Blogia
La Torre de Hercules

Cultura

De batallas, musica heavy y revistas de historia.

Estaba yo comprando el numero de Desperta Ferro dedicado a Galipoli, cuando me comentaba la vendedora que le sonaba a una cancion de un grupo. Le comente yo que a mi ese grupo no me sonaba de nada. Tras la pequeña charla, los dos aprendimos algo, ella algo mas sobre la Gran Guerra y yo sobre musica.

¡Cuanta razon tenian mis maestras!

 

* Sabaton.

 

* Galipoli.

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

Sobre jardines japoneses.

Una web sobre jardines japoneses. Parece estar parada, peo es interesante. En español y en ingles.

* El blog del jardin japones.

Y de regalo...

Sobre Terry Pratchett y la Muerte...

Oooonnnk.

Yo no lo hubiera dicho mejor, bibliotecario.

De noticias en los periodicos, tumbas y fotos.

Ayer se pudo leer en varias webs de periodicos ( que, en teoria, deberian ser periodicos digitales ) algo sobre  el rescate de unos soldados turcos y el traslado del facellido que custodiaban.

Por ejemplo en este enlace, donde algunas frases son "pintorescas" y posiblemente resultado de una traduccion automatica.

Hemos podido ver fotos como esta. Fijemonos un poco en ella.

*  Pantallazo-12

Dejando a un lado su "curioso" parecido con esta otra, vemos al otro lado de los soldados a un soldado con lo que parece una camara ¿de video?. Esto hace pensar que se trata de una fotografia tomada con propositos publicitar... errr divulgativos.

¿Y que leemos en el pie de foto?

Algo sobre colocar una bandera donde estaba una tumba.

Lo que es de lo mas curioso porque la tumba en cuestion es ( o era ) esta.

Pantallazo-13

Algo diferente de ese agujero en el suelo de la primera foto, ¿verdad?

¿Y como se yo como era el mausoleo de Solimán Schah?

Pues porque leo el blog FRONTERAS, donde me lo explicaron hace tiempo con pelos, señale, mapas y fotos. Leedlo y luego releed esta noticia.

Tambien se comenta que ese exclave pertenece a Turquia desde 1921. Aqui me estoy tirando a la piscina, porque no tengo datos, pero estoy casi seguro que lo que paso en 1921 fue que, dentro de la liquidacion del Imperio Otomano, se hizo oficial que esa zona pertenecia a Turquia y no a la nueva Siria.

Ah, y una ultima cosa que no he visto en ningun periodico en español ( lo que no quiere decir que no venga, sino que yo no lo he visto ). Ese enclave no es el original, sino que se "movio" por culpa de crear un pantano, como Abu Simbel :-).

Y oye, que yo no he viajado hasta alli, ni he abierto el ataud, pero por lo que he leido esa tumba era mas simbolica que otra cosa y estaba vacia.

Y por cierto, en la Wikipedia en ingles ya han actualizado. Son rapidos :-).

De Miguel Hernandez y Pablo Neruda.

“Recordar a Miguel Hernández que desapareció en la oscuridad y recordarlo a plena luz, es un deber de España, un deber de amor. Pocos poetas tan generosos y luminosos como el muchachón de Orihuela cuya estatua se levantará algún día entre los azahares de su dormida tierra. No tenía Miguel la luz cenital del Sur como los poetas rectilíneos de Andalucía sino una luz de tierra, de mañana pedregosa, luz espesa de panal despertando. Con esta materia dura como el oro, viva como la sangre, trazó su poesía duradera. ¡Y éste fue el hombre que aquel momento de España desterró a la sombra! ¡Nos toca ahora y siempre sacarlo de su cárcel mortal, iluminarlo con su valentía y su martirio, enseñarlo como ejemplo de corazón purísimo! ¡Darle la luz! ¡Dársela a golpes de recuerdo, a paletadas de claridad que lo revelen, arcángel de una gloria terrestre que cayó en la noche armado con la espada de la luz!”.

Pablo Neruda.

Aquel turron español que se volvio peruano.

Tecnicamente hablando ( tengo un amigo que me odia cuando digo eso. Un saludete :-). ) cuando se creo este postre el actual Peru era aun parte del Imperio Español, asi que...

Con ustedes, el Turron de Doña Pepa, segun la Wikipedia:

"
El turrón de Doña Pepa es un dulce tradicional peruano relacionado con la festividad del Señor de los Milagros, formado por tres o más palos de harina distribuidos de manera similar al juego jenga, bañado con miel de chancaca y decorado con grageas y confites de varias formas y colores.


Historia

Se atribuyen tradicionalmente dos orígenes al tradicional postre limeño, que recuerda a la esclava Josefa Marmanillo, proveniente del cercano valle de Cañete, reconocida como buena cocinera.

La primera historia y la más difundida en la historia oral y escrita, cuenta que hacia fines del siglo XVIII, Josefa Marmanillo comenzó a sufrir una parálisis en los brazos, enfermedad que posibilitó que fuera liberada de la esclavitud, pero al mismo tiempo -al impedirle trabajar- la dejaba sin posibilidad de sustento: en tales circunstancias escuchó rumores sobre los milagros que realizaba la imagen del Cristo de Pachacamilla, viajó hasta Lima, y tanta fue su fe y devoción que se recuperó de su enfermedad, y en agradecimiento creó el dulce dedicado al Cristo de Pachacamilla, actualmente llamado Señor de los Milagros. En la siguiente salida del Señor, Josefa levantó el turrón, ofreciéndoselo.

Al regresar a Cañete, la esclava aseguraba que el Cristo la había mirado sonriendo mientras bendecía la ofrenda. También existe la versión que Josefa llevó una primera vez el turrón a la procesión y se lo ofreció al Cristo de Pachacamilla, curándose al retornar a Cañete. En cualquier forma, en los años posteriores siempre regresó a Lima para ofrecer su turrón en las procesiones del Cristo morado a los fieles, tradición que continuaron su hija, su nieta, y las generaciones posteriores.

La segunda refiere que un virrey organizó un concurso premiando a quien hiciera un alimento agradable, nutritivo y que se pudiera conservar por varios días: la ganadora no fue otra que Josefa Marmanillo, por lo que su apodo «Doña Pepa» quedó asociado al postre.

Diversos documentos del siglo XIX dan cuenta que el postre en ese entonces también se conocía como «turrón de miel» o «turrón del Señor de los Milagros», como un mejoramiento y modificación del clásico turrón español con elementos nuevos y originales, el bautizo definitivo con el nombre «turrón de Doña Pepa» en recuerdo de su inventora, se produjo recién a inicios del siglo XX.

Elementos

Miel de chancaca

La miel, un aporte africano a la gastronomía peruana, es la que principalmente le otorga el sabor dulce al turrón, si bien los palitos de harina casi no presentan sabor, la combinación de ambos ingredientes produce un gusto extraordinario. Esta miel no sólo se prepara a partir de chancaca (primera miel o melaza sin refinar de la caña de azúcar), son varios los ingredientes que se ponen a hervor junto con el agua, como lo son frutas ácidas como piña, naranja, membrillo, etc. y especias como canela y clavo de olor. La miel tomará el punto de bola blanda cuando esté lista.
Grageas y confites

Como tradición el turrón de doña pepa está decorado con distintos tipos de grageas, entre ellos tenemos:

Grageas: Son diminutas esferitas de diferentes colores, estos son los que se colocan inicialmente y no debe de quedar ningún espacio de miel vacío.
Bolitas de caramelo: Son más grandes comparadas con las grageas vienen también en distintos colores y tienen dos tamaños diferentes.
Palitos: Son alargados y también presentan varios colores.
Figuritas: Son planas y presentan varios colores, presentan formas particulares como estrellas, medialunas, círculos, corazones, etc.
Caracoles: Vienen en distintos colores, adentro llevan un papel con un mensaje igual que las galletas de la suerte.

Impacto socio-cultural

El 18 de octubre del 2009, se preparó el «turrón de Doña Pepa más grande del mundo» que alcanzó los 307 metros de largo y fue preparado por los alumnos del Instituto de alta cocina D’Gallia en el Parque de los Próceres en Jesús María.
 En 05 de Octubre del 2013, La Municipalidad Metropolitana de Lima con el respaldo de la subgerencia de Sanidad organizó el concurso El “Turrón más grande “donde especialistas en la preparación del tradicional dulce limeño elaboraron un turrón de 200 metros de longitud. El cual se realizo en el Parque de la Reserva Circuito Mágico del Agua donde llegaron miles de personas. Vladimir Zaragoza Jefe de Promoción del Parque de la Reserva agradeció a todas las empresas que se sumaron a esta iniciativa que busca promover emprendimientos de los comerciantes del Cercado de Lima. Señor de los Milagros.

 El año 2008 se estima que la producción del «turrón de Doña Pepa» alcanzó los 540 mil kilos solamente en las tres mil panaderías agrupadas en la Asociación Peruana de Empresarios en Panadería y Pastelería (ASPAN).

 Durante las épocas colonial y republicana existió un oficio dedicado exclusivamente a la venta del turrón, conocido como «turronero» o «turronera», quienes fueron representados en crónicas y acuarelas costumbristas como las de Pancho Fierro y el francés Charles Angrand.

 En el Perú, existe una galleta bañada en chocolate conocida como «Doña Pepa» en clara alusión al «turrón de Doña Pepa», la cual se encuentra cubierta por grageas de colores. "

* Video 1.

* Video 2. 

No caera esa breva.

Todos hemos oido o pronunciado esa frase. ¿Pero que diablos sera una breva?

Tita Wikipedia lo sabe y nos lo cuenta.

Libros gratis y libres en español e ingles.

Basicamente sobre temas de informatica y similares, pero aun asi vale la pena investigar un rato.

* Open Libra 

Y que aprendan las librerias de pago como queremos descargar de forma sencilla y rapida. Da gusto, le das al boton y ya esta :-).

Granada...

Yo soy español integral y me sería imposible vivir fuera de mis límites geográficos; pero odio al que es español por ser español nada más, yo soy hermano de todos y execro al hombre que se sacrifica por una idea nacionalista, abstracta, por el sólo hecho de que ama a su patria con una venda en los ojos. El chino bueno está más cerca de mí que el español malo. Canto a España y la siento hasta la médula, pero antes que esto soy hombre del mundo y hermano de todos. Desde luego no creo en la frontera política.

Ah, el hermoso ( y legal ) bilinguismo...

Curioso que los anuncios en los buses esten solamente en una de las dos lenguas de Rosalia de Castro.

* 2013-05-14 22.10.54

Y mientras estas cosas pasan al nivel de la vida real, ¿donde estan las Instituciones defensoras del gallego?

Ah, con sus cosas. Todo bien, entonces. 

Ha muerto Alfredo Landa.

En Murcia, Ninette y su marido lloran desconsolados.

Las bandas de musica del Ejercito español estan de luto.

En un pequeño motel, este fin de semana las camareras no atienden a nadie.

Y los jefazos directivos de Hidrocarburos han enviado a todo el mundo a casa y cerrado la fabrica. 

 Alfredo Landa; para el españolito de la calle, uno de nosotros.

Sit tibi terra levis, que decian los romanos.

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

No tengais miedo. Soy sovietico como vosotras. Vengo del Espacio y tengo que encontrar un telefono para llamar a Moscu.

Poyejali. Gagarin dixit al despegar.

¿Que los rusos han hecho QUE?. Posiblemente dixit por algun politico o militar usa segundos antes de sufrir una apoplejia ;-).

 

Via La aldea irreductible.

Muere Manuel García Ferré.

Pobre Petete...

Via Eldiario.es:

" 29.03.2013 | Agencias

El dibujante español Manuel García Ferré, padre de personajes de historieta y dibujos animados como Petete, Calculín e Hijitus, falleció este viernes en Buenos Aires, durante una intervención quirúrgica. El dibujante, de 83 años, estaba siendo sometido a una operación cardíaca en el Hospital Alemán, de la capital argentina, según informaron sus familiares a medios locales.

Nacido en Almería, en 1929, García Ferré, que emigró a Argentina en 1947, contaba entre sus personajes más conocidos con Petete un pingüino de la Patagonia con un gorro de lana con pompón y un chupete. Este pingüino era el protagonista de El libro gordo de Petete, que se hizo famoso en los años setenta y ochenta en Latinoamérica y España gracias a la televisión, aunque en su origen se público en formato de fascículos junto a una revista.

García Ferré inició su labor profesional en agencias publicitarias a la vez que ingresó en la carrera de Arquitectura en la Universidad de Buenos Aires y dedicaba el tiempo libres a dibujar historietas. En 1952, la célebre revista infantil argentina Billiken incorporó una de sus creaciones, "Pi-Pío", un pajarito que vivía en el pueblo imaginario de Villa Leoncia, sitio donde ubicaría luego su galería de personajes más famosos.

García Ferré creó luego Calculín, un niño intelectual que dio nombre a una revista infantil que se publicó durante tres décadas. En 1967, los personajes de García Ferré llegaron a la televisión con la serie de dibujos animados Hijitus -la primera de la televisión argentina-, un superhéroe con sombrero mágico, programa que se emitió diariamente por el Canal 13 de Buenos Aires, hasta 1974.

El éxito de sus creaciones permitieron a García Ferré desembarcar en el mundo del cine y, así, dirigió los filmes animados Trapito, Mil intentos y un Invento, Ico: el caballito valiente, Corazón, las alegrías de Pantriste y Manuelita. "

Semana de la Ciencia 2012. Museos gratuitos.

Copiando de su pagina:

"—A lo largo de toda la semana habrá entrada gratuita a la Casa de las Ciencias, Domus y Aquarium Finisterrae
—La programación especial incluye el estreno de una nueva sala de experimentación en la Domus y la inauguración de dos exposiciones fotográficas

La Semana de la Ciencia se inicia en los Museos Científicos Coruñeses con siete días de puertas abiertas en la Casa de las Ciencias, Domus y Aquarium Finisterrae. Del 12 al 18 de noviembre de 2012 la entrada será gratuita en los tres museos, días en que los visitantes podrán visitar sus exposiciones y participar en las numerosas experiencias interactivas que proponen estos centros de ciencia.

Además, durante esta Semana de la Ciencia se han programado actividades especiales, como un curso de biotecnología para profesores, nuevas exposiciones fotográficas o el estreno de una sala en la Domus que funcionará como Laboratorio Abierto para grupos escolares.

PROGRAMA COMPLETO

-De lunes a domingo (12 al 18 de noviembre), entrada gratuita en la Casa de las Ciencias, Domus y Aquarium Finisterrae.

- Lunes (12 de noviembre). Estreno de la exposición fotográfica "Pinacoteca de la Ciencia" en la Domus. Compuesta por fotografías científicas del concurso convocado por la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular. Se trata de una selección de las mejores imágenes enviadas por los socios en el último año.

- Jueves (15 de noviembre). Apertura de la exposición de fotografías de naturaleza "Coruñeses", en el Aquarium Finisterrae. El fotógrafo Miguel López Caeiro quiere hacer con esta exposición un homenaje a esa naturaleza tan cercana que sin embargo puede llegar a sorprender a muchos, mostrando bellas perspectivas de lugares como el embalse de Cecebre y sus bosques, los ríos Mandeo y Eume, la Costa da Morte o las islas Sisargas.

-Jueves-Viernes (15 y 16 noviembre). "El mercado del niño trabajador". Obra de teatro-taller sobre el problema de la explotación infantil laboral en el mundo. Una producción de la ONG Intervida dirigida a alumnos de Secundaria de 12 a 16 años, en grupos con reserva previa. A las 10 h en la sala Leonardo da Vinci de la Domus.

 - Sábado (17 de noviembre). Curso para profesores: "La revolución biotecnológica". Primera sesión del Laboratorio abierto de la Domus. Nuevo espacio para la experimentación dirigido a grupos de escolares de edades comprendidas entre los 14 y 18 años. Los participantes podrán analizar y experimentar con diferentes candidatos a vacuna contra la malaria, o participar en la síntesis de una molécula que será parte de un nuevo fármaco para el Parkinson. Los grupos escolares interesados en participar deben realizar una reserva de la actividad previamente."

Curiosamente el super nuevo museo de la ciencia y la tecnologia no parece ser uno de los museos cientificos coruñeses...

Por cierto, cuidado con las visitas al Acuario. Hay cupo. O sea, si esta lleno, hasta que salga gente hay que esperar fuera. Y estamos en epoca de lluvia.

25 años de Premios Casa de las Ciencias.

Dios, ¿ya han pasado 25 años desde que arreglaron el Palacete?

Aaaaandeeeeeleeee

Isabel Vargas Lizano (San Joaquín de Flores, Heredia, Costa Rica, 17 de abril de 1919 - Cuernavaca, Morelos, México, 5 de agosto de 2012),1 conocida artísticamente como Chavela Vargas, fue una cantante de origen costarricense y nacionalidad mexicana, una de las principales figuras del género de la ranchera y pionera entre las intérpretes femeninas.Contenido [ocultar]

Biografía

Aunque Chavela es asociada a México y a su cultura, en realidad nació en Costa Rica: en San Joaquín de Flores, hija de Francisco Vargas y Herminia Lizano, y fue bautizada en la Parroquia de Guadalupe dos meses después, el 15 de julio de 1919 con el nombre María Isabel Anita Carmen de Jesús. Tuvo una infancia difícil; sus padres se desentendieron de ella, quedando al cuidado de unos tíos, y sufrió poliomielitis. En México, país del que obtuvo la nacionalidad, residió por más de siete décadas, y allí falleció.

Chavela destacó en el género de la canción ranchera no solamente por su personalidad y talento, sino también porque fue una pionera. La ranchera es un género musical muy masculino y sensual, cantado generalmente por hombres. Chavela solía cantar canciones normalmente interpretadas por hombres sobre su deseo por las mujeres. Vestía como un hombre, fumaba tabaco, bebía mucho, llevaba pistola y era reconocida por su característico gabán rojo. En una entrevista para la televisión colombiana en el año 2000, expresó abiertamente que era lesbiana.2

Chavela Vargas se trasladó a México cuando tenía 17 años3 y posteriormente adoptó la nacionalidad mexicana. Durante muchos años cantó en las calles hasta que a los treinta se hizo cantante profesional, de la mano de José Alfredo Jiménez, cantante y compositor de sus mayores éxitos. Cuentan que cuando Jiménez falleció, Chavela acudió a su velatorio y se desplomó llorando borracha. Cuando varias personas intentaron retirarla, la viuda de Jiménez las detuvo: «Dejadla, que está sufriendo tanto como yo».

A finales de los años 50 empezó a hacerse popular, en parte gracias a sus actuaciones en Acapulco, meca del turismo internacional. Allí actuó en la fiesta nupcial de Elizabeth Taylor y Mike Todd, y conoció a Ava Gardner. Trabó amistad con los pintores Diego Rivera y Frida Kahlo, por quien se sintió atraída.

Su primer álbum fue publicado en 1961 y desde entonces ha grabado más de ochenta discos.4 Se retiró a finales de los años setenta y regresó en 1991. Reconoció sus problemas con el alcoholismo, que consiguió superar. No volvió a beber en sus últimos veinte años.

Chavela debe parte de su fama a su aparición en varias películas de éxito, bien mediante canciones suyas incluidas en ellas o incluso interpretándolas en persona. El director español Pedro Almodóvar fue uno de sus primeros difusores y contribuyó a su arraigo popular en España. Chavela apareció después en la película de Julie Taymor, Frida, cantando sus clásicos «La llorona» y «Paloma negra», y también apareció en Babel, la multipremiada película de Alejandro González Iñárritu, cantando «Tú me acostumbraste», bolero de Frank Domínguez.

Su relación con México fue agridulce; hasta edad madura no se le permitió actuar en televisión o teatros públicos y labró su fama con actuaciones en pequeños locales, siendo por tanto una figura de culto. Su éxito en España, en parte gracias al apoyo de Almodóvar, le permitió actuar en el mítico Teatro Olympia de París. Allí acudieron a verla Almodóvar y la actriz Jeanne Moreau, quien aunque no sabía español le dijo a Almodóvar: «No hace falta que me traduzcas lo que dice, porque la entiendo perfectamente».

En 2004, a la edad de 85 años, presentó el disco En Carnegie Hall.

Sus últimos años los vivió en Tepoztlán, Morelos, a las faldas del Cerro del Tepozteco con quien ella decía platicar todas las mañanas.

Durante 2009, con motivo de su 90 aniversario, el Gobierno de la Ciudad de México le rindió un homenaje nombrándola ciudadana distinguida. A este evento concurrieron, de manera presencial y a través de video, múltiples personalidades del ámbito artístico, cultural y periodístico de Iberoamérica, entre los que se cuentan la cantautora Julieta Venegas, la intérprete Eugenia León, el escritor Carlos Monsiváis, la periodista Carmen Aristegui y sus amigos Joaquín Sabina y Pedro Almodóvar.

Concierto de Chavela Vargas en 2006, Madrid (España).

En diciembre de 2009, en coautoría con María Cortina, se presentó el libro Las verdades de Chavela, que narra a modo de entrevista, los acontecimientos más trascendentes de la vida de Chavela Vargas. En abril de 2010, a los 91 años de edad, presentó su más reciente material discográfico: Por mi culpa. En el incluyó dúos con sus grandes amigos: Eugenia León, Lila Downs, Joaquín Sabina, La Negra Chagra y Mario Ávila.

En octubre de 2010 se presentó, en el marco de la Feria Internacional del Libro de la Ciudad de México, en un concierto junto con la Negra Chagra y logró reunir en el Zócalo de la ciudad a centenares de personas para el relanzamiento de su libro y disco.

En abril de 2012, con 93 años de edad, lanzó su disco-libro Luna grande, donde revivió, a modo de homenaje, relevantes poemas del escritor español Federico García Lorca y repasa algunos de sus mayores éxitos. En julio del mismo año viajó a España para presentar su último disco en un recital en la Residencia de estudiantes de Madrid. El 12 de julio fue hospitalizada en dicha ciudad por un cuadro de fatiga5 . Se recuperó poco después y emprendió viaje de regreso a México.

El 30 de julio de 2012 fue internada en el hospital Inovamed de la ciudad mexicana de Cuernavaca, con problemas crónicos en corazón, pulmones y riñones. El 5 de agosto de 2012, se dio a conocer su fallecimiento a través de su Twitter oficial.1
[editar]
Reconocimientos

Recibió, entre otros, los siguientes reconocimientos:4
2000: Gran Cruz de Isabel la Católica.
2007: Grammy Latino
Medalla de Oro Universidad Complutense de Madrid.
Medalla al mérito de la Universidad de Alcalá de Henares.
Huésped de Honor de Buenos Aires, Argentina.
2009: ciudadana distinguida de la Ciudad de México.
[editar]
Discografía
El corrido hablado
Piensa en mí, 1991
Boleros, 1991
Colaboró también la banda de sonido de Kika con «Luz de luna», 1993
Sentimiento de México (vol. 1), 1995
De México y del mundo, 1995
Le canta a México, 1995
Colaboró también la banda de sonido de La flor de mi secreto con «En el último trago», 1995
Volver, volver, 1996
Dos (álbum), 1996
Grandes momentos, 1996
Macorina, 1996
Colaboró también la banda de sonido de Carne trémula con «Somos», 1997
Colección de oro, 1999
Con la rondalla del amor de Saltillo, 2000
Para perder la cabeza, 2000
Las 15 grandes de Chavela Vargas, 2000
La dama del poncho rojo, 2001
Grandes éxitos, 2002
Para toda la vida, 2002
Discografía básica, 2002
Antología, 2004
Somos, 2004
Chavela Vargas, 2004
En Carnegie Hall, 2004
La llorona, 2004
Colaboró también la banda de sonido de Babel con Tú me acostumbraste, 2006
Cupaima, 2007
¡Por mi culpa!, 2010
Luna Grande, 2012
[editar]
Canciones conocidas
La llorona
El andariego
Macorina
En el último trago
Un mundo raro
Piensa en mi
Luz de luna
Las Ciudades
Las simples cosas
La Sandunga
El preso número 9
Paloma Negra
No volveré
María Tepozteca
Que te vaya bonito
Arráncame la vida
No soy de aquí, ni soy de allá
[editar]
Véase también
Joaquín Sabina
José Alfredo Jiménez
Javier Solís
Jorge Negrete
Pedro Infante
Antonio Aguilar
Lucha Reyes
Vicente Fernández
Rocío Dúrcal
Lola Beltrán
Alejandro Fernández
Pepe Aguilar
Juan Gabriel
Pedro Fernández (cantante)
[editar]
Referencias
↑ a b «Fallece Chavela Vargas, la mujer que forjó un mito latino». El País (5 de agosto de 2012). Consultado el 5 de agosto de 2012.
↑ TheGully.
↑ La Nación (2009). «Artículo sobre Chavela Vargas».
↑ a b Instituo Nacional de Migración/ Centro de estudios migratorios., ed (2010). 200 mexicanos que nos heredó el mundo. Paralelo 21. pp. 259. ISBN 978 607 7891 02 4. ««Las 200 personalidades incluidas aquí (en esta obra) destacaron por sus notables contribuciones a México. Todas ellas nacieron en el exterior y se arraigaron en el país por diversos motivos y razones....».»
↑ «Esperan que Chavela salga del hospital para agasajarla», artículo en el diario El Universal del 1 de agosto de 2012.

Poesia callejera.

Iba yo fijandome en cartelitos anunciadores de pisos en alquiler cuando vi esto.

* 2012-05-18 20.02.44

Pero no, no era un anuncio, sino poesia callejera :-).

* 2012-05-18 20.02.52

La muerte de Artemio Cruz.

La muerte de Artemio Cruz:

YO despierto... Me despierta el contacto de ese objeto frío con el miembro. No sabía que a veces se puede orinar involuntariamente. Permanezco con los ojos cerrados. Las voces más cercanas no se escuchan. Si abro los ojos, ¿podré escucharlas?... Pero los párpados me pesan: dos plomos, cobres en la lengua, martillos en el oído, una... una como plata oxidada en la respiración. Metálico todo esto. Mineral otra vez. Orino sin saberlo. Quizás —he estado inconsciente, recuerdo con un sobresalto— durante esas horas comí sin saberlo. Porque apenas clareaba cuando alargué la mano y arrojé —también sin quererlo— el teléfono al piso y quedé boca abajo sobre el lecho, con mis brazos colgando: un hormigueo por las venas de la muñeca. Ahora despierto, pero no quiero abrir los ojos. Aunque no quiera: algo brilla con insistencia cerca de mi rostro. Algo que se reproduce detrás de mis párpados cerrados en una fuga de luces negras y círculos azules. Contraigo los músculos de la cara, abro el ojo derecho y lo veo reflejado en las incrustaciones de vidrio de una bolsa de mujer. Soy esto. Soy esto. Soy este viejo con las facciones partidas por los cuadros desiguales del vidrio. Soy este ojo. Soy este ojo. Soy este ojo surcado por las raíces de una cólera acumulada, vieja, olvidada, siempre actual. Soy este ojo abultado y verde entre los párpados. Párpados. Párpados. Párpados aceitosos. Soy esta nariz. Esta nariz. Esta nariz. Quebrada. De anchas ventanas. Soy estos pómulos. Pómulos. Donde nace la barba cana. Nace. Mueca. Mueca. Mueca. Soy esta mueca que nada tiene que ver con la vejez o el dolor. Mueca. Con los colmillos ennegrecidos por el tabaco. Tabaco. Tabaco. El vahovahovaho de mi respiración opaca los cristales y una mano retira la bolsa de la mesa de noche.
—Mire, doctor: se está haciendo...
—Señor Cruz...
—¡Hasta en la hora de la muerte debía engañarnos!
No quiero hablar. Tengo la boca llena de centavos viejos, de ese sabor. Pero abro los ojos un poco y entre las pestañas distingo a las dos mujeres, al médico que huele a cosas asépticas: de sus manos sudorosas, que ahora palpan debajo de la camisa mi pecho, asciende un pasmo de alcohol ventilado. Trato de retirar esa mano.
—Vamos, señor Cruz, vamos...
No, no voy a abrir los labios: o esa línea arrugada, sin labios, en el reflejo del vidrio. Mantendré los brazos alargados sobre las sábanas. Las cobijas me llegan hasta el vientre. El estómago... ah... Y las piernas permanecen abiertas, con ese artefacto frío entre los muslos. Y el pecho sigue dormido, con el mismo hormigueo sordo que siento... que... que sentía cuando pasaba mucho tiempo sentado en el cine. Mala circulación, eso es. Nada más. Nada más. Nada grave. Nada más grave. Hay que pensar en el cuerpo. Agota pensar en el cuerpo. El propio cuerpo. El cuerpo unido. Cansa. No se piensa. Está. Pienso, testigo. Soy, cuerpo. Queda. Se va... se va... se disuelve en esta fuga de nervios y escamas, de celdas y glóbulos dispersos. Mi cuerpo, en el que este médico mete sus dedos. Miedo. Siento el miedo de pensar en mi propio cuerpo.¿Y el rostro? Teresa ha retirado la bolsa que lo reflejaba. Trato de recordarlo en el reflejo; era un rostro roto en vidrios sin simetría, con el ojo muy cerca de la oreja y muy lejos de su par, con la mueca distribuida en tres espejos circulantes. Me corre el sudor por la frente.
Cierro otra vez los ojos y pido, pido que mi rostro y mi cuerpo me sean devueltos. Pido, pero siento esa mano que me acaricia y quisiera desprenderme de su tacto, pero carezco de fuerzas.
—¿Te sientes mejor?
No la veo a ella. No veo a Catalina. Veo más lejos. Teresa está sentada en el sillón. Tiene un periódico abierto entre las manos. Mi periódico. Es Teresa, pero tiene el rostro escondido detrás de las hojas abiertas.
—Abran la ventana.
—No, no. Puedes resfriarte y complicarlo todo.
—Déjalo, mamá. ¿No ves que se está haciendo?
Ah. Huelo ese incienso. Ah. Los murmullos en la puerta. Llega con ese olor de incienso y faldones negros, con el hisopo al frente, a despedirme con todo el rigor de una advertencia. Jé, cayeron en la trampa.
—¿No ha llegado Padilla?
—Sí. Está allí fuera.
—Que pase él.
—Pero...
—Que pase antes Padilla.
Ah, Padilla, acércate. ¿Trajiste la grabadora? Si sabes lo que te conviene, la habrás traído aquí como la llevabas todas las noches a mi casa de Coyoacán. Hoy, más que nunca, querrás darme la impresión de que todo sigue igual. No perturbes los ritos, Padilla. Ah sí, te acercas. Ellas no quieren.
—Acércate, hijita, que te reconozca. Dile tu nombre.
—Yo soy... soy Gloria...
Si sólo distinguiera mejor su rostro. Si sólo distinguiera mejor su mueca. Debe darse cuenta de este olor de escamas muertas; debe mirar este pecho hundido, esta barba gris y revuelta, este fluido incontenible de la nariz, estos...
La alejan de mí.
El médico me toma el pulso.
—Debo consultar con mis colegas.
Catalina me roza la mano con la suya. Qué inútil caricia. No la veo bien, pero trato de fijar mi mirada en la suya. La retengo. Tomo su mano helada.
—Esa mañana lo esperaba con alegría. Cruzamos el río a caballo.
—¿Qué dices? No hables. No te canses. No te entiendo.
—Quisiera regresar allá, Catalina. Qué inútil.
Sí: el cura se hinca junto a mí. Murmura sus palabras. Padilla enchufa la grabadora. Escucho mi voz, mis palabras. Ay con un grito. Ay, grito. Ay, sobreviví. Son dos médicos que se asoman a la puerta. Yo sobreviví. Regina, me duele, me duele, Regina, me doy cuenta de que me duele. Regina. Soldado. Abrácenme; me duele. Me han clavado un puñal largo y frío en el estómago, hay alguien, hay otro que me ha clavado un acero en las entrañas: huelo ese incienso y estoy cansado. Yo dejo que hagan. Que me levanten pesadamente, mientras gimo. No les debo la vida a ustedes. No puedo, no puedo, no elegí, el dolor me dobla la cintura, me toco los pies helados, no quiero esas uñas azules, mis nuevas uñas azules, aaaahaaaay, yo sobreviví: ¿qué hice ayer?: si pienso en lo que hice ayer no pensaré más en lo que está pasando. Ese es un pensamiento claro. Muy claro. Piensa ayer. No estás tan loco; no sufres tanto; pudiste pensar eso. Ayer ayer ayer. Ayer Artemio Cruz voló de Hermosillo a México. Sí. Ayer Artemio Cruz... Antes de enfermarse, ayer Artemio Cruz... No, no se enfermó. Ayer Artemio Cruz estaba en su despacho y se sintió muy enfermo. Ayer no. Esta mañana. Artemio Cruz. No enfermo no. No Artemio Cruz no. Otro. En un espejo colocado frente a la cama del enfermo. El otro. Artemio Cruz. Su gemelo. Artemio Cruz está enfermo. El otro. Artemio Cruz está enfermo: no vive: no, vive. Artemio Cruz vivió. Vivió durante algunos años... Años no añoró: años no no. Vivió durante algunos días. Su gemelo. Artemio Cruz. Su doble. Ayer Artemio Cruz, el que sólo vivió algunos días antes de morir ayer Artemio Cruz... que soy yo... y es otro... ayer...
TÚ, ayer, hiciste lo mismo de todos los días. No sabes si vale la pena recordarlo. Sólo quisieras recordar, recostado allí, en la penumbra de tu recámara, lo que va a suceder: no quieres prever lo que ya sucedió. En tu penumbra, los ojos ven hacia adelante; no saben adivinar el pasado. Sí; ayer volarás desde Hermosillo, ayer nueve de abril de 1959, en el vuelo regular de la Compañía Mexicana de Aviación que saldrá de la capital de Sonora, donde hará un calor infernal, a las 9:55 de la mañana y llegará a México, D.F., a las 16:30 en punto. Desde la butaca del tetramotor, verás una ciudad plana y gris, un cinturón de adobe y techos de lámina. La azafata te ofrecerá un chicle envuelto en celofán —recordarás eso en particular, porque será (debe ser, no lo pienses todo en futuro desde ahora) una chica muy guapa y tú siempre tendrás buen ojo para eso, aunque tu edad te condene a imaginar las cosas más que a hacerlas (usas mal las palabras: claro, nunca te sentirás condenado a eso, aunque sólo puedas imaginarlo): el anuncio luminoso —No Smoking, Fasten Seat Belts— se encenderá en el momento en el que el avión, al entrar al Valle de México, descienda abruptamente, como si perdiera el poder de mantenerse en el aire delgado y en seguida se inclinará hacia la derecha y caerán bultos, sacos, maletines y se levantará un grito común, entrecortado por un sollozo bajo y las llamas comenzarán a chisporrotear hasta que el cuarto motor, sobre el ala derecha, se detenga y todos sigan gritando y sólo tú te mantengas sereno, inmóvil, mascando tu chicle y observando las piernas de la azafata que correrá por el pasillo apaciguando a los pasajeros. El sistema interno con el que el motor combate el fuego funcionará y el avión aterrizará sin dificultad, pero nadie se habrá dado cuenta de que sólo tú, un viejo de setenta y un años, mantuvo la compostura. Tú te sentirás orgulloso de ti mismo, sin demostrarlo. Pensarás que has hecho tantas cosas cobardes que el valor te resulta fácil. Sonreirás y te dirás que no, no, no es una paradoja: es la verdad y, acaso, hasta una verdad general. El viaje a Sonora lo habrás hecho en un automóvil —Volvo 1959, placas DF 712— porque algunos personajes del gobierno habrían pensado ponerse muy pesados y tú deberías recorrer todo ese camino a fin de asegurarte de la lealtad de esa cadena de funcionarios a los que has comprado —comprado, sí, no te engañarás con tus palabras de aniversario: los convenceré, los persuadiré: no, los comprarás— para que le cobren alcabalas —otra palabra fea— a los transportadores de pescado entre Sonora, Sinaloa y el Distrito Federal: tú les darás el diez por ciento a los inspectores y el pescado llegará a la ciudad encarecido por esa cadena de intermediarios y tú recibirás una utilidad veinte veces superior al valor original del producto. Te empeñarás en recordarlo y cumplirás tu deseo, aunque todo esto te parezca materia de una nota roja en tu periódico y pienses que, en realidad, pierdes el tiempo recordándolo. Pero insistirás, seguirás adelante. Insistirás. Quisieras recordar otras cosas, pero sobre todo, quisieras olvidar el estado en que te encuentras. Te disculparás. No te encuentras. Te encontrarás. Te traerán desmayado a tu casa; te desplomarás en tu oficina, vendrá el doctor y dirá que habrá que esperar algunas horas para dar el diagnóstico. Vendrán otros médicos. No sabrán nada, no entenderán nada. Pronunciarán palabras difíciles. Y tú querrás imaginarte a ti mismo. Como un odre vacío y arrugado. Te temblará la barbilla, te olerá mal la boca, te olerán mal las axilas, te apestará todo entre las piernas. Estarás tirado allí, sin bañar, sin afeitar: serás un depósito de sudores, nervios irritados y funciones fisiológicas inconscientes. Pero insistirás en recordar lo que pasará ayer. Te trasladarás del aeropuerto a tu oficina y recorrerás una ciudad impregnada de gases de mostaza, porque la policía acabará de disolver esa manifestación en la plaza del Caballito. Consultarás con tu jefe de redacción las cabezas de la primera plana, los editoriales y las caricaturas y te sentirás satisfecho. Recibirás la visita de tu socio norteamericano, le harás ver los peligros de estos mal llamados movimientos de depuración sindical. Después pasará a la oficina tu administrador, Padilla, y te dirá que los indios andan agitando y tú, a través de Padilla, le mandarás decir al comisario ejidal que los meta en cintura, que al fin para eso le pagas. Trabajarás mucho ayer en la mañana. Estará a verte el representante de ese benefactor latinoamericano y tú obtendrás que aumenten el subsidio a tu periódico. Llamarás a la cronista de sociales y le ordenarás que meta en su columna una calumnia sobre ese Couto que te está dando guerra en los negocios de Sonora. ¡Harás tantas cosas! Y luego te sentarás con Padilla a contar tus haberes. Eso te divertirá mucho. Todo un muro de tu despacho estará cubierto por ese cuadro que indica la extensión de y las relaciones entre los negocios manejados: el periódico, las inversiones en bienes raíces —México, Puebla, Guadalajara, Monterrey, Culiacán, Hermosillo, Guaymas, Acapulco—, los domos de azufre en Jáltipan, las minas de Hidalgo, las concesiones madereras en la Tarahumara, la participación en la cadena de hoteles, la fábrica de tubos, el comercio del pescado, las financieras de financieras, la red de operaciones bursátiles, las representaciones legales de compañías norteamericanas, la administración del empréstito ferrocarrilero, los puestos de consejero en instituciones fiduciarias, las acciones en empresas extranjeras —colorantes, acero, detergentes— y un dato que no aparece en el cuadro: quince millones de dólares depositados en bancos de Zurich, Londres y Nueva York. Encenderás un cigarrillo a pesar de las advertencias del médico, y le repetirás a Padilla los pasos que integraron esa riqueza. Préstamos a corto plazo y alto interés a los campesinos del estado de Puebla, al terminar la revolución; adquisición de terrenos cercanos a la ciudad de Puebla, previendo su crecimiento; gracias a una amistosa intervención del Presidente en turno, terrenos para fraccionamientos en la ciudad de México; adquisición del diario metropolitano; compra de acciones mineras y creación de empresas mixtas mexicano-norteamericanas en las que tú figuraste como hombre de paja para cumplir con la ley; hombre de confianza de los inversionistas norteamericanos; intermediario entre Chicago, Nueva York y el gobierno de México; manejo de la bolsa de valores para inflarlos, deprimirlos, vender, comprar a tu gusto y utilidad; jauja y consolidación definitivas con el presidente Alemán: adquisición de terrenos ejidales arrebatados a los campesinos para proyectar nuevos fraccionamientos en ciudades del interior, concesiones de explotación de madera. Sí —suspirarás y le pedirás un fósforo a Padilla—, veinte años de confianza, de paz social, de colaboración de clases; veinte años de progreso, después de la demagogia de Lázaro Cárdenas, veinte años de protección a los intereses de la empresa, de líderes sumisos, de huelgas rotas. Y entonces te llevarás las manos al vientre y tu cabeza de canas crespas, de rostro aceitunado, pegará huecamente sobre el cristal de la mesa y otra vez, ahora tan cerca, verás ese reflejo de tu mellizo enfermo, mientras todos los ruidos huyan, riendo, fuera de tu cabeza y el sudor de toda esa gente te rodee, la carne de toda esa gente te sofoque, te haga perder el conocimiento. El gemelo reflejado se incorporará al otro, que eres tú, al viejo de setenta y un años que yacerá, inconsciente, entre la silla giratoria y el gran escritorio de acero: y estarás aquí y no sabrás cuáles datos pasarán a tu biografía y cuáles serán callados, escondidos. No lo sabrás. Son datos vulgares y no serás el primero ni el único con semejante hoja de servicios. Te habrás dado gusto. Ya habrás recordado eso. Pero recordarás otras cosas, otros días, tendrás que recordarlos. Son días que lejos, cerca, empujados hacia el olvido, rotulados por el recuerdo —encuentro y rechazo, amor fugaz, libertad, rencor, fracaso, voluntad— fueron y serán algo más que los nombres que tú puedas darles: días en que tu destino te perseguirá con un olfato de lebrel, te encontrará, te cobrará, te encarnará con palabras y actos, materia compleja, opaca, adiposa tejida para siempre con la otra, la impalpable, la de tu ánimo absorbido por la materia: amor de membrillo fresco, ambición de uñas que crecen, tedio de la calvicie progresiva, melancolía del sol y el desierto, abulia de los platos sucios, distracción de los ríos tropicales, miedo de los sables y la pólvora, pérdida de las sábanas oreadas, juventud de los caballos negros, vejez de la playa abandonada, encuentro del sobre y la estampilla extranjera, repugnancia del incienso, enfermedad de la nicotina, dolor de la tierra roja, ternura del patio en la tarde, espíritu de todos los objetos, materia de todas las almas: tajo de tu memoria, que separa las dos mitades: soldadura de la vida, que vuelve a unirlas, disolverlas, perseguirlas, encontrarlas: la fruta tiene dos mitades: hoy volverán a unirse: recordarás la mitad que dejaste atrás: el destino te encontrará: bostezarás: no hay que recordar: bostezarás: las cosas y sus sentimientos se han ido deshebrando, han caído fracturadas a lo largo del camino: allá, atrás, había un jardín: si pudieras regresar a él, si pudieras encontrarlo otra vez al final: bostezarás: no has cambiado de lugar: bostezarás: estás sobre la tierra del jardín, pero las ramas pálidas niegan las frutas, el cauce polvoso niega las aguas: bostezarás: los días serán distintos, idénticos, lejanos, actuales: pronto olvidarán la necesidad, la urgencia, el asombro: bostezarás: abrirás los ojos y las verás allí, a tu lado, con esa falsa solicitud: murmurarás sus nombres: Catalina, Teresa: ellas no acabarán de disimular ese sentimiento de engaño y violación, de desaprobación irritada, que por necesidad deberá transformarse, ahora, en apariencia de preocupación, afecto, dolor: la máscara de la solicitud será el primer signo de ese tránsito que tu enfermedad, tu aspecto, la decencia, la mirada ajena, la costumbre heredada, les impondrá: bostezarás: cerrarás los ojos: bostezarás: tú, Artemio Cruz, él: creerás en tus días con los ojos cerrados:

¿Y del Codice?

A todo esto, ¿se sabe algo del robado y perdido Codice Calixtinus?

* 2012-04-13 14.19.02

¿O ya nos hemos olvidado de el ahora que casi ha terminado la Liga?

Feliz dia Del Libro.

Feliz Dia del Libro.

 

Hazte un favor y lee algo.

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres