La Torre de Hercules |
Bienvenidos a La Torre de Hercules (antiguamente La Ciudad de Cristal). Un lugar donde leer sobre el dia a dia de La Coruña, cosas interesantes y las obras literarias del autor.
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Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2008.
Me llega via mail lo siguiente. Os copio y pego: " 1. Podrán presentarse al certamen Domingo Santos todas aquellas Almería, 28 de Febrero de 2008. El Blog de Os Mallos ofrece la oportunidad de publicidad a los musicos que asi lo deseen. Os pongo el texto ( en gallego, pero en la pagina original existe la opcion de traduccion ): " O Blog Barrio dos Mallos ten por costume elaborar vídeos musicais sobre o barrio, xa van varios e moitos máis virán. Para elaborar os vídeos que están por vir, o Blog cambia a súa forma de actuar e cederá libremente a parte musical dos vídeos para a promoción da música elaborada polos grupos da cidade. Se queres que o teu grupo apareza na sección "Música" e que algún dos vídeos do Blog Barrio dos Mallos leve a música do teu grupo, utiliza o Formulario de Contacto para solicitalo. Todos os grupos participantes serán engadidos á sección "Música" deste Blog e nela, poderán incluir unha ligazón ó seu espazo web, engadir unha imaxe ou logo, facer unha descrición do grupo, etc., é dicir, promocionarse gratuitamente. Será a partir dos grupos presentes nesta sección, onde a Administración do Blog escollerá a música para cada vídeo. Por diferentes motivos, non se pode garantir que todos os grupos participantes vaian a saír nalgún dos vídeos que se elaboren, pero si que se garante a súa presenza e promoción na sección "Música", que inclúe saír na portada do blog durante alomenos unha semana. Ó comezo de cada vídeo, indicaranse os datos do grupo autor da música. Terán preferencia os grupos que teñan algún tipo de relación co barrio da Sagrada Familia, Os Mallos e Estación. Non importa o estilo de música nin a lingua empregada na letra das cancións. " Hay una frase sobre el tiempo, cuyo autor no recuerdo ahora mismo que viene a decir algo como: Si me pregunta ssi se lo que es el tiempo, lo tengo muy claro; si tengo que definirlo, no se como hacerlo.Segun el DRAE: " tiempo. (Del lat. tempus). 1. m. Duración de las cosas sujetas a mudanza. 2. m. Magnitud física que permite ordenar la secuencia de los sucesos, estableciendo un pasado, un presente y un futuro. Su unidad en el Sistema Internacional es el segundo. 3. m. Parte de esta secuencia. 4. m. Época durante la cual vive alguien o sucede algo. En tiempo de Trajano. En tiempo del descubrimiento de América. 5. m Lo que Lamastelle no tiene. " :-) Estaba yo haciendo cola detras de dos señoras en un Gadis ( no diremos cual ). Y la cajera le pregunto a la primera señora si queria los puntos para la bateria ( ya sabeis, por cada diez euros te dan un puntito para cubrir una cartilla y poder comprar cazuelas mas baratas ). Y la cajera se lo pregunto a la siguiente señora. Y de mi paso totalmente, teniendo que preguntarle yo si no tenia derecho a un puntito. ¿Que pasa? ¿Que por ser hombre se da por supuesto que no nos interesa la cocina? Si al menos me hubiera ofrecido el Marca o el As para matar el rato mientras esperaba mi turno... :-) Leo en Barrapunto esto: " «Leo con sorpresa en Slashdot que Gary Gygax ha muerto hoy día 4 de marzo, a la edad de 69 años. Al parecer, venía sufriendo graves problemas de salud desde hacía tiempo. Para el que no lo conozca, Gygax fue una de las más grandes figuras del rol, creador entre otros de Dungeons & Dragons, considerado el primer juego de rol de la historia. Su legado en el mundo de la fantasía es considerable. Sin duda, un día triste para los roleros.» " Y parece que la noticia se confirma ( en ingles ). De parte de alguien que imaginaba historias mirando sellos repetidos, un gesto hacia quien ponia dragones en los juegos de vikingos. Quememos 1D10 para asegurarle ir al cielo con valores de 18 en todas las caracteristicas. Os copio y pego directamente de la nota de prensa de Wonderland: " TANGO BAR Después de compartir escenarios y grabaciones con LOS DORÉ a lo largo de los años 90 y más tarde con el TRÍO TANGO junto a Roberto Rodríguez, la idea surge finalmente durante la gira de presentación de la novela "Os libros arden mal" de Manolo Rivas, en la cual participan como colaboradores interpretando un repertorio seleccionado especialmente. A partir de ahí, la adaptación de nuevos temas y la grabación del primer disco sólo supuso un paso. A cargo del sello WONDERLAND y con salida al mercado prevista para finales de enero del 2008, el disco se articula en torno a la sonoridad simple y pura de guitarra y voz, y está compuesto por una selección de tangos célebres de los años 30 y 40, de autores como Carlos Gardel y Alfredo Le Pera o Aníbal Troilo y Enrique Cadícamo. En las presentaciones en directo se incorporan también otros temas afines de la época como valses y milongas, además de alguna que otra sorpresa en función de la ocasión y de la audiencia. Este concierto supone la "presentación en sociedad" de este nuevo proyecto, dentro de los circuitos del Igaem que organiza la asociación de salas, Clubtura. " Y parece que fue ayer cuando slaio el especial 25 añitos, con una recopilacion de paginas de diferentes aventuras... Me niego a hacer chistes malos, pero aun asi...luego es a mi a quien llaman friqui. Hala, a descontextualizar tocan. Hoy es el dia dedicado ( como si el resto del año no existiese ) a recordar a las mujeres que trabajan fuera de casa. Las calles se llenan de actos y carteles como este: pero lamentablemente, seguimos viendo cosas como este cartel que adorna el lateral de un camion de Danone. Fijaos en loq ue hacen la madre, el padre y ¿el niño-la niña? que lleva la carta. No quisiera ser tiquismiquis, pero quizas sugiere una distribucion del trabajo casero muy peculiar: Poesia de Eduardo Pondal, cantada por Xocaloma. Os dejo una letra que encontre en internet: Os dejo el enlace a todo el disco, porque no he podido encontrar la cancion sola. Y aqui la letra, encontrada aqui. No coincide del todo con la version musical. Intentare pasarla a mano. Os Fastos Os fillos escuros Os feitos borraran Me encanta la voz de esta mujer. Sobre todo sin el acompañamiento de Capercaillie. Gustos que tiene uno. En este enlace a Google Maps, podran seguirse los resultados electorales segun vayan conociendose. Pues no hay queja, no :-). ¿Que esto no es el Depor? ¿Y donde dije yo que fuera a hablar del Depor?:-) Recuerdo una epoca en la que Semana Santa no significaba solamente vacaciones. Para quienes aun piensen que hay otras cosas mas alla de la playa o las casas de turismo rural, os dejo las actividades extraidas del follerto del Ayuntamiento: * Musica Organizado por el Orfeón * Visitas a iglesias Iglesia de San Nicolás. Iglesia de San Jorge. Iglesia de Santiago. De escuela compostelana, es el templo más antiguo de la ciudad, pues data del s. XII. De planta basilical de una sola nave, tiene tres ábsides semicirculares con cubierta de madera. De sus tres portadas destaca la principal, con un tímpano semicircular dedicado al apóstol Santiago. En el interior se conservan una imagen de la Virxe do Leite, la pila bautismal ojival y el púlpito de piedra. Santa María del Campo. Iglesia de Santo Domingo. Venerable Orden Tercera. * Teatro y Musica. Teatro * Otras actividades Concurso Internacional de Miniaturismo Si, ya se, no salen las procesiones. Pero miremoslo asi, si de verdad os interesan las procesiones, ya sabeis cuales son, ¿no? De todas maneras, os dejo el enlace al documento original en pdf, para quienes querais imprimirlo o aumentar la informacion. Desde el Canal Cultural: " En un plazo muy breve de tiempo, sin abandonar su sensibilidad incial, Berrogüetto se convirtió en una de las bandas world music más importantes del mundo. Una de las marcas gallegas que funcionan en el mercado internacional conservando la pasión por la tradición musical gallega y, a coro, por la contemporaneidad. Su 4º disco que coincidió con su Décimo Aniversario, pujo a la banda a exprimir al máximo su creatividad. 10.0 (Berrogüetto Músical 2006), el disco más coral de Berrogüetto -dos composiciones por artista-, autoeditado enteramente y sin colaboraciones, refleja la evolución personal de Berrogüetto como factoría de ideas y la propia de unos músicos que siempre rechazaron el producir por producir. Ángel Pinto (zanfona, saxos, flauta, teclado, duduk, gaita y violín), Xabier Díaz (gaita, percusiones y voz), Quico Comesaña (bouzuki, mandolina y arpa céltica), Santiago Cribeiro (acordeón), Quim Farinha (violín), Guillermo Fernández (guitarra acústica y guitarra eléctrica) e Isaac Palacín ( batería y percusiones) presentan ahora al público su intimidad, sin demasiadas palabras alrededor de la música. Es el trabajo más acústico de la banda, con viajes evocadores (Cracovia-Brest) y apuestas influenciadas por la música contemporánea, desde el jazz al pop. Tras un primer año de gira con un rotundo éxito, el espectáculo 10.0 continua en 2007 llevando el "sonido Berrogüetto" por todo el mundo y reafirmando su directo como una baza de tan imponente calidad como su trabajo en estudio, que ya fue honrado con numerosos galardones entre ellos y nuevamente el "Premio de la Asociación de la Crítica Alemana del disco", el "Premio Opinión", y una candidatura en los "Premios de la Música" de la "Academia de las Artes y las Ciencias de la Música" del 2006. Venta de entradas: Taquilla de la plaza de Orense: Dónde Teatro Rosalía Castro Calle Riego de Agua, 37. 15001 A Coruña 30/03/2008 Hace años desde que escuche aquella pandeirada de Escairon...Dejadme mirar mi cuadrante, a ver si ese dia lo libro... Dudo mucho de que Ibañez ( o Ediciones B ) hayan dado permiso para poner esa viñeta de Mortadelo y Filemon en la camiseta. Pero sabiendo de el creador de Calvin tiene una mania tremenda hacia el merchandising e incluso se nego a permitir que su propia editorial licenciase los derechos, estoy segurisimo de que e sun material hecho sin permiso. ¿Y eso es pirateria? Depende de si lo hago yo par ami, o lo hacen en una tienda para venderlas y conseguir beneficios. Desde El Mundo: " COLOMBO.- El escritor y divulgador científico británico Arthur C. Clarke murió a los 90 años en su casa de Colombo, capital de Sri Lanka, informó uno de sus ayudantes. Sir Arthur Charles Clarke, más conocido como Arthur C. Clarke, murió la madrugada del miércoles a las 01:30 hora local (las 22.00 de la noche, hora española) en Colombo, debido a una insuficiencia neumológica. Entre sus obras destacan 'El centinela' o '2001 Odisea en el Espacio'. Arthur C. Clarke era considerado el gran maestro de la ciencia ficción y su mejor expresión la tuvo en Estados Unidos con '2001: Odisea en el espacio', una película basada en uno de sus cuentos. Esa obra, 'El centinela' (1951), fue llevada al cine por el director estadounidense Stanley Kubrick en 1968. Con ella, Kubrick ganó un Oscar y recibió más de 10 nominaciones para diversos premios de la cinematografía mundial. El éxito fue tan grande que Clarke debió convertir el cuento 'El centinela' en una novela que se llamó igual que la película: '2001: Odisea en el espacio'. Clarke además de ciencia ficción, escribió más de 100 obras científicas y filosóficas en las que trató de determinar el lugar del hombre en el Universo. También se le conoció por obras como 'Childhood's End' y 'Rendezvous with Rama', que llevaron a los críticos a compararlo con Isaac Asimov y Robert Heinlein, los grandes maestros de la ciencia ficción. Nacido el 16 de diciembre de 1917 en Minehead (Inglaterra), fue desde niño un aficionado a la astronomía y en 1949 el apartamento en que vivía en Londres se convirtió en el cuartel central de la Sociedad Interplanetaria Británica, de la cual fue su presidente. Durante la II Guerra Mundial (1940-44) prestó servicio en la Real Fuerza Aérea y le dio tiempo para escribir estudios técnicos y obras de ciencia ficción. Sin embargo, sólo logró publicar su primera obra 'Rescue Party' en 1946, cuando el conflicto ya había concluido. Muchas de sus obras científicas introdujeron al mundo muchos conceptos que ahora son moneda de curso normal en el mundo de la tecnología. Por ejemplo, una de ellas 'Can Rocket Stations Give Worldwide Radio Coverage?' (1945) planteó por primera vez la idea de que los satélites geoestacionarios podían ser excelentes centros de las telecomunicaciones. En 1969, cuando era considerado el principal profeta de la era espacial, Clarke se unió a la cadena de televisión estadounidense CBS para narrar junto al astronauta Wally Schirra la llegada de la cápsula Apolo a la Luna. El escritor volvió a esa cadena de televisión para informar sobre las misiones Apolo 12 y Apolo 15 años después. El escritor, que sufrió el síndrome post polio muchos años, terminó relegado a una silla de ruedas y en 1998 estuvo a punto de recibir el título de caballero del Reino Unido. La investidura, postergada después de que el diario 'The Sunday Mirror' lo acusara de ser un pederasta, se realizó en Sri Lanka dos años después. En 1953, Clarke se casó con la estadounidense Marilyn Mayfield, un matrimonio que duró sólo seis meses y hasta su muerte fue perseguido por las dudas acerca de su orientación sexual. En una ocasión, trató de ofrecer una explicación cuando señaló que para él "el matrimonio era incompatible desde el comienzo. No estaba destinado para el matrimonio... Aunque creo que todos deberían casarse al menos una vez". " Adios, Maestro. O mejor dicho, hasta luego. Despues de todo, los ramanes siempre construyen de tres en tres. La próxima vez que vean ustedes la luna llena brillar alta en el sur, examinen atentamente el borde derecho y dejen resbalar la mirada a lo largo de la curva del disco. Allá donde serian las dos si nuestro satélite fuera un reloj, observaran un minúsculo óvalo oscuro: cualquiera que posea una vista normal puede descubrirlo. En una gran llanura rodeada de montañas, una de las más hermosas de la Luna, conocida con el nombre de Mare Crisium: el Mar de las Crisis. Casi quinientos kilómetros de diámetro, rodeada por un anillo de magníficas montañas, no había sido explorada nunca hasta que nosotros penetramos en ella a finales del verano de 1996. Nuestra expedición había sido cuidadosamente planeada. Dos grandes cargos habían transportado nuestras provisiones y nuestro equipo desde la base lunar del Mare Serenitatis, a ochocientos kilómetros. Disponíamos además de tres pequeños cohetes destinados al transporte a cortas distancias en regiones en las que era imposible servirse de los vehículos de superficie. Afortunadamente, la mayor parte del Mare Crisium es llana. No existen allí esas enormes grietas tan frecuentes y tan peligrosas en otras partes, y los cráteres o elevaciones de una cierta altura son bastante raros. A primera vista, nuestros potentes tractores oruga no tendrían la menor dificultad en conducirnos hasta donde quisiéramos ir. Yo era el geólogo, o selenólogo, si quieren ser ustedes pedantes, jefe del grupo destinado a la exploración de la zona sur del Mare. Habíamos recorrido un centenar y medio de kilómetros en una semana, bordeando los contrafuertes de las montañas que dominaban la playa de lo qué, muchos millones de años atrás, había sido un antiguo mar. Cuando la vida se había iniciado en la Tierra, aquel mar estaba ya moribundo. El agua retiraba de los flancos de aquellas maravillosas escolleras para fluir hacia el vacío corazón de la Luna. Sobre el suelo que estábamos recorriendo, el océano que no conocía mareas había alcanzado en su tiempo una profundidad de ochocientos metros, y ahora la única huella de humedad que podía hallarse era la escarcha que descubrimos a veces en las profundidades de las cavernas, donde jamás penetra la luz del sol. Habíamos comenzado nuestro viaje al despuntar el alba lunar, y nos quedaba aún casi una semana de tiempo terrestre antes de que la noche cayera de nuevo. Descendíamos de nuestros vehículos cinco o seis veces al día, vestidos con nuestros trajes espaciales, y nos dedicábamos a la búsqueda de minerales interesantes, o plantábamos señales indicadoras para guiar a futuros viajeros. Era una rutina monótona y carente de excitación. Podíamos vivir confortablemente al menos durante un mes en el interior de nuestros tractores presurizados, y si nos ocurría algún percance siempre nos quedaba la radio para pedir ayuda, tras lo cual no teníamos otra cosa que hacer más que aguardar la llegada de la nave que acudiría a rescatamos. Acabo de decir que la exploración lunar es una rutina carente de excitación, y no es cierto. Uno nunca se cansa de contemplar aquellas increíbles montañas, tan distintas de las suaves colinas de la Tierra. Al doblar un cabo o un promontorio, uno nunca sabía qué nuevos esplendores nos iban a ser revelados. Toda la parte meridional del Mare Crisium es un vasto delta donde, hace mucho tiempo, algunos desembarcaban en el océano, quizás alimentados por las torrenciales lluvias que habían erosionado las montañas durante el corto período de la era volcánica, cuando la Luna era aún joven. Cada uno de aquellos antiguos valles era una tentación, un desafío a trepar hasta las desconocidas mesetas que había más allá. Pero teníamos aún un centenar y medio de kilómetros que cubrir, y todo lo que podíamos hacer era contemplar con envidia aquellas cimas que otros escalarían. Abordo del tractor vivíamos según el tiempo terrestre, y a las 22 horas exactamente enviábamos el último mensaje por radio a la Base y terminábamos nuestro trabajo. Afuera, las rocas seguían ardiendo bajo un sol casi vertical; para nosotros era de noche hasta que nos despertábamos de nuevo, tras ocho horas de sueño. Entonces uno de nosotros preparaba el desayuno, se oía un gran zumbido de afeitadoras eléctricas, y alguien conectaba la radio que nos unía a la Tierra. Realmente, cuando el olor de las salchichas cociéndose comenzaba a llenar la cabina, a uno le resultaba difícil creer que no habíamos regresado a nuestro planeta: Todo era tan normal, tan familiar, excepto la disminución de nuestro peso y la lentitud con que caían todos los objetos. Era mi turno de preparar el desayuno en el ángulo de la cabina principal que servía como cocina. Pese a los años transcurridos, recuerdo con extrema claridad aquel momento, porque la radio acababa de transmitir una de mis canciones preferidas, la vieja tonada gala David de las Rocas Blancas. Nuestro conductor estaba ya fuera, embutido en su traje espacial, inspeccionando los vehículos oruga. Mi asistente, Louis Garnett, en la cabina de control, escribía algo relativo al trabajo del día anterior en el diario de a bordo. Como cualquier ama de casa terrestre mientras esperaba a que las salchichas se cocieran en la sartén dejé que mi mirada vagase sobre las montañosas paredes que cercaban el horizonte por la parte sur, prolongándose hasta perderse de vista por el este y por el oeste. Parecían no estar a más de tres kilómetros del tractor, pero sabía que la más próxima estaba a treinta kilómetros. En la Luna, por supuesto, las imágenes no pierden nitidez con la distancia, no hay ninguna atmósfera que atenúe, difumine o incluso transfigure los objetos lejanos, como ocurre en la Tierra. Aquellas montañas se elevaban hasta tres mil metros, surgiendo abruptas de la llanura como si alguna erupción subterránea las hubiera hecho emerger a través de la corteza en fusión. No se podía ver la base ni siquiera de la más próxima, debido a la acusada curvatura de la superficie, ya que la Luna es un mundo muy pequeño y el horizonte no estaba a más de tres kilómetros del lugar donde yo me hallaba. Levanté los ojos hacia los picos que ningún hombre había escalado nunca, aquellos picos que, antes del nacimiento de la vida sobre la Tierra, habían contemplado cómo se retiraba el océano, llevándose hacia su tumba la esperanza y las promesas de un mundo. El sol golpeaba los farallones con un resplandor que cegaba los ojos, mientras que, un poco más arriba, las estrellas brillaban fijas en un cielo más negro que la más oscura medianoche de invierno en la Tierra. Iba a girarme, cuando mi mirada fue atraída por un destello metálico casi en la cima de uno de los grandes promontorios que avanzaba hacia el mar, cincuenta kilómetros al oeste. Era un punto de luz pequeñísimo carente de dimensiones, como si una estrella hubiera sido arrancada del cielo por alguno de aquellos crueles picos, e imaginé que una roca excepcionalmente lisa captaba la luz del sol y me la reflejaba directamente a los ojos. Era algo que sucedía a menudo. Cuando la Luna entra en el segundo cuarto, los observadores de la Tierra pueden ver a veces las grandes cadenas montañosas del Oceanus Procellarum, el Océano de las Tormentas, arder con una iridiscencia blancoazulada debida al reflejo del sol en sus laderas. Pero sentía la curiosidad de saber qué tipo de roca podía brillar allá arriba con tanta intensidad, de modo que subí a la torreta de observación y orienté nuestro telescopio hacia el oeste. Lo que vi fue suficiente para despertar mi interés. Los picos montañosos, claros y nítidos en mi campo de visión, parecían no estar a más de ochocientos metros de distancia, pero el objeto que reflejaba la luz del sol era aún demasiado pequeño para poder ser identificado. Sin embargo, aunque no pudiera distinguirlo claramente, sí podía darme cuenta de que estaba provisto de una cierta simetría, y la base sobre la que se hallaba parecía extrañamente plana. Estuve observando durante un buen rato aquel brillante enigma, aguzando mi vista en el espacio, hasta que un olor a quemado proveniente de la cocina me informó que las salchichas del desayuno habían hecho un viaje de casi cuatrocientos mil kilómetros para nada. Mientras avanzábamos a través del Mare Crisium, aquella mañana, con las montañas irguiéndose a occidente, discutimos sobre el caso, y continuamos discutiendo a través de la radio cuando salimos a realizar nuestras prospecciones. Mis compañeros sostenían que había sido probado sin la menor sombra de duda que jamás había existido ninguna forma de vida inteligente en la Luna. Las únicas cosas vivas que habían llegado a existir eran algunas plantas primitivas, y sus antecesoras, tan sólo un poco menos degeneradas. Esto lo sabía yo tan bien como todos, pero hay ocasiones en las que un científico no debe temer al ridículo. -Escuchad -dije firmemente-, quiero subir hasta allí arriba, aunque sólo sea para tranquilizar mi conciencia. Esta montaña tiene menos de cuatro mil metros, lo que equivale a setecientos con gravedad terrestre, y puedo hacérmela en una veintena de horas. Siempre he deseado escalar una de esas colinas, y aquí tengo un buen pretexto para hacerlo. -Si no te partes el cuello -dijo Garnett-, vas a ser el hazmerreír de la expedición cuando regresemos a la Base. De ahora en adelante, esta montaña se llamará seguramente la Locura de Wilson. -No me partiré el cuello -dije con firmeza-. ¿Quién fue el primero que escaló Pico y Helicon? -¿Pero no eras un poco más joven por aquel entonces? -preguntó suavemente Louis. -Una razón de más para ir -dije muy dignamente. Aquella noche nos acostamos pronto, tras conducir el tractor hasta unos quinientos metros del promontorio. Garnett vendría conmigo al día siguiente; era un buen escalador y había participado conmigo en otras expediciones semejantes. Nuestro conductor se sintió muy feliz de quedarse guardando el vehículo. A primera vista, aquellas paredes parecían prácticamente inescalables, pero cualquiera que tuviera un poco de experiencia sabía que la escalada no presenta serias dificultades en un mundo donde el peso queda reducido a una sexta parte. El auténtico peligro del alpinismo lunar reside en el exceso de confianza: una caída desde cien metros en la Luna es tan mortal como una caída desde quince metros en la Tierra. Hicimos nuestro primer alto en una cornisa a unos mil quinientos metros de la llanura. La escalada no había sido difícil, pero el esfuerzo al que no estaba acostumbrado había envarado mis miembros, y me sentía feliz de poder descansar un poco. Visto desde allí, el tractor parecía un minúsculo insecto metálico al pie de la pared. Por radio comunicamos nuestro avance al conductor antes de proseguir la escalada. Dentro de nuestros trajes la temperatura era agradablemente fresca, puesto que el sistema de refrigeración anulaba los efectos del ardiente sol y eliminaba al exterior los desechos de nuestra transpiración. Hablábamos raramente, salvo que debiéramos intercambiar instrucciones o discutir acerca del mejor camino a seguir. No sabía lo que estaría pensando Garnett, seguramente que era la empresa más absurda en la que se había embarcado. Yo no podía dejar de darle la razón, al menos en parte, pero el placer de la escalada, la seguridad de que nunca ningún hombre había llegado antes hasta allí, y la exaltante visión del paisaje, eran para mí una recompensa suficiente. No recuerdo haber experimentado ninguna excitación especial al hallarnos ante la pared rocosa que había examinado a través del telescopio el día antes, desde una distancia de cincuenta kilómetros. Se extendía hasta una veintena de metros por encima de nosotros y allá, en aquella explanada, se hallaba el objeto que me había atraído a través de toda aquella extensión desértica. Casi con toda seguridad no era más que un bloque de roca nacido en alguna época pasada a consecuencia del impacto de un meteorito, con los planos de estratificación pulidos y brillantes aún en la inmovilidad eterna e inmutable. La roca no tenía apoyos, de modo que tuvimos que usar un garfio. Mis cansados brazos parecieron recuperar una nueva fuerza cuando lancé el anda de tres puntas haciéndola girar sobre mi cabeza. La primera vez falló su presa, y cayó lentamente cuando tironeamos de ella para comprobar su solidez. Al tercer intento las púas se sujetaron sólidamente, y ni siquiera el peso combinado de nuestros dos cuerpos consiguió moverla. Garnett me lanzó una ansiosa mirada. Hubiera podido decirle que deseaba subir yo primero, pero me limité a sonreír a través del cristal del casco y agité la cabeza. Luego, lentamente, sin prisas, inicié el último tramo de la ascensión. Aún enfundado en el traje espacial, pesaba tan sólo veinte kilos, por lo que subí a pulso, sin enroscar la cuerda entre mis piernas ni ayudarme con los pies contra la pared. Cuando alcancé el borde me detuve un instante para saludar con la mano a mi compañero, luego di el último tirón, me icé de pie sobre la plataforma, y contemplé lo que había ante mí. Hasta aquel momento estaba casi convencido de que no iba a descubrir nada extraño o insólito allí. Casi, pero no completamente, y era esa torturante duda la que me había empujado hasta allí. Bueno, la duda había sido disipada, pero la tortura apenas acababa de empezar. Me encontraba en una explanada de unos treinta metros de profundidad. En alguna ocasión había sido lisa, demasiado lisa para ser natural, pero los impactos de los meteoritos habían mordido y cribado su superficie a través de incontables eones. Y había sido nivelada para poder sostener una estructura translúcida, burdamente piramidal, de dos veces la altura de un hombre, encajada en la roca como una gigantesca gema facetada. Probablemente no experimenté ninguna sensación durante los primeros segundos. Luego, inexplicablemente, sentí una extraña alegría. Porque yo amaba la Luna, y ahora sabía que el musgo que trepaba en Aristarco y Eratóstenes no era la única forma de vida que había producido cuando era joven. Los antiguos y desacreditados sueños de los primeros exploradores eran ciertos. Después de todo había existido una civilización lunar, y yo había sido el primero en descubrirla. El hecho de haber llegado con un millón de años de retraso no me preocupaba; tenía bastante con haber llegado. Mi cerebro comenzaba a funcionar de nuevo normalmente, analizando, planteando preguntas. ¿Qué era aquella construcción? ¿Un santuario... o alguna otra cosa que en mi lengua no tenía nombre? Si era una construcción habitable, ¿por qué la habían edificado en aquel lugar casi inaccesible? Me pregunté si se trataría de un templo, e imaginé ver a los adeptos de alguna extraña región invocando a sus divinidades para que les salvaran la vida mientras la Luna declinaba con la muerte de sus océanos. Avancé unos pasos para examinar más de cerca el objeto, pero la cautela me impidió acercarme demasiado. Entendía un poco de arqueología, e intenté establecer el nivel de la civilización que había aplanado aquella montaña y erigido aquellas superficies resplandecientes que me cegaban aún. Pensé que los egipcios hubieran estado en condiciones de erigir una construcción como aquélla, siempre que sus operarios dispusieran del extraño material que aquellos arquitectos aún más antiguos habían utilizado. Debido a que el objeto era relativamente pequeño, no se me ocurrió pensar que probablemente estaba examinando el producto de una raza más avanzada que la nuestra. La idea de que en la Luna hubieran existido seres inteligentes era ya bastante difícil de asimilar, y mi orgullo se negaba a dar el último y más humillante paso. Y luego observé algo que hizo que los cabellos se me erizaran en la nuca, algo tan trivial e inocuo que quizá cualquier otro nunca lo hubiera visto. Ya he dicho que la explanada había sido torturada por la caída de los meteoritos, de tal modo que estaba recubierta de una espesa capa de polvo cósmico, ese polvo que se extiende como un manto por la superficie de todos los mundos en los que no existen vientos que puedan turbarlo. Sin embargo, tanto el polvo como las señales dejadas por los meteoritos terminaban bruscamente en el borde de un amplio círculo en el centro del cual se hallaba la pirámide, como si un muro invisible la protegiera de las inclemencias del tiempo y del lento pero incesante bombardeo del espacio. Sentí que alguien estaba gritando en mis auriculares, y finalmente me di cuenta de que Garnett me estaba llamando desde hacía rato. Avancé con paso vacilante hacia el borde de la explanada y le hice señas de que subiera, porque no me sentía muy seguro de ser capaz de hablar. Luego me giré de nuevo hacia el círculo en el polvo. Me incliné y tomé un fragmento de roca, y lo lancé, sin excesiva fuerza, hacia el brillante enigma. Si la piedra hubiera desaparecido al chocar contra aquella invisible barrera no me hubiera sorprendido, pero se limitó a caer al suelo, como si hubiera chocado contra una superficie curva. Ahora sabía que el objeto que tenía ante mí no podía ser comparado con ninguna obra de mis antepasados. No era una construcción sino una máquina, que se protegía a sí misma a través de unas fuerzas que habían desafiado la eternidad. Aquellas fuerzas, cualesquiera que fuesen, seguían funcionando aún, y quizás yo me había acercado demasiado a ellas. Pensé en todas las radiaciones que el hombre había capturado y dominado en el transcurso del último siglo. Por lo que sabía, podía hallarme incluso condenado para siempre, como si hubiera penetrado en la atmósfera silenciosa y letal de una pila atómica no aislada. Recuerdo que me giré hacia Garnett, que se había reunido conmigo y permanecía inmóvil a mi lado. Me pareció tan absorto que no quise molestarle, y me dirigí hacia el borde de la explanada esforzándome en ordenar de nuevo mis pensamientos. Allí, delante de mí, se extendía el Mare Crisium, extraño y fascinante para casi toda la humanidad, pero conocido y tranquilizador para mí. Levanté la mirada hacia la hoz de la Tierra que yacía en su cuna de estrellas, y me pregunté qué habían ocultado sus nubes cuando aquellos desconocidos constructores habían terminado su trabajo. ¿Era la humeante jungla del Carbonífero, la desierta orilla de los océanos sobre la que reptaban los primeros anfibios para conquistar la tierra firme..., o un período más anterior aún, el periodo de la soledad, antes de que la vida iniciara su desarrollo? No me pregunten por qué no intuí antes la verdad, que ahora parece tan obvia. En la excitación del descubrimiento, me había convencido a mí mismo de que la aparición cristalina debía de haber sido construida por una raza que había vivido en el remoto pasado lunar, pero de pronto, con una terrible fuerza, me traspasó la certeza de que aquella raza era tan extranjera a la Luna como lo era yo. En el transcurso de veinte años de exploraciones no habíamos hallado ningún otro rastro de vida a excepción de algunas plantas degeneradas. Ninguna civilización lunar, aún moribunda, podía dejar tan sólo una única prueba de su existencia. Volví a mirar la resplandeciente pirámide, y me pareció más extraña que nunca a cualquier cosa perteneciente a la Luna. Y entonces, de golpe fue sacudido por un estallido de risa histérica, provocado por la excitación y por la excesiva fatiga. Porque me había parecido que la pirámide me dirigía la palabra y me decía: “Lo siento, pero yo tampoco soy de aquí”. Hemos necesitado veinte años para conseguir romper aquel invisible escudo y alcanzar la máquina encerrada en aquellas paredes de cristal. Lo que no hemos podido comprender lo hemos destruido finalmente con la salvaje potencia de la energía atómica, y he podido ver los fragmentos de aquel hermoso y brillante objeto que descubriera allí, en la cima de la montaña. No significaban absolutamente nada. Los mecanismos de la pirámide, suponiendo que lo sean, son fruto de una tecnología que se halla mucho más allá de nuestro horizonte, quizás una tecnología de fuerzas parafísicas. El misterio continúa atormentándonos cada vez más, ahora que hemos alcanzado otros planetas y sabemos que sólo la Tierra ha sido cuna de vida inteligente en nuestro Sistema. Una civilización antiquísima y desconocida perteneciente a nuestro mundo no podría haberla construido, ya que el espesor del polvo meteórico en la explanada nos ha permitido calcular su edad. Aquel polvo comenzó a posarse antes de que la vida hiciera su aparición en la Tierra. Cuando nuestro mundo alcanzó la mitad de su edad actual, algo que venía de las estrellas pasó a través del Sistema Solar, dejó aquella huella de su paso, y prosiguió su camino. Hasta que nosotros la destruimos, aquella máquina cumplió su cometido. Y empiezo a intuir cuál era. Alrededor de cien mil millones de estrellas giran en el círculo de la Vía Láctea, y, hace mucho tiempo, otras razas de los mundos pertenecientes a otros soles deben de haber alcanzado y superado el estadio en el que ahora nos hallamos nosotros. Piensen en una tal civilización, muy lejana en el tiempo, cuando la Creación era aún tibia, dueña de un universo tan joven que la vida había surgido tan sólo en una infinitésima parte de mundos. La soledad de aquel mundo es algo imposible de imaginar, la soledad de los dioses que miran a través del infinito y no hallan a nadie con quien compartir sus pensamientos. Deben de haber explorado las galaxias como nosotros exploramos los mundos. Por todos lados había mundos, pero estaban vacíos, o a lo sumo poblados de cosas que se arrastraban y eran incapaces de pensar. Así debía de ser nuestra Tierra, con el humo de los volcanes ofuscando aún el cielo, cuando la primera nave de los pueblos del alba surgió de los abismos más allá de Plutón. Rebasó los planetas exteriores apresados por el hielo, sabiendo que la vida no podía formar parte de sus destinos. Alcanzó y se detuvo en los planetas interiores, que se calentaban al fuego del Sol, esperando a que comenzara su historia. Aquellos exploradores deben de haber observado la Tierra, sobrevolando la estrecha franja entre los hielos y el fuego, llegando a la conclusión de que aquél debía de ser el hijo predilecto del Sol. Allí, en un remoto futuro, surgiría la inteligencia; pero ante ellos quedaban aún innumerables estrellas, y nunca regresarían por aquel mismo camino. Así pues, dejaron un centinela, uno de los millones que deben de existir esparcidos por todo el universo, vigilando los mundos en los cuales vibra la promesa de la vida. Era un faro que, a través de todas las edades, señalaba pacientemente que aún nadie lo había descubierto. Quizás ahora comprendan por qué la pirámide de cristal fue instalada en la Luna y no en la Tierra. A sus creadores no les importaban las razas que luchaban aún por salir del salvajismo. Nuestra civilización les podía interesar tan sólo si dábamos prueba de nuestra capacidad de supervivencia, lanzándonos al espacio y escapando así de la Tierra, nuestra cuna. Este es el desafío que, antes o después, se plantea a todas las razas inteligentes. Es un desafío doble, porque depende de la conquista de la energía atómica y de la decisiva elección entre la vida y la muerte. Una vez superado este punto crítico, era tan sólo cuestión de tiempo que descubriéramos la pirámide, y la forzásemos para ver lo que había dentro. Ahora ya no emite ninguna señal, y aquellos encargados de su escucha deben de haber vuelto su atención hacia la Tierra. Quizás acudan a ayudar a nuestra civilización, aún en su infancia. Pero deben de ser viejos, muy viejos, y a menudo los viejos son morbosamente celosos de los jóvenes. Ahora ya no puedo mirar la Vía Láctea sin preguntarme de cuál de esas nebulosas estelares están acudiendo los emisarios. Si me permiten hacer una comparación bastante vulgar, hemos tirado del aparato de alarma, y ahora no podemos hacer otra cosa más que esperar. No creo que tengamos que esperar mucho. Los Nueve Billones De Nombres De Dios Por Arthur C. Clarke Punteando su superficie, brillando como una fosforescencia maligna, se elevaban Oh, la saeta, el cantar Cantar de la tierra mía Una vez, hace años, comentando que la letra no es de Serrat sino de Antonio MAchado, me preguntaron: ¿Pero ese no era el que estaba con la Republica y murio en Francia? Ah, que pais, que mezcla politica, religion y luchas fraticidas. Y donde uno de derechas puede estar contra los curas y uno de izquierdas escribir sobre Jesus. Desde El Ideal Gallego: " MARINO PÉREZ > A CORUÑA Este coloquio tendrá lugar en la sala Leonardo da Vinci alrededor de las 20.00 horas y en él se comentará el libro recientemente publicado por Toharia “Confieso que he comido, mis memorias metabólicas”. La obra invita al lector a adentrarse en el mundo de la comida placentera, una práctica que debe y puede sortear todas las trampas que las costumbres modernas y la ciencia han ido tramando en torno a la alimentación humana. La obra de Manuel Toharia ha visto la luz de la mano de la editorial coruñesa “Le Porquoi-pas?” y servirá de excusa para tratar un tema tan de actualidad como las consecuencias de los distintos hábitos alimenticios humanos. Un tema candente > Toharia es un periodista con formación científica (es licenciado en Ciencias Físicas) y es especialmente conocido por la gran cantidad de libros de carácter divulgativo que ha publicado y por su postura escéptica en muchos temas objeto de debate científico, como el del cambio climático. En su obra más reciente hace hincapié en las deficiencias en los hábitos de alimentarios del ser humano hoy en día. Éstas conllevan varios trastornos que empiezan a convertirse en enfermedades habituales del siglo XXI. La anorexia, la bulimia, la diabetes, las disfunciones coronarias que se derivan de unos niveles de colesterol anómalos u otros problemas, estarán en el candelero en esta tertulia en la que los asistentes tendrán la oportunidad de escuchar las opiniones de los dos entendidos y exponer sus preguntas. Al finalizar el acto, Toharia firmará ejemplares del libro. " Leo en El Incordio que hay una propuesta para solicitar del Ayuntamiento de Madrid una calle para Blas de Lezo. Mejores plumas que la mia han escrito acerca de este marino y soldado que humillo a la perfida Albion, siendo cojo, tuerto y manco. Pero ya sabemos que en España somos algo masoquistas con nuestros heroes y nuestra historia, asi que lo sabemos todo de Nelson pero nada de quienes, digan lo que digan los libros sobre la Royal Navy, dominaban los oceanos hasta el siglo XIX. Asi que si quieres firmar, es aqui. Pasaba yo esta mañana por la calle Palloza cuando vi un camion de bomberos. Al principio pense que era un camion de mudanzas, pero claro, ¿trabajando un domingo en Semana Santa? Imposible :-). Y recordando que ese edificio en cuestion tiene antecedentes de caida de piedras de la fachada, sospecho que; o cayeron hoy, o no se fiaban mucho de la fachada. A la vuelta de un cafe de trabajo, a eso de las 14:30, ya estaban recogiendo. Mientras os escribo esto, la protesta-manifestacion va camino de Maria Pita. Organizada por los habitantes de Nuevo Mesoiro, Eiris y Los Rosales, su funcion es que el Ayuntamiento explique de una vez y claramente cuales son los planes de realojo de la gente de Penamoa. Ante el miedo de que sus barrios se conviertan en otro supermercado de la droga, como es Penamoa ahora mismo, solo obtienen palabras bonitas pero nada en firme. Os dejo algunas de las fotos que tome hoy, con mala calidad debido a la hora y a la calidad de la camara. Para mas informacion sobre este problema, sus causas y su desarrollo, podeis informaros en Mesoiro.net. Una moto de la Policia Local anunciaba que la manifestacion era legal y estaba controlada. Solamente uno de los carriles estaba cortado al trafico Aun asi, algun conductor decidio que le iba mejor cambiar de carril y volver al centro. Me pregunto si lo pillaria la moto de la primera foto. Mientras las pancartas se desplegaban, camaras y reporteros precedian a la concentracion de vecinos. Contando a este humilde reportero, eramos unos 6, todos con mejor equipo que yo, claro. El lema era " Queremos las cosas claras". Sin incidentes y entre pitidos, la marcha empezo. Como dice la pancarta, los barrios estaban unidos. Habia gente de Eiris, de Los Rosales e incluso gente de la zona de Cuatro Caminos que piensan que el Ayuntamiento podria usar los pisos de Tabacos para el realojo. Y mientras ellos seguian su camino, yo a lo mio, a actualizar la web. No saque mas fotos porque la camara no funciona bien en ambientes oscuros. Esperemos que el Ayuntamiento se decida a explicar por escrito y claramente su opinion e intenciones, para no tener que necesitar ver mas protestas de este tipo. Se me acabo la semana de vacaciones. Hala, vamos al chollo. Buaaaaaaa. Directamente desde El Incordio: " Leo ahora mismo la noticia de que al compositor Sabino Méndez le han sustraído de su coche dos ordenadores portátiles que contenían material diverso. Hombre, el expoliado no tiene jamás la culpa de que le roben, hasta ahí podríamos llegar, pero no deja de ser imprudente dejar en un coche aparcado dos portátiles que contienen nada menos que copias de las canciones del próximo disco de Loquillo y unas notas importantes para el libro que estaba escribiendo. Por supuesto, de las canciones existe copia, pero, por el lamento de Méndez -como puede leerse aqui- parece que de las notas para el libro no. Lo siento, sinceramente y ojalá las recupere. Dicho esto, creo que tenemos ahora una gran oportunidad de dar una lección a cierta gentuza. Como sabéis -y a los que no lo sepáis, os lo digo ahora- uno de los derechos del autor -de los derechos de verdad, nada de propiedades- es el de divulgar o no su obra. Por tanto, nadie tiene derecho alguno a divulgarla en tanto el autor no lo haya hecho. Que estas canciones llegaran a correr por la red antes de publicarse, sí que sería piratería, piratería de verdad, piratería asquerosa. La lección que podemos dar a los tales que todos sabemos es, precisamente esa: no piratear. Ignorar esas obras. No comprarla en ninguna manta. No bajarlas de redes de pares. Ignorarlas hasta que el disco se publique. Sé que esta bitacorita es una minúscula gota en un vasto océano, pero me gustaría que esta iniciativa se multiplicara. No me citéis si no queréis. Pero rebotad la consigna por todas partes: Que nadie piratee ese disco. Vamos a darles un buen bofetón a los que nos injurian, a los que nos calumnian, a los que nos llaman ladrones. Dejémosles en evidencia. Con el culo al aire. ——————– Nota: pongo esta entrada de «El Incordio» en el dominio público. Puede ser reproducida sin restricción ni condición alguna. " Desde el edificio donde tiene su sede el Colegio Oficial de Medicos, dos fotos. Primero una del cartel y luego una del portal Leo en El Mundo: " VICENTE USEROS VALENCIA.- La construcción del nuevo hospital La Fe de Malilla está tan avanzada que la alienación ( ¿o alineacion? ) de sus pabellones ya permite contemplar las enormes dimensiones de su estructura. Sin embargo, aún faltan los remates artiquectónicos y, lo que es más importante, llenar con mobiliario y tecnología clínica estas infraestructuras que asumirán entre el 20% y el 25% de la asistencia sanitaria de la ciudad de Valencia. El Plan Estratégico Integral del Hospital La Fe describe al centro como la acción más importante de la política sanitaria adoptada por la Generalitat desde que asumió las competencias sanitarias en 1987. De la envergadura del proyecto habla por sí sola la inversión: 383 millones de euros, de los que 240 corresponderán a la construcción, 53 al equipamiento y la tecnología y 90 a la remodelación del actual hospital de Campanar. Debido a su gran tamaño, la nueva Fe dará cobertura clínica y ambulatoria a 1.275.000 personas de los barrios cercanos a su recinto, aunque no perderá su condición de centro de referencia. El centro de Malilla será el único en el mundo que contará con cerca de 1.000 camas (993), conservando su carácter público, con gestión y financiación públicas. La excelencia de este hospital se concretará en sus dimensiones, en el confort, la comodidad y los últimos avances científicos y tecnológicos. Pero especialmente, en la innovación en sus sistemas de organización hospitalaria. La parcela, de 129.390 metros cuadrados de superficie neta, tiene su frente norte junto al amplio Bulevar Sur, eje fundamental en el futuro viario de la ciudad. El frente posterior de la parcela, el sur, lindará con una vía de servicio que abastecerá el tráfico rodado del propio centro. Al complejo podrá accederse con gran comodidad a través del Bulevar Sur, conectado con las principales arterias de tráfico rodado de la ciudad, así como por ferrocarril. También será factible un acceso por aire, gracias a la construcción en el edificio de un helipuerto, que comunicará directamente con el Servicio de Urgencias a través de un ascensor de uso exclusivo. Recreación virtual de una de las habitaciones individuales. (Conselleria de Sanidad) El Nuevo Hospital Universitario La Fe será un centro médico terciario de referencia, que contará con una superficie construida asistencial es de 161.485 metros cuadrados. Esta construcción se completará con los edificios de docencia e investigación, aportando al conjunto una superficie construida adicional de 28.790 metros cuadrados. Por tanto, se diseña en este anteproyecto un conjunto de edificios con una superficie total construida de aproximadamente 190.175 metros cuadrados. El conjunto hospitalario tendrá un total de 846 camas de agudos, 48 de corta estancia y 99 de críticos, sumando un total de 993 camas hospitalarias, siendo el único hospital del mundo que dispone de este número de habitaciones individuales. Del mismo modo, contará con 28 camas y 113 puestos de hospitalización de día, así como 195 locales de consultas externas y 116 de exploraciones especiales. Contará también con 35 quirófanos, 30 camas de reanimación y 40 de despertar postquirúrgico. La Unidad de Cirugía Sin Ingreso estará dotada con 30 camas y 60 puestos de recuperación. El Servicio de Urgencias dispondrá de 39 boxes de diagnóstico y tratamiento y 34 camas de observación. El número de plazas de aparcamiento programadas es de 1.950. " Le veo un fallo, la verdad. Con casi mil habitaciones, eso son mil pacientes, mas visitas, urgencias y personal, que debera tener bastante. ¿Y solo dos mil plazas de aparcamiento? Pero en fin, esperemos que le pongan al menos una linea dedicada de bus, para evitar problemas como los que tenemos en los hospitales coruñeses. Acabo de presenciar un episodio bastante lamentable en el Gadis de Cuatro Caminos. Estaba yo haciendo cola para pagar, detras de una chica que estaba detras de una cesta abandonada. Evidentemente, al irse moviendo la cola, ambos pasamos la cesta. En esto que viene, ya de malos modos, el propietario d ela cesta, acusando a la chica de querer colarse. Discuten durante unos minutos y, en un gesto de exquisita educacion, se cuela el tipo, pone la cesta en la caja y la vacia diciendo algo como " ya veremos quien pasa primero". En esto que viene la que parece su mujer y el hombre sigue haciendo gala de una evidente educacion clasica, incultando a la chica, que lo deja pasar con el argumento de que no va a competir en fuerza. Todo esto, ante el silencio profesional y eficiente de la cajera y la ausencia total de ningun encargado o representante de la tienda. Creo que ya se como slatarme las colas del Gadis, a base de dejar una lata de cocacola, hacer mis compras y exigir mis derechos como colocador de la susodicha lata. Hombre, todos pedemos tener un mal dia, pero la impresion del bueno del hombre es una absoluta falta de educacion, chuleria y soberbia. Quizas sea un esposo ideal, padre ejemplar, amigo de sus amigos y esas cosas, pero con comportamientos asi, solo veo a un maleducado y un chulo. En fin, seguire con mis clases de islandes, para cuando emigre de este pais que cada dia esta peor. Por cierto, os dejo dos preguntas. * ¿Quien creeis que tenia la razon? * ¿Es responsabilidad de la cajera no cobrar a ninguno y llamar a un encargado? |