanecer, en el mismo instante en que el acceso pasó.
—Debemos darle un entierro adecuado.
—Lo sé —respondí, y me estremecí un poco a mi pesar, porque había algo en el aspecto del hombre que me dejaba helado.
El Sueco me dirigió una profunda mirada, una expresión indescifrable, y comenzó a deslizarse por la ribera. Yo seguí con la mirada sus movimientos, impasible. La corriente había arrastrado gran parte de la vestimenta, el cuello y el pecho lucían desnudos.
Cuando yo estaba a medio camino de abandonar la ribera, mi compañero se detuvo abruptamente y alzó su mano en señal de advertencia; pero, o bien mi pie resbaló, o bien yo había ganado demasiado impulso para poder detenerme, pues caí sobre él, obligándolo a dar un pequeño salto intentando esquivarme. Rodamos los dos sobre la arena endurecida y nuestros pies salpicaron en el agua y, antes de poder evitarlo, habíamos impactado fuertemente contra el cadáver.
El Sueco dejó escapar un ronco grito. Y yo me arrojé hacia atrás como si hubiera recibido un disparo. Al momento en que hicimos contacto con el cuerpo se elevó de su superficie un sonoro murmullo, el rumor de múltiples zumbidos pasó como una vasta conmoción de seres alados surcando el aire a nuestro alrededor y se elevó hacia el cielo, haciéndose cada vez más débil hasta desaparecer en la distancia. Fue como si hubiéramos perturbado la labor de una miríada de criaturas invisibles, pero vivas.
Mi compañero aferró fuertemente mi brazo, y creo que yo también me aferré a él pero, antes de que ninguno de los dos tuviera tiempo para recuperase del impacto, vimos que una agitación de la corriente estaba haciendo virar el cuerpo y liberándolo de la sujeción de las raíces de los sauces. En un instante había girado completamente boca arriba, el rostro inerte mirando hacia el cielo. Estaba rozando la corriente principal. En cualquier momento sería arrastrado por el río.
El Sueco intento salvarlo, gritando algo que no pude entender acerca de un "entierro adecuado", y entonces cayó súbitamente de rodillas sobre la arena cubriéndose los ojos con las manos. Estuve junto a él en un instante. Vi lo que él había visto.
Porque en el momento en que el cuerpo era arrastrado por la corriente, el rostro y el pecho desnudo fueron claramente visibles para nosotros, mostrando cómo la piel y la carne estaban completamente mechados mediante pequeños agujeros, delicadamente formados, y completamente iguales en forma y tipo a los embudos de arena que habíamos hallado por toda la isla.
—¡Es su marca! —escuché a mi compañero murmurar sin aliento—. ¡Su horrenda marca!
Y cuando aparté de nuevo la mirada de su pálido rostro y miré al río, el torrente había terminado ya su labor, y el cuerpo había sido ya arrastrado hacia la corriente central fuera de nuestro alcance y casi fuera de vista, dando vueltas y vueltas en el agua, como una nutria.
Por cierto, ya sabemos que lo que no sale en Google o en la tele no existe :-). Hoy es dia de discursos, homenajes, reparto de libritos...¿Alguien ha encontrado las obras de Ramon Piñeiro en internet? Hay que darse prisa, porque mañana sera dia 18 y me temo que nunca mas sera homenajeado o recordado, mas alla de algun cartel pegado en una pared de biblioteca.
¿Que porque digo esto? A ver, asi de memoria...¿A quien se le dedico este dia el año pasado?
Se trata de una de las figuras históricas del galleguismo durante el siglo XX, clave para conseguir la continuidad de este tras la Guerra Civil Española (motivo por el cual fue encarcelado entre 1946 y 1949).
Como intelectual, fue uno de los fundadores y primeros directores de la editorial Galaxia y de la revista Grial.
Como intelectual, su principal actividad fue la de intentar despojar al galleguismo de su componente político para centrarlo en su componente cultural (a esta tendencia se la conocería desde entonces como piñeirismo). En este sentido, apeló a la saudade (concepto al que dedicó varios estudios a lo largo de su vida), el paisaje y el humor como fundamentos de la identidad de los gallegos y esencia de Galicia.
Piñeiro concebía la saudade como un sentimiento sin objeto y sin relación alguna con el pensamiento o la voluntad, que había sido ya caracterizado por diversos escritores gallegos bajo la forma de instinto de vida, de muerte, como sentimiento a superar, etc. En su concepción, contextualizada por el existencialismo filosófico, la saudade es un sentimiento de soledad ontológica, esto es, un sentimiento derivado de la singularización del ser.
Su obra escrita se reparte entre trabajos de índole filosófica (con especial atención al tema de la saudade que trata desde una perspectiva existencialista heideggeriana) y trabajos de orientación lingüístico-literaria (centrados en los problemas del proceso de normalización de la lengua gallega). Fue pionero también en la traducción de obras en otros idiomas al gallego, entre las que destaca Da esencia da verdade (1956), de Heidegger.
Estudió el bachillerato superior en Lugo donde ingresó en las juventudes del Partido Galeguista, a través de las cuales participó en el comité provincial que colaboró en la celebración del referéndum sobre el Estatuto de Autonomía de Galicia de 1936.
Terminada la Guerra Civil española (en la que tuvo que alistarse en el bando nacional para evitar represalias), estudió Filosofía y Letras en Santiago de Compostela.
Este año le ha tocado a Ramón Piñeiro. Y nos estamos quedando sin gente, por eso de que tienen que llevar varios años muertos ( para evitar peloteos, siempre pense ) y ademas tener algun peso cultural ( y no solo dentro de su circulo universitario ). Pues segun la Wikipedia en gallego:
Toda a súa vida loitou Piñeiro para conseguir que tódalas forzas políticas, económicas e sociais recoñecesen as señas de identidade de Galicia e reivindicasen os seus dereitos como pobo. E loitou con tal forza, entrega e convencemento que fixo conciencia da conciencia de Galicia. — (Benxamín Casal: A política como un deber).
Foi o terceiro fillo de Vicenta López Fernández e Salvador Piñeiro García [1], empregado municipal de Láncara. Con seis anos acode á escola e bate co castelán empregado polo seu mestre. Lembrábao así nas súas memorias:
“
Deica entón -deica os 6 anos- a miña lingua única fora o galego, así que o choque máis importante que me produciu a escola foi o cambio de lingua. O escolante, que era de Lugo, falaba en castelán dentro e fóra da escola e falábao con todo o mundo, mesmo que fosen nenos ou vellos, homes ou mulleres, labregos ou cregos. Non facía a menor concesión. Falaba en castelán coa intransixente firmeza de quen cumpre un alto e sagrado deber. [...] a utilización ríxida dunha lingua distinta da nosa, dunha lingua que ’excluía’ a nosa, dáballe unha autoridade extraña, unha autoridade que [...] en lugar de establecer a ’superioridade persoal’ do mestre trataba de establecer a nosa ’inferioridade colectiva’. E non só a nosa inferioridade en canto escolares senón a inferioridade nosa en canto galego falantes. — (Ramón Piñeiro: Da miña acordanza).
”
Con nove anos foi vivir a Lugo, onde estudou o bacharelato para regresar despois a Armea e máis tarde instalarse en Sarria, en 1931, onde traballou como contable na ferraxería dun amigo do pai, Pedro Cortiñas. Ao pouco proclamouse a República e, no decurso da campaña electoral, Piñeiro asistiu nesta localidade a un mitin que deron Xulio Sigüenza, Lois Peña Novo e Ánxel Fole, e o que alí escoitou acordou o seu sentimento galeguista e o seu interese pola cultura e a política galegas.
Fundación do Partido Galeguista, un dos partidos políticos aos que Piñeiro estivo vencellado.
En 1932, de novo en Lugo para estudar o bacharelato superior, asistiu a un mitin no que escoita a Paz Andrade, Suárez Picallo e Castelao, cos que se identifica plenamente e decide integrarse no movemento galeguista. Participou na fundación das Mocidades do Partido Galeguista xunto a outros compañeiros de instituto, e pronto foi nomeado Secretario de Cultura. Alí coñeceu a Ramón Otero Pedrayo[2], a raíz dunha conferencia organizada polos alumnos do instituto, e, en 1933, con ocasión dunha asemblea do Partido Galeguista, a outros persoeiros do galeguismo político (Castelao, Bóveda, Fole, Pimentel e outros).
Desde os seus primeiros momentos nas mocidades galeguistas destacou o seu intenso labor político, e en outubro de 1933, con 18 anos, participou nunhas xuntanzas en Santiago como representante dos galeguistas lucenses. Pouco despois enferma de tuberculose e vese obrigado a abandonar os estudos, o que lle permitiu dedicar todo o seu tempo á lectura e á actividade política. En 1934 participou no mitin das Arengas, celebrado na praza da Quintana (Santiago de Compostela) o 25 de xullo, con Castelao, Bóveda, Otero Pedrayo, Paz Andrade e Suárez Picallo, entre outros; en 1935 participou de novo no mitin das Arengas.
En 1936, con 21 anos, resulta elixido secretario do comité provincial para o plebiscito do Estatuto de Autonomía de Galicia, organizado polo Partido Galeguista, se ben a súa opinión persoal era pesimista ao considerar que non chegara o momento oportuno para o Estatuto, dada a febleza e escasa implantación do partido.
Ante o alzamento militar de xullo de 1936, o Gobernador Civil de Lugo, Ramón García Núñez, organizou unha comisión asesora cos partidos políticos en defensa da República, comisión na que Piñeiro e Ánxel Fole representaban o Partido Galeguista. A Garda Civil non tardou en ocupar o edificio, o 20 de xullo, para arrestar o Gobernador e mais os seus acompañantes. Piñeiro logrou escapar, simulando ser un simple funcionario, e acodeu á sede do partido, onde repartiu con outros compañeiros que alí estaban as fichas e libros de actas para agochalos nas súas casas [3]. En agosto, avisáronlle de que fora denunciado pola súa militancia política e por posuír armas[4], razón pola que fuxe en busca de refuxio a Armea[5]. Cando ao cabo de pouco tempo volveu a Lugo comprobou que se mantiñan as denuncias contra el e decidiu seguir o consello dos amigos e incorporarse ao exército para loitar na guerra civil no bando nacional, na fronte de Aragón.
Durante a súa estadía na fronte aínda tivo que soportar novas denuncias contra el. No entanto, o máis doloroso foi comprobar a progresiva insensibilización dos seus compañeiros perante a morte e o sufrimento, o que lle provocou unha depresión que requeriu de tratamento médico. Semella que desta experiencia naceu o seu interese pola filosofía, na busca dunha resposta á deshumanización que observara.
“
Froito das reflexións que me inspiraron aqueles feitos [...] naceu o meu interese pola filosofía e o meu abandono dos meus proxectos iniciais, anteriores á Guerra Civil, de estudar filoloxía. [...] Despois de trinta meses de horror, vendo as mortes, os asasinatos, os fusilamentos, o comportamento da xente, tiña a sensación de que a vida se volvera incomprensible. — (Ramón Piñeiro: Da miña acordanza).
Unha vez concluída a guerra civil, Piñeiro regresou a Galicia e entrou en contacto, xa no verán de 1939, cos antigos compañeiros do partido que aínda quedaban vivos ou non fuxiran ao exilio, como Xaime Illa Couto ou Marino Dónega, cos que comeza a plantexar a reorganización do Partido Galeguista na clandestinidade, proxecto que Illa Couto quería afrontar decontado, namentres que Piñeiro defendía a tese de agardar acontecementos. Máis adiante, por encarga de Fernández del Riego, falou tamén con Servando Gómez-Aller de la Vallina, Manuel Gómez Román -daquela secretario xeral do Partido Galeguista-, Ramón de Valenzuela e outros, para valorar as forzas coas que se podía contar nunha hipotética reconstitución do partido, comprobando que cadaquén tiña cadansúa forma de entender tal reorganización. Catro anos despois, en xullo de 1943, o froito destes contactos foi a reconstrución en Vigo do Partido Galeguista na clandestinidade, cun Comité Executivo no que se integraron Gómez Román (como Secretario Xeral), Pepe Meixide, Cesáreo Saco, Xaime Illa, Francisco del Riego e o propio Ramón Piñeiro, ocupando o posto de Secretario Político.
Entrementres, Piñeiro comezara a estudar Filosofía e Letras na Universidade de Santiago, na que se matriculara en agosto de 1940, e, tras cursar dous anos comúns, solicitou en 1942 o traslado da matrícula á Universidade de Madrid, para estudar alí a especialidade de Filosofía pura. En calquera caso, nunca deu rematado a carreira; non obstante, a nova situación permitiulle contactar con outros galeguistas que viñan traballando desde Madrid: Fermín Penzol, Xosé Ramón Fernández-Oxea, Evaristo Mosquera e outros, así como con nacionalistas vascos e cataláns [6].
Como representante do Partido Galeguista no interior, reuniuse e negociou con outros partidos e cos galeguistas da diáspora, entrando en contacto co resto da oposición ao franquismo en Galicia e cos nacionalistas cataláns e vascos (especialmente con Koldo Mitxelena, compañeiro de cuarto en Madrid, na pensión localizada no número 10 da rúa Longoria, no distrito de Chamberí[7]) para asegurar a presenza galega en todos os foros pensando nunha vindeira caída do réxime franquista tras a vitoria aliada na Segunda Guerra Mundial, esperanza fanada polo apoio internacional a unha restauración monárquica[8].
Foi o representante do galeguismo nas negociacións co goberno republicano de Giral no exilio, en París, en marzo de 1946[9]. A tese que defendeu Piñeiro ante Giral era que, se neste Goberno estaban representados os cataláns, con Nicolau D’Olwer, e os vascos, con Manuel de Irujo, os galeguistas debían ter tamén o seu representante[10], cargo para o que propuxeron a Castelao, aínda que Portela Valladares contase con máis apoios, entre eles cos do propio Giral e o do presidente vasco, José Antonio Aguirre. Castelao escribiulle o seguinte a Portela Valladares:
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Seipa, meu querido don Manuel, por si ainda non chegou o seu coñecimento, que arestora está en París un representante de tódalas forzas orgaizadas no interior de Galiza, que vai ahí para demandar un posto para o noso país no Goberno Giral. Trátase dun mozo galeguista de moito valer e cree que a súa xestión non será desprezada —(Castelao, 21.02.1946).
”
Aínda que finalmente se conseguíu o nomeamento de Castelao como Ministro, o rexeitamento inicial de Giral e, sobre todo, o proxecto que presentara este para a restauración da República, fixeron que decidise regresar inmediatamente a España, completamente decepcionado, buscar outras vías para a reconstrución democrática. Piñeiro consideraba que a visión que tiña o goberno no exilio era totalmente allea á realidade política nese momento no interior do país, e que a vía que propuñan era inxenua e estaba fracasada de antemán. Esta decisión de abandonar París para regresar a España contrariou a Castelao, quen defendía a opción da restauración republicana, e sinalou o comezo do seu distanciamento.
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Pero eu esperaba que Santiago[11] agardase por min en París, para representarme provisionalmente nas deliberacións do Consello de Ministros. Deste modo, ao chegar eu alí veríamos o que compría facer, pois eu din o meu nome, non somentes por indicación de Santiago senón porque sei que podo prestar un gran servicio nos primeiros tempos, orgaizando [...] a unión de todol-os galegos do mundo, moito mellor que ningún outro. A saída repentina de Santiago tronzou as ilusións con que eu aceptei o cárrego. — (Castelao, carta aos galeguistas do interior, 31.03.1946).
”
Ao regreso de París, o 9 de abril de 1946, Piñeiro foi arrestado en Madrid durante a celebración dunha reunión clandestina nunha cafetaría madrileña (o Café Pidoux, na Gran Vía), con representantes da Alianza Nacional de Forzas Democráticas. Como consecuencia desta detención, tamén foron detidos os irmáns Cesáreo e Camilo Saco, así como Koldo Mitxelena, do PNV. Un consello de guerra condenouno a seis anos de cárcere, aínda que na realidade habería quedar rebaxiado a tres, nas cadeas de Alcalá de Henares, Ocaña e Yeserías. Durante a estadía na cadea, Piñeiro mantivo numerosos contactos con militantes de diversos partidos antifranquistas, ademais de impartir clases aos outros presos, tarefa na que tamén destacou Cesáreo Saco.
En decembro de 1946 Giral foi substituído por Rodolfo Llopis, quen propuxo a restauración monárquica baixo unha forma democrática, pero Castelao rexeitou esta opción e quedou excluído do goberno no exilio. Aínda que os galeguistas, a través dun informe atribuído á man de Piñeiro, advertíronlle dos inconvenientes que representaba esa actitude ao defenderen a busca dun réxime democrático, aínda que fose baixo a forma dunha monarquía, Castelao tampouco o aceptou, nin conseguiu ningunha vía intermedia tras unha reunión con Piñeiro na cadea, facilitado por Rodolfo Prada. As distancias entre os galeguistas do interior, encabezados por Piñeiro, e do exterior, encabezados por Castelao, foronse agudizando progresivamente, mesmo tras a morte de Castelao en 1950.
Mesmo así, Piñeiro insistiu numerosas veces na defensa da figura histórica de Castelao, por quen sempre manifestou un profundo respecto:
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Para nós Castelao é unha das grandes personalidades que produciu Galicia en todos os tempos. Fundamentalmente, Castelao era un grande, un extraordinario patriota galego. Chegou a unha identificación integral, afervoada, mesmo mística coa súa Terra. A súa vida ardeu decote nesta mística comuñón con Galicia. De aí que chegase a ser, xa en vida, un verdadeiro símbolo moral para o seu pobo — (Ramón Piñeiro: Da miña acordanza, dun informe aos galeguistas de Bos Aires, 1957).
”
En resumo, nestas datas Piñeiro, con outros galeguistas do interior, asumiu definitivamente que o feito de que se perdese a República, e con ela o Estatuto de Autonomía, era un feito inamovible, un feito histórico, e que se impuñan outras solucións alternativas.
Saíu do cárcere en marzo de 1949 e en 1952 casou con Isabel López García [12], en Xixón, estabelecéndose en Santiago. Isabel López viñera traballar como enfermeira nun sanatorio de tuberculosos e vivía na casa dunha irmá de Piñeiro, onde se coñeceron. Pouco despois, fixou a súa residencia nun piso da rúa de Xelmírez que lle cedera o seu amigo o doutor García Sabell, onde viviu até a súa morte. Cómpre salientar que García Sabell sempre manifestara un fondo respecto intelectual por Ramón Piñeiro.
Naqueles anos a situación de Franco e o seu goberno fronte a Francia, Inglaterra ou os Estados Unidos cambiara sensiblemente, canto ao progresivo recoñecemento internacional do réxime franquista. A restauración da república era xa impensable e Franco deixara ben claro que tampouco admitiría a restauración monárquica. Unha vez que lle quedara patente que os países aliados non ían axudar á oposición española nos seus intentos de derrocar o réxime franquista, Piñeiro optou pola actividade cultural fronte á loita armada e política, liña esta que defendían os galeguistas do exilio (partidarios da guerrilla), radicados sobre todo en Arxentina, antifranquistas e republicanos, así como moitos galeguistas do interior. O obxectivo que buscaba era máis a galeguización da sociedade, fornecer ás xeracións novas do apego á cultura galega para preparalos con vistas á transición democrática, traballar para que os novos universitarios se imbuísen do galeguismo independentemente da súa ideoloxía política ou postura artística. Nas súas propias palabras, tratábase de "crear unha conciencia de Galicia".
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Tamén pensaba que para que Galicia recuperase a súa maltratada condición, tiña que recuperar antes a súa cultura porque nela se acubillaba, durmindo, a nosa conciencia. [...] Todo semellaba indicar que Piñeiro se propuña máis galeguizar a política que politizar o galeguismo — (Xosé Luís Allué: "O outro Piñeiro", en Eloi Caldeiro: Ramón Piñeiro. A terra e a saudade).
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Esta opción non foi comprendida por boa parte dos galeguistas e nacionalistas. Durante o tardofranquismo determinados ideólogos do galeguismo foron especialmente críticos con Ramón Piñeiro e co grupo representado por Galaxia, cualificándoos de "conservadores". Exemplo disto foi Xosé Luís Méndez Ferrín, quen na novela Retorno a Tagen Ata (1971) mesmo chega a matar a Ulm Roan, o ideólogo do nacionalismo clásico e non revolucionario, que os seus lectores ben poderían identificar con Ramón Piñeiro (quen, pola súa parte, non tiña reparos en permitir a recensión de tal novela na revista Grial).
Outro exemplo da enemistade de numerosos galeguistas con Piñeiro foi a falacia que se fixo circular sobre a suposta pertenza de Piñeiro á CIA[13]. norteamericana
Fronte á nova actitude adoptada por Ramón Piñeiro e outros galeguistas do interior, xurdiron tamén duras críticas dos galeguistas no exilio, representados por Castelao como presidente do Consello de Galiza. Mentres aqueles (xunto os nacionalistas vascos e cataláns e mais os socialistas) argüían que a forma concreta do futuro réxime importaba moito menos que a recuperación democrática, os galeguistas de Castelao defendían a tese da república e a aceptación do Estatuto de 1936 como única saída política. A maiores, tampouco aceptaban unha dirección no exilio e buscaban, en troques, que a toma de decisións se orixinase no interior de Galicia.
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É en Galicia, e non noutro país calquera, onde radica necesariamente o centro de gravidade da política galega. Polo mesmo, toda tentativa de dislocación dese centro de gravidade natural, situándoo en terras alleas e lonxanas, equivale, inevitablemente, a unha desgaleguización da nosa política, que quedará baleira de contido real e camiñará fatalmente cara á pura utopía. [...] A base real da política galega está na propia Galicia. Non hai, hoxe en día, máis que un órgano naturalmente responsable da súa orientación: o galeguismo que vive e actúa na terra. — (Informe do Partido Galeguista, 1957 [14]).
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En resumo, Piñeiro vía utópica a formación dun partido galeguista na situación política e social de entón. Se xa fora un partido minoritario cando as circunstancias eran favorables, e nin sequera conseguira manter a unidade interna, ao seu ver, moitas menos posibilidades ía ter baixo a ditadura. Loitar nesta dirección parecíalle un fracaso seguro. Así foi xurdindo a idea da autodisolución do Partido Galeguista e, por outra banda, en 1950, a fundación da Editorial Galaxia.
Busto de Francisco Fernández del Riego na praza que leva o seu nome, en Vigo.
O 25 de xullo de 1950, Francisco Fernández del Riego e Xaime Illa Couto acordan en Santiago crear a Editorial Galaxia [4], con outros moitos galeguistas. Piñeiro estaba nese momento en Santander, operándose de cataratas[15]; así e todo, foi nomeado director literario da editorial. Tamén neste novo proxecto, Piñeiro manifestou ter dúbidas da viabilidade económica da empresa e da consecución dos necesarios permisos administrativos.
Coa editorial Galaxia buscaban un camiño para dar cobertura legal ao galeguismo e aos galeguistas e, en pleno franquismo, comezou a publicar libros en galego e sobre asuntos relacionados con Galicia, asemade que servía de modo de participación a moitos galegos que, sen quereren "meterse en política", podían así axudar á expansión da lingua e cultura galegas, baixo a forma de accionistas desta empresa.
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Para levar a cabo esta segunda actividade -achegarse ás novas xeracións e espertar nelas a conciencia galega- non había outro camiño que o cultural. Certamente era moi estreito, moi limitado nas súas posibilidades inmediatas, pero, naquela altura, non había outro. [...] A carón da batalla sotarega da oposición clandestina era preciso emprender a batalla pública da actividade cultural. E así se decidiu. —(Xaime Illa Couto: Ramón e Galaxia, 1991).
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Foron aparecendo, deste xeito, textos básicos como a Historia da literatura galega, de Fernández del Riego; Historia de Galicia, de Risco ou a Gramática elemental del gallego común, de Carvalho Calero. E non só foron textos literarios senón que tamén abriron as portas a outras áreas, de tal xeito que un par de anos máis tarde Galaxia publicou a Revista de Economía de Galicia, dirixida por Illa Couto e onde comeza a ser analizado o desenvolvemento económico de Galicia. Seguindo a mesma liña, co obaxecto de atraer as novas xeracións, Galaxia tamén creou a colección Illa Nova[16] destinada á edición de obras dos escritores nacidos despois da guerra, non vinculados ao galeguismo histórico.
Paralelamente ás publicacións editadas por Galaxia e á falta do permiso para editar unha revista periódica, comezaron a editar tamén unha serie de traballos monográficos, baixo o título colectivo de Colección Grial. Foi nesta colección onde Piñeiro publicou o seu primeiro ensaio filosófico "Siñificado metafísico da saudade", no primeiro número, titulado "Presencia de Galicia" (abril de 1951). A colección só puido publicar catro números ata que a censura ordenou a súa suspensión [17]. Piñeiro dirixiu a editorial Galaxia e traballou nela ata o ano 1966.
En 1954 redactou un documento rexeitando a represión á que se vía sometida a lingua e a cultura galegas baixo o réxime de Franco. Este documento, asinado por outros intelectuais e diversos centros galegos de América, foi presentado na VIII Asemblea Xeral da UNESCO, provocando un serio enfrontamento cos representantes oficiais de España, no que Alonso Montero denominou a "batalla de Montevideo" [18].
No transcurso do seu labor de promoción e difusión culturais participou en diferentes tertulias con persoeiros da talla de Otero Pedrayo, Méndez Ferrín, Franco Grande, Bouza Brey, Del Riego e tantos outros. Porén, moito máis coñecida é a súa atención case diaria a mozos e estudantes que acudían ao seu domicilio, e a quen Piñeiro dirixía e estimulaba nas que deviron célebres conversas ao redor da súa mesa braseiro (denominada coloquialmente como mesa camilla e hoxe conservada na Fundación Penzol[19]). Moitos dos que hoxe conforman as elites culturais e políticas da Galicia do século XXI foron escoitados e aconsellados alí e lembran cómo Piñeiro sabía escoitar en silencio para, logo, facer ver ao interlocutor as fendas dos seus argumentos e abrirlles novas vías de actuación.
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Durante anos, polo piso de Ramón Piñeiro [...] desfilou unha grande cantidade de xente, especialmente xoves universitarios, sobre os cales exercía un fondo maxisterio espiritual. Deste xeito puido desenvolver en parte a vocación docente que non puidera cumprir na Universidade, ó ve-la súa carreira interrompida polos anos pasados no cárcere. — (Carlos Casares).
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Ramón Piñeiro regala tempo coma un patricio regala bens materiales. É o seu gasallo. Sempre a dar, sempre a entregar, sempre a escoitar, sempre a aturar nos demáis. I os demáis cáseque nunca se decatan de que tal despilfarro custa caro, moi caro. Custa en obra piñeirán que se proieita e se non leva a cabo. Custa en meditacións tronzadas que despóis se non enderezan. Custa en estudo contínuo do que sae, cando se leva a perfeición, o intenso ensaio, a grande obra da que todos sempre agardamos luces i ensino. Ramón Piñeiro é unha man furada que enriquece ós outros emprobecéndose ela mesma. — (Domingo García Sabell no discurso de resposta a Piñeiro na Real Academia).
Tamén apareceu neste tempo a revista Grial, que dirixe xunto a Francisco Fernández del Riego. Esta revista foi un dos primeiros obxectivos de Galaxia, pero a censura imperante nese momento non lle concedeu os permisos que entón precisaba. Piñeiro e Don Paco dirixieron, na práctica, a revista desde o seu nacemento ata que cumpriu os 25 anos.
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De seguido se converteu nunha revista de prestixio, dentro e fóra do país, na que colaboraron xentes de todas as ideoloxías do galeguismo e que levou a cabo un labor tanto de estudio da realidade galega, como de información da cultura exterior, seguindo a filosofía aperturista da que xa temos falado. — (Ramón Piñeiro: Da miña acordanza).
O 25 de novembro de 1967 ingresou na Real Academia Galega, co discurso "A lingoaxe i as língoas" [20], que foi respondido por García-Sabell, membro tamén da Xeración Galaxia. O seu discurso baseábase no carácter da lingua galega como signo de identidade do pobo. A proposta de nomealo académico xa fora presentada por Ricardo Carvalho Calero, Domingo García-Sabell e Xulio Rodríguez Yordi en xullo de 1963, informada favorablemente por Antón Fraguas, del Riego e Otero Pedrayo, e aprobada por unanimidade o 29 de decembro dese mesmo ano, se ben a recepción e lectura do discurso retrasouse case 4 anos.
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Nós, os galegos -e xustamente como galegos-, somos unha desas unidades naturales en que a Humanidade se realiza. Somos unha das formas de expresión do pulo creador da vida humá. Porque somos un pobo dotado dunha língoa e, polo mesmo, dunha cultura, somos unha realidade orixinal dentro do patrimonio humán. A nosa misión consiste en facer que esa realidade orixinal acade a súa plenitude. Somos os responsables de que prospere ou fracase unha creación que a vida humá expresa a través de nós. Si por un momento nos mergullamos no mundo mental dos nosos campesiños, poderemos considerar metafóricamente á realidade humá como unha gran agra composta de moitas leiras diversas, cada unha delas cos seus propios froitos. Nós somos unha desas leiras. O noso destino -a nosa responsabilidade- é cultivala e ofrecerlle os seus froitos orixinás ó patrimonio cultural humán. — (Ramón Piñeiro: A lingoaxe i as língoas).
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En 1998, Ramón Piñeiro presentou como académico a Antón Santamarina. O discurso de ingreso deste versou sobre "A linguaxe e as linguas: Ramón Piñeiro revisitado ós 30 anos do seu ingreso na Real Academia Galega".
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É no seu discurso de ingreso na Academia, "A lingoaxe i as língoas", onde formula de maneira rigorosa en qué radica ese valor esencial da lingua como elemento definidor dun pobo. — (Antón Santamarina: Piñeiro e a lingüística).
Ante as primeiras eleccións democráticas de xuño de 1977, Piñeiro foi un dos asinantes do "Manifesto dos 29", ademais do seu verdadeiro xestor, manifesto no que intelectuais galegos solicitaban aos partidos políticos que concorrían ás eleccións que, fose cal for o resultado e a representación acadada, loitasen pola defensa dos intereses de Galicia [21].
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Coidamos que ese entendemento será posible si se limita a un pacto basado exclusivamente na defensa dos direitos do pobo galego [...] Un pacto galego no que os seus firmantes se comprometan a defender os direitos do noso pobo é posible e necesario. A defensa debería de se establecer en dous niveis: en primeiro lugar, defendendo a estrutura federal do Estado como fórmula idónea para que este poida asumir democráticamente a pluralidade da España real; en segundo lugar, e para o caso en que a fórmula federal non prosperase, a representación galega tería que reclamar para Galicia os mesmos direitos autonómicos que se lles reconocesen ás outras nacionalidades —("Manifesto dos 29", Marzal do 1977).
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Tamén coordina e publica, en 1979, o chamado "Manifesto da aldraxe", no que 27 intelectuais e políticos galegos protestaban ante a rebaixa de competencias que se pretendía para Galicia. O goberno de UCD, xunto co PSOE, propuñan introducir unha redución de competencias para as autonomías que carecían dun Estatuto recoñecido, como o tiñan Cataluña e o País Vasco, as chamadas "nacionalidades históricas". O argumento que enfrontaba Piñeiro ante esa redución de competencias era o "principio de igualdade de trato", esixindo para Galicia un tratamento á par do recibido por vascos e cataláns [22]. Esta reacción logra rectificar a proposta e mellorar a redacción do Estatuto de Galicia.
As pretensións políticas de Piñeiro tiñan como obxectivo que todos os líderes políticos galegos asumiran o galeguismo entre os seus obxectivos fundacionais. Baixo o grupo denominado Realidade Galega, fundado en abril de 1980 coa participación de 77 intelectuais e profesionais, publicou un manifesto titulado "Diante do referendum", no que se esixía que o erro cometido nas Cortes, recoñecido oficialmente, deberá ser rectificado antes do referendo mediante negociación cos partidos interesados na autonomía [23]. Piñeiro pretendía que en Galicia se crearan partidos homologables aos europeos (un de corte socialdemócrata e outro demócrata conservador). Con "Realidade Galega", Piñeiro buscaba crear un interlocutor válido fronte á UCD, o partido maioritario, baseado nunha estrutura absolutamente plural, unha plataforma transversal -nunca un partido político [24]- "que aglutinara a Galicia mellor". Proba desta postura política, foron os seus constantes contactos epistolares cos líderes culturais e políticos de tódolos partidos que existían na clandestinidade galega, e aqueles que agromaban a comezos da democracia; líderes tales como Xosé Manuel Beiras, Xaime Illa Couto ou Xerardo Fernández Albor, e que non deixaron de pasar pola famosa mesa braseiro.
Piñeiro nunca deixou de defender a postura do "galeguismo difuso", é dicir: "tinguir todos os partidos de galeguismo no canto de ter un único partido galeguista", ou expresado doutro xeito:
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A maioría de idade política de Galicia ten que consistir mesmamente en que deixe de existir un partido galeguista para que fosen galeguistas todos os partidos democráticos.
Si que formou parte do primeiro Parlamento Autonómico, entre 1981 e 1985, como independente dentro das listas do PSdeG (Partido Socialista de Galicia-PSOE Partido Socialista Obrero Español), xunto con outras destacadas figuras da cultura galega, como Alfredo Conde, Carlos Casares e Benxamín Casal[25], sendo elixido deputado pola provincia da Coruña; nesta mesma liña, Xerardo Fernández Albor presentouse como independente dentro das listas de Alianza Popular e Marino Dónega nas de UCD. Esta decisión de presentarse nas listas do PSOE foi obxecto de numerosas críticas polos nacionalistas.
Da súa carreira política cómpre salientar o seu labor de ponente da primeira Lei de Normalización Lingüística de Galicia, da que foi un dos seus promotores máis destacados. Xa en 1971 presentara na Real Academia unha proposta de unificación morfolóxica da lingua galega, necesidade que xa adiantara no seu discurso de ingreso.
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O nacermos nunha mesma terra dáno-lo sentimento de paisanaxe, fai que nos sintamos compatriotas, pero o falarmos unha mesma lingua dáno-lo sentimento verdadeiro de irmandade. Por iso, neste día no que nós imos recuperar para o noso pobo a plenitude de dereitos da nosa lingua, temos que ter conciencia, e témola, do protagonismo que nos corresponde exercitar. Nós, por azar histórico, imos se-los que lle devolvamos, co noso voto, a plenitude de dereitos á nosa lingua. — (Ramón Piñeiro, intervención no Parlamento de Galicia, 1983).
Finalmente, en xaneiro de 1990 morre a súa dona, Isabel López, e a saúde de Piñeiro, xa de seu mala, foise deteriorando, de tal xeito que en cuestión de meses, en agosto, estando en Castropol na casa da viúva de Penzol, presentaba uns niveis críticos que motivaron o seu traslado a Santiago de Compostela, onde morre o 27 de agosto a consecuencia dun cancro de páncreas.
En 1984 recibiu a Creu de Sant Jordi da Generalitat de Catalunya, pola tarefa desenvolvida na defensa e divulgación da lingua e da indentidade de Galicia.
En 1990 recibiu o Premio Fernández Latorre de xornalismo, concedido por La Voz de Galicia, "por su aportación como intelectual y pensador en el último medio siglo de nuestro país". Piñeiro, xa moi enfermo, non puido acudir ao acto de recollida do premio.
Deberán estes "Cadernos Ramón Piñeiro" -e estou certo de que o farán con rigor e con fortuna- investigar nos máis salientables aspectos da obra que nos legou e prolongar a análise do ronsel de cuestións, temas e problemas que para Ramón Piñeiro foron motivo de reflexión: a lingua, a literatura, a cultura, a sociedade, o devir histórico do noso país e, en definitiva, todo o que constitúe iso que chamamos Galicia. — (Celso Currás Fernández).
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No ano 2000, a Editorial Galaxia comezou a convocar os Premios Ramón Piñeiro de ensaio, e en 2003, o Centro Ramón Piñeiro convocou os Premios Centro Ramón Piñeiro de ensaio breve. Na actualidade, ambos os dous premios fican unificados baixo a denominación Premio de Ensaio Ramón Piñeiro.
A Real Academia Galega decidiu o 5 de xullo de 2008 dedicarlle o Día das letras galegas do ano 2009[5]. Xustificou a designación pola "dedicación, total e desinteresada, da súa vida á defensa de Galicia e da súa cultura", o que o converte nun referente moral indiscutible e necesario para as novas xeracións. E engadía:
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Os seus traballos sobre pensamento e filosofía [...] supuxeron no seu momento un paso decisivo na normalización do galego como lingua con capacidade para expresarse en todos os campos do saber, superando a súa cualificación como lingua "rural e poética" na que a tiñan encadrada moitos intelectuais españois da posguerra. — (Real Academia Galega).
A obra escrita por Ramón Piñeiro non é abundante e estivo centrada polo xeral na filosofía da "saudade". En calquera caso, publicou numerosos artigos en Grial[28], onde asinou ás veces baixo o pseudónimo de Luís Veiga do Campo, así como colaboracións en obras colectivas e proemios de numerosos libros (de Novoneyra, Masside, Méndez Ferrín, Lugrís, etc.).
Siñificado metafísico da saudade (Colección Grial, 1951)
A saudade en Rosalía (Galaxia, 1952)
A lingua, sangue do espíritu (Galicia, Bos Aires, 1952)
Pra unha filosofía da saudade (Galaxia, 1953 [29])
A filosofía i o home (Grial, 1963)
A lingoaxe i as língoas (Galaxia, 1967; reed. facs. Consello da Cultura Galega, 1994 [30])
Ademais, fixo, xunto a Celestino Fernández de la Vega, tarefas de tradutor, verquendo ao galego obras como Cancioeiro da poesía céltica (Alt-keltische Dichtunguen, de Julius Pokorny, en 1952) -tradución premiada pola Editorial Bibliófilos Gallegos- e Da esencia da verdade (Von Wessen der Wahrkeit) (de Heidegger, en 1956).
Finalmente, Piñeiro impulsou e preparou persoalmente a edición en 1958 do Diccionario enciclopédico gallego castellano de Eladio Rodríguez, inédito desde a morte deste, en 1949. A obra publicouse por Galaxia en tres tomos, nos anos 1958, 1960 e 1961, respectivamente, incluíndo no terceiro un apéndice con voces achegadas por outros colectores, entre eles o propio Piñeiro. Xa en 1956 tiña o proxecto de publicar un "Gran Diccionario da Lingua Galega", que incluiría tanto o léxico utilizado na literatura clásica galega como o léxico vivo na fala, pero o proxecto nunca callou.
Cómpre salientar tamén a súa amplísima correspondencia con practicamente todos os persoeiros da cultura galega. En maio de 2009, o Consello da Cultura Galega e maila Fundación Penzol asinaron un convenio de colaboración para dixitalizar toda a correspondencia de Ramón Piñeiro, estimada en máis de 8.000 cartas [36]. A súa correspondencia foise publicando parcialmente en Olladas no futuro (1974), Cartas para os amigos (1992), Un epistolario de Ramón Piñeiro (Del Riego, Galaxia 2000) ou un conxunto de 49 cartas que levou por título Cartas de Ramón Piñeiro a Ricardo Carballo Calero (2004), ademais das coleccións parciais que se publicanron en diferentes entregas dos Cadernos Ramón Piñeiro.
↑ Un vello compañeiro da escola, agora falanxista, protexeuno de ser detido, sen que Piñeiro o soubese.
↑ Nese momento, existía unha Alianza Nacional de Forzas Democráticas que buscaba a reinstauración da República nunha forma de Estado federal. Nesta Alianza participaba o Partido Galeguista conxuntamente co Partido Nacionalista Vasco, os nacionalistas cataláns, o PSOE, a UXT, a CNT e outras organizacións.
↑ Se ben o goberno norteamericano era partidario dunha nova república, pronto se impuxo a tese británica da restauración monárquica no rei Xoán de Borbón, ao considerar que converter os republicáns, vencidos, en vencedores só serviría para perpetuar o conflito.
↑ En agosto de 1945 reuníranse as Cortes no exilio, en México, e Diego Martínez Barrio resultou elixido presidente da República, quen encargou a José Giral constituír goberno.
↑ Este "principio de igualdade de trato" tivo que ser de novo defendido por Piñeiro tempo despois, en 1977, na transición democrática.
↑Santiago Pol era o pseudónimo que utilizaba Piñeiro na clandestinidade. Tras a súa detención, chamaban así a Fermin Penzol.
↑ Eloi Caldeiro indica para este feito o ano 1949: "En 1949 sae da cadea ... e casa con Isabel López".
↑ Antón Baamonde: "Ramón Piñeiro y la CÍA" en El País [1].
↑ O informe, extenso e detallado, foi lido polas figuras máis activas do galeguismo de entón, nunha xuntanza celebrada en maio de 1957 na casa de García Sabell, e entregado a Perfecto López, do grupo galeguista de Bos Aires. O texto, presentado como obra colectiva, fora redactado integramente por Piñeiro.
↑ . Durante os seus anos de cárcere comezou a enfermar da vista.
↑ O nome está formado por Illa, que procede de Xaime Illa, e Nova, do apelido da súa dona, Cristina Novoa.
↑Presencia de Galicia, Pintura actual en Galicia, Presencia de Curros e Aspectos económicos y jurídicos de Galicia.
↑ Xesús Alonso Montero: La batalla de Montevideo: os agravios lingüísticos denunciados na UNESCO en 1954, Xerais, Vigo 2008.
↑ En maio de 2009, a Fundación Penzol inaugurou na súa sede de Vigo unha reprodución exacta da habitación da casa de Piñeiro na que recibía estas visitas, coa mesa, a biblioteca, decoración, etc. (La Voz de Galicia, 15.05.2009).
↑ Pode consultarse na páxina da Real Academia Galega [2].
↑ "Chamada aos partidos políticos de Galicia", en Cadernos Ramón Piñeiro V, 93-94 [3].
↑ Basicamente, esta idea era a mesma que xa viña latenxando no movemento galeguista desde os tempos da República.
↑ Este foi, realmente, o primeiro e único manifesto público de Realidade Galega, publicado o 10 de marzo de 1980, en La Voz de Galicia.
↑ "Realidade Galega" definíase como unha sociedade de estudios e opinións.
↑ Que se presentaron, tamén como independentes, nas listas do PSOE polas provincias de Pontevedra, Ourense e Lugo, respectivamente.
↑ Eloi Caldeiro di que pouco despois da súa reelección "dimite por mor da súa enfermidade".
↑ Por Decreto 25/1993, de 11 de febreiro, e Decreto 330/1997, de 13 de novembro, respectivamente.
↑ Texto de Piñeiro incluído no libro colectivo La saudade.
↑ Foi editado tamén, nese mesmo ano, como gravación sonora, no número 3 da colección As Nosas Voces, do Consello da Cultura Galega.
↑ Escolma de 48 artigos e cartas, dos seus traballos máis significativos publicados entre 1949 e 1973, particularmente os publicados en Grial.
↑ Reúne cinco traballos anteriores: A filosofía i o home, Siñificado metafísico da saudade, Pra unha filosofía da saudade, Saudade e sociedade, dimensións do home e A saudade en Rosalía.
↑ Contén 6 cartas xa publicadas en Olladas no futuro.
↑ Contén 405 cartas que Piñeiro escribira a Francisco Fernández del Riego entre 1948 e 1970.
↑ Libro realmente escrito por Carlos Casares, a partir dunhas memorias, incompletas -só chegou á idade de 15 anos-, que Piñeiro comezara a escribir en 1976 e que se publicaran en 1991 (Grial nº 111), ás que engade a transcrición das gravacións e anotacións das conversas que mantiveran Casares e mais Piñeiro ao longo dos anos.
ALONSO GIRGADO, Luís, e MONTEAGUDO CABALEIRO, Teresa: Ramón Piñeiro: cronobiografía e cartas. Cadernos Ramón Piñeiro II, Centro Ramón Piñeiro para a Investigación en Humanidades, 2003.
CALDEIRO, Eloi: Ramón Piñeiro. A terra e a saudade. Col. O son da palabra, vol.3, 2009. Inclúe un texto de Xosé Luís Allué: "O outro Piñeiro".
CASARES, Carlos: Ramón Piñeiro. Centro de Investigacións Políticas e Literarias Ramón Piñeiro, 1996.
CASARES, Carlos: Ramón Piñeiro. Da miña acordanza. Memorias. Galaxia 2002.
ENCICLOPEDIA GALEGA UNIVERSAL (EGU), s. v. Piñeiro López, Ramón. Ir Indo, Vigo 2002.
Pues eso, mientras algunos levantamos España, otros podreis a cualquiera de estas cosas. Desde El Ideal Gallego, una pequeña muestra:
" REDACCIÓN > A CORUÑA El Día Internacional de los Museos pasa hoy por una celebración anticipada, en la que participarán las distintas artes. En Moret Art, pintores como Afonso Costa, Gosia Trebacz, Manuel Suárez y Gómez-Chao le contarán cuentos a los niños, inspirados en los cuadros oníricos de este último. Será a las 12.00.
A las 22.00, Manuel Rivas, Yolanda Castaño, Xavier Seoane, Lino Braxe y Dores Tembrás harán la operación a la inversa, con una interpretación personal de las luces y las sombras. Desde la Fundación Barrié, se proyectarán nueve obras de sus fondos sobre la calle. Lo llaman “Puntos de luz” y se realizará desde las 12.00 hasta las 02.00 horas. Por su parte, el Ayuntamiento se suma a la fiesta y organiza, en la plaza de Azcárraga, música y teatro durante la tarde; visitas guiadas, a las 18.00 y 19.45, desde la casa museo de Picasso y María Pita, para mostrar los espacios museísticos que fueron anteriormente moradas.
Los museos no cerrarán hasta las 00.00 horas y se harán visitas guiadas y conciertos como el de Palexco, a las 21.30, protagonizado por el cuarteto Scherzo, que también estará en el Kiosco Alfonso, una hora más tarde. En San Antón, la gaita de Pepe Vaamonde resonará entre la piedra, a las 23.30, y el Planetario exhibirá la pieza “Evolución” cada hora. Será el único Científico que permanezca abierto hasta medianoche.
El Obelisco será soporte para proyectar la obra de sesenta artistas coruñeses y el Macuf acogerá la actuación de Stephen Cornford, a las 22.00. Las galerías tendrán programación especial, con Tabo Ayala y Ricardo Morente y, en la Ciudad Vieja, habrá certamen de pintura por el día. A su vez, el lunes será una jornada de puertas abiertas en los tres Museos Científicos.
REDACCIÓN > A CORUÑA El Ayuntamiento celebra hoy un acto de homenaje a Ramón Piñeiro, a las ocho de la tarde, con motivo del Día das Letras Galegas. Tendrá lugar en la Fundación Seoane y será una recepción institucional presidida por el alcalde, en la que participará el editor Víctor Freixanes.
El intelectual leerá un capítulo de “A lingua e a linguaxe” y también intervendrá Ramón Villares, con otro fragmento del homenajeado. Así, las diferentes instituciones celebrarán la efeméride con actos como el taller, que organiza la Diputación, “Letras no papel”, de 11.30 a 13.30, sobre la decoración de los libros, o la actuación, en el centro de O Castrillón, de la coral de barrio y de San Diego, a las 17.00. Después se proyectará “Pradolongo”.
En Santa Margarita, la música será también protagonista en “O galego medra contigo!”, con la actuación de los vascos Berri Txarrak, los locales Chámalle Xis! y O Sonoro Maxín, a partir de las nueve de la noche. Antes, habrá un torneo de billarda y chave. "
1. m. Tiempo que la Tierra emplea en dar una vuelta alrededor de su eje; equivale a 24 horas.
2. m. Tiempo en que el Sol está sobre el horizonte.
3. m.por antonom. Luz del día.
4. m. Tiempo que hace durante el día o gran parte de él. Día lluvioso, cubierto, despejado.
5. m.día en que la Iglesia celebra al santo, el sagrado misterio, etc., del que una persona toma nombre, con respecto a esta misma persona. U. m. en pl.Hoy son los días de Eugenio.
1. m. Entre cazadores, aquel en que abunda la caza, por nevada, por quema en el campo o por otro accidente semejante, y en el cual se prohíbe cazar. U. m. en pl.
~ de gala.
1. m. Aquel en que por celebrarse algún aniversario, o suceso notable, la milicia, la corte o una familia particular se viste de gala.
~ de grosura.
1. (Porque en él se permitía comer los intestinos y extremidades de las reses y toda la grosura de ellas).m. En los reinos de Castilla, sábado (‖ sexto día de la semana).
1. m. El ordinario, por contraposición al de fiesta.
~ de tribunales.
1. m. Aquel en que se daba audiencia judicial, para lo cual se franqueaban los tribunales y se presentaban en ellos los jueces y ministros a cuyo cargo estaba la Administración de Justicia.
1. m. En los establecimientos de enseñanza, aquel en que se da clase.
~ litúrgico.
1. m. El que, para el culto eclesiástico en el rezo y oficio divino, empieza la Iglesia católica desde la hora de vísperas hasta el siguiente día a la misma hora.
~ marítimo.
1. m. Tiempo transcurrido desde que un barco que va navegando tiene el Sol en su cenit, hasta que sucede lo mismo al siguiente día.
~ medio.
1. m. Espacio de tiempo que resulta de dividir la duración del año solar en 365 partes iguales.
~ natural.
1. m.Fís.día (‖ tiempo en que el Sol está sobre el horizonte).
~ nefasto.
1. m. En la antigua Roma, aquel en que no era lícito tratar los negocios públicos ni administrar justicia.
2. m. El de luto y tristeza, considerado como funesto en memoria de una desgracia insigne del pueblo romano.
3. m. Aquel en que cualquier pueblo, familia o persona conmemora o padece una gran desgracia.
~ pardo.
1. m. Aquel en que el cielo está cubierto de nubes ligeras o poco densas.
~ pesado.
1. m. Aquel en que está muy cargada la atmósfera.
~ puente.
1. m. El laborable comprendido entre dos festivos y al que, por esta circunstancia, se amplía la vacación.
~ quebrado.
1. m. Aquel en que no se comercia o trabaja, por ser festivo o por otra causa cualquiera.
~s geniales.
1. m.pl. Los que se celebran con gran fiesta y regocijo; p. ej., los de natalicio, desposorio o boda.
~ sidéreo.
1. m.Astr. Tiempo siempre igual que tarda la Tierra en dar una vuelta entera alrededor de su eje polar y con respecto a una estrella determinada. Es 3 min y 56 s más corto que el día solar medio.
~s multa.
1. m.pl. Der. Sistema por el que se calcula la cuantía de una multa sobre la base de una cuota diaria fijada en consideración a la situación económica del condenado.
~ solar.
1. m.Astr. Tiempo que el Sol emplea aparentemente en dar una vuelta alrededor de la Tierra.
estos ~s.
1. m.pl. Los inmediatamente pasados o futuros.
abrir el ~.
1. loc. verb.amanecer (‖ empezar a aparecer la luz del día).
2. loc. verb. Despejarse el día.
a ~s.
1. loc. adv. Unos días sí, y otros no, de vez en cuando, no siempre.
1. locs. advs.Com. En letras y pagarés, u. para dar a entender que serán abonados al cumplirse los días que se expresan, a contar desde la fecha o desde la aceptación.
Via Canal Cultural, las actividades para este sabado. Por cierto, ¿adivinais quien tiene guardia este fin de semana? Si es que parece que lo hacen a posta...
PLAZA DE AZCÁRRAGA A las 17.30 h: Concierto del grupo de jazz de la Escuela Municipal de Música de A Coruña
CASAS MUSEO Disfrutaremos con dos divertidas rutas con animación de calle y fin de fiesta musical con el dúo de gaita y acordeón de Suso Vaamonde y Xosé Lois Romero para descubrir y visitar las casas-museo de la ciudad
A las 18 y a las 19.45 h. Ruta Picasso y Casares Quiroga. Comenzará en la Casa-Museo Picasso. A las 18 y a las 19.45 h. Ruta María Pita y Dña Emilia Pardo Bazán: Comenzará en la Casa-Museo María Pita.
SALAS DE EXPOSICIONES
- Sala Palexco: Visitas guiadas a la exposición "La escuela de la Haya" a las 18.30, 20 y 22 h. Concierto del cuarteto Scherzo de la OSG a las 21.30 h.
- Kiosco Alfonso Concierto del cuarteto Scherzo de la OSG a las 22.30 h. Espectáculo de danza "Ver fondo del envase" delante del Kiosco a las 19 h (Aula de Teatro y Danza de la Universidad de A Coruña). Dirige: Rut Balbís.
- Palacio Municipal Visitas guiadas a la Planta Noble a las 20 y 22 h.
- Museo Arqueológico-Castillo de San Antón Visitas guiadas a las 12.30, 18.30 y 20 horas. Concierto de Pepe Vaamonde Grupo a las 23.30 h. en el patio del Castillo.
- Torre de Hércules Abierta hasta las 00 h. Entrada gratuíta a partir de las 18 h.
- Museos Científicos de A Coruña: Entrada gratuíta a partir de las 18 h. La Casa de las Ciencias estará abierta hasta las 00 h. Despues de las 20 h habrá pases cada hora para ver el audiovisual Evolución en el Planetario. El día 18 la entrada a los museos científicos es gratuíta
I CERTAMEN DE PINTURA CIUDAD VIEJA Tendrá lugar el día 16 de mayo. Está organizado con la colaboración de la Asociación de Vecinos de la Ciudad Vieja y la Asociación de Artistas Plásticos Gallegos. Será de temática libre, relativa a la Ciudad Vieja
ARCHIVO DEL REINO DE GALICIA Estará abierto de las 21.30 a las 00 h. Se expondrán las obras presentadas al I Certame de Pintura Ciudad Vieja.
OBELISCO De 22 a 00 horas se proyectará "El pulso artístico de la ciudad" con obras de artistas plásticos de la ciudad
MACUF Festival ArtEx Sonora II A las 22:00 horas actuará Stephen Cornford, de Londres. Despues del concierto se realizará una visita nocturna guiada a la exposición : Antes de ayer y pasado mañana; o lo que puede ser pintura hoy. El museo permanecerá abierto hasta las 00.30 del día 17 de mayo.
FUNDACIÓN BARRIÉ En una instalación especial, la Fundación mostrará obras de la colección de Pintura Internacional de la Fundación, bajo el título "Puntos de Luz". Nueve obras de gran formato de Imi Knoebel, Pedro Calapez, Sandra Cinto, Ángela de la Cruz, Jason Martin, Álvaro Negro, Adrian Schiess, Fiona Rae y Peter Zimmermann serán los puntos que proyectarán el arte de cara a la calle. Estará abierta hasta las 2 h.
" Dentro de las actividades enmarcadas en los “Encuentros con el patrimonio histórico y cultural” que está celebrando el Centro Asociado UNED A Coruña en colaboración con la Dirección Xeral de Patrimonio da Xunta de Galicia, se impartirá la siguiente conferencia en el Centro UNED A Coruña, presentada por D. César Llana Rodríguez, Profesor tutor de la UNED A Coruña:
Entrada libre hasta completar aforo.
Día: jueves 14 de mayo de 2009_AULA 22A
Lugar: CA UNED-A Coruña, C/ Pepín Rivero 19 h
Conferencia: O Campamento da Cohors I Celtiberorum, Cidadela, Sobrado dos Monxes, A Coruña.
Ponente: Prof. Dr. D. José Manuel Caamaño Gesto Universidade de Santiago de Compostela
INFORMACIÓN COMPLEMENTARIA: José Manuel Caamaño Gesto Profesor Titular de Arqueoloxía. Universidade de Santiago de Compostela. Director de las intervenciones arqueológicas realizadas en el campamento romano de Cidadela, Sobrado dos Monxes, A Coruña. Bibliografía del ponente sobre el yacimiento: Caamaño Gesto, José Manuel (1984): «Excavaciones en el campamento romano de Ciudadela (Sobrado dos Monxes, Coruña): memoria preliminar de la campaña de 1981». Noticiario Arqueológico Hispánico, nº 18, pp.: 233-254 Caamaño Gesto, José Manuel (1984-1985): «La Cohors I Celtiberorum y su campamento de Cidadela (Sobrado dos Monxes - Coruña)». Cuadernos de Estudios Gallegos, T. 35, nº 100, pp.: 71- 78 Caamaño Gesto, José Manuel (1996): «Los campamentos romanos de Galicia»; in.: Carmen Fernández Ochoa (Coord.): Los Finisterres Atlánticos en al Antigüedad: Época Prerromana y Romana. Coloquio Internacional Homenaje a Manuel Fernández Ochoa, pp.: 113-120 Caamaño Gesto, José Manuel (1997): «Sondeos arqueológicos en la muralla del campamento de Cidadela». Gallaecia, nº 16, pp.: 265-284 "
MAñana sabado, dia 9 de Mayo, es el dia de la Ciencia en la Calle. Asiq ue ya estais tardando en preparar una visita al Parque de Santa Margarita:-). Para abrir boca, esto es lo que habra mañana en los diferentes museos:
sábado, 9 de mayo
Todo el día
Entrada gratis: Día de la Ciencia en la Calle
11:00
"Evolución" (galego)
11:00
Maratón de Planetario (CC)
11:00
Romería científica: "Día de la Ciencia en la Calle" (CC)
12:00
"Dinosauros 3D" (galego)
12:00
"Evolución" (español)
12:00
Alimentación de focas (AF)
12:30
Campeonato de PowerMind (DM)
13:00
"Dinosaurios 3D" (español)
13:00
"Evolución" (galego)
16:00
"Evolución" (español)
17:00
"Dinosauros 3D" (galego)
17:00
Alimentación de focas (AF)
17:00
Sesión infantil
17:30
Campeonato de PowerMind (DM)
18:00
"Dinosaurios 3D" (español)
18:00
"Evolución" (galego)
Toda la informacion , en la pagina de los Museos Coruñeses ( de los que llevo tres años diciendo que me voy a sacar la entrada-vale de 20 € que me permitiria visitarlos todo el año ) o en un practico pdf.
A veces se me despierta el instinto de antiguo estudiante de MAgisterio. No es culpa mia, es que esta ahi, escondido, latente, oculto, esperando su oportunidad...
Directamente desde mi correo, via enlace a la web de la UNED:
La actividad consta de dos partes; la primera centrada en Santa Eulalia de Bóveda y la segunda en el Castro de Zoñán. De ambas se impartirán sendas conferencias y se realizarán visitas comentadas. D. Enrique J. Montenegro Rúa, pronunciará la conferencia "Santa Eulalia de Bóveda. Lugo: historia y nuevas perspectivas de investigación", para posteriormente realizar una visita por el yacimiento de la época romana. Por otra parte D. Abel Vigo García, Director de las intervenciones en el Castro de Zoñán, pronunciará la conferencia "Introducción al yacimiento y presentación de las campañas de excavación realizadas" para a continuación, realizar una vista comentada al castro galaico-romano.
Lugar y fechas Del 24 al 25 de abril de 2009 Ver calendario y horario Espacios en los que se desarrolla: Salón de actos y Programa
viernes 24 de abril
19:00-21:00 h. Conferencia: Santa Eulalia de Bóveda, Lugo: historia y nuevas perspectivas de investigación.
Enrique J. Montenegro Rúa
sábado 25 de abril
09:30-11:00 h. Salida desde el Centro de la UNED de A Coruña en autobús hasta Sta. Eulalia de Bóveda (Lugo).
11:00-14:00 h. Visita guiada al yacimiento de época romana. Arquitectura, relieves y pintura
Enrique J. Montenegro Rúa
14:30-16:30 h. Comida en Mondoñedo
16:30 h. Conferencia: Introducción al yacimiento y presentación de las campañas de excavación realizadas. Visita al Castro de Zoñán
La inscripción en la actividad incluye la posibiliad de asistencia a las conferencias, el transporte y pago de entrada a los yacimientos. Cualquier otro gasto, corre a cuenta de los participantes. Para la visita a los yacimientos se ruega calzado y ropa adecuada para caminar por el campo, entre vegetación y por zonas con agua.
Estoy de acuerdo con que asi, a priori, parece que va a cargar contra el libre intercambio cultural ( legal en el Reino de España, os recuerdo ) cual carga de elefantes en cristaleria. Pero aun asi, os recomiendo, compañeros, que la recibamos haciendo honor a su ,se le supone, formacion cultural. Recitemosle con sentimiento un poema, que ilustre y guie nuestras relaciones en comun, como ministra y ministrados ( toma palabreja :-) ) en la defensa y enriquecimiento de nuestra cultura hispana ante el invasor que desee robarla o secuestrarla; sea este quien sea; venga de donde venga. Asi que, Señora ministra, va por usted:
" ¡Guerra! clamó ante el altar el sacerdote con ira; ¡guerra! repitió la lira con indómito cantar: ¡guerra! gritó al despertar el pueblo que al mundo aterra; y cuando en hispana tierra pasos extraños se oyeron, hasta las tumbas se abrieron gritando: ¡Venganza y guerra!...
La virgen con patrio ardor ansiosa salta del lecho; el niño bebe en su pecho odio a muerte al invasor; la madre mata su amor, y cuando calmado está grita al hijo que se va: "¡Pues que la patria lo quiere, lánzate al combate, y muere: tu madre te vengará!..."
Y suenan patrias canciones cantando santos deberes; y van roncas las mujeres empujando los cañones; al pie de libres pendones el grito de patria zumba y el rudo cañón retumba, y el vil invasor se aterra, y al suelo le falta tierra para cubrir tanta tumba!..."
Lo se, soy un morboso y escucho cosas raras. Pero aun asi, intento no perderme en Radio 5 el programa Polvo eres. ¿Que de que va? Bueno, la locutora cuenta las anecdotas o circunstancias curiosas sobre muertos y tumbas. Y mas de una vez acabas diciendo eso de "jodeeeer, como esta el mundo...". Ademas, siempre esta bien conocer estos datos sobre personajes historicos para soltarlos por ahi y quedar como un señor :-).
Si estas por Madrid, tienes tiempo libre e inquietudes culturales; aprovecha la Noche de los Teatros...y mandame una postal para que me muera de envidia :-).
Hace un tiempo escuche el argumento de una peli sobre un personaje que nace viejo y va rejuveneciendo. Al parecer estaba basada en un cuentoestadounidense. Desconcertado, levante la cabeza ( lo oi por la radio ) y me dije: Eso ya lo he leido yo antes, y en gallego. Una breve y rapida busqueda por mis libros en gallego no me condujo a nada. Otra breve busqueda por internet tampoco. Preguntar a varias personas ( alguna de ella se denomina galleguista y conocedora de la cultura gallega ) me dejo como estaba. Y deje el tema.
Ayer lei un articulo en La Opinion ( a dia de hoy no lo localizo, asco de sistemas internos de busqueda ) sobre lo mismo. Y al fin consegui localizar el cuento, que ahora os dejo aqui:
O neno suicida. Rafael Diestes.
O neno suicida
Cando o taberneiro rematou de ler aquela nova inquedante —un neno suicidárase pegándose un tiro na sen dereita— falou o vagamundo descoñecido que acababa de xantar moi pobremente nun curruncho da tasca mariñeira, e dixo:
—Eu sei a historia dese neno.
Pronunciou a palabra neno dun xeito moi particular. Así foi que os catro bebedores de augardente, os cinco de albariño e o taberneiro calaron e escoitaron con xesto inquiridor e atento.
—Eu xa sei a historia dese neno– repetiu o vagamundo. E, tras duna solerte e ben medida pausa, encomenzou:
—Alá polo mil oitocentos trinta, unha beata que despois morreu de medo, viu saír do camposanto florido e recedente da súa aldea a un vello moi vello en coiro. Aquel vello era un recén nacido. Antes de saír do ventre da terra nai escollera el mesmo ese xeito de nacencia. “¡Canto mellor ir de vello para mozo que de mozo para vello!”, pensou sendo espíritu puro. A Noso Señor chocoulle a idea. ¿Por qué non face-la proba? Así foi que, co seu consentimento, formouse no seo da terra un esqueleto. E despois, con carne de verme, fíxose a carne do home. E na carne do home aformigou a caloriña do sangue. E como todo estaba listo, a terra-nai pariu. Pariu un vello en coiro.
De cómo despois o vello topou roupa e mantenza é cousa de moita risa. Chegou ás portas da cidade e como aínda non sabía falar, os ministros, despois de lle botaren unha capa enriba, levárono a diante do xuíz coma se tivesen sido testemuñas:
—Aquí lle traemos a este pobre vello que perdeu a fala coa tunda que lle deron uns ladróns mal entrañados. Nin roupa lle deixaron. O xuíz deu ordes e o vello foi levado a un hospital. Cando saíu, xa ben vestido e mantido, dicíanlle as monxiñas: “Vai feito un mozo. Ata parece que perdeu anos”.
Daquela xa aprendera a falar algo e fíxose esmoleiro. Así andou moitas terras. Alá en Lourdes estivo dúas veces, da segunda tan amozado que, os que o coñeceran da primeira, coidaron que fora miragre da Virxe.
Cando adquiriu experiencia de abondo pensou que o mellor era manter secreta aquela extraña condición que o facía máis mozo cantos máis anos corresen. Así, non o sabendo ninguén —non sendo un ou dous amigos fieis— podería vivir mellor a súa verdadeira vida.
Traballou de vello e fíxose rico para folgar de mozo. Dos cincuenta ós quince anos a súa vida foi a máis feliz que se pode imaxinar. Cada día gustaba máis ás mozas e andou enliado con moitas e coas máis bonitas. E ata disque unha princesa… Pero diso non estou certo.
Cando chegou a neno encomenzou a vida a se lle ensarillar. Dáballe medo a sorpresa con que o vían entrar tan ceibe nas tendas a mercar lambetadas e xoguetes. Algún rateiro de viseira calada teno seguido ó longo de moitas rúas tortas. E algunha vez ten comido as súas lambetadas a tremer de anguria, coas bágoas nos ollos e o almibre nos beizos. A derradeira vez que o topei —tiña el oito anos— andaba moi triste. ¡Pesaban, ademais, tanto no seu espírito de neno os recordos da súa vellice!
Logo encomenzou a lle escarabellar día e noite unha obsesión tremenda. Cando pasasen algúns anos recolleríano en calquera calexa extraviada. Quizais algunha señora rica e sen fillos. Despois… ¡Quen sabe o que pasaría despois! A lactancia, os paseos nun carriño, cunha sonalla de axóuxeres na manciña tenra. E ó remate… ¡Ou! O remate poñía espanto. Cumpri-lo seu sino de home que vive ó revés e refuxiarse no seo da señora rica —poida que cando ela durmise— para ir alí devecendo ata se trocar primeiro nunha sambesuga e despois en arumia e logo en pequenísima semente…
O vagamundo ergueuse moi pensabundo, coas mans nos petos, e deu algúns paseíños todo amargurado. Ó cabo dixo:
—Explícome, si, explícome que se chimpase un tiro na sen o pobre rapaz.
Os catro bebedores de augardente, crían. Os cinco de albariño, sorrían e dubidaban. O taberneiro negaba. Cando todos desortían máis enfervoadamente, o taberneiro ergueuse de súpeto nas puntas dos pés e púxose a mirar todo arredor cos ollos moi abertos. O vagamundo desaparecera sen pagar.
Reproduzco, por su especial trascendencia y por la gravedad de su contenido, la carta abierta dirigida al ministro de Industria, Turismo y Comercio, de origen y fin puramente viral
Se recomienda encarecidamente su reproducción, suscripción y divulgación
¿Quién define la política de Sociedad de la Información en España?
Carta abierta al Ministro de Industria
Excelentísimo Sr. Sebastián, Ministro de Industria, Turismo y Comercio,
Discúlpenos la franqueza de la duda, pero, con el debido respeto y consideración, ¿en verdad está Vd. poniendo en práctica su propia visión política de lo que debe ser la Sociedad de la Información? O dicho de otro modo, ¿lo que está ocurriendo en España referente a las Tecnologías de la Información y la Comunicación es consecuencia directa de sus propias directrices políticas?
Estas preguntas Sr. Ministro, que parecen retóricas, son en realidad una cuestión trascendente que muchos ciudadanos nos hacemos cada vez con más frecuencia. En realidad, no solo nos las hemos hecho desde que Vd., Sr. Sebastián, es el Ministro de Industria, sino que ya vienen de antes de su mandato. Y es que las actuaciones de su Ministerio, en lo que se refiere a la Sociedad de la Información en España, parecen obedecer más a la jesuítica postura de “ni una mala palabra, ni una buena acción”, que a una verdadera y sólida directriz política acatada sin fisuras por todo su Gabinete.
Permítanos justificarle esta afirmación enumerándole algunos hechos concretos:
Primero, durante la tramitación de la Ley de Impulso a la Sociedad de la Información (LISI), en su borrador inicial y posteriormente en el Consejo Asesor Técnico de la Sociedad de la Información (CATSI) , su Secretario de Estado para las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información, el Sr. Francisco Ros Perán, intentó imponer el famoso artículo 17bis en contra de lo sostenido por su antecesor, el Ministro Montilla. Este artículo habilitaba la censura previa en Internet saltándose a la torera tanto la Constitución como la independencia del poder judicial. Al final, el escándalo, la movilización social y la decisión de D. José Montilla, acabaron retirando dicha aberración legal del borrador de ley. Este grave hecho, sin embargo, no tuvo consecuencias políticas para su principal responsable.
Segundo, también durante la tramitación de la LISI, las presiones del Sr. Ros Perán evitaron que la misma recogiera el principio de Neutralidad en la Red (Net Neutrality), algo que es un derecho básico para lograr la confianza y la certidumbre en el comercio electrónico, para avanzar en nuestro desarrollo tecnológico, para la salvaguarda de los derechos fundamentales de los ciudadanos en la Red y para llevar a cabo una de las reformas estructurales que España necesita para afrontar la crisis: que las PYMEs y profesionales innovadores puedan competir en mayor régimen de igualdad respecto a los grandes operadores de telecomunicaciones, contenidos y servicios a la hora de proveer su propia oferta electrónica por Internet. Esta censura tampoco tuvo ni ha tenido consecuencias políticas.
Tercero, para terminar con la tramitación LISI, D. Francisco Ros también vetó que en ella se permitiera a las corporaciones locales ofrecer acceso a Internet como un servicio público. Servicio que a día de hoy también sería de inmensa ayuda para sortear la crisis, dado que Internet es una infraestructura básica para el desarrollo de nuestra economía. Este veto se podría perfectamente comparar con prohibir las vías de comunicación públicas para que sólo existieran privadas. ¿Se imagina una ciudad de calles exclusivamente privadas y llenas de peajes? ¿Se imagina una ciudad donde los barrios periféricos no tuvieran calles asfaltadas porque no fueran rentables para el sector privado? Pues tal veto tampoco tuvo consecuencias políticas.
Cuarto, en la ejecución de la LISI, y a pesar de que la misma es clara en cuanto a que la banda ancha es y debe ser un servicio universal, de nuevo el Sr. D. Francisco Ros, escudándose en que no está contemplado en la normativa de la UE como tal (sic.), sostiene que ni operadoras ni Gobierno tienen obligación de cumplir con esa Ley. A esto hay que sumar el hecho de que su Ministerio, por decisión de su secretario de estado, tiene una definición de «banda ancha» interesadamente obsoleta que, más propia de la época de Bush padre y de las retrógradas ideas de la Comisión Soto, es absolutamente distinta a la que manejan el resto de países europeos. Mientras en Europa no se considera «banda ancha» a nada inferior a 1 Mb/s de bajada o de subida, la Administración Española aún considera «banda ancha» a unos ridículos 256 Kb/s de bajada y 128 Kb/s de subida. Sin duda algo más propio del África subsahariana que de quien se postula como la 8ª potencia mundial. Si a eso se suma una desorbitada asimetría de nuestros ADSL con objeto de impedir que nadie pueda proveer servicios electrónicos contratando una línea normal de Internet, estamos ante una situación que impide a cualquier ciudadano prácticamente aportar nada a la Red, así como a cualquiera de nuestras PYMEs y profesionales dar servicios electrónicos mínimamente innovadores y competitivos. Esta falta de aplicación de la LISI tampoco ha tenido consecuencias políticas.
Quinto, recientemente se eliminó de la normativa que regula la banda ancha en España cualquier línea de ADSL con velocidad superior a 30 Mb/s. Fue decisión también de D. Francisco Ros. Una decisión que la Unión Europea obligó a retirar por ser una traba a la competencia en el mercado español. Esto tampoco tuvo consecuencias políticas.
En resumen, Sr. Ministro, da la sensación de que ciertos grupos de presión están hablando por boca y hechos de su Secretario de Estado, sin considerar que sus intereses son claramente contrarios a los de la ciudadanía y la economía nacional. El problema es que parece que es él quien marca esa política independientemente de la opinión que Vd. tenga. Es evidente que su Ministerio debería dar un golpe de timón y eliminar esas presiones y desviaciones, dirigiendo su rumbo a lo que debería ser una política social, moderna y progresista. Una nueva política que además incite a que surjan negocios por parte de PYMEs y profesionales, facilite un acceso de calidad y permita que los españoles colaboren y participen en la red de redes aportando ideas y contenidos, con la libertad que se le presupone a un estado de derecho democrático y moderno.
Sr. Ministro, usted mantuvo de forma clara y sin fisuras, que «No aplicaremos restricción ni regulación alguna que impida la expansión, o desincentive el uso de Internet, ni estableceremos límites a las herramientas de libre circulación de la información», porque «Esa libertad ha sido, y es, la clave de la red de redes, de su crecimiento y de su popularidad». Pero lo cierto, es que a pesar de tan buenas palabras, negros nubarrones se otean en el horizonte de las libertades públicas de la Internet española. ¿Se considera Vd. responsable de esos nubarrones?
Según Karel Vasak, primer Secretario General del Instituto Internacional de Derechos Humanos, “Ningún derecho se consiguió sin lucha: todos ellos fueron conquistados arrancándoselos al poder establecido.” Sin embargo ahora vemos peligrar nuestros derechos básicos en su vertiente moderna, la electrónica. Derechos que ya estaban asentados y consagrados en nuestras constituciones desde el Siglo XVIII como la libertad de expresión, pensamiento y conciencia, y que el pueblo ganó con sangre, sudor y lágrimas. Dicho en palabras de Benjamín Franklin, «Quienes pueden renunciar a su libertad esencial para obtener una pequeña seguridad temporal, no merecen ni libertad ni seguridad».
Lo que más nos preocupa Sr. Ministro es que esas afirmaciones suyas, tan acordes a lo que es una verdadera política moderna y progresista, no son seguidas ni ejecutadas por miembros de su Gabinete como el Sr. Ros que, como puede comprobar, parece que mantiene idearios y proyectos completamente opuestos a los suyos y a los de la gran mayoría de la ciudadanía española. No por ello dudamos que el Sr. Ros sea un buen profesional. Nos consta que lo es y lo ha sido. Pero también nos consta que no nos conviene ya porque sus políticas son de alto riesgo. Riesgo que en los últimos meses hemos visto como se materializaba.
Permítanos retomar la anterior enumeración de hechos…
Sexto: uno de los ejemplos más flagrantes lo tenemos en la consagración de una indiscriminada recaudación para la compensación por copia privada (canon) de las obras sujetas a derechos de autor. Éste acaba siendo repartido de forma discrecional y sin control alguno entre unos pocos, en su mayoría grandes multinacionales del entretenimiento. En este caso, se ha elegido una modalidad que supone un autentico impuesto recaudado y gestionado por una entidad privada a lo que representa el actual papiro de nuestra Era Informacional: el soporte digital. Algo equivalente a si en la época de Joannes Gutenberg se hubiera cobrado un canon por cada hoja de papel fabricada. ¿Qué hubiera sido del Renacimiento? Le recordamos además que dicho impuesto a la transmisión de conocimientos, software y cultura, ha sido establecido mano a mano por su Ministerio y el de Cultura. Sr. Ministro, ¿quién ha sido el responsable de ello en su Ministerio? ¿Es ésta la política moderna y progresista que pretende seguir su Ministerio? En caso contrario, ¿tampoco merece consecuencias políticas ese abuso?
Actualmente están en juego valores que son muy importantes para la ciudadanía y para las empresas. En especial, la seguridad jurídica. Es decir, la seguridad de que las reglas en Internet son y serán claras, estables, e iguales para todos. Los ciudadanos deben estar seguros de que nadie se va a escudar en el “management” de la Red, en la propiedad intelectual o en la comisión de delitos, para criminalizar la tecnología, o para tomar el control y eliminar la Neutralidad en la Red. Ha sido el caso del P2P y en su día en EEUU lo fue, valdíamente, de la criptografía GPG/PGP. Seamos realistas Sr. Ministro, lejos de ser un problema para la seguridad ha sido la Red la que ha permitido, como es el caso de la pornografía infantil, la detección y detención de los culpables de estos delitos. Pero no es ese el único caso en el que la Red se lo ha puesto fácil a la Justicia. Son delitos que cuando se practicaban en el hermetismo de un sórdido club o en la intimidad de un grupo cerrado de iniciados no eran detectados ni condenados. «Ojos que no ven, corazón que no siente». Pero, Sr. Ministro, el problema no está en la tecnología ni en la Red. Está en la sociedad y es en la sociedad, es decir, en el mundo real, no en el virtual, en el que hay que tomar medidas correctivas y preventivas. La Red no es mejor ni peor que la vida real. Es solamente su reflejo virtual. No es la Red el origen y la causa del delito, como tampoco lo es un cuchillo que se puede usar para cocinar o para ejercer la más abyecta violencia doméstica. Es evidente que el problema no es el cuchillo. Es la persona que lo esgrime y la solución al problema está en la prevención y no en la prohibición de los cuchillos de cocina. Si ponemos trabas a la Red estos delincuentes simplemente se buscarán otros medios. Pero Vd. habrá coartado la principal vía de comunicación y de oportunidad de innovación y de generar nuevo negocio de los españoles.
Séptimo y esperemos que último: a pesar de que Vd., Sr. Ministro, insiste en que no prevé cambios en el horizonte de la Internet española, lo cierto es que su Secretario de Estado, el Sr. D. Francisco Ros, mano a mano con el ministerio de Cultura, sigue empujando a las principales empresas de telecomunicaciones de España, agrupadas en REDTEL, para que lleguen a un acuerdo con las Sociedades de Gestión Colectiva de Derechos de Autor y con él se recorten de nuevo derechos básicos de los ciudadanos. Recorte que se materializaría en favor de un grupo de presión minoritario y de dudosa legitimidad para dicho acuerdo. Un acuerdo que además será el precedente y la excusa para la petición de un cambio legislativo que convierta en delito compartir ficheros mediante las redes P2P. Algo absolutamente legal hoy en España. Un acuerdo que, desgraciadamente, también tendría grandes y negativas repercusiones para la cultura y la economía de este país. En lo económico se vería reflejado en la respuesta de los ciudadanos que, como ya se ha avisado por los expertos, solicitarán la baja masiva de los servicios de banda ancha o, como poco, continuos cambios de operador, lo que afectará a las inversiones en infraestructuras y con ello a que la Internet española siga a la cola de Europa. En lo cultural, le recuerdo Sr. Ministro, que en su inmensa mayoría la cultura es de dominio público o de carácter público, con lo que no está sometida a restricción alguna de derechos de autor. Desgraciadamente, esa cultura pública, que para nosotros es la verdadera Cultura no gusta a algunos porque no es fácilmente mercantilizable. Pero con las restricciones tecnológicas a las que incita su secretario de estado se producirá una apropiación indebida de esos bienes públicos. ¿Hasta cuándo Sr. Ministro? ¿Cómo consiente Vd. que se negocien este tipo de abusos a sus espaldas y sean incitados por miembros de su propio Gabinete? ¿Tampoco eso merece consecuencias políticas?
Lo cierto es que, sabiendo que “donde hay patrón no manda marinero”, no entendemos que pueda ser su Secretario de Estado, D. Francisco Ros, el que esté marcando ya desde hace años la (mala) política de su Ministerio en asuntos tan críticos. Y ello en contra de la opinión de los propios Ministros que han llevado y llevan la Cartera, de su partido político y de la mayor parte de base social a la que representan. Estamos convencidos Sr. Ministro, de que las decisiones de su Ministerio son muy importantes para la economía de este país y más en un momento en el que la crisis atenaza con garras de acero a la sociedad española. Le recordamos que es Vd., Sr. Ministro, el único responsable último de marcar dicha política y, por ende, de obtener los resultados positivos.
En base a todo lo expuesto le pedimos, Sr. Ministro Sebastián, que lo antes que le sea posible proceda a reemplazar a su Secretario de Estado para las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información, D. Francisco Ros Perán, por un profesional que siga la línea política que Vd. públicamente ha trazado con sus declaraciones respecto a no aplicar , ni establecer «límites a las herramientas de libre circulación de la información».
Una parte significativa de la economía española, la innovación y las libertades ciudadanas nos van en ese reemplazo. Es imprescindible para nuestro desarrollo económico, cultural y democrático que las infraestructuras informacionales sigan gozando de plena libertad en España.
20-03-2009 - Entre intensas presiones en el Parlamento Europeo la votación del próximo lunes sobre la propuesta de extender el período del copyright se ha eliminado de la agenda en un movimiento sorpresa. Siguiendo a una reunión de los presidentes de los grupos políticos del Parlamento Europeo el martes, y entre la controversia y falta de consenso alrededor de la propuesta, los eurodiputados han aplazado la votación hasta finales de abril- justo antes de las Elecciones Europeas de este verano. Una discusión a tres bandas entre la Comisión Europea, el Consejo y el Parlamento, fijada para finales de marzo, tratará ahora de lograr un acuerdo para ver si se permite que la Directiva sea aprobada.
Los eurodiputados están despertando a la realidad de que la propuesta para extender el plazo del copyright no hace lo que dice hacer. Es un instrumento espantoso e inmanejable que no hará más que desacreditar el copyright a ojos de los consumidores. Si estás preocupado sobre la necesidad de un marco del copyright justo y equilibrado debes contactar con tus eurodiputados ahora [1] ¡Haz que tu voz sea escuchada!
[1] el link proporcionado da acceso a los correos electrónicos y teléfonos de los eurodiputados para poder contactar con ellos. Gracias al esfuerzo de la web francesa La Quadrature du Net tenemos también la posibilidad de usar los programas de VoIP. Para ello basta con hacer clic sobre el nombre del eurodiputado con el que queremos hablar en esta página y nos aparecerá su perfil. Una vez en la página de su perfil sólo tenemos que hacer clic en el icono del teléfono azul ("click to call now") para ponernos en contacto con su oficina mediante el programa de voz por IP (VoIP) que tengamos instalado en el ordenador y poder mostrarle así nuestro desacuerdo. "
Era hijo de Télide y Argileonis, y ganó sus primeros laureles por su ayuda a Metone, que fue asediada por los atenienses (431 a. C.).
Vivaz, elocuente, inteligente y encantador, tanto como valiente. En el primer año de la Guerra del Peloponeso había rechazado una incursión en Mesenia y luego había combatido reciamente en Esfacteria, donde, sin embargo, una herida le puso fuera de acción.
Durante los siguientes años parece que fue éforoepónimo,[1] y en el 429 a. C., fue enviado como uno de los tres comisionados (o'bu/3ovXoi) para asesorar al almirante Cnemo.
Se negó a ser una herramienta para las ambiciones de Pérdicas, y Brásidas se puso a trabajar para la consecución de su principal objetivo, y en parte por la rapidez y la audacia de sus movimientos, y en parte por su encanto personal, y la moderación de sus exigencias, tuvo éxito, durante el curso del invierno, sobre las importantes ciudades de Acanto, Estagira, Anfípolis y Torone y también sobre varias poblaciones menores.
Los atenienses no se percataron enseguida del peligro. Intentaron invadir Beocia, pero fueron totalmente derrotados por los tebanos en Delio, en la costa que está frente a Eubea, y renunciaron a toda tentativa de convertirse en una potencia territorial. Entonces se enteraron de lo que estaba ocurriendo en la Calcídica. Brásidas, mediante su tacto y su diplomacia, además de la ayuda que le prestó Pérdicas de Macedonia, persuadió a una ciudad tras otra a que se rebelaran. Finalmente, él mismo avanzó sobre Anfípolis.
Anfípolis había sido fundada por Atenas sólo trece años antes. El historiador Tucídides estaba a cargo de la defensa de Anfípolis, pero no se hallaba allí en ese momento. Regresó rápidamente tan pronto como tuvo noticia del asedio, pero no llegó a tiempo. Anfípolis se rindió rápidamente, al ofrecérsele unos términos de rendición sumamente generosos. No se podía culpar a Tucídides de la habilidad de Brásidas como negociador, pero los enfurecidos atenienses necesitaban un chivo expiatorio y Tucídides fue exiliado. (Y debemos dar gracias por ello, ya que de otro modo no dispondríamos de su Historia de la Guerra del Peloponeso).
Ahora era Atenas la que estaba deseosa de paz, y logró obtener una tregua de un año. Pero Brásidas desempeñó el papel de un Cleón espartano. Pensó que la guerra debía continuar hasta completar la victoria espartana. Así, continuó con las operaciones para exasperación de los atenienses, y la tregua fracasó. Los atenienses recurrieron a Cleón. Había sido el gran general que había tomado Esfacteria y capturado 120 espartanos. ¿No podría hacer algo con Brásidas? En 422 a. C., Cleón se vio obligado a conducir un ejército al Norte. Logró algunos éxitos, pero cuando intentó atacar Anfípolis, se puso claramente de manifiesto la superior capacidad de Brásidas. Su estrategia superó a Cleón y obtuvo una victoria. En la batalla, Cleón recibió la muerte, pero en cierto modo continuó su buena suerte, pues también Brásidas fue muerto en el combate. Así murieron los líderes belicistas de ambos bandos y, finalmente, quedaba expedito el camino para la paz, que fructificó en la llamada Paz de Nicias, en el 421 a. C.
Brásidas recibió el excepcional honor de ser enterrado en el interior de los muros de Anfípolis, y su tumba acogía sacrificios anuales como los de un héroe.
Brásidas fue alabado por Tucídides por su elocuencia, algo inusual en los lacónicos espartanos. Platón lo comparó con el legendario guerrero Aquiles.[4]
Pues fue un Breguet XIX modificado. Pilotado por Joaquin Loriga, venia de haber volado hasta Manila, dentro de la operacion Elcano. Era la epoca de los raids aereos de records. Tras volar hasta Filipinas, el avion volvio en barco y el dia 23 de Junio de 1927, por peticion popular, aterrizaba en Lalin, en el Monte Toxo. Cuentan que hubo autobuses llenos de gente que fueron al acontecimiento.
Poco tiempo despues, el piloto moriria en un accidente aereo. El dinero que se habia recogido por suscripcion popular para comparle un avion se dedico a un monumento funebre. Bastante horrible, desde mi punto de vista.
Directamente de la nota oficial. Ojo, antes de que os ilusioneis, la cosa sale algo cara. Eso si, si estais en la UNED y lo haceis, os dan un credito de libre configuracion.
Ruta Literaria Rosalía de Castro y A. R. Castelao
¡Atención! Se amplia el plazo de inscripción hasta el 13 de marzo. El 28 y 29 de marzo se realizará una Ruta literaria sobre los escritores gallegos Rosalía de Castro y Alfonso R. Castelao. Está previsto visitar Santiago de Compostela, Padrón y Rianxo.
Sábado, 28 10:00h. Salida desde estación de tren de Santiago. 10:30h. Recepción en el Pazo Raxoi (Consello da Cultura Galega) Mesa redonda sobre Rosalía a cargo de:
Xosé Luis Axeitos (Real Academia Galega).
Margarita Ledo (catedrática de la Universidad de Santiago de Compostela y Real Academia Galega).
Manuel Gago (Consello da Cultura . Presentación de Roteiro Rosalía no).
12:30h. Salida hacia Padrón. 13:00h. Llegada a Padrón y visita a la Fundación Camilo José Cela. 14:30h. Comida. 16:30h. Llegada a la Casa da Matanza (Fundación Rosalía). Visita guiada, recital de Anxo Angeira y de Elena Villar. 19:00h. Regreso a Santiago. Instalación en hotel. Cena.
Domingo, 29 (De Santiago a Rianxo, 45km - 50m).
09:00h. Salida de Santiago. 10:00h. Rianxo. Visita guiada a la casa natal de Castelao, y visita a la casa de Rafael Dieste. Paseo en catamarán por la ría. 13:00h. Mesa redonda en la Casa da Cultura a cargo de Xesús Alonso Montero. 14:00h. Vino ofrecido por el Ayuntamiento. 16:30h. Salida hacia Santiago y el aeropuerto.
INSCRIPCIÓN
Del 23 de febrero al 13 de marzo. Correo electrónico para inscripciones: info@a-coruna.uned.es
PRECIO
120,00 € en habitación doble. 20,00 € suplemento por habitación individual. 90,00 € alumnos que utilicen su propio vehículo. 15,00 € en concepto de matrícula para los alumnos que sólo deseen asistir a las actividades
Cuenta bancaria para efectuar el ingreso: Caixa Galicia, número 2091-0054-88-3040009612
INFORMACIÓN
Centro Asociado de la UNED A Coruña c/ Pepín Rivero, 3 15011 A CORUÑA Teléfono: 981.14.50.51 y 91.398.60.50 Fax: 981.14.59.60
Se ofrecerán 10 bolsas de viaje de 100,00 € a los alumnos de la UNED que residan fuera de Galicia y 10 bolsas de viaje de 50,00 € a los alumnos de la UNED que residan en Galicia.
Organiza: Vicerrectorado de Coordinación y Extensión Universitaria
Colaboran: Secretaría Xeral de Política Lingüística Consello da Cultura Galega Centro Asociado de la UNED de A Coruña Fundación Rosalía de Castro Ayuntamiento de Padrón Ayuntamiento de Rianxo
La inscripción sólo se puede realizar en el Centro Asociado, a través de Internet o fax, enviado sus datos personales completos: Nombre y apellidos, dirección postal, localidad, dni, teléfono y e-mail, y el resguardo de abono del curso.
Nuestra dirección de correo es info@a-coruna.uned.es, el fax 981145960 y el teléfono de Secretaría 981145051.
En cuanto a los precios, son los siguientes:
Precio completo: 120 € por persona en habitación doble. Suplemento por habitación individual: 20 €.
Alumnos que utilicen su propio vehículo: 90 €.
Los alumnos que sólo deseen asistir a las actividades sólo tendrán que abonar 15 € en concepto de matrícula.
Excepcionalmente, cabe la posibilidad de establecer una tarifa de 50 € para alumnos que deseen asistir a las actividades y participar en las comidas, pero sin alojamiento ni autobús.
Se ofrecerán 10 bolsas de viaje de 100 € a los alumnos de la UNED que residan fuera de Galicia, y 10 bolsas de viaje de 50 € a los alumnos de la UNED que residan en Galicia. El criterio de adjudicación de las bolsas es, simplemente, el orden de inscripción. Eso sí: los beneficiarios deben realizar su pago normalmente, y luego se les realizará el reembolso oportuno.
CASTRO DE ELVIÑA: CONFERENCIA E XORNADA ARQUEOLÓXICA [26 e 27- febreiro – 2009] Día: xoves 26 de febreiro de 2009 Actividade: Conferencia introductoria Castro de Elviña. Conferenciante: D. José María Bello Diéguez Lugar: Centro UNED A Coruña Hora: 18.30 Entrada libre ata completar aforo. Non é necesario inscripción previa. Día: venres 27 de febreiro de 2009 Actividade: Visita comentada o Castro de Elviña. Explicación in situ das excavacións arqueolóxicas. Guía: D. José María Bello Diéguez Lugar de saída o Castro: Centro UNED A Coruña. Rúa Pepín Rivero 3. Hora: 17.00 Transporte en autobús. Prazas limitadas. Necesaria preinscripción. O transporte é asumido polo CA. Calqueira outro gasto é por conta dos participantes. Prégase calzado e roupa adecuada para a época do ano. Para inscribirse: DATA LÍMITE PARA APUNTARSE A VISITA GUIADA: Xoves 26/02/09 ata as 12 da mañá. Prégase as persoas interesadas en participar nesta actividade o comuniquen a través do e-mail: jcllana@a-coruna.uned.es ou ananovo@a-coruna.uned.es, indicando os seguintes datos: - nome e apelidos - dni - data de nacemento - teléfono de contacto - e-mail - se é alumno da UNED. En caso afirmativo, titulación na que está matriculado.
Estaba yo revisando mis webs diarias, cuando me encontre con esto en La Opinion.
Me llamo la atencion ese Sanremo, asi todo junto. Como aqui no somos periodistas profesionales, busque como se escribia el nombre de esa ciudad. Y es perfectamente correcto, segun mi amiga wikipedia:
San Remo (Sanremo en italiano y de forma oficial) es una ciudad de unos 57.000 habitantes (56.903 según el censo de 31 de diciembre de 2004) situada en la costa mediterránea de Liguria occidental, en la zona noroeste de Italia, sobre el golfo de Génova.
Quizas recordeis que, hace algun tiempo, el Ayuntamiento anuncio que se habia terminado la restauracion de una de las antiguas gruas del puerto. La idea original de hacer un museo al aire libre se ha encontrado con las puertas cerradas ( en sentido literal ) del Puerto. Asi que el museo se ha reconvertido-reducido-adaptado a una serie de paneles con fotos y textos. Os dejo unas fotos, a ver si os animo a pasaros por alli. La grua esta, por cierto, aparcada a la altura d ela Plaza de Vigo, en la entrada del mural.
Ahi tenemos la grua.
La grua vista a traves de los barrotes me parecio muy adecuado y alegorico.
Como podeis ver, ideal de la muerte para una visita.
" bombardeo de Dresde se llevó a cabo hacia el final de la Segunda Guerra Mundial por parte de la Royal Air Force (Gran Bretaña) y la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Con este nombre se suele hacer referencia a los cuatro ataques aéreos consecutivos que se realizaron entre el 13 y el 15 de febrero de 1945, apenas doce semanas antes de la capitulación de la Alemania nazi. Durante los mismos, entraron en acción más de mil bombarderos pesados, que dejaron caer sobre la "Florencia del Elba" cerca de 4.000 toneladas de bombas altamente explosivas y dispositivos incendiarios, arrasando gran parte de la ciudad y desencadenando una tormenta de fuego que consumió el centro histórico de la misma.[1][2][3] El número de víctimas varía enormemente en función de la fuente, pero habitualmente se cifra en torno a los 30.000 muertos,[4] cantidad inferior a las de otros bombardeos de ciudades del Eje, como Tokio (100.000) o Hamburgo (40.000).[5] El bombardeo de Dresde sigue siendo uno de los episodios más polémicos de la Segunda Guerra Mundial. En la actualidad persiste aún el debate sobre si la capital sajona era de un objetivo de interés estratégico tal y como aseguran fuentes militares aliadas,[6] si por el contrario el bombardeo fue una represalia desproporcionada e indiscriminada,[7] o incluso si pudo tratarse de un crimen de guerra.[8 "
Gracias... Gracias... Es todo un honor recibir este premio Goya y me gustaría agradecérselo a todos los que lo han hecho posible... Espero no olvidarme de nadie... porque son muchos... jajaja
Risas
08-02-2009 - En primer lugar: Gracias de todo corazón a todos los españoles que, con sus impuestos... con su dinero, han pagado uno de cada dos euros del cine español... Este Goya no habría sido posible sin vosotros y vuestra colaboración... Gracias
Aplausos
Gracias... Gracias... Es todo un honor recibir este premio Goya y me gustaría agradecérselo a todos los que lo han hecho posible... Espero no olvidarme de nadie... porque son muchos... jajaja
Risas
Taxistas... camareros... ciudadanos que, de su bolsillo, han financiado la mitad del presupuesto de cada una de las películas subvencionadas que se hacen en España... de verdad, muchas gracias.
Aplausos emocionados... primer plano de varios cineastas sonrientes
También, y cómo no podía ser de otra forma, quiero darle las gracias a los sufridos espectadores que han ido a ver mi película sobre una prostituta drogadicta y maltratada por la vida, y que han pagado los siete euros de una entrada... Gracias, porque podríais haber utilizado ese dinero para visitar un Museo y en cambio, incomprensiblemente, habéis elegido ir al cine...
No me gustaría olvidarme de todos aquellos que también me han ayudado a llegar hasta aquí, pagando religiosamente el Canon Digital al comprar un Cd, un disco duro o cualquier dispositivo de almacenamiento, aunque lo compraran para otros fines que nada tienen que ver con el Cine... quiero decirles que no olvidamos su aportación económica y se lo agradecemos... Gracias... No caerá en saco roto.
Aplausos... algunos de los presentes se ponen en pie...
También quisiera agradecer a todos los ciudadanos el permitirnos financiar campañas publicitarias en las que les llamamos piratas y ladrones... Gracias por soportarlas, por pagarlas y sobre todo, gracias por el esfuerzo que supone obviar el hecho de que lo que hacéis es legal... Gracias por ayudarnos a hacer que este pequeño detalle se olvide.
Y hablando de olvidar y aprovechando la presencia de representantes del Ministerio de Cultura, quiero agradecer la inmensa labor que están realizando para que todo el mundo identifique Cultura con nosotros... Gracias a vuestro trabajo diario, la palabra Cultura se corresponde sólo con lo que hacemos nosotros, los actores, los directores, los intérpretes de canción ligera...
Sin embargo, no todo es de color de rosa... tenemos que seguir luchando para que la gente, cuando oiga la palabra Cultura piense en nuestro chiringuito... Es un objetivo que sólo se consigue poco a poco... día a día... y en estos momentos de crisis, tenemos que dejar claro que: Nosotros somos la Cultura... Toda la Cultura.
Son momentos difíciles y tenemos que conseguir toda la atención y dinero posibles... Hay mucha competencia y tenemos que lograr que cuando alguien diga la palabra Cultura piense en nuestras películas y no en un Museo o en un Monumento... cuando alguien diga la palabra música española, se piense en los cantantes de operación triunfo y no en Granados, Falla o Torroba...
Es un trabajo laborioso pero lo estamos consiguiendo poco a poco... todos juntos haremos que la cara de la Cultura sea la nuestra... la única cara que puede haber.
El Auditorio se pone en pie... Ovación general
En fin, no me quiero extender porque me han dicho que sea breve... el tiempo en Televisión Española es dinero... el dinero de los españoles y bueno... ya tendré otra oportunidad de extenderme más, el año que viene cuando recoja el Goya por mi próxima película, que tratará sobre otra prostituta drogadicta y maltratada por la vida...
Risas y aplausos
Seguro que se me olvidan cientos de detalles que han hecho que yo pueda vivir de todo esto... espero que me perdonen... Gracias por el Goya y deciros que, al igual que el humorista americano Jim Carrey, también estoy deseando guardar este Goya en un lugar muy especial...
Fue bautizado como Edgar Poe en Boston, Massachusetts, y sus padres murieron cuando era niño. Fue recogido por un matrimonio adinerado de Richmond, Virginia, Frances y John Allan, aunque nunca fue adoptado oficialmente. Pasó un curso académico en la Universidad de Virginia y posteriormente se enroló, también por breve tiempo, en el ejército. Sus relaciones con los Allan se rompieron en esa época, debido a las continuas desavenencias con su padrastro, quien a menudo desoyó sus peticiones de ayuda y acabó desheredándolo. Su carrera literaria se inició con un libro de poemas, Tamerlane and Other Poems (1827).
Por motivos económicos, pronto dirigió sus esfuerzos a la prosa, escribiendo relatos y crítica literaria para algunos periódicos de la época; llegó a adquirir cierta notoriedad por su estilo cáustico y elegante. Debido a su trabajo, vivió en varias ciudades: Baltimore, Filadelfia y Nueva York. En Baltimore, en 1835, contrajo matrimonio con su prima Virginia Clemm, que contaba a la sazón 13 años de edad. En enero de 1845, publicó un poema que le haría célebre: "El cuervo". Su mujer murió de tuberculosis dos años más tarde. El gran sueño del escritor, editar su propio periódico (que iba a llamarse The Stylus), nunca se cumplió.[3]
Murió el 7 de octubre de 1849, en la ciudad de Baltimore, cuando contaba apenas 40 años de edad. La causa exacta de su muerte nunca fue aclarada. Se atribuyó al alcohol, a congestión cerebral, cólera, drogas, fallo cardíaco, rabia, suicidio, tuberculosis y otras causas.[4]
Mi vida ha sido capricho, impulso, pasión, anhelo de la soledad, mofa de las cosas de este mundo; un honesto deseo de futuro. A James R. Lowell, 2/7/1844[10][11
Por Edgar Allan Poe "Poesías Completas" Traducción: Ana Burgert Edgar Allan Poe, Claridad, 2005
Una fosca medianoche, cuando en tristes reflexiones, sobre más de un raro infolio de olvidados cronicones inclinaba soñoliento la cabeza, de repente a mi puerta oí llamar: como si alguien, suavemente se pusiese con incierta mano tímida [a tocar: "Es -me dije- una visita que llamando está a mi puerta: Eso es todo, ¡y nada más!"
¡Ah! Bien claro lo recuerdo: era el crudo mes del hielo, y su espectro cada brasa moribunda enviaba al suelo. Cuán ansioso el nuevo día deseaba, en la lectura procurando en [vano hallar tregua a la honda desventura de la muerte de Leonora, la [radiante, la sin par, virgen pura a quien Leonora los querubes llaman ahora ya sin nombre... ¡nunca más!
Y el crujido triste, incierto, de las rojas colgaduras me aterraba, me llenaba de fantásticas pavuras, de tal modo, que el latido de mi pecho palpitante procurando [dominar "es sin duda, un visitante -repetía con instancia- que a mi [alcoba quiere entrar; un tardío visitante a las puertas de mi estancia... Eso es todo, ¡y nada más!"
Paso a paso, fuerza y bríos fue mi espíritu cobrando: "Caballero -dije-, o dama: mil perdones os demando; mas, el caso es que dormía, y con tanta gentileza me vinisteis a [llamar, y con tal delicadeza y tan tímida constancia os pusisteis a tocar que no oí" -dije-, y las puertas abrí al punto de mi estancia; ¡Sombras sólo y... nada más!
Mudo, trémulo, en la sombra por mirar haciendo empeños, quedé allí, cual antes nadie lo soñó, forjando sueños; más profundo era el silencio, y la calma no acusaba ruido [alguno... Resonar sólo un nombre se escucha que en voz baja a aquella hora yo [me puse a murmurar, y que el eco repetía como un soplo: ¡Leonora!... Esto apenas, ¡nada más!
A mi alcoba retornando con el alma en turbulencia, pronto oí llamar de nuevo -esta vez con más violencia: "De seguro -dije-, es algo que se posa en mi persiana; pues, [veamos de encontrar la razón abierta y llana de este caso raro y serio y el enigma [averiguar. ¡Corazón! Calma un instante y aclaremos el misterio... -Es el viento - y nada más!"
La ventana abrí -v con rítmico aleteo y garbo extraño entró un cuervo majestuoso de la sacra edad de antaño. Sin pararse ni un instante ni señales dar de susto, con aspecto [señorial, fue a posarse sobre un busto de Minerva que ornamenta de mi [puerta el cabezal; sobre el busto que de Palas la figura representa, fue y posóse - ¡y nada más!
Trocó entonces el negro pájaro en sonrisas mi tristeza con su grave, torva y seria decorosa gentileza; y le dije: "Aunque la cresta calva llevas, de seguro no eres [cuervo nocturnal, viejo, infausto cuervo oscuro, vagabundo en la tiniebla... Dime: [¿Cuál tu nombre, cuál en el reino plutoniano de la noche y de la niebla?..." Dijo el cuervo: "Nunca más".
Asombrado quedé oyendo así hablar al avechucho, si bien su árida respuesta no expresaba poco o mucho; pues preciso es convengamos en que nunca hubo criatura que [lograse contemplar ave alguna en la moldura de su puerta encaramada, ave o bruto [reposar sobre efigie en la cornisa de su puerta, cincelada con tal nombre: "¡Nunca más!"
Mas el cuervo, fijo, inmóvil, en la grave efigie aquella, sólo dijo esa palabra, cual si su alma fuese en ella vinculada -ni una pluma sacudía, ni un acento se le oía [pronunciar... Dije entonces al momento: "Ya otros antes se han marchado, y [la aurora al despuntar, él también se irá volando cual mis sueños han volado". Dijo el cuervo: "¡Nunca más!"
Por respuesta tan abrupta como justa sorprendido, "no hay ya duda alguna -dije-, lo que dice es aprendido; aprendido de algún amo desdichado a quien la suerte [persiguiera sin cesar, persiguiera hasta la muerte, hasta el punto de, en su duelo, sus [canciones terminar, y el clamor de la esperanza con el triste ritornelo de jamás, ¡y nunca más!"
Mas el cuervo, provocando mi alma triste a la sonrisa, mi sillón rodé hasta el frente al ave, al busto, a la cornisa; luego, hundiéndome en la seda, fantasía y fantasía dime entonces [a juntar, por saber qué pretendía aquel pájaro ominoso de un pasado [inmemorial, aquel hosco, torvo, infausto, cuervo lúgubre y odioso al graznar: "¡Nunca más!"
Quedé aquesto, investigando frente al cuervo en honda calma, cuyos ojos encendidos me abrasaban pecho y alma. Esto y más -sobre cojines reclinado- con anhelo me empeñaba [en descifrar, sobre el rojo terciopelo do imprimía viva huella luminoso [mi fanal terciopelo cuya púrpura ¡ay! jamás volverá ella a oprimir-. ¡Ah! ¡Nunca más!
Parecióme el aire entonces, por incógnito incensario que un querube columpiase de mi alcoba en el santuario, perfumado-. "Miserable ser -me dije-, Dios te ha oído, y [por medio angelical, tregua, tregua y el olvido del recuerdo de Leonora ¡bebe! bebe ese nepente, y así todo olvida ahora". Dijo el cuervo: "¡Nunca más!"
"Oh, profeta -dije-, o diablo, mas profeta al fin, ya seas ave o [diablo - ya te envía la tormenta, ya te veas por los ábregos barrido a [esta playa desolado pero intrépido a este hogar por los males devastado, dime, [dime, te lo imploro: ¿Llegaré jamás a hallar algún bálsamo o consuelo para el mal [que triste lloro?" Dijo el cuervo: "¡Nunca más!"
¡Oh, profeta -dije-, o diablo! -Por ese ancho combo velo de zafir que nos cobija, por el mismo Dios del Cielo a quien [ambos adoramos, dile a esta alma dolorida, presa infausta del pesar, si jamás en otra vida la doncella arrobadora a mi seno he de [estrechar, la alma virgen a quien llaman los arcángeles Leonora!" Dijo el cuervo: "¡Nunca más!"
"Esa voz, oh, cuervo, sea la señal de la partida, grité alzándome: -¡Retorna, vuelve a tu hórrida guarida, la plutónica ribera de [la noche y de la brumal... de tu horrenda falsedad en memoria, ni una pluma dejes, negra. ¡El busto deja! ¡Deja en paz mi soledad! Quita el pico de mi pecho [de mi umbral tu forma aleja..." Dijo el cuervo: "¡Nunca más!"
Y aún el cuervo inmóvil, fijo, sigue fijo en la escultura, sobre el busto que ornamenta de mi puerta la moldura... y sus ojos son los ojos de un demonio que, durmiendo, las [visiones ve del mal; y la luz sobre él cayendo, sobre el suelo arroja, trunca su ancha [sombra funeral, y mi alma de esa sombra que en el suelo flota... ¡nunca se alzará... nunca más!"
Once upon a midnight dreary, while I pondered, weak and weary, Over many a quaint and curious volume of forgotten lore, While I nodded, nearly napping, suddenly there came a tapping, As of some one gently rapping, rapping at my chamber door. "'Tis some visitor," I muttered, "tapping at my chamber door, Only this and nothing more."
Ah, distinctly I remember it was in the bleak December, And each separate dying ember wrought its ghost upon the floor. Eagerly I wished the morrow; vainly I had sought to borrow From my books surcease of sorrow, sorrow for the lost Lenore, For the rare and radiant maiden whom the angels name Lenore, Nameless here for evermore.
And the silken sad uncertain rustling of each purple curtain Thrilled me, filled me with fantastic terrors never felt before; So that now, to still the beating of my heart, I stood repeating "'Tis some visitor entreating entrance at my chamber door, Some late visitor entreating entrance at my chamber door; This it is and nothing more."
Presently my soul grew stronger; hesitating then no longer, "Sir," said I, "or Madam, truly your forgiveness I implore; But the fact is I was napping, and so gently you came rapping, And so faintly you came tapping, tapping at my chamber door, That I scarce was sure I heard you", here I opened wide the door, Darkness there and nothing more.
Deep into that darkness peering, long I stood there wondering, fearing, Doubting, dreaming dreams no mortals ever dared to dream before; But the silence was unbroken, and the stillness gave no token, And the only word there spoken was the whispered word, "Lenore?" This I whispered, and an echo murmured back the word, "Lenore!", Merely this and nothing more.
Back into the chamber turning, all my soul within me burning, Soon again I heard a tapping something louder than before. "Surely," said I, "surely that is something at my window lattice; Let me see, then, what thereat is and this mystery explore, Let my heart be still a moment and this mystery explore; 'Tis the wind and nothing more."
Open here I flung the shutter, when, with many a flirt and flutter, In there stepped a stately Raven of the saintly days of yore. Not the least obeisance made he; not a minute stopped or stayed he, But, with mien of lord or lady, perched above my chamber door, Perched upon a bust of Pallas just above my chamber door, Perched, and sat, and nothing more.
Then the ebony bird beguiling my sad fancy into smiling, By the grave and stern decorum of the countenance it wore, "Though thy crest be shorn and shaven, thou," I said, "art sure no craven, Ghastly grim and ancient Raven wandering from the Nightly shore, Tell me what thy lordly name is on the Night's Plutonian shore!" Quoth the Raven, "Nevermore."
Much I marvelled this ungainly fowl to hear discourse so plainly, Though its answer little meaning, little relevancy bore; For we cannot help agreeing that no living human being Ever yet was blessed with seeing bird above his chamber door, Bird or beast upon the sculptured bust above his chamber door, With such name as "Nevermore."
But the Raven, sitting lonely on that placid bust, spoke only That one word, as if its soul in that one word he did outpour Nothing farther then he uttered; not a feather then he fluttered, Till I scarcely more than muttered: "Other friends have flown before, On the morrow he will leave me, as my Hopes have flown before." Then the bird said "Nevermore."
Startled at the stillness broken by reply so aptly spoken, "Doubtless," said I, "what it utters is its only stock and store, Caught from some unhappy master whom unmerciful Disaster Followed fast and followed faster till his songs one burden bore, Till the dirges of his Hope that melancholy burden bore Of 'Never, nevermore.'"
But the Raven still beguiling all my sad soul into smiling, Straight I wheeled a cushioned seat in front of bird and bust and door; Then, upon the velvet sinking, I betook myself to linking Fancy unto fancy, thinking what this ominous bird of yore, What this grim, ungainly, ghastly, gaunt, and ominous bird of yore Meant in croaking "Nevermore."
This I sat engaged in guessing, but no syllable expressing To the fowl whose fiery eyes now burned into my bosom's core; This and more I sat divining, with my head at ease reclining On the cushion's velvet lining that the lamp-light gloated o'er, But whose velvet violet lining with the lamp-light gloating o'er She shall press, ah, nevermore!
Then, methought, the air grew denser, perfumed from an unseen censer Swung by Seraphim whose foot-falls tinkled on the tufted floor. "Wretch," I cried, "thy God hath lent thee, by these angels he hath sent thee Respite, respite and nepenthe from thy memories of Lenore! Quaff, oh quaff this kind nepenthe and forget this lost Lenore!" Quoth the Raven, "Nevermore."
"Prophet!" said I, "thing of evil! prophet still, if bird or devil! Whether Tempter sent, or whether tempest tossed thee here ashore, Desolate, yet all undaunted, on this desert land enchanted, On this home by Horror haunted, tell me truly, I implore, Is there... is there balm in Gilead? tell me, tell me, I implore!" Quoth the Raven, "Nevermore."
"Prophet!" said I, "thing of evil! prophet still, if bird or devil! By that Heaven that bends above us, by that God we both adore, Tell this soul with sorrow laden if, within the distant Aidenn, It shall clasp a sainted maiden whom the angels name Lenore, Clasp a rare and radiant maiden whom the angels name Lenore." Quoth the Raven, "Nevermore."
"Be that our sign of parting, bird or fiend!" I shrieked, upstarting, "Get thee back into the tempest and the Night's Plutonian shore! Leave no black plume as a token of that lie thy soul has spoken! Leave my loneliness unbroken! quit the bust above my door! Take thy beak from out my heart, and take thy form from off my door!" Quoth the Raven, "Nevermore."
And the Raven, never flitting, still is sitting, still is sitting On the pallid bust of Pallas just above my chamber door; And his eyes have all the seeming of a demon's that is dreaming And the lamp-light o'er him streaming throws his shadows on the floor; And my soul from out that shadow that lies floating on the floor Shall be lifted... nevermore!
" RUBÉN BRUÑA | A CORUÑA El Centro Galego de Artes da Imaxe proyectará una película al mes destinada al público infantil ( aunque me queda la duda de cuantos adultos querrian ir a ver estas peliculas.¿Que pasa? ¿A partir de los 15 años solo puedo ver a Truffaut? ) en su programación para el primer semestre del año: el ciclo CGAI Júnior. La filmoteca para los más jóvenes comienza el sábado a las 18.00 horas en la sede del CGAI (Durán Loriga, 10 bajo) con la exhibición de Kiriku y la bruja, del director francés Michel Ocelot. El filme de animación, estrenado en 1998, se inspira en un cuento africano para retratar a un personaje inconformista y generoso que a pesar de corta edad intenta cambiar el mundo que le rodea.
El sábado 14 de febrero, a las 18.00 horas, le tocará el turno a un programa compuesto por cuatro cortometrajes de animación, procedentes de Bélgica y Francia, que bajo el título de Fábulas frenéticas recrean la vida de tres animales de diferentes orígenes y sus divertidos encuentros. A la conclusión del programa, se exhibirá el corto de los directores gallegos Virginia Curiá y Tomás Conde A escola das areas.
La sala de proyecciones del CGAI continuará con el ciclo cinematográfico con la película La historia interminable, de Wolfgang Petersen, el sábado 14 de marzo a las 18.00 horas. Se trata de una adaptación de la conocida novela escrita por Michael Ende, convertida en todo un clásico de la literatura infantil ( juvenil y gracias ).
La cinta programada por el CGAI Júnior en el mes de abril, El viaje de Chihiro, se convirtió en el año 2001 en uno de los grandes éxitos de la animación japonesa. Dirigida por Hayao Miyazaki, la película obtuvo el Oscar a la Mejor Película de Animación en 2002 y el Oso de Oro a la Mejor Película en el Festival de Berlín.
El cierre del ciclo llegará el sábado 9 de mayo, a las 18.00 horas, con la proyección de El mago de Oz, clásico por excelencia ( si ellos lo dicen...) del cine infantil. Las entradas para asistir a CGAI Júnior son gratuitas y con cada filme se entregará una ficha didáctica. "
No se, con lo del cine infantil me pasa lo mismo que con la literatura. Es una etiqueta sin sentido, en mi opinion. Quyizas hace 30 años las peliculas de dibujos eran par aniños, y lo sniños no querian ver otra cosa que animalitos cantarines a lo Disney. Pero los tiempos han cambiado. El anime llego. Internet llego. Los niños conocen a Jackie Chan antes que al Pato Donald. Las niñas juegan con Bratz y no con cocinitas. Los adultos nos dejamos un paston en series y peliculas de animacion. Quizas sea el momento de preguntarle a los niños ( y jovenes ) que es lo que ven y lo que quieren ver.
" REDACCIÓN > A CORUÑA El tercer largometraje de Dygra Films, “Espíritu del bosque”, sale a la venta en dvd con numerosos extras, después de estar doce semanas consecutivas en cartelera, en las que el filme ha recaudado un millón de euros. Entre los extras de la edición se encuentra el cortometraje “El Bufón y la Infanta” -nominado al mejor Goya de animación el año pasado- , juegos interactivos, making off, galerías de fotos, tráiler, etc.
En cuanto a su trayectoria internacional, la película ha sido vendida en más de treinta países de todo el mundo y se están cerrando los estrenos en Rusia, India o Turquía.
Además, “Espíritu del Bosque” acaba de ser galardonada con el segundo premio en la sección del jurado infantil del Festival Internacional de Cine Infantil de Chicago. A esta cita, la productora coruñesa ha llevado su versión inglesa con la interpretación en el doblaje de la actriz Anjelica Huston, Ron Perlman, Sean Astin y Giovanni Ribisi.
En esta nueva aventura de los personajes del bosque, el espectador podrá ver la defensa encarnada de Furi, Linda, las moscas Hu-Hu y Ho-Ho contra las amenazas de la señora D´Abondo. Los viejos protagonistas están acompañados de nuevos animales como Cebolo, un pequeño roedor asustadizo, que se convertirá en protagonista. María Adánez, Luis Merlo y Juan Ibáñez han sido los encargados de darles voces. "
Data: Xoves 13 de novembro de 2008 ás 18,30 horas LUGAR: SALÓN DE ACTOS – Centro UNED A Coruña Conferencia: Os Primeiros Poboadores de Galicia: Investigacións Recentes Prof.Dr.D. Ramón Fábregas Valcarcel Catedrático de Prehistoria Universidade de Santiago de Compostela Prof.D. Arturo de Lombera Hermida Grupo de Estudios para A Prehistoria do Nw Ibérico Universidade de Santiago de Compostela Institut Catalá de Paleoecologia Humana i Evolució Social (IPHES) Universitat Rovira i Virgili Entrada libre ata completar o aforo.
En la nota de la UNED no se especifica el idioma en que seimpartira la conferencia, aunque toda ella me vino solo en gallego. Por eso copio y pego el texto, sin traducir.
Escuchando la radio, hablaban de la instalacion de una capilla ardiente. Me di cuenta entonces, de que no sabia el origen de la expresion. Raudo y veloz, fui al DRAE mas cercano y :
~ ardiente.
1. (Por estar alumbrada con muchas luces).f. La de la iglesia en que se levanta el túmulo y se celebran honras solemnes por algún difunto.
2. f. Oratorio fúnebre provisional donde se celebran las primeras exequias por una persona, en la misma casa en que ha fallecido.
3. f. Cámara donde se vela un cadáver o se le tributan honras.
" REDACCIÓN > A CORUÑA La Biblioteca de Estudos Locais organiza unas jornadas en conmemoración del 80 aniversario de la ciudad herculina. Las charlas se desarrollarán bajo el título “A Coruña no medievo”.
Este seminario tendrá lugar durante el último trimestre de 2008, todos los martes -desde hoy- a partir de las ocho de la tarde, en el centro de lectura. En total, se impartirán seis conferencias de otros tantos especialistas en historia medieval de reconocido prestigio. Los seis ponentes presentarán diferentes aspectos de A Coruña en esta época.
La jornada inaugural correrá a cargo del historiador cullerdense Carlos Pereira, quien relatará la importancia del “Burgo de faro”.
De este modo, la próxima semana será el turno del profesor de la Universidade de Santiago de Compostela, José Miguel Andrade. Este estudioso expondrá “Algunhas claves históricas no nacemento da Coruña”.
De la Universidad santiaguesa también proviene Elisa María Ferreira, que dará una charla el 18 de noviembre. En este caso se aclararán algunos aspectos sobre la importancia de ser una ciudad marítima. Ferreira Priegue dará una conferencia titulada “A la sombra del faro: del puerto romano al medieval”.
Para la siguiente jornada, la biblioteca de Estudos Locais ha invitado al doctor en Historia Medieval José Manuel Sánchez. Este experto analizará la “Organización interna do Concello” en la época del medievo.
Así, el martes 2 de diciembre, la profesora de la Universidade de Santiago de Compostela Dolores Barral será la encargada de analizar el “Arte y arquitectura en A Coruña medieval”.
La última charla correrá a cargo del catedrático de enseñanza Secundaria, Anselmo López. La ponencia a cargo de este último experto será “A Coruña no contexto do fenómeno urbano medieval galego”. "
Y como casi seguro que no podre ir, lloro y suspiro porque se graben y pongan en la pagina web del Ayuntamiento o de la biblioteca...
La oficina de Circulo de Lectores ( calle Rianxo ) en La Coruña tiene su fachada adornada con unos paneles donde se leen citas sobre libros y la lectura. Os las dejo aqui.
* No es posible vivir sin libros.
* Un buen libro es la esencia mas pura del alma humana.
* Un hogar sin libros es como un cuerpo sin alma. ( Aunque dudo que Ciceron usara la palabra libros, ya sabeis ).
En época de crisis la creatividad tiene la solución OXCARS 2008 ALGO EN LO QUE CONFIAR
Algunas de las cosas de las que te puedes enterar en la Gran Gala de los oXcars:
Mejor desobedecer a las cláusulas de los estatutos de la SGAE que consideramos ilegales.
En los oXcars así lo hacemos e invitamos a socios SGAE y todos a los que las SGAE recauda a hacer lo mismo
¡sin dejar de ganar! ¡es bueno para ti, es bueno para la cultura, es bueno para la economía y no comporta riesgo!
La EXGAE te ofrece un gran espectáculo lleno de increíbles sorpresas y de valiosas soluciones para un futuro próspero
MARTES 28 de octubre 2008 –20,30h - Sala Apolo, Barcelona
Los OXCARS El mayor evento internacional de cultura libre de todos los tiempos Una gran gala no profit abierta a todos
Más de 100 artistas involucrados…un total de 16 actuaciones…7 horas no-stop de cultura libre… LO NUNCA VISTO
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Nominadas las siguientes categorías:
- Música y espectáculo Audiovisual (GRAN CONCIERTO FINAL): Matt Black (Cold Cut), Griffi, La Màquina de Turing, K-sero + offtv; Filastine…
- Premio Demanda seguro: Leo Bassi
- Categoría Literatura: wuming
- Premio Galileo Galilei: sorpresa
- Categoría Mercados de futuro: 127 y Enrique Sierra
- Millones de audiencia en tu habitación: otra sorpresa…!.
- Categoría Animación: Blender Foundation
- Categoría Cine: Guillermo Zapata
Y no te pierdas las Ilegalidades Sinfónicas ni la presentación del libro colectivo de los oXcars “Los piratas son los padres”.
No PROFIT- ya a la venta entrada-bono de ayuda para financiar el evento y la asesoría jurídica EXGAE:
· En venta anticipada de 6 € a 8 € con una copa Vodkamiel opensource drink . En taquilla 10 € ). A petición de muchos grupos, se ofrecen SÓLO EN VENTA ANTICIPADA bonos de 10 entradas a 50 Euros.
Nota: cultura libre no quiere decir gratuita: los creadores, si quieren, han de poder cobrar por lo que crean. Para lo contrario ya está la industria cultural.
El turismo presentaba una gran rotura en su parabrisas, testimonio de la fuerza del impacto AMADOR LORENZO
Una mujer de 36 años resultó ayer herida en un atropello registrado antes de las cuatro de la tarde en la calle de Ramón y Cajal. La mujer sufrió heridas de diversa consideración y fue trasladada al Complejo Hospitalario Universitario por una ambulancia medicalizada del 061.
La céntrica calle de Ramón y Cajal, en su cruce con la avenida del General Sanjurjo, fue el escenario ayer de un violento atropello cuando faltaban veinte minutos para las cuatro de la tarde, según informó el 092. La víctima fue una mujer de 36 años, cuyo nombre corresponde a las iniciales S.P.L., que estaba cruzando la calle por el paso de peatones cuando tuvo lugar el siniestro. Fue entonces cuando la arrolló un turismo.
El impulso hizo rodar a S.P..L. sobre el capó y golpearse contra el parabrisas, que se rompió. La mujer quedó tendida en el suelo hasta la llegada de una ambulancia del servicio de emergencias del 061, que la trasladó al Complejo Hospitalario Universitario A Coruña (CHUC).
No fue ésta la única emergencia a la que acudió ayer el 061. A las 12. 11 horas su centro de coordinación de llamadas recibió un aviso en el que se alertaba de un accidente. Un hombre de 26 años, A.G.O., había sufrido una caída en el interior de Palexco, si bien los primeros informes eran confusos, y señalaban del muelle de Trasatlánticos como lugar del siniestro.
El herido es un operario que se encontraba trabajando en el auditorio en el momento del suceso.Al parecer, la víctima se encontraba en lo alto de un elevador hidráulico procediendo al montaje de unos sistemas de imagen y sonido, de cara a una convención que tendrá lugar este fin de semana, cuando tuvo lugar el accidente laboral. En éste, y por causas todavía no esclarecidas, A.O.G. perdió el equilibrio y cayó al suelo desde una altura de varios metros, lastimándose gravemente en la cabeza.
Traumatismo > Según el parte emitido por el 061, el operario sufrió un traumatismo craneoenfálico, y fue trasladado al CHUC para recibir atención médica. El compañero de A.O.G., que se encontraba trabajando con él en el momento de la caída, no resultó afectado por el accidente.
Tampoco se ha podido determinar si A.O.G. cumplía con los protocolos de seguridad o si tan siquiera llevaba casco que le protegiera la cabeza cuando se estrelló contra el suelo del auditorio, ya que fuentes de la empresa se negaron a hacer declaraciones en este sentido.
Sin embargo, por parte del palacio de congresos señalaron que la empresa que se encargó del montaje para la convención de este fin de semana vino expresamente de Madrid con motivo de la instalación, y que es totalmente independiente de Palexco. "
No me extraña lo mas minimo. Como usuario habitual de esa calle se que es un peligro publico. Y desde que han puesto las lucecitas esas ambar en los pasos de cebra que estan justo saliendo de una curva, aun mas. Sin ir mas lejos, ayer cruzaba yo tan feliz hacia Bankinter cuando un coche se paro justo en mitad del paso de cebra. Y aun tenia mas que decir, el conductor. Y se trata de algo habitual, no atipico. Hace una semana, en esa misma esquina, direccion General Sanjurjo, cruzaban a mi izquierda dos chicas. A mitad del paso de cebra una moto de reparto alimenticio casi les pasa por encima de los pies. ¿Y que haces si te coje? ¿Entretenerte en patearle la cabeza al conductor mientras esperas por la ambulancia?
Asi que la solucion, me tmeo, es la que cojemos muchos...cruzar sin usar el paso de cebra, mirando en direccion los cohces, y al menos asi tienes algo de margen de tiempo. Y aun tendran narices los municipales de multarnos por nuestras "imprudencias".
" A. R. A CORUÑA. "El Dorda en la palabra". Así califica el pintor Jorge Cabezas la faceta literaria de su cuate Álvaro Dorda, artista y pandillero coruñés que no deja de hacer rockerías ni cuando escribe ni cuando pinta ni cuando canta ni cuando espanta. La voz de Rockers go to hell experimenta con la inmortalidad en papel en un libro, Versos on the rocks, que presentó la semana pasada en la Fundación Seoane en compañía del mentado Cabezas, el arquitecto Carlos Pita y el músico Julián Hernández, uno de los prologuistas de la publicación. Hay una primera parte de verso consonante que trova al amor navajero, de tanguero-rockero, de rockero-coplero, de rik-rik-rak guitarrero, de humor canalla con pelo atusado. "Deudora de Gloria Fuertes en la rima, de la noche en las formas, del amor en el fondo y de Groucho para todo lo demás", describe Roge Fernández en otro de los prólogos del libro. Ungido con el rock eterno, Dorda regurgita en el libro -editado por Labirinto de Paixóns- santos y corruptos poemas, cuentos y dibujos que se fueron perdiendo y encontrando en cajones ácratas, bolsillos trastornados, cofres del tesoro y barras de bar. Y siempre es la noche quien arranca. Sólo algún primer rayo de mañana reenganchada se deja ver, extraviado, en las palabras fundidas por el sentimental vicio, los enviciados acordes y el enviciado amor. "
Finalmente pude ir ( he estado enfermo ) a la proyeccion especial para blogueiros de Gigantes en la Patagonia. Dinosaurios y peliculas 3D. No pintaba mal, asi que imprimi la invitacion que me enviaron los Museos Coruñeses, convenci a una amiga interesada en estas cosas por motivos laborales y alla nos fuimos. Por cierto, fuimos los primeros en llegar. Vi caras conocidas, puse cara a gente que solo conocia de comentarios y lecturas mutuas, y espere a que empezase el show.
Xose Antonio Fraga, director de los Museos Coruñeses, nos hizo una presentacion de la sesion y cedio la palabra a Enrique Criado, de Enxebre Entertainment, que nos puso al dia sobre el cine 3D. Hay que agradecer que la presentacion no estuviera llena de terminos tecnicos o demasiado especificos, cosa que a veces pasa en este tipo de actos. Seriamos unas cien personas, incluyendo a un niño ( al que no termino de gustar que al final los dinosaurios mueran. Uy, ya os destripe el final :-) ). Os dare mis opiniones personales sobre la sesion. Recordandoos que son solo eso, opiniones y personales.
* La sala esta bastante bien. No es muy grande pero es comoda. La acustica era buena ( aunque la prueba de fuego es una clase de niños todos hablando y murmurando a la vez ). Las sillas son de madera barnizada, en gradas escalonadas. Son comodas y hay espacio suficiente para estirar las piernas, lo que siempre se agradece.
* La calidad de la pantalla es muy buena, sin demasiado brillo ni muy oscura. Nos pusieron un divertido corto de animacion desarrollado por Enxebre y luego la pelicula propiamente dicha. Quizas la pelicula se haga un poco larga, pero es una opinion.
* El corto. Va de un ladron extraterrestre de mascotas extraterrestres. Divertido, la verdad. Se hizo corto :-)
* La pelicula. Veamos. Es una pelicula en 3D, pero yo la vi en 2D. La razon es que no tengo vision de un ojo, pero eso me permite opinar desde un punto de vista diferente. Toma juego de palabras :-). Las gafas de carton eran faciles de doblar y de poner. Me parecieron talla unica, aunque no lo puedo garantizar. Eso si, no son demasiado comodas si te las pones sobre otro par de gafas. La pelicula se ve casi perfectamente con ellas, aunque no tengas vista bifocal. Eso si, se ve mas oscura. Tras la emision me explicaron que al usar solo un ojo, se recibe solo la mitad de la luz que emite el proyector, por eso parece mas oscuro. A veces, en algunas escenas, se ven "fantasmas" cuando se aprecia parte de lo que deberia estar viendo el otro ojo. Hubo gente a la que la vista se le canso, aunque quizas sea un efecto parecido al de usar auriculares sin tener la costumbre.
La pelicula en si esta bien. Puedes estar mas o menos de acuerdo con las reconstrucciones y los puntos de vista, pero se deja ver. No se hace demasiado tecnica, aunque quizas algunas cosas se dan por supuestas y por sabidas ( como cual es el proceso de fosilizacion de las huellas de dinosaurio). Esta doblada al gallego desde el ingles, aunque a veces, los dialogos en segundo plano estan en castellano. La accion transcurre en la Patagonia y supongo que esas voces en castellano ya estaban en el original en ingles. Las animaciones estan bien, aunque dan la sensacion de que la zona estaba mas bien vacia de flora y fauna. Quizas lo estuviera,no soy un experto, pero te hace preguntarte que comian exactamente los carnivoros. Si hay un detalle que no me gusto. Se alternan imagenes de hoy en dia con reconstrucciones de hace muchos millones de años ( 90-60, segun las escenas ), Y a veces te pierdes y no sabes "cuando" estas viendo.
* La sesion de preguntas posterior fue interesante, centrada en la experiencia del cine en 3D, su futuro, su posible adaptacion en Galicia ( de 22 salas que hay en España a dia de hoy, solo la de la Domus esta en Galicia ) y algunas preguntas mas tecnicas.
* El pincho posterior. Estuvo bien, aunque quizas si hubiera estado en dos mesas y no en una larga, habria sido mas facil hablar con mas gente mientras picabamos. Fue un detalle que pusieran bebidas con y sin alcohol ( de hecho, me lo preguntaba antes de ir, sabiendo que hay gent emuy joven escribiendo en internet ). Aun asi, se podian mantener conversaciones fluidas y moverse de grupo en grupo, sin la sensacion de estar aprisionado entre dos personas. Y ademas, la vista de la bahia nocturna es preciosa.
* Mas cosas. Hablando un poco con el Director de los Museos, me comento que por ahora ( estas proyecciones estan todavia en fase experimental ) no se plantea crear material didactico especifico para complementar la pelicula. Esperemos que su exito anime a que se haga. Lo se, soy un tiquismiquis, pero uno estudio Magisterio por el Plan Antiguo y la cabra tira al monte :-). Por cierto, en la seccion de Download de la pagina oficial ( mas arriba teneis el enlace ) que esta en ingles y hecha con flash, aparece una referencia a la guia del educador. Lamentablemente, el enlace esta roto.
Este cuerpo no volverá a empezar de nuevo. Al tocar las cuencas de sus ojos, uno nota que un montón de tierra está más vivo, ya que, incluso al alba, la tierra no hace sino guardar silencio en su interior. Pero un cadáver es un resto de demasiados despertares.
No tenemos más que esta virtud: comenzar cada día la vida -ante la tierra, bajo un cielo que calla-, esperando un despertar. Se asombra alguien de que el alba implique tanto esfuerzo; de despertar en despertar, una labor ha sido efectuada. Pero vivimos solamente para darnos en un estremecimiento al trabajo futuro y despertar, de una vez, la tierra. Y alguna vez ocurre. Después vuelve a callar con nosotros.
Si al rozar aquel rostro la mano no estuviese insegura -viva mano que siente la vida si toca-, si de veras aquel frío no fuese otra cosa que el frío de la tierra, en el alba que hiela la tierra, tal vez eso sería un despertar y las cosas que callan bajo el alba dirían todavía palabras. Pero tiembla mi mano y entre todas las cosas se asemeja a la mano inmóvil. Otras veces, despertarse al alba era un dolor seco, un jirón de luz, pero era asimismo una liberación. La avara palabra de la tierra era alegre, en un rápido instante, y morir era todavía regresar a ella. Ahora, el cuerpo que espera es un resto de demasiados despertares y no regresa a la tierra. Ni siquiera lo dicen los labios endurecidos.
Que no todo van a ser fotos de la Torre de Hercules . Y hay que aprevechar ahora, que aun tenemos buena vista, que dicen que no hay nada mas triste que ser ciego en Granada...
Ayer al final me pase por la exposicion del Kiosko Alfonso. La verdad, no me gusto. ¿Y por que, os preguntareis? Bueno, hay van algunas de mis razones:
* Es muy oscura. Casi me como una columna.
* Los carteles que acompañan a las piezas ( bilingues en castellano y gallego ) son pequeños, con poco contrastes. Eso, unido a la no mucha claridad, hace dificil leerlos. En cambio, hay algunos situados debajo de los focos, y el reflejo tambien fastidia.
* Las piezas parecen un poco puestas al tuntun. Me explico, se nos dice que es y poco mas. No hay mas explicaciones, ni se relacionan unas con otras.
* En alguna ocasion, no queda claro por donde tienes que empezar a mirar. Tampoco es que importe demasiado, pues el orden no es muy importante.
* Hay disponibles audioguias ( en castellano y en gallego, sobre una hora de duracion ), pero tienes que deducirlo por los dibujos de los auriculares, porque no vi ningun cartel que me lo indique ni me lo comentaron a la entrada.
* Por las mañanas ( que es cuando fui ) el Kiosko Alfonso abre solamente de 12:00 a 14:00, lo que en vacaciones puede hacer que los visitantes prefieran ir a otros lugares donde aprovechar mejor el tiempo y no cortar la mañana para verla.
* No queda claro si se pueden sacar fotos o no. De tosas maneras, como habia mas gente haciendolo, e inclusoc on flashes, supuse que mi movil no molestaria a nadie.
¿Como mejorar la exposicion? Desde mi muy personal y particular punto de vista, esas son algunas ideas.
* Aumentar el tamaño de la letra de las tarjetas, con contraste facil, tipo blanco sobre negro o rojo sobre blanco.
* El Ayuntamiento se ha gastado un dineral en propocion de La Coruña como ciudad turistica para cruceros y similares. Pues poner algunas audioguias y folletos en ingles quizas seria una buena idea para captar a ese turismo.
* Aumentar la informacion sobre las piezas. Cosas como explicar que significan las letras que cuelgan de la cruz de oro, que es el taller de Limoges que creo los relicarios, las diferencias entre el romanico de la Catedral de Zamora y la de Compostela. Formar a la que que informar.
* Estamos en el siglo XXI. Internet esta llena de informacion. Un folleto con enlaces seria de gran utilidad para quienes quisieran saber mas. Ni siquiera hay que tenerlos en papel, una impresora permitiria crearlos bajo la demanda del publico.
Estas son mis opiniones e ideas. Y a vosotros, lectores, ¿os ha gustado? ¿Que opinais de la Exposicion?
Actualizacion: Añadido un diccionario en vasco. No se lo exacto que es, porque no hablo vasco. Gracias a Indarki, que me mando este indice de recursos.
No he encontrado ningun recurso similar en vasco, solo traductores. Si alguien conoce alguno, se le agradeceria el enlace.
Navegando ( en canoa ) por internet, llego hasta Curistoria, un sitio dedicado a recopilar anecdotas que no han merecido salir en primera plana en los libros de historia, pero que tienen su miga. O su aquel, si me permitis un galleguismo :-). Os dejo un ejemplo:
" Seguro que alguna vez hemos oído comentar en algún documental sobre el origen de las olimpiadas, que en la Grecia Antigua, inspiración de las mismas, los atletas competían desnudos. No se ustedes, pero yo siempre que oigo esto pienso en que a parte del pudor que nos inserta en lo más hondo del cerebro la cultura en la vivimos, el hacer deporte con ciertas prendas de ropa también es más cómodo.
Pues resulta que al final este pensamiento personal se ve refrendado por los hechos y es que los atletas griegos se ataban el pene con una correa de cuero llamada kynodesdme, que sujetaba a este desde la cintura. A mi me parece una buena idea, sobretodo en algunos deportes. "
Bueno, pues parece ser lo de todos los años, las mismas casetas, el mismo material. Quizas este año se echen de menos mas tebeos y mas revistas de historia, pero aun asi me hice con dos libros de Osprey que ya ire comentando con calma, sobre fortificaciones griegas y fortificaciones españolas en America. Lo se, soy muy rarito ;-).
En estos dias de calor, que hacen deseable cualquier lugar lleno de agua, os dejo el cuento de Guareschi, A orillas del rio:
" Entre la una y las tres de la tarde en agosto, el calor, en los pueblos ahogados entre los maizales y el cáñamo, es algo que se ve y toca. Se diría que uno tiene ante los ojos, a un palmo de la nariz, un extenso velo ondulante de vidrio hirviente.
Atraviesas un puente, miras abajo, en el canal, y ves el fondo seco y resquebrajado, y aquí y allá algún pescado muerto. Y cuando del camino que corre sobre el terraplén miras dentro de un cementerio, te parece sentir crepitar bajo el sol ardiente los huesos de los muertos.
Por la carretera provincial marcha lentamente algún carrito de ruedas altas, lleno de arena. El carretero duerme boca arriba sobre la carga, con la panza al aire y el dorso abrasado; o bien, sentado en el cabezal pesca con una pequeña podadera dentro de media sandía sostenida entre las piernas como una jofaina.
Al llegar al dique grande se ve el río, vasto, desierto, inmóvil y silencioso: antes que un río parece un cementerio de aguas muertas.
Don Camilo se encaminaba al dique grande con un pañolón blanco metido entre el sombrero y el cráneo, a la una y media de una tarde de aosto, y viéndolo así bajo el sol, en medio de la blanca carretera, no hubiera podido imaginarse nada más negro ni más clerical,
"Si en este momento existe en el radio de veinte kilómetros uno solo que no duerma, me dejo cortar la cabeza" -dijo para sí don Camilo.
Saltó el dique y fué a sentarse a la sombra de un montecillo de aromos. A través del follaje se veía centellar el agua. Se desvistió, dobló cuidadosamente las ropas y haciendo de ellas un atado lo ocultó entre las l;ojas de un arbusto. Luego se metió en el río en calzoncillos.
Estaba tranquilísimo, seguro de que nadie podía verlo, pues aparte de la hora solitaria, había elegido un lugar completamente a trasmano. De todos modos fue discreto y al cabo de media hora salió del agua y caminando debajo de los aromos llegó al arbusto, pero su vestido no estaba.
Don Camilo sintió faltarle el aliento.
Un robo no podía ser, pues a nadie podía apetecerle una sotana vieja y desteñida. Sin duda se trataba de una diablura. Y en efecto, no pasó mucho tiempo sin que se oyesen llegar de la orilla voces que se acercaban. Cuando don Camilo pudo distinguir algo y vio una compacta brigada de mozos y mozas y cuando reconoció al Flaco en el sujeto que marchaba a la cabeza, comprendió la maniobra y le entraron ganas de quebrar una rama y empezar a repartir garrotazos. Pero eso era precisamente lo que esperaban esos malditos: sorprender a don Camilo en calzoncillos y regocijarse con el espectáculo.
Entonces don Camilo se arrojó al agua y nadando con la cabeza sumergida fué a refugiarse en una islita situada en medio del río, y allí tomó tierra desapareciendo entre los juncos.
Aunque no lo vieron, pues había subido por la parte opuesta del juncal, habían advertido su retirada; entonces se desplegaron a lo largo del río y esperaron, cantando y riendo. Don Camilo éstas sitiado.
¡Cuán débil es el hombre fuerte cuando se siente ridículo!
Don Camilo se tendió entre los juncos y esperó. Sin ser visto, él veía, de modo que pudo advertir la llegada de Pepón seguido del Brusco, del Pardo y de todo el estado mayor. El Flaco explicaba con grandes aspavientos el caso y todos reían. Después llegó más gente y don Camilo se dió cuenta de que los rojos se disponían a hacerle pagar todos las cuentas viejas y nuevas, habiendo encontrado esta vez el mejor sistema, porque cuando uno cae en ridículo ya no produce miedo a nadie, así tenga puños de una tonelada y aunque represente al Padre Eterno. En verdad había un grande equívoco, pues don Camilo nunca había querido infundir miedo a nadie, excepto al Diablo. Pero ahora la política se había complicado de tal manera que los rojos consideraban al párroco un enemigo y decían que si las cosas no marchaban bien era por culpa de los curas. Cuando los negocios van mal lo importante no es encontrar el modo de hacerlos marchar mejor, sino a quién echarle la culpa.
-Jesús -dijo don Camilo-, me da vergüenza dirigirme a vos en calzoncillos, pero la situación es grave y si no es pecado mortal que un pobre párroco que muere de calor se meta en el agua, ayudadme porque con mis propias fuerzas no saldré del paso.
Habían traído frascos de vino, barajas y una armónica. La ribera parecía una playa veraniega y se veía que ni remotamente pensaban abandonar el bloqueo; al contrario, lo iban extendiendo y para ello habían ocupado medio kilómetro de la ribera aguas arriba, más allá de la zona famosa del vado, doscientos metros de orilla cubierta de maleza y zarzas, porque desde 1945 nadie había puesto allí los pies.
Al retirarse los alemanes habían derribado los puentes y minado una amplia zona de la ribera en los dos extremos de los lugares vadeables, de modo que aquel sitio y su correspondiente de la orilla opuesta, estaban sembrados de minas colocadas tan arteramente que después de dos desastrosas tentativas los desmontadores habían resuelto aislar la zona con estacas y alambres de púas.
Los rojos de Pepón no vigilaban esta parte ni era necesario, pues sólo un loco habría osado descender en aquel semillero de minas. No había, pues, modo de zafarse, porque si don Camilo hubiese intentado salir aun más arriba habría acabado justo en el pueblo, y si hubiera intentado hacerlo aguas abajo, habría ido a dar en el bosque. Y un párroco en calzoncillos no puede permitirse estos lujos.
Don Camilo no se movió: permaneció echado en el suelo húmedo, limitándose a masticar un junco y a seguir un complejo razonamiento.
-¡Bah! -concluyó-. Un hombre respetable puede seguir siéndolo aun en calzoncillos. Lo importante es que haga algo respetable. Entonces el vestido no cuenta.
La noche caía y en la orilla se encendieron antorchas y linternas. Aquello parecía de veras un sarao mundano en una playa. Cuando el verde de las hierbas ennegreció, don Camilo se dejó deslizar al agua y se abandonó cautamente a la corriente basta que tocó el bajo fondo del vado, donde hizo pie. Entonces marchó decidido hacia la orilla. No podían verlo, porque más que nadar caminaba bajo el agua, sacando de vez en cuando la boca para respirar.
Ya estaba en la orilla: lo difícil era salir del agua sin ser notado. Si lograba ganar las malezas, fácilmente habría llegado al dique y saltándolo a toda carrera, habría podido alcanzar los maizales y los viñedos y allí el huerto de la casa parroquial. Se asió de una mata y se izó lentamente, pero cuando casi había llegado, la mata se desarraigó y don Camilo cayó de nuevo al agua. El ruido fué oído por la gente, pero con otro salto don Camilo alcanzó la orilla y desapareció entre los matorrales.
Hubo un griterío y todos se apiñaron en la orilla a tiempo que la luna iluminaba el paisaje.
-¡Don Camilo! -gritó Pepón adelantándose a los demás-. ¡Don Camilo!
Nadie contestó y el silencio heló a la gente.
-¡Don Camilo! -volvió a gritar Pepón-. ¡No se mueva, en nombre de Dios! ¡Está en la zona minada!
-Lo sé -contestó tranquila la voz de don Camilo desde un matorral situado en el centro de la zona maldita.
El Flaco avanzó con un atado en la mano.
-Don Camilo -gritó-. ¡No se mueva, que si llega a tocar una mina con la punta de un dedo, salta!
-Ya lo sé-contestó tranquila la voz de don Camilo.
El Flaco tenía la cara llena de sudor.
-¡Don Camilo! -gritó-. Ha sido una broma estúpida. Párese: aquí tengo su ropa.
-Mi ropa. Gracias, Flaco. Si me la quieres traer, aquí estoy.
Una rama se agitó en el centro del matorral. El Flaco abrió la boca y se volvió para mirar a los demás. En el silencio se oyó la risita irónica de don Camilo.
Pepón arrebató las ropas de las manos del Flaco.
-Se las alcanzo yo, don Camilo -dijo, encaminándose lentamente hacia el alambrado de púas. Y ya estaba por saltarlo cuando el Flaco lo alcanzó rápidamente y lo tiró hacia atrás.
-No, jefe -dijo, aferrando el atado y entrando en el recinto-. Quien rompe paga.
La gente retrocedió. Todos tenían la frente empapada en sudor y se tocaban nerviosamente la boca con las manos.
El Flaco avanzaba hacia el centro del matorral pisando con prudencia. El silencio pesaba como plomo.
-Aquí la tiene -dijo el Flaco con un hilo de voz, cuando llegó a la espesura.
-Bien -murmuró don Camilo-. Entra. Tú tienes derecho a verme en calzoncillos.
El Flaco rodeó la espesura.
-Y ahora, ¿qué efecto te hace un arcipreste en calzoncillos? -preguntó don Camilo.
-No lo sé -balbuceó el Flaco-. Veo todo negro con puntitos rojos. También la luna.
Jadeaba.
-Yo -balbuceó el Flaco- he robado algunas chucherías, he soltado algunas bofetadas, pero nunca hice mal a nadie.
-Ego te absolvo -le respondió don Camilo, signándole una cruz en la frente.
Se encaminaron luego despacio hacia el dique, donde la gente esperaba la explosión conteniendo el aliento. Pasaron el alambrado de púas y tomaron el camino, yendo delante don Camilo, seguido por el Flaco, que caminaba en puntas de pie como si aun estuviese en el campo minado. Iba con la mente nublada y de pronto cayó al suelo sin sentido. Pepón, que marchaba veinte metros detrás al frente del resto de la tropa, se inclinó sin apartar la vista de la espalda de don Camilo, levantó al Flaco por el cuello de la chaqueta y lo arrastró consigo como si fuera un fardo de trapos. En la puerta de la iglesia volvióse don Camilo un instante, saludó a la muchedumbre con una grave reverencia y entró.
Los demás se retiraron en silencio y en el atrio quedó solo Pepón, plantado sobre las piernas abiertas, mirando fijamente la puerta cerrada y sosteniendo por la solapa al Flaco desmayado. Luego meneó la cabeza y se marchó él también llevándose detrás de si el paquete.
-Jesús -susurró don Camilo al Cristo crucificado-, a la Iglesia se la sirve también tutelando la dignidad de un párroco en calzoncillos.
El Cristo no contestó.
-Jesús -susurró por segunda vez don Camilo-, ¿he cometido acaso un pecado mortal yéndome a tomar un baño?
-No -contestó el Cristo-; has cometido un pecado mortal cuando desafiaste al Flaco a que te trajera la ropa.
-No creía que me la trajese. He sido incauto, no maligno.
En ese momento se oyó un trueno lejano hacia el río.
-De vez en cuando pasa una liebre por la zona minada y hace estallar una mina -explicó don Camilo más con la intención que con palabras-. Y ahora es necesario concluir que vos...
-No discurras más, don Camilo -lo interrumpió el Cristo sonriendo-. Con la fiebre que tienes es imposible sacar conclusiones serenas.
Entre tanto Pepón había llegado a la puerta de la casa del Flaco. Llamó y salió a abrirle un viejo que, sin hablar, tomó el paquete que Pepón le entregó. Y fué en ese instante cuando él también oyó el trueno que le hizo menear la cabeza y pensar en un montón de cosas. Entonces se hizo devolver un momento al Flaco y le soltó un pescozón que le erizó los cabellos.
-¡Adelante! -dijo con voz lejana el Flaco, mientras el viejo volvía a hacerse cargo de él. "
Según el Padre Manuel Rodríguez Pazos, el término Porto de Oçon aparece en documentos desde el siglo XV. Más adelante, cuando en el año 1588 se traduce al castellano la obra Theatrum Orbis Terrarum de Abrahan Ortelius, en ella aparece el primer mapa de Galicia tan conocido en versión de Fray Hernando Ojea. En este mapa Porto do Son aparece como Doçon.[2]Doçon aparece también en el mapa de Galicia incluído en el Atlas de Mercátor (Edición de 1632), y de igual modo aparece en el mapa de Giacomo Cantelli da Vignola (Roma 1696). En actas notariales de la época aparecen nombres propios de personas seguidas del término Porto d’Oçon. También, durante todo el siglo XVII y XVIII las partidas de bautismo comienzan con el locativo Puerto d’Oçon. Fue solo a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX cuando fruto de un proceso de castellanización de topónimos totalmente ajeno a la evolución etimológica natural, se realizó la incorrecta segmentación del término en Do-Son, al interpretarse la primera sílaba como la contracción del gallego de+o, traduciéndose el topónimo por el barbarísmo Puerto del Son
Estos falsos cortes se han producido también en otros topónimos gallegos mal castellanizados, como Avania > A Baña > La Baña, Ocrobe > Ogrobe > O Grobe > El Grove, o Aqua lata > Agolada > A Golada > La Golada > Golada.[3]
↑ Topónimo en castellano según la Real Academia Española: Ortografía de la lengua española. Madrid: Espasa, 1999. ISBN 84-239-9250-0; "Apéndice 3", páginas 133-155.
A raiz de una conversacion mantenida hoy en una cafeteria, sobre historia y tacticas militares, refresco la biografia y hechos de Epaminondas de Tebas. Desde la Wikipedia:
Epaminondas redibujó el mapa político de Grecia, fragmentó antiguas alianzas, creó nuevas, y supervisó la construcción de ciudades enteras. También tuvo gran influencia militar, inventando e implementando diversas y muy importantes tácticas de batalla. Antes de su mandato, Tebas se encontraba en una situación de dominio espartano. Epaminondas logró mejorar la capacidad militar de Tebas para situarla en una posición preeminente dentro de la política de Grecia, creando lo que se conocería como la hegemonía tebana. En el proceso acabó con la supremacía militar espartana en la Batalla de Leuctra y liberó a los hilotas de Mesenia, un grupo de griegos del Peloponeso que habían sido reducidos a la servidumbre bajo las órdenes de Esparta durante unos 200 años.
El orador romanoCicerón le llamó el primer hombre de Grecia, si bien Epaminondas ha caído en una relativa oscuridad en los tiempos modernos. Los cambios que Epaminondas llevó al orden político griego no le sobrevivieron mucho tiempo, dado que el ciclo de hegemonías y alianzas todavía no se había estabilizado. Tan sólo 27 años después de su muerte, Tebas fue destruida por Alejandro Magno. Por todo ello, Epaminondas no es recordado tanto como un idealista y liberador (como se le vio en su tiempo) sino por una década de campañas (desde 371 hasta 362 a. C.) que dieron forma y fuerza a los grandes poderes de Grecia y que pavimentó el camino para la posterior conquista macedonia.
Aunque Epaminondas fue una figura muy significativa de su tiempo, hay comparativamente muy poca información sobre su vida al alcance de los historiadores modernos, y no existe ningún historiador clásico que nos muestre una imagen completa del personaje. Algunas de las biografías más completas son trabajos de Cornelio Nepote, Pausanias, Plutarco, Diodoro Sículo y Jenofonte, aunque no todas ellas han llegado hasta nuestros días.
La biografía de Cornelio Nepote era corta, y se podían encontrar algunos datos más en la descripción de Grecia de Pausanias. Plutarco escribió una biografía que se ha perdido, aunque algunos de los detalles sobre su vida y trabajos se pueden encontrar en su obra Vidas sobre Pelópidas y Agesilao II. Dentro de las historias narrativas de ese tiempo, Diodoro Sículo da algunos detalles, mientras que Jenofonte, que idolatraba a Esparta y a su rey Agesilao, evita mencionar a Epaminondas siempre que le es posible y ni siquiera hace mención de su presencia en la Batalla de Leuctra. En cualquier caso, ambos historiadores dan datos sobre los eventos históricos de los tiempos de Epaminondas. Además, y para mayor confusión, no todas las fuentes antiguas que tratan directamente el tema de su vida se consideran completamente verídicas.
Por todas estas razones hoy en día nos encontramos en una situación en la que el personaje histórico de Epaminondas es virtualmente desconocido, y en particular en comparación con personajes casi contemporáneos como el conquistador macedonio Alejandro Magno o el general ateniense Alcibíades.[1]
El padre de Epaminondas, Polymnis, era un descendiente empobrecido de una noble familia tebana. Sin embargo, ello no impidió que Epaminondas recibiese una educación excelente: sus profesores de música estaban dentro de los mejores de su disciplina, al igual que sus instructores de danza. Más notable todavía fue su profesor de filosofía, Lisis de Tarento, que fue uno de los últimos grandes filósofos pitagóricos. Lisis había ido a vivir con Polymnis en la época de su exilio, lo cual permitió a Epaminondas trabajar mucho con él, por lo que terminó destacando en sus excelentes estudios filosóficos.
Sin embargo, Epaminondas no era sólo un académico. También resaltó por sus cualidades físicas y durante su juventud dedicó mucho tiempo a la preparación física de cara al combate. En 385 a. C., en una escaramuza cerca de la ciudad de Mantinea, Epaminondas salvó la vida de su futuro colega Pelópidas poniendo en grave riesgo la suya propia. Este acto pudo cimentar lo que luego fue una amistad entre los dos que duró toda la vida. A través de toda su carrera, Epaminondas seguiría siendo destacado por su capacidad táctica y su manejo del combate cuerpo a cuerpo.
Epaminondas no se casó nunca, lo cual le supuso muchas críticas por parte de sus contemporáneos, que pensaban que un personaje como él estaba obligado a proveer a su estado con el beneficio de hijos que fueran tan grandes como lo había sido su padre. En respuesta Epaminondas dijo que su victoria en Leuctra era una hija destinada a vivir por siempre. Se sabe, sin embargo, que tuvo diversas relaciones amorosas con jóvenes griegos, una costumbre que era habitual en la antigua Grecia, y que lo era muy particularmente en Tebas. Plutarco recoge que los legisladores tebanos instituyeron la práctica para «atemperar las formas y el carácter de los jóvenes».[2] Una anécdota contada por Cornelio Nepote indica que Epaminondas había intimado con un joven llamado Micitos. Plutarco también menciona a dos de sus amantes: Asópico, que luchó con él en la Batalla de Leuctra, en la que se distinguió enormemente;[3] y Capisdoros, que murió con Epaminondas en Mantinea y fue enterrado a su lado.[4]
Epaminondas vivió toda su vida en una situación cercana a la pobreza, debido a su rechazo del enriquecimiento personal a través de su poder político. Cornelio Nepote deja constancia de su incorruptibilidad, describiendo cómo rechazó a un embajador persa que llegó a él con un soborno. Siguiendo la costumbre de los pitagóricos, era dadivoso con sus amigos y les recomendaba a que hiciesen lo mismo con los demás. Todos estos aspectos de su carácter contribuyeron de forma muy importante al renombre que adquirió tras su muerte.[5]
Epaminondas vivió una época particularmente turbulenta en la historia tebana. Después de la Guerra del Peloponeso, en 404 a. C., Esparta se embarcó en una política unilateral e individualista muy agresiva contra el resto de polis griegas, y rápidamente fue alienando a muchos de sus antiguos aliados. Tebas, mientras tanto, había incrementado mucho su poder durante la guerra, y buscaba ganar el control sobre otras ciudades de Beocia (la región de la antigua Grecia al noroeste de Ática). Esta política, así como algunas otras disputas más, llevaron a Tebas a un conflicto con Esparta (un antiguo aliado) en la Guerra de Corinto. En esa guerra, que se prolongó durante ocho años y acabó sin decantarse definitivamente por ninguno de los dos bandos, se produjeron algunas derrotas tebanas muy sangrientas en enfrentamientos contra Esparta. Para cuando acabó la guerra Tebas se vio forzada a olvidar sus ambiciones expansionistas y volver a su antigua alianza con Esparta.
En 382 a. C., sin embargo, el comandante espartano Febidas cometió un error estratégico que hizo que Tebas se volviese en contra de Esparta definitivamente, y que pavimentó el camino para la llegada al poder de Epaminondas. Atravesando Beocia para una campaña, Febidas se aprovechó de una revuelta civil en Tebas para asegurar la entrada a la ciudad a sus tropas. Una vez dentro, asedió Cadmea (la acrópolis tebana), y forzó al partido anti-espartano a huir de la ciudad. Epaminondas, si bien estaba asociado a esa facción, pudo quedarse en la ciudad porque se pensaba que no era más que un filósofo empobrecido y completamente inofensivo.[6]
En los años posteriores a la toma de control de Esparta, los tebanos exiliados por el nuevo gobierno se reagruparon en Atenas y se prepararon, con el apoyo encubierto de los atenienses, a reconquistar su ciudad. Se comunicaron con Epaminondas, que comenzó a preparar a los jóvenes de la ciudad para un intento de asaltar el poder. En 379 a. C. un pequeño grupo de exiliados liderados por Pelópidas se infiltraron en la ciudad y asesinaron a los líderes del gobierno pro-espartano. Epaminondas y Górgidas dirigieron a un grupo de jóvenes que entraron en las armerías, cogieron armas, y rodearon a los espartanos en Cadmea asistidos por una fuerza de hoplitas atenienses.
En la asamblea tebana celebrada al día siguiente Epaminondas y Górgidas trajeron a Pelópidas y a sus hombres frente a la audiencia y exhortaron a los tebanos a luchar por su libertad. La asamblea respondió aclamando a Pelópidas y a sus hombres como libertadores y, temiendo por sus vidas, la guarnición espartana se rindió y fue evacuada. A los tebanos del partido pro-espartano también se les permitió rendirse; fueron posteriormente ejecutados por los insurgentes.[7]
Cuando llegaron a Esparta las noticias del levantamiento en Tebas, se envió al ejército comandado por Agesilao II para someter a la ciudad. Los tebanos, sin embargo, decidieron no enfrentarse directamente al ejército espartano en el campo de batalla, y se protegieron tras las murallas de la fortaleza de la ciudad. Los espartanos se dedicaron a saquear la zona tratando de hacer salir a los tebanos, pero éstos permanecieron en su refugio y, finalmente, los espartanos se fueron, con lo que Tebas mantuvo su independencia.[8] Poco después los tebanos lograron reconstruir su antigua confederación de Beocia en una nueva forma democrática.
Las ciudades de Beocia se unieron como una federación con un consejo ejecutivo formado por siete generales o Beotarcas, elegidos de los siete distritos de Beocia. La fusión política tuvo tanto éxito que más adelante los nombres tebano y beocio se usaron indistintamente como muestra de la unión de los habitantes de la región.
Buscando acabar con la unión de este nuevo estado, los espartanos invadieron tres veces la zona en los siguientes siete años. Si bien al principio se rehuía el enfrentamiento directo, los beocios poco a poco fueron ganando suficiente confianza como para salir al campo abierto y fueron capaces de luchar con los espartanos directamente. Su confianza aumentó mucho más cuando, en 375 a. C., una fuerza de beocios muy superada en número logró, bajo el mando de Pelópidas, atravesar el corazón de una falange espartana para encontrar una salida durante la Batalla de Tegira.
Aunque Esparta continuaba siendo el poder supremo griego en el combate terrestre, los beocios demostraron que ellos también eran una amenaza militar creciente y un poder político a tener en cuenta. Al mismo tiempo, Pelópidas, que defendía una política agresiva contra Esparta, había logrado colocarse como el principal líder político tebano. En los años siguientes colaboraría extensamente con Epaminondas en el diseño de la política exterior beocia.[9]
No existe ninguna fuente que nos indique en qué momento fue elegido Epaminondas como Beotarca por primera vez, pero en el año 371 a. C. ocupaba el puesto y, el año siguiente, estaba a la cabeza de una conferencia de paz que tuvo lugar en Esparta.
Se había hecho un débil intento de lograr una Paz Común en 375 a. C. pero la guerra entre Atenas y Esparta había resurgido ya en 373 a. C. Tebas, mientras tanto, estaba fortaleciendo su confederación. En el año 371 Atenas y Esparta volvían a estar preocupadas por la guerra, por lo que tuvo lugar la conferencia de paz. En ella, Epaminondas provocó una importante ruptura con Esparta cuando insistió en firmar no sólo en nombre de los tebanos, sino en el de todos los beocios. Agesilao II se negó a permitirlo, insistiendo en que las ciudades de Beocia deberían ser independientes, pero Epaminondas contraargumentó que si eso fuese así, entonces las ciudades de Laconia deberían serlo también. Ante esta situación, Agesilao expulsó a los tebanos de la conferencia y del tratado, por lo que la delegación volvió a Tebas y ambos bandos se prepararon para la guerra.[10]
En la parte superior se describe el orden de batalla hoplita habitual, mientras que en la parte inferior aparece la estrategia de Epaminondas en Leuctra. El ala izquierda, más fuerte, avanza, mientras que la débil ala derecha retrocede. Los bloques rojos muestran la localización de las tropas de élite en cada falange.
Inmediatamente después del fracaso de la conferencia de paz, se enviaron órdenes desde Esparta al rey espartanoCleómbroto I, que se encontraba a la cabeza del ejército desplazado al distrito de Fócida, ordenándole marchar directamente a Beocia. Se desvió hacia el norte para evitar los pasos montañosos en donde los beocios se preparaban para emboscarle, y entró en el territorio de Beocia desde una dirección inesperada desde la que pronto tomó una fortaleza y capturo varios trirremes. Desde ahí marchó hacia Tebas y acampó en Leuctra, en el territorio de Tespias. Ahí acudió el ejército beocio para encontrarse con ellos.
El ejército espartano estaba compuesto de unos 10.000 hoplitas, de los cuales 700 eran guerreros de élite conocidos como espartíatas. Los beocios se enfrentaban a ellos con un número inferior, de sólo unos 6.000, aunque acompañados de una caballería superior a la de los peloponesos.[11]
Al preparar a sus tropas para la batalla, Epaminondas utilizó una estrategia que no se había visto nunca en las tácticas de guerra griegas. Tradicionalmente, las falanges se alineaban para la batalla con las tropas de élite situadas en la derecha, el "flanco de honor". Por tanto, en la falange espartana Cleómbroto había situado a sus espartíatas en la derecha, mientras que los aliados con menos experiencia estaban a la izquierda. Epaminondas, que necesitaba de algún modo poder superar la ventaja numérica de los espartanos, desarrolló e implementó dos innovaciones tácticas.
En primer lugar, se colocó junto con sus tropas de élite tebanas, el Batallón Sagrado de Tebas, en el flanco izquierdo. En segundo lugar, viendo que no podía alargar sus tropas para igualar la longitud del frente espartano sin que quedasen sin suficiente profundidad, abandonó cualquier intento de igualar los frentes. En su lugar hizo a su falange mucho más profunda en el lado izquierdo, haciéndola de unas cincuenta filas en lugar de las habituales ocho o doce. Cuando comenzara la batalla, el flanco fortalecido podría avanzar al ataque al doble de velocidad, mientras que el flanco más débil tenía órdenes de retirarse y de tratar de retrasar el combate.
La táctica de la falange profunda ya fue utilizada anteriormente por otro general tebano llamado Pagondas, que utilizó una falange de 25 hombres de profundidad en la Batalla de Delio, aunque la idea de una línea de ataque descompensada u "orden oblicuo" fue una innovación de Epaminondas. Por lo tanto, Epaminondas fue el general que inventó la táctica militar de rechazar uno de los dos flancos.[12]
La batalla comenzó con un encuentro entre las caballerías en la que los tebanos salieron victoriosos. La caballería espartana fue rechazada y enviada contra su propia falange, lo que provocó que la formación se viese desordenada. Viendo en ello una ventaja, los beocios apretaron su ataque. Cleómbroto murió en la batalla y, aunque los espartanos se mantuvieron firmes suficiente tiempo como para recuperar su cuerpo, sus líneas acabaron rompiéndose por el empuje del asalto tebano. En un momento crítico, Pelópidas dirigió al Batallón Sagrado en un ataque frontal que obligó a los espartanos a huir.
Por su parte, el resto del ejército compuesto por los aliados peloponesos, al ver a los espartanos puestos en fuga, también rompieron filas y huyeron. El ejército completo se retiró de forma desordenada, murieron 4.000 peloponesos mientras que los beocios perdieron sólo unos 300 hombres. Además, y lo más importante, murieron en el campo de batalla 400 de los 700 espartiatas que participaron en la batalla, lo cual supuso una pérdida catastrófica que supuso una seria amenaza para la capacidad militar futura de Esparta.
Durante casi un año después de la victoria de Leuctra, Epaminondas se ocupó en la consolidación de la confederación de Beocia, exhortando a las polis de Orcómeno, que hasta entonces había estado alineada con Esparta, a que se uniesen a la Liga. A finales de 370 a. C., sin embargo, dado que los espartanos comandados por Agesilao se encontraban luchando para disciplinar a Mantinea, Epaminondas decidió capitalizar su victoria mediante una invasión del Peloponeso que pusiera fin al poder espartano de una vez por todas. Forzó el paso a través de las fortificaciones en el istmo de Corinto y marchó al sur hacia Esparta, enfrentándose a contingentes espartanos y de sus aliados a lo largo del camino.
En Arcadia expulsó al ejército espartano que amenazaba Mantinea, y luego supervisó la fundación de la nueva ciudad de Megalópolis y la formación de una Liga Arcadia modelada a imagen de la Confederación Beocia. Más al sur cruzó el río Eurotas, frontera de Esparta, que ningún ejército hostil había llegado a atravesar antes en la historia. Los espartanos, que no deseaban enfrentarse a un ejército tan masivo, se refugiaron tras los muros de su ciudad mientras que los tebanos y sus aliados saqueaban Laconia. Epaminondas volvió brevemente a Arcadia y luego volvió a marchar hacia el sur, esta vez a Mesenia, territorio que había sido conquistado por Esparta hacía ya unos 200 años. Ahí reconstruyó la antigua ciudad de Mesene sobre el monte Itome, con fortificaciones que rivalizaban con las más fuertes de Grecia. Después envió una llamada a todos los exiliados mesenios esparcidos por toda Grecia para que volviesen y reconstruyesen su país.
La pérdida de Mesenia fue particularmente dañina para los espartanos, dado que su territorio comprendía un tercio del total de Esparta, y contenía a la mitad de su población de hilotas.
En pocos meses, Epaminondas había creado dos nuevos estados enemigos de Esparta, había atacado los cimientos de su economía y había devastado su prestigio. Una vez cumplido todo esto, dirigió a su ejército victorioso de vuelta a casa.[13]
En su vuelta a casa, Epaminondas no se encontró con una bienvenida propia de un héroe, sino con un juicio preparado por sus enemigos políticos. El cargo del que se le acusaba era de haber retenido su puesto al frente del ejército más tiempo del que se permitía constitucionalmente, lo cual era indiscutiblemente cierto: Epaminondas había convencido al resto de Beotarcas para permanecer en el campo de batalla varios meses más después de que su cargo hubiese expirado, aunque lo había hecho para poder cumplir todo lo que se había propuesto en el Peloponeso. En su defensa, Epaminondas únicamente solicitó que, si iba a ser ejecutado, la inscripción en la que apareciese el veredicto dijera:
Epaminondas fue castigado por los tebanos con la muerte, porque les obligó a derrotar en Leuctra a los lacedemonios, a los cuales, antes de que él fuese general, ninguno de los beocios se atrevía a enfrentar en el campo de batalla, y porque él no sólo en una batalla rescató a Tebas de la destrucción, sino que también aseguró la libertad de toda Grecia, y trajo el poder sus gentes a tal punto que los tebanos atacaron Esparta, y los lacedemonios estaban satisfechos con sólo lograr salvar sus vidas; y no cesó la guerra hasta que, tras reconstruir Mesenia, encerró a Esparta en un duro asedio.[14]
El jurado rompió a reír, se retiraron los cargos, y Epaminondas fue reelegido Beotarca al año siguiente.
En 369 a. C. Epaminondas volvió a invadir el Peloponeso, aunque esta vez sus logros fueron mucho más limitados. Consiguió que Sición cambiase su lealtad hacia la alianza con Tebas, pero poco más. Cuando volvió a Tebas de nuevo se encontró con un juicio, y una vez más fue declarado inocente.
A pesar de sus éxitos, al año siguiente no fue reelegido como gobernante. Fue el único año desde la victoria de Leuctra hasta su muerte que no fue así.[15] Este año sirvió en el ejército como simple soldado cuando el ejército marchó hacia Tesalia para rescatar a Pelópidas, que había sido hecho prisionero por Alejandro de Feras mientras actuaba de embajador. Los generales que dirigieron la expedición fueron superados y forzados a retirarse para salvar a su ejército. De vuelta en Tebas, Epaminondas fue reinstaurado en el mando y llevó al ejército de vuelta a Tesalia, en donde superó tácticamente a los tesalios y obligó a la liberación de Pelópidas sin haber ni siquiera luchado.[16]
En 366 a. C. se intentó llevar a cabo un nuevo tratado de paz entre todas las polis griegas en una conferencia en Tebas, pero las negociaciones no lograron superar la hostilidad entre Tebas y otros estados que estaban resentidos por su hegemonía. La paz no se llegó a aceptar nunca de forma completa, y pronto se reanudó la guerra.[17] En la primavera de ese mismo año, Epaminondas volvió a invadir el Peloponeso por tercera vez, buscando en esta ocasión asegurarse la lealtad de los estados de Acaya. Aunque no hubo ningún ejército que se atreviese a plantarle cara en campo abierto, los gobiernos democráticos que establecía tenían vidas muy cortas, porque los aristócratas pro-espartanos que huían de la ciudad pronto volvían y reestablecían las oligarquías, y ataban a sus ciudades todavía con más fuerza a Esparta.[18]
Durante la década posterior a la Batalla de Leuctra, numerosos aliados de Tebas fueron cambiando sus alianzas y acercándose a Esparta o incluso a otros estados hostiles. Ya en 371, la asamblea ateniense había reaccionado ante las noticias de Leuctra con un silencio sepulcral. Aliados de confianza como Feras también se volvieron contra su nuevo y dominante aliado en los años posteriores a la batalla. A mediados de la década, incluso algunos arcadios (los que habían visto cómo Epaminondas creaba su Liga en 369 a. C.) se habían vuelto contra él. Solo los mesenios se mantuvieron firmemente leales.
Los ejércitos de Beocia lucharon a lo largo y ancho de Grecia a medida que aparecían oponentes por todos los frentes. En 364 a. C. Epaminondas llegó incluso a dirigir a su estado contra Atenas por mar.[19] Ese mismo año, Pelópidas murió luchando contra Alejandro en Tesalia. Para Epaminondas su muerte supuso la pérdida de su mayor aliado político.[20]
En vista de esta oposición creciente al dominio tebano, Epaminondas envió su última expedición al Peloponeso en 362 a. C. El principal objetivo de la expedición era someter Mantinea, que se había opuesto a la influencia tebana en la región. Sin embargo, al acercarse a Mantinea Epaminondas recibió la noticia de que se habían enviado tantos espartanos para defender la ciudad que la propia Esparta había quedado casi indefensa. Viendo una oportunidad, Epaminondas marchó hacia Laconia a la mayor velocidad posible.
La noticia del cambio de rumbo de Epaminondas llegó al rey Arquídamo III de Esparta a través de un mensajero, y éste tuvo tiempo suficiente de preparar la llegada de Epaminondas, que se encontró con una ciudad bien defendida a su llegada. Epaminondas, esperando que su adversarios hubiesen dejado la defensa de Mantinea en su prisa por proteger Esparta, volvió a marchar a su base de Tegea y envió a su caballería a Mantinea, aunque un encuentro fuera de las murallas con caballería ateniense frustró también esta nueva estrategia.
Viendo que sería necesaria una batalla de hoplitas para preservar la influencia tebana en el Peloponeso, Epaminondas preparó a su ejército para el combate.[21]
Lo que se produjo en la llanura en frente de Mantinea fue la mayor batalla hoplita de la historia de Grecia. Participaron casi todos los estados griegos, en un lado o en otro. Con Beocia se alinearon una serie de aliados, con los tegeos, los megalopolitanos y los argivos entre ellos. En el lado de Mantinea y Esparta estaban también los atenienses, elisanos y muchos otros. Las infanterías de ambos ejércitos eran de entre 20.000 y 30.000 hombres.
Como en Leuctra, Epaminondas colocó a los tebanos en la izquierda, opuestos a los espartanos y mantineanos, con los aliados en la derecha. En los flancos colocó una importante fuerza de caballería reforzada con infantería. Con ello esperaba conseguir una rápida victoria en los enfrentamientos de caballería y comenzar a romper la falange enemiga.
La batalla se desarrolló como Epaminondas había planeado: las fuerzas de los flancos hicieron retroceder a la caballería de Atenas y Mantinea y comenzaron a atacar los flancos de la falange enemiga. En la batalla entre los hoplitas hubo un breve equilibrio inicial, pero luego los tebanos lograron romper las líneas espartanas, y la falange enemiga completa fue puesta en fuga. Parecía que iba a ser una nueva victoria decisiva de Tebas basada en el modelo de Leuctra pero, cuando los victoriosos tebanos se lanzaron en persecución de sus enemigos, Epaminondas fue herido mortalmente. Murió poco después.
A medida que las noticias de la muerte de Epaminondas se extendían en el campo de batalla de un soldado a otro, los aliados cesaron en su persecución del ejército derrotado, en una prueba de la importancia central de Epaminondas en la guerra. Jenofonte, que termina su relato con la batalla de Mantinea, hace el siguiente comentario sobre los resultados de la batalla:
Cuando todas estas cosas habían ocurrido, pasó lo contrario de lo que todos los hombres creían que iba a pasar. Puesto que cuando todas las gentes de Grecia se habían juntado y habían formado en líneas contrarias, no había nadie que no pensase que si la batalla fuese a tener lugar, aquellos que se demostrasen victoriosos fuesen a ser los nuevos líderes y los derrotados sus sometidos; pero la deidad ordenó que ambas partes se llevasen un trofeo como si hubiesen salido victoriosos y ninguno trató de estorbar a los otros, y que ambos devolvieron a los muertos bajo una tregua como si fueran victoriosos, y ambos recibieron a sus muertos bajo una tregua como si fueran derrotados, y mientras que ambas partes clamaban su victoria, ninguno demostró ser mejor que el otro, ni obtuvo territorios, ciudades o dominios que antes de la batalla no tuviese; e incluso hubo más confusión y desorden en Grecia después de la batalla que antes.[22]
Con sus últimas palabras, se dice que Epaminondas aconsejó a los tebanos hacer la paz, dado que no había nadie más que les pudiese liderar. Tras la batalla se firmó una paz común pasada en el statu quo.
Las biografías escritas sobre Epaminondas le describen siempre como uno de los personajes más capaces de los que aparecieron en las ciudades estado griegas en sus últimos 150 años de independencia. En asuntos militares se encuentra por encima de cualquier otro táctico en la historia griega, con la posible excepción de Filipo II de Macedonia, aunque algunos historiadores modernos han cuestionado su visión estratégica más amplia.[23] Su estrategia en Leuctra le permitió derrotar a la temida falange espartana con una fuerza más pequeña, y su decisión de rechazar el uso del flanco derecho fue el primer uso registrado de este tipo de estrategia militar en el campo de batalla. Muchos de los cambios tácticos que implementó serían luego usados por Filipo II, que pasó mucho tiempo en su juventud como rehén en Tebas, y que es posible que incluso aprendiese directamente del mismo Epaminondas.[24]Victor Davis Hanson ha sugerido que la formación filosófica de Epaminondas pudo haber contribuido al desarrollo de sus habilidades como general.[25]
En cuestión de carácter, Epaminondas estaba fuera de todo reproche a los ojos de los antiguos historiadores que recogieron su vida. Sus contemporáneos le alababan por desdeñar la riqueza material, compartiendo todas sus posesiones con los amigos y rechazando los sobornos. Al parecer, siendo uno de los últimos herederos de la tradición pitagórica, parece que vivió una vida simple y asceta incluso cuando su liderazgo le había catapultado hasta la posición más alta a la cabeza de toda Grecia.
En cierto modo, Epaminondas alteró de forma dramática la cara de Grecia en los 10 años en los que fue la figura central de la política. En el momento de su muerte, Esparta había sido golpeada y zarandeada, Mesenia había sido liberada y el Peloponeso se había reorganizado completamente. Desde otro punto de vista, sin embargo, dejó detrás una Grecia no muy distinta de la que había antes: las enemistades y las agrias diferencias que habían envenenado las relaciones entre las polis durante siglos seguían siendo tan profundas o más que lo que habían sido antes de Leuctra. La guerra brutal entre las distintas facciones que había habido desde la Guerra del Peloponeso y hasta entonces continuó igual, hasta que el surgimiento de Macedonia como potencia militar principal terminó con ella para siempre.
En Mantinea, Tebas se enfrentó a las fuerzas combinadas de los más grandes estados de Grecia, pero la victoria no le supuso ninguna ventaja. Con Epaminondas fuera de escena, los tebanos volvieron a su tradicional política defensiva, y unos años después Atenas les reemplazó en el liderazgo del sistema político griego. Ningún estado griego volvió a someter a Beocia de la misma forma en que se había visto sometida durante la hegemonía espartana, pero la influencia de Tebas se fue difuminando rápidamente en el resto de Grecia. Finalmente, en la Batalla de Queronea, las fuerzas combinadas de Tebas y Atenas, juntas en un intento desesperado de aguantar ante Filipo de Macedonia, fueron derrotadas de forma aplastante, y la independencia de Tebas llegó a su fin. Tres años después, empujados por un falso rumor de que Alejandro Magno había sido asesinado, los tebanos se rebelaron, y Alejandro aplastó la revuelta y destruyó la ciudad, masacrando o reduciendo a la esclavitud a todos sus ciudadanos.
Sólo 27 años después de la muerte del hombre que la había hecho preeminente en toda Grecia, la ciudad de Tebas fue borrada de la faz de la tierra. Su historia, que había durado un milenio, finalizó en sólo unos pocos días.[26]
Epaminondas, por lo tanto, es recordado por igual como libertador y como destructor. Fue considerado tanto en el mundo griego como en el romano como uno de los hombres más grandes de la historia. Cicerón le elogió como «el primer hombre, en mi opinión, de Grecia»[27] y Pausanias escribió un poema honorario para su tumba:
Por mis consejos fue Esparta privada de su gloria, Y la santa Mesenia recibió por fin a sus hijos. Con los brazos de Tebas fue Megalópolis rodeada de muros, Y toda Grecia ganó la independencia y la libertad.[28]
Las acciones de Epaminondas fueron sin duda bienvenidas por los mesenios y por otros a los que ayudó en sus campañas contra Esparta. Esos mismos espartanos, sin embargo, habían estado en el centro de la resistencia ante las invasiones persas del siglo V a. C., y su ausencia sin duda se notó en Queronea. La guerra interminable de Grecia, en la que Epaminondas jugó un papel central, debilitó las ciudades de Grecia hasta que no pudieron mantenerse independientes frente a los vecinos del norte. Mientras que Epaminondas luchaba para asegurar la libertad de Beocia y de otros griegos, acercó al día en el que toda Grecia sería sometida por un invasor. Victor Davis Hanson sugiere que Epaminondas pudo haber planeado la creación de una Grecia unida compuesta por federaciones democráticas regionales, pero incluso si esta opinión fuese cierta, el plan nunca llegó a ser puesto en práctica. A pesar de todas su nobles cualidades, Epaminondas fue incapaz de superar el sistema griego de ciudades-estado, con su rivalidad endémica y su guerra continua, por lo que dejó Grecia todavía más arrasada por la guerra pero igual de dividida que la había encontrado.
Fine, John V.A. The Ancient Greeks: A critical history (Harvard University Press, 1983) ISBN 0-674-03314-0
Hanson, Victor Davis. The Soul of Battle: From Ancient Times to the Present Day, How Three Great Liberators Vanquished Tyranny. (The Free Press, 1999) ISBN 0-385-72059-9
Hornblower, Simon, y Antony Spawforth ed., The Oxford Classical Dictionary (Oxford University Press, 2003) ISBN 0-19-866172-X
↑ Para estos acontecimientos y la descripción de la batalla, véase Diodoro, Library15.52-56, Xenophon, Hellenica6.4.4-20, y Plutarco, Vida de Pelópidas. Para una síntesis, véase Fine, The Ancient Greeks.
↑ Para la invasión y liberación de Mesenia véase Diodoro, Library15.66, Jenofonte, Hellenica6.5.27-32, y Plutarco, Vida de Pelópidas. Para una síntesis, véase Fine, The Ancient Greeks.
↑ Para esta campaña y la batalla de Mantinea, véase a Diodoro, Library15.82-89, Xenophon, Hellenica7.5.9-27, y Plutarco, Vida de Agesilao. Para una síntesis, véase Fine, The Ancient Greeks.
El Ministerio de Cultura ha sacado una pagina web ( basada en Google Maps ) que permite localizar cosillas culturales, como bibliotecas, museos y similares. Geocultura se llama el invento. Evidentemente, la probe con La Coruña y me slaio esto.
Curioso. Excepto las bibliotecas, podria decirse que toda la cultura coruñesa se agrupa en la zona de Ciudad Vieja y Pescaderia. Esto, como casi todo en la vida, tiene diferentes lecturas. Por un lado, lo tenemos todo bien juntito, para ir de un sitio a otro. Por otro lado, la ciudad crece ajena a la cultura y educacion de sus ciudadanos.
Casó con Berenguela de Castilla, de quien hubo al infante Fernando. Tras anularse el matrimonio Berenguela se llevó a su hijo a su tierra natal y logró convertilo en rey de Castilla a la muerte de Enrique I en 1217. Debido a ello, padre e hijo se distanciaron, y, al parecer, la animadversión de Alfonso IX hacia los castellanos le llevó a dejar el reino en manos de sus hijas, en lugar de las de su primogénito. Sin embargo, su testamento fue anulado y Fernando le sucedió como rey de León, uniendo así definitivamente ambas coronas.
Alfonso IX encontró enormes dificultades para acceder a un trono, que por derecho de nacimiento le pertenecía. Por una parte, se encontraba su madastra Doña Urraca, la cual quería eliminarle, pues pretendía que su hijo Sancho fuera el que heredará el Reino, a pesar de haber nacido más tarde. Doña Urraca argumentaba que Alfonso IX no tenía derecho al trono porque el matrimonio entre sus padres había sido anulado. A esto se le unía el deseo de los reinos vecinos de Portugal y Castilla de repartirse el Reino de León y el hecho de que la seguridad de las personas y sus bienes del Reino de León no era muy buena. No obstante, todo se resolvió a favor de Alfonso IX, debido a que Doña Urraca no consiguió apoyos para sus fines entre los leoneses.
El inicio del reinado fue sumamente complicado, pues como ya se ha dicho antes, los portugueses y castellanos ambicionaban las tierras del Reino por el Este y por el Oeste, mientras que los almohades suponían un gran peligro por el Sur. Por si las amenazas extranjeras no bastaran, el nuevo monarca se encontró con que el Reino estaba en bancarrota, debido a la política que había llevado su padre durante su reinado. Con esta situación, el monarca, que apenas contaba 17 años, convocó las famosas Cortes de León en 1188, en la cual fueron convocados por primera vez los representantes del pueblo para intervenir en asuntos de estado. Siendo de esta manera, las primeras Cortes Democráticas de Europa y del Mundo.
Las Cortes de León fueron convocadas en la primavera del año 1188, probablemente en la primera quincena de Abril, ya que el 27 de este mismo mes, Alfonso IX confirmaba al Obispo de Oviedo todos sus privilegios. Las Cortes se reunieron en el claustro de San Isidoro bajo la presidencia de el Rey leonés. Estaban presentes todos los obispos del reino, incluyendo al arzobispo de Santiago de Compostela, que era la máxima autoridad religiosa del Reino, además de los nobles y los magnates del Reino más los representantes del pueblo de las poblaciones más importantes del Reino, que por primea vez eran convocados a un acto de estas características.
El motivo por el cual se convocó al pueblo llano fue sin duda la acuciante necesidad del rey por solventar la grave situación económica que sufría el Reino. El hecho de que los representantes del pueblo gozaran de una gran prosperidad económica y de que la colaboración con la nobleza en este aspecto era demasiado complicada, motivó que el pueblo llano asistiera a estas Cortes. Así, Alfonso IX consiguió, sin implicar a la nobleza, generar más recursos para el Reino, recursos cada vez más necesarios por el creciente gasto que ocasionaban las guerras con los vecinos; mejorar la administración de justicia y eliminar los abusos de poder de la nobleza.
Recién coronado Alfonso IX, se reunió con su primo Alfonso VIII, Rey de Castilla en Carrión, con la intención de iniciar unas buenas relaciones con Castilla, que permitieran una paz duradera. La reunión consistía en una ceremonia para investir a Alfonso IX caballero, y como era costumbre en estos casos, Alfonso IX besó la mano del rey castellano, recibiendo por parte de este la espada y el cinturón propios de un caballero. Cabe destacar que en la misma ceremonia, fue armado caballero el Príncipe Conrado de Suabia, hijo del Emperador Federico Barbarroja, de Alemania. El príncipe había venido con el objetivo de desposar la Infanta Doña Berenguela, hija de Alfonso VIII, algo que debido a la oposición de esta, no pudo hacer.
Alfonso VIII de Castilla, más tarde, rompiendo el pacto y obsesionado con ampliar su territorio a costa del de León, entró con sus tropas en territorio leonés y se apodero de varias plazas que nunca habían pertenecido a Castilla, entre ellas, Valencia de Don Juan y Valderas. Rompía así las hostilidades con el Reino de León, invadiendo unos territorios que marcarían la política exterior de Alfonso IX.
Sancho I de Portugal al Oeste, penetró en territorio leonés con el mismo objetivo que Castilla: apoderarse de las tierras del Reino de León. Así, el Reino se vio cercado entre dos frentes que amenazaban con su destrucción.
La liga de Huesca se fraguo en la ciudad del mismo nombre.
Alfonso IX, viendo la situación, se dio cuenta del grave peligro que corría su Reino. De este modo, para buscar una solución , utilizó la diplomacia y se puso de inmediato a buscar apoyos en Portugal. Primero se entrevistó con Sancho I de Portugal y concertó el matrimonio con la Infanta Teresa, que más tarde se llamaría Santa Teresa de Portugal, hija del Rey de Portugal. Como ambos eran nietos de Alfonso Enriquéz, primer rey de Portugal, el matrimonio entre ambos estaba prohibido. No obstante, el matrimonio duró tres años, en los cuales, tuvieron tres hijos: Dulce, Fernando y Sancha. Fernando, por desgracia, murió muy joven, en el año 1214.
La boda, por los motivos citados, no agradó a algunos eclesiásticos, que tomando cartas en el asunto, informaron al Papa Celestino III, que había sido consagrado Papa recientemente, el día 14 de abril de 1191, siendo este uno de los primeros casos con los que inauguró el pontificado. Celestino, se mostró implacable y tildó el matrimonio de incesto, pronunciando más tarde una sentencia de excomunión y entredicho, la excomunión afectaba a los reyes de León y de Portugal, mientras que el entredicho afectaba a ambos Reinos.
En un tiempo convulso, el Rey de Portugal propuso a su homólogo aragonés un pacto para defenderse de Castilla. El Rey de Aragón, temeroso de Castilla, propuso al rey portugués que el pacto se extendiera al Reino de Navarra y al Reino de León, el pacto entre estos cuatro reinos fue llamado la Liga de Huesca. El pacto consistía en un compromiso por el cual ninguno de los monarcas firmantes entraría en guerra sin el mutuo consentimiento. Alfonso IX, por su parte, firmó el tratado por la poca confianza que tenía de Alfonso VIII, Rey de Castilla, quién a pesar del convenio de Carrión seguía sin devolverle las plazas leonesas que aún retenía.
En 1191, Alfonso IX, temeroso del peligro que suponía el gran poder de los almohades, firmó una tregua de cinco años ante la imposibilidad de enfrentarse a un enemigo tan peligroso. El Papa Celestino no tardó en reaccionar ante este pacto, de esta manera, excomulgó al Rey de León para castigarle por su pacto con los almohades. E incluso hizo más; procedió a conceder las mismas gracias a aquellos que lucharán contra León que las que recibían los que participaban en los cruzados, dejando así relevados de obediencia al Rey a los súbditos leoneses.
De este modo, Portugal, creyendo que el final del Reino de León estaba cerca, aprovecharon la oportunidad para atacar a León, esperando, como años atrás, ampliar sus dominios a costa del Reino de León, por ello invadieron Galicia con ayuda de varios nobles gallegos, tomando Tuy y Pontevedra, poblaciones que pasaron de nuevo al Reino de León más tarde.
Astorga resistió los ataques de Alfonso VIII cuando este intentó conquistarla.
Alfonso VIII de Castilla, por su parte, con la ayuda de Portugal y Aragón, aprovechó la bula para atacar también el Reino. Penetró por el Sur, atacando Benavente, fracasando en su conquista, avanzando más tarde hacía el Norte hasta Astorga, ciudad que también ataca fracasando en el intento de nuevo. Después de dejar un sendero de destrucción a su paso llega a las puertas de la ciudad de León, a la cual tan siquiera es capaz de acceder, contentándose con la toma de Puente Castro, localidad cercana a la ciudad, tras varios días de brutales ataques. Después de la toma de esta localidad, el rey castellano redujo a cenizas el barrio judío y su sinagoga, esclavizando a los moradores.
Cuando en 1195, Alfonso IX recibe ayuda de los árabes en forma de dinero y tropas, este se decide a contraatacar contra Castilla, llegando hasta Carrión, de este modo y considerando Alfonso IX que se repara la humillación sufrida por el acto de besar la mano del Monarca castellano y para confirmar la anulación de aquello, se hace nombrar caballero nuevamente.
El Rey de Castilla, Alfonso VIII, para evitar males mayores, hizo también un pacto con los almohades. Y aunque lo correcto hubiera sido que este nuevo pacto hubiera sido motivo de escándalo como el leonés y motivo de excomunión, no sucedió tal cosa.
El legado pontificio, conocedor de las malas relaciones entre los Reinos de León y de Castilla, quiso mediar en el conflicto. Así, consiguió que ambos reyes se reunieran en Tordehumos, provincia de Valladolid, firmando un tratado de paz el 20 de abril de 1194, en el cual se obligaba al rey castellano a devolver las plazas leonesas en su poder, algo que por supuesto, no hizo en su totalidad, pues devolvió unas pero no otras. En el tratado, Alfonso IX se comprometió a casarse con Doña Berenguela, hija mayor del Rey de Castilla. La boda se celebró con gran esplendor en la iglesia Santa María de Valladolid, a principios de diciembre del año 1997.
El peligro que corrían los reinos cristianos desde el Sur era evidente, y se veía con suma inquietud cualquier movimiento que llevaran a cabo los almohades. Era una prioridad eliminar de una vez por todas esta amenaza. Así, Alfonso VIII, rey de Castilla, pidió ayuda al rey leonés, Alfonso IX para eliminar esta amenaza, ofreciéndole la devolución de las plazas leonesas que aún retenía en su poder. No obstante, se lo pensó mejor y discutió el tema con su Estado mayor, el cual le aconsejó atacar. Así él esperaba derrotar solo a los almohades y no compartir su gloria con el Reino de León. De esta manera, los ejércitos cristiano y musulmán se encontraron el 19 de Julio del año 1195 en Alarcos, en Ciudad Real, la batalla terminó con una severa derrota para el ejercito cristiano. Los historiadores árabes de la época, reconocen que si el rey castellano hubiera esperado al leonés, el resultado de la batalla habría sido diferente.
Alfonso IX se encontraba muy cerca de la batalla cuando el rey castellano decidió atacar, pero no lo suficiente para que las tropas leonesas pudieran intervenir en la batalla y hacer algo por derrotar al ejercito musulmán. No obstante, una vez consumada la derrota, Alfonso IX se citó en Toledo con su primo, Alfonso VIII de Castilla, para demandarle que cumpliera el acuerdo y le devolviera las plazas leonesas en su poder. Alfonso VIII de Castilla se negó, y el rey leonés abandonó la reunión indignado.
Una vez más, los almohades eran considerados como una amenaza que debía ser eliminada; esto motivó a el arzobispo de Toledo, Don Rodrigo Jiménez de Rada a informar al nuevo papa Inocencio III, quién inició unas gestiones. Con fecha 16 de febrero, el Papa envió una bula al Rey de Castilla para informarle de la conveniencia de iniciar una guerra contra los almohades. El monarca castellano contestó que haría una cruzada contra los almohades.
La iniciativa pasaba pues al Reino de Castilla. El monarca castellano, que había sufrido la grave derrota de Alarcos, sabía que necesitaba la colaboración de los otros reinos cristianos de la península si quería salir victorioso en esta empresa. De esta forma, mientras Alfonso de Castilla se encontraba en Madrid preparando la batalla junto al hijo del Rey, que moriría antes de que sucediera la batalla, se enviaban mensajeros a Navarra, Aragón y a León.
En Castilla, se temía el poder del Reino de León, pues hacía poco había demostrado su poder, derrotando a los portugueses en batalla. Y además, en la conciencia del rey Castellano preocupaba el hecho de lo que haría el rey leonés para recuperar los territorios leoneses, que pese a todos los pactos, Castilla mantenía todavía. De este modo, Alfonso VIII de Castilla temía que Alfonso IX pusiera como condición para participar en la batalla la devolución de todos los territorios usurpados, o que en el caso de que el rey leonés no acudiera a la batalla, aprovecharía la oportunidad para recuperarlos.
Así, Alfonso VIII de Castilla pidió la mediación del Papa en el conflicto, para evitar que Alfonso IX pudiera recuperar estos territorios. El papa accedió y penó con la excomunión a todo aquel que se atreviera a violar la paz mientras los castellanos lucharán contra los musulmanes. Este hecho contrasta con lo sucedido años atrás, cuando el mismo Papa había obligado, sin éxito a Alfonso VIII a devolver esos castillos a Alfonso IX.
El rey de León, Alfonso IX, que ansiaba acudir a la batalla, convocó una Curia Regia con los suyos como era obligación del Rey. Los consejeros le recomendaron que pusiera condiciones a la participación en dicha batalla, y así, Alfonso IX respondió a su homólogo castellano que acudiría gustoso en cuanto se le devolvieran los territorios que le pertenecían.
Alfonso VIII de Castilla fija en Toledo la reunión de las tropas como punto de partida. A las tropas castellanas se les unieron las de Aragón y Navarra así como un gran número de caballeros franceses, italianos y de otros países europeos. A la batalla no acudieron los reyes de León ni de Portugal, pero estos si que permitieron que sus vasallos se incorporarán a la batalla. De este modo, muchos leoneses, asturianos y gallegos participaron en la batalla.
Y tal como había temido Alfonso VIII, el rey leonés, Alfonso IX, procedió a recuperar lo que era suyo, pero para no romper el edicto del Papa y poder ser excomulgado se dedicó a recuperar todas las plazas que estaban dentro de las fronteras de León, evitando así el enfrentamiento en tierras castellanas. Cuando Alfonso VIII volvió de la batalla vio los hechos consumados y no pudo hacer nada. Es más, invitó a los Reyes de León y de Portugal a firmar un tratado de paz, el cual se firmó en Coimbra. Hubo incluso un nuevo pacto en el cual Alfonso VIII devolvió las plazas leonesas de Peñafiel y Almanza a Alfonso IX.
Después de varios intentos, Alfonso IX consiguió conquistar Cáceres en 1227
Finalizadas las luchas con Castilla después de la muerte de Alfonso VIII, Alfonso IX reemprendió sus planes de reconquista. Es en el año de 1218 cuando el monarca leonés prepara una expedición a tierras musulmanas con la intención de conquistar Cáceres, no obstante, la ciudad estaba bien defendida y el intento fracasa.
En una segunda incursión a tierras musulmanas, Alfonso IX se encuentra con un nuevo enemigo, el cual no era otro que el Reino de Portugal, el cual ansiaba las mismas tierras que el monarca leonés quería para el Reino de León. De esta manera, los portugueses atacan a las tropas leonesas en Braga y Guimaraes, siendo derrotadas en ambas ocasiones. El 13 de Junio del año 1219, ambos reinos firman un nuevo tratado de paz para poner fin a las hostilidades. Después de estas victorias contra los portugueses, Alfonso IX realiza una incursión en tierras musulmanas hasta Sevilla, donde derrota a los musulmanes y recoge un gran botín.
En 1221, Alfonso IX vuelve a intentar la toma de Cáceres, fracasando en el intento de nuevo pero consiguiendo tomar la ciudad de Valencia de Alcántara. El rey volvería a intentar conquistar la ciudad en los años 1223, 1224, 1225 y 1226, fracasando en todas estas ocasiones. Pero finalmente, en 1227, la ciudad fue tomada gracias a la ayuda de la Orden de Calatrava. 3 años más tarde, en 1229, Alfonso IX concedería a Cáceres sus fueros.
Tomada la ciudad de Cáceres , Alfonso IX reemprende la reconquista del resto de Extremadura en 1229, de esta manera, reconquista primero Montánchez y después de cercarla, Mérida cae en 1230. La caída de Mérida ocasionó que los musulmanes de estas tierras huyeran hacia lugares más seguros, favoreciendo de esta manera, que Alfonso IX entrará en la capital extremeña: Badajoz en Abril de 1230. Después de Badajoz, caería Baldala, que hoy se llama Talavera la Real.
Después de esta gloriosa campaña, Alfonso IX se dirigió a Santiago de Compostela a visitar al Apóstol Santiago, por el cual sentia gran devoción. En el camino, enfermó gravemente en Villanueva de Sarria, muriendo poco después, el 24 de Septiembre de 1230. Después de su muerte, fue enterrado en la catedral de Santiago, al lado de su padre, según se recogía en su testamento.
Gestión del Reino de León durante su reinado[editar]
La ciudad de Tuy fue potenciada por Alfonso IX mediante la concesión de un Fuero.
Alfonso IX aplicó una política de repoblación basada en el conocimiento de las actuaciones que sus predecesores habían hecho, eligiendo así la que había resultado más conveniente. Así, aplica sobre todo técnicas parecidas a las que en su día siguen Alfonso III y Ramiro II. Es destacable que no solo se dedicó a repoblar zonas nuevas, sino que también potenció las ya pobladas mediante Fueros para mejorar el gobierno y el desarrollo de las villas y ciudades del Reino de León.
La base de la economía del Reino se basaba en la agricultura y en la ganadería, y conocedor de esto Alfonso IX, promulgó varias leyes en el principio de su reinado para favorecer la actividad vitivinícola y la actividad maderera, así como las vacas y otros animales de labor, con el fin de impulsar las actividades existentes y diversificar en cierto modo la economía del Reino. Durante su reinado, en la zonas Húmedas del Reino, como Asturias y Galicia, florece la Ganadería, mientras que en la zona del Duero, florece la Agricultura.
La producción de cereal, bastante abundante en la zona del Duero, era insignificante en Asturias y Galicia, teniendo problemas estos territorios incluso para abastecer de trigo a las iglesias, las cuales lo necesitaban para hacer la consagración religiosa. Ante esta escasez, no es de extrañar que se considerara un gran lujo comer pan de trigo en dichos territorios, especialmente en las ciudades. La producción de cereales en todo el reino se ceñía sobre todo a trigo y centeno, aunque también se producían otros productos como hortalizas, lino y legumbres. Los animales empleados en la agricultura eran vacas y bueyes, sustituyéndose en las llanuras de Tierra de Campos por mulas, conocidas como bestias por los lugareños.
El vino era un producto que se producía en todo el Reino, aún así, destacan algunos puntos de producción: la Comarca de Ribadavia en Orense, Villafranca en la provincia de León, Toro en la provincia de Zamora y la Ribera de Duero y Tierra de Campos. La pesca también era un recurso importante en todo el reino, pues mucha gente se dedicaba a la pesca tanto de mar como de río.
En Asturias, la producción de manzana era enorme, y como normalmente había un gran excedente, este era usado para producir sidra. Alfonso IX llegó a sorprenderse cuando le comunicaron que varias comunidades monásticas asturianas cosechaban las manzanas para después elaborar sidra para todo el año.
Uno de los grandes logros de la gestión de Alfonso IX fue el acusado descenso del poder que ostentaban los nobles respecto a épocas anteriores y a otros Reinos, debido a la política seguida por el Monarca leonés.
Uno de los actos más importantes y destacables del reinado de Alfonso IX en el Reino de León fue la creación de la Universidad de Salamanca. En aquellos tiempos eran normales los estudios en las Catedrales de todo el Reino de León. Entre ellos destacaban los de la catedral de Santiago que contaba con muchos maestros, algunos de ellos extranjeros.
Hacía tiempo tiempo que Rodrigo Jiménez de Rada, había creado un Estudio general en Palencia, que acabó convirtiéndose en Universidad, un estudio donde los leoneses tenían difícil acudir, debido a los continuos choques entre León y Castilla. Es por esto que Alfonso IX decidió crear la segunda Universidad más antigua de España el año 1218, fundándose como Estudio Superior de Salamanca. Años más tarde, Fernando III el Santo la daría un gran impulso y Alfonso X el Sabio finalmente la convertiría en Universidad el 6 de mayo de 1254.
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La temprana muerte del infante Fernando, hijo de Alfonso IX con la Reina Teresa trastocó los planes del monarca leonés. Alfonso IX, que se había casado dos veces, en los cuales tuvo dos hijos varones. Muerto el primero, quedaba otro, llamado también Fernando, que había tenido con la Reina Berenguela. Su nombramiento como Rey de Castilla cambió las cosas de nuevo.
Después de ello, Alfonso IX pensó en sus hijas, las infantas Sancha y Dulce, habidas de su primer matrimonio con la reina Teresa.
↑ Según la numeración cronológica real del Reino de León, debería haber sido conocido como Alfonso VIII, pero, históricamente se le asignó el ordinal IX, como forma de "unir" las cronologías de León y de Castilla (en Castilla reinaba por aquel entonces Alfonso VIII). Sin embargo, en las Siete Partidas de su nieto Alfonso X el Sabio, éste afirmaba ser "Afonso IX"
↑ La titulación completa era Rex Legionis et Gallecie (Rey de León y Galicia)
Secundino Serrano (Director del Equipo) (1991), Enciclopedia de León Volumen I, La Crónica de León. ISBN 84-920557-4-X.
Secundino Serrano (Director del Equipo) (1991), Enciclopedia de León Volumen II, La Crónica de León. ISBN 84-920557-5-8.
Manuel Carriedo Tejedo, Carlos Estepa Díez, (1997), Historia de León, Volumen II; El Reino de León en la Edad Media, La Crónica de León. ISBN 84-920557-8-2.
Joaquín Cuevas Aller (2007), Historia de Asturias y León. El nacimiento de España. ISBN 13:978-84-612-0822-7.
" RUBÉN BRUÑA. A CORUÑA.La Fundación Barrié de la Maza presentó ayer el libro Galicia, The Times y La Guerra de la Independencia. Henry Crabb Robinson y la corresponsalía de The Times en A Coruña ( mas bien en Corunna, que es como se llama nuestra ciudad en ingles. Alli no usan el gallego demasiado :-) ) (1808-1809), que pertenece a la serie Galicia Viva. En el libro escrito por el doctor en Ciencias de la Información, Elías Durán de Porras, también se recogen las memorias de Henry Crabb Robinson durante su estancia en Galicia. En ellas, el periodista cuenta con todo detalle cómo la ciudad se llenó de confidentes, espías y militares. "Robinson llega a A Coruña sin tener ni idea de castellano, con el Quijote en inglés bajo el brazo y dispuesto a realizar crónicas lo más fidedignas posibles de España y Galicia"apuntó Durán de Porras. El cariño del inglés a A Coruña quedó patente en una frase: "Todo el mundo debería tener derecho a vivir aquí un mes". El 9 de agosto de 1808, el diario británico The Times publicó una columna con el nombre Desde las orillas de la bahía de Vizcaya. Con este hecho, se inició una serie de artículos escritos desde A Coruña por Henry Crabb Robinson, uno de los mejores periodistas de la época. En sus crónicas, el periodista británico reflejó un hecho desconocido para una gran mayoría de gallegos: A Coruña fue durante el primer año de la contienda española el punto de referencia para políticos, prensa y opinión pública inglesa. ( que se lo digan a Moore...)"
La Fundación Juana de Vega organiza el congreso GAGO
El director de la cátedra Juana de Vega, Xosé Ramón Barreiro Fernández, y el presidente de la institución, Enrique Sáez Ponte, presentaron, en la sede de la entidad en Oleiros, el congreso “A Guerra da Independencia e o primeiro liberalismo en España e América”.
El congreso se celebrará en Palexco los días 16, 17 y 18 de julio y servirá para reflexionar sobre la transcendencia de la Guerra de la Independencia en la configuración de una naciente cultura política liberal en España y en la América hispana. Además, ofrecerá un espacio para la presentación de los más recientes debates, estudios y tendencias en la investigación, tanto de la guerra, como de los primeros liberalismos.
Durante la presentación del congreso, en la que también participó la presidenta de proyectos de la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, Carlota Álvarez Basso, y el coordinador del evento, José María Portillo, se destacó la importancia de celebrar en este año la reunión. El bicentenario del período histórico es el momento óptimo para revivir el estado actual de conocimiento sobre el mismo, explicaron.
Para huir de magnificaciones históricas injustificadas, el congreso propone presentar al público un estado de la cuestión a través de cinco aspectos del proceso histórico. El encuentro se abrirá con una conferencia a cargo del profesor de la Universidad de California, Tulio Halperin Donghi, y contará con la presencia de otras figuras destacadas. Durante los tres días de duración, intervendrán nombres como Richard Hocquelelt, de la Ecole de Hautes Etudes en Sciences Sociales de París, y Jaime del Arenal Fenochio, director de la Escuela Libre de Derecho de México. "
Por cierto, estamos ya en plena era de la informacion y de internet. ¿Cuando empezaran a grabarse estas cosas y a ponerse a disposicion del publico? Mas que nada, porque se supone que el Ayuntamiento usa el dinero de todos para financiar estas cosillas, asi que supongo que todos deberiamos tener acceso a la informacion del Congreso, ¿no?
-Hoy os toca a vosotros hacer la transición -dijo la voz del teniente de guardia en mi oído. Abrí los ojos inmediatamente. Toda la habitación estaba a oscuras. Se había activado una alarma temporal y en esos momentos todo el edificio debería estar completamente sellado: nadie podía entrar ni salir. Diez segundos más tarde se encendieron las luces. Los nanosistemas de nuestros cuerpos comenzaron a activarse, controlando cientos de procesos biológicos. Ahora podía ver con mayor claridad. La transición es un clásico. Al menos una vez por semana hay que hacerla, y en ocasiones hasta dos o tres veces en un mismo día. ¿Por qué todos los terroristas, de uno u otro bando, tienen semejante fijación con ese período? ¿Por qué no intervienen más a menudo en la guerra civil o en el asunto de la armada invencible? Supongo que, simplemente, la transición está tan llena de posibilidades, hay tantos caminos abiertos simultáneamente que todo bando político o grupo económico se cree capaz de ajustar el proceso de forma que triunfe su particular posición. Parece tratarse también de una fijación particularmente española. Otros países sufren también ataques terroristas que pretenden cambiar la historia a su gusto, pero esos casos se producen una o dos veces al año. Sin embargo nosotros tenemos que lidiar hasta con treinta casos a la semana y más de la mitad pueden situarse en la transición. Parece que los españoles estamos tan insatisfechos de nuestra historia y somos tan incapaces de aceptar que otros hayan triunfado en el pasado que realizamos grandes esfuerzos por cambiarla. En cualquier caso, no importa: el trabajo del Cuerpo de Intervención Temporal de la GEI es evitar que esas situaciones se den, y en particular cuidamos mucho de la transición. En realidad hemos llegado a ser unos expertos en ella. Aprender de los terroristas nos ha dado una excelente visión de ese período. Hemos profundizado tanto en todos sus vericuetos, que somos capaces de aventurarnos en esos años sin ninguna preparación ni estudio concreto. Rudy es experto en flujo temporal, yo diría que muy bueno. Es capaz de discernir que acción dará el mejor resultado. Marisa y yo somos expertos en historia española comparada. No sólo la nuestra, sino también de las principales ramas que subyacen desde el 2012. Isabel es experta en ambas cosas a la vez, es muy buena relacionándolas. Nos levantamos inmediatamente de los camastros. Yo fui el primero, Isabel la siguiente, luego Marisa y finalmente Rudy. Isabel y Marisa tenían mucha experiencia, pero Rudy era la primera vez que hacía la transición desde su último reclutamiento. Yo por mi parte he hecho la transición diez veces seguidas; mi mejor récord. Los que estamos de guardia normalmente dormimos vestidos, para estar listos en el caso de tener que realizar una operación. Pronto estuvimos preparados. Isabel se acercó a mí y me miró fijamente. Era una reafirmación de nuestro acuerdo; hemos sido amantes la mayoría de las ocasiones, sólo amigos en otras, pero siempre hemos estado juntos y nos hemos apoyado el uno al otro. Nuestra última relación había sido un poco desigual, ella no estaba muy segura, pero parece que yo seguía intentándolo. -Vamos -me dijo apartando finalmente la mirada. -Sí -fue mi lacónica respuesta. Siempre me levanto de mal humor y con pocas ganas de hablar. Rudy y Marisa ya habían salido con esa extraña velocidad que les caracteriza; nunca acabo de acostumbrarme a su hiperactividad. Tienen una relación extraña esos dos, tan pronto se ignoran como tan pronto no pueden separarse. Cada alistamiento lo cambia todo. Aunque en realidad, eso es algo con lo que todo agente del CIT tiene que vivir; las parejas como Isabel y yo somos más bien la excepción. Corrimos por los pasillos hacia la sala de documentación. En las películas holográficas, en cualquier línea temporal, el policía de turno o el agente secreto, se lanza inmediatamente a la acción, reparte golpes a diestro y siniestro y asunto resuelto. La realidad no es en absoluto así. Por desgracia, hay un componente de acción en nuestro trabajo, pero primero es necesario establecer con precisión cual es el cambio en el tiempo que se ha producido y evaluar la mejor forma de resolverlo. Sólo después intervenimos intentado realizar una operación lo más limpia y rápida posible. Y aún así todavía queda escribir el informe. Y dios te guarde de tener que informar de un desaparecido porque en ese caso el papeleo se hace interminable y hay que realizar otra operación. Llegamos a los tubos. Marisa apretó el botón que nos llevaría al sótano. La sala de documentación se encuentra en uno de los pisos más profundos del Cuartel General del CIT, es un lugar amplio y está casi por completo ocupada por seis terminales de ordenador, por debajo sólo queda la bóveda acorazada que contiene el portal, el lugar más vigilado y seguro del CIT. La puerta de tubo se abre directamente a la sala de documentación. Durante una emergencia sólo los agentes de guardia, nosotros en este caso, pueden acceder a la sala. El sistema electrónico de los tubos lee el estado de nuestros implantes para evaluar si tenemos permiso para estar allí. En caso de que uno de nosotros no estuviese autorizado el tubo ni siquiera se movería. Allí ya estaba el equipo de apoyo evaluando los cambios producidos. José Luis, Sara, Didac y Sandra. Si algo saliera mal en la operación ellos serían nuestros sustitutos. -Os juro que me estoy hartando de tanta Transición -dijo bostezando Sara al vernos llegar. Isabel se sentó frente a una de las consolas. Marisa ocupó la que quedaba libre. Los demás nos colocamos detrás. Isabel, desde su asiento, observó las imágenes cambiantes de la laboriosa búsqueda del punto de ruptura que los ordenadores, por comparación histórica, intentaban localizar. El sistema es relativamente simple, sólo hay que empezar a buscar hacia atrás a partir del 7 de agosto del 2012. Al principio los acontecimientos difieren mucho de la historia conocida, pero poco a poco los cambios van convergiendo a cero y la historia se aproxima a la real. En este caso, además, contábamos con la ventaja de saber que el cambio se había producido en la transición. Cada consola está conectada simultáneamente a nuestras propias bases de datos, de la historia tal como fue, y a las bases de datos del exterior, lo cual nos permite comparar los registros. Todo el Cuartel General del CIT, dependiente a su vez del Grupo Español de Inteligencia, está encerrado en un campo de éxtasis. Eso significa que nosotros sólo notamos los cambios en la historia comparando nuestros registros con los del exterior; para todos aquellos que estamos dentro del recinto, el cambio que había alterado la vida en el mundo exterior no se había producido y recordábamos la historia tal y como había sucedido. La existencia del campo de éxtasis significa que estamos virtualmente atrapados en el edificio. Podemos salir, sí, pero no podemos hacer vida independiente. Si viviésemos fuera, sin protección, la marea de la historia nos acabaría atrapando. Acabaríamos viviendo una versión determinada del universo y perderíamos nuestra efectividad como agentes. No, podemos espiar en el mundo, en la realidad de allá fuera, pero no disfrutar realmente de él. Posiblemente, la teoría que permite el viaje en el tiempo es la más extraña de toda la historia de la física; difícil de entender, formulada en un número increíble de ecuaciones. Es la base de una teoría de gran unificación que algún día lo explicará todo pero que, por el momento, nos permite viajar por el tiempo empleando cantidades razonables de energía. Se la llama simplemente Teoría Temporal o TT. Por desgracia, algunos de los efectos de la teoría son casi metafísicos. Cuando fue formulada, cuando aquel joven físico la comprendió finalmente, y la concibió pura y completa por primera vez, la teoría cambió la misma naturaleza del universo y de la realidad. Antes del 7 de agosto del 2012 existía una sola línea temporal. La historia era única, compartida por todos. En aquella tarde de agosto, justo en el momento de ser formulada definitivamente, el tiempo se volvió múltiple, las líneas temporales fueron divergiendo a medida que los fenómenos cuánticos se iban produciendo en el universo. Ahora existen infinitas historias, la gran mayoría casi idénticas, indistinguibles, sólo nimios detalles las hacen distintas; otras son muy diferentes. En muchas, billones de ellas, viven copias exactas de cada ser humano sobre la Tierra. Filósofos y físicos llevan veinte años intentado explicarlo y no han llegado muy lejos. Está claro, sin embargo, que los primeros físicos cuánticos tenían razón: el observador afecta lo observado y la existencia de seres inteligentes en el cosmos altera el funcionamiento del universo. ¿Cómo explicar si no esta situación? 5 minutos antes de un día de agosto sólo existía una historia y cinco minutos después existían millones de ellas. Es más, esas líneas temporales son reales y se pueden visitar con gran facilidad. La misma tecnología que permite el viaje en el tiempo permite el viaje entre líneas temporales alternativas. En 1955 Hugh Everett formuló lo que él llamó la interpretación de muchos mundos de la mecánica cuántica. Según él, cada vez que se producía un fenómeno a escala cuántica el universo se dividía en tantas versiones como fuesen necesarias para dar cuenta de todos los resultados posibles. En el caso más simple, dos posibilidades, en una rama el proceso se había producido, en otra no. Visto desde ahora, uno podría decir que Everett simultáneamente tenía razón y se equivocaba. Antes del verano del 12 el universo, en el caso más simples de solo dos opciones, aceptaba uno de esos fenómenos y desechaba el otro, después de esa fecha el universo hace lo posible por ejecutarlos todos y Everett sale vindicado. Después del 7 de agosto del 2012 el universo se divide en tantos universos como sean necesarios para cubrir todas las posibilidades. El campo de éxtasis que rodea al Centro de Intervención Temporal, que se basa en una extraña propiedad de algo que los físicos llaman tiempo imaginario, nos permite, a los que estamos dentro, experimentar un único pasado. Si alguien cambia la historia nosotros seguimos recordando la historia tal y como fue, lo cual nos permite darnos cuenta de cuando ésta ha sido manipulada. Por desgracia, el campo de éxtasis fue una conclusión tardía de la teoría y cuando se desarrolló era ya demasiado tarde. Aunque tampoco estoy seguro de qué se hubiese podido hacer: ¿Rodear todo el universo con un campo de éxtasis? De lo que si estamos seguros es que esa teoría demuestra que estamos solos en el universo. Al menos, que no hay ninguna civilización extraterrestre a nuestro nivel de desarrollo. Si hubiese alguna civilización más avanzada hubiesen descubierto antes la teoría temporal y nosotros ahora notaríamos que el universo comenzó en una fecha anterior a nuestro propio descubrimiento de la teoría. Como eso no es así, la conclusión es que estamos solos, o por lo menos, que somos los más avanzados de todo el universo. No es tan sorprendente como parece, alguien tenía que ser el primero. -Lo tengo -dijo en voz alta José Luis para llamarnos la atención. Todos nos agolpamos alrededor de su consola. Los ordenadores habían encontrado el punto del cambio. En su pantalla tenía la portada de El País del 28 de febrero de 1977. En la versión que teníamos en nuestra base de datos, la versión de la historia tal y como había sucedido originalmente, los titulares eran los usuales de la época: huelgas, manifestaciones, declaraciones del gobierno. En la versión que traíamos del exterior sólo había un titular que ocupaba todo el ancho de la primera página: Carrillo asesinado. El periódico del día anterior era idéntico a nuestra versión pero el del día siguiente tenía esa ominosa noticia que había eclipsado a todas la demás. -ésta es nueva, ¿no? -comentó Rudy. Nadie le contestó, en realidad no buscaba que nadie le respondiera. -Pobre hombre, sólo le faltaba esto. Ya le han hecho de todo -continuo Rudy. --Durante el entrenamiento nos enseñan muchas de las tretas utilizadas para cambiar el pasado. Casi todas coinciden en el mismo esquema, simplemente matar a algún personaje conocido. Casi siempre se trata de las mismas personas: Hitler, Stalin, Kennedy... Pero Rudy tenía razón, aún no habían probado a asesinar a Carrillo en esa entrevista, era curioso teniendo en cuenta la cantidad de veces que el mandatario comunista era manipulado en un sentido u otro. -Será mejor mirar más a fondo. Volved de nuevo a vuestras consolas y seguid buscando. Es demasiado evidente -dije. Cada uno intentó encontrar datos que relacionasen a Carrillo con esa fecha. Con los datos que daba el artículo del periódico, y los de días posteriores que trataban la noticia, pronto tuvimos una visión más o menos clara de lo sucedido. Aunque no encontramos ningún otro punto de cambio que no fuera resultado del asesinato del dirigente del PCE. Empecé a cotejar datos. Para el día 27 de febrero el presidente Suárez había concertado una entrevista en secreto con Carrillo. En aquel momento el Partido Comunista no había sido todavía legalizado, pasarían aún un par de meses, y entrevistarse con el secretario general del PC era, para la España de la época, citarse con el diablo en persona. Parece increíble, pero en aquel momento el Partido Comunista tenía un gran peso moral en la sociedad española y contar con los comunistas era imprescindible para consolidar la democracia, pero actuar con demasiada rapidez podía traer graves consecuencias. Suárez lo comprendía, pero sabía también que si podía legalizar el Partido Comunista y celebrar unas elecciones libres con todo el espectro político al completo ganaría prestigio y fuerza. Por esa razón concertó aquella entrevista supersecreta; sólo el Rey y un par de miembros del gobierno estaban enterados. La reunión en sí no fue demasiado importante, pero de haberse descubierto las todavía poderosas estructuras del franquismo hubiesen forzado la caída de Suárez y retrasado o impedido la llegada de la democracia. -Es curioso... hace más de tres años que no asesinaban a Carrillo -dijo Isabel con su suave voz que la caracteriza. A la cinco de la tarde recogieron a Carrillo en su piso en Puente de Vallecas. Fue llevado por una carretera discreta. Una persona, una mujer, lo llevó al chalet Santa Ana, en la afueras de Madrid; un lugar tranquilo. En la historia real, Suárez llegó unos minutos después y hablaron durante horas de Política, con 'P' mayúscula. Lo que los terroristas habían hecho fue muy simple. Se habían limitado a volar el coche en que viajaba Carrillo justo antes de llegar a la casa. Con eso se aseguraron dos cosas: que la entrevista fuese conocida por el búnker y la cólera del Partido Comunista ante la muerte de su líder. ¿No eran miembros del gobiernos lo únicos que conocían esa entrevista supersecreta? Las sospechas cayeron inmediatamente sobre el ejecutivo y en particular sobre el propio Suárez, que era inocente. Los sucesos caían a partir de ese momento en cascada. Busque los últimos asesinatos de Carrillo. Sólo había dos: en ambos había sido abatido a balazos, una vez en plena calle, cuando paseaba horas antes de que el PCE fuera legalizado y otra cuando hizo su primera aparición pública. Las consecuencias de ambos magnicidios eran, en ambos casos, mucho menores que las actuales. Esta vez, en vano, los poderes públicos pidieron calma. El búnker exigió explicaciones inmediatas y la destitución fulminante de Suárez, cosa que el Rey se vio obligado a hacer al cabo de tan sólo dos días. Mientras tanto, el Partido Comunista se lanzaba a la calle. El mes anterior, ante el asesinato de los abogados de la calle Atocha, el PCE había dado un ejemplo de saber estar realizando manifestaciones silenciosas, pero en aquel momento tenían a Carrillo de guía y confiaban mínimamente en el proceso de democratización. Ahora Carrillo ya no estaba y nadie confiaba en el gobierno. Los franquistas forzaron, en la terna presentada al Rey, la elección de un presidente duro que ordenó cargar contra los manifestantes. Por todo el país los civiles se enfrentaban con la policía. Poco a poco, otras fuerzas democráticas se fueron uniendo a los actos de protesta. El proceso de democratización se había perdido definitivamente, pero lo peor estaba aún por llegar. Una semana después se produce un golpe de estado. El Rey pierde todos sus poderes efectivos y se declara el estado de excepción en todo el país. Nadie lo respeta. Los choques continúan y pronto queda claro que España está sumida en una nueva guerra civil; lo que nadie quería, lo que todos hubiesen deseado evitar. Cataluña y el País Vasco aprovechan la confusión para declararse independientes, Marruecos ocupa Canarias invocando su soberanía, pero al menos los canarios se libraron de lo peor de la guerra. Barcelona es sitiada y arrasada por completo. Nadie sabe cuantos bandos luchan. En las grandes capitales los francotiradores disparan contra todo lo que se mueve y la comunidad internacional asiste estupefacta a una guerra civil en medio de Europa. Lo que tenía que haber sido la ex-Yugoslavia en los noventa es España en 1977: Asesinatos en masa, exterminios, violaciones, crímenes de guerra... Se emplean todo tipo de armas, bacteriológicas, químicas... Mueren millones de personas y todavía más cuando una explosión nuclear destruye Madrid por completo. Nadie sabe quién ha detonado el artefacto ni de dónde ha salido, todos se acusan mutuamente, pero eso es ya demasiado. Las Naciones Unidas ocupan España e imponen una paz precaria. Después de cinco años de lucha, el país está arruinado, destrozado, devastado, con perdidas de casi un tercio de su población, con refugiados y supervivientes que apenas tienen para comer. Ya no hay parlamento, ya no hay monarquía, la familia real murió con Madrid, ya no hay nada por lo que valga la pena luchar, pero la heridas tardarán en sanar. La reconstrucción llevará años y nadie sabe cuanto durará. Aún en 2032 resuenan sus ecos. Debo reconocer que como plan terrorista era muy bueno, mejor que la mayoría. Los he visto de casi todos los colores. En ocasiones prolongan la vida de Franco y eso retrasa todo el proceso democrático e incluso en algunas versiones la democracia llega con Franco aún vivo, que sigue al mando del ejército. En otras ocasiones se evita la muerte de Carrero Blanco que se convierte en Presidente del primer gobierno del Rey y consigue detener la apertura. También algunos conspiran para asesinar al Rey y traer la república. Y en ocasiones hay quien conspira para que Juan Carlos no suceda a Franco y su lugar sea ocupado por otro candidato al trono que continua la obra del dictador. Pero en lo que se refiere a efectos por mínima causa, nada superaba este caso. ¿Quién podría suponer que el asesinato de un sólo hombre en unas circunstancias que luego la historia apenas reseñaría pudiese tener consecuencias tan grandes?
Realizar un cambio en la historia después del 2012 no tendría ni la más mínima consecuencia; algo así produciría simplemente una nueva versión de la historia que coexistiría con las ya existentes y con las que la mecánica cuántica produce continuamente. Pero antes del 7 de agosto la TT prohíbe la existencia de más de una historia simultáneamente. Por tanto, la historia preexistente queda sustituida por la resultante del cambio. Muchas veces me he preguntado por qué nos empeñamos en corregir la historia, después de todo, ¿a quién la importa? La única respuesta que he podido encontrar es simplemente que la historia tal como fue, buena o mala, alegre o desdichada, es la nuestra y nadie tiene derecho a manipularla según que oscuros intereses. Pero bueno, una vez localizado el punto de bifurcación, es necesario arreglarlo. Ese es el momento más delicado. Habitualmente los verdaderos instigadores no suelen exponerse directamente y contratan el personal necesario para llevar a cabo la acción, que a su vez subcontratan a otros de poca monta allí donde quieren intervenir. Así que, por lo general, nos encontramos con unos pobres diablos que apenas saben nada. Por otro lado tenemos al personal altamente especializado en saltos temporales que es necesario atrapar. A los primeros intentamos darles un susto para que no reincidan, pero poca cosa más podemos hacer. Los segundos son muy difíciles de sorprender. Ellos, como nosotros, tienen todo el tiempo del mundo a su disposición, y nosotros no tenemos los equipos necesarios como para invertirlos en costosas y largas investigaciones de campo así que, cuando nos topamos con ellos, más por suerte que otra cosa, no solemos tener muchos miramientos. Tomamos el tubo y fuimos a la sala de la Transición. Ese período es tan visitado que ocupa todo un ala del subterráneo principal. Allí se guarda todo el vestuario y utensilios. También nuestras armas, disimuladas como objetos habituales de ese momento histórico. Utilizamos tanto esas ropas que las tenemos que renovar muy a menudo. Nos cambiamos para la época y la estación. Salimos y nos metimos en el tubo de nuevo. Pasamos nuevos controles de seguridad, aún más estrictos, y llegamos a la bóveda subterránea donde se guarda el portal. Cuando uno la visita tan a menudo como nosotros, éste acaba perdiendo todo su encanto, se transforma en un objeto más de la decoración surrealista de la bóveda acorazada. La estructura es una especie de cubo. Realmente es más alta que ancha y no es sólida. Sólo están las líneas que forman la estructura. Se le llama Portal Visser y está compuesto de masa negativa. Cuando te acercas empiezas a notar una extraña repulsión, porque en lugar de atraer la materia, la masa negativa la repele. Por tanto es imposible tocarlo, pero eso no es necesario. La estructura tiene unos cinco metros de lado y cabemos todos perfectamente. Tal y como está, el portal es completamente inactivo. Para realizar el viaje es necesario encontrar un agujero de gusano cuántico adecuado, uno que, de forma natural, conecte nuestra época con el punto temporal al que queremos viajar. Parece ser que, a escala lo suficientemente pequeña, el espacio-tiempo no es plano sino una espuma donde se forman continuamente estructuras anómalas. Algunas de esas estructuras son túneles que conectan dos regiones separadas, por ejemplo, un punto del 2032 con otro en el 1977. Esas estructuras se forman y destruyen tantas veces que no es necesario esperar mucho para encontrar la adecuada. En ese momento los técnicos la alimentan con energía para hacer que crezca hasta un tamaño macroscópico, lo suficientemente grande como para que podamos atravesarlo. Pero todavía no es seguro, para que sea estable es preciso colgar sus bocas a los portales Visser, las estructuras de masa negativa. Primero se acopla a la que tenemos en nuestro lado, luego una similar, algo más pequeña, se envía a través del túnel para que el otro extremo sea también estable. En ese momento, si la longitud del agujero de gusano se ha elegido lo suficientemente pequeña, se puede pasar de un lado a otro casi instantáneamente. Uno simplemente ve la imagen del otro lado, da un paso y ya está. Antes del 2012 se sabía que algo así era posible, pero se creía que las energías necesarias eran tan grandes que ningún gobierno de la Tierra, ni siquiera todos ellos juntos hubiesen podido reunir la energía imprescindible para abrir un portal. Además, los portales debían ser enormes, unos cinco kilómetros de diámetro, para garantizar un paso tranquilo y en ese caso estamos hablando de varias veces la masa del Sol. La TT lo cambió todo. De la noche a la mañana se podían usar cantidades mínimas de energía para ampliar un túnel entre dos regiones del espacio-tiempo o entre dos espacio-tiempo distintos. Los técnicos ya estaban preparando el salto. Arriba, en una sala de control, estaba nuestro equipo de apoyo, por si necesitábamos información adicional o por si había, a última hora, nuevos cambios en el continuo. -¿Todos listo? -preguntó Isabel. Como la más veterana le tocaba ser la líder. Todos comprobaron el material que llevaban. Nos habíamos vestido tantas veces con esas ropas que ya no notábamos el aspecto extraño que teníamos. Con algo de suerte no tendríamos que pasar desapercibidos durante mucho tiempo; si todo salía bien, sería simplemente viajar y salir. Todos parecían tener el material en orden. Rudy fue el último en acabar. Se miraba la muñeca como si una de las lecturas no le acabase de convencer. Finalmente la bajo y asintió. -Todo bien -dijo. Bien, ya estaba. Ahora o nunca, como siempre. Marisa, la atrevida, fue la primera en acercarse al portal. Se plantó junto en el borde. Debía estar sintiendo toda la tensión. La masa negativa de la estructura se combina con la masa, positiva, del túnel, por lo que todo el conjunto podía tener una masa neta negativa, positiva o nula. Los técnicos siempre aspiran a masa nula, pero se conforman con que la masa combinada no sea demasiado grande en valor absoluto. Por tanto, en teoría, no debería sentirse nada al acercarse, pero la realidad es que la masa negativa está más cerca de tu cuerpo que el túnel en sí y es normal sentir una ligera presión que te empuja hacia fuera. Marisa desapareció y fue seguida por Rudy. Yo me preparé para entrar. Nunca me ha gustado atravesar el portal. Nuestros túneles tienen normalmente menos de veinte centímetros de largo, por lo que apenas se trata de dar un paso para atravesarlo. Aún así, son lo suficientemente largos como para que se noten los efectos peculiares de su geometría. Si miras ligeramente hacia la pared del túnel veras tu imagen allí, repitiéndose infinitamente a todo lo ancho y alto. Por supuesto, en el otro extremo ves el paisaje exterior, pero eso simplemente lo hace más desconcertante. Yo me volví hacia Isabel y la besé en la boca. -Suerte -dije. -Suerte -repitió ella. Me miró durante un momento, pero finalmente apartó la vista y se acercó también al túnel.
Cada vez que atravieso el portal vuelven siempre los viejos recuerdos de como fui reclutado para el CIT. En la memoria se mezclan emociones que suelen ir parejas, nostalgia y un mucho de inocencia, como cuando uno se pone a ver un rancio disco de imágenes y películas. Todo tiene esa patina borrosa que hace que los defectos se difuminen y creas que aquellos tiempos fueron mejores de lo que en realidad fueron. Después de clase yo solía reunirme con mis amigos en el parque La Granja una vez por semana para charlar, entrenar y, eventualmente, pasar una noche de juerga. Aquel día de primavera habían suspendido mi clase de Perspectiva Histórica y llegué antes de lo normal, algo que, por supuesto, estaba previsto. Para pasar el rato me tumbé sobre la hierba, con mis pantalones cortos y unas zapatillas rojas que luego Isabel que dijo que eran horribles. Hay cosas que nunca cambian y parece que mi mal gusto por la ropa es algo bastante extendido. Ella se me acercó. Era Isabel claro, pero yo todavía no lo sabía. Se sentó cerca de mí, lo suficiente como para asegurarse de que notara su presencia, pero no tanto como para que yo pensara que iba directamente a por mí. Se había puesto el vestido azul pálido que le había regalado yo y que me gustaba mucho. El pelo suelto y la cara sin apenas maquillaje, muy natural. Todo pensado, todo estudiado ¿hay algo que no hayamos analizado? Traía un ejemplar de Reseñas de Historia, una revista que yo leía habitualmente. La miré fijamente, mientras ella se empeñaba en mantener los ojos pegados a la página. De pronto, levantó la cara, me vio, me sonrió y volvió a hundirla en el libro. Me levanté y me acerqué a ella. -¿Has leído el artículo de Martinson sobre Cartago? -le pregunté-. ¿Ese de que realmente no existió y que la construyeron los romanos para luego poder decir que la habían destruido? Se me quedó mirando, quieta, muda, segundos que se alargaban infinitamente. Sus expresivos ojos sugerían más cosas de las que yo necesitaba saber y más de las que ella quería mostrar. Hubo algo de ella, algo indefinible que me sedujo en aquel instante, fue como si un escalofrío recorriera todo el cuerpo. Supongo que en ese momento ya estaba jugando conmigo. -Esto, perdón por abordarte así -continué-, vi la revista que estas leyendo y da la casualidad de que es mi especialidad. Me llamo Mikel y doy cursos en la UniCentral de Logroño. Basculé sobre mí mismo intentando no parecer demasiado ridículo. Decidí sentarme a su lado. -Hola -me dijo ella como dudando-. Me llamo Isabel. He leído el artículo... -se interrumpió unos segundos mientras esbozaba lo que podría ser el preludio de sonrisa-, la verdad es que me parece una solemne memez. Yo me quedé de una pieza, esperaba muchas respuestas pero no esa precisamente. Ella seguía allí, mirándome, tranquila, serena, esperando. Era evidentemente una provocación y tarde en darme cuenta. -No me hagas caso -me dijo mostrándome plenamente su sonrisa-, ayer tuve un mal día, eso es todo. Ahora estoy intentando arreglar el desaguisado. Había perdido la iniciativa. La sensación que te embarga en esos momentos es de impotencia, de estar fuera de juego. El problema es que aún no sabía que desde el momento en que ella había aparecido, estábamos jugando con cartas marcadas. -Aunque... podríamos discutir el tema -añadió sin darme tiempo a pensar siquiera una respuesta-. Te advierto que no soy fácil de convencer. Su voz sonó, esta vez, mucho mejor. Luego supe porque, para ella fue un impacto verme de nuevo, oírme de nuevo. -Yo tampoco -dije yo, recuperando ligeramente el control. Nos levantamos y echamos a andar. No sabía que a partir de aquel día no volvería a ver a mis amigos. Por supuesto no hablamos ni de Martinson, ni de Cartago, ni de nada parecido. Ni falta que hacía. Charlamos de intrascendencias, del trabajo y de los sueños. Isabel dejó que su verdadera misión se fuera perdiendo en un limbo de gestos y de anécdotas. Deambulamos de aquí para allá sin rumbo fijo, cenamos en algún lugar extraño, pero tranquilo, finalmente acabamos en mi apartamento. Fue a las cinco de la mañana, después de hacer el amor por segunda vez, cuando me lo dijo. Me soltó el rollo habitual y completo. ¿Para qué disimular? Me acabaría enterando tarde o temprano. Hace falta una gran capacidad de asimilación para entender lo que te dicen y reconozco que no lo comprendí muy bien. ¿Qué era aquello de viajes en el tiempo, cambios en la historia y universos paralelos? Me dijo, además, que llevaba años enamorada de mí aunque, según mi experiencia temporal, nos habíamos conocido esa misma mañana. Con la tranquilidad que da la no comprensión y el shock volví a dormirme. Me desperté primero, me levanté y caminé hasta la ventana, necesitaba pensar. Fuera, uno de aquellos días azules que vaticinaban la llegada del calor, me cegaba con su luz. Ella se movió por la cama, buscándome. -¿En qué piensas? -me preguntó sin abrir los ojos. Ella sabía que estaba allí. Sabía lo que estaba pensando, sabía cuales eran mis dudas. Yo había estado meditando. La terrible realidad de lo que me había contado se había ido asentando en mi mente y una pregunta me rondaba insistentemente el cerebro. -¿Tengo alguna opción que no sea entrar en el CIT? -le pregunté, creo que con voz algo triste. -Por supuesto -me contestó-. Puedes quedarte aquí. -¿Eso es lo que quieres? Isabel no me mintió. Sabía que necesitaba que fuera sincera o al menos que lo pareciera. -No. -¿Cuál es nuestro futuro? Su respuesta fue una lapida a mis expectativas. Su tono en cambio lo desmentía. -No tenemos futuro -dijo ella. No alcance a entender todas las implicaciones de su respuesta. Incluso ahora descubro nuevas facetas a su corta pero intensa contestación. Aquel día almorzamos juntos, paseamos, charlamos, procurando ser lo más sinceros posibles. Yo lo fui, ella sólo necesitó ser convincente. Por la tarde apareció el portal y lo crucé por primera vez para llegar al CIT. Llegamos segundos después de que Isabel partiese en mi busca. Pasé las formalidades del reclutamiento. Fue confuso darse cuenta de que todo el mundo me conocía, que todos se alegraban de verme de nuevo. Era como si siempre hubiera estado allí, de alguna forma eso era cierto. Me saludaron los viejos camaradas y me llevaron a las cabinas de instrucción aceleradas. Ese fue el día en que mi vida comenzó de nuevo.
Estábamos cerca del lugar, era todavía temprano, todo parecía en calma, hacía sol y buena temperatura para ser un mes de febrero. En realidad, lo que esperábamos era que apareciesen los incautos que traían la bomba. Habitualmente esa es la mejor manera de actuar. En este caso era ciertamente el mejor proceder: la reunión era tan secreta que no había ningún dispositivo de seguridad. ¿Quién confiaría en una policía heredada del franquismo? Cada uno de nosotros tenía ya una misión asignada, así que todos sabíamos lo que teníamos que hacer. Nos movimos hacia el punto de acción. -Creo que ya vienen -anunció Marisa que estaba vigilando la carretera. -Rudy, estáte atento a la aparición de algún Extra -dijo Isabel y continuo-. Marisa córtales por detrás. Mikel, tu conmigo. Utilizaremos aturdidores como defensa. Con eso será suficiente. Siempre tememos que aparezca algún Extra, es decir algún extraño del futuro. Alguien que venga a trastrocar los planes. Es un poco estúpido, pero a veces funciona. Así que lo mejor es no bajar la guardia. El atentado con bomba lo tenemos tan estudiado que casi lo podemos solucionar con los ojos cerrados. Se trata de cortarles el paso de forma natural, mientras nos preparamos con los aturdidores. Normalmente no queremos matar a nadie sino sólo impedir la acción. En caso de que apareciese algún Extra, por supuesto, no tendríamos reparos en asegurarnos de su muerte. La furgoneta se acercaba, iban tranquilos. El lugar pensado para la explosión aún quedaba a unos kilómetros. Eran tres, jóvenes, seguramente enrolados en algún barrio madrileño como Tresaguas o Horcasitas. Casi me dieron pena. Cuando estuvieron casi a nuestra altura Isabel nos envió la señal de inicio. Los movimientos parecieron un ballet. De alguna manera estaba como volando por encima del lugar, desdoblado, supervisando la operación. Me veía moverme, Isabel parándolos y yo aturdiendo al primero, Isabel al segundo, yo al tercero. Interviniendo la bomba. Marisa por detrás, observando, vigilando. Rudy un poco más allá sin mirarnos, controlándolo todo a nuestro alrededor. Tiene un algo especial que le hace sensitivo, un sexto sentido que le permite anticipar el peligro. Miré el artefacto, era una vulgar bomba, suficientemente potente como para alcanzar su objetivo. Asombrosamente vulgar. Me la miré dos veces, simple, rectifique, como la operación, y eso era algo que no me gustaba. Miré a Rudy en busca de una señal, pero permanecía tranquilo, así que intente relajarme. Apenas habían pasado unos segundos y todo había acabado. Quedaba lo más sencillo, pero lo más engorroso, hay que apartar a aquella gente de allí, hay que despejar el camino a Carrillo, la bomba debe desaparecer y estos hombres olvidar el asunto. Nadie debe enterarse. Podemos quedarnos por allí para asegurarnos que no haya un equipo de repuesto, otra bomba, pero es perder el tiempo. Carrillo nunca sabrá que nos debe la vida, ni falta que hace. Es más sencillo volver y comprobar que todo ha vuelto a su lugar original. Subimos a la furgoneta e iniciamos el retorno a Madrid, la dejaremos abandonada en Vallecas, es un buen lugar para que desaparezca sin dejar rastro. Les inyectamos a los tres una solución que les hará olvidarse hasta de su nombre. Tendrán que ir de nuevo a la escuela. La bomba, sus armas y todos los documentos nos los llevamos de vuelta a nuestro propio tiempo. Nadie sabrá quienes son, ni que les ha pasado. Paramos en un lugar poco transitado. Hacemos que bajen y les empujamos un poco para que empiecen a andar. En estos momentos son tres zombies. Arrancamos, se pierden entre la gente, dentro de poco empezaran a llamar la atención. Dejamos la furgoneta en un descampado y buscamos un lugar discreto a esperar al portal. Aún tardará unos minutos, hasta que encuentre un túnel cuántico adecuado. Empiezo a relajarme.
Lo malo de viajar por el tiempo es que quedas completamente desconectado de tu propio tiempo, no existe posibilidad de comunicarte con él, quedas abandonado a tu propia suerte, sólo cuentas con la ayuda de tu propio equipo. Cuando vi el familiar paisaje de la bóveda, suspiré aliviado. -éxito completo -comunicó Isabel. Desde arriba, Didac nos hacía señas. -Poned el canal cuatro, creo que Didac quiere darnos malas noticias -comenté. -Hola a todos, me alegro de veros -dijo Didac saludando con la mano-. Creo que hemos solucionado lo peor, pero sigue habiendo graves desviaciones en el curso de los acontecimientos. Marisa soltó un exabrupto. -Reunión en cinco minutos en la sala de documentación -dijo Isabel asumiendo con estoicismo el fracaso de la operación. -¿Cual es la situación actual? -preguntó Isabel en cuanto entró. José Luis sin decir palabra señaló a los monitores. El problema seguía siendo simple. La reunión había sido difundida por radio cuando se estaba celebrando y Suárez había quedado en evidencia. Su posición frente a los involucionistas se había debilitado y estos habían aprovechado la situación a fondo. No había guerra, todo parecía ir por el lugar correcto, pero Suárez no había tenido más remedio que pactar con los franquistas, la transición se había retrasado. Ahora, en la línea temporal, aparecían claramente algunas grupos concretos beneficiados. Creí entenderlo. -Un interesante ejercicio de simulación -dije levantando la voz para que todos me escucharan-. Crean una desviación que debemos resolver, sospecho que nuestra llegada es la causa que buscaban para desencadenar un nuevo efecto, justamente el que ellos querían de verdad. El primero no era sino un cebo. Efectivo. La capacidad de intervenir en el tiempo no es ilimitada. No puedes poner parches encima de otros parches de forma continuada. Puede que todo nos estalle en las manos algún día, a fuerza de arreglar la historia. Ya empezamos a tener problemas con la gente desmemoriada. Isabel y el resto del grupo me miraron. Todos habían captado la trampa que nos habían tendido. Nosotros éramos la espoleta de la verdadera manipulación histórica. -No seas tan maquiavélico -intervino Rudy-. Ellos sabían que íbamos intervenir, así que lo planearon todo. Nosotros sólo les hemos corregido una situación anómala que da lugar a una que les beneficia. Son sofisticados, pero los he visto peores. -Hay que volver -sentenció Marisa. Todos nos miramos. A ninguno le gusta volver al mismo lugar en el que estamos ya, únicamente se trata de simple aprensión. Esta demostrado que podemos convivir con nosotros mismos en el mismo lugar y hora, aún así no sé de nadie que le apetezca hacerlo. Tampoco podíamos pedir al equipo de apoyo que fuera, era nuestra misión y teníamos que arreglarlo nosotros. Isabel comunicó al control de operaciones los nuevos datos y solicitó un nuevo envío. Mientras, el resto de nosotros, nos dedicamos a buscar el nuevo punto de inflexión. Lo localizamos, una emisora había recibido un chivatazo sobre algo que iba a ocurrir en aquel lugar. Habían enviado un coche camuflado y ninguno de nosotros se había percibido de ello. Ese es el problema de la enorme cantidad de variantes que se pueden engarzar a las acciones, sean las nuestras o las de ellos. Inteligente y simple. Nunca se cansan, pero no se dan cuenta de que nosotros tampoco. Nos preparamos de nuevo, no nos habíamos cambiado así que esta vez todo fue más rápido. Entramos en el cubo y allí estábamos de nuevo. Seguía siendo aquella ominosa tarde. Estábamos a un kilómetro más abajo, a una distancia equidistante de nuestra primera acción y el chalet donde se iban a desarrollar las conversaciones. El primer aviso provino como era habitual en estos casos de Rudy. -¡Peligro! Todos estábamos más relajados y tranquilos, aquello no tenía porque ser ni peligroso ni complicado. Sólo que esta vez nada fue así. Nos estaban esperando. Sabían que iríamos, y por desgracia para nosotros, incluso habían acertado por donde entraríamos en ese continuo. Ese es nuestro peor momento, pues siempre hay unos momentos de desconcierto. Nos estaban disparando, pero no veíamos a nadie. Desde luego eran Extras, no cabía duda por las armas que utilizaban. Rudy se había apercibido, pero no con la suficiente rapidez. Todos intentamos cubrirnos y desplegarnos. Lo importante era localizar la fuente de los disparos. Marisa puso un señalizador en cuanto la encontró y todos pudimos empezar a devolver el fuego. Eran dos, y estaban situados en ángulo para cazarnos en fuego cruzado. Rudy ya se estaba desplazando para pillarlos por detrás, mientras que Marisa se movía a su izquierda. Yo disparaba como un loco para cubrirlos, mientras que Isabel, la más atrevida, avanzaba derecha a ellos cubriéndose como podía. Con suerte no quedaría marcas de la incursión, todos estábamos disparando con pistolas de plasma, no producen sonido y sólo afectan al campo de éxtasis que nos rodea, eso es suficiente. No tuve tiempo para reflexionar. Sentí un grito y una luz roja se encendió en mi consola. No quise saber de quién era. Acabábamos de tener una baja. Los tres restantes convergimos fríamente hacia ellos, estábamos ya en la posición adecuada y no les dimos ningún tipo de oportunidad, ellos sabían que jamás la tendrían. Era como si se apagara una luz, sólo que no te quedas a oscuras. Nos quedamos tensos, serios. De repente todo se había vuelto tranquilo, era el momento de preocuparse del resto del mundo y de nosotros. No necesite mirar la consola para saber quien de nosotros se había ido. ¡Vaya eufemismo! Sentí una punzada de dolor y permití que aflorara. -Es Isabel -la voz de Marisa taladró mis oídos. Me acerqué a su cuerpo. Tenía la cabeza destrozada. Cogí su muñeca derecha y leí lo que su panel de control decía. Indicaba un fallo masivo del cerebro. Nuestros nanosistemas pueden reparar muchas de las heridas, pero ni toda la tecnología del siglo XXI podría reconstruir un cerebro reventado. -Hay trabajo que hacer -comentó Rudy que en estos casos también suele ser el más práctico y frío del grupo. Nos repartimos el trabajo. Esta vez fuimos más concienzudos, controlamos que nadie se hubiera apercibido de la pequeña batalla. Preparamos los cadáveres para llevárnoslos de vuelta al futuro. Cuando acabamos, simplemente esperamos que llegaran los de la emisora. Rudy y Marisa siguieron vigilantes por si aparecía algún Extra más que intentará dar al traste con el plan. El recuerdo de Isabel me golpeaba a intervalos regulares, como si se hubiera instalado en mi corazón. Cada latido me daba vida, cada latido me mataba. Los de la emisora llegaron, muy discretos, con un coche sin identificación, aparcaron a unos doscientos metros de la casa. No les di tiempo ni a bajar del automóvil. Me dirigí a ellos. Les solté el rollo que habíamos preparado, me hice el remolón y les vendí la información que querían oír. Los envíe a Arganda, la información era buena -les dije-, unos compañeros suyos ya habían llegado y se habían ido cuando recibieron un nuevo soplo; en el último momento la reunión de varias facciones franquistas se había trasladado al antiguo instituto de Arganda del Rey, en la carretera de Valencia. Tenían tiempo de llegar a ella, pues debido al traslado se había retrasado un par de horas. Si se daban prisa aún llegarían con tiempo suficiente. Lo mejor era embrollar lugar, tiempo y personajes, además Arganda había sido durante la primera década de la Transición un feudo comunista, era perfecto para los franquistas. El coche volvió a arrancar y enfiló carretera abajo. Ya no les volvimos a ver. Estuvimos controlando todo a nuestro alrededor. Las horas parecían losas que caían lentamente. Puntualmente Carrillo pasó cerca de nosotros y se introdujo en la casa. Esta vez no hubo ningún movimiento extraño. El dirigente del Partido Comunista ni siquiera nos vio al pasar. Le habíamos salvado la vida, pero eso él, nunca lo sabría. Hicimos una última comprobación general y esperamos al portal para regresar a nuestro tiempo. Dentro de la desgracia, fue un alivio comprobar, cuando llegamos, que la historia volvía a ser la original, al menos por el momento. En algún lugar habría alguien que estaba rumiando algún nuevo cambio. Los técnicos se llevaron los cuerpos. Como segundo en antigüedad me enfrenté al duro deber del papeleo. Rudy y Marisa se ofrecieron a ayudarme, pero preferí hacerlo solo. Los burócratas, aquellos que están seguros en sus oficinas, quieren saberlo todo de todos. No dejan nada al azar. Cuando acabé, frente a mi, en la pantalla de la consola, brillaban las ordenes de la segunda operación.
Isabel me mintió. No le guardo rencor por ello. Lo sabemos todo sobre nosotros, hay demasiadas posibilidades sobre el futuro. En realidad hay tantos futuros, que simplemente deja de interesarte saber algo de ellos. Por eso no me dijo la verdad y se lo agradezco, impone un poco empezar a vislumbrar todas las implicaciones de pertenecer al GEI. Antes de atravesar el portal, he consultado todos los ficheros disponibles sobre Isabel. Así que ahora lo sé todo de ella. No de primera mano. Era la primera vez que la recluto en esta vida, así que no dispongo más que de una abundante información sobre sus alistamientos anteriores, pero son informes fríos, sin alma, sin conciencia, sin respeto por ella misma. Por eso he decidido ser mi propia memoria, creo que más de una vez habré pensado en hacerlo, en escribir para dejarme a mi mismo el relato de mis vivencias con Isabel, lo único que realmente me importa. Esta claro que siempre voy a estar aquí, así que será mejor tener unos buenos registros de mis propias emociones y sentimientos, quizá en algún momento me canse y los borre, pero será la decisión de otro Mikel, no la mía. Quizá logre que Isabel colabore. Todos los Mikel que me sigan tendrán siempre la oportunidad de acceder a todo esto que estoy escribiendo. Estoy caminando por los pasillos de la universidad donde Isabel cursa sus estudios y voy a su encuentro. Antes de llegar aquí he tenido que evaluar cuales eran mis sentimientos hacia Isabel en este momento. Intento ser lo más ecuánime posible para que estos no interfieran en la operación, que debería tener, ineludiblemente, éxito. Es curioso como algunas veces Isabel se ha negado en rotundo a ser enrolada, una vez me ocurrió a mí y creo saber porqué, aunque es algo que no he dicho a nadie. He descubierto que las primeras horas son cruciales en su comportamiento posterior conmigo, así que lo primero que tenía que hacer era establecer que quería yo exactamente, esta vez, de ella. Somos como pequeños dioses decidiendo sobre la vida de los demás. Volviendo una y otra vez a tomar las mismas decisiones. Hay que ir con cuidado, pues de lo que si estamos seguros es de que, en algún momento, las cosas serán a la inversa y por tanto es necesario trabajar y comportarse de forma honesta para que luego recibas el mismo trato. Según los registros, con Isabel he explorado ya algunas variaciones, no sólo en cuanto a tipos de relación sino incluso de edad. Tengo tres momentos concretos en los cuales estoy razonablemente seguro de su comportamiento. En la primera es cuando tiene 23 años, es un poco alocada pero su intuición y seguridad son brillantes, la segunda es cuando tiene 26, es su mejor momento, acaba de salir de una relación fallida, está desencantada de su trabajo y los hombres, ha decidido refugiarse en el estudio, no ha perdido sus mejores cualidades. La tercera es cuando tiene 32 años, a mi, personalmente, es cuando más me gusta. Es mucho más seria, aposentada, y su carácter ha perdido muchas de esas asperezas que me irritan cuando nos peleamos. Nunca he ido más lejos, en la mayoría de las líneas temporales a los 33 Isabel inicia una relación duradera y nunca me ha apetecido explorar mucho más allá de ese punto. Esta vez he escogido a la más dura de las tres Isabel que prefiero. Ella tiene 26, me va a mirar con desconfianza, se ha cerrado sobre si misma desde que su último compañero la decepcionó. Desde luego no lograré nada hoy, es lo que prefiero, en estos momentos no me interesa el sexo. Creo que sería incapaz de decirle cuanto la amo, incapaz de explicarle en que tremendo lío temporal nos hemos metido. Isabel no lograría entender porque me lamento, estando como está, delante de mí. Me recordaría demasiado a aquella otra Isabel tan familiar y cercana que me acaba de dar un beso y me ha deseado suerte antes de entrar en el portal. Ambos tenemos que pasar por un período de adaptación mutuo, bueno, esta vez sólo yo, para ella todo será nuevo y por lo tanto atractivo. Tengo por delante tres días para hablar con ella. Isabel va a faltar a sus clases, ya he reservado mesa para mañana en el Gorría Atemparak de Barcelona. Iremos al teatro y repetiremos Aída; según los registros la he visto incontables veces, para ambos será la primera vez. Pasearemos junto a la playa y, poco a poco, le iré soltando el hilo de la enorme madeja que oculto. Quizá, al final, acabemos en la cama, quizá no, eso es una de las pocas cosas que no me atrevo a predecir. Me estoy acercando, sólo debo girar un recodo y la tendré a la vista. Me prometo tener cuidado de mi mismo, de ella, de los dos. No quiero pasar por esto, se me hace duro. Hay gente, mucha gente en los pasillos, están saliendo de las clases. Por un momento dudo de que me sea posible verla. No tengo miedo, sé que está allí, esperándome a que llegue y le diga que lo siento. Todos los registros, todas las grabaciones no me han preparado para su deslumbrante aparición. Ella esta allí, en el lugar preciso y a la hora adecuada. Tiene esa mirada risueña y alegre, sus ojos brillantes son dos focos de luz. Sus labios dibujan una sonrisa que nunca deja de ser una invitación. Me ha mirado desde lejos sin reconocerme, no tiene porque, viene hablando con una compañera y así seguirían si yo no me interpusiese en su camino. Ella todavía no sabe quién soy, no ha desviado la mirada hasta que ha estado encima de mi. Yo simplemente he tropezado con ella y los libros se le han caído. No he podido sino sonreír ocultando la cara. Le estoy diciendo que lo siento y ella escucha una simple disculpa, en realidad le estoy pidiendo perdón por lo que le estoy haciendo, por arrancarla de su línea temporal, por amarla, por llevarla lejos y quizá por matarla una y otra vez, pero no puedo hacer otra cosa. ¿Qué mejor equipo que aquel que ya está formado? Aquel de cuyos miembros se conoce todas sus reacciones, y esta probada su valía y capacidad. ¿Quién nos impide reclutar continuamente a los mismos agentes cuando hay millones de copias casi idénticas de ellos en millones de mundos similares? Hablo, pero no me escucho, sólo tengo oídos para ella. Recito una canción aprendida hace demasiado tiempo. Cierro los ojos, entiendo por fin lo que ella sintió cuando fue a mi encuentro en el parque, busco tiempo desesperadamente para recuperarme, dejo que me envuelva con su olor... La situación tiene algo de poética. Isabel vuelve a estar aquí, siempre ha estado, nunca se ha ido. Sólo debo entregarle los recuerdos que ha perdido, para que sea de nuevo ella. Cuesta darse cuenta, cuando por fin lo entiendes quieres olvidarlo, quisieras no sospecharlo siquiera, pero llega este momento y te das de bruces con la amarga realidad. Ahora sé que somos inmortales, no tenemos futuro, pero que importa cuando disponemos de un presente perenne. Hay millones de Isabel que me están aguardando. Todas ellas al alcance de mi mano. Todas ellas esperando su propia fracción de eternidad.
Lo se, os doy poco margen para leer y programar algo, pero he tenido unos dias con poco tiempo para publicar. Desde Canal Cultural:
" Con motivo del día internacional de los museos la Concejalía de Cultura organiza una programación especial para acercar los museos al gran público de una forma dinámica, lúdica y festiva con visitas guiadas, conciertos, representaciones teatrales y danza en distintos lugares da ciudad. En esta iniciativa participan también las salas de exposiciones y gran parte das galerías de arte da Coruña.
CASA-MUSEO CASARES QUIROGA
Día 17: De 20:30 a 23:30 cada media hora, representación teatral.
Día 17: 23,30 h. Actuación del Combo de Jazz del Conservatorio Superior de Música de la Coruña.
Día 18: Puertas abiertas.
Día 17 y 18: Exposición de nuevas piezas durante el fin de semana.
CASA-MUSEO EMILIA PARDO BAZÁN
Día 17: De 20:30 a 22:30 cada media hora, representación teatral
Día 17: 21,00 h. Actuación del acordeonista Ramón Rodríguez y del violinista Ricardo Morente
Día 18: Puertas abiertas.
CASA-MUSEO MARÍA PITA
Día 17: De 20:00 a 22:30 cada media hora representación teatral.
Día 18: Puertas abiertas.
CASA-MUSEO PICASSO
Día 17: De 20:30 a 22:30 cada media hora, representación teatral.
Día 17: 22,00 h. Actuación del violinista Ricardo Morente y del acordeonista Ramón Rodríguez.
Día 18: Puertas abiertas.
MUSEO ARQUEOLÓGICO CASTILLO DE SAN ANTÓN
Día 17: a las 23,30 h. Observación astronómica con la Agrupación Astronómica Coruñesa Io.
Día 17: a las 00,30 h. Actuación del grupo Miki Nervio and The Blues Makers
Día 18: Puertas abiertas.
PLAZA DE LAS BÁRBARAS
Día 17. 19,30 h. Presentación de las actividades con la actuación del Grupo de Jazz de la Escuela Municipal de Música de A Coruña.
KIOSKO ALFONSO
Día 17: 20,00 a 24,00h. Puertas abiertas.
Día 17: 21,00 h. Espectáculo de danza Move-te del grupo As Druidas.
Día 18: Puertas abiertas.
CASA DO CONCELLO
Día 17:20,00 a 24,00h. Puertas abiertas en la Sala de Exposicións.
Día 17: 21,00, 22,00 y 23:00 h. Visitas guiadas a la Pranta Nobre.
FUNDACIÓN CAIXA GALICIA
Día 17: 20,00 a 24,00h. Puertas abiertas.
Día 18: Puertas abiertas.
MACUF
Día 17: 20,00 a 24,00h. Puertas abiertas.
Día 18: Puertas abiertas.
FUNDACIÓN LUÍS SEOANE
Día 17: 20,00 a 24,00h. Puertas abiertas.
Día 18: Puertas abiertas.
TORRE DE HÉRCULES
Día 17: 20,00 a 24,00h. Puertas abiertas.
Día 18: Puertas abiertas.
MUSEOS CIENTÍFICOS: CASA DE LAS CIENCIAS, DOMUS Y AQUARIUM.
" Identificación de huellas y rastros de animales, observación al microscopio de arenas de diferentes partes del mundo, experiencias sobre bioconstrucción y energías renovables, lanzamiento de cohetes de agua, disecciones de ojo y corazón de animales, exposición y demostración del funcionamiento de un horno solar, o actividades que descubren la ciencia que hay en la cocina serán algunas de las propuestas de los estudiantes, procedentes de centros educativos de A Coruña, Betanzos, Cambre, Oleiros, Culleredo, As Pontes, Sada, Ribadeo y Carballo.
También participarán un total de 18 entidades y empresas, como la Agrupación Astronómica Ío, que dispondrá telescopios para la observación del cielo, la Asociación Galega de Axedrecistas, que celebrará partidas de ajedrez gigante y un torneo de partidas rápidas, o la Asociación Galega de Apicultura, que mostrará un enjambre de abejas y un taller de velas.
En el salón de actos de la Casa de las Ciencias se presentará además el espectáculo “La magia de la química”, con experiencias que sorprenderán al público, a las 13 y 17:30 horas.
El Museo Nacional de Ciencia y Tecnología debutará en el Día de la Ciencia en la Calle con una carpa en la que presentará talleres participativos para descubrir cómo funcionan algunos artilugios precursores del cine.
En colaboración con la Compañía de Tranvías, un autobús de uso gratuito realizará un circuito entre el Parque de Santa Margarita y el Castillo de San Antón, con paradas que conducen a otros centros participantes en el Día de la Ciencia en la Calle ubicados en diferentes puntos de la ciudad: la Casa de las Ciencias, Meteorológico (Ronda de Nelle), Domus, Aquarium Finisterrae, Torre de Hércules y Oceanográfico. "
Señores Justicias de los pueblos a quienes se presentase este oficio, de mí el Alcalde de la villa de Móstoles:
Es notorio que los Franceses apostados en las cercanías de Madrid y dentro de la Corte, han tomado la defensa, sobre este pueblo capital y las tropas españolas; por manera que en Madrid está corriendo a esta hora mucha sangre; como Españoles es necesario que muramos por el Rey y por la Patria, armándonos contra unos pérfidos que so color de amistad y alianza nos quieren imponer un pesado yugo, Después de haberse apoderado de la Augusta persona del Rey; procedamos pues, a tomar las activas providencias para escarmentar tanta perfidia, acudiendo al socorro de Madrid y demás pueblos y alentándonos, pues no hay fuerzas que prevalezcan contra quien es leal y valiente, como los Españoles lo son.
Leo en El Incordio que hay una propuesta para solicitar del Ayuntamiento de Madrid una calle para Blas de Lezo. Mejores plumas que la mia han escrito acerca de este marino y soldado que humillo a la perfida Albion, siendo cojo, tuerto y manco. Pero ya sabemos que en España somos algo masoquistas con nuestros heroes y nuestra historia, asi que lo sabemos todo de Nelson pero nada de quienes, digan lo que digan los libros sobre la Royal Navy, dominaban los oceanos hasta el siglo XIX. Asi que si quieres firmar, es aqui.
Punteando su superficie, brillando como una fosforescencia maligna, se elevaban los mares llameantes de lo que habían sido las ciudades. No eran muchos ahora, porque quedaban pocas sin arder. La voz familiar seguía hablando todavía desde el otro lado de la tumba. ¿Cuánto haría, se preguntaba el oficial de transmisiones, que se había grabado este mensaje? ¿Y qué otras órdenes selladas contendría la computadora superhumana del fuerte, que ya no escucharían jamás porque se referían a situaciones militares que no se podían volver a suscitar? Hizo retornar su espíritu de los mundos que podían haber sido para enfrentarlo con la aterradora y aún inimaginable realidad. -...Si hubiéramos sido derrotados, pero no destruidos, habríamos podido utilizaros como elemento de negociación. Ahora, hasta esa pobre esperanza se ha perdido... y con ella se ha perdido también el último fin por el que habéis sido destinados aquí, en el espacio. ¿Qué quiere decir?, pensó el oficial de armamento. Evidentemente, era ahora cuando había llegado el momento de su destino. Los millones que habían muerto, los millones que deseaban haber muerto... todos serían vengados cuando los negros cilindros de las bombas giganton cayeran en espiral sobre la Tierra. Casi pareció que el hombre que ahora había regresado al polvo había leído sus pensamientos. -...Os preguntareis por qué, ahora que ha sucedido todo esto,, no os he dado orden de contraatacar. Os lo voy a decir. Ahora ya es demasiado tarde. La fuerza disuasoria ha fallado. Nuestra patria ya no existe, y la venganza no puede devolver la vida a los muertos. Ahora que ha sido destruida media humanidad, destruir la otra mitad sería una locura impropia de seres inteligentes. Las disputas que nos dividían hace veinticuatro horas ya no tienen ningún sentido. En la medida en que lo permitan vuestros corazones, debéis olvidar el pasado. Vosotros tenéis técnicas y conocimientos que necesitará desesperadamente el planeta destrozado. Utilizad las dos cosas sin escatimar esfuerzo, sin amargura, con el fin de reconstruir el mundo. Os previne que vuestra misión sería difícil, pero ésta es mi última orden. Lanzareis vuestras bombas al espacio y las haréis estallar a diez millones de kilómetros de la Tierra. Esto demostrará a nuestro antiguo enemigo, que está recibiendo también este mensaje, que habéis renunciado a vuestras armas. Luego tendréis una cosa más que hacer. Hombres del Fuerte Lenin, el presidente del Soviet Supremo os desea buena suerte y os ordena que os pongáis a la disposición de los Estados Unidos.
-Esta es una petición un tanto desacostumbrada- dijo el doctor Wagner, con lo que esperaba podría ser un comentario plausible-. Que yo recuerde, es la primera vez que alguien ha pedido una computadora de secuencia automática para un monasterio tibetano. No me gustaría mostrarme inquisitivo, pero me cuesta pensar que en su... ejem... establecimiento haya aplicaciones para semejante máquina. ¿Podría explicarme que intentan hacer con ella? -Con mucho gusto- contestó el lama, arreglándose la túnica de seda y dejando cuidadosamente a un lado la regla de cálculo que había usado para efectuar la equivalencia entre las monedas-. Su computadora Mark V puede efectuar cualquier operación matemática rutinaria que incluya hasta diez cifras. Sin embargo, para nuestro trabajo estamos interesados en letras, no en números. Cuando hayan sido modificados los circuitos de producción, la maquina imprimirá palabras, no columnas de cifras. -No acabo de comprender... -Es un proyecto en el que hemos estado trabajando durante los últimos tres siglos; de hecho, desde que se fundó el lamaísmo. Es algo extraño para su modo de pensar, así que espero que me escuche con mentalidad abierta mientras se lo explico. -Naturalmente. -En realidad, es sencillísimo. Hemos estado recopilando una lista que contendrá todos los posibles nombres de Dios. -¿Qué quiere decir? -Tenemos motivos para creer- continuó el lama, imperturbable- que todos esos nombres se pueden escribir con no más de nueve letras en un alfabeto que hemos ideado. -¿Y han estado haciendo esto durante tres siglos? -Sí; suponíamos que nos costaría alrededor de quince mil años completar el trabajo.?2 -Oh- exclamó el doctor Wagner, con expresión un tanto aturdida-. Ahora comprendo por qué han querido alquilar una de nuestras maquinas. ¿Pero cuál es exactamente la finalidad de este proyecto? El lama vaciló durante una fracción de segundo y Wagner se preguntó si lo había ofendido. En todo caso, no hubo huella alguna de enojo en la respuesta. -Llámelo ritual, si quiere, pero es una parte fundamental de nuestras creencias. Los numerosos nombres del Ser Supremo que existen: Dios, Jehová, Alá, etcétera, sólo son etiquetas hechas por los hombres. Esto encierra un problema filosófico de cierta dificultad, que no me propongo discutir, pero en algún lugar entre todas las posibles combinaciones de letras que se pueden hacer están los que se podrían llamar verdaderos nombres de Dios. Mediante una permutación sistemática de las letras, hemos intentado elaborar una lista con todos esos posibles nombres. -Comprendo. Han empezado con AAAAAAA... y han continuado hasta ZZZZZZZ... -Exactamente, aunque nosotros utilizamos un alfabeto especial propio. Modificando los tipos electromagnéticos de las letras, se arregla todo, y esto es muy fácil de hacer. Un problema bastante más interesante es el de diseñar circuitos para eliminar combinaciones ridículas. Por ejemplo, ninguna letra debe figurar mas de tres veces consecutivas. -¿Tres? Seguramente quiere usted decir dos. -Tres es lo correcto. Temo que me ocuparía demasiado tiempo explicar por qué, aun cuando usted entendiera nuestro lenguaje. -Estoy seguro de ello- dijo Wagner, apresuradanente- Siga. -Por suerte, será cosa sencilla adaptar su computadora de secuencia automática a ese trabajo, puesto que, una vez ha sido programado adecuadamente, permutará cada letra por turno e imprimirá el resultado. Lo que nos hubiera costado quince mil años se podrá hacer en cien días. El doctor Wagner apenas oía los débiles ruidos de las calles de Manhattan, situadas muy por debajo. Estaba en un mundo diferente, un mundo de montañas naturales, no construidas por el hombre. En las remotas alturas de su lejano país, aquellos monjes habían trabajado con paciencia, generación tras generación, llenando sus listas de palabras sin significado. ¿Había algún limite a las locuras de la humanidad? No obstante, no debía insinuar siquiera sus pensamientos. El cliente siempre tenia razón...?3 -No hay duda- replicó el doctor- de que podemos modificar el Mark V para que imprima listas de este tipo. Pero el problema de la instalación y el mantenimiento ya me preocupa más. Llegar al Tíbet en los tiempos actuales no va a ser fácil. -Nosotros nos encargaremos de eso. Los componentes son lo bastante pequeños para poder transportarse en avión. Este es uno de los motivos de haber elegido su máquina. Si usted la puede hacer llegar a la India, nosotros proporcionaremos el transporte desde allí. -¿Y quieren contratar a dos de nuestros ingenieros? -Sí, para los tres meses que se supone ha de durar el proyecto. -No dudo de que nuestra sección de personal les proporcionará las personas idóneas.- El doctor Wagner hizo una anotación en la libreta que tenía sobre la mesa- hay otras dos cuestiones... -Antes de que pudiese terminar la frase, el lama sacó una pequeña hoja de papel. -Esto es el saldo de mi cuenta del Banco Asiático. -Gracias. Parece ser... hum... adecuado. La segunda cuestión es tan trivial que vacilo en mencionarla... pero es sorprendente la frecuencia con que lo obvio se pasa por alto. ¿Qué fuente de energía eléctrica tiene ustedes? -Un generador diesel que proporciona cincuenta kilovatios a ciento diez voltios. Fue instalado hace unos cinco años y funciona muy bien. Hace la vida en el monasterio mucho más cómoda, pero, desde luego, en realidad fue instalado para proporcionar energía a los altavoces que emiten las plegarias. Desde luego - admitió el doctor Wagner-. Debía haberlo imaginado. La vista desde el parapeto era vertiginosa, pero con el tiempo uno se acostumbra a todo. Después de tres meses, George Hanley no se impresionaba por los dos mil pies de profundidad del abismo, ni por la visión remota de los campos del valle semejantes a cuadros de un tablero de ajedrez. Estaba apoyado contra las piedras pulidas por el viento y contemplaba con displicencia las distintas montañas, cuyos nombres nunca se había preocupado de averiguar. Aquello, pensaba George, era la cosa más loca que le había ocurrido jamas. El "Proyecto Shangri-La", como alguien lo había bautizado en los lejanos laboratorios. Desde hacía ya semanas, el Mark V estaba produciendo acres de hojas de papel cubiertas de galimatías.?4 Pacientemente, inexorablemente, la computadora había ido disponiendo letras en todas sus posibles combinaciones, agotando cada clase antes de empezar con la siguiente. Cuando las hojas salían de las maquinas de escribir electromaticas, los monjes las recortaban cuidadosamente y las pegaban a unos libros enormes. Una semana más y, con la ayuda del cielo, habrían terminado. George no sabía qué oscuros cálculos habían convencido a los monjes de que no necesitaban preocuparse por las palabras de diez, veinte o cien letras. Uno de sus habituales quebraderos de cabeza era que se produjese algún cambio de plan y que el gran lama (a quien ellos llamaban Sam Jaffe, aunque no se le parecía en absoluto) anunciase de pronto que el proyecto se extendería aproximadamente hasta el año 2060 de la Era Cristiana. Eran capaces de una cosa así. George oyó que la pesada puerta de madera se cerraba de golpe con el viento al tiempo que Chuck entraba en el parapeto y se situaba a su lado. Como de costumbre, Chuck iba fumando uno de los cigarros puros que le habían hecho tan popular entre los monjes, que, al parecer, estaban completamente dispuestos a adoptar todos los menores y gran parte de los mayores placeres de la vida. Esto era una cosa a su favor: podían estar locos, pero no eran tontos. Aquellas frecuentes excursiones que realizaban a la aldea de abajo, por ejemplo... -Escucha, George -dijo Chuck, con urgencia-. He sabido algo que puede significar un disgusto. -¿Qué sucede? ¿No funciona bien la maquina? -ésta era la peor contingencia que George podía imaginar. Era algo que podría retrasar el regreso, y no había nada más horrible. Tal como se sentía él ahora, la simple visión de un anuncio de televisión le parecería maná caído del cielo. Por lo menos, representaría un vinculo con su tierra. -No, no es nada de eso. -Chuck se instaló en el parapeto, lo cual era inhabitual en él, porque normalmente le daba miedo el abismo-. Acabo de descubrir cuál es el motivo de todo esto. -¿Qué quieres decir? Yo pensaba que lo sabíamos. -Cierto, sabíamos lo que los monjes están intentando hacer. Pero no sabíamos por qué. Es la cosa más loca... -Eso ya lo tengo muy oído -gruñó George. -...pero el viejo me acaba de hablar con claridad. Sabes que acude cada tarde para ver cómo van saliendo las hojas. Pues bien, esta vez parecía bastante excitado o, por lo menos, más de lo que suele estarlo normalmente. Cuando le dije que estábamos en el ultimo ciclo me preguntó, en ese acento inglés tan fino que?5 tiene, si yo había pensado alguna vez en lo que intentaban hacer. Yo dije que me gustaría saberlo... y entonces me lo explicó. -Sigue; voy captando. -El caso es que ellos creen que cuando hayan hecho la lista de todos los nombres, y admiten que hay unos nueve billones, Dios habrá alcanzado su objetivo. La raza humana habrá acabado aquello para lo cual fue creada y no tendrá sentido alguno continuar. Desde luego, la idea misma es algo así como una blasfemia. -¿Entonces que esperan que hagamos? ¿Suicidarnos? -No hay ninguna necesidad de esto. Cuando la lista esté completa, Dios se pone en acción, acaba con todas las cosas y... ¡Listos! -Oh, ya comprendo. Cuando terminemos nuestro trabajo, tendrá lugar el fin del mundo. Chuck dejo escapar una risita nerviosa. -Esto es exactamente lo que le dije a Sam. ¿Y sabes que ocurrió? Me miró de un modo muy raro, como si yo hubiese cometido alguna estupidez en la clase, y dijo: "No se trata de nada tan trivial como eso". George estuvo pensando durante unos momentos. -Esto es lo que yo llamo una visión amplia del asunto -dijo después-. ¿Pero qué supones que deberíamos hacer al respecto? No veo que ello signifique la más mínima diferencia para nosotros. Al fin y al cabo, ya sabíamos que estaban locos. -Sí... pero ¿no te das cuenta de lo que puede pasar? Cuando la lista esté acabada y la traca final no estalle -o no ocurra lo que ellos esperan, sea lo que sea-, nos pueden culpar a nosotros del fracaso. Es nuestra máquina la que han estado usando. Esta situación no me gusta ni pizca. -Comprendo - dijo George, lentamente-. Has dicho algo de interés. Pero ese tipo de cosas han ocurrido otras veces. Cuando yo era un chiquillo, allá en Louisiana, teníamos un predicador chiflado que una vez dijo que el fin del mundo llegaría el domingo siguiente. Centenares de personas lo creyeron y algunas hasta vendieron sus casas. Sin embargo, cuando nada sucedió, no se pusieron furiosos, como se hubiera podido esperar. Simplemente, decidieron que el predicador había cometido un error en sus cálculos y siguieron creyendo. Me parece que algunos de ellos creen todavía. -Bueno, pero esto no es Louisiana, por si aún no te habías dado cuenta. Nosotros no somos más que dos y monjes los hay a centenares aquí. Yo les tengo aprecio;?6 y sentiré pena por el viejo Sam cuando vea su gran fracaso. Pero, de todos modos, me gustaría estar en otro sitio. -Esto lo he estado deseando yo durante semanas. Pero no podemos hacer nada hasta que el contrato haya terminado y lleguen los transportes aéreos para llevarnos lejos. Claro que - dijo Chuck, pensativamente - siempre podríamos probar con un ligero sabotaje. -Y un cuerno podríamos. Eso empeoraría las cosas. Lo que yo he querido decir, no. Míralo así. Funcionando las veinticuatro horas del día, tal como lo está haciendo, la máquina terminará su trabajo dentro de cuatro días a partir de hoy. El transporte llegará dentro de una semana. Pues bien, todo lo que necesitamos hacer es encontrar algo que tenga que ser reparado cuando hagamos una revisión; algo que interrumpa el trabajo durante un par de días. Lo arreglaremos, desde luego, pero no demasiado aprisa. Si calculamos bien el tiempo, podremos estar en el aeródromo cuando el último nombre quede impreso en el registro. Para entonces ya no nos podrán coger. -No me gusta la idea -dijo George-. Sería la primera vez que he abandonado un trabajo. Además, les haría sospechar. No, me quedare y aceptare lo que venga. -Sigue sin gustarme -dijo, siete días mas tarde, mientras los pequeños pero resistentes burritos de montaña les llevaban hacia abajo por la serpenteante carretera-. Y no pienses que huyo porque tengo miedo. Lo que pasa es que siento pena por esos infelices y no quiero estar junto a ellos cuando se den cuenta de lo tontos que han sido. Me pregunto como se lo va a tomar Sam. -Es curioso -replicó Chuck-, pero cuando le dije adiós tuve la sensación de que sabía que nos marchábamos de su lado y que no le importaba porque sabía también que la máquina funcionaba bien y que el trabajo quedaría muy pronto acabado. Después de eso... claro que, para él, ya no hay ningún después... George se volvió en la silla y miró hacia atrás, sendero arriba. Era el último sitio desde donde se podía contemplar con claridad el monasterio. La silueta de los achaparrados y angulares edificios se recortaba contra el cielo crepuscular: aquí y allá se veían luces que resplandecían como las portillas del costado de un transatlántico. Luces eléctricas, desde luego, compartiendo el mismo circuito que el Mark V. ¿Cuánto tiempo lo seguirían compartiendo?, se preguntó George. ¿Destrozarían los monjes la computadora, llevados por el furor y la desesperación? ¿O se limitarían a quedarse tranquilos y empezarían de nuevo todos sus cálculos? Sabía exactamente lo que estaba pasando en lo alto de la montaña en aquel mismo momento. El gran lama y sus ayudantes estarían sentados, vestidos con?sus túnicas de seda e inspeccionando las hojas de papel mientras los monjes principiantes las sacaban de las maquinas de escribir y las pegaban a los grandes volúmenes. Nadie diría una palabra. El único ruido sería el incesante golpear de las letras sobre el papel, porque el Mark V era de por sí completamente silencioso mientras efectuaba sus millares de cálculos por segundo. Tres meses así, penso George, eran ya como para subirse por las paredes. -¡Allí esta! -gritó Chuck, señalando abajo hacia el valle-. ¿Verdad que es hermoso? Ciertamente, lo era, pensó George. El viejo y abollado DC3 estaba en el final de la pista, como una menuda cruz de plata. Dentro de dos horas los estaría llevando hacia la libertad y la sensatez. Era algo así como saborear un licor de calidad. George dejó que el pensamiento le llenase la mente, mientras el burrito avanzaba pacientemente pendiente abajo. La rápida noche de las alturas del Himalaya casi se les echaba encima. Afortunadamente, el camino era muy bueno, como la mayoría de los de la región, y ellos iban equipados con linternas. No había el más ligero peligro: sólo cierta incomodidad causada por el intenso frío. El cielo estaba perfectamente despejado e iluminado por las familiares y amistosas estrellas. Por lo menos, pensó George, no habría riesgo de que el piloto no pudiese despegar a causa de las condiciones del tiempo. Esta había sido su ultima preocupación. Se puso a cantar, pero lo dejó al cabo de poco. El vasto escenario de las montañas, brillando por todas partes como fantasmas blancuzcos encapuchados, no animaba a esta expansión. De pronto, George consultó su reloj. -Estaremos allí dentro de una hora -dijo, volviéndose hacia Chuck. Después, pensando en otra cosa, añadió-: Me pregunto si la computadora habrá terminado su trabajo. Estaba calculado para esta hora. Chuck no contesto, así que George se volvió completamente hacia él. Pudo ver la cara de Chuck; era un ovalo blanco vuelto hacia el cielo. -Mira - susurro Chuck; George alzó la vista hacia el espacio. Siempre hay una ultima vez para todo. Arriba, sin ninguna conmoción, las estrellas se estaban apagando.
La próxima vez que vean ustedes la luna llena brillar alta en el sur, examinen atentamente el borde derecho y dejen resbalar la mirada a lo largo de la curva del disco. Allá donde serian las dos si nuestro satélite fuera un reloj, observaran un minúsculo óvalo oscuro: cualquiera que posea una vista normal puede descubrirlo. En una gran llanura rodeada de montañas, una de las más hermosas de la Luna, conocida con el nombre de Mare Crisium: el Mar de las Crisis. Casi quinientos kilómetros de diámetro, rodeada por un anillo de magníficas montañas, no había sido explorada nunca hasta que nosotros penetramos en ella a finales del verano de 1996.
Nuestra expedición había sido cuidadosamente planeada. Dos grandes cargos habían transportado nuestras provisiones y nuestro equipo desde la base lunar del Mare Serenitatis, a ochocientos kilómetros. Disponíamos además de tres pequeños cohetes destinados al transporte a cortas distancias en regiones en las que era imposible servirse de los vehículos de superficie. Afortunadamente, la mayor parte del Mare Crisium es llana. No existen allí esas enormes grietas tan frecuentes y tan peligrosas en otras partes, y los cráteres o elevaciones de una cierta altura son bastante raros. A primera vista, nuestros potentes tractores oruga no tendrían la menor dificultad en conducirnos hasta donde quisiéramos ir.
Yo era el geólogo, o selenólogo, si quieren ser ustedes pedantes, jefe del grupo destinado a la exploración de la zona sur del Mare. Habíamos recorrido un centenar y medio de kilómetros en una semana, bordeando los contrafuertes de las montañas que dominaban la playa de lo qué, muchos millones de años atrás, había sido un antiguo mar. Cuando la vida se había iniciado en la Tierra, aquel mar estaba ya moribundo. El agua retiraba de los flancos de aquellas maravillosas escolleras para fluir hacia el vacío corazón de la Luna. Sobre el suelo que estábamos recorriendo, el océano que no conocía mareas había alcanzado en su tiempo una profundidad de ochocientos metros, y ahora la única huella de humedad que podía hallarse era la escarcha que descubrimos a veces en las profundidades de las cavernas, donde jamás penetra la luz del sol.
Habíamos comenzado nuestro viaje al despuntar el alba lunar, y nos quedaba aún casi una semana de tiempo terrestre antes de que la noche cayera de nuevo. Descendíamos de nuestros vehículos cinco o seis veces al día, vestidos con nuestros trajes espaciales, y nos dedicábamos a la búsqueda de minerales interesantes, o plantábamos señales indicadoras para guiar a futuros viajeros. Era una rutina monótona y carente de excitación. Podíamos vivir confortablemente al menos durante un mes en el interior de nuestros tractores presurizados, y si nos ocurría algún percance siempre nos quedaba la radio para pedir ayuda, tras lo cual no teníamos otra cosa que hacer más que aguardar la llegada de la nave que acudiría a rescatamos.
Acabo de decir que la exploración lunar es una rutina carente de excitación, y no es cierto. Uno nunca se cansa de contemplar aquellas increíbles montañas, tan distintas de las suaves colinas de la Tierra. Al doblar un cabo o un promontorio, uno nunca sabía qué nuevos esplendores nos iban a ser revelados. Toda la parte meridional del Mare Crisium es un vasto delta donde, hace mucho tiempo, algunos desembarcaban en el océano, quizás alimentados por las torrenciales lluvias que habían erosionado las montañas durante el corto período de la era volcánica, cuando la Luna era aún joven. Cada uno de aquellos antiguos valles era una tentación, un desafío a trepar hasta las desconocidas mesetas que había más allá. Pero teníamos aún un centenar y medio de kilómetros que cubrir, y todo lo que podíamos hacer era contemplar con envidia aquellas cimas que otros escalarían.
Abordo del tractor vivíamos según el tiempo terrestre, y a las 22 horas exactamente enviábamos el último mensaje por radio a la Base y terminábamos nuestro trabajo. Afuera, las rocas seguían ardiendo bajo un sol casi vertical; para nosotros era de noche hasta que nos despertábamos de nuevo, tras ocho horas de sueño. Entonces uno de nosotros preparaba el desayuno, se oía un gran zumbido de afeitadoras eléctricas, y alguien conectaba la radio que nos unía a la Tierra. Realmente, cuando el olor de las salchichas cociéndose comenzaba a llenar la cabina, a uno le resultaba difícil creer que no habíamos regresado a nuestro planeta: Todo era tan normal, tan familiar, excepto la disminución de nuestro peso y la lentitud con que caían todos los objetos.
Era mi turno de preparar el desayuno en el ángulo de la cabina principal que servía como cocina. Pese a los años transcurridos, recuerdo con extrema claridad aquel momento, porque la radio acababa de transmitir una de mis canciones preferidas, la vieja tonada gala David de las Rocas Blancas. Nuestro conductor estaba ya fuera, embutido en su traje espacial, inspeccionando los vehículos oruga. Mi asistente, Louis Garnett, en la cabina de control, escribía algo relativo al trabajo del día anterior en el diario de a bordo.
Como cualquier ama de casa terrestre mientras esperaba a que las salchichas se cocieran en la sartén dejé que mi mirada vagase sobre las montañosas paredes que cercaban el horizonte por la parte sur, prolongándose hasta perderse de vista por el este y por el oeste. Parecían no estar a más de tres kilómetros del tractor, pero sabía que la más próxima estaba a treinta kilómetros. En la Luna, por supuesto, las imágenes no pierden nitidez con la distancia, no hay ninguna atmósfera que atenúe, difumine o incluso transfigure los objetos lejanos, como ocurre en la Tierra.
Aquellas montañas se elevaban hasta tres mil metros, surgiendo abruptas de la llanura como si alguna erupción subterránea las hubiera hecho emerger a través de la corteza en fusión. No se podía ver la base ni siquiera de la más próxima, debido a la acusada curvatura de la superficie, ya que la Luna es un mundo muy pequeño y el horizonte no estaba a más de tres kilómetros del lugar donde yo me hallaba.
Levanté los ojos hacia los picos que ningún hombre había escalado nunca, aquellos picos que, antes del nacimiento de la vida sobre la Tierra, habían contemplado cómo se retiraba el océano, llevándose hacia su tumba la esperanza y las promesas de un mundo. El sol golpeaba los farallones con un resplandor que cegaba los ojos, mientras que, un poco más arriba, las estrellas brillaban fijas en un cielo más negro que la más oscura medianoche de invierno en la Tierra.
Iba a girarme, cuando mi mirada fue atraída por un destello metálico casi en la cima de uno de los grandes promontorios que avanzaba hacia el mar, cincuenta kilómetros al oeste. Era un punto de luz pequeñísimo carente de dimensiones, como si una estrella hubiera sido arrancada del cielo por alguno de aquellos crueles picos, e imaginé que una roca excepcionalmente lisa captaba la luz del sol y me la reflejaba directamente a los ojos. Era algo que sucedía a menudo. Cuando la Luna entra en el segundo cuarto, los observadores de la Tierra pueden ver a veces las grandes cadenas montañosas del Oceanus Procellarum, el Océano de las Tormentas, arder con una iridiscencia blancoazulada debida al reflejo del sol en sus laderas. Pero sentía la curiosidad de saber qué tipo de roca podía brillar allá arriba con tanta intensidad, de modo que subí a la torreta de observación y orienté nuestro telescopio hacia el oeste.
Lo que vi fue suficiente para despertar mi interés. Los picos montañosos, claros y nítidos en mi campo de visión, parecían no estar a más de ochocientos metros de distancia, pero el objeto que reflejaba la luz del sol era aún demasiado pequeño para poder ser identificado. Sin embargo, aunque no pudiera distinguirlo claramente, sí podía darme cuenta de que estaba provisto de una cierta simetría, y la base sobre la que se hallaba parecía extrañamente plana. Estuve observando durante un buen rato aquel brillante enigma, aguzando mi vista en el espacio, hasta que un olor a quemado proveniente de la cocina me informó que las salchichas del desayuno habían hecho un viaje de casi cuatrocientos mil kilómetros para nada.
Mientras avanzábamos a través del Mare Crisium, aquella mañana, con las montañas irguiéndose a occidente, discutimos sobre el caso, y continuamos discutiendo a través de la radio cuando salimos a realizar nuestras prospecciones. Mis compañeros sostenían que había sido probado sin la menor sombra de duda que jamás había existido ninguna forma de vida inteligente en la Luna. Las únicas cosas vivas que habían llegado a existir eran algunas plantas primitivas, y sus antecesoras, tan sólo un poco menos degeneradas. Esto lo sabía yo tan bien como todos, pero hay ocasiones en las que un científico no debe temer al ridículo.
-Escuchad -dije firmemente-, quiero subir hasta allí arriba, aunque sólo sea para tranquilizar mi conciencia. Esta montaña tiene menos de cuatro mil metros, lo que equivale a setecientos con gravedad terrestre, y puedo hacérmela en una veintena de horas. Siempre he deseado escalar una de esas colinas, y aquí tengo un buen pretexto para hacerlo.
-Si no te partes el cuello -dijo Garnett-, vas a ser el hazmerreír de la expedición cuando regresemos a la Base. De ahora en adelante, esta montaña se llamará seguramente la Locura de Wilson.
-No me partiré el cuello -dije con firmeza-. ¿Quién fue el primero que escaló Pico y Helicon?
-¿Pero no eras un poco más joven por aquel entonces? -preguntó suavemente Louis.
-Una razón de más para ir -dije muy dignamente.
Aquella noche nos acostamos pronto, tras conducir el tractor hasta unos quinientos metros del promontorio. Garnett vendría conmigo al día siguiente; era un buen escalador y había participado conmigo en otras expediciones semejantes. Nuestro conductor se sintió muy feliz de quedarse guardando el vehículo.
A primera vista, aquellas paredes parecían prácticamente inescalables, pero cualquiera que tuviera un poco de experiencia sabía que la escalada no presenta serias dificultades en un mundo donde el peso queda reducido a una sexta parte. El auténtico peligro del alpinismo lunar reside en el exceso de confianza: una caída desde cien metros en la Luna es tan mortal como una caída desde quince metros en la Tierra.
Hicimos nuestro primer alto en una cornisa a unos mil quinientos metros de la llanura. La escalada no había sido difícil, pero el esfuerzo al que no estaba acostumbrado había envarado mis miembros, y me sentía feliz de poder descansar un poco. Visto desde allí, el tractor parecía un minúsculo insecto metálico al pie de la pared. Por radio comunicamos nuestro avance al conductor antes de proseguir la escalada.
Dentro de nuestros trajes la temperatura era agradablemente fresca, puesto que el sistema de refrigeración anulaba los efectos del ardiente sol y eliminaba al exterior los desechos de nuestra transpiración. Hablábamos raramente, salvo que debiéramos intercambiar instrucciones o discutir acerca del mejor camino a seguir. No sabía lo que estaría pensando Garnett, seguramente que era la empresa más absurda en la que se había embarcado. Yo no podía dejar de darle la razón, al menos en parte, pero el placer de la escalada, la seguridad de que nunca ningún hombre había llegado antes hasta allí, y la exaltante visión del paisaje, eran para mí una recompensa suficiente.
No recuerdo haber experimentado ninguna excitación especial al hallarnos ante la pared rocosa que había examinado a través del telescopio el día antes, desde una distancia de cincuenta kilómetros. Se extendía hasta una veintena de metros por encima de nosotros y allá, en aquella explanada, se hallaba el objeto que me había atraído a través de toda aquella extensión desértica. Casi con toda seguridad no era más que un bloque de roca nacido en alguna época pasada a consecuencia del impacto de un meteorito, con los planos de estratificación pulidos y brillantes aún en la inmovilidad eterna e inmutable.
La roca no tenía apoyos, de modo que tuvimos que usar un garfio. Mis cansados brazos parecieron recuperar una nueva fuerza cuando lancé el anda de tres puntas haciéndola girar sobre mi cabeza. La primera vez falló su presa, y cayó lentamente cuando tironeamos de ella para comprobar su solidez. Al tercer intento las púas se sujetaron sólidamente, y ni siquiera el peso combinado de nuestros dos cuerpos consiguió moverla.
Garnett me lanzó una ansiosa mirada. Hubiera podido decirle que deseaba subir yo primero, pero me limité a sonreír a través del cristal del casco y agité la cabeza. Luego, lentamente, sin prisas, inicié el último tramo de la ascensión.
Aún enfundado en el traje espacial, pesaba tan sólo veinte kilos, por lo que subí a pulso, sin enroscar la cuerda entre mis piernas ni ayudarme con los pies contra la pared. Cuando alcancé el borde me detuve un instante para saludar con la mano a mi compañero, luego di el último tirón, me icé de pie sobre la plataforma, y contemplé lo que había ante mí.
Hasta aquel momento estaba casi convencido de que no iba a descubrir nada extraño o insólito allí. Casi, pero no completamente, y era esa torturante duda la que me había empujado hasta allí. Bueno, la duda había sido disipada, pero la tortura apenas acababa de empezar.
Me encontraba en una explanada de unos treinta metros de profundidad. En alguna ocasión había sido lisa, demasiado lisa para ser natural, pero los impactos de los meteoritos habían mordido y cribado su superficie a través de incontables eones. Y había sido nivelada para poder sostener una estructura translúcida, burdamente piramidal, de dos veces la altura de un hombre, encajada en la roca como una gigantesca gema facetada.
Probablemente no experimenté ninguna sensación durante los primeros segundos. Luego, inexplicablemente, sentí una extraña alegría. Porque yo amaba la Luna, y ahora sabía que el musgo que trepaba en Aristarco y Eratóstenes no era la única forma de vida que había producido cuando era joven. Los antiguos y desacreditados sueños de los primeros exploradores eran ciertos. Después de todo había existido una civilización lunar, y yo había sido el primero en descubrirla. El hecho de haber llegado con un millón de años de retraso no me preocupaba; tenía bastante con haber llegado.
Mi cerebro comenzaba a funcionar de nuevo normalmente, analizando, planteando preguntas. ¿Qué era aquella construcción? ¿Un santuario... o alguna otra cosa que en mi lengua no tenía nombre? Si era una construcción habitable, ¿por qué la habían edificado en aquel lugar casi inaccesible? Me pregunté si se trataría de un templo, e imaginé ver a los adeptos de alguna extraña región invocando a sus divinidades para que les salvaran la vida mientras la Luna declinaba con la muerte de sus océanos.
Avancé unos pasos para examinar más de cerca el objeto, pero la cautela me impidió acercarme demasiado. Entendía un poco de arqueología, e intenté establecer el nivel de la civilización que había aplanado aquella montaña y erigido aquellas superficies resplandecientes que me cegaban aún.
Pensé que los egipcios hubieran estado en condiciones de erigir una construcción como aquélla, siempre que sus operarios dispusieran del extraño material que aquellos arquitectos aún más antiguos habían utilizado. Debido a que el objeto era relativamente pequeño, no se me ocurrió pensar que probablemente estaba examinando el producto de una raza más avanzada que la nuestra. La idea de que en la Luna hubieran existido seres inteligentes era ya bastante difícil de asimilar, y mi orgullo se negaba a dar el último y más humillante paso.
Y luego observé algo que hizo que los cabellos se me erizaran en la nuca, algo tan trivial e inocuo que quizá cualquier otro nunca lo hubiera visto. Ya he dicho que la explanada había sido torturada por la caída de los meteoritos, de tal modo que estaba recubierta de una espesa capa de polvo cósmico, ese polvo que se extiende como un manto por la superficie de todos los mundos en los que no existen vientos que puedan turbarlo. Sin embargo, tanto el polvo como las señales dejadas por los meteoritos terminaban bruscamente en el borde de un amplio círculo en el centro del cual se hallaba la pirámide, como si un muro invisible la protegiera de las inclemencias del tiempo y del lento pero incesante bombardeo del espacio.
Sentí que alguien estaba gritando en mis auriculares, y finalmente me di cuenta de que Garnett me estaba llamando desde hacía rato. Avancé con paso vacilante hacia el borde de la explanada y le hice señas de que subiera, porque no me sentía muy seguro de ser capaz de hablar. Luego me giré de nuevo hacia el círculo en el polvo. Me incliné y tomé un fragmento de roca, y lo lancé, sin excesiva fuerza, hacia el brillante enigma. Si la piedra hubiera desaparecido al chocar contra aquella invisible barrera no me hubiera sorprendido, pero se limitó a caer al suelo, como si hubiera chocado contra una superficie curva.
Ahora sabía que el objeto que tenía ante mí no podía ser comparado con ninguna obra de mis antepasados. No era una construcción sino una máquina, que se protegía a sí misma a través de unas fuerzas que habían desafiado la eternidad. Aquellas fuerzas, cualesquiera que fuesen, seguían funcionando aún, y quizás yo me había acercado demasiado a ellas. Pensé en todas las radiaciones que el hombre había capturado y dominado en el transcurso del último siglo. Por lo que sabía, podía hallarme incluso condenado para siempre, como si hubiera penetrado en la atmósfera silenciosa y letal de una pila atómica no aislada.
Recuerdo que me giré hacia Garnett, que se había reunido conmigo y permanecía inmóvil a mi lado. Me pareció tan absorto que no quise molestarle, y me dirigí hacia el borde de la explanada esforzándome en ordenar de nuevo mis pensamientos. Allí, delante de mí, se extendía el Mare Crisium, extraño y fascinante para casi toda la humanidad, pero conocido y tranquilizador para mí. Levanté la mirada hacia la hoz de la Tierra que yacía en su cuna de estrellas, y me pregunté qué habían ocultado sus nubes cuando aquellos desconocidos constructores habían terminado su trabajo. ¿Era la humeante jungla del Carbonífero, la desierta orilla de los océanos sobre la que reptaban los primeros anfibios para conquistar la tierra firme..., o un período más anterior aún, el periodo de la soledad, antes de que la vida iniciara su desarrollo?
No me pregunten por qué no intuí antes la verdad, que ahora parece tan obvia. En la excitación del descubrimiento, me había convencido a mí mismo de que la aparición cristalina debía de haber sido construida por una raza que había vivido en el remoto pasado lunar, pero de pronto, con una terrible fuerza, me traspasó la certeza de que aquella raza era tan extranjera a la Luna como lo era yo.
En el transcurso de veinte años de exploraciones no habíamos hallado ningún otro rastro de vida a excepción de algunas plantas degeneradas. Ninguna civilización lunar, aún moribunda, podía dejar tan sólo una única prueba de su existencia.
Volví a mirar la resplandeciente pirámide, y me pareció más extraña que nunca a cualquier cosa perteneciente a la Luna. Y entonces, de golpe fue sacudido por un estallido de risa histérica, provocado por la excitación y por la excesiva fatiga. Porque me había parecido que la pirámide me dirigía la palabra y me decía: “Lo siento, pero yo tampoco soy de aquí”.
Hemos necesitado veinte años para conseguir romper aquel invisible escudo y alcanzar la máquina encerrada en aquellas paredes de cristal. Lo que no hemos podido comprender lo hemos destruido finalmente con la salvaje potencia de la energía atómica, y he podido ver los fragmentos de aquel hermoso y brillante objeto que descubriera allí, en la cima de la montaña.
No significaban absolutamente nada. Los mecanismos de la pirámide, suponiendo que lo sean, son fruto de una tecnología que se halla mucho más allá de nuestro horizonte, quizás una tecnología de fuerzas parafísicas.
El misterio continúa atormentándonos cada vez más, ahora que hemos alcanzado otros planetas y sabemos que sólo la Tierra ha sido cuna de vida inteligente en nuestro Sistema. Una civilización antiquísima y desconocida perteneciente a nuestro mundo no podría haberla construido, ya que el espesor del polvo meteórico en la explanada nos ha permitido calcular su edad. Aquel polvo comenzó a posarse antes de que la vida hiciera su aparición en la Tierra.
Cuando nuestro mundo alcanzó la mitad de su edad actual, algo que venía de las estrellas pasó a través del Sistema Solar, dejó aquella huella de su paso, y prosiguió su camino. Hasta que nosotros la destruimos, aquella máquina cumplió su cometido. Y empiezo a intuir cuál era.
Alrededor de cien mil millones de estrellas giran en el círculo de la Vía Láctea, y, hace mucho tiempo, otras razas de los mundos pertenecientes a otros soles deben de haber alcanzado y superado el estadio en el que ahora nos hallamos nosotros. Piensen en una tal civilización, muy lejana en el tiempo, cuando la Creación era aún tibia, dueña de un universo tan joven que la vida había surgido tan sólo en una infinitésima parte de mundos. La soledad de aquel mundo es algo imposible de imaginar, la soledad de los dioses que miran a través del infinito y no hallan a nadie con quien compartir sus pensamientos.
Deben de haber explorado las galaxias como nosotros exploramos los mundos. Por todos lados había mundos, pero estaban vacíos, o a lo sumo poblados de cosas que se arrastraban y eran incapaces de pensar. Así debía de ser nuestra Tierra, con el humo de los volcanes ofuscando aún el cielo, cuando la primera nave de los pueblos del alba surgió de los abismos más allá de Plutón. Rebasó los planetas exteriores apresados por el hielo, sabiendo que la vida no podía formar parte de sus destinos. Alcanzó y se detuvo en los planetas interiores, que se calentaban al fuego del Sol, esperando a que comenzara su historia.
Aquellos exploradores deben de haber observado la Tierra, sobrevolando la estrecha franja entre los hielos y el fuego, llegando a la conclusión de que aquél debía de ser el hijo predilecto del Sol. Allí, en un remoto futuro, surgiría la inteligencia; pero ante ellos quedaban aún innumerables estrellas, y nunca regresarían por aquel mismo camino.
Así pues, dejaron un centinela, uno de los millones que deben de existir esparcidos por todo el universo, vigilando los mundos en los cuales vibra la promesa de la vida. Era un faro que, a través de todas las edades, señalaba pacientemente que aún nadie lo había descubierto.
Quizás ahora comprendan por qué la pirámide de cristal fue instalada en la Luna y no en la Tierra. A sus creadores no les importaban las razas que luchaban aún por salir del salvajismo. Nuestra civilización les podía interesar tan sólo si dábamos prueba de nuestra capacidad de supervivencia, lanzándonos al espacio y escapando así de la Tierra, nuestra cuna. Este es el desafío que, antes o después, se plantea a todas las razas inteligentes. Es un desafío doble, porque depende de la conquista de la energía atómica y de la decisiva elección entre la vida y la muerte.
Una vez superado este punto crítico, era tan sólo cuestión de tiempo que descubriéramos la pirámide, y la forzásemos para ver lo que había dentro. Ahora ya no emite ninguna señal, y aquellos encargados de su escucha deben de haber vuelto su atención hacia la Tierra. Quizás acudan a ayudar a nuestra civilización, aún en su infancia. Pero deben de ser viejos, muy viejos, y a menudo los viejos son morbosamente celosos de los jóvenes.
Ahora ya no puedo mirar la Vía Láctea sin preguntarme de cuál de esas nebulosas estelares están acudiendo los emisarios. Si me permiten hacer una comparación bastante vulgar, hemos tirado del aparato de alarma, y ahora no podemos hacer otra cosa más que esperar.
" El viaje incluye el billete de avión ida y vuelta desde Santiago de Compostela, traslados a A Coruña y al hotel y seguro turístico. Las cuatro noches en el hotel Hilton Prague de cinco estrellas son con desayuno tipo buffet, que también está incluido en el precio junto un circuito turístico por Praga y un bono que permite la entrada a más de 50 museos y monumentos de la ciudad. El precio total del paquete es de 1.031 euros para los socios y 1.225 para los no asociados, ambas en habitación doble. La habitación individual cuesta 1.382 euros.
Programa > La salida del viaje es el miércoles 19 de marzo a las seis y media de la mañana y se volverá el domingo 23. La llegada será a Santiago de Compostela a las once de la noche para coger el bus hacia A Coruña.
Además de las visitas incluidas en el programa, como la ruta por la ciudad o al castillo de Praga, se programará una excursión opcional a la ciudad balneario de Carlo Vivari (a 200 km de Praga) con comida incluida por 57 euros por persona.
Para más información acerca del viaje se puede llamar al teléfono 981 169 191. "
Un poco caro y justo de tiempo, en mi opinion. Pero por si a alguien le interesa, ahi esta el telefono.
" Continuamos el Ciclo de conferencias sobre astronomía “DIVULGANDO LAS ESTRELLAS”, concebido en colaboración con la Editorial Le Pourquoipas y conducido por los especialistas de la coruñesa Agrupación Astronómica Ío. En los días próximos a esta segunda jornada del Ciclo de conferencias, martes 8 de enero, el plante Marte se encuentra en un excelente momento para su observación. Por ello los expertos de Ío han escogido este día para dar a conocer las últimas noticias que se saben de este planeta, y si las condiciones lo permiten, al término de la charla se realizará una observación por telescopio del mismo, a pie de calle, en las proximidades de la Fnac. Sin inscripción previa, entrada libre hasta completar el aforo. "
La Ley 32/2007 para el cuidado de los animales entrará en vigor el sábado, justo el día en que media Galicia ( mas o menos, decian el otro dia en la tele que 80.000 familias. No se como andara el censo, pero me parecen muchas )celebra una liturgia que sufre los embates de la modernidad pero que aún conserva un notable arraigo cultural: la matanza del cerdo. Uno de los preceptos que establece esta ley es la obligatoriedad del aturdimiento previo en el sacrificio de los animales de producción, algo que ya era preceptivo, pero que, por vez primera, cuenta con una norma de rango suficiente como para tipificar claramente las infracciones y establecer un régimen sancionador. La consecuencia es que sacrificar un cerdo sin aturdirlo previamente, es decir, con dolor, supondrá una infracción leve de la ley y podrá ser sancionado con multas de hasta 600 euros ( claaaaaroooo, es ilegal y maaalooo torturas animales...como toros y vaquillas ).
Esa es al menos la interpretación que hace la Xunta de Galicia, que no tiene previsto incrementar a partir del sábado su régimen de inspecciones. Fuentes de la Consellería de Medio Rural confirmaron que el día 8 habrá inspecciones aleatorias y que es posible que un inspector se presente en una explotación particular ( otra cosa es que salga, y no se convierta en parte del menu, que en Orense son muy brutos :-) ), aunque serán las mismas que las de cualquier otro día.
La matanza domiciliaria ya se vio sometida a una nueva normativa hace unos años, cuando el anterior Gobierno autónomo redactó una serie de preceptos que, tras ser anunciados, no llegaron a la fase de publicación y, por tanto, no fueron de aplicación obligatoria. Ahora, matar a un cerdo a cuchillo se convierte en una infracción que, si bien no tiene una cuantía mínima y podría ser resuelta con un simple apercibimiento, en caso de reincidir se convertiría en una falta grave y expuesta a recibir una sanción de entre 601 y 6.000 euros ( y ya puestos...¿ de cuanto es la multa por matar toros en publico, con ensañamiento y esas cosas? ).
Las ventajas
Evitar el sufrimiento del cerdo supone una serie de ventajas que han ido favoreciendo la implantación del aturdimiento sobre la ancestral costumbre de la muerte a cuchillo. Posibilita el sangrado más rápido y regular del animal y, por otro lado, suele proporcionar más sangre que, en muchos casos, es utilizada también en la celebración gastronómica ( morcillas y filloas, se dice, aunque suena gore :-) ). El sistema evita asimismo hematomas internos y fracturas óseas. Por último, según explica Luis Núñez, presidente del Colegio de Veterinarios de Pontevedra, la tradicional pelea con el animal para arrastrarlo al lugar del sacrificio provoca que el cerdo afronte la muerte con pocas reservas de glucógeno, que traerá consigo una mayor presencia de carnes duras, oscuras y secas con un Ph más alto y, por tanto, más tendentes a una posterior putrefacción ( si,si, vale, muy bien, ahora se va usted a la carniceria y se lo cuenta, que aqui estamos algo ocupados sujetando a este bicho para que no se mueve y se pierda la sangre ).
Los métodos de aturdimiento aprobados por la Administración son el envenenamiento por dióxido de carbono, la electronarcosis, la percusión y la pistola perforadora. Los dos primeros se usan casi de modo exclusivo en instalaciones industriales, en tanto que la pistola es el método que más se ha ido extendiendo en Galicia para las matanzas domiciliarias ( sera en las casas que conoce Touriño, porque en las casas de mis compañeras de trabajo se sigue usando el cuchillo de toda la vida. Y si el cerdo protesta, lo matan, por quejica :-) ).
En buena medida, la difusión del uso de la pistola ha venido dada también por la despoblación que ha provocado la falta de personas para llevar a cabo la matanza tradicional, es decir, sin aturdimiento previo. "
No se yo si en cierta provincia sin mar le haran mucho caso a esto. Que por mucho menos empezaron las guerras Irmandiñas. Y me se de algunas casas, donde solo por fastidiar y demostrar su independencia, este año van a torturar mas al cerdo :-). Que la Xuxnta se preocupe mas por como tienen a las gallinas y a las vacas en algunas instalaciones enormes y deje tranquila a la gente de a pie. Y que alguien me guarde unos chorizos...
Corriendo van por la vega a las puertas de Granada hasta cuarenta gomeles y el capitán que los manda. Al entrar en la ciudad, parando su yegua blanca, le dijo éste a una mujer que entre sus brazos lloraba: «Enjuga el llanto, cristiana no me atormentes así, que tengo yo, mi sultana, un nuevo Edén para ti. Tengo un palacio en Granada, tengo jardines y flores, tengo una fuente dorada con más de cien surtidores, y en la vega del Genil tengo parda fortaleza, que será reina entre mil cuando encierre tu belleza. Y sobre toda una orilla extiendo mi señorío; ni en Córdoba ni en Sevilla hay un parque como el mio. Allí la altiva palmera y el encendido granado, junto a la frondosa higuera, cubren el valle y collado. Allí el robusto nogal, allí el nópalo amarillo, allí el sombrío moral crecen al pie del castillo. Y olmos tengo en mi alameda que hasta el cielo se levantan y en redes de plata y seda tengo pájaros que cantan. Y tú mi sultana eres, que desiertos mis salones están, mi harén sin mujeres, mis oídos sin canciones. Yo te daré terciopelos y perfumes orientales; de Grecia te traeré velos y de Cachemira chales. Y te dará blancas plumas para que adornes tu frente, más blanca que las espumas de nuestros mares de Oriente. Y perlas para el cabello, y baños para el calor, y collares para el cuello; para los labios... ¡amor!» «¿Qué me valen tus riquezas -respondióle la cristiana-, si me quitas a mi padre, mis amigos y mis damas? Vuélveme, vuélveme, moro a mi padre y a mi patria, que mis torres de León valen más que tu Granada.» Escuchóla en paz el moro, y manoseando su barba, dijo como quien medita, en la mejilla una lágrima: «Si tus castillos mejores que nuestros jardines son, y son más bellas tus flores, por ser tuyas, en León, y tú diste tus amores a alguno de tus guerreros, hurí del Edén, no llores; vete con tus caballeros.» Y dándole su caballo y la mitad de su guardia, el capitán de los moros volvió en silencio la espalda.
" Los Museos Científicos Coruñeses (=MC2) han programado diversas actividades con motivo de la celebración de la Semana de la Ciencia, que comenzará con jornadas de puertas abiertas en la Casa de las Ciencias, Domus y Aquarium Finisterrae del 12 al 18 de noviembre.
Además tendrán lugar otros actos, detallados en el programa completo de la Semana de la Ciencia en MC2 que se indica a continuación:
- Del 12 al 18 de noviembre. Jornadas de puertas abiertas en la Casa de las Ciencias, Domus y Aquarib um Finisterrae.
- Del 12, 13, 14, 15 y 16 de noviembre: "Mostra de Ciencia e Cinema" en Domus. De 16:00 a 19:00 h. Proyección en sesión continua de una selección de documentales científicos ganadores en los Premios Prismas Casa de las Ciencias a la Divulgación. Actividad organizada en colaboración con la Asociación de Amigos de la Casa de las Ciencias. Entrada libre y gratuita. Aforo limitado.
- 14 de noviembre. Domus. A las 19:00 h.: Proyección del documental "Los trasplantes", Premio Prisma 1988. A continuación tendrá lugar una charla-coloquio a cargo del Dr. José Cuenca, Médico Adjunto del Servicio de Cirugía Cardíaca del Hospital Juan Canalejo. Actividad organizada en colaboración con la Asociación de Amigos de la Casa de las Ciencias. Entrada libre y gratuita. Aforo limitado.
- 15 de noviembre. Salón de Actos de la Casa de las Ciencias. 19:00 h. Espectáculo de ciencia recreativa a cargo de Ernesto Lowy. Entrada libre y gratuita. Aforo limitado.
-15 de noviembre. Teatro Rosalía de Castro. 20:30 horas: Pre-estreno de la película documental "Artic Tale", de National Geographic. Una colosal aventura por el gélido reino del norte de la tierra, donde un osezno polar, Nanu, y un cachorro de morsa, Seela, están a punto de afrontar un nuevo y desafiante mundo, en el que sus ancestrales formas de supervivencia deberán cambiar. Actividad organizada en colaboración con la Asociación de Amigos de la Casa de las Ciencias.
- 16 de noviembre. Domus. A las 19:00 h.: Proyección del documental "Hubble: Report from Orbit", Premio Prisma 1993. A continuación tendrá lugar una charla-coloquio a cargo de D. Javier Armentia, divulgador científico y director del Planetario de Pamplona. Actividad organizada en colaboración con la Asociación de Amigos de la Casa de las Ciencias. Entrada libre y gratuita. Aforo limitado.
- 16 de noviembre. Plaza de Maria Pita. Entre las 22:00 h. y las 00:00 h, sesión de astronomía urbana, en colaboración con la Agrupación Astronómica Ío y la Asociación de Amigos de la Casa de las Ciencias.
- 17 de noviembre: Actos de celebración de la 20ª convocatoria Prismas Casa de las Ciencias a la Divulgación. - 12:00 h. Domus. Presentación del libro "En el límite de la vida. Un siglo de virus", premiado en los Prismas Casa de las Ciencias, modalidad textos inéditos, y editado en colaboración con La Voz de Galicia. - 13:00 h. Salón de Plenos del Ayuntamiento de A Coruña. Entrega de los Prismas Casa de las Ciencias 2007. Entrada con invitación. - 14:30 h. Domus. Inauguración de la exposición "Museos para el futuro". Entrada con invitación. "
La productora coruñesa Dygra acaba de presentar en el mercado cinematográfico de Los Ángeles, su último largometraje de animación, El espíritu del bosque. Se trata del primer aterrizaje de los estudios gallegos en Estados Unidos, dentro del principal centro de compraventa audiovisual del país.
El presidente de Dygra, Manolo Gómez, y la presidenta de Fantastic Films International, Roxane Barbat, presentaron la versión americana del film (Spirit of the Forest) en un pase privado dirigido a las principales distribuidoras cinematográficas del mundo, según informó ayer la productora en una nota de prensa.
Con esta primera incursión, Dygra pretende cambiar su estrategia internacional, tras la alianza con la distribuidora de Hollywood Fantastic Films, formalizada el pasado mes de abril, por la que ya presentó la cinta en Cannes . La empresa busca "un posicionamiento internacional más sólido y competitivo", que le permita adentrarse en el mercado norteamericano con su tercera película.
Dygra quiere que el doblaje al inglés de El espíritu del bosque esté protagonizado por celebridades de Hollywood, un casting en el que trabajan y que pretenden presentar en próximas fechas. El American Film Market (AFM) de Los Ángeles es el mayor centro de negocios mundial del audiovisual, que se celebra, este año, del 31 de octubre al 7 de noviembre, en el estado de California.
Productores y estudios muestran allí sus películas a los distribuidores internacionales. En la edición de este año, la número 28, se exhibirán 522 películas en 34 lenguas diferentes. Más de ocho mil profesionales de compañías audiovisuales se darán cita este año en el AFM. Tanto Dygra como Fantastic Films tienen grandes
expectativas puestas en esta cita, y ya en Cannes se plantearon como objetivos, no sólo cerrar contratos con diversos países, sino entrar en alguno de los territorios a los que, hasta el momento, las anteriores producciones de Dygra no han accedido.
Una nueva aventura
Sus dos primeros filmes, El bosque animado y El sueño de una noche de San Juan ya fueron adquiridas por más de 65 países en cinco continentes.
El tercer largometraje de animación en tres dimensiones es una nueva aventura de los personajes de su primera película, El bosque animado. Nuevos amigos como el topo Cebolo y el gato Tigre, se suman a los ya conocidos Furi y
Linda, o la señora Dabondo. Su bosque está amenazado por un entramado de promotores, que quieren destrozarlo. Los árboles y los animales que allí habitan intentarán todo lo que está en sus manos para impedirlo. La defensa del medio ambiente es el telón de fondo de la cinta, producida por Manolo Gómez, que propone "una aventura apasionante, con mucha acción y capaz de cautivar a todos los públicos", según describe la productora coruñesa.
El desembarco internacional de Dygra se produce justo un año después de que sufriera la principal crisis de la historia del estudio, con la suspensión del rodaje de su primer largometraje de ficción, Los muertos van deprisa, de Ángel de la Cruz, debido a la falta de dinero. "
Curiosamente, no son estas iniciatias las que se ven comentadas, publicitadas y potenciadas como parte de ese intento de relanzar a Galicia a nivel mundial. ¿Sera que las pelis de animacion son para niños ;-)? ¿O que no suena a "gallego"?
" España no es Estados Unidos. ¿Gracias a Dios!, se dirá Juan Antonio T.S., de 29 años de edad. En Minesota, un jurado condenó hace poco más de un mes a pagar una multa de 220.000 dólares a Jammie Thomas, una mujer de 30 años que había pirateado de Internet treinta canciones. A 9.250 dólares la canción.
Juan Antonio, que no vive en Minesota, sino en Llerena, ha sido absuelto por el Juzgado de lo Penal número 1 de Badajoz de la acusación de haber cometido un delito contra la propiedad intelectual. Es decir, de haber pirateado a través de Internet música, películas y videojuegos. Sí lo hizo, pero la juez no lo considera delito porque no comerció con las copias.
El caso se inició hace ya cinco años, cuando una chica con la que Juan Antonio había tenido relaciones denunció que había grabado las relaciones sexuales que había tenido con ella y las había difundido en Internet. También denunció que tenía muchos discos con juegos y videos y que se dedicaba a copiarlos.
MP3 y películas
El Juzgado de Llerena aprobó un auto de entrada y registro de la casa y en ella se encontraron copias de películas, compactos de música en MP3 y enlaces a la página web donde se intercambiaban estos archivos entre los usuarios. También se encontraron programas para la liberalización de teléfonos móviles.
Cinco años después el caso ha sido juzgado y la juez no ha visto delito. Según la magistrada, la acusación particular, que era ejercida por ADESE (Asociación Española de Empresas de Software de Entretenimiento), no ha logrado acreditar que hubiese un ánimo de lucro y un perjuicio a terceros.
En la vista oral, el acusado afirmó que no se ha dedicado a vender música o películas. Su único afán al copiar estos archivos era el de coleccionarlos.
También el responsable del bar al que se suponía que Juan Antonio le vendía música negó que hubiera ningún tipo de relación de compraventa. Si le grababa algunos compactos, él le invitaba a alguna consumición, pero en ninguna ocasión medió dinero. La juez da más credibilidad a esta declaración que a la que había hecho este mismo testigo ante la Guardia Civil, años atrás. Entonces dijo que Juan Antonio le vendía CDs a tres euros.
No venta, no delito
Incluso la chica denunciante cambió de opinión y negó la acusación que había hecho. Ella no había visto que grabara y que se dedicara a vender CDs o videos, ni que pirateara tarjetas de móviles. Además, los guardias civiles que acudieron al juicio dijeron no recordar si el acusado tenía páginas de venta e intercambio de archivos.
De todas las pruebas que se expusieron en el juicio la magistrada concluye que «no se ha acreditado la venta a terceros de películas o música ni las manipulaciones de tarjetas de móviles».
A pesar de que el acusado tenía un listado de usuarios, la juez considera factible que fuese para intercambio de archivos, que está penado, y no para la venta, que sí está castigada por la ley.
Otro de los argumentos que utilizó Juan Antonio en su defensa es que las películas y series grabadas ya habían sido emitidas por televisión. Esta circunstancia le favorece por cuanto la ley establece desde el año 2006 que «no necesita autorización del autor la reproducción, en cualquier soporte, de obras ya divulgadas, cuando se lleve a cabo por una persona física para su uso privado, a partir de obras a las que haya accedido legalmente y la copia obtenida no sea objeto de una utilización colectiva ni lucrativa».
Con todos estos argumentos, la magistrada concluye que sólo cabe la absolución de Juan Antonio. Pero no sólo lo absuelve, sino que será la empresa que le acusó, ADESE, la que deba pagarle el abogado. La juez estima que ha existido ’temeridad’ en la actuación de ADESE, que siguió adelante cuando las pruebas que existían indicaban que no había delito. El fiscal y Vía Digital, que también acusaron en un principio, habían retirado la acusación. Los piratas, al menos en España, son legales.
Esta sentencia puede ser recurrida ante la Audiencia Provincial "
Lo se, lo se, estoy vago, escribo poco, tengo a todo el mundo abandonado...Es el otoño :-). Pero aun asi, quisiera dedicar un cuentecillo a cierta persona en el exilio, en este fin de semana vulgar y sin interes. Pour toi:
" El día de difuntos de 1836 Fígaro en el cementerio de Mariano José de Larra
En atención a que no tengo gran memoria, circunstancia que no deja de contribuir a esta especie de felicidad que dentro de mí mismo me he formado, no tengo muy presente en qué artículo escribí (en los tiempos en que yo escribía) que vivía en un perpetuo asombro de cuantas cosas a mi vista se presentaban. Pudiera suceder también que no hubiera escrito tal cosa en ninguna parte, cuestión en verdad que dejaremos a un lado por harto poco importante en época en que nadie parece acordarse de lo que ha dicho ni de lo que otros han hecho. Pero suponiendo que así fuese, hoy, día de difuntos de 1836, declaro que si tal dije, es como si nada hubiera dicho, porque en la actualidad maldito si me asombro de cosa alguna. He visto tanto, tanto, tanto... como dice alguien en El Califa. Lo que sí me sucede es no comprender claramente todo lo que veo, y así es que al amanecer un día de difuntos no me asombra precisamente que haya tantas gentes que vivan; sucédeme, sí, que no lo comprendo. En esta duda estaba deliciosamente entretenido el día de los Santos, y fundado en el antiguo refrán que dice: Fíate en la Virgen y no corras (refrán cuyo origen no se concibe en un país tan eminentemente cristiano como el nuestro), encomendábame a todos ellos con tanta esperanza, que no tardó en cubrir mi frente una nube de melancolía; pero de aquellas melancolías de que sólo un liberal español en estas circunstancias puede formar una idea aproximada. Quiero dar una idea de esta melancolía, un hombre que cree en la amistad y llega a verla por dentro, un inexperto que se ha enamorado de una mujer, un heredero cuyo tío indiano muere de repente sin testar, un tenedor de bonos de Cortes, una viuda que tiene asignada pensión sobre el tesoro español, un diputado elegido en las penúltimas elecciones, un militar que ha perdido una pierna por el Estatuto, y se ha quedado sin pierna y sin Estatuto, un grande que fue liberal por ser prócer, y que se ha quedado sólo liberal, un general constitucional que persigue a Gómez, imagen fiel del hombre corriendo siempre tras la felicidad sin encontrarla en ninguna parte, un redactor del Mundo en la cárcel en virtud de la libertad de imprenta, un ministro de España y un Rey, en fin, constitucional, son todos seres alegres y bulliciosos, comparada su melancolía con aquélla que a mí me acosaba, me oprimía y me abrumaba en el momento de que voy hablando.
Volvíame y me revolvía en un sillón de estos que parecen camas, sepulcro de todas mis meditaciones, y ora me daba palmadas en la frente, como si fuese mi mal mal de casado, ora sepultaba las manos en mis faltriqueras, a guisa de buscar mi dinero, como si mis faltriqueras fueran el pueblo español y mis dedos otros tantos Gobiernos, ora alzaba la vista al cielo como si en calidad de liberal no me quedase más esperanza que en él, ora la bajaba avergonzado como quien ve un faccioso más, cuando un sonido lúgubre y monótono, semejante al ruido de los partes, vino a sacudir mi entorpecida existencia.
-¡Día de difuntos!- exclamé.
Y el bronce herido que anunciaba con lamentable clamor la ausencia eterna de los que han sido, parecía vibrar más lúgubre que ningún año, como si presagiase su propia muerte. Ellas también, las campanas, han alcanzado su última hora, y sus tristes acentos son el estertor del moribundo; ellas también van a morir a manos de la libertad, que todo lo vivifica, y ellas serán las únicas en España ¡santo Dios! que morirán colgadas. ¡Y hay justicia divina!
La melancolía llegó entones a su término; por una reacción natural cuando se ha agotado una situación, ocurrióme de pronto que la melancolía es la cosa más alegre del mundo para los que la ven, y la idea de servir yo entero de diversión...
-¡Fuera, exclamé, fuera! - como si estuviera viendo representar a un actor español-: ¡fuera!-, como si oyese hablar a un orador en las Cortes. Y arrojéme a la calle; pero en realidad con la misma calma y despacio como si tratase de cortar la retirada a Gómez.
Dirigíanse las gentes por las calles en gran número y larga procesión, serpenteando de unas en otras como largas culebras de infinitos colores: ¡al cementerio, al cementerio! ¡Y para eso salían de las puertas de Madrid!
Vamos claros, dije yo para mí, ¿dónde está el cementerio? ¿Fuera o dentro? Un vértigo espantoso se apoderó de mí, y comencé a ver claro. El cementerio está dentro de Madrid. Madrid es el cementerio. Pero vasto cementerio donde cada casa es el nicho de una familia, cada calle el sepulcro de un acontecimiento, cada corazón la urna cineraria de una esperanza o de un deseo. Entonces, y en tanto que los que creen vivir acudían a la mansión que presumen de los muertos, yo comencé a pasear con toda la devoción y recogimiento de que soy capaz las calles del grande osario.
-¡Necios!- decía a los transeuntes-. ¿Os movéis para ver muertos? ¿No tenéis espejos por ventura. ¿Ha acabado también Gómez con el azogue de Madrid? ¡Miraos, insensatos, a vosotros mismos, y en vuestra frente veréis vuestro propio epitafio! ¿Vais a ver a vuestros padres y a vuestros abuelos, cuando vosotros sois los muertos? Ellos viven, porque ellos tienen paz; ellos tienen libertad, la única posible sobre la tierra, la que da la muerte; ellos no pagan contribuciones que no tienen; ellos no serán alistados, ni movilizados; ellos no son presos ni denunciados; ellos, en fin, no gimen bajo la jurisdicción del celador del cuartel; ellos son los únicos que gozan de la libertad de imprenta, porque ellos hablan al mundo. Hablan en voz bien alta y que ningún jurado se atrevería a encausar y a condenar. Ellos, en fin, no reconocen más que una ley, la imperiosa ley de la Naturaleza que allí los puso, y ésa la obedecen.
-¿Qué monumento es éste?- exclamé al comenzar mi paseo por el vasto cementerio-. ¿Es él mismo un esqueleto inmenso de los siglos pasados o la tumba de otros esqueletos? ¡Palacio! Por un lado mira a Madrid, es decir a las demás tumbas; por otro mira a Extremadura, esa provincia virgen... como se ha llamado hasta ahora. Al llegar aquí me acordé del verso de Quevedo:
Y ni los v... ni los diablos veo.
En el frontispicio decía: "Aquí yace el trono; nació en el reinado de Isabel la Católica, murió en La Granja de un aire colado." En el basamento se veían cetro y corona y demás ornamentos de la dignidad real. La Legitimidad, figura colosal de mármol negro, lloraba encima. Los muchachos se habían divertido en tirarle piedras, y la figura maltratada llevaba sobre sí las muestras de la ingratitud.
¿Y este mausoleo a la izquierda? La armería. Leamos:
Aquí yace el valor castellano, con todos sus pertrechos. R.I.P.
Los Ministerios: Aquí yace media España; murió de la otra media.
Doña María de Aragón: aquí yacen los tres años.
Y podía haberse añadido: aquí callan los tres años. Pero el cuerpo no estaba en el sarcófago; una nota al pie decía:
El cuerpo del santo se trasladó a Cádiz en el año 23, y allí por descuido cayó al mar.
Y otra añadía, más moderna sin duda: Y resucitó al tercero día.
Más allá: ¡santo Dios! Aquí yace la inquisición, hija de la fe y del fanatismo: murió de vejez. Con todo, anduve buscando alguna nota de resurrección: o todavía no la habían puesto, o no se debía de poner nunca.
Alguno de los que se entretienen en poner letreros en las paredes había escrito, sin embargo, con yeso en una esquina, que no parecía sino que se estaba saliendo, aun antes de borrarse: Gobernación.
¡Qué insolentes son los que ponen letreros en las paredes! Ni los sepulcros respetan.
¿Qué es esto? ¡La cárcel! Aquí reposa la libertad del pensamiento. ¡Dios mío, en España, en el país ya educado para instituciones libres! Con todo, me acordé de aquel célebre epitafio y añadí, involuntariamente:
Aquí el pensamiento reposa, En su vida hizo otra cosa.
Dos redactores del Mundo eran las figuras lacrimatorias de esta grande urna. Se veían en el relieve una cadena, una mordaza y una pluma. Esta pluma, dije para mí, ¿es la de los escritores o la de los escribanos? En la cárcel todo puede ser.
La calle de Postas, la calle de la Montera. Estos no son sepulcros. Son osarios, donde, mezclados y revueltos, duermen el comercio, la industria, la buena fe, el negocio.
Sombras venerables, ¡hasta el valle de Josafat!
Correos. ¡Aquí yace la subordinación militar!
Una figura de yeso, sobre el vasto sepulcro, ponía el dedo en la boca; en la otra mano una especie de jeroglífico hablaba por ella: una disciplina rota.
Puerta del Sol. La Puerta del Sol: ésta no es sepulcro sino de mentiras.
La Bolsa. Aquí yace el crédito español. Semejante a las pirámides de Egipto, me pregunté, ¡es posible que se haya eregido este edificio sólo para enterrar en él una cosa tan pequeña!
La Imprenta Nacional. Al revés que la Puerta del Sol, este es el sepulcro de la verdad. Única tumba de nuestro país donde a uso de Francia vienen los concurrentes a echar flores.
La Victoria. Esa yace para nosotros en toda España. Allí no había epitafio, no había monumento. Un pequeño letrero que el más ciego podía leer decía sólo: ¡Este terreno le ha comprado a perpetuidad, para su sepultura, la junta de enajenación de conventos!
¡Mis carnes se estremecieron! ¡Lo que va de ayer a hoy! ¿Irá otro tanto de hoy a mañana?
Los teatros. Aquí reposan los ingenios españoles. ¡Ni una flor, ni un recuerdo, ni una inscripción.
El Salón de Cortes. Fue casa del Espíritu Santo; pero ya el Espíritu Santo no baja al mundo en lenguas de fuego.
Aquí yace el Estatuto.
Vivió y murió en un minuto.
Sea por muchos años, añadí, que sí será: éste debió de ser raquítico, según lo poco que vivió.
El Estamento de Próceres. Allá en el Retiro. Cosa singular. ¡Y no hay un Ministerio que dirija las cosas del mundo, no hay una inteligencia provisora, inexplicable! Los próceres y su sepulcro en el Retiro.
El sabio en su retiro y villano en su rincón.
Pero ya anochecía, y también era hora de retiro para mí. Tendí una última ojeada sobre el vasto cementerio. Olía a muerte próxima. Los perros ladraban con aquel aullido prolongado, intérprete de su instinto agorero; el gran coloso, la inmensa capital, toda ella se removía como un moribundo que tantea la ropa; entonces no vi más que un gran sepulcro; una inmensa lápida se disponía a cubrirle como una ancha tumba.
No había aquí yace todavía; el escultor no quería mentir; pero los nombres del difunto saltaban a la vista ya distintamente delineados.
¡Fuera, exclamé, la horrible pesadilla, fuera! ¡Libertad! ¡Constitución! ¡Tres veces! ¡Opinión nacional! ¡Emigración! ¡Vergüenza! ¡Discordia! Todas estas palabras parecían repetirme a un tiempo los últimos ecos del clamor general de las campanas del día de Difuntos de 1836.
Una nube sombría lo envolvió todo. Era la noche. El frío de la noche helaba mis venas. Quise salir violentamente del horrible cementerio. Quise refugiarme en mi propio corazón, lleno no ha mucho de vida, de ilusiones, de deseos.
¡Santo cielo! También otro cementerio. Mi corazón no es más que otro sepulcro. ¿Qué dice? Leamos.
¿Quién ha muerto en él? ¡Espantoso letrero! ¡Aquí yace la esperanza!