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14/07/2008
Desde la wikipedia: " Alfonso IX de Borgoña[1] (Zamora, 15 de agosto 1171 - Sarria, 24 de septiembre de 1230) fue Rey de León[2] desde el 21 de enero de 1188 hasta su muerte. Hijo de Fernando II de León y Urraca de Portugal, tuvo dificultades para hacerse con el poder debido a las intrigas de su madrastra Urraca López de Haro, que aspiraba a entronizar a su propio hijo, el infante Sancho. A lo largo de su reinado tuvo numerosos conflictos y tensiones con su primo Alfonso VIII de Castilla. Debido a éstos estuvo ausente en la Batalla de las Navas de Tolosa, pese a lo cual realizó una gran actividad de reconquista, recuperando para la Cristiandad las ciudades de Cáceres, Mérida y Badajoz. Casó con Berenguela de Castilla, de quien hubo al infante Fernando. Tras anularse el matrimonio Berenguela se llevó a su hijo a su tierra natal y logró convertilo en rey de Castilla a la muerte de Enrique I en 1217. Debido a ello, padre e hijo se distanciaron, y, al parecer, la animadversión de Alfonso IX hacia los castellanos le llevó a dejar el reino en manos de sus hijas, en lugar de las de su primogénito. Sin embargo, su testamento fue anulado y Fernando le sucedió como rey de León, uniendo así definitivamente ambas coronas. // Acceso al Trono e Inicio del Reinado [editar] Alfonso IX encontró enormes dificultades para acceder a un trono, que por derecho de nacimiento le pertenecía. Por una parte, se encontraba su madastra Doña Urraca, la cual quería eliminarle, pues pretendía que su hijo Sancho fuera el que heredará el Reino, a pesar de haber nacido más tarde. Doña Urraca argumentaba que Alfonso IX no tenía derecho al trono porque el matrimonio entre sus padres había sido anulado. A esto se le unía el deseo de los reinos vecinos de Portugal y Castilla de repartirse el Reino de León y el hecho de que la seguridad de las personas y sus bienes del Reino de León no era muy buena. No obstante, todo se resolvió a favor de Alfonso IX, debido a que Doña Urraca no consiguió apoyos para sus fines entre los leoneses. El inicio del reinado fue sumamente complicado, pues como ya se ha dicho antes, los portugueses y castellanos ambicionaban las tierras del Reino por el Este y por el Oeste, mientras que los almohades suponían un gran peligro por el Sur. Por si las amenazas extranjeras no bastaran, el nuevo monarca se encontró con que el Reino estaba en bancarrota, debido a la política que había llevado su padre durante su reinado. Con esta situación, el monarca, que apenas contaba 17 años, convocó las famosas Cortes de León en 1188, en la cual fueron convocados por primera vez los representantes del pueblo para intervenir en asuntos de estado. Siendo de esta manera, las primeras Cortes Democráticas de Europa y del Mundo. Cortes de León [editar] Las Cortes de León fueron convocadas en la primavera del año 1188, probablemente en la primera quincena de Abril, ya que el 27 de este mismo mes, Alfonso IX confirmaba al Obispo de Oviedo todos sus privilegios. Las Cortes se reunieron en el claustro de San Isidoro bajo la presidencia de el Rey leonés. Estaban presentes todos los obispos del reino, incluyendo al arzobispo de Santiago de Compostela, que era la máxima autoridad religiosa del Reino, además de los nobles y los magnates del Reino más los representantes del pueblo de las poblaciones más importantes del Reino, que por primea vez eran convocados a un acto de estas características. Las ciudades representadas más importantes eran León, Oviedo, Salamanca, Ciudad Rodrigo, Zamora y Astorga, incluyendo también otras de menor relevancia como Toro, Benavente, Ledesma y algunas más. El motivo por el cual se convocó al pueblo llano fue sin duda la acuciante necesidad del rey por solventar la grave situación económica que sufría el Reino. El hecho de que los representantes del pueblo gozaran de una gran prosperidad económica y de que la colaboración con la nobleza en este aspecto era demasiado complicada, motivó que el pueblo llano asistiera a estas Cortes. Así, Alfonso IX consiguió, sin implicar a la nobleza, generar más recursos para el Reino, recursos cada vez más necesarios por el creciente gasto que ocasionaban las guerras con los vecinos; mejorar la administración de justicia y eliminar los abusos de poder de la nobleza. Conflictos territoriales [editar] Valderas fue una de las plazas leonesas que usurpo Alfonso VIII en los inicios del reinado de Alfonso IX Recién coronado Alfonso IX, se reunió con su primo Alfonso VIII, Rey de Castilla en Carrión, con la intención de iniciar unas buenas relaciones con Castilla, que permitieran una paz duradera. La reunión consistía en una ceremonia para investir a Alfonso IX caballero, y como era costumbre en estos casos, Alfonso IX besó la mano del rey castellano, recibiendo por parte de este la espada y el cinturón propios de un caballero. Cabe destacar que en la misma ceremonia, fue armado caballero el Príncipe Conrado de Suabia, hijo del Emperador Federico Barbarroja, de Alemania. El príncipe había venido con el objetivo de desposar la Infanta Doña Berenguela, hija de Alfonso VIII, algo que debido a la oposición de esta, no pudo hacer. Alfonso VIII de Castilla, más tarde, rompiendo el pacto y obsesionado con ampliar su territorio a costa del de León, entró con sus tropas en territorio leonés y se apodero de varias plazas que nunca habían pertenecido a Castilla, entre ellas, Valencia de Don Juan y Valderas. Rompía así las hostilidades con el Reino de León, invadiendo unos territorios que marcarían la política exterior de Alfonso IX. Sancho I de Portugal al Oeste, penetró en territorio leonés con el mismo objetivo que Castilla: apoderarse de las tierras del Reino de León. Así, el Reino se vio cercado entre dos frentes que amenazaban con su destrucción.
La liga de Huesca se fraguo en la ciudad del mismo nombre. Alfonso IX, viendo la situación, se dio cuenta del grave peligro que corría su Reino. De este modo, para buscar una solución , utilizó la diplomacia y se puso de inmediato a buscar apoyos en Portugal. Primero se entrevistó con Sancho I de Portugal y concertó el matrimonio con la Infanta Teresa, que más tarde se llamaría Santa Teresa de Portugal, hija del Rey de Portugal. Como ambos eran nietos de Alfonso Enriquéz, primer rey de Portugal, el matrimonio entre ambos estaba prohibido. No obstante, el matrimonio duró tres años, en los cuales, tuvieron tres hijos: Dulce, Fernando y Sancha. Fernando, por desgracia, murió muy joven, en el año 1214. La boda, por los motivos citados, no agradó a algunos eclesiásticos, que tomando cartas en el asunto, informaron al Papa Celestino III, que había sido consagrado Papa recientemente, el día 14 de abril de 1191, siendo este uno de los primeros casos con los que inauguró el pontificado. Celestino, se mostró implacable y tildó el matrimonio de incesto, pronunciando más tarde una sentencia de excomunión y entredicho, la excomunión afectaba a los reyes de León y de Portugal, mientras que el entredicho afectaba a ambos Reinos. Liga de Huesca [editar] En un tiempo convulso, el Rey de Portugal propuso a su homólogo aragonés un pacto para defenderse de Castilla. El Rey de Aragón, temeroso de Castilla, propuso al rey portugués que el pacto se extendiera al Reino de Navarra y al Reino de León, el pacto entre estos cuatro reinos fue llamado la Liga de Huesca. El pacto consistía en un compromiso por el cual ninguno de los monarcas firmantes entraría en guerra sin el mutuo consentimiento. Alfonso IX, por su parte, firmó el tratado por la poca confianza que tenía de Alfonso VIII, Rey de Castilla, quién a pesar del convenio de Carrión seguía sin devolverle las plazas leonesas que aún retenía. Pacto con los almohades [editar] En 1191, Alfonso IX, temeroso del peligro que suponía el gran poder de los almohades, firmó una tregua de cinco años ante la imposibilidad de enfrentarse a un enemigo tan peligroso. El Papa Celestino no tardó en reaccionar ante este pacto, de esta manera, excomulgó al Rey de León para castigarle por su pacto con los almohades. E incluso hizo más; procedió a conceder las mismas gracias a aquellos que lucharán contra León que las que recibían los que participaban en los cruzados, dejando así relevados de obediencia al Rey a los súbditos leoneses. De este modo, Portugal, creyendo que el final del Reino de León estaba cerca, aprovecharon la oportunidad para atacar a León, esperando, como años atrás, ampliar sus dominios a costa del Reino de León, por ello invadieron Galicia con ayuda de varios nobles gallegos, tomando Tuy y Pontevedra, poblaciones que pasaron de nuevo al Reino de León más tarde. Astorga resistió los ataques de Alfonso VIII cuando este intentó conquistarla. Alfonso VIII de Castilla, por su parte, con la ayuda de Portugal y Aragón, aprovechó la bula para atacar también el Reino. Penetró por el Sur, atacando Benavente, fracasando en su conquista, avanzando más tarde hacía el Norte hasta Astorga, ciudad que también ataca fracasando en el intento de nuevo. Después de dejar un sendero de destrucción a su paso llega a las puertas de la ciudad de León, a la cual tan siquiera es capaz de acceder, contentándose con la toma de Puente Castro, localidad cercana a la ciudad, tras varios días de brutales ataques. Después de la toma de esta localidad, el rey castellano redujo a cenizas el barrio judío y su sinagoga, esclavizando a los moradores. Cuando en 1195, Alfonso IX recibe ayuda de los árabes en forma de dinero y tropas, este se decide a contraatacar contra Castilla, llegando hasta Carrión, de este modo y considerando Alfonso IX que se repara la humillación sufrida por el acto de besar la mano del Monarca castellano y para confirmar la anulación de aquello, se hace nombrar caballero nuevamente. El Rey de Castilla, Alfonso VIII, para evitar males mayores, hizo también un pacto con los almohades. Y aunque lo correcto hubiera sido que este nuevo pacto hubiera sido motivo de escándalo como el leonés y motivo de excomunión, no sucedió tal cosa. El legado pontificio, conocedor de las malas relaciones entre los Reinos de León y de Castilla, quiso mediar en el conflicto. Así, consiguió que ambos reyes se reunieran en Tordehumos, provincia de Valladolid, firmando un tratado de paz el 20 de abril de 1194, en el cual se obligaba al rey castellano a devolver las plazas leonesas en su poder, algo que por supuesto, no hizo en su totalidad, pues devolvió unas pero no otras. En el tratado, Alfonso IX se comprometió a casarse con Doña Berenguela, hija mayor del Rey de Castilla. La boda se celebró con gran esplendor en la iglesia Santa María de Valladolid, a principios de diciembre del año 1997. La derrota de Alarcos [editar] El peligro que corrían los reinos cristianos desde el Sur era evidente, y se veía con suma inquietud cualquier movimiento que llevaran a cabo los almohades. Era una prioridad eliminar de una vez por todas esta amenaza. Así, Alfonso VIII, rey de Castilla, pidió ayuda al rey leonés, Alfonso IX para eliminar esta amenaza, ofreciéndole la devolución de las plazas leonesas que aún retenía en su poder. No obstante, se lo pensó mejor y discutió el tema con su Estado mayor, el cual le aconsejó atacar. Así él esperaba derrotar solo a los almohades y no compartir su gloria con el Reino de León. De esta manera, los ejércitos cristiano y musulmán se encontraron el 19 de Julio del año 1195 en Alarcos, en Ciudad Real, la batalla terminó con una severa derrota para el ejercito cristiano. Los historiadores árabes de la época, reconocen que si el rey castellano hubiera esperado al leonés, el resultado de la batalla habría sido diferente. Alfonso IX se encontraba muy cerca de la batalla cuando el rey castellano decidió atacar, pero no lo suficiente para que las tropas leonesas pudieran intervenir en la batalla y hacer algo por derrotar al ejercito musulmán. No obstante, una vez consumada la derrota, Alfonso IX se citó en Toledo con su primo, Alfonso VIII de Castilla, para demandarle que cumpliera el acuerdo y le devolviera las plazas leonesas en su poder. Alfonso VIII de Castilla se negó, y el rey leonés abandonó la reunión indignado. Las Navas de Tolosa [editar] Una vez más, los almohades eran considerados como una amenaza que debía ser eliminada; esto motivó a el arzobispo de Toledo, Don Rodrigo Jiménez de Rada a informar al nuevo papa Inocencio III, quién inició unas gestiones. Con fecha 16 de febrero, el Papa envió una bula al Rey de Castilla para informarle de la conveniencia de iniciar una guerra contra los almohades. El monarca castellano contestó que haría una cruzada contra los almohades. La iniciativa pasaba pues al Reino de Castilla. El monarca castellano, que había sufrido la grave derrota de Alarcos, sabía que necesitaba la colaboración de los otros reinos cristianos de la península si quería salir victorioso en esta empresa. De esta forma, mientras Alfonso de Castilla se encontraba en Madrid preparando la batalla junto al hijo del Rey, que moriría antes de que sucediera la batalla, se enviaban mensajeros a Navarra, Aragón y a León. En Castilla, se temía el poder del Reino de León, pues hacía poco había demostrado su poder, derrotando a los portugueses en batalla. Y además, en la conciencia del rey Castellano preocupaba el hecho de lo que haría el rey leonés para recuperar los territorios leoneses, que pese a todos los pactos, Castilla mantenía todavía. De este modo, Alfonso VIII de Castilla temía que Alfonso IX pusiera como condición para participar en la batalla la devolución de todos los territorios usurpados, o que en el caso de que el rey leonés no acudiera a la batalla, aprovecharía la oportunidad para recuperarlos. Así, Alfonso VIII de Castilla pidió la mediación del Papa en el conflicto, para evitar que Alfonso IX pudiera recuperar estos territorios. El papa accedió y penó con la excomunión a todo aquel que se atreviera a violar la paz mientras los castellanos lucharán contra los musulmanes. Este hecho contrasta con lo sucedido años atrás, cuando el mismo Papa había obligado, sin éxito a Alfonso VIII a devolver esos castillos a Alfonso IX. El rey de León, Alfonso IX, que ansiaba acudir a la batalla, convocó una Curia Regia con los suyos como era obligación del Rey. Los consejeros le recomendaron que pusiera condiciones a la participación en dicha batalla, y así, Alfonso IX respondió a su homólogo castellano que acudiría gustoso en cuanto se le devolvieran los territorios que le pertenecían. Alfonso VIII de Castilla fija en Toledo la reunión de las tropas como punto de partida. A las tropas castellanas se les unieron las de Aragón y Navarra así como un gran número de caballeros franceses, italianos y de otros países europeos. A la batalla no acudieron los reyes de León ni de Portugal, pero estos si que permitieron que sus vasallos se incorporarán a la batalla. De este modo, muchos leoneses, asturianos y gallegos participaron en la batalla. Y tal como había temido Alfonso VIII, el rey leonés, Alfonso IX, procedió a recuperar lo que era suyo, pero para no romper el edicto del Papa y poder ser excomulgado se dedicó a recuperar todas las plazas que estaban dentro de las fronteras de León, evitando así el enfrentamiento en tierras castellanas. Cuando Alfonso VIII volvió de la batalla vio los hechos consumados y no pudo hacer nada. Es más, invitó a los Reyes de León y de Portugal a firmar un tratado de paz, el cual se firmó en Coimbra. Hubo incluso un nuevo pacto en el cual Alfonso VIII devolvió las plazas leonesas de Peñafiel y Almanza a Alfonso IX. Reconquista [editar] Después de varios intentos, Alfonso IX consiguió conquistar Cáceres en 1227 Finalizadas las luchas con Castilla después de la muerte de Alfonso VIII, Alfonso IX reemprendió sus planes de reconquista. Es en el año de 1218 cuando el monarca leonés prepara una expedición a tierras musulmanas con la intención de conquistar Cáceres, no obstante, la ciudad estaba bien defendida y el intento fracasa. En una segunda incursión a tierras musulmanas, Alfonso IX se encuentra con un nuevo enemigo, el cual no era otro que el Reino de Portugal, el cual ansiaba las mismas tierras que el monarca leonés quería para el Reino de León. De esta manera, los portugueses atacan a las tropas leonesas en Braga y Guimaraes, siendo derrotadas en ambas ocasiones. El 13 de Junio del año 1219, ambos reinos firman un nuevo tratado de paz para poner fin a las hostilidades. Después de estas victorias contra los portugueses, Alfonso IX realiza una incursión en tierras musulmanas hasta Sevilla, donde derrota a los musulmanes y recoge un gran botín. En 1221, Alfonso IX vuelve a intentar la toma de Cáceres, fracasando en el intento de nuevo pero consiguiendo tomar la ciudad de Valencia de Alcántara. El rey volvería a intentar conquistar la ciudad en los años 1223, 1224, 1225 y 1226, fracasando en todas estas ocasiones. Pero finalmente, en 1227, la ciudad fue tomada gracias a la ayuda de la Orden de Calatrava. 3 años más tarde, en 1229, Alfonso IX concedería a Cáceres sus fueros. Tomada la ciudad de Cáceres , Alfonso IX reemprende la reconquista del resto de Extremadura en 1229, de esta manera, reconquista primero Montánchez y después de cercarla, Mérida cae en 1230. La caída de Mérida ocasionó que los musulmanes de estas tierras huyeran hacia lugares más seguros, favoreciendo de esta manera, que Alfonso IX entrará en la capital extremeña: Badajoz en Abril de 1230. Después de Badajoz, caería Baldala, que hoy se llama Talavera la Real. Después de esta gloriosa campaña, Alfonso IX se dirigió a Santiago de Compostela a visitar al Apóstol Santiago, por el cual sentia gran devoción. En el camino, enfermó gravemente en Villanueva de Sarria, muriendo poco después, el 24 de Septiembre de 1230. Después de su muerte, fue enterrado en la catedral de Santiago, al lado de su padre, según se recogía en su testamento. Gestión del Reino de León durante su reinado [editar] La ciudad de Tuy fue potenciada por Alfonso IX mediante la concesión de un Fuero. Repoblación [editar] Alfonso IX aplicó una política de repoblación basada en el conocimiento de las actuaciones que sus predecesores habían hecho, eligiendo así la que había resultado más conveniente. Así, aplica sobre todo técnicas parecidas a las que en su día siguen Alfonso III y Ramiro II. Es destacable que no solo se dedicó a repoblar zonas nuevas, sino que también potenció las ya pobladas mediante Fueros para mejorar el gobierno y el desarrollo de las villas y ciudades del Reino de León. Concede así fueros a Tuy, Lobera y Puentecaldelas y repobló Mellid, Monforte de Lemos y Villanueva de Sarria en Galicia. En Asturias concedió fueros a Llanes después de repoblarla y eximió del pago del portazgo a Oviedo desde Oviedo a León, además repobló Tineo. Por último, en León concedió fueros a Carracedelo y a Puebla de Sanabria y repobló Villalpando. Recursos Económicos [editar] La base de la economía del Reino se basaba en la agricultura y en la ganadería, y conocedor de esto Alfonso IX, promulgó varias leyes en el principio de su reinado para favorecer la actividad vitivinícola y la actividad maderera, así como las vacas y otros animales de labor, con el fin de impulsar las actividades existentes y diversificar en cierto modo la economía del Reino. Durante su reinado, en la zonas Húmedas del Reino, como Asturias y Galicia, florece la Ganadería, mientras que en la zona del Duero, florece la Agricultura. La producción de cereal, bastante abundante en la zona del Duero, era insignificante en Asturias y Galicia, teniendo problemas estos territorios incluso para abastecer de trigo a las iglesias, las cuales lo necesitaban para hacer la consagración religiosa. Ante esta escasez, no es de extrañar que se considerara un gran lujo comer pan de trigo en dichos territorios, especialmente en las ciudades. La producción de cereales en todo el reino se ceñía sobre todo a trigo y centeno, aunque también se producían otros productos como hortalizas, lino y legumbres. Los animales empleados en la agricultura eran vacas y bueyes, sustituyéndose en las llanuras de Tierra de Campos por mulas, conocidas como bestias por los lugareños. El vino era un producto que se producía en todo el Reino, aún así, destacan algunos puntos de producción: la Comarca de Ribadavia en Orense, Villafranca en la provincia de León, Toro en la provincia de Zamora y la Ribera de Duero y Tierra de Campos. La pesca también era un recurso importante en todo el reino, pues mucha gente se dedicaba a la pesca tanto de mar como de río. En Asturias, la producción de manzana era enorme, y como normalmente había un gran excedente, este era usado para producir sidra. Alfonso IX llegó a sorprenderse cuando le comunicaron que varias comunidades monásticas asturianas cosechaban las manzanas para después elaborar sidra para todo el año. Uno de los grandes logros de la gestión de Alfonso IX fue el acusado descenso del poder que ostentaban los nobles respecto a épocas anteriores y a otros Reinos, debido a la política seguida por el Monarca leonés. La Universidad de Salamanca [editar] Uno de los actos más importantes y destacables del reinado de Alfonso IX en el Reino de León fue la creación de la Universidad de Salamanca. En aquellos tiempos eran normales los estudios en las Catedrales de todo el Reino de León. Entre ellos destacaban los de la catedral de Santiago que contaba con muchos maestros, algunos de ellos extranjeros. Hacía tiempo tiempo que Rodrigo Jiménez de Rada, había creado un Estudio general en Palencia, que acabó convirtiéndose en Universidad, un estudio donde los leoneses tenían difícil acudir, debido a los continuos choques entre León y Castilla. Es por esto que Alfonso IX decidió crear la segunda Universidad más antigua de España el año 1218, fundándose como Estudio Superior de Salamanca. Años más tarde, Fernando III el Santo la daría un gran impulso y Alfonso X el Sabio finalmente la convertiría en Universidad el 6 de mayo de 1254. El Problema de la Sucesión [editar] | Uno o más wikipedistas están trabajando actualmente en extender este artículo. Es posible que, a causa de ello, haya lagunas de contenido o deficiencias de formato. Por favor, antes de realizar correcciones mayores o reescrituras, contacta con ellos en su página de usuario o en la página de discusión del artículo para poder coordinar la redacción. | La temprana muerte del infante Fernando, hijo de Alfonso IX con la Reina Teresa trastocó los planes del monarca leonés. Alfonso IX, que se había casado dos veces, en los cuales tuvo dos hijos varones. Muerto el primero, quedaba otro, llamado también Fernando, que había tenido con la Reina Berenguela. Su nombramiento como Rey de Castilla cambió las cosas de nuevo. Después de ello, Alfonso IX pensó en sus hijas, las infantas Sancha y Dulce, habidas de su primer matrimonio con la reina Teresa. Referencias [editar] - ↑ Según la numeración cronológica real del Reino de León, debería haber sido conocido como Alfonso VIII, pero, históricamente se le asignó el ordinal IX, como forma de "unir" las cronologías de León y de Castilla (en Castilla reinaba por aquel entonces Alfonso VIII). Sin embargo, en las Siete Partidas de su nieto Alfonso X el Sabio, éste afirmaba ser "Afonso IX"
- ↑ La titulación completa era Rex Legionis et Gallecie (Rey de León y Galicia)
Véase también [editar] Bibliografía [editar] - Secundino Serrano (Director del Equipo) (1991), Enciclopedia de León Volumen I, La Crónica de León. ISBN 84-920557-4-X.
- Secundino Serrano (Director del Equipo) (1991), Enciclopedia de León Volumen II, La Crónica de León. ISBN 84-920557-5-8.
- Manuel Carriedo Tejedo, Carlos Estepa Díez, (1997), Historia de León, Volumen II; El Reino de León en la Edad Media, La Crónica de León. ISBN 84-920557-8-2.
- Joaquín Cuevas Aller (2007), Historia de Asturias y León. El nacimiento de España. ISBN 13:978-84-612-0822-7.
- VV.AA. (1996), Reyes de León, EDILESA. ISBN 84-8012-135-1. "
Por cierto, mañana dicen que se inaugura cierta exposicion en el Kiosko Alfonso sobre este rey...
05/07/2008
Desde La Opinion: " RUBÉN BRUÑA. A CORUÑA. La Fundación Barrié de la Maza presentó ayer el libro Galicia, The Times y La Guerra de la Independencia. Henry Crabb Robinson y la corresponsalía de The Times en A Coruña ( mas bien en Corunna, que es como se llama nuestra ciudad en ingles. Alli no usan el gallego demasiado :-) ) (1808-1809), que pertenece a la serie Galicia Viva. En el libro escrito por el doctor en Ciencias de la Información, Elías Durán de Porras, también se recogen las memorias de Henry Crabb Robinson durante su estancia en Galicia. En ellas, el periodista cuenta con todo detalle cómo la ciudad se llenó de confidentes, espías y militares. "Robinson llega a A Coruña sin tener ni idea de castellano, con el Quijote en inglés bajo el brazo y dispuesto a realizar crónicas lo más fidedignas posibles de España y Galicia"apuntó Durán de Porras. El cariño del inglés a A Coruña quedó patente en una frase: "Todo el mundo debería tener derecho a vivir aquí un mes". El 9 de agosto de 1808, el diario británico The Times publicó una columna con el nombre Desde las orillas de la bahía de Vizcaya. Con este hecho, se inició una serie de artículos escritos desde A Coruña por Henry Crabb Robinson, uno de los mejores periodistas de la época. En sus crónicas, el periodista británico reflejó un hecho desconocido para una gran mayoría de gallegos: A Coruña fue durante el primer año de la contienda española el punto de referencia para políticos, prensa y opinión pública inglesa. ( que se lo digan a Moore...)"
01/07/2008
Pasaba ayer por el Centro Comercial de Cuatro Caminos cuando vi la pequeña exposicion dedicada a esta recreacion historica. Os dejo un par de fotos. 
y una foto del cartel, con la web y todo. 
Ah, si yo tuviera tiempo y no fuera un hobby taaaaaaan caro...
24/06/2008
Desde El Ideal Gallego: "R.L. > A CORUÑA  | La Fundación Juana de Vega organiza el congreso GAGO |
El director de la cátedra Juana de Vega, Xosé Ramón Barreiro Fernández, y el presidente de la institución, Enrique Sáez Ponte, presentaron, en la sede de la entidad en Oleiros, el congreso “A Guerra da Independencia e o primeiro liberalismo en España e América”. El congreso se celebrará en Palexco los días 16, 17 y 18 de julio y servirá para reflexionar sobre la transcendencia de la Guerra de la Independencia en la configuración de una naciente cultura política liberal en España y en la América hispana. Además, ofrecerá un espacio para la presentación de los más recientes debates, estudios y tendencias en la investigación, tanto de la guerra, como de los primeros liberalismos. Durante la presentación del congreso, en la que también participó la presidenta de proyectos de la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, Carlota Álvarez Basso, y el coordinador del evento, José María Portillo, se destacó la importancia de celebrar en este año la reunión. El bicentenario del período histórico es el momento óptimo para revivir el estado actual de conocimiento sobre el mismo, explicaron. Para huir de magnificaciones históricas injustificadas, el congreso propone presentar al público un estado de la cuestión a través de cinco aspectos del proceso histórico. El encuentro se abrirá con una conferencia a cargo del profesor de la Universidad de California, Tulio Halperin Donghi, y contará con la presencia de otras figuras destacadas. Durante los tres días de duración, intervendrán nombres como Richard Hocquelelt, de la Ecole de Hautes Etudes en Sciences Sociales de París, y Jaime del Arenal Fenochio, director de la Escuela Libre de Derecho de México. " Por cierto, estamos ya en plena era de la informacion y de internet. ¿Cuando empezaran a grabarse estas cosas y a ponerse a disposicion del publico? Mas que nada, porque se supone que el Ayuntamiento usa el dinero de todos para financiar estas cosillas, asi que supongo que todos deberiamos tener acceso a la informacion del Congreso, ¿no?
02/06/2008
24/05/2008
El día que hicimos la Transición
por Pedro Jorge Romero y Ricard de la Casa
-Hoy os toca a vosotros hacer la transición -dijo la voz del teniente de guardia en mi oído. Abrí los ojos inmediatamente. Toda la habitación estaba a oscuras. Se había activado una alarma temporal y en esos momentos todo el edificio debería estar completamente sellado: nadie podía entrar ni salir. Diez segundos más tarde se encendieron las luces. Los nanosistemas de nuestros cuerpos comenzaron a activarse, controlando cientos de procesos biológicos. Ahora podía ver con mayor claridad. La transición es un clásico. Al menos una vez por semana hay que hacerla, y en ocasiones hasta dos o tres veces en un mismo día. ¿Por qué todos los terroristas, de uno u otro bando, tienen semejante fijación con ese período? ¿Por qué no intervienen más a menudo en la guerra civil o en el asunto de la armada invencible? Supongo que, simplemente, la transición está tan llena de posibilidades, hay tantos caminos abiertos simultáneamente que todo bando político o grupo económico se cree capaz de ajustar el proceso de forma que triunfe su particular posición. Parece tratarse también de una fijación particularmente española. Otros países sufren también ataques terroristas que pretenden cambiar la historia a su gusto, pero esos casos se producen una o dos veces al año. Sin embargo nosotros tenemos que lidiar hasta con treinta casos a la semana y más de la mitad pueden situarse en la transición. Parece que los españoles estamos tan insatisfechos de nuestra historia y somos tan incapaces de aceptar que otros hayan triunfado en el pasado que realizamos grandes esfuerzos por cambiarla. En cualquier caso, no importa: el trabajo del Cuerpo de Intervención Temporal de la GEI es evitar que esas situaciones se den, y en particular cuidamos mucho de la transición. En realidad hemos llegado a ser unos expertos en ella. Aprender de los terroristas nos ha dado una excelente visión de ese período. Hemos profundizado tanto en todos sus vericuetos, que somos capaces de aventurarnos en esos años sin ninguna preparación ni estudio concreto. Rudy es experto en flujo temporal, yo diría que muy bueno. Es capaz de discernir que acción dará el mejor resultado. Marisa y yo somos expertos en historia española comparada. No sólo la nuestra, sino también de las principales ramas que subyacen desde el 2012. Isabel es experta en ambas cosas a la vez, es muy buena relacionándolas. Nos levantamos inmediatamente de los camastros. Yo fui el primero, Isabel la siguiente, luego Marisa y finalmente Rudy. Isabel y Marisa tenían mucha experiencia, pero Rudy era la primera vez que hacía la transición desde su último reclutamiento. Yo por mi parte he hecho la transición diez veces seguidas; mi mejor récord. Los que estamos de guardia normalmente dormimos vestidos, para estar listos en el caso de tener que realizar una operación. Pronto estuvimos preparados. Isabel se acercó a mí y me miró fijamente. Era una reafirmación de nuestro acuerdo; hemos sido amantes la mayoría de las ocasiones, sólo amigos en otras, pero siempre hemos estado juntos y nos hemos apoyado el uno al otro. Nuestra última relación había sido un poco desigual, ella no estaba muy segura, pero parece que yo seguía intentándolo. -Vamos -me dijo apartando finalmente la mirada. -Sí -fue mi lacónica respuesta. Siempre me levanto de mal humor y con pocas ganas de hablar. Rudy y Marisa ya habían salido con esa extraña velocidad que les caracteriza; nunca acabo de acostumbrarme a su hiperactividad. Tienen una relación extraña esos dos, tan pronto se ignoran como tan pronto no pueden separarse. Cada alistamiento lo cambia todo. Aunque en realidad, eso es algo con lo que todo agente del CIT tiene que vivir; las parejas como Isabel y yo somos más bien la excepción. Corrimos por los pasillos hacia la sala de documentación. En las películas holográficas, en cualquier línea temporal, el policía de turno o el agente secreto, se lanza inmediatamente a la acción, reparte golpes a diestro y siniestro y asunto resuelto. La realidad no es en absoluto así. Por desgracia, hay un componente de acción en nuestro trabajo, pero primero es necesario establecer con precisión cual es el cambio en el tiempo que se ha producido y evaluar la mejor forma de resolverlo. Sólo después intervenimos intentado realizar una operación lo más limpia y rápida posible. Y aún así todavía queda escribir el informe. Y dios te guarde de tener que informar de un desaparecido porque en ese caso el papeleo se hace interminable y hay que realizar otra operación. Llegamos a los tubos. Marisa apretó el botón que nos llevaría al sótano. La sala de documentación se encuentra en uno de los pisos más profundos del Cuartel General del CIT, es un lugar amplio y está casi por completo ocupada por seis terminales de ordenador, por debajo sólo queda la bóveda acorazada que contiene el portal, el lugar más vigilado y seguro del CIT. La puerta de tubo se abre directamente a la sala de documentación. Durante una emergencia sólo los agentes de guardia, nosotros en este caso, pueden acceder a la sala. El sistema electrónico de los tubos lee el estado de nuestros implantes para evaluar si tenemos permiso para estar allí. En caso de que uno de nosotros no estuviese autorizado el tubo ni siquiera se movería. Allí ya estaba el equipo de apoyo evaluando los cambios producidos. José Luis, Sara, Didac y Sandra. Si algo saliera mal en la operación ellos serían nuestros sustitutos. -Os juro que me estoy hartando de tanta Transición -dijo bostezando Sara al vernos llegar. Isabel se sentó frente a una de las consolas. Marisa ocupó la que quedaba libre. Los demás nos colocamos detrás. Isabel, desde su asiento, observó las imágenes cambiantes de la laboriosa búsqueda del punto de ruptura que los ordenadores, por comparación histórica, intentaban localizar. El sistema es relativamente simple, sólo hay que empezar a buscar hacia atrás a partir del 7 de agosto del 2012. Al principio los acontecimientos difieren mucho de la historia conocida, pero poco a poco los cambios van convergiendo a cero y la historia se aproxima a la real. En este caso, además, contábamos con la ventaja de saber que el cambio se había producido en la transición. Cada consola está conectada simultáneamente a nuestras propias bases de datos, de la historia tal como fue, y a las bases de datos del exterior, lo cual nos permite comparar los registros. Todo el Cuartel General del CIT, dependiente a su vez del Grupo Español de Inteligencia, está encerrado en un campo de éxtasis. Eso significa que nosotros sólo notamos los cambios en la historia comparando nuestros registros con los del exterior; para todos aquellos que estamos dentro del recinto, el cambio que había alterado la vida en el mundo exterior no se había producido y recordábamos la historia tal y como había sucedido. La existencia del campo de éxtasis significa que estamos virtualmente atrapados en el edificio. Podemos salir, sí, pero no podemos hacer vida independiente. Si viviésemos fuera, sin protección, la marea de la historia nos acabaría atrapando. Acabaríamos viviendo una versión determinada del universo y perderíamos nuestra efectividad como agentes. No, podemos espiar en el mundo, en la realidad de allá fuera, pero no disfrutar realmente de él. Posiblemente, la teoría que permite el viaje en el tiempo es la más extraña de toda la historia de la física; difícil de entender, formulada en un número increíble de ecuaciones. Es la base de una teoría de gran unificación que algún día lo explicará todo pero que, por el momento, nos permite viajar por el tiempo empleando cantidades razonables de energía. Se la llama simplemente Teoría Temporal o TT. Por desgracia, algunos de los efectos de la teoría son casi metafísicos. Cuando fue formulada, cuando aquel joven físico la comprendió finalmente, y la concibió pura y completa por primera vez, la teoría cambió la misma naturaleza del universo y de la realidad. Antes del 7 de agosto del 2012 existía una sola línea temporal. La historia era única, compartida por todos. En aquella tarde de agosto, justo en el momento de ser formulada definitivamente, el tiempo se volvió múltiple, las líneas temporales fueron divergiendo a medida que los fenómenos cuánticos se iban produciendo en el universo. Ahora existen infinitas historias, la gran mayoría casi idénticas, indistinguibles, sólo nimios detalles las hacen distintas; otras son muy diferentes. En muchas, billones de ellas, viven copias exactas de cada ser humano sobre la Tierra. Filósofos y físicos llevan veinte años intentado explicarlo y no han llegado muy lejos. Está claro, sin embargo, que los primeros físicos cuánticos tenían razón: el observador afecta lo observado y la existencia de seres inteligentes en el cosmos altera el funcionamiento del universo. ¿Cómo explicar si no esta situación? 5 minutos antes de un día de agosto sólo existía una historia y cinco minutos después existían millones de ellas. Es más, esas líneas temporales son reales y se pueden visitar con gran facilidad. La misma tecnología que permite el viaje en el tiempo permite el viaje entre líneas temporales alternativas. En 1955 Hugh Everett formuló lo que él llamó la interpretación de muchos mundos de la mecánica cuántica. Según él, cada vez que se producía un fenómeno a escala cuántica el universo se dividía en tantas versiones como fuesen necesarias para dar cuenta de todos los resultados posibles. En el caso más simple, dos posibilidades, en una rama el proceso se había producido, en otra no. Visto desde ahora, uno podría decir que Everett simultáneamente tenía razón y se equivocaba. Antes del verano del 12 el universo, en el caso más simples de solo dos opciones, aceptaba uno de esos fenómenos y desechaba el otro, después de esa fecha el universo hace lo posible por ejecutarlos todos y Everett sale vindicado. Después del 7 de agosto del 2012 el universo se divide en tantos universos como sean necesarios para cubrir todas las posibilidades. El campo de éxtasis que rodea al Centro de Intervención Temporal, que se basa en una extraña propiedad de algo que los físicos llaman tiempo imaginario, nos permite, a los que estamos dentro, experimentar un único pasado. Si alguien cambia la historia nosotros seguimos recordando la historia tal y como fue, lo cual nos permite darnos cuenta de cuando ésta ha sido manipulada. Por desgracia, el campo de éxtasis fue una conclusión tardía de la teoría y cuando se desarrolló era ya demasiado tarde. Aunque tampoco estoy seguro de qué se hubiese podido hacer: ¿Rodear todo el universo con un campo de éxtasis? De lo que si estamos seguros es que esa teoría demuestra que estamos solos en el universo. Al menos, que no hay ninguna civilización extraterrestre a nuestro nivel de desarrollo. Si hubiese alguna civilización más avanzada hubiesen descubierto antes la teoría temporal y nosotros ahora notaríamos que el universo comenzó en una fecha anterior a nuestro propio descubrimiento de la teoría. Como eso no es así, la conclusión es que estamos solos, o por lo menos, que somos los más avanzados de todo el universo. No es tan sorprendente como parece, alguien tenía que ser el primero. -Lo tengo -dijo en voz alta José Luis para llamarnos la atención. Todos nos agolpamos alrededor de su consola. Los ordenadores habían encontrado el punto del cambio. En su pantalla tenía la portada de El País del 28 de febrero de 1977. En la versión que teníamos en nuestra base de datos, la versión de la historia tal y como había sucedido originalmente, los titulares eran los usuales de la época: huelgas, manifestaciones, declaraciones del gobierno. En la versión que traíamos del exterior sólo había un titular que ocupaba todo el ancho de la primera página: Carrillo asesinado. El periódico del día anterior era idéntico a nuestra versión pero el del día siguiente tenía esa ominosa noticia que había eclipsado a todas la demás. -ésta es nueva, ¿no? -comentó Rudy. Nadie le contestó, en realidad no buscaba que nadie le respondiera. -Pobre hombre, sólo le faltaba esto. Ya le han hecho de todo -continuo Rudy. --Durante el entrenamiento nos enseñan muchas de las tretas utilizadas para cambiar el pasado. Casi todas coinciden en el mismo esquema, simplemente matar a algún personaje conocido. Casi siempre se trata de las mismas personas: Hitler, Stalin, Kennedy... Pero Rudy tenía razón, aún no habían probado a asesinar a Carrillo en esa entrevista, era curioso teniendo en cuenta la cantidad de veces que el mandatario comunista era manipulado en un sentido u otro. -Será mejor mirar más a fondo. Volved de nuevo a vuestras consolas y seguid buscando. Es demasiado evidente -dije. Cada uno intentó encontrar datos que relacionasen a Carrillo con esa fecha. Con los datos que daba el artículo del periódico, y los de días posteriores que trataban la noticia, pronto tuvimos una visión más o menos clara de lo sucedido. Aunque no encontramos ningún otro punto de cambio que no fuera resultado del asesinato del dirigente del PCE. Empecé a cotejar datos. Para el día 27 de febrero el presidente Suárez había concertado una entrevista en secreto con Carrillo. En aquel momento el Partido Comunista no había sido todavía legalizado, pasarían aún un par de meses, y entrevistarse con el secretario general del PC era, para la España de la época, citarse con el diablo en persona. Parece increíble, pero en aquel momento el Partido Comunista tenía un gran peso moral en la sociedad española y contar con los comunistas era imprescindible para consolidar la democracia, pero actuar con demasiada rapidez podía traer graves consecuencias. Suárez lo comprendía, pero sabía también que si podía legalizar el Partido Comunista y celebrar unas elecciones libres con todo el espectro político al completo ganaría prestigio y fuerza. Por esa razón concertó aquella entrevista supersecreta; sólo el Rey y un par de miembros del gobierno estaban enterados. La reunión en sí no fue demasiado importante, pero de haberse descubierto las todavía poderosas estructuras del franquismo hubiesen forzado la caída de Suárez y retrasado o impedido la llegada de la democracia. -Es curioso... hace más de tres años que no asesinaban a Carrillo -dijo Isabel con su suave voz que la caracteriza. A la cinco de la tarde recogieron a Carrillo en su piso en Puente de Vallecas. Fue llevado por una carretera discreta. Una persona, una mujer, lo llevó al chalet Santa Ana, en la afueras de Madrid; un lugar tranquilo. En la historia real, Suárez llegó unos minutos después y hablaron durante horas de Política, con 'P' mayúscula. Lo que los terroristas habían hecho fue muy simple. Se habían limitado a volar el coche en que viajaba Carrillo justo antes de llegar a la casa. Con eso se aseguraron dos cosas: que la entrevista fuese conocida por el búnker y la cólera del Partido Comunista ante la muerte de su líder. ¿No eran miembros del gobiernos lo únicos que conocían esa entrevista supersecreta? Las sospechas cayeron inmediatamente sobre el ejecutivo y en particular sobre el propio Suárez, que era inocente. Los sucesos caían a partir de ese momento en cascada. Busque los últimos asesinatos de Carrillo. Sólo había dos: en ambos había sido abatido a balazos, una vez en plena calle, cuando paseaba horas antes de que el PCE fuera legalizado y otra cuando hizo su primera aparición pública. Las consecuencias de ambos magnicidios eran, en ambos casos, mucho menores que las actuales. Esta vez, en vano, los poderes públicos pidieron calma. El búnker exigió explicaciones inmediatas y la destitución fulminante de Suárez, cosa que el Rey se vio obligado a hacer al cabo de tan sólo dos días. Mientras tanto, el Partido Comunista se lanzaba a la calle. El mes anterior, ante el asesinato de los abogados de la calle Atocha, el PCE había dado un ejemplo de saber estar realizando manifestaciones silenciosas, pero en aquel momento tenían a Carrillo de guía y confiaban mínimamente en el proceso de democratización. Ahora Carrillo ya no estaba y nadie confiaba en el gobierno. Los franquistas forzaron, en la terna presentada al Rey, la elección de un presidente duro que ordenó cargar contra los manifestantes. Por todo el país los civiles se enfrentaban con la policía. Poco a poco, otras fuerzas democráticas se fueron uniendo a los actos de protesta. El proceso de democratización se había perdido definitivamente, pero lo peor estaba aún por llegar. Una semana después se produce un golpe de estado. El Rey pierde todos sus poderes efectivos y se declara el estado de excepción en todo el país. Nadie lo respeta. Los choques continúan y pronto queda claro que España está sumida en una nueva guerra civil; lo que nadie quería, lo que todos hubiesen deseado evitar. Cataluña y el País Vasco aprovechan la confusión para declararse independientes, Marruecos ocupa Canarias invocando su soberanía, pero al menos los canarios se libraron de lo peor de la guerra. Barcelona es sitiada y arrasada por completo. Nadie sabe cuantos bandos luchan. En las grandes capitales los francotiradores disparan contra todo lo que se mueve y la comunidad internacional asiste estupefacta a una guerra civil en medio de Europa. Lo que tenía que haber sido la ex-Yugoslavia en los noventa es España en 1977: Asesinatos en masa, exterminios, violaciones, crímenes de guerra... Se emplean todo tipo de armas, bacteriológicas, químicas... Mueren millones de personas y todavía más cuando una explosión nuclear destruye Madrid por completo. Nadie sabe quién ha detonado el artefacto ni de dónde ha salido, todos se acusan mutuamente, pero eso es ya demasiado. Las Naciones Unidas ocupan España e imponen una paz precaria. Después de cinco años de lucha, el país está arruinado, destrozado, devastado, con perdidas de casi un tercio de su población, con refugiados y supervivientes que apenas tienen para comer. Ya no hay parlamento, ya no hay monarquía, la familia real murió con Madrid, ya no hay nada por lo que valga la pena luchar, pero la heridas tardarán en sanar. La reconstrucción llevará años y nadie sabe cuanto durará. Aún en 2032 resuenan sus ecos. Debo reconocer que como plan terrorista era muy bueno, mejor que la mayoría. Los he visto de casi todos los colores. En ocasiones prolongan la vida de Franco y eso retrasa todo el proceso democrático e incluso en algunas versiones la democracia llega con Franco aún vivo, que sigue al mando del ejército. En otras ocasiones se evita la muerte de Carrero Blanco que se convierte en Presidente del primer gobierno del Rey y consigue detener la apertura. También algunos conspiran para asesinar al Rey y traer la república. Y en ocasiones hay quien conspira para que Juan Carlos no suceda a Franco y su lugar sea ocupado por otro candidato al trono que continua la obra del dictador. Pero en lo que se refiere a efectos por mínima causa, nada superaba este caso. ¿Quién podría suponer que el asesinato de un sólo hombre en unas circunstancias que luego la historia apenas reseñaría pudiese tener consecuencias tan grandes?
Realizar un cambio en la historia después del 2012 no tendría ni la más mínima consecuencia; algo así produciría simplemente una nueva versión de la historia que coexistiría con las ya existentes y con las que la mecánica cuántica produce continuamente. Pero antes del 7 de agosto la TT prohíbe la existencia de más de una historia simultáneamente. Por tanto, la historia preexistente queda sustituida por la resultante del cambio. Muchas veces me he preguntado por qué nos empeñamos en corregir la historia, después de todo, ¿a quién la importa? La única respuesta que he podido encontrar es simplemente que la historia tal como fue, buena o mala, alegre o desdichada, es la nuestra y nadie tiene derecho a manipularla según que oscuros intereses. Pero bueno, una vez localizado el punto de bifurcación, es necesario arreglarlo. Ese es el momento más delicado. Habitualmente los verdaderos instigadores no suelen exponerse directamente y contratan el personal necesario para llevar a cabo la acción, que a su vez subcontratan a otros de poca monta allí donde quieren intervenir. Así que, por lo general, nos encontramos con unos pobres diablos que apenas saben nada. Por otro lado tenemos al personal altamente especializado en saltos temporales que es necesario atrapar. A los primeros intentamos darles un susto para que no reincidan, pero poca cosa más podemos hacer. Los segundos son muy difíciles de sorprender. Ellos, como nosotros, tienen todo el tiempo del mundo a su disposición, y nosotros no tenemos los equipos necesarios como para invertirlos en costosas y largas investigaciones de campo así que, cuando nos topamos con ellos, más por suerte que otra cosa, no solemos tener muchos miramientos. Tomamos el tubo y fuimos a la sala de la Transición. Ese período es tan visitado que ocupa todo un ala del subterráneo principal. Allí se guarda todo el vestuario y utensilios. También nuestras armas, disimuladas como objetos habituales de ese momento histórico. Utilizamos tanto esas ropas que las tenemos que renovar muy a menudo. Nos cambiamos para la época y la estación. Salimos y nos metimos en el tubo de nuevo. Pasamos nuevos controles de seguridad, aún más estrictos, y llegamos a la bóveda subterránea donde se guarda el portal. Cuando uno la visita tan a menudo como nosotros, éste acaba perdiendo todo su encanto, se transforma en un objeto más de la decoración surrealista de la bóveda acorazada. La estructura es una especie de cubo. Realmente es más alta que ancha y no es sólida. Sólo están las líneas que forman la estructura. Se le llama Portal Visser y está compuesto de masa negativa. Cuando te acercas empiezas a notar una extraña repulsión, porque en lugar de atraer la materia, la masa negativa la repele. Por tanto es imposible tocarlo, pero eso no es necesario. La estructura tiene unos cinco metros de lado y cabemos todos perfectamente. Tal y como está, el portal es completamente inactivo. Para realizar el viaje es necesario encontrar un agujero de gusano cuántico adecuado, uno que, de forma natural, conecte nuestra época con el punto temporal al que queremos viajar. Parece ser que, a escala lo suficientemente pequeña, el espacio-tiempo no es plano sino una espuma donde se forman continuamente estructuras anómalas. Algunas de esas estructuras son túneles que conectan dos regiones separadas, por ejemplo, un punto del 2032 con otro en el 1977. Esas estructuras se forman y destruyen tantas veces que no es necesario esperar mucho para encontrar la adecuada. En ese momento los técnicos la alimentan con energía para hacer que crezca hasta un tamaño macroscópico, lo suficientemente grande como para que podamos atravesarlo. Pero todavía no es seguro, para que sea estable es preciso colgar sus bocas a los portales Visser, las estructuras de masa negativa. Primero se acopla a la que tenemos en nuestro lado, luego una similar, algo más pequeña, se envía a través del túnel para que el otro extremo sea también estable. En ese momento, si la longitud del agujero de gusano se ha elegido lo suficientemente pequeña, se puede pasar de un lado a otro casi instantáneamente. Uno simplemente ve la imagen del otro lado, da un paso y ya está. Antes del 2012 se sabía que algo así era posible, pero se creía que las energías necesarias eran tan grandes que ningún gobierno de la Tierra, ni siquiera todos ellos juntos hubiesen podido reunir la energía imprescindible para abrir un portal. Además, los portales debían ser enormes, unos cinco kilómetros de diámetro, para garantizar un paso tranquilo y en ese caso estamos hablando de varias veces la masa del Sol. La TT lo cambió todo. De la noche a la mañana se podían usar cantidades mínimas de energía para ampliar un túnel entre dos regiones del espacio-tiempo o entre dos espacio-tiempo distintos. Los técnicos ya estaban preparando el salto. Arriba, en una sala de control, estaba nuestro equipo de apoyo, por si necesitábamos información adicional o por si había, a última hora, nuevos cambios en el continuo. -¿Todos listo? -preguntó Isabel. Como la más veterana le tocaba ser la líder. Todos comprobaron el material que llevaban. Nos habíamos vestido tantas veces con esas ropas que ya no notábamos el aspecto extraño que teníamos. Con algo de suerte no tendríamos que pasar desapercibidos durante mucho tiempo; si todo salía bien, sería simplemente viajar y salir. Todos parecían tener el material en orden. Rudy fue el último en acabar. Se miraba la muñeca como si una de las lecturas no le acabase de convencer. Finalmente la bajo y asintió. -Todo bien -dijo. Bien, ya estaba. Ahora o nunca, como siempre. Marisa, la atrevida, fue la primera en acercarse al portal. Se plantó junto en el borde. Debía estar sintiendo toda la tensión. La masa negativa de la estructura se combina con la masa, positiva, del túnel, por lo que todo el conjunto podía tener una masa neta negativa, positiva o nula. Los técnicos siempre aspiran a masa nula, pero se conforman con que la masa combinada no sea demasiado grande en valor absoluto. Por tanto, en teoría, no debería sentirse nada al acercarse, pero la realidad es que la masa negativa está más cerca de tu cuerpo que el túnel en sí y es normal sentir una ligera presión que te empuja hacia fuera. Marisa desapareció y fue seguida por Rudy. Yo me preparé para entrar. Nunca me ha gustado atravesar el portal. Nuestros túneles tienen normalmente menos de veinte centímetros de largo, por lo que apenas se trata de dar un paso para atravesarlo. Aún así, son lo suficientemente largos como para que se noten los efectos peculiares de su geometría. Si miras ligeramente hacia la pared del túnel veras tu imagen allí, repitiéndose infinitamente a todo lo ancho y alto. Por supuesto, en el otro extremo ves el paisaje exterior, pero eso simplemente lo hace más desconcertante. Yo me volví hacia Isabel y la besé en la boca. -Suerte -dije. -Suerte -repitió ella. Me miró durante un momento, pero finalmente apartó la vista y se acercó también al túnel.
Cada vez que atravieso el portal vuelven siempre los viejos recuerdos de como fui reclutado para el CIT. En la memoria se mezclan emociones que suelen ir parejas, nostalgia y un mucho de inocencia, como cuando uno se pone a ver un rancio disco de imágenes y películas. Todo tiene esa patina borrosa que hace que los defectos se difuminen y creas que aquellos tiempos fueron mejores de lo que en realidad fueron. Después de clase yo solía reunirme con mis amigos en el parque La Granja una vez por semana para charlar, entrenar y, eventualmente, pasar una noche de juerga. Aquel día de primavera habían suspendido mi clase de Perspectiva Histórica y llegué antes de lo normal, algo que, por supuesto, estaba previsto. Para pasar el rato me tumbé sobre la hierba, con mis pantalones cortos y unas zapatillas rojas que luego Isabel que dijo que eran horribles. Hay cosas que nunca cambian y parece que mi mal gusto por la ropa es algo bastante extendido. Ella se me acercó. Era Isabel claro, pero yo todavía no lo sabía. Se sentó cerca de mí, lo suficiente como para asegurarse de que notara su presencia, pero no tanto como para que yo pensara que iba directamente a por mí. Se había puesto el vestido azul pálido que le había regalado yo y que me gustaba mucho. El pelo suelto y la cara sin apenas maquillaje, muy natural. Todo pensado, todo estudiado ¿hay algo que no hayamos analizado? Traía un ejemplar de Reseñas de Historia, una revista que yo leía habitualmente. La miré fijamente, mientras ella se empeñaba en mantener los ojos pegados a la página. De pronto, levantó la cara, me vio, me sonrió y volvió a hundirla en el libro. Me levanté y me acerqué a ella. -¿Has leído el artículo de Martinson sobre Cartago? -le pregunté-. ¿Ese de que realmente no existió y que la construyeron los romanos para luego poder decir que la habían destruido? Se me quedó mirando, quieta, muda, segundos que se alargaban infinitamente. Sus expresivos ojos sugerían más cosas de las que yo necesitaba saber y más de las que ella quería mostrar. Hubo algo de ella, algo indefinible que me sedujo en aquel instante, fue como si un escalofrío recorriera todo el cuerpo. Supongo que en ese momento ya estaba jugando conmigo. -Esto, perdón por abordarte así -continué-, vi la revista que estas leyendo y da la casualidad de que es mi especialidad. Me llamo Mikel y doy cursos en la UniCentral de Logroño. Basculé sobre mí mismo intentando no parecer demasiado ridículo. Decidí sentarme a su lado. -Hola -me dijo ella como dudando-. Me llamo Isabel. He leído el artículo... -se interrumpió unos segundos mientras esbozaba lo que podría ser el preludio de sonrisa-, la verdad es que me parece una solemne memez. Yo me quedé de una pieza, esperaba muchas respuestas pero no esa precisamente. Ella seguía allí, mirándome, tranquila, serena, esperando. Era evidentemente una provocación y tarde en darme cuenta. -No me hagas caso -me dijo mostrándome plenamente su sonrisa-, ayer tuve un mal día, eso es todo. Ahora estoy intentando arreglar el desaguisado. Había perdido la iniciativa. La sensación que te embarga en esos momentos es de impotencia, de estar fuera de juego. El problema es que aún no sabía que desde el momento en que ella había aparecido, estábamos jugando con cartas marcadas. -Aunque... podríamos discutir el tema -añadió sin darme tiempo a pensar siquiera una respuesta-. Te advierto que no soy fácil de convencer. Su voz sonó, esta vez, mucho mejor. Luego supe porque, para ella fue un impacto verme de nuevo, oírme de nuevo. -Yo tampoco -dije yo, recuperando ligeramente el control. Nos levantamos y echamos a andar. No sabía que a partir de aquel día no volvería a ver a mis amigos. Por supuesto no hablamos ni de Martinson, ni de Cartago, ni de nada parecido. Ni falta que hacía. Charlamos de intrascendencias, del trabajo y de los sueños. Isabel dejó que su verdadera misión se fuera perdiendo en un limbo de gestos y de anécdotas. Deambulamos de aquí para allá sin rumbo fijo, cenamos en algún lugar extraño, pero tranquilo, finalmente acabamos en mi apartamento. Fue a las cinco de la mañana, después de hacer el amor por segunda vez, cuando me lo dijo. Me soltó el rollo habitual y completo. ¿Para qué disimular? Me acabaría enterando tarde o temprano. Hace falta una gran capacidad de asimilación para entender lo que te dicen y reconozco que no lo comprendí muy bien. ¿Qué era aquello de viajes en el tiempo, cambios en la historia y universos paralelos? Me dijo, además, que llevaba años enamorada de mí aunque, según mi experiencia temporal, nos habíamos conocido esa misma mañana. Con la tranquilidad que da la no comprensión y el shock volví a dormirme. Me desperté primero, me levanté y caminé hasta la ventana, necesitaba pensar. Fuera, uno de aquellos días azules que vaticinaban la llegada del calor, me cegaba con su luz. Ella se movió por la cama, buscándome. -¿En qué piensas? -me preguntó sin abrir los ojos. Ella sabía que estaba allí. Sabía lo que estaba pensando, sabía cuales eran mis dudas. Yo había estado meditando. La terrible realidad de lo que me había contado se había ido asentando en mi mente y una pregunta me rondaba insistentemente el cerebro. -¿Tengo alguna opción que no sea entrar en el CIT? -le pregunté, creo que con voz algo triste. -Por supuesto -me contestó-. Puedes quedarte aquí. -¿Eso es lo que quieres? Isabel no me mintió. Sabía que necesitaba que fuera sincera o al menos que lo pareciera. -No. -¿Cuál es nuestro futuro? Su respuesta fue una lapida a mis expectativas. Su tono en cambio lo desmentía. -No tenemos futuro -dijo ella. No alcance a entender todas las implicaciones de su respuesta. Incluso ahora descubro nuevas facetas a su corta pero intensa contestación. Aquel día almorzamos juntos, paseamos, charlamos, procurando ser lo más sinceros posibles. Yo lo fui, ella sólo necesitó ser convincente. Por la tarde apareció el portal y lo crucé por primera vez para llegar al CIT. Llegamos segundos después de que Isabel partiese en mi busca. Pasé las formalidades del reclutamiento. Fue confuso darse cuenta de que todo el mundo me conocía, que todos se alegraban de verme de nuevo. Era como si siempre hubiera estado allí, de alguna forma eso era cierto. Me saludaron los viejos camaradas y me llevaron a las cabinas de instrucción aceleradas. Ese fue el día en que mi vida comenzó de nuevo.
Estábamos cerca del lugar, era todavía temprano, todo parecía en calma, hacía sol y buena temperatura para ser un mes de febrero. En realidad, lo que esperábamos era que apareciesen los incautos que traían la bomba. Habitualmente esa es la mejor manera de actuar. En este caso era ciertamente el mejor proceder: la reunión era tan secreta que no había ningún dispositivo de seguridad. ¿Quién confiaría en una policía heredada del franquismo? Cada uno de nosotros tenía ya una misión asignada, así que todos sabíamos lo que teníamos que hacer. Nos movimos hacia el punto de acción. -Creo que ya vienen -anunció Marisa que estaba vigilando la carretera. -Rudy, estáte atento a la aparición de algún Extra -dijo Isabel y continuo-. Marisa córtales por detrás. Mikel, tu conmigo. Utilizaremos aturdidores como defensa. Con eso será suficiente. Siempre tememos que aparezca algún Extra, es decir algún extraño del futuro. Alguien que venga a trastrocar los planes. Es un poco estúpido, pero a veces funciona. Así que lo mejor es no bajar la guardia. El atentado con bomba lo tenemos tan estudiado que casi lo podemos solucionar con los ojos cerrados. Se trata de cortarles el paso de forma natural, mientras nos preparamos con los aturdidores. Normalmente no queremos matar a nadie sino sólo impedir la acción. En caso de que apareciese algún Extra, por supuesto, no tendríamos reparos en asegurarnos de su muerte. La furgoneta se acercaba, iban tranquilos. El lugar pensado para la explosión aún quedaba a unos kilómetros. Eran tres, jóvenes, seguramente enrolados en algún barrio madrileño como Tresaguas o Horcasitas. Casi me dieron pena. Cuando estuvieron casi a nuestra altura Isabel nos envió la señal de inicio. Los movimientos parecieron un ballet. De alguna manera estaba como volando por encima del lugar, desdoblado, supervisando la operación. Me veía moverme, Isabel parándolos y yo aturdiendo al primero, Isabel al segundo, yo al tercero. Interviniendo la bomba. Marisa por detrás, observando, vigilando. Rudy un poco más allá sin mirarnos, controlándolo todo a nuestro alrededor. Tiene un algo especial que le hace sensitivo, un sexto sentido que le permite anticipar el peligro. Miré el artefacto, era una vulgar bomba, suficientemente potente como para alcanzar su objetivo. Asombrosamente vulgar. Me la miré dos veces, simple, rectifique, como la operación, y eso era algo que no me gustaba. Miré a Rudy en busca de una señal, pero permanecía tranquilo, así que intente relajarme. Apenas habían pasado unos segundos y todo había acabado. Quedaba lo más sencillo, pero lo más engorroso, hay que apartar a aquella gente de allí, hay que despejar el camino a Carrillo, la bomba debe desaparecer y estos hombres olvidar el asunto. Nadie debe enterarse. Podemos quedarnos por allí para asegurarnos que no haya un equipo de repuesto, otra bomba, pero es perder el tiempo. Carrillo nunca sabrá que nos debe la vida, ni falta que hace. Es más sencillo volver y comprobar que todo ha vuelto a su lugar original. Subimos a la furgoneta e iniciamos el retorno a Madrid, la dejaremos abandonada en Vallecas, es un buen lugar para que desaparezca sin dejar rastro. Les inyectamos a los tres una solución que les hará olvidarse hasta de su nombre. Tendrán que ir de nuevo a la escuela. La bomba, sus armas y todos los documentos nos los llevamos de vuelta a nuestro propio tiempo. Nadie sabrá quienes son, ni que les ha pasado. Paramos en un lugar poco transitado. Hacemos que bajen y les empujamos un poco para que empiecen a andar. En estos momentos son tres zombies. Arrancamos, se pierden entre la gente, dentro de poco empezaran a llamar la atención. Dejamos la furgoneta en un descampado y buscamos un lugar discreto a esperar al portal. Aún tardará unos minutos, hasta que encuentre un túnel cuántico adecuado. Empiezo a relajarme.
Lo malo de viajar por el tiempo es que quedas completamente desconectado de tu propio tiempo, no existe posibilidad de comunicarte con él, quedas abandonado a tu propia suerte, sólo cuentas con la ayuda de tu propio equipo. Cuando vi el familiar paisaje de la bóveda, suspiré aliviado. -éxito completo -comunicó Isabel. Desde arriba, Didac nos hacía señas. -Poned el canal cuatro, creo que Didac quiere darnos malas noticias -comenté. -Hola a todos, me alegro de veros -dijo Didac saludando con la mano-. Creo que hemos solucionado lo peor, pero sigue habiendo graves desviaciones en el curso de los acontecimientos. Marisa soltó un exabrupto. -Reunión en cinco minutos en la sala de documentación -dijo Isabel asumiendo con estoicismo el fracaso de la operación. -¿Cual es la situación actual? -preguntó Isabel en cuanto entró. José Luis sin decir palabra señaló a los monitores. El problema seguía siendo simple. La reunión había sido difundida por radio cuando se estaba celebrando y Suárez había quedado en evidencia. Su posición frente a los involucionistas se había debilitado y estos habían aprovechado la situación a fondo. No había guerra, todo parecía ir por el lugar correcto, pero Suárez no había tenido más remedio que pactar con los franquistas, la transición se había retrasado. Ahora, en la línea temporal, aparecían claramente algunas grupos concretos beneficiados. Creí entenderlo. -Un interesante ejercicio de simulación -dije levantando la voz para que todos me escucharan-. Crean una desviación que debemos resolver, sospecho que nuestra llegada es la causa que buscaban para desencadenar un nuevo efecto, justamente el que ellos querían de verdad. El primero no era sino un cebo. Efectivo. La capacidad de intervenir en el tiempo no es ilimitada. No puedes poner parches encima de otros parches de forma continuada. Puede que todo nos estalle en las manos algún día, a fuerza de arreglar la historia. Ya empezamos a tener problemas con la gente desmemoriada. Isabel y el resto del grupo me miraron. Todos habían captado la trampa que nos habían tendido. Nosotros éramos la espoleta de la verdadera manipulación histórica. -No seas tan maquiavélico -intervino Rudy-. Ellos sabían que íbamos intervenir, así que lo planearon todo. Nosotros sólo les hemos corregido una situación anómala que da lugar a una que les beneficia. Son sofisticados, pero los he visto peores. -Hay que volver -sentenció Marisa. Todos nos miramos. A ninguno le gusta volver al mismo lugar en el que estamos ya, únicamente se trata de simple aprensión. Esta demostrado que podemos convivir con nosotros mismos en el mismo lugar y hora, aún así no sé de nadie que le apetezca hacerlo. Tampoco podíamos pedir al equipo de apoyo que fuera, era nuestra misión y teníamos que arreglarlo nosotros. Isabel comunicó al control de operaciones los nuevos datos y solicitó un nuevo envío. Mientras, el resto de nosotros, nos dedicamos a buscar el nuevo punto de inflexión. Lo localizamos, una emisora había recibido un chivatazo sobre algo que iba a ocurrir en aquel lugar. Habían enviado un coche camuflado y ninguno de nosotros se había percibido de ello. Ese es el problema de la enorme cantidad de variantes que se pueden engarzar a las acciones, sean las nuestras o las de ellos. Inteligente y simple. Nunca se cansan, pero no se dan cuenta de que nosotros tampoco. Nos preparamos de nuevo, no nos habíamos cambiado así que esta vez todo fue más rápido. Entramos en el cubo y allí estábamos de nuevo. Seguía siendo aquella ominosa tarde. Estábamos a un kilómetro más abajo, a una distancia equidistante de nuestra primera acción y el chalet donde se iban a desarrollar las conversaciones. El primer aviso provino como era habitual en estos casos de Rudy. -¡Peligro! Todos estábamos más relajados y tranquilos, aquello no tenía porque ser ni peligroso ni complicado. Sólo que esta vez nada fue así. Nos estaban esperando. Sabían que iríamos, y por desgracia para nosotros, incluso habían acertado por donde entraríamos en ese continuo. Ese es nuestro peor momento, pues siempre hay unos momentos de desconcierto. Nos estaban disparando, pero no veíamos a nadie. Desde luego eran Extras, no cabía duda por las armas que utilizaban. Rudy se había apercibido, pero no con la suficiente rapidez. Todos intentamos cubrirnos y desplegarnos. Lo importante era localizar la fuente de los disparos. Marisa puso un señalizador en cuanto la encontró y todos pudimos empezar a devolver el fuego. Eran dos, y estaban situados en ángulo para cazarnos en fuego cruzado. Rudy ya se estaba desplazando para pillarlos por detrás, mientras que Marisa se movía a su izquierda. Yo disparaba como un loco para cubrirlos, mientras que Isabel, la más atrevida, avanzaba derecha a ellos cubriéndose como podía. Con suerte no quedaría marcas de la incursión, todos estábamos disparando con pistolas de plasma, no producen sonido y sólo afectan al campo de éxtasis que nos rodea, eso es suficiente. No tuve tiempo para reflexionar. Sentí un grito y una luz roja se encendió en mi consola. No quise saber de quién era. Acabábamos de tener una baja. Los tres restantes convergimos fríamente hacia ellos, estábamos ya en la posición adecuada y no les dimos ningún tipo de oportunidad, ellos sabían que jamás la tendrían. Era como si se apagara una luz, sólo que no te quedas a oscuras. Nos quedamos tensos, serios. De repente todo se había vuelto tranquilo, era el momento de preocuparse del resto del mundo y de nosotros. No necesite mirar la consola para saber quien de nosotros se había ido. ¡Vaya eufemismo! Sentí una punzada de dolor y permití que aflorara. -Es Isabel -la voz de Marisa taladró mis oídos. Me acerqué a su cuerpo. Tenía la cabeza destrozada. Cogí su muñeca derecha y leí lo que su panel de control decía. Indicaba un fallo masivo del cerebro. Nuestros nanosistemas pueden reparar muchas de las he |